Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

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MAGALLANES LE PROPINÓ NO HIT NO RUN AL CARACAS

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 22 noviembre 2010

El lanzador Anthony Lerew maniató al equipo Caracas durante nueve entradas, permitiendo que los Navegantes del Magallanes derrotaran a los Leones del Caracas 6-0 y los melenudos recibieran el tercer no hitter en su historia.

Tributo al Rey

Lerew tiró no hit no run al Caracas, con el Cy Young Félix Hernández de testigo.

Con una extraordinaria labor del abridor norteamericano Anthony Lerew, quien no le permitió ni hits ni carreras a los Leones del Caracas en nueve entradas de labor, los Navegantes del Magallanes superaron a su eterno rival 6 por 0 en un juego disputado en el estadio José Bernardo Pérez de Valencia.
El Magallanes rompió con el empate en el marcador en la misma primera entrada, un rodado impulsor de Robinson Chirinos por la antesala ante los lanzamientos del abridor Ronald Uviedo trajo en las piernas del jardinero Endy Chávez la carrera para poner arriba 1-0 a los de casa.

En la segunda entrada los turcos volverían por más ante Uviedo, quien se mostró con muchos problemas para ubicar sus lanzamientos. Sencillos corridos de Edgardo Alfonzo, Andrés Eloy Blanco y Johermyn Chávez llenaron las bases, sin embargo, un wild pitch del lanzador melenudo sería el que permitiría la carrera del infielder Blanco colocando el 2-0 en la pizarra.

Los bateadores de los Leones del Caracas trataron de reaccionar pero el serpentinero Anthony Lerew estaba en su noche mostrando un alto nivel tanto en la colocación de sus pitcheos como en la mezcla de su repertorio.

Alberto Callaspo se encargaría de incrementar la ventaja de los locales en el cierre del cuarto capítulo con un incogible que remolcó al novato Altuve, quien se había embasado por hit ante los envíos del relevista norteamericano Joe Bateman.
Magallanes terminó por abrir el marcador en la sexta entrada con un trío de anotaciones, producto de cuatro boletos de los relevistas del Caracas, un doble de Marcos Vechionacci y otro extra base de Eloy Blanco.

La ventaja de seis anotaciones fue suficiente para que Lerew cubriera la ruta completa, en la que no le permitió ninguna libertad a los Leones del Caracas, quienes acabaron recibiendo el tercer no hitter en su historia.

El pitcher ganador fue Anthony Lerew, lanzando nueve entradas en blanco, sin permitir imparables, abanicando a cuatro oponentes y negociando igual número de pasaportes. Mientras que el lanzador Ronald Uviedo cargo con el revés al admitir tres anotaciones, nueve incogibles, otorgar dos boletos y apenas ponchar a un rival en 3.2 innings de labor.

Con esta victoria el Magallanes iguala la serie particular ante su eterno rival de la temporada 2010-2011 a dos triunfos por bando y deja su récord en 19-14. Por su parte, los Leones finalizan con registro de 16 y 17 luego de seis semanas completas de campeonato en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP):

Más que un simbolismo, fue una señal, un aviso, que la noche era del pitcheo. El lanzamiento de la primera bola protocolar del ganador del Cy Young, Félix Hernández, fue la antesala de una jornada histórica, brindada por Anthony Lerew, con el no hit no run número 16 en la Liga Venezolana.

Lo que parece casi insólito, es que después del sexto inning Lerew no podía más, así que le pidió al manager que al primer hit que le conectaran, lo sacaran. Un rato más tarde, completó la tercera joya para el Magallanes, y el primero ante los Leones del Caracas desde Luis Tiant (Tiburones) en 1971.

Lerew nació once años más tarde. “Es primera vez que lo hago en mi carrera. Y hacerlo contra el Caracas con un estadio repleto, es la crema de la crema”, dijo el protagonista de la noche, donde los turcos ganaron 6-0.

El abarrotado José Bernardo Pérez no esperó el out 27 para celebrar. Antes de ese noveno inning ya la fiesta estaba prendida y Lerew lo sabía. “Escuchaba ese uno, dos y tres. Estaba demasiado nervioso”.

Pero al tomar esa línea de Marwin González y correr a la inicial para el doble play, los nervios se convirtieron en felicidad. “Lo único que pensaba era en no lesionarme, porque tenía a todo el equipo encima. Fue demasiado divertido”.

Allí fue cuando comenzó a creerlo. “Siempre esperé ese primer hit, porque si piensas que lo vas a lograr, no ocurre… No sé ni a quién dedicárselo porque estoy abrumado”.

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Guerra de divisas en la economía mundial. La amenaza del proteccionismo se materializa

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 22 noviembre 2010

Una nueva alarma se ha disparado: las devaluaciones competitivas de las monedas se está convirtiendo en una práctica cada vez más generalizada. La escalada está adquiriendo tal potencia que algunos medios la califican ya como guerra de divisas. Transcurridos casi tres años desde el estallido de la gran recesión, la burguesía vuelve a demostrar su incapacidad para poner orden en el caos que genera su sistema. Esta espiral desmiente los discursos que machaconamente hablan de la “refundación” y “regulación” del capitalismo. Más allá de las bonitas palabras, una era de inestabilidad y lucha despiadada por los mercados se abre paso.
Aunque en Asia hay países que crecen todavía a buen ritmo como China o India, e incluso en la extenuada economía europea se produce una recuperación del PIB alemán, la crisis de sobreproducción1 que aqueja al conjunto de la economía capitalista todavía persiste, sin visos de que nos encontremos cerca de una nueva fase de crecimiento. La tendencia general dominante sigue siendo negativa. Es más, la prolongación de la crisis está permitiendo que aflore en toda su dimensión una de las grandes contradicciones del capitalismo. Si la mundialización de la economía es un hecho que ya nadie discute, no lo es menos que esta realidad convive con la existencia de intereses económicos particulares y antagónicos entre las diferentes burguesías nacionales. Buena prueba de ello ha sido la tensión que ha envuelto el desarrollo de las reuniones del FMI y el G-20 celebradas el pasado octubre, en las que los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales de las naciones más desarrolladas intercambiaron todo tipo de acusaciones de juego sucio.
Boxeo financiero
La competencia entre diferentes países y bloques económicos es una constante inherente al capitalismo. Pero es en los períodos de recesiones profundas cuando se recrudece, llegando a convertirse en una amenaza que puede provocar una catástrofe. La tentación de buscar salidas a la crisis en líneas nacionales puede desembocar en un colapso aún mayor del conjunto de la economía, tal y como ocurrió tras el crack de 1929, cuando las medidas proteccionistas adoptadas por las potencias convirtieron la recesión en una profunda depresión.
Hasta no hace tanto tiempo, la única divisa oficialmente acusada de estar artificialmente devaluada para dar ventaja competitiva a sus exportaciones era el yuan chino. El régimen de Pekín era unánimemente denunciado por Europa y EEUU, que exigían un giro drástico en la política monetaria china para acabar con la depreciación de la divisa asiática que situaban entre un 20% y un 40%. A pesar de la promesa hecha en junio de revalorizar el yuan por parte de las autoridades chinas, el resultado práctico ha sido un completo fiasco.2 La consigna parecía ser todos contra el enemigo común, ya fuera porque sus mercados domésticos estaban inundados de mercancías chinas baratas o porque fuera de sus fronteras sus áreas de influencia económica se veían amenazadas por el dragón rojo.
Tras el verano hay muchos más acusados sentados en el banquillo, y la explicación es sencilla: los gobiernos están adoptando medidas proteccionistas para aumentar la capacidad competitiva de sus capitalistas nacionales. Para ello manipulan el valor real de la moneda nacional, utilizando todos los medios económicos y políticos disponibles, con la expectativa de conseguir una cuota mayor en el mercado mundial.
El 15 de septiembre, el gobierno japonés puso en venta 2,12 billones de yenes (25.560 millones de dólares) para forzar así una devaluación de su moneda. Los dirigentes nipones justificaron su decisión explicando que el yen estaba en su valor más alto respecto al dólar de los últimos 15 años. Inmediatamente después, el 21 de ese mismo mes, el gobierno de Brasil inició una compra masiva de dólares con el fin de evitar una revalorización de su moneda. Otro tanto de lo mismo hicieron los mandatarios surcoreanos con su moneda, el won. Pagando con su propia divisa esta compra masiva de dólares -la moneda de referencia en las transacciones internacionales-, los gobiernos de Brasil y Japón, y de otros países que están poniendo en juego esta estrategia, limitan la circulación de la divisa norteamericana y facilitan la devaluación de su moneda nacional, que al aumentar su volumen de circulación tiende a depreciarse. Disponiendo de una moneda más barata, se abarata también en el mercado mundial el precio de las mercancías producidas en casa, y se logra un incremento de las exportaciones. Pero esta estrategia no produce sólo este efecto: las autoridades norteamericanas hacen lo propio. La Reserva Federal acaba de anunciar la puesta en circulación de 600.000 millones de dólares con la excusa de “fortalecer la recuperación”, cuando en realidad lo que supondrá es una devaluación aún mayor del dólar respecto al euro.
En Europa, las burguesías alemana y francesa han mostrado públicamente su irritación por el encarecimiento que para sus exportaciones provoca un euro que incrementa constantemente su valor a consecuencia del abaratamiento del resto de divisas. Pero, esta vez, las economías más poderosas de Europa no se limitan a denunciar la competencia desleal del yuan chino, levantan su dedo acusador contra EEUU que, gracias al fuerte aumento del volumen de dólares en circulación, mantiene también su divisa artificialmente baja3.
Salir de la crisis a costa del vecino
La cuestión central es que la ansiada recuperación de la economía se retrasa. Los planes de rescate del sistema financiero que los diferentes gobiernos aplicaron al inicio de la crisis, no sólo han demostrado su inutilidad para revertir el ciclo económico, sino que, además, han desajustado las cuentas de muchos Estados, disparando la deuda pública y creando nuevas dificultades. Mientras tanto, la inversión en capital y el consumo doméstico siguen en encefalograma plano en la mayoría de las economías fuertes. Esta es la razón de que la tendencia a recurrir a devaluaciones competitivas se incremente de forma alarmante. Ninguna de las grandes potencias está dispuesta a permanecer de brazos cruzados mientras sus competidores las intentan desplazar del mercado mundial. La prosperidad de unos se consigue a costa del empobrecimiento de otros, lo cual puede provocar una espiral de acción-reacción fuera de control.
El mercado mundial actualmente no es lo suficientemente grande como para satisfacer a todos de forma aceptable. Ahí están las bases materiales para que la batalla que se libra en torno al valor al yuan se encone aún más, y algunos de sus protagonistas pasen de las amenazas a los hechos. Una rápida y cuantiosa apreciación del yuan, desde el punto de vista de las burguesías alemana o estadounidense es una medida tan beneficiosa como urgente, puesto que mellaría la competitividad de las mercancías chinas. Sin embargo, y a pesar de que el yuan sigue depreciado, el deslumbrante capitalismo chino está sufriendo un serio recorte en su superávit comercial4. No es extraño pues que el régimen chino considere inaceptable la propuesta occidental de apreciar su moneda, y que lo exprese de forma contundente: “Una apreciación rápida (del yuan) -señala Wen Jiabao jefe del gobierno chino- provocaría el cierre de fábricas, los obreros tendrían que volver al campo y habría desórdenes sociales”.
Así pues, la lucha por cada pequeña cuota de mercado se recrudece, alimentando la tensión y los conflictos entre los diferentes poderes imperialistas. En esta guerra, el valor de las divisas es un arma poderosa, pero no la única. El arsenal del proteccionismo, es decir, de exportar la crisis al vecino, es abundante y se está engrasando. Especialmente efectivos son los aranceles impuestos a las mercancías extranjeras importadas, y ya hay muchos ejemplos de que la política arancelaria se está recrudeciendo: los impuestos sobre las manufacturas chinas destinadas al mercado europeo y estadounidense están creciendo. Pero no sólo se trata de nuevas medidas. En ocasiones basta con que simplemente se incumplan los acuerdos adoptados durante la etapa de crecimiento económico5. Otra modalidad de proteccionismo son las subvenciones públicas a empresas privadas que tienen la misma nacionalidad del gobierno que las aprueba. Y así podríamos seguir con un largo etcétera.
La idea del “sálvese quién pueda” se apodera de sectores decisivos de la burguesía con la misma rapidez que se esfuman las promesas de no repetir los mismos errores de los años 30. Los organismos creados a tal fin, como el FMI, el BM o la OMC, destinados a vigilar el equilibrio del capitalismo mundial a través del diseño de políticas comunes, demuestran su impotencia para mantener a raya las medidas proteccionistas. Sin embargo, no es menos cierto, que frente a todas estas tendencias centrífugas en el seno de la burguesía, hay algo que la une por encima de fronteras nacionales: su enemigo de clase, el movimiento obrero. El acuerdo sobre la necesidad de aplicar políticas de austeridad, drásticos recortes sociales o empeorar la legislación laboral es total, como lo es también su preocupación ante el ascenso de la lucha de clases. Los enfrentamientos públicos entre Merkel y Sarkozy, han quedado temporalmente aparcados cuando ha sido necesario hacer un frente común para intentar aplastar la impresionante lucha de los trabajadores franceses. Son perfectamente conscientes de que cada victoria que nuestra clase consiga, sin importar en qué parte del mundo lo haga, se convertirá en un obstáculo formidable para sus planes.
1. Buena parte de las grandes economías siguen utilizando tan sólo tres cuartas partes de su capacidad productiva instalada, a lo que hay que sumar unas cifras de desempleo que no retroceden o que incluso, como es el caso del Estado español, siguen creciendo.
2. La revalorización del yuan apenas roza el 3%.
3. En ocho meses el euro se ha revalorizado un 10% respecto al dólar.
4. En los nueve primeros meses de 2010 el superávit comercial chino ha sufrido una reducción del 10,5% respecto al mismo período de 2009.
5. A pesar de que la OMC acordó en 2005 que el 97% de las exportaciones de países menos desarrollados llegaran libres de aranceles a los países más industrializados, según la ONU en 2010 sólo se ha llegado al 81% de estas exportaciones libres de aranceles.

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NAPOLEÓN BONAPARTE: UN ANÁLISIS MARXISTA

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 22 noviembre 2010

Por Alan Woods

El marxismo nunca ha negado el papel del individuo en la historia, pero ha demostrado cómo los rasgos personales específicos reflejan un contexto histórico y social determinado. La personalidad de aquellos que hacen la historia —para bien o para mal— ciertamente tiene una influencia sobre sus acciones. Pero atribuir a la personalidad una cualidad determinante sería caer en el burdo subjetivismo. Es necesario demostrar la relación dialéctica entre los factores subjetivos y objetivos. En esta ecuación el factor objetivo es el fundamental.
Los estudios psicológicos de los “grandes hombres y mujeres” con frecuencia sirven como una hoja de parra para enmascarar la falta de comprensión de los procesos socio-históricos amplios. El estudio de la historia se sustituye por las observaciones personales triviales. En lugar de ciencia tenemos chismografía. Los rasgos negativos y las peculiaridades de una gran persona se encuentran detallados en las memorias de un ayudante de cámara. Pero como dijo Hegel, el ayudante de cámara que recuerda estas trivialidades nunca hace historia.
El estudio cuidadoso del carácter y los antecedentes de Napoleón Bonaparte pueden suministrarnos algunas ideas útiles sobre su comportamiento, de la misma forma que una información similar de Hitler y Stalin pueden arrojar luz sobre ellos mismos. En su biografía de Stalin —una obra maravillosamente profunda sobre el materialismo histórico— Trotsky dedica el primer capítulo a la infancia y educación de Stalin, un componente necesario de cualquier biografía. Excluye cuidadosamente las exageraciones y conclusiones efectistas sobre el pasado de un hombre y toma como base aquellas relacionadas con lo que más tarde se convirtió. Trotsky, después de estudiar cuidadosamente las fuentes materiales, nos da una pequeña cantidad de información útil que nos puede ayudar a tener una comprensión más profunda de la evolución posterior de Stalin.
Los hombres y las mujeres hacen su propia historia, pero no libremente, en el sentido de que el alcance y los resultados de sus acciones están estrictamente limitados por el contexto socioeconómico que existe independientemente de su voluntad. Períodos históricos distintos requieren personalidades diferentes. Hay veces que la historia exige un Lenin o un Trotsky, pero hay otros momentos en que se hace notar un Stalin. Es el contexto histórico lo que da al individuo el campo de acción necesario. Pero existen determinadas circunstancias donde las acciones de un individuo o grupo de individuos pueden ejercer una influencia decisiva, inclinando la balanza en un sentido u otro.
Por supuesto, las características personales no pueden determinar el curso de los grandes acontecimientos históricos. Pero pueden influir e influyen en las formas específicas que adoptan los acontecimientos. No crean el flujo y reflujo de los procesos históricos amplios, pero sí pueden crear patrones muy complicados, contracorrientes y remolinos que afectan al corto y medio plazo. La personalidad de Stalin no fue la causa de la degeneración burocrática de la Revolución Rusa. Esto fue el resultado del aislamiento del primer estado obrero en el mundo en unas condiciones de atraso terrible. Pero el carácter de Stalin por supuesto dio a la reacción burocrática contra Octubre un tinte particularmente feroz y “asiático”.
Toda analogía tiene sus limitaciones y sólo es útil dentro de las fronteras de estas limitaciones. Sin embargo, resulta llamativo para todo aquel que se tome en serio la historia que ciertas características personales reaparezcan constantemente en un contexto histórico determinado, como ciertas morfologías animales reaparecen en diferentes etapas de la evolución. Las similitudes entre, por ejemplo, Napoleón, Hitler y Stalin se han comentado en muchas ocasiones. De la misma forma, hay similitudes entre el carácter del zar Nicolás y su esposa alemana con el de Luis XVI y su esposa “austriaca” —María Antonieta—, incluso con Carlos I de Inglaterra y su esposa francesa. Normalmente se considera que son accidentes históricos que entran en la categoría de coincidencias extraordinarias.
La Revolución Francesa ofrece un material muy rico para el estudio de cómo se relacionan individuos diferentes con el proceso histórico. Las características de Danton y Robespierre les permitieron florecer y encontrar un eco en el período de ascenso revolucionario. Había hombres con visión, héroes que creían apasionadamente en los principios e ideales. En el período de descenso, cuando la revolución había agotado su potencial y había entrado en una espiral descendente, todo parece convertirse en su contrario. El tipo de individuos que surgieron en este período no tenían que nada que ver con los que surgieron durante la marea alta revolucionaria.
Aquí encontramos hombres y mujeres de una clase diferente. Estas personas tenían un carácter y personalidad concreto que se adaptaba perfectamente a la suerte cambiante de la revolución, el oportunista sin principios, el conformista adulador, el burócrata egoísta y el avaro cazafortunas. El nombre de Joseph Fouché resume perfectamente el carácter de las criaturas que pasaban con una enorme facilidad de un campo a otro, abandonando los principios y la ideología como si fuera un balasto inútil.

Los años de formación de Napoleón

El nombre de Napoleón está rodeado de tal cantidad de leyendas que es difícil separar la realidad de la ficción. Se dice que ya en la escuela demostró unas asombrosas cualidades para la dirección, incluso dirigiendo una batalla de bolas de nieve. Sin duda es el producto de la escuela mitológica napoleónica que durante el siglo XIX se promovió sistemáticamente en Francia por razones políticas. Difícilmente cuadra con la imagen general del niño reservado y taciturno que ha llegado hasta nosotros.
Napoleón era hijo de una familia corsa de clase media, en un momento en que Córcega todavía no era francesa. Anteriormente pertenecía a Génova y la población corsa no hablaba el francés sino el italiano. Eran, y son, un pueblo mediterráneo intensamente independiente, con un temperamento mediterráneo. A Napoleón siempre le cohibieron sus orígenes humildes y antecedentes provincianos. Procedía de una familia mediocre y fue a una academia militar mediocre, donde sus condiscípulos se mofaban de su intenso acento corso.
Según todas las fuentes, sus días de escuela no fueron el período más feliz de su vida. El resultado no es difícil de predecir. Era un niño difícil y reservado, resentido con sus iguales. Se hundió en sus estudios. Sus profesores consideraban que era “muy regular en su conducta” pero “pobre en baile y dibujo”. La razón por la cual Napoleón carecía de lo que se llaman gracias sociales (algo que ocurrió durante toda su vida) fue que se sentía socialmente inferior, una inferioridad constantemente enfatizada por sus condiscípulos franceses adinerados. De esta infancia sale una imagen clara, decididamente no existió esta batalla de bolas de nieve donde él dirigió a sus condiscípulos. Era, en pocas palabras, un niño inadaptado e introvertido. Por otro lado, era excelente en matemáticas, una cualificación que decidió su especialización como oficial de artillería.
Fue un golpe de suerte —uno de los muchos que le beneficiaron— porque en el antiguo régimen la artillería era la rama más prestigiosa del ejército. Pero el mayor golpe de suerte de Napoleón fue nacer cuando nació, en la época de la Revolución Francesa. Napoleón, como muchos otros, fue obra de la revolución que puso al mundo del revés y para un joven ambicioso (siempre fue ambicioso, consecuencia de su resentimiento debido a su estatus inferior) presentaba enormes y nuevas oportunidades.

 

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