Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

PROHIBIDO OLVIDAR: El asesinato de José Alberto Carregal Cruz

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 5 febrero 2009

– Tenemos en nuestro poder un teniente herido.

“Jodan a esos carajos” – contestó el Comisario “Tomás”. Su voz pasó a través del aire y fue recogida no sólo por la funcionaria de la DISIP que le había llamado; no, también penetró en el grabador de varios aficionados que desde varias horas antes, grababan todas las órdenes y comentarios que oían la madrugada del 4 de febrero de 1992.

La funcionaria se volteó hacia José Alberto Carregal Cruz, quien, sin imaginarse lo que sucedería, revisaba una vez más la herida que tenía en la pierna derecha. La mujer alzó la sub-ametralladora UZI, la giró hacia el joven de 24 años; el sub-teniente levantó la cara para ver a su asesina e instintivamente levantó su brazo para taparse la cara: ésta disparó una ráfaga desde su altura y 9 proyectiles entraron entre la cabeza y la cara del oficial del ejército venezolano. Penetraron el cráneo, la frente, el lagrimal izquierdo y el resto destrozó el maxilar del mismo lado. Otro proyectil descendió hasta el pulmón y lo hizo estallar; el brazo izquierdo y la rodilla del mismo costado recibieron también sus respectivos impactos. Un balazo en la pierna derecha, único sitio donde el cadáver presenta un hematoma, señal de vida, hecho por un fusil, evidencia en forma clara y sin lugar a dudas que el sub-teniente estaba herido en el momento en que fue masacrado. Todos los disparos hechos por la ametralladora fueron a quemarropa, es decir, a pocos centímetros; los centímetros que separaban a la funcionaria del joven recostado del árbol, allí cerca del parque infantil, al noreste de la casa presidencial.

Un sargento que presenció el crimen recuerda “el pelo claro que salía debajo del casco que tenía puesto la mujer”. Estaba vestida de gris metálico y era corpulenta, agregó.

El comisario “Tomás” fue destituido, cuestión que evidencia el conocimiento que tienen sus superiores de la orden que dio. Nada más.

Tanto el Capitán Rodríguez Torres, como el Teniente Calatayud vieron vivo y herido al Sub-teniente Carregal Cruz. Rodríguez Torres lo resume así: “En ese momento (a las 4:30 aproximadamente del 4 de febrero) se acercó un soldado para informarme que el Sub-teniente Carregal Cruz no podía acercarse ya que estaba herido en una pierna, de hecho, cuando yo andaba ordenando el alto al fuego, Carregal me hizo una señal con el brazo, indicándome que tenía su sector controlado. El se encontraba arrodillado”. Por su parte el Teniente Calatayud, quien es señalado por el Capitán Rodríguez Torres como uno de los oficiales que reorganizó las tropas y ayudó a recoger los heridos, momentos antes de que las fuerzas bolivarianas realizaran el acuerdo de rendición, no entendió inicialmente que aquel joven con la cara destrozada que depositó en una ambulancia la mañana del 4 de febrero, pudiera ser el Sub-teniente José Alberto Carregal Cruz, ya que él lo había visto herido, pero vivo, un poco antes.

José Alberto Carregal Cruz nació el 31 de marzo de 1967, en Caracas. Sus padres son gallegos, de esos emigrantes que tomaron a nuestro país como su patria y no sólo emprendieron su vida sentimental, familiar, sino también económica y social, en Venezuela. El señor Saturio Carregal tuvo que ver varias veces el cadáver de su hijo: no lo reconocía, ni lo aceptaba. Su esposa, Dolores -Lola para sus amigos- Cruz de Carregal, además del dolor de sentir que un hijo es rematado después de entregarse desarmado a una funcionaria del Estado venezolano democrático, tiene miedo. El pánico que sólo se supone que debe producir una dictadura. Teme por la vida de su otro hijo, por la de su nuera -Suyin Fernández Ascanio de Carregal- y de su nieta. Tal es su miedo que no han podido emprender la investigación del asesinato del Sub-teniente, por ello, el arquitecto y profesor universitario, Nedo Paniz, es quien ha hecho el seguimiento de las investigaciones y ha pedido justicia a través de cartas y esquelas publicadas en diferentes diarios.

 PIDO JUSTICIA

Tte. (Ej.) Alberto J. Carregal Cruz

(Plaza del 421 Batallón Paracaidista “José Leonardo Chirinos”)

“Vengo a pedir justicia para el Tte. Alberto J. Carregal Cruz, quien no tuvo la suerte, en última instancia, de morir en combate como muere un soldado del glorioso Ejército venezolano.

El Tte. Carregal Cruz ¡fue asesinado cobardemente con premeditación y alevosía, sin ninguna necesidad!

Pero vengo a pedir justicia para su cuerpo, no para su espíritu; porque el espíritu del Tte. Carregal Cruz, sigue libre en su inmenso amor por la patria.

“Su compañero del aire”

Nedo Paniz N.

El arquitecto Paniz no sólo pidió esta justicia pública, también fue en nombre de la familia Carregal Cruz a los tribunales, al sitio donde asesinaron a su joven amigo, hasta lograr que su cuerpo fuera exhumado y probara que el Sub-teniente fue acribillado. Hoy nadie duda de su asesinato, el problema es cómo probar que la asesina tiene un nombre y que debe ser detenida y pagar el que no parece ser su único crimen. Se habla incluso de la existencia de un video donde se ve a la funcionaria del régimen democrático venezolano, patear a mansalva a un estudiante en el suelo y después, fríamente, sacar su arma de reglamento y disparar al joven, rematarlo en el suelo. No parece cuento esta versión, si a ella le engranamos la orden “jodan a ese carajo” que sin prejuicio de ningún tipo se envió a través de un radio y que fue recibida como natural, no forzada, no trajo ni siquiera “discusión de la orden”. A ello le agregamos que podría formar parte de una política represiva o ¿acaso, el Presidente Pérez no niega olímpicamente las muertes de estudiantes el mismo día que estaban enterrando al hijo del propio Jefe de Prensa de la Dirección Nacional de su partido? ¿Cuál es la naturaleza de un Estado donde un policía dispara perdigones a la vagina de una adolescente por participar o estar cerca de una manifestación en la urbanización donde habita o, ese mismo día, un representante de la ley del Estado democrático se baja los pantalones ante los manifestantes para decir “yo si tengo bolas” o amarran a un joven a un camión lanza-agua para que los manifestantes lo apedreen?

El Sub-teniente Alberto Carregal Cruz no pertenecía al movimiento Bolivariano, o por lo menos no estaba programado que participara en las acciones que sucedieron entre el 3 y el 4 de febrero de 1992. Simplemente, el día 3, como a las ocho de la noche se da cuenta de que sus compañeros se están organizando para salir. Presume que se trata de un entrenamiento que preparaban para efectuar en El Pao. Insiste en saber y el Sub-teniente Julio César Uzcátegui le aclara que no van para ese sitio y que una rebelión va a producirse en pocas horas; esta es la verdadera razón de la movilización. Carregal Cruz se indigna: el quiere participar. Lo dice a voces, lo repite de un lado a otro y el Comandante Acosta Chirinos, incluso llega a pedir que lo amarren y lo aíslen porque su insistencia puede ser oída. Carregal no se conforma con esa orden y grita aún más. Quizás la duda que tenía el Comandante Yoel Acosta Chirinos era que el Sub-teniente podría peligrar al incorporarse en el último momento; no se sabe, lo que sí está claro es que la situación que se presentó fue tal, que la orden fue revocada y el propio Acosta entre serio y entre broma dijo: “suéltenlo y que se vaya para el Batallón Briceño”. Cosas de la vida y de la muerte, el joven al entrar al autobús le dice a su amigo, el Sub-teniente Uzcátegui: “Julio, si me pasa algo cuídame a Suyín y a la niña”.

El ejército venezolano perdió a un joven que tenía fama de cumplir órdenes con toda entereza; encargado de la Compañía de Transporte, lograba mantener en servicio a camiones con casi 30 años de funcionamiento, un oficial que dijo, el jueves antes de ser asesinado por el régimen que pretende que sus compañeros militares defiendan porque “se trata de democracia” apretando el uniforme de su Batallón: “Nedo es que tú no sabes cuánto amo yo esto”. Era uno de los jóvenes con mayor futuro en el paracaidismo acrobático. El único Sub-teniente de su promoción que ostentaba la Barra de Honor al Mérito. Excelente amigo, compañero querido, buen padre, esposo responsable, afectuoso, leal… tenía poco que buscar entre los valores que manejan quienes dirigen la democracia venezolana.

El rostro de una mujer, sacado de un impreso, está pegado en una cartelera que tienen los militares detenidos en el Cuartel San Carlos. Es joven, tiene el pelo rubio, es de contextura fuerte. Ha trabajado en la DISIP pero pasó a formar parte de la Policía del Distrito Sucre, policía que según algunos conocedores de la materia ha recibido a exfuncionarios de la DISIP de origen políticamente copeyano. Debajo del impreso y escrito por los militares bolivarianos reza un nombre: LAURA DE ARMAS.

Nota:

Se habla también de la muerte, en parecidas circunstancias, ese mismo día, de otro joven militar que aparentemente también fue asesinado a sangre fría. Se trata del Sub-teniente José Fernando Cabrera Landaeta, nacido el 17 de enero de 1967 en Valencia. Este caso fue abandonado por sus familiares luego de que su cuñado de 18 años se suicidara, aparentemente por no soportar el dolor de la muerte de su pariente. También alegó la familia no creer en ningún logro al ver que en el caso del Sub-teniente Carregal Cruz, aunque su amigo Nedo Paniz logra demostrar el asesinato, nadie es acusado ni hecho preso por el crimen.

Tarek William Saab: Ejecuciones del 4F permanecen en sumario

El abogado defensor de los derechos humanos dijo que al menos 20 personas fueron ejecutadas extrajudicialmente, aun cuando se habían rendido frente a las fuerzas de seguridad del Estado, durante el 4 de febrero de 1998

Las ejecuciones cometidas contra ciudadanos por efectivos de la Guardia Nacional, Disip y la Policía de Carabobo continúan en sumario, denunció Tarek William Saab, abogado defensor de los derechos humanos.

-Al menos 20 personas fueron ejecutadas extrajudicialmente, aun cuando se habían rendido frente a las fuerzas de seguridad del estado, explicó.

Según su opinión, durante la revuelta, los organismos policiales y militares no respetaron las normas establecidas por el Derecho Internacional Humanitario, contenidas en los cuatro Convenios de Ginebra de 1919, complementados con los dos protocolos adicionales aprobados en 1977, los cuales son vinculantes para todos los estados que se convierten en parte de ellos, donde Venezuela está incluida.

-Estos documentos legales protegen a un soldado que haya sido capturado o que, habiendo depuesto las armas, solicite rendirse.

Agregó que “el artículo 3, cuyo texto es común en los cuatro convenios, extiende a los conflictos armados internos una lista de normas para la protección de personas que no intervienen activamente en las hostilidades, por lo que está prohibido aplicarles a ellos cualquier atentado a su vida o integridad física personal”.

En tal sentido, para Tarek William Saab las ejecuciones extrajudiciales cometidas el 4F constituyen homicidios intencionales que violan los Convenios de Ginebra.

Citó como ejemplos la presunta masacre de estudiantes de la Universidad de Carabobo y del Instituto Tecnológico de Valencia. A Gilberto Peña, presuntamente lo ajusticiaron en el suelo, mientras imploraba que no lo mataran. Mostró el carnet estudiantil. A Columba Rivas (UC) la detuvieron en un autobús y luego la ajusticiaron. Angel Ruiz (UC) fue apresado en una residencia estudiantil, en el barrio Canaima de Valencia y posteriormente lo matan, igual que a Manuel Zerpa (UC).

-El único delito de estos jóvenes fue celebrar en las calles, con oficiales rebeldes, el alzamiento para la fecha. La responsabilidad de esos presuntos crímenes recaen en miembros de la policía de Carabobo y de la GN, señaló.

También mencionó el caso del ajusticiamiento del subteniente (Ej) Fernando Carregal Cruz, ejecutado en el piso por una funcionaria de la Disip en las adyacencias de La Casona.

-El militar estaba levemente herido cuando fue rematado de varios disparos en el rostro. A pesar de la exhumación del cadáver y de las diligencias adelantadas para enjuiciar a la culpable, ésta fue enviada al exterior para protegerla de las averiguaciones, que también la involucran en la ejecución del teniente (Ej) Cabrera Landaeta.

Todos los casos señalados y otros mas, fueron denunciados ante organismos internacionales de los DD HH.

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