Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

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¿Qué hacer?: el génesis del leninismo

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 21 junio 2010

Por Pepe Gutiérrez-Álvarez

Todo lo que no avanza, retrocede, decía Lenin. El árbol de la vida es gris mientras que el de la vida es verde, este era el Lenin lector de Hegel mientras se enfrentaba a los “leninistas” (Zinóviev, Kaménev, Stalin) cuando llegó a la Estación Finlandia, y se puso una camisa nueva: las Tesis de Abril.

Todo lo que no avanza, retrocede, decía Lenin. El árbol de la vida es gris mientras que el de la vida es verde, este era el Lenin lector de Hegel mientras se enfrentaba a los “leninistas” (Zinóviev, Kaménev, Stalin) cuando llegó a la Estación Finlandia, y se puso una camisa nueva: las Tesis de Abril. Un estudio sereno de ¿Qué hacer? (1) nos demuestra que resulta una tentativa de resolver una dificultad no menor: luchar con todas las consecuencias contra un Estado policíaco que no permite la creación de organizaciones socialistas estables, y crear un partido capaz de liderar algo tan descomunal como una revolución.

La mayor parte de los escritos de Lenin sobre el debate organizativo en la socialdemocracia rusa que le oponía a los mencheviques (con los que, empero, estaba de acuerdo en una oposición al “revisionismo” de Bernstein y sus acólitos rusos), se centran en el período 1900-1904, y dan lugar-particularmente- a dos obras, ¿Qué hacer? (1902) así como Un paso adelante, dos pasos atrás (1904). Se puede decir que en ambas Lenin que expresa una concepción teóricamente “centralista” del partido, lo que en su momento se entendió como un subrayado específico a la situación que el movimiento socialista vivía bajo el zarismo.

Algunos estudiosos además han tratado de explicar esta opción remitiéndose a las fuentes rusas del bolchevismo”. Concretamente al maquiavelismo y al culto a los jefes propios de Netchaiev, así como al `sujetivismo’. de Pietr Lavrov, sin olvidar el jacobino-blanquismo de Tkatchev, entre otros. No hay duda que dichas tradiciones del siglo XIX ruso -sobre todo estructura conspirativa del grupo terrorista Narodnaia Volia (“la voluntad del pueblo”) fueron en uno de los marcos socioculturales de las teorías desarrolladas en ¿Qué hacer?; no en vano, se inscribían bajo el mismo Estado policial. Es más, el propio Lenin lo reconoce. En algunos de sus escritos no oculta su admiración por el grupo Tierra y Libertad. Decía que se trataba de una ‘magnífica organización” “que debería servirnos a todos de modelo”.

Poca gente sabe que los herederos directos de estas corrientes, los socialrevolucionarios (o eseristas), aprobaron con fervor el centralismo de Lenin antes de 1905. Luego ?sobre todo desde el tratado de paz de Brest-Litovsk, ocasión en la que atentaron contra Lenin y Trotsky y asesinaron a dos comisarios del pueblo- se hicieron acérrimos antibolcheviques. De ahí, a aceptar estereotipos del calibre “Lenin igual Netchaiev”, media un abismo. No conviene olvidar que las “fuentes” no explican gran cosa, sino que, por el contrario, piden ser explicadas. O dicho de otra manera, hay que demostrar por qué Lenin se inspiró, precisamente en el período 1901-1904, en los esquemas centralistas de los conspiradores rusos del siglo XIX, abocados a acelerar una crisis que no llegaba.

Al entrar en este terreno, no se puede obviar que, primero: estamos hablando del periodo anterior a revolución de 1905. Segundo, que las teorías leninistas se insertan en un contexto social muy concreto. Por aquel entonces, como había mostrado la tentativa de un primer congreso (en 1898), la socialdemocraciaera un grupo cerrado, y minoritario que comenzaba a plantear una alternativa de signo marxista a la mayoría populista. Era un cerebro con un cuerpo muy pequeño, y más que un movimiento social (como en Europa) estaba representada por unos cuantos círculos pequeños de “revolucionarios profesionales”, que comenzaban a relacionarse con un incipiente movimiento de masas. Tampoco que dicho movimiento era más bien de tendencia “economicista”; trataba de vadear el enfrentamiento con el Estado No es otra cosa lo que expresaban las peticiones que defendían los manifestantes del “Domingo rojo” (rojo de sangre) de 1905. Además de disperso, la socialdemocracia era una corriente bastante dividida (por razones múltiples, había por ejemplo una socialdemocracia hebrea, el Bund)…

Esta situación de división y desorganización facilitaba la represión policíaca del régimen y, por lo mismo, la consiguiente, carácter restringido, “profesional” y no democrático de la organización. Además, el propio Lenin presenta las exigencias de la lucha clandestina como una de las principales justificaciones de sus tesis centralistas. Esta tesis son indisociables de la lucha de los marxistas contra la corriente “marxista legal” o “economicista” que, aceptaban la industrialización como un factor totalmente progresivo y tendían a reducir su marxismo a la lucha por las reformas. Consideraban que la dinámica económica hacía innecesaria la lucha revolucionaria. cuando se habla de tradeunionismo, Lenin no se refiere solamente al sindicalismo británico que era una realidad. Se refiere al culto de la ?espontaneidad sindicalista de las masas obreras por sus mejoras parciales, en oposición a su politizadas. Los economistas no solamente negaban la necesidad de un partido clandestino centralizado, también se cuestionaban el propio partido obrero. Años más tarde, Lenin anotará en más de una ocasión que sus tesis eran ante todo expresión de “una polémica contra el “economicismo”. Fue una batalla ganada, pero inicialmente la situación era favorable a estos últimos.

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