Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

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Marxismo y anarquismo. Un debate sobre la cultura entre Felipe Aláiz y Maurín

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 23 febrero 2011

Por Pepe Gutiérrez-Álvarez

Felipe Aláiz

Aláiz era hijo de un militar retirado del ejército, vasco de origen y de una matrona versada en literatura, de la que heredó sus inclinaciones por la pluma. Pasó los años de su infancia en su localidad natal, pero hizo sus primeros estudios serios en los institutos de Lleida y Huesca. En este último centro conoció a Ramón Acín, al que le unió desde entonces una gran afinidad. En Huesca se inició en los menesteres literarios, dirigiendo durante un par de años la Revista de Aragón. Ortega y Gasset descubrió sus cualidades de periodista y le abrió las puertas de El Sol, el famoso diario liberal madrileño. Le siguieron unos años de bohemia literaria en los que tuvo amistad con Pío Baroja, al que acompañó en gira en de propaganda electoral por Aragón en el 1919. Este mismo año, Aláiz se estableció en Zaragoza, donde dirigió el periódico quincenal Voluntad. Ulteriormente se trasladará a Barcelona y allí entrará en relación con el movimiento anarquista, en el que quedó integrado; anteriormente había estado muy influenciado por Joaquín Costa.
En 192O se encontraba en Tarragona, donde formó parte de la redacción del periódico anarquista local. No tardará, llevado por su inquietud, en volver a Barcelona para ocupar el cargo de director ­de La Revista Nueva. En esta época fue detenido y confinado en la cárcel Modelo. Durante el terrible período del pistolerismo patronal y gubernamental, Aláiz trabajó como redactor de Solidaridad Obrera, y después se marchó, primero a Valencia y luego a Sevilla, donde seguirá trabajan­do en la prensa anarquista. En los años de la Dictadura de Primo de Rivera vivió haciendo traducciones, entre ellas, los folletines para El Día y de las obras de Max Nettlau.
En muchas ocasiones, y para huir de las persecuciones policíacas, Aláiz se refugió en un convento de monjas, en cuya comunidad habitaba una hermana suya. Tras la caída de la dictadura, en 1930, fue nombrado director de Tierra y Libertad y mantuvo desde los editoriales del periódico una lucha constante contra el pestañismo, considerado como reformista. En el período de los sindicatos confedérales de oposición, en 1932-1933, Aláiz fue director de Solidaridad 0brera. Una campaña contra los acontecimientos de Arnedo le valió una sentencia de un tribunal militar de cuatro años de cárcel, que llegó a cumplir en parte. Desde la cárcel donde se hallaba, y por discrepancias con el Comité Regional Confederal de Cataluña, dimitió de la dirección del periódico, al que volvió como redactor en 1934. Cuando estalló la guerra civil volvió a ocupar la dirección de Tierra y Libertad. En 1931 trabajó como redactor de Acracia,de Lleída.
Aláiz quedó al margen a toda actividad pública sindical, y hasta el final de la guerra dirigió en Barcelona el periódico Hoy, órgano de las industrias socializadas de la Madera. Con la caída de Cataluña se exilió a Francia, donde vivió con intensidad dramática las vicisitudes de la ocupación alemana. Asistió en París en 1945 al primer Congreso de reestructuración de la CNT en Francia y fue nombrado director del órgano de la organización fuera de nuestras fronteras, CNT, al frente del cual se mantendrá por espacio de varios años. En una carta a Peirats y citada por este, se describe ante todo como “una sola cosa por vocación y oficio: periodista. Esta es mi actividad esencial. Papelotes en mano puedo probar que mi obra de 25 años largos de periodismo sobrepasa en volumen o cantidad a la de dos periodíqueros trabajando normalmente con rendimiento corriente. Esto es comprobable: ayer lo fue, le es, lo será mañana. No hay que olvidar, pues, lo principal. El periodismo es una cosa suficiente para llenar una vida activa y para colmarla…”
Carrasquer considera a Aláiz como “el primer escritor anarquista español” cuya biografía “no tiene gran interés; sí en cambio su vida que traduce una filosofía moral, Una praxis de intelectual y una actitud de español del siglo XX; pero sobre todo su obra: maravilla más en potencia que de hecho, como fino detector, no obstante, de una época y de un medio ambiente humano de la mayor importancia histórica que Aláiz nos lega limpios de polvo y paja merced a ese ventilador que siempre fue su estilo”. Empero, más adelante, el propio Carrasquer hace notar su naturaleza ajena al movimiento organizado y su desinterés por la teoría, y aunque fue utilizado para combatir el “trentismo” por su aversión a toda inclinación reformista, siempre se mantuvo bastante al margen de las luchas internas del anarcosindicalismo hispano. El trabajo de Carrasquer (Júcar, Madrid, 1981), es inexcusable para conocer a Aláiz. Incluye ensus páginas un ensayo biográfico amén de una extensa antología. Campo Abierto publicó en 1976 otra selección de sus trabajos con el título de Trayectoria de un libertario.

 

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