Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

PROHIBIDO OLVIDAR: LA MASACRE DE YUMARE

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 8 mayo 2009

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Fidel Ernesto Vásquez I.

LA MASACRE DE YUMARE: 23 años de lucha contra la impunidad

Resumen de los hechos.

El 08 de mayo de 1986, fueron capturadas y posteriormente asesinadas nueve personas, nueve compañeros, por un comando perteneciente a la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), al mando del Comisario Henry López Sisco.

La operación consistió en la infiltración de cuatro agentes de la DISIP (Norberto y Alirio Rebanales, Bergenis Beraciarte y Rafael Rojas) al movimiento denominado Corriente Histórico-social del cual formaban parte los asesinados y cuyos principios ideológicos se basaba en el pensamiento bolivariano y su praxis en el seno de las comunidades.

Los agentes encubiertos planificaron una reunión donde se discutirían los lineamientos de la nueva organización, escogiendo un escenario rural. Una vez allí simularon una emboscada por parte de un grupo guerrillero y para ello utilizaron a los compañeros, algunos de los cuales fueron capturados y torturados días antes para posteriormente llevarlos y asesinarlos en el sector Barlovento, Caserío La Vaca, Estado Yaracuy.

Una vez realizada la masacre, fueron vestidos con prendas militares y exhibidos ante los medios de comunicación, quienes se hacían eco de la versión oficial expresada por el Ministro de Relaciones Interiores, Octavio Lepage. Aún cuando las condiciones topográficas del terreno hacían insostenible la versión oficial de que los funcionarios de “la DISIP fue emboscada por un grupo de irregulares”.

Hombres y mujeres que dejaron sus sueños, sus vidas en las montañas de Yumare y que comenzaron a levantar las banderas de un proyecto político con pensamiento revolucionario al final de los años ’70, eran luchadores sociales, líderes legítimos nacidos y formados en el devenir de las luchas que se gestaban en nuestro país y el mundo, hombres y mujeres con un gran desprendimiento, convicción y amor por su pueblo; íntegros, sencillos, de mirada tierna y sonrisa amplia, poetas, cantores, en una palabra, Revolucionarios.
Con su pensamiento y acción nuestros hermanos y hermana, compañeros, amigos, nos indicaron la necesidad de volver a nuestras raíces, buscar y continuar las luchas que libraron y sigue librando este pueblo para ver cristalizado el sueño de una sociedad más justa, donde el pueblo ejerza el derecho de aportar, construir y participar directamente en la toma de decisiones que garanticen los derechos fundamentales.

El 08.05.86 Las autoridades policiales indicaron que se trató de un “enfrentamiento armado de un grupo de la Disip, con un grupo guerrillero (…) con el saldo de nueve guerrilleros muertos y un funcionario de la Disip herido (Henry López Sisco)”. Sin embargo, testigos afirman que esas personas fueron detenidas, torturadas y, posteriormente, ejecutadas.

Los nueve compañeros asesinados en Yumare en 1986 fueron:
-Luis Rafael Guzmán Green,
-José Rosendo Silva Medina
-Ronald José Morao Salgado,
-Dilia Antonia Rojas,
-Simon José Romero Madrid,
-Pedro Pablo Jiménez García
-Rafael Ramón Quevedo Infante,
-Nelson Martín Castellanos Díaz y
-Alfredo Caicedo Castillo.

 

  Los diarios nacionales y el Yaracuy al día del día 9, relataban una asombrosa historia sobre una emboscada perpetrada por un grupo de irregulares a una comisión de la Disip bajo el mando del comisario de la Disip Henry López Sisco quien fue herido supuestamente por los irregulares, se dijo que había recibido un disparo en la región intercostal por un FAL 30, que le destrozo las costillas, el brazo y el pulmón.

Los diarios estaban abarrotados de opiniones oficiales, donde el Ministro de Interior para el momento, Octavio Lepage contaba lo bárbaros que habían sido los irregulares.

El Gobernador del Estado para entonces Guevara Iglesias comentaba que esto no quería decir que la guerrilla iba a recrudecer en la zona, ya que se trataba de solo un grupo de irregulares que tradicionalmente estaba en la zona.

NI SIQUIERA DISPARARON

Al día siguiente de la masacre el ministro de la Defensa, vicealmirante Andrés Brito, ordenó la investigación al Juzgado de Primera Instancia Militar Permanente de Barquisimeto, a cargo del mayor Omar Verde Mendiri, quien absolvió de culpa a la Disip. La decisión fue remitida en alzada al Consejo de Guerra Permanente de Maracay, organismo que con los votos del coronel (GN) Juan Sarmiento Orta y su relator, el coronel (Ej.) Rafael Chalbaud, inexplicablemente la confirmaron, pese a que el otro integrante del Consejo, el teniente coronel (Av.) Germán Blasco les había alertado sobre las contradicciones y que incluso ni siquiera estaba claro que éstos (las víctimas) hubiesen disparado.

“Igualmente no son contundente las conclusiones de la experticia practicada al conjunto de guanteletes de parafina tomados a los occisos (…) la experticia sólo establecía la existencia de dicho ión, más no de que exista restos de pólvora que permitan establecer que la persona hizo uso de algún arma”.

“En el folio 5 se observa un cadáver agarrando un arma de guerra, pero es extraño que el portafusil esté sobre su hombro, lo que parece ilógico de aceptar en una persona que previamente ha asumido una posición de ventaja para una emboscada (…) Difícilmente es aceptable que quien efectúa una emboscada lo haga con un morral en las espaldas, cuyo peso y volumen le dificultaría sus movimientos”.
Balas extrañas. Igualmente, manifestó que le resulta extraño que en las experticias practicadas a los morrales que portaban los fallecidos y a su contenido, los mismos no presentaban perforaciones, ni daños por proyectiles ni esquirlas, y varios de los muertos tenían impactos en la región dorsal.

No sembraron cartuchos. “No habiéndose practicado una inspección ocular por parte de ninguno de los jueces, sólo se tienen las fotografías existentes en autos, así como las declaraciones de los funcionarios actuantes y las de los instructores que levantaron las actas. En ninguna parte del expediente se observa, evidencia o refiere la existencia de casquillos o conchas de proyectiles de cartuchos disparados alrededor de las víctimas, lo que es lógico de observar en ese tipo de enfrentamiento”.

Luis Machado: “La Disip nos quería fusilar”

El gobierno de Octavio Lepage aseguró que las nueve personas en Yumare habían enfrentado a las comisiones de la Dirección de Servicios de Inteligencia y Protección (Disip).

“Yo subí a Yumare, en el primer grupo junto con seis compañeros más, el lunes 5 de mayo. El martes subió otro grupo y el miércoles iba a llegar el grueso de las personas.

Estábamos en las inmediaciones del sector La Vaca, del estado Yaracuy.

El motivo de la reunión era simple. Era una asamblea nacional donde todos los miembros del grupo íbamos a bautizar el movimiento, que se iba a llamar Movimiento 5 de Julio, Movimiento Bolivariano.

Nuestro grupo sólo quería recoger el ideal bolivariano.

Entre los que me acompañaban estaban Jhony Ríos; Edmundo Rojas, hermano de Dilia, y Ermundo Romero, que también era hermano de Simón Romero. Todos sobrevivimos al ataque.

Ese mismo miércoles a las 7:00 de las noche Alirio Rebanales, a quien le decíamos ‘Enrique’, nos dijo que las cinco personas que estaban conmigo nos quedaríamos cerca de la zona donde se haría la reunión. Mientras que el resto de los muchachos (las hoy víctimas) esperarían en la carretera a los demás que llegarían de Caracas y Valencia, como a la 1:00 de la madrugada.

Enrique junto con Alirio Rebanales, su hermano; Bergenis Beraciarte y Antonio Rojas estaban de infiltrados.

Ellos llegaron a formar parte de nosotros en el año 1984 cuando el compañero Ronald Morao (una de las víctimas) se consigue en el estado Sucre con Nolberto, quien venía de Bandera Roja, allí empezaron a conversar qué estaba haciendo cada uno.

Morao le dice a Rebanales que estaba unido a un grupo que quería rescatar el pensamiento de Bolívar y el tipo se mostró interesado.

Durante un año Enrique estuvo con nosotros, pero lo que desconocíamos era que él en el año 79 lo agarró preso la Disip (Dirección de Servicios de Inteligencia y Protección) con los otros tres.

Ellos pasan a trabajar a ese organismos, pero de forma encubierta, y seguían militando en Bandera Roja, pero nadie sabía que colaboraban para la Disip.

Estuvieron dos años infiltrados conociendo a todos. Eran los encargados de conseguir los sitios de reunión y la logística.

Reunión
Ellos mismos se encargaron de separarnos. A las 10:30 de la noche del miércoles 7 de mayo, los muchachos se fueron para la carretera, prácticamente, se los entregaron para que los mataran.

Nosotros calculamos que a ellos los agarran detenidos, entre 11:00 y 12:00 de la medianoche.

Se los llevan para un sitio distante porque, mientras nosotros estuvimos cerca de donde nos íbamos a reunir, no escuchamos disparos y mucho menos gritos.

Suponemos que a un caserío que está como a dos kilómetros de Yumare.

Esa noche yo dormí en el suelo y algunos de mis amigos en chinchorros. En la zona habían disip porque, aproximadamente a las 10:00 de la noche, sentí un camión que subía. En ese momento le pregunté a Nolberto: ‘de quién es ese camión’ y él me respondió: ‘Ese es un camión ganadero, no ve que está en una zona ganadera’.

Con el tiempo nos enteramos que era un camión, tipo cava, que iba subiendo los comandos de la Disip que iban masacrarnos.

Nolberto nos pidió que nos quedáramos en el lugar, a 100 metros de donde nos reuniríamos, que él vendría a buscarnos en la madrugada. A las 5:45 empezó una balacera, era el show del, supuesto, enfrentamiento justo donde estábamos nosotros.

Cuando ellos (funcionarios de la Disip) simularon el enfrentamiento ya los muchachos estaban muertos, es decir, que los colocaron allí.

Incluso, los médicos que recibieron los cuerpos en la morgue del hospital, luego que pasó todo, nos dijeron que los habían obligado a firmar el acta de defunción, donde decía que la hora de muerte era, supuestamente, las 6:00 de la mañana; sin embargo ellos creían que los muchachos habían muerto tres horas antes (3:00 de la madrugada).

Tiroteo
Empezó amanecer y nos comenzamos a preocuparnos porque Nolberto no regresaba. De repente, la balacera. Nosotros sentíamos las balas que nos pasaban por encima de la cabeza. Nos tiramos en el suelo, ese tiroteo duró no más de tres minutos.

Después dejaron de dispararnos. Estábamos desorientados nos preguntábamos, nosotros mismos, qué estaba pasando, quién estaba disparando y por qué.

Pero, en esos días, cualquier persona que era de izquierda se le perseguía.

Pasaron unos segundos, y se escuchó como por un megáfono: ‘Atención los que están allá arriba ríndanse porque los vamos a matar’.

Los seis nunca pensamos en rendirnos, a pesar que no teníamos nada pendiente con la ley.

Decidimos correr hacia una quebrada y subir a un montaña. Todo pasó muy rápido, y una segunda ráfaga de disparos se escuchó nuevamente.

Nos lanzaron granadas y nos repetían ‘ríndanse, los que están allá arriba, son 24 sabemos quiénes son’.

Seguimos subiendo y sentimos a gente corriendo detrás de nosotros, corrimos mucho, por más de tres horas seguidas.

Estuvimos metidos en la montaña desde el 8 de mayo hasta el 23 de mayo, es decir, 15 días. En esos momentos, no pudimos dormir porque la plaga no nos dejaba.
Tomábamos agua y conseguíamos guayaba, o cualquier otra fruta, la picábamos y nos tocaba un pedacito para cada uno.

Gracias a Dios ninguno estaba herido, sólo que por la plaga nos rascábamos y nos salían llagas.

Cuando empezó el tiroteo nosotros decidimos correr a la montaña porque creíamos que los otros compañeros con la balacera también estarían allá.

Ayuda
Luego de estar ocho días montaña adentro nos dimos cuenta que estábamos caminando en círculo, porque reconocimos una parte del río.

Después de eso decidimos caminar río abajo y llegamos a un caserío donde un campesino nos dijo que andaban funcionarios de la Disip y el Ejército por la zona.
Muy amablemente el señor nos ofreció una ropa, pero no nos dejó quedarnos en su casa, y nos dijo que caminando por el río llegaríamos al pueblo Carabobo.
Tuvimos varios días caminando y llegamos al lugar, allí nadie nos quiso ayudar, sólo nos manifestaron que cruzando el valle de la montaña encontraríamos la carretera.
Pasamos tres días más caminado los cinco porque uno de nosotros se quedó en casa de un familiar en el caserío.

Cuando nos enteramos que estaban muertos fue muy doloroso, pero peor fue cuando los familiares nos contaron el estado en el que estaban los cadáveres.

Dilia tenía los senos macheteados. Según cuenta su familia, a ella la agarraron dos días antes porque la vieron en San Felipe montada en una camioneta blanca, con las manos hacia atrás como si tuviera esposada.

La Disip, en la primera declaración que dio a la prensa, dijo que había 15 muertos porque los otros seis éramos nosotros. Nos querían fusilar y simular con nosotros el enfrentamiento que nunca hubo.

Gracias a Dios se le truncó su plan porque de lo contrario estuviéramos más muertos”, narró Luis Machado, uno de los seis sobrevivientes de la Masacre de Yumare, ocurrida el 8 de mayo de 1986 y donde perdieron la vida nueve personas.

Expediente Caso Yumare

Trascripción del Voto salvado del entonces Teniente Coronel Aviación, Germán Rafael Blasco Acevedo, canciller del Consejo Permanente de Guerra, en donde se exponen argumentos que apuntan a señalar que, en Yumare, la Disip cometió una masacre.

Yo, Teniente Coronel Aviación, Germán Rafael Blasco Acevedo como Canciller del Consejo de Guerra Permanente de Maracay, en uso de la facultad que me confiere el Artículo 143 del Código de Justicia Militar, salvo mi voto en cuanto al fallo precedente por no compartir la opinión de dos otros dignos Magistrados de este Tribunal Colegiado.

Sustento mi opinión en el criterio en base a que, si bien es cierto que quedó suficientemente probado en autos la comisión del delito militar de REBELIÓN, previsto y sancionado en el Ordinal 2do. Del artículo 486 del Código de Justicia Militar,  y que, por una parte, habiendo fallecido en el encuentro armado el grupo de ciudadanos incursos en la referida infracción penal, mientras que por la otra fue imposible identificar y detener hasta la fecha a los otros presuntos ciudadanos participantes del encuentro, es procedente terminar la averiguación sumarial en consideración a lo previsto en el Ordinal 4to. del artículo 206 del Código de Enjuiciamiento Criminal; no memos cierto es que habiendo fallecido nueve (9) ciudadanos a manos de funcionarios que no forman parte de las FUERZAS ARMADAS, sino de la DIRECCIÓN DE LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA Y PREVENCIÓN, cuya función principal es la prevención del delito, antes que la represión armada; y que en el expediente surgen elementos de juicio contradictorios con las declaraciones de los funcionarios de dicho organismo policial que dan a entrever que los hechos por ellos narrados no son del todo ajustados a la verdad de lo sucedido y que aparentemente hubo excesos durante la comisión del servicio que tenían asignado; considero procedente que la sentencia debió incluir la remisión de este expediente a la jurisdicción penal ordinaria para que proceda al conocimiento y sustanciación de las verdaderas circunstancias en las cuales fallecieron los ciudadanos plenamente identificados en autos, si hubo o no la comisión de delito, y en caso de haberlo, determinar quienes fueron los responsables y la sanción correspondiente, si fuese procedente; por cuanto no corresponde a la jurisdicción militar el conocimiento de dichos hechos.

Sustento mi opinión en los siguientes elementos de juicio, que se desprenden de las actas sumariales incertas (SIC) del presente expediente: Argumentan todos los funcionarios que participaron en el presunto encuentro armado que desplazándose por un lugar boscoso, fueron objeto de una emboscada por parte de los ciudadanos fallecidos. Pero, conforme a lo que se evidencia en las fotografías que cursan en el folio 5 al 13, se observa que la zona donde todos los ciudadanos murieron está poblada de vegetación baja, tipo pasto, grama y maleza, todos de muy corta altura, característicos de terrenos despejados, de gran iluminación.

Asimismo se observa que es un terreno plano, sin obstáculos o árboles que permitiesen el ocultamiento de personas, poniendo en duda la afirmación de la presunta emboscada.

En el folio 14, cursa fotografía de una zona boscosa, donde según el funcionario inspector, fue el lugar donde ocurrieron los acontecimientos; pero sostengo el criterio que el mismo no se corresponde con el lugar donde fallecieron los ciudadanos, por la evidente contradicción claramente visible; ya que se constata que existe un significativo contraste con el tipo de vegetación e iluminación reinante en el lugar donde quedaron los cadáveres.

Sorprende la efectividad, precisión y cantidad de los impactos en los cuerpo (SIC) de las víctimas, particularmente en la cabeza y tórax de todos los presuntos agresores, por parte de los funcionarios policiales que fueron presuntamente emboscados; no habiendo baja masiva, sino dos (2) heridos por parte de los funcionarios policiales, lo que igualmente sorprende ya que la ventaja de una emboscada y la protección defensiva previa a la misma en una zona boscosa por parte de los agresores, establecería que las consecuencias para los funcionarios policiales fueses (SIC) con gran certeza desastrosas.

Es extraño que, de acuerdo a lo que se desprende de las experticias practicadas a los morrales y a su contenido, que portaban los ciudadanos fallecidos, los mismos no presentaban perforaciones ni daños por proyectiles ni esquirlas, siendo que de acuerdo con las autopsias practicadas, varias de las víctimas habían presentado orificios en la región dorsal.

Difícilmente es aceptable que quien efectúa una emboscada lo haga con un morral en las espaldas, cuyo peso y volumen le dificultaría sus movimientos.

En el folio 5 se observa un cadáver agarrando un arma de guerra, pero es extraño que el portafusil esté sobre su hombro, lo que parece ilógico de aceptar en una persona que previamente ha asumido una posición de ventaja para una emboscada.

Igualmente no son contundente las conclusiones de la experticia practicada al conjunto de guanteletes de parafina presuntamente tomados a los occisos, por cuanto difícilmente, de acuerdo a consulta telefónica efectuada con un funcionario de la Policía Técnica Judicial de Maracay, un arma larga dejaría siempre restos de ión nitrato en ambas manos; y que de cualquier manera, la experticia sólo establecía la existencia de dicho ión, más no de que exista restos de pólvora que permitan establecer definitivamente que la persona hizo uso de algún arma.

No habiéndose practicado una inspección ocular por parte de ninguno de los Jueces que tuvieron conocimiento de los hechos, sólo se tienen las fotografías existentes en autos, así como las declaraciones de los funcionarios que participaron en el encuentro, y las de los instructores que levantaron las actas existentes en este expediente; y en ninguna parte del expediente se observa, evidencia o refiere la existencia de casquillos o conchas de proyectiles de cartuchos disparados alrededor de las víctimas, lo que es lógico de observar en ese tipo de enfrentamiento, sobre todo si se está emboscado y en posición de ataque; y considerando que se alega que el enfrentamiento duró como diez (10) minutos.

Por las razones anteriormente expuestas, conciente de la autonomía de criterio que como Juez me da la Ley, al diferir con la decisión de los otros dos ilustres magistrados de este Consejo de Guerra es que he procedido a salvar mi voto en los términos que los he hecho.

Sobre los Asesinados:

Alfredo Castillo: De nacionalidad Colombiana, llego a Venezuela en el año de 1984, tenía varios libros inéditos de poesía y testimonio. Deja a dos hijos en Colombia, David Alejandro y María Catalina, mellizos de cinco años de edad.

Dilia Antonia Rojas: Conocida como la Negra, era Venezolana, milito desde muy joven en el Movimiento Revolucionario. Vivió en Cuba exiliada durante varios años hasta que le permitieron regresar a Venezuela, donde comienza a trabajar como buhonera para sostener a sus siete hijos. Testimonio de sus familiares indican que su cadáver estaba destrozado por las torturas, e incluso le fueron cercenados los senos a machetazos.

Simón José Romero Madriz: Era Venezolano, natural de Caracas, casado con Iris Mariela Gómez Marrero, deja un hijo de tres años, Samuel. Desde joven tuvo vocación por la música, dicto cursos de guitarra en el Centro Cultural Federación de jóvenes de Venezuela, formo parte de los grupos musicales Espiga, y Canción Libre. Fue enterrado por su madre Isabel Madriz, en el cementerio de San Felipe. El cadáver estaba desfigurado por las torturas, le fueron cercenados los dedos de las manos a machetazos.

Rafael Ramón Quevedo Infante: Conocido como el Gato, natural de Bocono, estado Trujillo. Soltero, Poeta y Activista Cultural, dejo un poemario publicado,“Entre la tierra y la piel” y otros inéd itos. Fue enterrado en Bocono, su cadáver estaba deformado por las torturas. Su entierro se convirtió una manifestación multitudinaria en la que participo todo su pueblo.

Nelson Martín Castellano Díaz: Venezolano, casado con Gladis Cabrera, dejo a tres hijos: Lenin, Natalí y Nelson. Era el único sostén de su hogar. Su cadáver, según testimonio de sus familiares tenía un ojo vaciado, machetazos en los brazos, el cuello quebrado, golpes y moretones en todo el cuerpo, los dedos fracturados, un tiro en el pulmón izquierdo y un tiro de gracia en la nuca.
José Rosendo Silva Medina: Venezolano, natural de Las Mercedes estado Guárico. Su cadáver presento perforaciones de bala y estaba terriblemente desfigurado por efecto de las torturas.

Luís Rafael Guzmán Green: Conocido como Roberto y Martín, dejo varios hijos. Su cadáver fue rescatado por una tía y trasladado a la región de Guayana donde fue enterrado. Presentaba numerosas heridas de bala y fractura abierta del cráneo.

Pedro Pablo Jiménez García: Venezolano, natural del estado Falcón. Casado con Maria Salguero, deja tres hijos; Marlenín, Pedro y Darío. Su cadáver fue enterrado en Maracaibo, tenía un testículo desprendido, pérdida total de la dentadura, la nariz fracturada, una ráfaga en el tórax y un tiro de gracia en el cráneo.
Ronald José Morao Salgado: Venezolano, natural de Soro, estado Sucre. Fue enterrado en el Cementerio General del Sur en Caracas. Su cadáver, torturado presentaba igualmente dos tiros de gracia en la nuca.

Los Participantes de la Masacre:

Treinta y ocho ex funcionarios de la Disip, hoy jubilados y retirados: Henry Rafael Lopez Sisco, Norberto Antonio Rebanales, Alirio Rebanales, Julio Vicente Renot, Oswaldo Ramos Oviedo, Raul Fernandez Leon, Anibal Jose Adan Quero, Willian Mauricio Prado Sifontes, Freddy Ali Grangger Perez, Eugenio Rafael Creazzola Armas, Roger Eugenio Contreras Boyer, Bernam Jose Vega, Rafael Rojas, Bergenis Beraciarte, Simón Enrique Albarran, Nelson Duran, Julio Cesar Salazar Martínez, Ramón Audilio Duque Guerrero, Rafael Álvarez, Pedro Antonio Ramírez Prieto, Oswaldo Antonio Barico, German Gustavo Justino Lamoglia Mendoza, Ignacio Castillo, Rogelio Manuel Díaz Pérez, Jesús Rafael Weir, Luis Ortiz, Valmore Méndez, Cesareo Soto Muñoz, Ramón Rovaina, Francisco Oropeza, Reinaldo Rondón, Blas González, Luís Bartolini, Diony Coronado, Olmedo González, Elionay Juárez Castillo, Domingo Heriberto Núñez Pérez, Alberto Ochoa.

Siete funcionarios del alto gobierno del año 1986: Jaime Lusinchi, quien fungía como presidente de la República de Venezuela; Octavio Lepage, Ministro de Relaciones Interiores para el entonces; el Vicealmirante de la Armada, Andrés Eduardo Brito Martínez, quien ejercía el cargo de Ministro de la Defensa; Remberto Uzcategui, Director de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip); Pedro García, Mayor del Ejercito, quien ejercía el cargo de Fiscal Militar; Porfirio Antonio Varela, quien pertenecía a la Dirección General de los Servicios de Inteligencia y Prevención; el Teniente Coronel (Ej) Pedro Celestino Silvio Pérez, quien era Comandante del BIJAP-71 y Comandante de la Guarnición del Estado Yaracuy; y, por último, Mauro Yánez Pasarella, Sub Director del Policía Técnica Judicial (PTJ).

IMPORTANTE: Es de hacer notar que los mismos agentes encubiertos que actuaron en ésta Masacre, 4 años antes utilizando idéntico procedimiento perpetraron la Masacre de Cantaura, donde asesinaron 23 venezolanos.

PROHIBIDO OLVIDAR

19 años después, en julio de 2005, la Asamblea Nacional, creó una Comisión Especial a solicitud del Presidente Hugo Chávez para que investigara los crímenes políticos ocurridos durante la Cuarta República. La misma se denominó “COMISIÓN ESPECIAL QUE INVESTIGA LOS ASESINATOS, DESAPARICIONES y TORTURAS DE VENEZOLANOS Y VENEZOLANAS  DURANTE LAS DÉCADA DE LOS AÑOS 60, 70 Y 80”. La misma, estaba conformada por varios diputados, familiares de las víctimas y victimas sobrevivientes de esas décadas y un equipo multidisciplinario técnico jurídico que se avocó a realizar las distintas investigaciones en los archivos militares y policiales.  

Lamentablemente la comisión solo duró 5 meses, bajo el argumento de “no tener presupuesto”. Sin embargo, las victimas se preguntan ¿acaso si había presupuesto para entrenar a los policías asesinos en gobiernos anteriores?, ¿acaso el Estado venezolano, en época de la IV República, escatimó recursos para lograr sus objetivos criminales? A pesar de ello, y en ese corto periodo, el equipo técnico jurídico con apoyo de los familiares, lograron hacer varias investigaciones, entre esas, los hechos ocurridos en la Masacre de Yumare.  

20 años después, justo el 8 de mayo de 2006, los abogados que conformaron la extinta comisión, elaboraron una querella, la cual fue interpuesta ante los tribunales penales de San Felipe en el Estado Yaracuy. La misma, fue admitida y de inmediato comenzó la investigación fiscal ante el Ministerio Público.

Hoy a 23 años de ese terrible crimen de lesa humanidad, el Ministerio Público tiene adelantada una gran investigación, casi por culminar, en la cual se han recabado elementos suficientes para un próximo enjuiciamiento contra los asesinos.  
La Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, informó que el pasado jueves 23 de abril del 2009, ofició al Fiscal General Militar, general de brigada Ernesto Cedeño, a fin de que remita al Ministerio Público todas las actuaciones que reposan en su despacho sobre los expedientes de los casos de Yumare y Cantaura.

PROHIBIDO OLVIDAR!!

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2 comentarios to “PROHIBIDO OLVIDAR: LA MASACRE DE YUMARE”

  1. María Hernández said

    Uno de esos 38 exfuncionarios me llevó a interrogatorio en dos ocasiones arbitrariamenre, por motivos de índole completamente personal, que no ameritaba este procedimiento y no era de competencia de esa institución. Me amenazó con sacarme del país; era extranjera en ese entonces; ya soy venezolana, que no me dejaría en paz. Además me ví acosada por algunos elementos de esa policía mandados por él supongo; que en ese momento me habían informado era el jefe de patrullaje. Conseguir pruebas de estos acosos “no punibles” no los tengo solo la relación personal con alguien vinculado a otra persona emparentada como hijastra. Las 2 veces que fuí llevada, en diferentes años a esas instalaciones; una desde mi trabajo (1976) y la otra desde mi lugar de residencia, fueron las más graves arbitrariedades cometidas por este funcionario en mi contra. Dudo que existan expedientes o reseñas de estos 2 sucesos ilegales. A raíz de estos acosos tuve temor de reclamar la paternidad de mi hijo, porque confidencialmente fuí informada que me iban a “lanzar por un barranco” Sentí miedo por mi y por mi hijo y hasta el día de hoy, el exesposo de la hijastra del hoy exfuncionario involucrado en esa investigación, de la Disip nunca aportó nada para la educación y manutención del niño que hoy día ya es un hombre mayor de edad. Cuando leí esa información unos años mas tarde, entiendo que mis temores hacia ese individuo funcionario no eran en vano. Si pueden informarme, les agradezco, sobre el estado actual del excomisario Alberto Ochoa.
    Respetuosamente
    María Hernández

  2. fraiz marquina said

    les recomendaria sacar fotografia de todos estos policias asesinos para que el pueblo los identifique ademas sus numeros de cedula para hacerles seguimiento asi evitamos que senos filtren y anden por ahi con toda la tranquilidad del mundo
    En nicaragua paso algo similar se olvidaron de los que asesinaron cientos de indigenas misquitos en la revolucion y hoy detectan cargos gerarquicos dentro del gobierno nicaraguenze

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