Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

EL BLOQUE HISTORICO

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 9 octubre 2009

Gramsci es considerado por muchos como un “teórico de la coyuntura”. Esta apreciación puede explicarse en parte por el intento de Gramsci de aprehender a cada sociedad como un concreto histórico.

No aparece en Gramsci la eventual explicación o previsión de acontecimientos a través de leyes sociológicas, ni la posibilidad de explicar una formación histórica a partir de un modo de producción.

Por el contrario, cada sociedad es un producto complejo que se condensa como sistema hegemónico en donde la estructura y superestructura forman un bloque histórico que se constituye como reflejo del conjunto de las relaciones sociales de producción. En este sentido, un grupo hegemónico es aquel que representa los intereses políticos del conjunto de grupos que dirige. La estructura, por consiguiente, es concebida como un conjunto de relaciones sociales en un determinado período histórico que marca el campo posible de un movimiento social.

El concepto crisis en Gramsci está íntimamente relacionado con su particular visión de la conformación del Estado burgués.

Para Gramsci “el estado es hegemónico, es el producto de determinadas relaciones sociales, el complejo de actividades con las cuales las clases dirigentes justifican y mantienen su dominio y logran obtener el consenso activo de sus gobernados. Las instituciones son el escenario de la lucha política de clases”. El Estado se constituye por agregación. Un estado es fuerte en la medida en que la clase dominante logra despojarse de sus intereses corporativos e incorpora los intereses de otros sectores dominados. Las crisis en Gramsci surge cuando entra en crisis la capacidad de sumar, agregar, incluir – procesándolos – el mayor número de intereses al bloque hegemónico. La crisis es siempre crisis entre representantes y representados.

A la vez nunca una crisis es una vuelta al pasado. Gramsci concentra su interés en el modo en que el Estado burgués se recompone en situaciones de crisis. El proceso más frecuente es el que denomina “revolución pasiva” generalmente llevado adelante sin un proyecto realmente revolucionario.

La revolución pasiva es el proceso a través del cual la esfera más consolidada del poder político y económico recupera una parte de las demandas de los gobernados quitándole su iniciativa política. El Estado de esta forma amplía su esfera de clase. Cuando a través de este proceso no se logra recomponer la hegemonía, el bloque histórico y el estado entran en una etapa de descomposición.

Al hablar de crisis y fundamentalmente al considerar a un teórico que parte y critica al marxismo es necesario hacer una mención al conflicto social. Gramsci es, al igual que Marx, un teórico del conflicto social. En relación con este punto, su interés es encontrar la fractura por donde construir una “contrahegemonía”.

El espacio del conflicto social se encuentra en la sociedad civil a la que caracteriza como el conjunto de instituciones públicas y privadas que tienen como función socializar a los individuos para construir las bases de la legitimidad. Se diferencia de la sociedad política entre otras cosas porque esta última tiene como función la coerción. Es en la sociedad civil en donde deben instalarse los dispositivos contrahegemónicos. Al perseguir este objetivo es necesario distinguir entre los aspectos orgánicos y coyunturales de una crisis porque sólo de este modo pueden fundarse las probabilidades de iniciativas políticas. Es en este momento en donde puede comprenderse el rol de los intelectuales y su relación con el partido político.

Si cada forma estatal es un modo particular de nexo entre economía y política, la mediación entre ambos componentes está dado por los intelectuales. Este grupo es el encargado de ejercer las funciones subalternas de la hegemonía social y el gobierno político. El partido político es un sujeto colectivo, es un intelectual colectivo. Todos los sujetos son intelectuales pero sólo algunos desempeñan ese rol. Es a través de estos grupos que se puede generar una alternativa al bloque hegemónico.

La principal consecuencia de esta particular concepción de la crisis es despojarla del componente catastrófico y consecuente anuncio de una sociedad nueva. La revolución en el sentido clásico no está anunciada en la crisis. Esta es de algún modo un fenómeno extremadamente frecuente y es a partir de su resolución permanente a través de lo que Gramsci denomina “revoluciones pasivas” que el estado burgués y el sistema capitalista han demostrado su gran capacidad de recomposición a lo largo de la historia.

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