Ir contra los presos es ir contra los vascos
Las autoridades españolas, de la mano de su tribunal de excepción, ilegalizaron la tradicional marcha del dos de enero por los derechos de los presos y presas de Euskal Herria. Ese testigo, el testigo de la solidaridad, fué recogido por varias formaciones políticas que hicieron suyo el clamor popular en defensa de los derechos de nuestros presos. Y el resultado es evidente.
Miles y miles de personas, que no se han amedrentado ante la evidente presencia policial, han intentado recorrer la gran via de Bilbo hasta el ayuntamiento. Pero ha sido tal la respuesta popular, que para cuando la manifestación llegaba la plaza circular, acababan de salir los últimos manifestantes del sagrado corazón, casi dos kilómetros antes.
Los gritos más coreados han sido para pedir la vuelta de .los presos políticos a casa, para dejar patente que sin amnistía, no puede haber paz, y para reclamar el esclarecimiento de la desaparición de Jon Anza, militante abertzale, ex-preso político, donostiarra y residente en iparralde, que desapareció hace ya meses.
Una vez que la cabecera de la manifestación ha llegado al ayuntamiento, la txalaparta, instrumento vasco ancestral, que se toca entre dos personas, a saludado a los familiares con su música, ejecutada a la perfección por dos txalapartaris (músicos que tocan la txalaparta). La llegada de los familiares, con sus candiles, la llama de la libertad encerrada, al ayuntamiento, a provocado una explosión de aplausos que resonaban en todo Bilbo.
Un familiar a tomado la palabra, despues de que dos mujeres lanzasen unos irrintzis (grito vasco, muy parecido al de las mujeres bereberes), y a dejado patente lo que ya sabía Euskal Herria. Los familiares, y con ellos todo el pueblo vasco, no cejarán en el empeño de traer a nuestros presos a casa.



















