Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

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i Aquí no se rinde nadie, c…!

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 13 septiembre 2009

(Fragmentos del relato del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque sobre los primeros acontecimientos de la sorpresa de Alegría de Pío, el 5 de diciembre de 1956, donde ofreció esta respuesta al reclamo de rendición)

juan-almeida-bosque-fidelvasquezAl amanecer del día 5 hago un recorrido. Cuando exploro, encuentro que el terreno tiene arriba lajas de piedras; abajo, diente de perro y tierra colorada. En el lugar donde hemos acampado, que nos indicó el guajiro, tenemos la protección del montecito, que ahora parece más amplio, más grande, y el cañaveral delante. El terreno asciende poco a poco hacia otro monte tupido, hasta elevarse más abruptamente. Estamos acampados dentro del montecito y el cañaveral. En un montecito más discreto está el Estado Mayor. En otro más pequeño acampé con mi gente.

En el antiguo Palacio Presidencial durante una de las concentraciones populares en 1959.

Voy donde está el Estado Mayor, mientras dejo relacionando las armas y secando las balas. Hablo con los allí presentes. Che y Faustino [Pérez] atienden a todo el que va a verlos, la mayoría con ampollas sangrantes en los pies. Veo a [José] Smith, y converso con él. Me informa que no se va a caminar, permaneceremos allí hasta el amanecer. A las cuatro se repartirá una ración de galletas con chorizo, y mientras tanto, ¡a comer caña! Aparece con más frecuencia la aviación, amaga y se va. Vuelvo a donde estoy acampado.

Pongo postas cerca y no sitúo protección el pelotón, pues esto lo hace la vanguardia y la retaguardia, que tienen la misión de cuidar las entradas. Me pongo junto a un tronco talado. Recuesto mi fusil y la mochila cerca, todo a mano. Me quito las botas y las medias, las pongo al sol. Consigo un pedazo de caña nueva. Advierto que tengan cuidado, que no se dejen ver y ojo con los aviones. Me quedo medio dormido.

A las tres me pongo las medias y las botas. Están agradables, pues el sol les ha impregnado su calor. Limpio el fusil por fuera, sin desarmarlo, en el momento que pasa una avioneta.

Ahora viene Ramirito repartiendo las dos galletas con un pedacito de chorizo. Miro el reloj: son las cuatro y veinte. Regresa la avioneta, pica casi arriba de nosotros. Me entretengo viendo su maniobra, suena un disparo de fusil, y ya, se generaliza el fuego por donde quiera. Envío a [Norberto] Godoy al Estado Mayor a buscar instrucciones. Como tarda o me lo parece en medio de aquel tiroteo, decido ir.

—Manténganse firmes aquí, voy hasta el Estado Mayor —les digo.

En los muelles de La Habana, aquel día de la criminal explosión de La Coubre, el 4 de marzo de 1960.

No me puedo parar, acostado cojo el fusil, la canana y la pistola-ametralladora, dejo la mochila. Salgo entre arrastrándome y agachado. En medio de aquel tiroteo, a veces tengo que tirarme al suelo y apoyar la cara contra la tierra y las piedras, para no ser tocado por las balas que pican alrededor y poder llegar, lo que no resulta fácil bajo aquel fuego graneado. Las balas parten las ramas de los árboles y arrancan astillas de los troncos, silban los proyectiles y los que dan en el suelo hacen saltar la tierra y las piedras. Me arrastro, me agacho, avanzo, me detengo, continúo. Voy jadeante como el sediento. Espero que disminuya la balacera y avanzo de nuevo. No sé cuánto tiempo tardo en llegar, pero lo voy logrando a pesar de las dificultades.

Por el camino me encuentro con [Emilio] Albentosa, lleva un fusil en la mano y otro colgado en bandolera. Me enseña que está herido en el cuello y sangra por la nariz. Le quito el fusil que lleva colgado, lo empujo para que se tire al suelo no vaya a ser herido de nuevo, y grito:

—iAdelante, compañeros, adelante!

Juntos llegamos al montecito del Estado Mayor. Aquí vemos a [José] Ponce recostado a un árbol, está embarrado de sangre y me hace señas para mostrarme el lugar donde está herido. Más adelante otros, boca abajo en el suelo, avanzan tratando de salir.

Miro a un lado y encuentro a Che herido en el cuello. Está sentado, recostado a un árbol de tronco fino. Junto a él, su fusil, una mochila grande con los medicamentos e instrumental médico y una caja metálica de balas. Me tercio el fusil en bandolera, saco la pistola-ametralladora, le pongo el culatín y comienzo a disparar hacia el lugar donde veo cómo se mueven los guardias de la tiranía y desde el cual nos tiran.

Uno de ellos grita:

—¡Ríndanse! ¡Ríndanse! —a lo que respondo:

—i Aquí no se rinde nadie, c… !

Durante la lucha contra bandidos en El Escambray.

—Y disparo en la misma dirección de donde sale la voz, un rafagazo primero, tiro a tiro después. En respuesta concentran el fuego hacia donde nos encontramos, me tengo que tirar al suelo. Se escuchan también explosiones de granadas, parece que las tiran de muy lejos, pues nada más se escucha la explosión. Cuando amaina el fuego, les digo a los que se encuentran allí:

—i Vamos!

Le indico a Che:

—Recoge tu fusil, deja la mochila, coge la caja de balas y lo que más puedas, pues no podemos cargar tanto. Ponte algo en el cuello, que estás sangrando mucho, y vámonos.

Se acerca [Raúl] Suárez y nos muestra un tiro en la mano, sangra. Le digo a [Enrique] Cámara que le ponga un torniquete y a Faustino que lo cure. Nos agachamos, mientras a Suárez le hacen una ligadura en el brazo con un pañuelo, un pedazo de trapo, no sé, no recuerdo. En aquella confusión, el que se separa un poquito ya no lo vemos más, es como si lo halaran y lo ocultaran. Mando que le tiren a la avioneta para hacer volumen de fuego y ver si liquidan al hombre que dispara desde ella con parte del cuerpo fuera.

Continuamos caminando agachados. Ahora voy solo con Che, a los otros los he perdido de vista…

(Tomado del libro ¡Atención! ¡Recuento!)

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Las líneas de Chávez: El Mundo Multinuclear: El Nuevo Mundo

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 13 septiembre 2009

comandante-presidente-fidelvasquezNo podemos seguir reproduciendo ciegamente la miserable lógica que atenta contra el orden ecológico y las condiciones mínimas de la vida en sociedad: una lógica que nos arrebata el porvenir y pulveriza nuestras identidades. Es la lógica imperial, capitalista

I
Luego de concluida esta larga gira son muchas las consecuentes y valiosas reflexiones que de ella se desprenden y en las que debemos ahondar.

Regreso más convencido que nunca de que es absolutamente posible, además de necesario, echar abajo la hegemonía política, económica, cultural y militar que el imperio yanqui pretende imponerle al mundo. No se equivoca Noam Chomsky al plantear radicalmente el gran dilema de nuestro tiempo: hegemonía o supervivencia. Si no echamos abajo la hegemonía imperial, el mundo irá hacia la barbarie.

No podemos seguir reproduciendo ciegamente la miserable lógica que atenta contra el orden ecológico y las condiciones mínimas de la vida en sociedad: una lógica que nos arrebata el porvenir y pulveriza nuestras identidades. Es la lógica imperial, capitalista. Estamos obligados a transitar otros senderos, sin renunciar a los particulares procesos de cada pueblo.

Ante tantos propósitos y celadas que quieren desviarnos del camino, debemos crear nuevas formas de mancomunidad y a la vez propiciar nuestras propias estrategias de resistencia. Resistencia y creación múltiple para poder convertir el destino en conciencia, como decía el escritor francés André Malraux.

Por eso mismo, Venezuela sigue y seguirá luchando –con la misma consecuencia de siempre– por la creación de un mundo multipolar. Ahora bien, el mundo multipolar que queremos no está a la vuelta de la esquina.

Esta gira me ha permitido mirar con mayor claridad el panorama.

Quiero retomar lo que dije en la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos en Moscú: hoy podemos decir que el mundo ha dejado de ser unipolar. Pero ni se ha reproducido un escenario bipolar, ni hay indicios tangibles de la marcha hacia la conformación de cuatro o cinco grandes polos de poder mundial. Es evidente, por ejemplo, que la estructuración de Nuestra América como un solo bloque político no se ve en el horizonte inmediato: no se hará realidad en el corto plazo. Pero igual pasa en África, Asia y Europa.

Lo que sí comienza a hacerse visible es un conjunto creciente de núcleos geopolíticos sobre el mapa de un mundo al que ya pudiéramos llamar ahora sí, el Nuevo Mundo. Se trata de un mundo multinuclear como transición hacia la multipolaridad.
El que se acelere la transición hacia la multipolaridad va a depender de la claridad, la voluntad y la decisión política que se desprenda de los países-núcleo.
Dispersos nos quisieran mantener las fuerzas que aspiran dejarnos en la retaguardia de la historia, siguiendo el mismo juego perverso que bien conocemos por sus nefastos resultados para la humanidad. Sin embargo, con esta larga travesía, cruzando fronteras de tres continentes y abriendo el corazón libertario al mundo, cumplimos con el sagrado deber de profundizar el pacto inexorable entre los pueblos que corremos suertes comunes, apostamos a iguales desafíos y compartimos las mismas esperanzas.

Difícil les será silenciar este canto plural que están entonando múltiples naciones, que frente a la globalización hegemónica que impone el capitalismo han comenzado a edificar globalizaciones contrahegemónicas, para decirlo en los términos del pensador portugués Boaventura de Sousa Santos cuando, en su libro Una epistemología del sur, nos propone pensar en un nuevo movimiento democrático transnacional. En este sentido, sentí en el espíritu compartido entre los pueblos hermanos de Libia, Argelia, Siria, Irán, Turkmenistán, Bielorrusia, Rusia y España, que ante la crisis mundial no bastan los esfuerzos aislados.

Las afinidades que encontramos en los países hermanos van a contribuir en la marcha conjunta. Igualmente, los nuevos y múltiples acuerdos que hemos firmado son una muestra más de que estamos dispuestos, con todas las fuerzas que nos exige la historia, a crecer manteniendo siempre la brújula orientada, con indeclinable firmeza, hacia el logro de la felicidad de nuestros pueblos.
Inmenso es el compromiso: inmenso también es nuestro empeño para no dejarnos tragar por las fuerzas oscuras que pretenden acumular la extrema riqueza para unos pocos, al costo de la desgracia de millones de seres humanos. Esa asimetría descomunal e inhumana hay que cambiarla radicalmente o no habrá vida para nadie en un futuro no tan lejano.

II
En esta semana que concluye se cumplieron 36 años de la tragedia chilena. Creo que una de las lecciones a extraer de ella es esta: para el imperialismo y las clases dominantes lo fundamental es preservar el sistema capitalista, así haya que llevarse por delante a la democracia. El compañero Salvador Allende fue un demócrata ejemplar y sin embargo contra él, y contra su pueblo, perpetraron el más monstruoso de los crímenes aquel 11 de septiembre de 1973.
Allende fue el gran precursor del cambio de época que la América del Sur vive hoy. Se equivocan, entonces, quienes han dicho que la vía planteada por la Unidad Popular era errónea. El socialismo no significa ruptura de la democracia y del Estado de derecho, sino en contrario, su plena realización.

Se cumplieron, también, 8 años del otro 11 de septiembre: el de 2001. Imposible olvidar que aquel día comenzó la más brutal de las escaladas imperialistas. No hay nadie ya que no cuestione la versión oficial –la que diera el Gobierno de Bush– sobre los trágicos hechos ocurridos en la ciudad de Nueva York. Y lo más terrible es que fue tomada como pretexto para desencadenar una “guerra al terrorismo”, que le ha permitido al imperio atropellar impunemente pueblos y soberanías. Así sucedió con Afganistán y con Iraq. Allí está, también, el doloroso apartheid que padece el pueblo palestino a manos del Estado de Israel como demostración de quiénes son, en realidad y en verdad, los practicantes del terrorismo a escala mundial.

III
Tomando como inicuo pretexto su rechazo a la Ley Orgánica de Educación, ciertos sectores minoritarios pretenden sabotear el inicio del año escolar. ¿Qué hay detrás de esto? Los turbios intereses de un grupito de mafias que, desde siempre, han entendido a la educación como un negocio redondo. Y que, por ello, no quieren que el Estado docente ejerza plenamente su papel.

Está claro: la contrarrevolución se vale de cualquier cosa en su chapucero intento de calentar la calle a como dé lugar. Fracasarán una vez más.

El pueblo venezolano, nosotros los padres, ustedes las madres, los maestros y maestras y sobre todo la juventud estudiantil, no vamos a permitir que se ponga en riesgo el normal desenvolvimiento del año escolar.

Quiero llamar al pueblo a la defensa activa de la LOE: a conocerla cada vez mejor y, por supuesto, a difundirla. Es un instrumento legal necesario para alcanzar el más trascendente de los fines: la educación como praxis liberadora y transformadora.

Y seguir por la senda que señala el Padre Bolívar: “Las Naciones marcharán hacia su grandeza al mismo paso con que camina su educación”.

¡Patria, socialismo o muerte! ¡Venceremos!

Hugo Chávez

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