Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

Carlos Pizarro entregó su vida por Colombia

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 26 abril 2010

Por: Fernando Acosta Riveros

Veinte años después de la muerte de Carlos Pizarro Leongómez, quien entregó su vida por Colombia, queda claro que bajo el neoliberalismo y el capitalismo salvaje, el pueblo colombiano no tiene ninguna esperanza. La violencia contra los políticos progresistas y revolucionarios aumentó durante los gobiernos siguientes: César Gaviria Trujillo (1990-1994); Ernesto Samper Pizano (1994-1998); Andrés Pastrana Arango (1998-2002), así como en los dos periodos de la narcoparapolítica presidida por el jefe de sicarios al servicio del imperio, Mr. Álvaro Uribe Vélez.

Cartagena de Indias, ciudad caribeña, capital del departamento Bolívar en el norte de Colombia, fue el escenario donde nació Carlos Pizarro Leongómez el 6 de junio de 1951. Hijo de Juan Antonio Pizarro, almirante de Marina, y Margoth Leóngomez. Estudió la primaria y el bachillerato en colegios de Cali y Bogotá. Casi adolescente abrazó ideales de justicia y fraternidad. Fue activista en las filas de la Juventud Comunista (Juco) y después militante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El fraude electoral realizado por la oligarquía y el imperio estadounidense, el 19 de abril de 1970 lo llevó a contactar compañeros de Anapo Socialista. Dialogó también con sus compañeros de la Universidad Pontificia Javeriana donde estudiaba Derecho. Participó en foros realizados en la Universidad Nacional. Durante estos encuentros con estudiantes y sindicalistas, se insistía en la resistencia popular armada.

Tres años después participó en la fundación del Movimiento 19 de Abril (M19) con sus amigos y compañeros Álvaro Fayad y Jaime Bateman Cayón, a quienes había conocido durante su militancia en las FARC. Carlos Pizarro opinaba que cada acción militar debía tener una explicación política y filosófica para no quedar aislados del pueblo.

La simpatía por el M19 crecía principalmente en las ciudades. “¡Con la espada de Simón Bolívar, en pie de lucha!”; “¡M19: con el pueblo, con las armas, al poder!”, eran las consignas que se entonaban en aulas estudiantiles, fábricas, salas de cine. También se escribían y dibujaban en forma de murales en paredes y espacios públicos de Cali, Medellín, Pasto, Santa Martha, Tunja y Valledupar.

Desde la dinámica insurgente, Carlos Pizarro, pensaba y planteaba la importancia de la unidad guerrillera y la acumulación de fuerzas políticas de izquierda y de los sectores populares y progresistas de partidos tradicionales y de organizaciones sociales. Defendió el sentido nacionalista para defender los recursos naturales y la soberanía de Colombia, amenazada siempre por el imperio estadounidense. Fue un estudioso del pensamiento de Simón Bolívar y, consecuente con el proyecto bolivariano, apoyó el Batallón América donde participaron compañeros de países vecinos y hermanos, como los militantes del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) de Perú y del Movimiento Alfaro Vive, de Ecuador.

Junto a dirigentes y militantes de las FARC, del Ejército de Liberación Nacional (ELN), de Autodefensa Obrera y del Movimiento Indigenista Quintín Lame, el M19 se integró a la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar. Carlos Pizarro fue detenido y torturado por militares del gobierno de Julio César Turbay Ayala (1978-1982) en septiembre de 1979. Fue encarcelado en la prisión “La Picota” cerca a Bogotá. Junto a 150 compañeros presos políticos continuó su lucha política y aportó a la resistencia.
Durante el gobierno de Belisario Betancur Cuartas (1982-1986) Carlos Pizarro alcanzó la amnistía y la libertad. Esperó un plazo prudente y luego de un viaje a Cuba, se incorporó nuevamente a las filas del M19. Belisario le falló a los procesos de paz. Un comando del M19 intentó enjuiciarlo durante la toma del Palacio de Justicia en noviembre de 1985. La operación culminó de forma trágica con la muerte de insurgentes, magistrados de la Corte, funcionarios públicos y visitantes ocasionales al edificio ubicado en la zona céntrica de Bogotá.

Al asumir la Presidencia, Virgilio Barco Vargas, del Partido Liberal, ofreció a los colombianos, el 7 de agosto de 1986, diseñar nuevas estrategias para conseguir la paz. Se reunió con representantes de las FARC y del M19. Después de varios intentos el 2 de noviembre de 1989 se suscribió el Pacto Político por la Paz y la Democracia, entre representantes del gobierno, de partidos políticos y el M19.

La organización insurgente propuso realizar una Asamblea Nacional Constituyente. El gobierno pidió la desmovilización del M19 y abrió la posibilidad de que se convirtiera en un partido político. Carlos Pizarro, entonces comandante del M19, reunió a sus compañeros en Santo Domingo, región rural en el departamento Cauca. Después de analizar los ofrecimientos del gobierno, el M19 anunció en febrero de 1990 que dejaría las armas para incorporarse a la vida política legal. La semana siguiente era candidato a la Presidencia de Colombia.

Acompañado por Antonio Navarro Wolf, llegó Carlos al Palacio de Nariño para firmar los acuerdos. El presidente Barco Vargas los recibió con entusiasmo. Frente a las cámaras de televisión y ante un grupo de senadores les expresó: “Ciudadano Carlos Pizarro Leongómez, ciudadano Antonio Navarro Wolf y demás miembros del M19 bienvenidos a la democracia”.

La decisión de Pizarro fue valiente, pero equivocada, por cuanto que el sistema colombiano, dominado por una mafia politiquera sin escrúpulos, ha demostrado que no tiene ningún respeto por la vida de sus adversarios. Un mes después de las firmas y compromisos, el 26 de abril de 1990 fue asesinado por un sicario a bordo de un avión de la aerolínea Avianca que realizaba un vuelo desde Bogotá hacia Barranquilla.

Era ingenuo esperar que la derecha y la extrema derecha colombiana se quedarían quietas y tranquilas ante la posibilidad de que un nuevo partido político, surgido de las filas insurgentes, llegara a convertirse en opción de gobierno. La oligarquía colombiana, una de las más reaccionarias del planeta, es acérrima enemiga del cambio. En los años noventa del pasado siglo el único cambio que aceptaron y aplaudieron fue el de la Perestroika y Mijail Gorbachov, porque a la larga significaba, según ellos, “la derrota del comunismo”.

Veinte años después de la muerte de Carlos Pizarro Leongómez, quien entregó su vida por Colombia, queda claro que bajo el neoliberalismo y el capitalismo salvaje, el pueblo colombiano no tiene ninguna esperanza. La violencia contra los políticos progresistas y revolucionarios aumentó durante los gobiernos siguientes: César Gaviria Trujillo (1990-1994); Ernesto Samper Pizano (1994-1998); Andrés Pastrana Arango (1998-2002), así como en los dos periodos de la narcoparapolítica presidida por el jefe de sicarios al servicio del imperio, Mr. Álvaro Uribe Vélez.

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