Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

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Aristóbulo Istúriz en Caucaguita: Estamos explicando cuales son los logros de la Revolución, lo que hemos logrado y lo que está por lograrse

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 14 julio 2012

El miembro del Comando de Campaña Carabobo, profesor Aristóbulo Istúriz  destacó que durante la actividad se entregó y explicó el programa de Gobierno presentado por el candidato de la Patria, Hugo Chávez, a fin de “acercar la política a la gente del gobierno bolivariano”

Miembros del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), realizaron este sábado un recorrido casa por casa en la comunidad del sector Araguanei de Caucaguita, estado Miranda.

La información la dio a conocer el jefe del Comando de Campaña Carabobo del Estado Bolivariano de Miranda, profesor Aristóbulo Istúriz, quien resaltó que la jornada se está realizando en los 21 municipios de la entidad mirandina.

Igualmente, el integrante de la Dirección Nacional del PSUV destacó que en la actividad participan 54 comandos. “Yo me comprometí a acompañar al Comando de esta parroquia del municipio Sucre y tenemos hoy que recorrer 500 hogares como meta”, agregó.

Por último, dijo que durante la actividad se está entregando y explicando el programa de Gobierno presentado por el candidato de la Patria, Hugo Chávez, a fin de “acercar la política a la gente del gobierno bolivariano (…) y reflexionar con los compatriotas, frente a frente,cuales son los logros de la Revolución, lo que hemos logrado y lo que está por lograrse”.

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Francisco de Miranda (1750-1816)

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 14 julio 2012

Por Carmen Bohórquez

El presente trabajo forma parte de la tesis de Doctorado Francisco de Miranda y el proceso de constitución de una identidad americana, defendida en la Universidad París III-Sorbonne Nouvelle en 1996 y publicada por L’Harmattan, París, en 1998.

Francisco de Miranda (1750-1816) consagró una gran parte de su vida a tratar de hacer realidad la emancipación de las colonias hispanoamericanas y que por la anticipación de sus esfuerzos se le considera hoy el precursor por antonomasia de tal iniciativa. Poco conocidas son, por el contrario, sus ideas políticas, las cuales —no siendo menos precursoras— han quedado históricamente sepultadas, por una parte, bajo la avalancha de referencias a su excepcional participación en la vida cortesana europea y, por la otra, por el monopolio que de tales ideas se atribuye a Bolívar. Ambos prejuicios han condicionado y continúan condicionando la lectura de sus diarios de viaje, así como de los innumerables documentos, cartas y textos contenidos en los archivos organizados y conservados por el mismo Miranda como testigos irrefutables del «amor sincero» a su patria y de sus «esfuerzos constantes por el bien público de (sus) amados compatriotas» [1].

Así, contrariamente a la idea difundida de considerar a Miranda un simple hombre de acción, una lectura seria de sus archivos podría sorprendernos revelando a un hombre de pensamiento mucho más profundo de lo que hasta ahora se había considerado. Un primer indicio de sus inquietudes reflexivas lo constituye su temprano afán por definir el modelo político a instaurar en la nación emancipada, afán que aparece en Miranda prácticamente al mismo tiempo que la idea de la independencia de las colonias hispanoamericanas. Sin embargo, a diferencia de esta última, donde el camino a seguir se estableció claramente desde el inicio y donde la dificultad se redujo a encontrar los medios de realizarla, el modelo político y los planes de gobierno proyectados por Miranda van a seguir un curso más lento y variable. Trataremos, en el limitado espacio de este artículo, de poner de relieve algunas de las categorías básicas del discurso político de Miranda, así como poner de manifiesto su tesis de la unidad continental americana.

En tanto hombre de su tiempo, el pensamiento político de Miranda se sitúa enteramente en el marco de las referencias fundamentales de la Ilustración: la preeminencia de las virtudes de la razón, el orden como fuente de bienestar y la fe en el progreso ilimitado del hombre. Referencias que habrá que tener muy en cuenta antes de juzgar ciertas motivaciones de su accionar o aparentes incongruencias en sus propuestas políticas.

Así, por ejemplo, persuadido de que sólo la razón puede conducir a la humanidad hacia la perfección, Miranda va a rechazar toda vía en la cual no sea posible establecer un principio conductor de la acción: «Todo lo que es muy exaltado dura poco o quema y destruye con la violencia» [2]. Fiel a este principio, Miranda establece como base de todos sus planes de gobierno y de sus proyectos constitucionales, la noción de ‘libertad racional’. Queriendo significar con ello una libertad subordinada al orden, única garantía de bienestar permanente y de progreso constante en una sociedad. De allí que expresiones tales como ‘libertad sabiamente entendida’, ‘gobierno libre y sabio’, ‘sabia y juiciosa libertad civil’, sean una constante en sus escritos políticos y nos muestren el nexo, para él indisoluble, entre libertad y razón.

De manera concomitante, Miranda condena con vehemencia toda manifestación de anarquía, a la que considera como la expresión máxima de la irracionalidad. En tanto contraria a la razón, la anarquía se constituye igualmente en negadora de libertad, por cuanto bajo su imperio no es posible garantizar derecho individual alguno. De allí que, tratando de encontrar, a la manera de Aristóteles, «el justo medio» entre los dos excesos que niegan la libertad —la opresión y la anarquía— Miranda encuentra en esta noción de ‘libertad racional’ la posibilidad de hacer «un cambio sin convulsiones», esto es, una revolución sin violencia.

Muy estrechamente ligadas a esta noción de ‘libertad racional’, nos encontramos con dos otras ideas que serán igualmente constantes en la formulación de su pensamiento político y que tienden a reforzar la noción de América como unidad continental. La primera, inspirada en Montesquieu, establece que todo proyecto constitucional formulado para la América meridional debe adaptarse a las condiciones particulares del continente y a las necesidades y costumbres de sus habitantes. La segunda, que es necesario establecer un marco legal único para el conjunto de provincias que conformarían la nueva nación y, a fin de asegurar su eficacia, concentrar el poder ejecutivo en manos de uno o dos individuos. Idea ésta que toma de Rousseau. Los planes de gobierno de Miranda van entonces a tratar de responder a estas dos exigencias, cuyo cumplimiento sería el único capaz de garantizar el establecimiento de la libertad racional en el Continente Colombiano [3]: en tanto sea posible establecer una Constitución que se adapte a las circunstancias del país, ésta podrá ser aceptada por el conjunto de individuos que componen la sociedad y en consecuencia se sentirán libres ; en tanto un gobierno sea estable y sólido, en esa medida éste será capaz de garantizar el orden y de hacer progresar la sociedad. Habiendo establecido estos principios fundamentales, no le queda a Miranda sino encontrar «la mejor forma y plan de gobierno para el establecimiento de una sabia y juiciosa libertad civil en las Colonias Hispanoamericanas». Su mayor dificultad radicará sin embargo —dada su condición de «reo» del Estado español [4]— en el hecho de no poder aprehender la realidad sobre la cual pretende legislar sino a través de interpretaciones y de informaciones dadas por terceros y de verse obligado, en consecuencia, a permanecer en la teoría.

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