Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

Archive for 23/06/10

Jesús Farias: Hay que combatir las distorsiones y manipulaciones de la derecha golpista

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 23 junio 2010

El economista y próximo diputado a la Asamblea Nacional, Jesús Farías sostiene que en aquellos medios de comunicación que son instrumentos para la transformación social existe una doble labor. En primer lugar, considera que esta práctica debe procurar masificar no sólo los alcances de las estrategias políticas y sus resultados, sino su contenido.

En segundo lugar, mencionó que los medios que respaldan el proceso revolucionario deben abocarse a combatir las distorsiones impulsadas desde la derecha para confundir y crear zozobra.

Farías advirtió que el periodista no puede limitarse a decir que la economía está retrocediendo sin indagar en las causas; mucho menos decir que el país está en un proceso de decadencia basándose únicamente en cifras macroeconómicas.

“Esto no es cosa de honestidad profesional, también depende de rigurosidad científica en el análisis de estos temas. Aquí hay una lucha política donde participan los empresarios con su poder económico y lo hacen para desestabilizar políticamente al Gobierno, eso tiene que ser parte del análisis periodístico, porque es parte de las causas”, indicó.

Jesús Farías reconoce que el tema económico ya comienza a enfocarse en algunos medios de comunicación desde el análisis del proceso de transformación hacia el socialismo.

Recordó que anteriormente los procesos económicos eran reflejados desde la perspectiva de la derecha y sólo para consumo de la élite, mientras que hoy en día se ofrece una información dirigida al protagonista de las transformaciones: el pueblo.

El economista explicó que la diferencia entre los modelos capitalista y socialista hace mucho más complejo el trabajo periodístico, pues la información se produce en medio de un profundo debate ideológico.

Por ello, recomendó a los trabajadores de la comunicación participar en actividades que nutran su formación y le ayuden a encontrar nuevas perspectivas e instrumentos para ejecutar su labor.

“El periodista tiene una gran responsabilidad: nada más y nada menos que transmitir a la población lo que está sucediendo y eso se hará con un mayor nivel de eficiencia si las herramientas son mayores y más adecuadas”, dijo.

Asimismo, Farías enfatizó que el periodista dedicado al ámbito económico debe procurar que las cifras reflejen la capacidad que existe en la sociedad para impulsar los cambios necesarios y las implicaciones reales de esos cambios.

Comunicación como arma política

El hecho económico es bastante sensible a la matriz que reine en la opinión pública, por ello, la tergiversación de una información puede ocasionar desestabilización, al provocar reacciones en la población que resultan nocivas para la economía.

“Yo pienso que va a ser prácticamente imposible tener ponderación, moderación y objetividad a la hora de reflejar el asunto económico en los medios privados, porque ahí se juegan intereses particulares”, destacó el economista.

Farías recordó que durante los últimos meses el tema económico ha sido tremendamente manipulado desde la bancada opositora, pues constituye el ámbito en el que quizá se conjuga la mayor cantidad de intereses que impactan las relaciones de poder en cualquier sociedad.

“Es el tema económico el más afectado cuando una transformación avanza frente a un sistema imperante. Allí se reflejan la cantidad de intereses afectados y la necesidad de presentar la realidad de la propuesta socialista”, manifestó.

Un ejemplo de ello es la generación de expectativas inflacionarias o de desabastecimiento desde el ámbito mediático.

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Santos: un problema dentro y fuera de Colombia

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 23 junio 2010

La crisis de los Derechos Humanos en Colombia no ha tenido las manifestaciones externas de las dictaduras militares existentes en la región en décadas pasadas.

Por Decio Machado

El próximo 7 de agosto, Juan Manuel Santos será investido como presidente de Colombia y recibirá de manos de Álvaro Uribe, las llaves de la Casa Nariño.

Tal y como se esperaba, el candidato del Partido de la U, el oficialista y ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos, obtuvo un amplio triunfo electoral sobre su antagonista en la segunda vuelta, el ex alcalde de Bogotá, Antanas Mockus.
Santos ya anunció en la campaña electoral que se propone profundizar aun más la lucha contra la insurgencia de las FARC, ofreciendo también recomponer la relación con sus países vecinos, una campaña frontal contra el desempleo que afecta a cerca del 12 por ciento (%) de los colombianos en edad de trabajar, reducir la pobreza y mejorar la cobertura de salud, el acceso a la educación y no incrementar la carga tributaria.

¿Quién es Juan Manuel Santos?

Nacido el 10 de agosto de 1951, es parte de la influyente familia Santos, siendo nieto del prestigioso periodista Enrique Santos Montejo. Su tío abuelo, Eduardo Santos Montejo, quien fuera dueño del diario El Tiempo, ejerció la presidencia de Colombia entre 1938 y 1942. De igual manera, es primo hermano del hasta ahora vicepresidente de Colombia, Francisco Santos Calderón.

Estudió Economía en la Universidad de Kansas y en el London School of Economics, así como Periodismo en Harvard.

Su primera aparición en la vida pública fue cuando ingresó a la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia en 1972, representando a Colombia durante nueve años ante la Organización Internacional del Café en Londres. Posteriormente y tras desempeñarse como periodista, Juan Manuel Santos se enredó en las filas del Partido Liberal, pasando a ser ministro de Comercio Exterior durante el mandato de César Gaviria en 1991. En 1993 es elegido por el Senado como el último Designado a la Presidencia de la República, figura que fue transformada en la Constitución de 1991 como la de Vicepresidente. Entre 1995 y 1997, formó parte del triunvirato que gobernó el Partido Liberal, retirándose para presentar su pre candidatura a la presidencia de Colombia, hecho que no llegó a materializarse. En el año 2000, el presidente conservador Andrés Pastrana lo nombra ministro de Hacienda y Crédito Público.

En el 2004 se retira del Partido Liberal, lanzándose a apoyar el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, siendo uno de los organizadores del Partido de la U en el 2005. En julio de 2006, Uribe lo designa ministro de Defensa Nacional, cartera de la que es titular hasta el año 2009, cuando abandona el cargo para asumir la candidatura a la Presidencia por el Partido de la U.

En su gestión como ministro de Defensa, Santos, con la ayuda de las agencias de seguridad estadounidenses, logra dar certeros golpes a las FARC, tales como las muertes del líder guerrillero Miltón Sierra Gómez, alías “Jota Jota”[1], en junio de 2007; el jefe guerrillero Tomás Medina Caracas, alías “el Negro Acacio”[2], en septiembre del 2007; del Comandante Gustavo Rueda, alías “Martín Caballero”[3], en octubre de 2007; el segundo comandante en rango de las FARC, el Comandante Luís Edgar Devia Silva, alías “Raúl Reyes”[4], en marzo de 2008; la desmovilización de la guerrillera Nelly Ávila Moreno, alías “Karina”[5], en mayo del 2008; y la liberación de Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y once militares y policías secuestrados en la llamada Operación Jaque[6], en julio del 2008.

En 2007, el líder paramilitar Salvatore Mancuso declaró en una audiencia que, en 1997, Santos había planeado derrocar al entonces presidente Ernesto Samper. Mancuso también dio datos sobre las vinculaciones del vicepresidente y Juan Manuel Santos con los grupos paramilitares. Ya iniciada la campaña electoral, Mancuso volvió a denunciar esto a través de un teleconferencia desde la cárcel de Washington, donde está desde 2008, cuando el gobierno colombiano lo extraditó a EE UU. Según Mancuso, Santos fue a los campamentos de los paramilitares para pedir respaldo al golpe contra Samper, y reunirse con el que en aquel momento era el líder máximo de los “paras”, Carlos Castaño.

¿Quién pasó durante la campaña?

La aparición en el escenario político del excéntrico filósofo y matemático Antanas Mockus, quien tuvo éxitos notables en su gestión como alcalde de Bogotá entre los años 1995-1998 y 2001-2004, acompañado como número dos por el también exitoso ex alcalde de Medellín, Sergio Fajardo (2004-2007), hizo que el escenario electoral colombiano diese un vuelco inesperado. Esta candidatura tomó fuerza tras el primer debate presidencial a finales del mes de abril, en el que el académico de origen lituano arrolló a sus dos principales oponentes, Juan Manuel Santos y Naomí Sanín, representante del Partido Conservador. En aquel momento se hablaba de empate técnico.

Sin embargo, Mockus no comprendió que para ganar al oficialismo debía convertirse en una alternativa clara al uribismo. Mockús, quien se disputaba una franja importante de votos en el electorado uribista, fue reacio a la confrontación total con el oficialismo y se mantuvo tibio en sus críticas tanto al modelo económico como al modelo militar y de seguridad interna desarrollado por Álvaro Uribe. Tal era el distanciamiento que Mockus y su Partido Verde querían plasmar con la izquierda, que ignoró el ofrecimiento de un acuerdo programático con el Polo Democrático Alternativo, situación que hubiese asegurado al aspirante presidencial, más de un millón de votos provenientes de la izquierda –el Polo tras la negativa de Mockus, llamó al voto en blanco-.

Durante la campaña, Mockus no cuestionó la estrategia de resolución militar del conflicto con la insurgencia desarrollada durante las dos últimas legislaturas con la política de seguridad democrática y tampoco el fortalecimiento de la llamada “confianza inversionista”, basada en seguir la senda de las privatizaciones y la continuidad económica de la política uribista, llegando incluso durante la campaña a exonerar de responsabilidades a Uribe y Santos sobre los “falsos positivos”[7].

En la práctica, Mockus ha sido el justificador de un proceso electoral con graves carencias democráticas, que ha permitido a Juan Manuel Santos, legitimarse como futuro presidente de Colombia.

Situación económica de Colombia

Desde el año 2002 hasta el 2006, Colombia entró en un ciclo expansivo de la economía debido a las favorables condiciones internacionales las cuales permitieron a su economía obtener un buen rendimiento en su balanza comercial, fruto del aumento de la demanda internacional por productos primarios, lo cual generó un incremento de los precios de las materias primas a nivel global. Aumentaron tanto la cantidad como el precio de sus exportaciones alcanzándose una buena tasa de crecimiento económico.

Paralelamente, el crecimiento económico desarrollado por los países receptores de migrantes colombianos permitió un aumento de las remesas enviadas a Colombia, lo que provocó a su vez, un aumento de la demanda agregada por vía del consumo y la inversión, lográndose así un mayor nivel en el PIB colombiano.

Sin embargo, la crisis hipotecaria en Estados Unidos, que ocasionó una crisis económica global, fue un importante factor de afectación a la economía colombiana.
Debido a la contracción económica de las potencias mundiales se generó un incremento masivo del desempleo en estos países, fenómeno que ocasionó la disminución de las remesas enviadas a Colombia, lo cual contrajo sustancialmente el consumo nacional. Otros de los efectos de la crisis internacional fue la reducción de las exportaciones colombianas ya que Estados Unidos y Venezuela que son dos de los principales socios comerciales de Colombia están experimentado una situación delicada a nivel económico. En el caso de Venezuela, la situación se vio agudizada por unas problemáticas relaciones diplomáticas entre ambos países y el cierre de fronteras. En 2008, el PIB colombiano se redujo el 1 %, mientras en el 2009, el país andino reportó un crecimiento de su economía de 0.4 %.

El déficit del gobierno central en Colombia para 2009 fue de 4,1 % del PIB, frente a 2,3 % del PIB registrado en 2008, según cifras oficiales. En tanto, el déficit del sector público consolidado fue de 2,7 % del PIB en 2009, frente a 0,1 % de 2008.

De igual manera, en el mercado laboral la oferta de trabajo continuó creciendo por encima de la demanda por empleo, hecho que se ha reflejado en un aumento continuo de la tasa de desempleo.

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), indicó en el mes de abril que la tasa de desempleo llegó al 12,2 %, la más alta para ese mes desde 2004. Esto significa que hay 2.668.000 personas que están buscando trabajo y no lo encuentran.

Según el informe de la Misión de Empleo, Desigualdad y Pobreza en Colombia, el 45,5 % de los colombianos vive en la pobreza y el 16,4 % en la pobreza extrema. En Colombia se considera que un hogar está en condición de pobreza cuando, estando conformado por cuatro personas, tiene ingresos inferiores a un millón 100 mil pesos mensuales. En cuanto a la indigencia (pobreza extrema), se hace referencia a los hogares que no tienen ingresos suficientes para comprar una canasta básica de alimentos, que en el país se estima que cuesta 450 mil pesos para cuatro integrantes.

Para el PNUD, las metas del Gobierno, frente al tema, que eran de cifras de pobreza del 28 % en 2015, no será posible cumplirlas, considerando que 48 de cada 100 colombianos seguirán pobres en el 2011.

Santos se ha comprometido a crear más de 2,5 millones de empleos y formalizar otro millón. Para esto, según lo ha dicho, continuará con la política de subsidios y exenciones tributarias para los empresarios. En su criterio, esa es la única vía para disminuir la pobreza.

Sin embargo, el discurso de continuidad de Santos visualiza una paradoja, dado que en los años anteriores donde se refleja crecimiento de la pobreza, es precisamente cuando el Gobierno anunció crecimientos altos de la economía.

Comparada con 2005, la pobreza bajó 4,3 puntos, mientras que la pobreza extrema o indigencia aumentó 2,1 puntos, lo cual demuestra que dicho crecimiento no repercutió en los más pobres, dado que el crecimiento promedio de la economía en esos tres años fue de 5,6 %, con un pico excepcional de 7,5 % en 2007.

Si bien, aunque 48 de cada 100 colombianos siguen viviendo en la pobreza, si nos fijamos en los sectores rurales el cuadro es aún más inquietante: el 65 % de colombianos que habitan las zonas rurales viven en parámetros de pobreza, al paso que los pobres que viven en las ciudades son 39 de cada cien. Es decir, la brecha de pobreza entre lo urbano y lo rural sigue ampliándose.

Si bien ha habido alguna mejoría entre los indicadores de pobreza y de indigencia que prevalecían en 2002 y los que aparecen en 2008, no es menos cierto que la situación es preocupante. El país desaprovechó tristemente los años de vacas gordas (2002-2007), que fueron años de alto crecimiento económico, de abundante inversión nacional y extranjera, de comercio internacional robusto y de altos precios en los productos básicos, para haber construido una sociedad más justa y más equitativa. El crecimiento sólo se vio reflejado en los sectores más ricos, siendo la política económica uribista un claro ejemplo de cómo no hacer hecho nada por reducir la concentración de la riqueza en un país en vías de desarrollo.

La desaceleración de la economía, trajo consigo incremento de la desocupación y el deterioro de la calidad del trabajo, lo cual incidió negativamente en el comportamiento de la pobreza y de la pobreza extrema, y reforzó la concentración del ingreso.

El resultado de todo esto, es que más de 20 millones de personas viven en la pobreza en Colombia y más de 8 en la indigencia, lo que significa que 28 millones de personas no tienen los recursos suficientes para disfrutar de una viva digna en el país.

Desde que en el año 2002 el actual presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, tomase el poder del Estado, la pobreza se ha mantenido entre el 53 y el 57 %, superando la tasa del 60 % en el último período.

La progresiva reducción del gasto social y el constante aumento del presupuesto militar, el cual ya supera el 14 % del presupuesto colombiano -triplicando lo destinado a la educación-, son algunas de las razones del aumento de la pobreza.

El futuro de los Derechos Humanos en Colombia

La crisis de los Derechos Humanos en Colombia no ha tenido las manifestaciones externas de las dictaduras militares existentes en la región en décadas pasadas; pero se ha alimentado de las mismas prácticas en la comisión de crímenes de lesa humanidad: torturas, ejecuciones extrajudicales, desapariciones forzadas y genocidio.

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