Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

El Proyecto Bolivariano en un mundo globalizado

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 30 julio 2010

Por Margarita Vilatimó Rivero

El Proyecto Bolivariano es principalmente Revolucionario, como expresó el Teniente General Pablo Morillo en un Memorial que presentó ante el Ministerio de la Guerra de España: “Bolívar es La Revolución”

Anoche pensaba en el tema de este artículo y no se me ocurre otro nombre, otra idea y otra figura que: SIMON BOLIVAR!!!.

Pero, ¿cuál Simón Bolívar? ¿El Pensador?, ¿El Libertador?, ¿El Hombre?, ¿El Amigo?, ¿El Alumno?, ¿El Maestro? o simplemente todos en uno, como un todo indivisible, un todo amable, un todo dialéctico.

Simón Bolívar, ¡qué nombre!, qué cantidad de sueños y realidades encerrados en ese nombre….realidades y sueños que, aunque no todos cumplidos, sin embargo encuentran espacio en una Venezuela y en una Suramérica que se resiste a caer en la trampa de la civilización y del progreso. Bolívar era un visionario y como tal siempre estuvo lleno de ilusiones y sueños, pero que como toda suspensión de la realidad, resultan a veces irrealizables no por la ilusión o por la imposibilidad del sueño, sino por fuerzas y tensiones encontradas en el otro, aquel no somos, ese que nos determina.

Esas visiones de nuestro Libertador vienen desde su infancia. Hay muchas voces dentro de uno, cada una de ellas representa edades críticas, momentos que se superan o momentos que siempre están en nosotros, pero esas voces no mueren nunca, en todos los humanos es así y creo que nuestro Libertador no escapó de ninguna de ellas, me atrevería a decir que Bolívar no dejó morir ninguna de sus voces. ¿Quién fue el niño Simón y cuales fueron sus visiones? Desde muy pequeño fue aplicado y lleno de inquietudes, las cuales fueron colmadas por sus maestros y principalmente por el maestro de maestros, Simón Rodríguez, a quien Bolívar le agradece en gran medida sus logros cuando al escribirle una carta le dijo :

“Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que usted me señaló… No puede figurarse usted cuán hondamente se han grabado en mi corazón las lecciones que usted me ha dado.”

Trataré pues, de mostrar lo que el joven y el adulto aprendieron del Niño Simoncito y cómo esas ilusiones y esos sueños convertidos hoy en grandes proyectos, siguen vigentes en esta tan malgastada y globalizada realidad.

La Globalización fue parida por una necesidad creada y por tanto viciada del Hombre, así han sido paridas desde siempre los grandes sistemas de dominación; que la globalización sea una gran consecuencia del Capitalismo en su expresión más aberrante y salvaje, eso lo considero un hecho, pero esa expresión no nació espontáneamente, fue una creación del Hombre.

En nuestro pueblo y en nuestra cultura han sido palpables los estragos del Capitalismo, cuando se utiliza al ser humano como una pieza más de los modos de producción y se le reemplaza como a una pieza más que con el correr del tiempo, simplemente, se desgasta.

El hombre como un ser social, es el concepto que entra a develar un mundo que estaba oculto, es simplemente asumir al hombre como un factor principal en el sistema de producción y no como una pieza más, es darle su justo valor y demostrar que sin él y sin su fuerza laboral, la vida y las relaciones sociales no se establecen y no avanza la historia de la humanidad. A pesar que esto, es grosso modo el análisis de Karl Marx, sin embargo, Bolívar como gran pensador y filósofo, logró detectarlo mucho tiempo atrás, adelantarse a él, e incluso, muchos de sus logros fueron a partir de la creencia en el Hombre y en su fuerza de trabajo.

El Proyecto Bolivariano es principalmente Revolucionario, como expresó el Teniente General Pablo Morillo en un Memorial que presentó ante el Ministerio de la Guerra de España: “Bolívar es La Revolución”, una revolución que implicaba cambios estructurales y no reformistas, como ellos bien lo sabían, era una revolución eterna y sin límites en el espacio, la Revolución es y siempre será el estado ideal de la humanidad.

La vigencia del pensamiento Bolivariano vislumbrado a través de los bifocales de Rodríguez, no es más que el cumplimiento cabal, directo y preciso de sus propios sueños que encontraron un momento de realidad en el niño, joven y adulto: Bolívar.

El frustrado intento de Rodríguez al presentar a la Asamblea de su tiempo un proyecto de Ley para transformar el acceso a la educación de las primeras letras, se encuentra plenamente dibujado en el pensamiento de su alumno cuando juró en el Monte Sacro, y ya, posteriormente, encuentra un asidero en la realidad cuando ese Juramento se cumple y Bolívar es proclamado Libertador.

Decir más es abundar en un tema que ha sido abordado en todos sus ámbitos y desde todas las perspectivas, pero los venezolanos y la mayoría de los países Bolivarianos, no habíamos caído en cuenta de la importancia y vigencia del proyecto de Patria Grande que Bolívar tenía en mente, mucho menos hubiésemos imaginado que existiera alguien como Hugo Chávez con la suficiente fortaleza y valentía para presentarlo como un proyecto factible-posible en una realidad que se encontraba en decadencia, y que, aparentemente, no tenía vuelta atrás. Una historia de la Humanidad que según Fukuyama, le había llegado su fin, negando posibilidad a una revolución que superara al Neoliberalismo.

El estado de dominación y angustia por parte del Hombre ante una realidad que lo tragaba y que él desconocía, era lo que para muchos significaba la muerte de la Historia, el renacimiento del Hombre como centro del universo, un renacimiento del Humanismo y del Socialismo, entendidos ambos como la posibilidad del ser y el hacer del Hombre en la Historia, de su cultura, su religión, su arte y su filosofía. Hacerse de nuevo la pregunta por el Hombre, la religión y el Mundo, es entrar nuevamente a descubrir la filosofía de los griegos, es nuevamente adentrarse en temas que aparentemente la ciencia, la industrialización y el capital habían superado, pero que paradójicamente, hoy tienen plena vigencia.

La capacidad de tener ilusiones y sueños no es más que el germen de la Humanidad, ese andar por el mundo descubriendo y viviendo cosas es lo que nos permite la libertad, para Simón Bolívar lo más importante era la Libertad del Hombre y por tanto la Libertad de los Pueblos, la cual se fundamenta, según el pensamiento Bolivariano y el nuestro en su Soberanía. Una Soberanía que permita a los pueblos definirse ante los demás pueblos del mundo y una plena soberanía para interactuar en la comunidad y en concordancia con el pueblo-gobierno. Soberanía no es más que la emancipación de la conciencia; y creo que es allí donde se reencuentra el pensamiento de nuestro Libertador con la gran necesidad que tenemos los pueblos de América, incluyendo al pueblo norteamericano, aunque ellos no lo sepan: la Historia les está exigiendo la emancipación de la conciencia colectiva.

Simón Bolívar proyectó un mundo mejor a través de sus escritos, escribe por ejemplo, la Constitución de Bolivia en 1825, donde se establecen cinco poderes, los cuales están fundamentados principalmente en el Poder Popular, el pueblo es pues, el mayor garante de su soberanía. El Proyecto Globalizador, plantea la forma de dominación más aberrante, a saber : la dependencia ; plantea la posibilidad de un gran gobierno global con sus propias instituciones globales (OMC, ONU, FMI, TLC, etc), donde no se escuchen más voces, sino la del imperio, a través de sus propios mecanismos jurídicos creados a su medida , como son por ejemplo: el arbitraje internacional, en donde simplemente someten a la consideración de esos centros, tribunales y cortes permanentes de arbitrajes internacionales asuntos donde se viola la soberanía de los pueblos, vulnerando de esta forma normas expresas de orden público de los países y de sus ciudadanos.

De esta forma el imperio demuestra su poder, pero a su vez confirma que justo cuando los sistemas imperiales están en mayor auge es precisamente cuando se les asoma su ocaso. La exclusión, la desigualdad, la desilusión en el Hombre y sobre todo la guerra desproporcionada del imperio contra el mundo, son sus grandes enemigos y quienes le verán caer. La lucha del hombre contra el hombre a todos los niveles, la guerra comunicacional, esa gran batalla de opiniones y no de ideas es lo que más debilita el proyecto globalizador y será su verdugo.

La alternativa contra esa Globalización que Bolívar como gran visionario definía como una amenaza, cuando predice: “Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar la América de miseria a nombre de la Libertad”, no es más que el Socialismo pero del Siglo XXI, ese socialismo que incluye las ilusiones y los sueños del Hombre, ese socialismo que redefine al mundo y que establece como eje del Universo al ser humano y la Biodiversidad, pero no para acabar con ella ni para llenarla de estadísticas y de tratados internacionales, que la regulen y la definan, sino para defenderla como parte integrante del ser vivo que la compone. El devastador más temible de la biodiversidad es el ser humano, por su intelecto y su razón, que si bien nos ha permitido recorrer el universo, sin embargo, en muchas ocasiones nos ha llevado a perder el punto de partida.

Simón Bolívar representa tanto en su infancia, adolescencia y madurez un ejemplo de coherencia con el pensamiento, las creencias, los valores y los hechos; que le permitió cumplir el Juramento del Monte Sacro, en una Suramérica plagada de dominación e injusticia, donde su legado más fuerte fue el de su estrategia Militar “defenderse o atacar”, abriendo paso con ello a la paz y la igualdad.

Bolívar establece pues, la factibilidad a la posibilidad, da consistencia al devenir histórico e impulsa una nueva visión socialista y humanista, reencontrando en el concepto de Hombre y Propiedad grandes antagonismo que en su época eran de poca importancia, pero que sin embargo hoy la sufrimos en su justa dimensión.

De igual manera, la Revolución Bolivariana es el pensamiento vivo de nuestro Libertador quien sintió truncado su sueño por el interés individual de unos cuantos, quienes nunca le perdonaron el intento de dar un vuelco al socialismo en una época donde solo reinaba el feudalismo y la esclavitud, que también era una forma de propiedad. A estos esquemas se les presentan hoy sus similitudes, en donde si bien se superó la propiedad sobre los seres humanos con la abolición de la esclavitud, sin embargo la propiedad sobre la tierra y sobre los medios de producción sigue siendo un gran poder, que amenazado pudiera acabar con pueblos enteros de campesinos e indígenas. Superar las formas de propiedad diversas que se han ido desatando, es la misión de vida, no sólo de los pueblos de Suramérica, sino que es la misión de la humanidad entera, y sobre todo en este momento donde la guerra por la propiedad sobre la tierra y las riquezas que se encuentran debajo de ella, las semillas para nuestra alimentación, el agua, el intelecto y los conocimientos tradicionales, es a muerte e indetenible. En este momento y en ese ámbito hay que dar la batalla y ser resistentes, pues la humanidad crea indiferentemente cosas para bien o para mal, pero las crea, y en esa medida la humanidad se enriquece, siendo necesario establecer límites a la propiedad y a la mezquindad del ser humano, libre de apegos socialistas, justos y pacíficos, desea obtener un titulo de propietario sobre los bienes del Universo.

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