Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

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Apuntes sobre “Trabajo Asalariado y Capital” de Karl Marx

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 6 octubre 2010

Por Jonathan Fortich

Karl Marx y Friedrich Engels publicaron el 21 de febrero de 1848 el Manifiesto del Partido Comunista. Este documento pretendía, en principio, dotar de un programa que elevara a la categoría de partido a la Liga Comunista, una organización política creada en París en 1836 con el nombre de Liga de los Justos. El Manifiesto, más allá de cumplir un objetivo inmediato, constituyó una ruptura con toda la filosofía anterior, propuso la concepción materialista de la historia, demostró el carácter revolucionario del proletariado como clase, describió de manera sintética y concreta el desarrollo de la burguesía como clase opresora y pronosticó su ineluctable caída.
En cuestión de tres días los planteamientos teóricos de Marx y Engels se vieron sometidos a la práctica. El 24 de febrero, los levantamientos populares en París, darían inicio a la Revolución de 1848. Marx analizaría estos sucesos en El 18 brumario de Luis Bonaparte, publicado en 1852. Mientras tanto, la respuesta de la reacción europea ante los sucesos de 1848 obligó a la disolución del recién nacido partido. Empero, este difícil paso hacia atrás no detuvo a Marx y Engels en su lucha.
Respondiendo a los reproches que acusaban a los comunistas de no haber expuesto en su programa “…las relaciones económicas que forman la base material de la lucha de clases y de las luchas nacionales…”1, Marx redactó el folleto Trabajo asalariado y capital. Documento que sería publicado por primera vez en abril de 1849 en la Nueva Gaceta Renana, justo cuando estaba por concluir, en Francia, el período de la Asamblea Nacional Constituyente y un mes antes de que se dieran las insurrecciones populares en Alemania en defensa de la Constitución imperial.
Hasta ese momento los principales aportes en el estudio de las relaciones económicas habían sido desarrollados por Adam Smith, en el Ensayo sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones en 1776, David Ricardo, que publicó en 1817 Principios de Economía Política y Tributación.
A partir de aquí se establecerían dos frentes opuestos en los estudios económicos. Por un lado, la Economía Política clásica de Smith y Ricardo, que se enseña en la mayoría de facultades de economía del mundo, ya en su forma clásica, ya trasvasada en las teorías marginalistas, neo-clásicas, neoliberales o keynesianas; por otra parte, la Economía Política marxista que, si bien ha sido objeto de debates revisionistas y suele ser estudiada en la academia desde la crítica de los marginalistas y neoliberales, se muestra hoy por hoy, como la más efectiva para explicar las contradicciones del capitalismo y proponer soluciones conducentes a superar las consecuencias negativas del capital.
La primera y contundente tesis que lanza Marx en el mencionado texto es su definición del salario. Lo común es creer que el salario es una cantidad de dinero que se paga por realizar un trabajo dado, es una idea que nos viene de la Economía Política clásica. En realidad, lo que el trabajador vende al patrón no es su trabajo sino su fuerza de trabajo. No es esto una cuestión puramente semántica. En palabras de F. Engels, en la introducción al mencionado texto:
“La fuerza de trabajo es, en nuestra actual sociedad capitalista, una mercancía; una mercancía como otra cualquiera, y sin embargo, muy peculiar. Esta mercancía tiene, en efecto, la especial virtud de ser una fuerza creadora de valor, una fuente de valor, y, si se la sabe emplear, de mayor valor que el que en sí misma posee.”2
Así el salario es el valor de cambio expresado en dinero que se paga por una mercancía en particular que llamamos fuerza de trabajo. Sin embargo, “el salario no es la parte del obrero en la mercancía por él producida. El salario es la parte de la mercancía ya existente, con la que el capitalista compra una determinada cantidad de fuerza de trabajo productiva.”3
La fuerza de trabajo es la única mercancía que posee el obrero y que cada día de su vida debe vender ¿para qué? Para vivir.
Ahora ¿qué determina el precio de esta mercancía? El precio de una mercancía está determinado por su coste de producción. “Por tanto, el coste de producción de la fuerza de trabajo se cifra siempre en los gastos de existencia y reproducción del obrero. El precio de este coste de existencia y reproducción es el que forma el salario. El salario así determinado es lo que se llama el salario mínimo.” Es el salario de la “simple humanidad” del que hablan Smith y los marginalistas. Es decir, una cantidad de dinero determinada por la oferta y demanda que marca la diferencia entre sobrevivir llevando una vida mediocre por falta de recursos o perecer por carecer de medios de vida suficientes.

 

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