Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

Archive for 29/10/10

De cara al debate sobre el rol del Partido de la Revolución

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 29 octubre 2010

Una respuesta que le debo a mi buen amigo y camarada Alberto Aranguibel

Por Martín Guédez 
No creo que haya nadie en este mundo que con honestidad ponga en tela de juicio la superioridad ética del socialismo como contraposición al absurdo moral del capitalismo. Aún los defensores del capitalismo como sistema bajan la cabeza ante esta aplastante verdad y se centran para atacar al socialismo en la imposibilidad histórica para construirlo de acuerdo a los resultados obtenidos. Se aferran en sus tesis a la supuesta condición de utopía inalcanzable del socialismo. El argumento más socorrido para ellos es colocar la mirada sobre las experiencias socialistas devenidas en formas de opresión y poder acumulado por una burocracia arrogante.

A este respecto, en ese trabajo de Albert Einstein ¿Por qué Socialismo? que tantas veces evocamos, el grande hombre dedica un párrafo a un problema que poco o nada se cita, veamos: “Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante? ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?” En otras palabras, Einstein no obvia el peligro que, por cierto, acabó con el sueño magnífico y el derroche heroico del pueblo de la Unión Soviética. Esto hay que debatirlo a fondo y hacerlo con absoluta honestidad revolucionaria o aprestarnos para vivir sus consecuencias. Reitero con Einstein: ¿cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo (que son los derechos del pueblo) y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?
 
¿Cómo lograr que en esa necesaria etapa de transición en la cual el Estado debe cumplir la insoslayable tarea de poner todo su poder al servicio de la clase trabajadora éste no termine convertido en un nuevo poder al servicio de sí mismo encarnado en una omnipotente burocracia? He aquí sin duda un delicado problema que debe resolverse con creatividad, solvencia teórica y decisión firme.
 
El gran objetivo es una sociedad plenamente libre, solidaria, igualitaria, justa y en pleno ejercicio de la soberanía popular, en definitiva, una sociedad socialista en camino al “paraíso perdido”. El fin, desde el punto de vista de la infraestructura económica, es una sociedad en la cual cada una de las fases del proceso económico -capital, producción, distribución y consumo- sea de plena propiedad social directa. La transición obliga –esto hay que tenerlo muy claro para no caer en saltos al vacío tremendistas- a que en principio, y por quizás un largo tiempo, esta propiedad y  esta capacidad de decisión sean indirectas, correspondiéndole al Estado una suerte de representatividad transitoria.
 
Ahora bien, el Estado no es un cuerpo etéreo ni una entelequia. El Estado está encarnado en personas y, por tanto, es susceptible de portar los vicios y las virtudes de estas. Administrar y decidir es poder y el poder es una tentación, a veces irresistible, a la acumulación de riquezas. Una Revolución Socialista, fatalmente desafiada por el tiempo que se agota a cada instante ante las trampas constantes de la clase burguesa, no puede depender de las fortalezas o debilidades de unos individuos colocados circunstancialmente en cargos de poder. El pueblo, como sujeto de este proceso revolucionario, no puede enajenar ni transferir su soberanía que es en definitiva la que le garantice el éxito de sus proyectos. No obstante, este mismo pueblo debe no sólo admitir sino respaldar el papel que al Estado le corresponde en la transición. El problema es entonces lograr que la transición no termine enajenándole su soberanía y protagonismo al pueblo.

 

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“ACAMPADA-PROTESTA POR LA LIBERTAD DEL PUEBLO SAHARAUI”

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 29 octubre 2010

Hola compañeros:

Recordaros de nuevo la Acampada-Protesta por la Libertad del Pueblo Saharaui y facilitaros los datos exactos de donde se celebra: Plaza de España (Madrid).
Lugar de encuentro: Estación de Atocha (Madrid), en la Estatua del Viajero en la zona ajardinada de la Estación, el sábado día 30 de octubre a las 12:00h.

(Se recomienda traer sacos de dormir y tienda de campaña, y desde allí nos volvemos a Plaza de España, Madrid).

Llamamos encarecidamente a todas y a todos los saharauis, y a todas las personas que poseen conciencia viva, a que se sumen, con su presencia y sus voces, a esta protesta acudiendo al lugar y en la fecha arriba indicados. Hay que romper el bloqueo mediático al que está sometida la población civil saharaui, mostrar nuestra solidaridad a l@s compañer@as que se encuentran en las zonas ocupadas y exigir la celebración del referéndum para la autodeterminación del pueblo saharaui.

Ante cualquier consulta, pueden dirigirse al siguiente correo electrónico: nasrobeid[arroba]gmail.com –

Un saludo,

Plataforma de Apoyo Político al Pueblo Saharaui(PAPPS) –
www.plataformasahara.com
  –
e-mail: plataformasahara[arroba]gmail.com

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El Amparo: una muestra de la represión en la Cuarta República

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 29 octubre 2010

Fue uno de los sucesos que evidenció la violación de los Derechos Humanos que caracterizó al puntofijismo.

 El 29 de octubre de 1988 un grupo de 16 pescadores se trasladó hasta el caño La Colorada, en el estado Apure, en busca de coporo, un pez de río que en los meses de lluvia y aguas altas se hallaba en grandes cantidades en esa zona.
A las 9 de la mañana de ese día, los hombres zarparon camino al río Arauca en la lancha llamada Cabra Pichona. Al llegar a la orilla del caño su travesía se tornó en tragedia.
Cerca de las 11 de la mañana, justo al apagar el motor de la embarcación, una ráfaga de balas los recibió. Sólo José Augusto Arias y Wolmer Gregorio Pinillas lograron escapar del ataque, el resto de sus 14 compañeros murieron de manera instantánea.
El Cejap: la excusa para asesinar
Once meses antes del ataque a estos pescadores, específicamente el 4 de noviembre de 1987, durante el gobierno de Jaime Lusinchi, se creó el Comando Estratégico José Antonio Páez (Cejap), con el objetivo de combatir a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y al Ejército de Liberación Nacional, que se presumía actuaban en territorio venezolano.
La excusa para poner en marcha el Cejap en el Distrito Páez del estado Apure, fue el diagnóstico que realizó en la zona, la Unidad de Programación para el Desarrollo del suroeste de Venezuela, que reflejaba: “el tráfico de drogas, la intimidación, extorsión, secuestro de productores de la región han generado un clima de inseguridad personal que aunado a la precaria presencia institucional de Venezuela en sus fronteras, pone en peligro (…) la soberanía e integridad territorial del país”, detalla el informe de dicha unidad del año 1987.
La operación militar del Cejap denominada “Águila III”, para dar con guerrilleros en el estado Apure, terminó en una de las más lamentables masacres vividas durante la Cuarta República, que en su momento fue presentada como un enfrentamiento por los responsables de la operación. La versión fue avalada por el Ejecutivo.
Los autores materiales
Aunque la comandancia de esta operación dependía de los cuerpos militares, el mayor número de efectivos eran de la Disip, que destinó nueve funcionarios para esta operación y del -para entonces- Cuerpo Técnico de la Policía Judicial (CTPJ) que designó seis funcionarios. En total 19 hombres salieron en la comisión.

 

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El despertar de Francia

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 29 octubre 2010

Por Serge Halimi
Francia no ha conocido manifestaciones de esta magnitud desde hace cuarenta años. La personalidad de Nicolas Sarkozy, su arrogancia, su deseo de aplastar al «adversario», han conseguido que un gran frente se agrupe contra él. Pero la oleada y las multitudes no se han originado por los caprichos de un hombre. Responden a la elección de una civilización injusta llevada a cabo, con la excusa de la crisis financiera,  por los gobiernos europeos cuyo abanico de partidos va desde  la derecha sin complejos hasta la izquierda que capituló. En Italia Berlusconi no hace ni más ni menos que los socialistas Georges Papandreu en Grecia o José Luis Rodríguez Zapatero en España. Todos ponen en peligro los servicios públicos y la seguridad social. Todos, para complacer a las agencias de calificación, pretenden hacer que paguen los trabajadores lo que costó al país el saqueo perpetrado por los bancos. Los cuales continúan ganando preservados de cualquier obligación de mostrarse «valientes» y solidarios con las generaciones futuras.

No es «la calle» que se agita, es el pueblo francés que sale a escena. Ninguna legitimidad de los gobiernos puede oponerse a su protesta. La Asamblea Nacional se eligió tras una campaña presidencial durante la que Nicolas Sarkozy escondió sus intenciones relativas a una reforma de las pensiones presentada después como la «marca» de su quinquenio. «El derecho a la jubilación a los 60 años debe permanecer», proclamó cuatro meses antes de su elección. Un año después, refiriéndose a un eventual aplazamiento de ese derecho, el nuevo presidente de la República insistía «No lo haré (…). Me comprometí con los franceses. No tengo potestad para hacerlo. Y esto es importante para mí».

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