Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

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50 años de una foto universal

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 5 marzo 2010

El 5 de marzo de 1960 se cumplía el funeral de las víctimas del atentado contra el barco francés “La Coubre” un carguero de armas que Cuba había comprado a Bélgica y que fue atacado, en un atentado atribuido a la CIA, el resultado fue 80 muertos y 200 heridos.
Fidel da un discurso ante un millón de personas en la Habana, que concurrieron a los funerales de la víctimas del atentado. En la tribuna se encuentran otros líderes históricos de la revolución, y personalidades como Simone Beauovoir y Jean Paul Sartre. El CHE en un segundo plano, participaba de la ceremonia al fondo de la tribuna.
Alberto Korda, fotógrafo del periódico “Revolución” presente en la ceremonia, disparaba su cámara hacia diversos objetivos, cuando, sin intención, su lente se encontró con la humanidad del Che, que observa, desde atrás de la tribuna, el desarrollo de los acontecimientos. La expresión del Che llamó la atención del Korda, que sin esperar disparó con su cámara hacia el rostro de Guevara.

Estos son los antecedentes de como fue producida una de las fotos más reproducidas en el siglo XX, y tal vez la foto más famosa del mundo. En ella, el rostro del Che aparece con una mirada perdida, que parece mirar al futuro; es una expresión que retrata la integridad de un hombre en concordancia con sus ideales.

Siete años después de haber sido tomada la instantánea, el Che es asesinado por militares bolivianos con la CIA de nuevo de por medio, la noticia recorre el mundo como reguero de pólvora, Faltrinelli un editor italiano publica un cartel con la foto de Korda, que hará famosa a la imagen. Con el paso del tiempo llegará a ser un emblema de la lucha en todos los rincones del mundo, esta imagen encabezará jornadas de resistencia en muchos países y se transformará en el símbolo de la rebeldía y de la resistencia de miles de movimientos revolucionarios.
Ahora 50 años después he mirado la fotografía con atención, y he encontrado en esa mirada perdida, en esa expresión, la razón de por que su imagen, su ejemplo, su nombre se volvieron inmortales. Lee el resto de esta entrada »

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La segunda arista de la concepción Marxista del mundo: La dialéctica

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 5 marzo 2010

Este segundo principio fundamental se inspiraba no tanto en el hacer científico-positivo sino en sus limitaciones del mismo.

Por Salvador López Arnal

El materialismo era uno de los dos principios fundamentales de lo que Engels llamaba la “concepción comunista del mundo”; el otro era la dialéctica señalaba Sacristán en su prólogo a la traducción castellana del clásico engelsiano. Este segundo principio fundamental se inspiraba no tanto en el hacer científico-positivo sino en sus limitaciones del mismo.

[…] Un estudio, por breve que sea, del lugar de la dialéctica en el pensamiento marxista exige (si ese lugar quiere verse sin pagar un excesivo tributo, hoy innecesario, al origen histórico hegeliano del concepto marxista de dialéctica) un corto rodeo por el terreno del método de la ciencia positiva

          Sacristán daba cuenta de estas limitaciones y del específico territorio dialéctico mediante la siguiente argumentación:

          1. La ciencia positiva, las ciencias naturales y sociales, realizan el principio materialista-inmanentista a través de una metodología analítico-reductiva.

          2. La eliminación de factores irracionales en sus explicaciones procede a través  “de una reducción analítica de las formaciones complejas y cualitativamente determinadas a factores menos complejos … y más homogéneas cualitativamente”. La tendencia a la reducción era tan extrema que el aspecto cualitativo perdía toda relevancia gnoseológica.

          3. Este modo de proceder caracterizaba todo el trabajo científico a través de fases muy diversas, desde la mecánica antigua hasta la moderna búsqueda de las “partículas elementales”. De hecho, el análisis reductivo practicado por la ciencia contemporánea tendía a obviar conceptos con contenido cualitativo, limitándose en lo esencial al manejo “de relaciones cuantitativas o al menos, materialmente vacías, formales”.

          4. El procedimiento se apreciaba ya claramente, apuntaba Sacristán, en los comienzos de la ciencia positiva moderna. Lo que hoy llamábamos “presión atmosférica” había sido manejado por la ciencia naciente con el viejo nombre de “horror de la naturaleza al vacío”

          “[…] sin que el uso de esta noción tuviera grandes inconvenientes, pues lo que de verdad interesaba al análisis reductivo del fenómeno (desde Galileo [1] hasta su discípulo Torricelli) era la consecución de un número que midiera la fuerza en cuestión, cualquiera que fuera la naturaleza de ésta”!. 

          5. El análisis reductivo practicado tenía regularmente éxito, un éxito descomponible en dos aspectos:

          “[…] por una parte, la reducción de fenómenos complejos a nociones más elementales, más homogéneas y, en el caso ideal, desprovistas de connotaciones cualitativas, permite penetrar muy material y eficazmente en la realidad, porque posibilita el planteamiento de preguntas muy exactas (cuantificadas y sobre fenómenos “elementales”) a la naturaleza, así como previsiones precisas que, caso de cumplirse, confirman en mayor o menor medida las hipótesis en que se basan, y, caso de no cumplirse, las falsan definitivamente [2]. Por otra parte, el análisis reductivo posibilita a la larga la formación de conceptos más adecuados, aunque no sea más que por la destrucción de viejos conceptos inadecuados”.  

                      6. Por todo ello, porque se basan en un análisis reductivo que prescindía de la peculiaridad cualitativa de los fenómenos complejos analizados y reducidos, los conceptos científicos eran invariablemente nociones generales cuyo lugar estaba en enunciados no menos generales,  que informaban sobre clases enteras de objetos, no sobre singularidades.

          “[…] Con ese conocimiento se pierde una parte de lo concreto: precisamente la parte decisiva para la individualización de los objetos. Esto es así no por alguna limitación accidental, sino por el presupuesto definidor de la metodología analítico-reductiva, que no responde más que al principio materialista de explicación de toda formación compleja, cualitativamente distinta, por unos mismos factores naturales más o menos homogéneos”. 

                      7. Los “todos” concretos y complejos no aparecían, pues, en el universo del discurso de la ciencia aunque ésta suministrase todos los elementos de confianza para una comprensión de los mismos. Lo que no suministraba era su totalidad, su consistencia concreta. Pues bien: el campo o ámbito de relevancia del pensamiento dialéctico era precisamente, señalaba Sacristán, el de las totalidades concretas [3]. Hegel había expresado en su lenguaje poético esta motivación al decir que “la verdad es el todo”.

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