Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

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¿Quién mató al Che?

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 9 octubre 2011

Por Michael Ratner y Michael Steven Smith


El Che y la CIA en Bolivia
¿Por qué eligió el Che Bolivia? Sin salida al mar, Bolivia era el país más pobre, más analfabeto, más rural y más indígena de Latinoamérica. También era el país más inestable de América Latina, con más de 190 cambios de gobierno desde que llegó a ser una república independiente en 1825. Como México entre los años 1910 y 1920, y Cuba más recientemente, Bolivia era un país latinoamericano cuya revolución en 1952 se basó en la participación popular. Y, claro está, Bolivia es vecina a la patria del Che, Argentina.

Constantio Apasa, un minero boliviano, resumió la situación política de su país en el año en el que llegó el Che: “Cuando el MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario) llegó al poder en 1952, pensamos que era un partido de los trabajadores y que las cosas cambiarían. Pero entonces los políticos del MNR organizaron una policía secreta y se llenaron los bolsillos. Reconstruyeron el ejército que habíamos destruido, y cuando fue suficientemente grande, el ejército los echó. Ahora el ejército tiene nuevas armas que no podemos igualar”. El golpe militar de 1964 terminó con el reino de doce años del MNR. Todos los oficiales que llegaron a dirigir Bolivia fueron entrenados en EE.UU.

El Che llegó a Bolivia vía Uruguay a principios de noviembre de 1966, disfrazado de empresario uruguayo. Su apariencia era tan engañosa –la barba afeitada, gafas con montura de carey, traje de negocios a medida– que Phil Agee, el agente de la CIA en Uruguay encargado de recibir al Che y que posteriormente dejó la agencia y se convirtió en un partidario de la Revolución Cubana, escribió que el Che evitó fácilmente a los funcionarios uruguayos a pesar de un panfleto de advertencia que Agee había preparado y salió del aeropuerto en Montevideo. De hecho, Fidel dijo al autor Ignacio Ramonet que incluso Raúl Castro no pudo reconocer al Che cuando se encontró con él antes de que saliera de Cuba hacia Bolivia.

El plan del Che era establecer un campo para sus guerrilleros y, una vez que estuvieran entrenados, llevar a sus tropas hacia el norte para enfrentar al débil ejército boliviano. El 7 de noviembre de 1966, el Che llegó a la base guerrillera del río Ñacahuasu en Bolivia. Es la primera fecha del Diario Boliviano del Che, y empieza diciendo: “Hoy comienza una nueva fase. Llegamos a la base de noche.

El viaje fue bastante bueno”. Debían entrenarse durante unos cuatro meses antes de entrar en batalla. No existen documentos del gobierno de EE.UU. desde aproximadamente el día que el Che llegó a Bolivia hasta unos cuatro meses más tarde. Parece probable que EE.UU. no conocía su paradero hasta entonces. Hemos utilizado el diario del Che para llenar ese vacío.

Lo que sigue son versiones abreviadas de los resúmenes mensuales del Che respecto a noviembre, diciembre, enero y febrero de 1967. Durante ese período los guerrilleros se estaban entrenando, explorando el terreno y preparándose para la batalla. El Che mantuvo reuniones secretas con Mario Monje, jefe del Partido Comunista de Bolivia, quien finalmente se negó a apoyar la expedición. El Che anotó en su diario que “ahora el partido está tomando las armas ideológicas contra nosotros”.

A finales de noviembre, el Che escribe: “Todo ha salido bastante bien; mi llegada sin inconvenientes… El panorama se perfila bueno en esta región apartada…” A finales de diciembre: “Se ha completado el equipo de cubanos con total éxito; la moral de la gente es buena y solo hay pequeños problemitas. Los bolivianos están bien aunque sean pocos.”

A finales de enero: “Ahora comienza la etapa propiamente guerrillera y probaremos la tropa; el tiempo dirá qué hará y cuáles son las perspectivas de la revolución boliviana. De todo lo previsto, lo que más lentamente anduvo fue la incorporación de los combatientes bolivianos.”

El 1 de febrero, el Che condujo a la mayoría de los hombres en lo que debería haber sido una misión de entrenamiento de una quincena de duración. Resultó ser una experiencia dura, de casi cincuenta días en la cual se ahogaron dos de los bolivianos. A finales de febrero, mientras todavía estaba en la misión de entrenamiento, el Che escribió: “Aunque no tengo noticias de lo ocurrido en el campamento, todo marcha más o menos bien, con las debidas excepciones, fatales en estos casos… La próxima etapa será de combate y decisiva.”

A mediados del mes siguiente las cosas habían dejado de ir “razonablemente bien”. El 16 de marzo, tres días antes de que el Che y sus guerrilleros retornaran al campo, dos hombres, Vicente Rocabado Terrazas y Pastor Barrera Quintana, desertaron del grupo que habían dejado atrás. Fueron aprehendidos e interrogados por las autoridades bolivianas. Dieron información sobre la guerrilla y su ubicación. Como resultado, la policía allanó una granja donde estaban estacionados algunos de los guerrilleros. Desde entonces, el Che y sus hombres estuvieron efectivamente en fuga. El ejército boliviano buscaba por todas partes, y los que se habían quedado atrás vieron a un avión dando vueltas por la zona durante días enteros.

El informe de los desertores causó alarma a los niveles más altos del gobierno boliviano, como señala un telegrama del Departamento de Estado al secretario de Estado y otros del embajador estadounidense en Bolivia, Douglas Henderson. Este había sido embajador en Bolivia desde 1963, un año antes del derrocamiento de la revolución boliviana en 1964. Era un funcionario de carrera en el servicio exterior cuyo padre había estado en el ejército de EE.UU. y ayudó a reprimir la insurrección filipina de 1899-1902, así como la Revolución Mexicana en 1916. El telegrama de Henderson describe una reunión celebrada el 17 de marzo. La reunión fue entre el presidente Barrientos, su jefe de las fuerzas armadas y otros oficiales militares bolivianos por una parte, y por la otra, Henderson, su jefe de misión adjunto y el agregado de defensa.

El tema del memorando es “Informe sobre actividad de guerrilla en Bolivia”. Comienza con una referencia a un llamado telefónico al embajador. “Por solicitud urgente del presidente Barrientos, lo llamé a su casa esta tarde”. Resumiendo, el telegrama de Henderson informa de la captura de los dos desertores, su admisión de que estaban asociados con unos cuarenta guerrilleros y su ubicación. Los desertores dijeron que estaban dirigidos por cubanos castristas y que el contingente incluía a otras nacionalidades. Los dos mencionaron al Che Guevara como el líder pero admitieron que nunca lo habían visto. Tanto Henderson como Barrientos dudaron de la presencia de Guevara. Barrientos “solicitó ayuda inmediata, especialmente equipamiento de ubicación de radios para ayudar a determinar con precisión los transmisores de radio de la guerrilla”. Henderson respondió sin hacer compromisos y dijo a Washington que: “Estamos tomando este informe de actividad guerrillera con una cierta reserva”. Pero dijo que trataría de proveer el equipamiento de radio localmente antes de solicitar más ayuda.

Barrientos había llegado al poder del modo típicamente boliviano: El gobierno democráticamente elegido de Víctor Paz Estenssoro fue derrocado en noviembre de 1964 por un golpe apoyado por EE.UU. y dirigido por Barrientos. La CIA y el Pentágono deseaban la salida de Paz. En 1964, Paz había votado a favor de mantener a Cuba en la Organización de Estados Americanos y contra las sanciones impuestas por la OEA a Cuba auspiciadas por EE.UU., negándose a romper las relaciones entre su país y la isla asediada. El Che calificó a la OEA de “Ministerio de Colonias”. Barrientos había sido entrenado en EE.UU. y tenía una estrecha relación con la CIA y los militares estadounidenses. Su amigo e instructor de vuelo mientras se entrenaba en EE.UU. fue el coronel Edward Fox, que fue agregado militar en la embajada estadounidense en La Paz en 1964. Entonces Fox trabajaba para la CIA.

Veinte de los veintitrés máximos militares bolivianos que dirigían el país fueron entrenados por EE.UU. en la Escuela de las Américas, que entonces estaba en la Zona del Canal de Panamá, así como 1.200 oficiales y soldados de las fuerzas armadas bolivianas. La Escuela de las Américas entrenó y adoctrinó a tantos militares latinoamericanos que se conocía en toda Latinoamérica como “Escuela de Golpes”. Acontecimientos muy recientes de Vietnam estaban muy presentes en la mente del embajador Henderson y desconfiaba de Barrientos. Estaba a favor de una reacción más medida ante la guerrilla que la línea dura sugerida por el presidente boliviano. Creía que un despliegue militar innecesario podría convertir fácilmente a los campesinos bolivianos en enemigos duraderos de EE.UU.

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