Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

Ludovico Silva (1937 – 1988)

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 16 diciembre 2010

Ludovico Silva (1937 – 1988) fue filósofo, poeta y profesor universitario. Llamado Luis José por sus padres, tras terminar el bachillerato en Caracas viajó a Europa, donde estudió dos años de filosofía y letras en Madrid; un año de literatura francesa en La Sorbona y un año de filología románica en Alemania. En Madrid, un grupo de estudiantes lo bautizó como Ludovico, apodo que sustituyó su nombre. En 1969 egresó Summa Cum Laude de la Escuela de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela. En la década de 1960 dirigió y produjo el programa radial La palabra libre. Entre 1964 y 1968 fue secretario general del Ateneo de Caracas, donde participó en la fundación de la revista Papeles. También fue fundador de la revista Lamigal. Fue profesor de la Escuela de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela, actividad que compartió con la creación poética y la reflexión filosófica. Entre las principales obras de Ludovico Silva figuran La alineación como sistema: teoría de la alienación en la obra de Marx (1983); La alienación en el joven Marx (1979); Anti-manual para uso de marxistas, marxólogos y marxianos (1976); y Contracultura (1980).

Las metáforas de Ludovico Silva son imprescindibles en el proceso de comprensión teórica de la filosofía venezolana. Ludovico es probablemente el filósofo más lúcido de la modernidad en Venezuela.

LA PLUSVALÍA IDEOLÓGICA

Ludovico retomando las tesis de Marx -Contribución a la crítica de la economía política- nos dirá que las ideologías no son las simples ideas con las cuales los hombres estructuran su vida y sus aspiraciones. El proceso de producción de las ideas tendrá unos condicionantes: las relaciones sociales, las ideas fuerzas de una época. De allí que los grandes cambios sociales no emerjan del espíritu de la filosofía, de los actores sociales que motorizan la historia con sus motivaciones individuales.

Lo esencial del discurso marxista sería haber descubierto que el sentido de la historia obedecía al interés de clase. De allí que el destino de una época no esté inscrito ni diseñado por una filosofía, por los a priori de un sistema determinado. Para Ludovico uno de los aciertos de la teoría marxista habría sido descubrir que la ideología operaba como cemento. Los iconos y el imaginario del capitalismo tienen un agente-paciente, ésta es la estructura de la subjetividad de los hombres que habitan una determinada formación económico-social, esa simbólica será la garantía ideológica de un mundo. Cada sociedad estatuye los criterios de verdad con los cuales ella ha de funcionar; estos no están ocultos substancialmente detrás de los entes, sino que aparecen mediados por la historia. La idea central del análisis sería entonces la captación y postración de la idea de totalidad en este sistema “El capitalista se apodera de una parte del valor de la fuerza de trabajo que en realidad pertenece al dueño de la fuerza de trabajo; del mismo modo, el capitalismo a través del control de las comunicaciones masivas y de la “industria cultural” se apodera de una buena parte de la mentalidad de los hombres, pues inserta en ella toda clase de mensajes que tienden a preservar el capitalismo”.

A ese proceso de perdida de sí, Marx lo llamará enajenación. La tesis fundamental con que trabaja Marx en estos momentos es la de alienación, los hombres alienan su valor de uso, su fuerza de trabajo, convirtiéndola así en un valor de cambio; ésta se deprecia en la misma medida en que más produce. Marx estaría examinando la dinámica misma del capitalismo, los hombres en esa modernidad cobrarían definición desde un punto de vista práctico. La sociedad moderna e industrial capitalista había creado un nuevo tipo de hombre sujeto a sus necesidades, la preocupación central sería el progreso, mesurado éste como avance de las técnicas, como creación de una sociedad global y de un modelo ético funcional, lo más importante había comenzado a ser la eficacia. Entonces el orden de la dominación para mantener este proyecto estaba urgido de afinar un lenguaje en donde la escuela, las instituciones sociales en general marcharan a arreglar las discrepancias entre los grupos en la creación de una conciencia histórica acrítica. En la obra de Ludovico a este respecto se muestra cierto radicalismo, confiando en la idea de revolución, Ludovico dirá “Esas son también relaciones de destrucción del hombre [se refiere a la alienación], y la única manera de combatirlas, en ciertos casos, es, por cierto, el humanismo armado” .

Bibliografía

· Silva, Ludovico. La plusvalía ideológica. Colección Avance, Ediciones de la Biblioteca. UCV

· Silva, Ludovico. El antimanual. Monte Ávila Editores

· Silva, Ludovico. De lo uno a lo otro. Ediciones de la Biblioteca. UCV

· Marx, Carlos. Cuadernos de París. Ediciones Era.

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