Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

Archive for 30 octubre 2013

ALI RAFAEL PRIMERA ROSELL

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 30 octubre 2013

Ali primera-Fidel Ernesto Vásquez

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La tarifada fascista María Machado envió por escrito a varios paises un lloriqueo porque necesita que le aumenten el pago para rumbear en diciembre

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 30 octubre 2013

Maria Corina Machado-Fidel Ernesto Vasquez

Maria Corina Machado-Fidel Ernesto Vasquez

La tarifada fascista María Machado dirigió un lloriqueo a través de una comunicación a instituciones y líderes mundiales para denunciar “los graves hechos ocurridos este martes en Venezuela y que forman parte de una campaña del régimen contra la oposición democrática de nuestro país”.

La señora escribió que la ciudad de Caracas amaneció llena de afiches en los que el régimen totalitario que hay en Venezuela la responsabiliza a ella y a los angelitos, fascistas asesinos Capriles y Leopoldo López de las carencias y fallas del Gobierno.

Además de fotos, afiches y hasta un video que muestran las viles  acusaciones y ofensas que a diario reciben, la señora debe haber anexado una factura para que le aumenten la tarifa, pues se ha esmerado en despotricar contra el gobierno, crear rumores, empatarse en una de golpe y por eso exige un aumento de la tarifa asignada, pues ya se acerca diciembre y debe rumbearse en Miami los dolarcitos que deben mandarle.

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In Memory of Aaron A. Vásquez October 30, 1993 – March 23, 2013

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 30 octubre 2013

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Obituary

 Aaron A. Vasquez, 19, of Arlington, passed away on Saturday, March 23, 2013. He was a member of the National Honor Society, Hispanic Student Association, Communicant of St. Ann Catholic Church, Bartlett, was a DJ at the University of Memphis campus radio station, WUMR, and a member of the Dean List at the University of Memphis. He also was the lead guitar player with the band, Taller than Giants and was a member of the Trey Jewell Band. Aaron is survived by his parents, Baloy and Desiree Vasquez; a sister, Annelise Vasquez, all of Arlington, TN; grandmothers, Margarita de Vasquez and Elvita de Regnault, both of Venezuela; aunts, Nohemi de Vasquez, Denise Regnault and Diana de Fernandez; great aunt, Zully Peña; uncles, Ernesto and Fidel Vasquez, Rogelio Medina and Argenis Fernandez,; great uncle, Jorge Cunningham; cousins, Jennifer, Ian and Jessica Medina, David, Moises and Argelia Fernandez, Fidel, Veronica, Nakari and Judy Vasquez, Jorge Sebastian, Juanmanuel, Marialejandra and Andreseduardo Cunningham. Aaron also leaves his extended family: Muth, Radcliff, Krayenhagen, Turner, Lumpkin, Van Frank, Rodriguez, Rapalo, Garcia, Cardenas, Colgate, Guillermo and Antonieta Rodriguez, the St. Ann Catholic Church and School and Nativity families and many, many others, too numerous to count. The family will receive friends Tuesday evening, March, 26 from 5-8 p.m. at Memphis Funeral Home and Memorial Gardens, 3700 N. Germantown Rd. Funeral Mass will be said at 1 p.m., Wednesday, March 27 at St. Ann Catholic Church, Bartlett. Memorial gifts may be made to the Aaron Vasquez Memorial Fund (acct.# 5594478546) at any Wells Fargo.

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Decálogo de las UBHCH

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 29 octubre 2013

 

Diosdado Cabello-Nicolas Maduro-Fidel Ernesto Vasquez

En un video proyectado en el Teatro Teresa Carreño, se observa a Diosdado Cabello reunido con la Unidades de Batallas Hugo Chávez, en el Campo Carabobo, lugar donde dictó las líneas fundamentales de acción o el Decálogo.

Cada UBHCH tiene su vanguardia de 40 hombres y mujeres “para vigilar el tema electoral pero también para hacer la revolución”.

Las UBHCH son las agrupaciones básicas de la organización territorial del Psuv en todo el país, está conformado por 4 militantes: 1 Jefe de la UBHCH, 1 Coordinador de movilización; 1 Coordinador de testigos electorales y 1 Coordinador de logística, “además existen 36 integrantes de vanguardia para llegar a un total de 40 personas inscritas en estas Unidades de Batallas.

Enfatizó que 4 UBHCH conforman un Círculo de Luchas Populares; 4 Círculos conforman una Red; 4 Red integran un Área; 4 Áreas establecen una Zona y 12 ó 13 Zonas conforman una Región.

Decálogo

1.- Estudiar y practicar la doctrina de la ética y la política chavista.

2.- Fortalecer y expandir cada día más la vanguardia en la UBHCH.

3.- Asumir el compromiso histórico de colocarse a la vanguardia de la unidad y organización de todas las fuerzas sociales y políticas de la revolución en su comunidad para fortalecer el poder popular.

4.- Ser elemento permanente de propaganda y movilización en torno al Plan de la Patria y los logros de la revolución bolivariana.

5.- Defender logros de la revolución y combatir en cualquier terreno a los enemigos de la patria.

6.- Ejercer tareas de contraloría social en su comunidad.

7.- Asumir el compromiso de ponerse a la vanguardia de conformar la red de hogares de la patria en su comunidad y las visitas casa por casa.

8.- Ser el vínculo entre la comunidad y el gobierno revolucionario para lograr la solución de los problemas más sentidos y participar activamente en el Gobierno de Calle.

9.- Asumir el compromiso de colocarse a la vanguardia en la conformación de los círculos de luchas populares y del buen vivir.

10.- Organizarse y cumplir las tareas para ganar las elecciones.

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Diosdado Cabello impartió primera instrucción a las Unidades de Batalla Bolívar-Chávez

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 29 octubre 2013

Diosdado Cabello-Fidel Ernesto Vasquez

Diosdado Cabello-02-Fidel Ernesto Vasquez

Decálogo

1.- Estudiar y practicar la doctrina de la ética y la política chavista.

2.- Fortalecer y expandir cada día más la vanguardia en la UBHCH.

3.- Asumir el compromiso histórico de colocarse a la vanguardia de la unidad y organización de todas las fuerzas sociales y políticas de la revolución en su comunidad para fortalecer el poder popular.

4.- Ser elemento permanente de propaganda y movilización en torno al Plan de la Patria y los logros de la revolución bolivariana.

5.- Defender logros de la revolución y combatir en cualquier terreno a los enemigos de la patria.

6.- Ejercer tareas de contraloría social en su comunidad.

7.- Asumir el compromiso de ponerse a la vanguardia de conformar la red de hogares de la patria en su comunidad y las visitas casa por casa.

8.- Ser el vínculo entre la comunidad y el gobierno revolucionario para lograr la solución de los problemas más sentidos y participar activamente en el Gobierno de Calle.

9.- Asumir el compromiso de colocarse a la vanguardia en la conformación de los círculos de luchas populares y del buen vivir.

10.- Organizarse y cumplir las tareas para ganar las elecciones.

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El crack del 29: “El Capitalismo decapita la historia”

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 29 octubre 2013

 

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Sentenció el Comandante Supremo, Hugo Chávez Frías:El capitalismo decapita la historia”.

Aquel jueves de otoño boreal de 1929, en Wall Street, el gris del cielo se reflejó en los semblantes de quienes creían que el precio alto de unos títulos en la bolsa también significaba el crecimiento de valor.

Quedó como el jueves negro, aquel 24 de octubre cuando al cierre del mercado casi ningún título conservaba su precio.

La historia lo registra como el crack (quiebra), cuando el precio ya no se corresponde con el valor.

¿Qué diablos había pasado?

Si apenas un año antes la euforia inversionista, acompañada con la campaña electoral en USA ponderaba que el crecimiento era infinito, cuando Mr. Hoover, el elegido del Partido Republicano, prometía que la bonanza se extendería a todo creyente en la maravilla del capitalismo; en la base de que la palabra crédito tiene raíz en creer, y había que creer y había que invertir en esa creencia.
Y los bancos, fieles a la misma, también prestaban dinero para invertir; si la bolsa ofrecía a todos bonanza, por qué no participar de ella, así se hacía explícita la generocidad democrática del capitalismo, que todos pueden ganar.Los bancos, aquellos generosos, ponían precio, cómo no, a su crédito igualmente alto, y qué importaba aquello, si el mercado de la bolsa ofrecía mayores ganancias.¡Vamos, todos a ganar!

Y fue la Reserva Federal, aquella inoportuna descreída, con el mismo Hoover a la cabeza y algunos escépticos economistas que inventaron el término burbuja (luego inventarían la teoría de los ciclos y otras más); ellos mismos, los impulsores de la bonanza, empezaron a descreer en el capitalismo.Si el precio de los valores subía como también el precio del dinero, cabría el peligro de inflación, aquel fenómeno detestable y evitable que podía romper el supuesto equilibrio.
Subieron el tipo de interés, y con ello surgió la debacle.Si el propio organismo creado para administrar el precio del valor desconfía de su crecimiento, entoces, no queda otra que también desconfiar.

 

La paradoja es que era imposible administrar tanta bonanza.El capitalismo no puede mantener a tantos ricos.

Y empezaron las quiebras, de bancos y de empresas, cierre de fábricas y desempleo consecuente.

Los escépticos pensaron que el capitalismo tenía que buscar elreajuste (otra nueva teoría), las quiebras y el desempleo serían de necesidad para limpiar el mercado demasiado especulativo.

Y así cuatro años, hasta las nuevas elecciones, de las que surgió, cómo no, uno del Partido Demócrata, Roosevelt.Y con él un teórico que ha vuelto a estar de moda, Keynes y sus propuestas intervencionistas del Estado, palabreja larga y detestada por los ortodoxos (si alguno queda estos días) del liberalismo adamista.
Intentaron resolver la crisis del consumo; es decir, para que el mercado real crezca, había que crear consumidores, y para ello el Estado tenía que fungir de empleador.
A nivel internacional USA tenía que hacer uso de su poder, el New Deal y los acuerdos de Breton Woods (ya lo comentaremos), la protección arancelaria y el retorno de capitales.

En otras palabras, exportar su crisis.

Y el resto de países también tenían sus propias crisis, aunque poco les importaba.
Tampoco sirvió tal estrategia, no hubo manera.

Allende los mares, Alemania estrenaba un nuevo líder, Adolf Hitler, apoyado en principio por todo los Estados capitalistas con miedo al monstruo comunista en ciernes.
Ante el proteccionismo de USA, Alemania reaccionaría con una nueva política económica, el armamentismo.

Es así como USA encuentra una salida, arguye al patriotismo y ni Keynes lo puede evitar, será la Economía de Guerra el verdadero reajuste.

Qué importarán los millones que mueran y la destrucción de los medios de producción, será en sacrificio del capitalismo que renazca, que, ya se entiende, no cree en sentimientos, sólo de precios, que no de valor. Aunque, tal como sentenció el Comandante Supremo, Hugo Chávez Frías: “El capitalismo decapita la historia”.

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La masacre de El Amparo: Así actuaban los de la Cuarta República y así lo hace la derecha fascista

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 29 octubre 2013

 

La Masacre de El Amparo-Fidel Ernesto Vasquez

Masacre de El Amparo-Fidel Ernesto Vasquez

La Masacre de El Amparo-Fidel Ernesto Vasquez

Fue uno de los sucesos que evidenció la violación de los Derechos Humanos que caracterizó al puntofijismo. Asi como se actuaba en los gobiernos de la Cuarta República, así se comportan los fascistas de la derecha actualmente. Ambas expresiones de la antipolitica venezolana se dan la mano en su actuación y tienen su cementerio privado.

Aunque los testimonios de los sobrevivientes, más la presentación del informe del Congreso demostraban que los pescadores fueron ejecutados, la sentencia determinó que “por cuanto en los hechos que originaron el proceso penal militar, actuaron en ejercicio legítimo de una autoridad o cargo y en defensa de sus personas, se les exime de la pena”.

El 29 de octubre de 1988 un grupo de 16 pescadores se trasladó hasta el caño La Colorada, en el estado Apure, en busca de coporo, un pez de río que en los meses de lluvia y aguas altas se hallaba en grandes cantidades en esa zona.
A las 9 de la mañana de ese día, los hombres zarparon camino al río Arauca en la lancha llamada Cabra Pichona. Al llegar a la orilla del caño su travesía se tornó en tragedia.
Cerca de las 11 de la mañana, justo al apagar el motor de la embarcación, una ráfaga de balas los recibió. Sólo José Augusto Arias y Wolmer Gregorio Pinillas lograron escapar del ataque, el resto de sus 14 compañeros murieron de manera instantánea.
El Cejap: la excusa para asesinar

Once meses antes del ataque a estos pescadores, específicamente el 4 de noviembre de 1987, durante el gobierno de Jaime Lusinchi, se creó el Comando Estratégico José Antonio Páez (Cejap), con el objetivo de combatir a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y al Ejército de Liberación Nacional, que se presumía actuaban en territorio venezolano.

La excusa para poner en marcha el Cejap en el Distrito Páez del estado Apure, fue el diagnóstico que realizó en la zona, la Unidad de Programación para el Desarrollo del suroeste de Venezuela, que reflejaba: “el tráfico de drogas, la intimidación, extorsión, secuestro de productores de la región han generado un clima de inseguridad personal que aunado a la precaria presencia institucional de Venezuela en sus fronteras, pone en peligro (…) la soberanía e integridad territorial del país”, detalla el informe de dicha unidad del año 1987.

La operación militar del Cejap denominada “Águila III”, para dar con guerrilleros en el estado Apure, terminó en una de las más lamentables masacres vividas durante la Cuarta República, que en su momento fue presentada como un enfrentamiento por los responsables de la operación. La versión fue avalada por el Ejecutivo.
Los autores materiales

Aunque la comandancia de esta operación dependía de los cuerpos militares, el mayor número de efectivos eran de la Disip, que destinó nueve funcionarios para esta operación y del -para entonces- Cuerpo Técnico de la Policía Judicial (CTPJ) que designó seis funcionarios. En total 19 hombres salieron en la comisión.

 

Por la Disip participaron: el Comisario General Andrés Alberto Román Romero (alias “Mario”); el comisario Maximiliano José Monsalve Planchart, el Inspector Jefe de Unidad Vecinal, Celso José Rincón Fuentes (alias “Hipólito”); el inspector Jefe Carlos Alberto Durán Tolosa (alias “Cocoliso”); el Inspector José Ramón Zerpa Póveda; el Inspector Luis Alberto Villamizar; el subinspector Franklin Gómez Rodríguez; el subinspector Omar Gregorio Márquez y el detective Tonny Richard Urbina Sojo.

Después del ataque, el comandante de la operación, Capitán de Corbeta de la Armada Alí Coromoto González, presentó ante los medios de comunicación social los nombres de las víctimas, a los cuales acusó de formar parte de un grupo guerrillero colombiano.

El calvario de las víctimas

Los dos sobrevivientes José Augusto Arias y Wolmer Gregorio Pinillas lograron llegar hasta el pueblo de El Amparo. Aunque las víctimas vestían ropa que indicaba que no pertenecían a ningún grupo subversivo, el Gobierno Nacional, para entonces encabezado por Jaime Lusinchi, insistía en acusarlos de guerrilleros.
Producto de esos señalamientos el juez militar Ricardo Pérez dictó autos de detención contra los sobrevivientes. Se les acusaba de rebelión y el juez Pérez sentenció que los efectivos del Cejap actuaban en legítima defensa. Ante los ataques Pinilla y Arias solicitaron asilo ante la embajada de México en Venezuela, posteriormente viajan a ese país.

Pero en enero de 1989 las víctimas regresan de Ciudad de México para ponerse a la orden de las autoridades por cuanto sobre ellos pesa un auto de detención. Ambos son encarcelados en la prisión de Santa Ana, estado Táchira.

No fue un enfrentamiento sino una ejecución

El 29 de octubre de 1988 la comisión especial para investigar la masacre, designada por el extinto Congreso, presentó el informe de la exhumación de los 14 pescadores y determinó que “recibieron los disparos por la espalda y la parte posterior de la cabeza. La conclusión: no fue un enfrentamiento sino una ejecución”. De esta forma se desmintió la versión de los funcionarios de los miembros del Cejap.

Dos días después de la presentación del informe, el 16 de enero de 1989, el Consejo de Guerra revoca los autos de detención. Pinilla y Arias son puestos en libertad.
En abril de ese mismo año la Corte Marcial ordena la libertad de los 19 funcionarios que actuaron en la Masacre de El Amparo.

La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos en 1993, recomendó al Estado sancionar a los autores intelectuales y materiales del delito e indemnizar a los sobrevivientes y a los familiares de las víctimas.

El Estado se negó y en enero de 1994, la Comisión elevó la demanda ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH). En 1996, impuso la reparación de los daños por 722.332 dólares.

A pesar de la solicitud de la CIDH, en julio de 1998 la Corte Marcial adhoc, actuando como tribunal de reenvío en la jurisdicción penal militar, absolvió a las quince personas, entre civiles y militares, del delito de homicidio intencional, procesadas por el caso de El Amparo.

Aunque los testimonios de los sobrevivientes, más la presentación del informe del Congreso demostraban que los pescadores fueron ejecutados, la sentencia determinó que “por cuanto en los hechos que originaron el proceso penal militar, actuaron en ejercicio legítimo de una autoridad o cargo y en defensa de sus personas, se les exime de la pena”.

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RECONÓCELOS: LA TRILOGÍA DEL MAL

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 28 octubre 2013

 

LOS FASCISTAS ASESINOS

 

TE QUITAN LA LUZ

TE QUITAN LA COMIDA

TE QUITAN LA PAZ

 

BASTA DE VIOLENCIA!!

Trilogia del mal-Fidel Ernesto Vasquez

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General en Jefe Alberto Müller Rojas

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 27 octubre 2013

 

Alberto Muller Rojas-Fidel Ernesto Vasquez

El General en Jefe nació en Táchira el 27 de octubre de 1935. Fue Primer Vicepresidente del PSUV y estuvo en el Comando de campaña en las elecciones de 1998.

Müller Rojas ingresó a los 15 años a la Academia Militar donde logró terminar sus estudios. El 23 de enero de 1958 participó como militar de rango bajo en la conspiración contra el dictador Marcos Pérez Jiménez.

En 1978 fue ascendido como General de División del Ejército y además designado subsecretario del Consejo Permanente de Seguridad y Defensa. Fue profesor en la Universidad Central de Venezuela y en la Universidad Simón Bolívar. En 1983 se desempeñó como contralor general de las Fuerzas Armadas Nacionales.

En 1997 fue electo como senador, y poco después, en 1998, es seleccionado como jefe del comando de campaña de Chávez.

Con el ascenso de Chávez al poder en 1999, Müller Rojas volvió a ser militar activo e integrar el Estado Mayor Presidencial, para ser designado embajador de Venezuela en Chile hasta el 23 de junio de 2000.

Honor y Gloria al General en Jefe Muller Rojas

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El Libro Azul (DESCARGUE AQUI EL LIBRO)

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 23 octubre 2013

El Libro Azul-Fidel Ernesto Vasquez

PARA DESCARGAR EL LIBRO FAVOR PULSE EL SIGUIENTE VINCULO:  El Libro Azul-Fidel Ernesto Vasquez

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Doña Rosa Rojas de Soto toda una vida en la lucha revolucionaria

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 22 octubre 2013

Madre de Victor Ramon y Fernando Soto Rojas

Victor Soto Rojas-Fidel Ernesto Vasquez

Fernando Soto Rojas-Fidel Ernesto Vasquez (2)

Doña Rosa fue reconocida como “Madre Ilustre” por la Asamblea Nacional en 2005 por su dedicada trayectoria en la lucha revolucionaria.

Madre de nuestro valiente luchador revolucionario, hoy diputado de la Asamblea Nacional, el camarada Fernando Soto Rojas.

La señora Rosa Rojas de Soto dejó de pagar avisos de prensa todos los días solicitando a su hijo desaparecido, Víctor Soto Rojas, hermano del actual presidente de la Comisión Permanente de Energía y Petróleo de la Asamblea Nacional, Fernando Soto Rojas, cuando un militar le confesó cómo lo había asesinado, lanzándolo de un helicóptero, “No lo busque, lo lancé de un helicóptero”, le dijo a secas.

Mi esposo se puso bravo porque ese militar me pidió un abrazo y yo se lo di, mi esposo me dijo tú has debido meterle un tiro a ese carajo y no darle un abrazo. ¡No!, si me sacó de dudas porque yo vivía buscando a mi hijo por donde quiera”.

“Yo le pregunté a ese militar cómo se portó mi hijo; si se había puesto bravo, qué había hecho. Me dijo, a ése le dieron palo y él no se daba ni cuenta y de allí lo metieron en el helicóptero y lo lanzamos en la montaña”.

 

El 23 de octubre de 1905 nació en el caserío Paural de Orituco, en los terrenos del musiú Vicente Gargano, una niña que fue llamada Rosa Servanda, hija de Eugenia Rojas y del abogado Luis Amestói, para ese entonces diputado legislativo a la Asamblea por el estado Miranda durante el gobierno de Cipriano Castro. A partir de ese momento comenzó su trajinar por la vida. Procreó ocho hijos: Ismenia Soto de Machado, Víctor Ramón Soto Rojas (+), Fernando Soto Rojas, Zoila Soto Rojas, Mirna Soto de Hernández, Pura Soto Rojas, Víctor Manuel Soto Rojas.

Desde muy joven le atrajo la política y tuvo una notable influencia del general revolucionario Emilio Arévalo Cedeño, fuerte oponente al gobierno del dictador Juan Vicente Gómez.

Doña Rosa fue reconocida como “Madre Ilustre” por la Asamblea Nacional en 2005 por su dedicada trayectoria en la lucha revolucionaria.

La Madre de Víctor soto rojas recorrió todo el país en la búsqueda de su hijo y  dejó de pagar avisos de prensa todos los días solicitando a su hijo desaparecido, Víctor Soto Rojas, hermano del actual presidente de la Comisión Permanente de Energía y Petróleo Asamblea Nacional, Fernando Soto Rojas, cuando un militar le confesó cómo lo había asesinado, lanzándolo de un helicóptero.

En 2003, la señora Rosa, cinco años antes de fallecer, narró el vía crucis por la desaparición de su hijo en una entrevista realizada por Aldemaro Barrios Romero para mostrar un ejemplo de la historia de torturas, asesinatos y desapariciones ocurridas durante el gobierno del entonces militante de Acción Democrática, Raúl Leoni. Así fue la entre vista.

“No lo busque más, yo lo lancé de un helicóptero”, es el testimonio de doña Rosa Rojas de Soto sobre la desaparición de su hijo Víctor Ramón Soto Rojas.

Es uno de los relatos de las operaciones de terrorismo aplicadas por los gobiernos de Acción Democrática y Copei, urdidos en violaciones flagrantes a los derechos humanos, infligiendo castigos, torturas físicas y psicológicas, asesinatos y desapariciones a prisioneros o detenidos vinculados a las luchas sociales durante los años 60, 70 y 80. Este testimonio es uno de los tantos capítulos que debe ser recordado y refrendado en la memoria de la historia contemporánea de Venezuela.

“Mi hijo Víctor Ramón se me graduó y se desapareció, hasta que encontré un señor militar que me dijo: ‘Mire señora, yo todos los días abro el periódico y la veo a usted buscando a su hijo’. Agregó: ‘No lo busque, yo lo boté’. Me mandó el gobierno de Raúl Leoni a botarlo en un helicóptero y no sé dónde cayó’. Yo no me acuerdo del nombre de ese señor, era militar”.

“Ese militar fue muy bueno, porque me dijo que no lo buscara más, pero no me acuerdo de su nombre, mi esposo se puso bravo porque ese militar me pidió un abrazo y yo se lo di, mi esposo me dijo tú has debido meterle un tiro a ese carajo y no darle un abrazo. ¡No!, si me sacó de dudas porque yo vivía buscando a mi hijo por donde quiera”.

Fue entre el 29 de julio y los primeros días de agosto de 1964 cuando detuvieron a Víctor Ramón Soto Rojas en una alcabala de la Guardia Nacional a la entrada de Altagracia de Orituco. Lo llevaron a la prefectura y de allí lo trasladaron a San Juan de los Morros. Lo torturaron en la Digepol, Guárico, y luego lo transportaron al Regional N° 5 de la GN en El Paraíso, Caracas.

Después lo buscó una Comisión de la Digepol y lo llevaron al campamento antiguerrillero de Cúpira y de allí desaparece.

“Yo le pregunté a ese militar cómo se portó mi hijo; si se había puesto bravo, qué había hecho. Me dijo, a ése le dieron palo y él no se daba ni cuenta y de allí lo metieron en el helicóptero y lo lanzamos en la montaña”.

Para cuando Víctor Ramón Soto Rojas fue trasladado en helicóptero desde Cúpira hacia la montaña de El Bachiller, era muy probable que hubiese perdido el conocimiento por efecto de las torturas a las que había sido sometido. Luego de investigaciones realizadas por familiares y defensores de los derechos humanos, presumen que fue colgado vivo desde el helicóptero y lanzado al vacío, pendiendo de un mecate para que se estrellara contra los árboles de las montañas de la Serranía Maestra del Interior en los límites de los estados Guárico y Miranda.

“Mi hijo se había graduado de sociólogo en la Universidad Central de Venezuela, tenía 30 años más o menos y yo le celebré ese grado bien bueno, se lo celebré allá en Altagracia con todos sus compañeros de estudio, con fiesta, comida, fue muy alegre”, rememoró doña Rosa.

Víctor Ramón Soto Rojas era miembro del Buró Universitario del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, había luchado militantemente en la resistencia contra Pérez Jiménez como integrante de la juventud de Acción Democrática, y formó parte de la juventud del MIR al dividirse AD en 1961. El mes de junio de 1964 se incorporó al Frente Guerrillero Ezequiel Zamora, desde entonces se inició un cerco contra el frente. Hubo operaciones militares y una maniobra equivocada de la Comandancia después de librar varios combates de carácter defensivo desvió las operaciones a la zona de los llanos y es cuando la Guardia Nacional detiene a Víctor Soto Rojas.

“Yo supe que lo agarraron en Altagracia y lo busqué y lo busqué y no lo encontré. Mis hijas lo buscaron y tampoco lo encontraron”.

“Después de que ese militar me dijo que mi hijo fue botado en la montaña, yo no lo seguí buscando, ni tampoco seguí sacando los avisos que todos los días publicaba en el periódico (Últimas Noticias) pagadas por mí para saber de mi hijo. Lo había matado el Gobierno de Raúl Leoni y Acción Democrática. Después de todos estos años sólo me queda el recuerdo, hoy para mí lo militar es nada.

Doña Rosa Rojas de Soto murió el 21 de marzo de2008, a los 102 años de edad. Para cuando se le realizó esta entrevista había cargado por más de 40 años el recuerdo de la “desaparición”.

Su resignación, no obstante, no es motivo para dejar de sostener una actitud de reclamo y resistencia a un hecho tan oprobioso como la tortura y la violación del derecho a la vida, cuya responsabilidad llevan a cuesta los dirigentes políticos y militares de la IV República.

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Presidente Nicolás Maduro participa en reunión de la Dirección Nacional del PSUV en Caracas

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 21 octubre 2013

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El presidente de la República, Nicolás Maduro, preside este lunes una reunión del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en Caracas

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Violencia fascista de la derecha en Anzoátegui: Dirigente juvenil del PSUV fue agredido por diputado Michelangeli y sus seguidores

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 20 octubre 2013

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El dirigente juvenil del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Jesús Blanco, fue agredido físicamente este domingo por un grupo de fascistas de la derecha adeca durante la fase de cierre del simulacro electoral en la ciudad de Barcelona, estado Anzoátegui.
Alejandro Azavache, trabajador de Vive TV Oriente, quien presenció lo ocurrido, relató que el candidato a la Alcaldía del municipio Bolívar por la fascista Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Carlos Andrés Michelangeli, acudió al centro electoral instalado en el Liceo Monseñor Navarro, ubicado en el sector El Espejo de Barcelona, para participar en el simulacro acompañado de alrededor de 100 personas.
A su salida, el dirigente juvenil del Psuv le preguntó al aspirante de la derecha si había ejercido su derecho al voto y si se había logrado convencer de que en Venezuela existe democracia.

“Estas expresiones hicieron reaccionar violentamente a Michelangeli, quien le dio un golpe en el pecho al dirigente juvenil chavista, además, de provocar la reacción de aproximadamente 50 personas seguidoras del fascista adeco, haciéndoles una cayapa a Jesús Blanco, causándole heridas en la cara y sangramiento por la nariz”, relató Azavache.

Blanco fue trasladado de inmediato hasta un centro asistencial de Barcelona para ser atendido, sin embargo se desconoce hasta los momentos su estado de salud.

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Golpe de Timón. Palabras del Comandante Hugo Chávez el 20/10/2012

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 20 octubre 2013

 

Reunion Consejo de Ministros Golpe de Timon-Fidel Ernesto Vasquez

PARA DESCARGAR EL DOCUMENTO, FAVOR PULSAR EL SIGUIENTE VINCULO:   GOLPE DE TIMON

El 7 de octubre de 2012, luego de conocerse la victoria del Candidato de la Patria con 56% de los votos, el presidente Hugo Chávez Frías anunció desde el balcón del pueblo que un nuevo ciclo empezaba el mismo 8 de octubre.

Pocos días después, el 20 de octubre, se llevó a cabo el primer Consejo de Ministros de este nuevo ciclo, en el cual el Comandante hizo un llamado a la crítica y la autocrítica, a multiplicar la eficiencia, fortalecer el poder comunal y desarrollar el Sistema Nacional de Medios Públicos, entre otros temas de la construcción del socialismo.

Este documento sintetiza sus palabras, como un instrumento para el debate en el que todos debemos participar.

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Diputado Pedro Carreño: “El corrupto que está en la Gobernación del estado Lara más temprano que tarde pagará”

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 19 octubre 2013

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“El corrupto que está en la Gobernación del estado Lara más temprano que tarde pagará”, enfatizó el diputado de la Asamblea Nacional y jefe de campaña del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en Lara, Pedro Carreño, quien indicó que la comisión de Contraloría está elaborando el informe final del caso Falcón para establecerle responsabilidad política y enviarle copia al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para que le declaren el antejuicio de mérito, y sobre la base del Ministerio Público (MP), dictarle la privativa de libertad por el mal manejo de los recursos públicos de la entidad larense.

Declaró que Falcón se la pasa engañando a las personas y montando un show, y cada vez conseguimos más casos del mal uso que le ha dado a los recursos de un pueblo serio y que se respeta como lo es Lara.

Por otra parte, el Jefe de la Fracción Parlamentaria del PSUV, Pedro Carreño explicó que “la derecha no ha tomado muy en serio las elecciones del 8 de diciembre y lo que quieren es desestabilizar el país”.

Mantuvo que si Venezuela estuviera tan mal económicamente, como dice la oposición, ¿por qué hay un aumento salarial en la educación, salud y Fuerzas Armadas?… Al igual, que el aumento del salario mínimo, la liquidación de divisas para la importación y la renta petrolera.

“Estamos luchando contra un plan desestabilizador y los vamos derrotar”, exclamó Carreño.

Asimismo Carreño reveló que el PSUV a nivel nacional tiene dos meses conformando comandos de campañas tanto nacionales, estadales, municipales y parroquiales para los centros de votación. También en la búsqueda del voto del uno por diez y el puerta a puerta. “Vamos establecer mecanismos para obtener una gran victoria electoral tanto en el estado Lara como en todo el país”.

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Alcalde Jorge Rodríguez y Jefa de Gobierno Jacqueline Faria: “El gobierno de Nicolás Maduro cumple seis meses llevándole felicidad al pueblo”

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 19 octubre 2013

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El alcalde del municipio Libertador, Jorge Rodríguez y la jefa de Gobierno del Distrito Capital Jacqueline Faría, realizaron este sábado un recorrido casa por casa en la parroquia El Recreo, en la ciudad capital, acompañados por el próximo  Alcalde Metropolitano, Ernesto Villegas.

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“El gobierno del presidente Maduro cumple hoy seis meses defendiendo al pueblo de Venezuela, llevándole felicidad y combatiendo a aquellos que nos quieren quitar la Navidad y que quieren sembrar tristeza, discordia y angustia”, indicó.

Asimismo, acotó que más de 900 millones de bolívares han sido invertidos para la felicidad del pueblo en este sector.

“Estamos decidiendo junto a la comunidad construir un polideportivo en un terreno que se encuentra baldío y estamos en la recuperación del teatro Simón Rodríguez”, señaló.

El candidato a la reelección recalcó la importancia del contacto directo con los venezolanos: “Hemos hecho mucho en esta parroquia El Recreo pero falta mucho por hacer por eso es importante en estos recorridos casa por casa el contacto con la comunidad“.

Por otra parte, informó que en el sector Sarría se está realizando un mercado a cielo abierto: Se hace precisamente en el combate contra la guerra económica. Día a día estamos en este combate de ganarle cada milímetro a los que intentan robarnos la Navidad, a los que especulan y tratan de acaparar que son tan corruptos como esos que reciben dinero de empresarios”.

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Los crimenes de la derecha: Alberto Lovera surgio del mar para acusar a sus asesinos

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 18 octubre 2013

alberto lovera-Fidel Ernesto Vasquez

Era el 30 de septiembre de 1963 y el gobierno adecopeyano venía de sufrir una derrota parlamentaria pues no había logrado el control de la Comisión Delegada colocando allí a una ficha suya como “hombre-congreso”, cargo que recayó en Miguel Otero Silva.

El padre de la estrategia gobiernera fue Carlos Andrés PÉREZ, quien había sido incorporado al Congreso bajo la protesta generalizada de la oposición, pues era la cabeza visible de toda una política represiva y antipopular que había costado numerosas vidas, mantenía las cárceles llenas de presos políticos y había institucionalizado la tortura como método en los diferentes cuerpos policiales civiles y militares, con los cuales competía en ferocidad terrorista una serie de grupos partidistas llamados comúnmente “las bandas armadas”.

Los Senadores y Diputados del Partido Comunista de Venezuela y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR, grupo desgajado de AD) eran sistemáticamente hostigados con seguimientos/registros policiales y sus hogares asaltados. El gobierno mantenía una permanente suspensión de garantías constitucionales que facilitaban los desmanes policiales y partidistas.

Ese día 30 de septiembre fueron asaltadas las casas de habitación de Gustavo MACHADO (PCV), Jesús VILLAVICENCIO (MIR), Eduardo MACHADO (PCV), Jesús María CASAL (MIR) y Jesús FARÍA (PCV), y los jefes de las comisiones asaltantes eran Carlos José VEGAS DELGADO (a) “capitán”, Inspector General de la DIGEPOL y el ex-cubano Orlando GARCÍA VÁSQUEZ, Jefe del Departamento de Investigaciones del mismo cuerpo represivo.

Entre los funcionarios más agresivos estaban: Régulo MARTÍNEZ, Carlos FARRERA, Alí RUIZ, Mario Segundo LEAL y Marco Antonio SABINO PÉREZ, del Departamento de Jefatura de la DIGEPOL. Todos esos atracadores con apoyo institucional eran conocidos como “los muchachos de Carlos Andrés” y sus nombres habían trascendido al conocimiento público por los innumerables delitos por ellos cometidos, entre los cuales podemos resaltar el asesinato del camarada Alí José PAREDES, ametrallado el 5 de abril de 1963 en su casa, frente a su madre y hermanas por una comisión encabezada por el “capitán” VEGAS y Marco Antonio SABINO PÉREZ.

Esa era la “democracia” que pendía sobre los venezolanos cuando no era posible hacer efectivo derecho alguno pues las garantías constitucionales se hallaban permanentemente suspendidas, había partidos políticos inhabilitados o ilegalizados y el presidente de la República vociferaba en radio y televisión que las calles no eran del pueblo sino de la policía y ordenaba “disparar primero y averiguar después”, en apego a las enseñanzas de su mentor estadounidense Joseph MCCARTHY, implacable perseguidor de intelectuales, científicos, artistas, militantes políticos, trabajadores y cualquiera que osara emitir una opinión contraria al imperio estadounidense.

Una de las víctimas de esas ejecutorias “maccartistas” increpó una vez al senador MCCARTHY preguntándole si tenía idea de lo que significaba decencia.

Ministro del Interior era Carlos Andrés PÉREZ, bastante ducho en trampas, indecencias y conjuras como aquella de colocar “pruebas” en hogares y locales allanados para luego armar expedientes contra militantes y simpatizantes de los partidos que adversaban al gobierno. Uno de esos “descubrimientos” fue un documento titulado “Operación Loto contra Macuare” que Carlos VEGAS DELGADO declaró haber encontrado en la residencia del dirigente del PCV, Gustavo MACHADO. En el documento “descubierto” se exponía la presunta orden para que un sector del PCV actuara contra otro u otros bajo la justificación de “línea dura” contra “línea blanda”. La policía política quedaba exenta de ser acusada por los crímenes que cada día se incrementaban.

En esa práctica el Ministro del Interior, Carlos Andrés PÉREZ, jefe directo de la DIGEPOL, favorecía una militarización de la sociedad en desmedro del poder civil, como evidenció un episodio protagonizado por el jefe de la Guardia Nacional, general José Agustín PAREDES MALDONADO, quien ordenó imprimir y distribuir un volante mediante el cual ordenaba detener vivo o muerto a un militante revolucionario. Un Fiscal del Ministerio Público intentó atenuar esa barrabasada haciendo uso de malabarismos leguleyescos, llegando a sostener que la orden de asesinato públicamente dictada no era violatoria de la Constitución Nacional pero al final quedó en ridículo por partida doble pues el militar dio una rueda de prensa en la cual un periodista comentó la interpretación hecha por el Fiscal, a lo cual el militar increpó al “fiscalito” que no le adornara lo dicho, pues era bastante claro su significado.

Ese era el “respeto a la Constitución y a las leyes” que observaban los representantes de los gobiernos adecopeyanos, cuyas direcciones no dudaban en cometer cualquier acción delictiva si ello le garantizaba el control, como lo demostraron dando el golpe de estado al Parlamento el 30 de septiembre de 1963.

Allí está la crónica escrita para quienes deseen verificarlo y también para constatar el silencio cómplice de los organismos “defensores de los derechos” ante la censura de prensa, la permanente suspensión de garantías constitucionales, el arrinconamiento de los sectores populares a una peor calidad de vida, la tortura y el asesinato de militantes políticos y sociales. Importante también para indagar por qué los autores intelectuales y materiales de aquellas acciones antidemocráticas claman hoy desde una sedicente “Coordinadora Democrática” por una libertad y unos derechos que ellos desconocieron y conculcaron durante todos los años de sus gobiernos.

Y no se trataba de algunos “excesos policiales” como intentaban justificar a veces. Era la aplicación de una política, como quedó demostrado luego de la transición entre el gobierno presidido por Rómulo BETANCOURT y aquél encabezado por Raúl LEONI.

Se recrudece la violencia de los cuerpos represivos y el gobierno institucionaliza una figura tenebrosa: los “desaparecidos”, ciudadanos venezolanos que fueron detenidos por la Dirección General de Policía (DIGEPOL) y por el Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA), muchos de los cuales aun no se conoce dónde están, a pesar de las diligencias adelantadas por familiares, compañeros de militancia, amigos y algunos diputados, especialmente el hoy Vicepresidente de la República, José Vicente RANGEL VALE, a quien alguna vez denominamos “Fiscal Moral de la República” por su incansable y vertical defensa de los derechos humanos, la cual salvó la vida de más de uno.

Así las cosas, el 18 de octubre de 1965 a eso de las 18:00 horas es detenido cerca de la Plaza de las Tres Gracias el camarada Alberto LOVERA, dirigente del Partido Comunista de Venezuela, quien circulaba en su automóvil, un “Mercedes-Benz” color azul cuando fue interceptado por una comisión de la DIGEPOL encabezada por el “capitán” Carlos VEGAS DELGADO. Era Ministro de Relaciones Interiores el doctor Gonzalo BARRIOS.

Alberto fue de inmediato trasladado a la sede de la DIGEPOL en el Edificio “Las Brisas” donde comenzó a ser torturado. El director de esa policía política era J. J. PATIÑO GONZÁLEZ. El auto de Alberto fue visto aparcado en el estacionamiento (sótano) del cuerpo represivo por otros detenidos, y comenzó entonces el calvario para el preso, sometido a crueles tormentos por “los muchachos de Carlos Andrés”, entre quienes se mencionó entonces a Roberto ROMERO, Miguel AGUILAR, Pedro CISNEROS, Alberto OCHOA, José Ramón ANTÚNEZ, Carlos FERRARA, Douglas RODRÍGUEZ, Eduardo ARMENTEROS GONZÁLEZ y Mario Segundo LEAL.

El 23 de octubre a tempranas horas de la noche Alberto es llevado al Retén “Planchart” en Puente Mohedano y allí continúan torturándolo hasta que sus captores deciden trasladarlo al Campo Antiguerrillero de “Cachipo” en el Estado Monagas, donde fue rechazado su ingreso debido al estado físico en que se hallaba por los maltratos recibidos.

La otra parte de la tragedia fue para la esposa de Lovera, María del Mar ÁLVAREZ, quien comenzó el via-crucis acostumbrado en esos tiempos para saber el paradero de cualquier preso político sin obtener respuestas concretas sino evasivas o simples negativas pues la complicidad de los representantes del gobierno era total.

La inmoralidad de adecos y copeyanos era tanta que llegaron a esparcir la especie de que Lovera se había “ablandado” en su línea política y por ello había sido ejecutado por sus propios compañeros de línea “dura” (recordemos el documento “Operación Loto contra Macuare” que fue ‘descubierto’ en uno de los allanamientos practicados por los mismos asesinos de la DIGEPOL en la casa de Gustavo MACHADO en septiembre de 1963), infundio convertido en información oficial por parte del Jefe de la DIGEPOL, J. J. PATIÑO GONZÁLEZ, quien para ello se valió de un exmilitante del PCV, el delator Helímenas CHIRINOS, y de otro policía de su misma calaña, Ramón Ovidio ATAIDE OLVERA.

Esa inmoralidad, sin embargo, no era exclusiva ni propiedad intelectual de los adecos y sus socios copeyanos. Era parte de las enseñanzas impartidas por la C. I. A. (Central Intelligence Agency o Agencia Central de Inteligencia estadounidense), muy bien aprendidas por Carlos Andrés PÉREZ cuando fue amanuense de BETANCOURT en la Cuba de BATISTA, toda vez que en esa oportunidad el organismo terrorista del gobierno de los Estados Unidos le impartió el curso de “protección a individualidades” bajo tutoría del policía batistiano y agente de la C. I. A., Orlando GARCÍA VÁSQUEZ, a quien luego veríamos como Jefe de Investigaciones de la DIGEPOL y socio de la empresa de armas “Margold”, esa misma que “nunca le había vendido ni una navajita” [Carlos Andrés PÉREZ dixit] a sus colegas de las FAN, hoy flamantes dirigentes del Frente Ibáñez-Matos.

Cuando el gobierno de los Estados Unidos necesita fabricar una “noticia” recurre a sus agentes CIA distribuidos por todo el mundo. La Estación CIA en Caracas puede, por ejemplo, cablegrafiar a la Estación Santiago de Chile una información específica que allá es manejada por sus enlaces con la prensa y convertida en noticia o editorial de cualquier diario. En este caso la “noticia”, sin identificación de fuentes (“propaganda negra” en las Operaciones CIA-Medios de Difusión) apareció en el diario chileno “El Mercurio” y asentaba lo que el gobierno de Venezuela, entonces fiel aliado del Departamento de Estado, quería y necesitaba que dijera: que el camarada LOVERA había sido asesinado por sus propios compañeros de militancia por disensiones internas respecto a la lucha armada.

Y mientras, en el diario “El Nacional”, el dirigente adeco Carlos CANACHE MATA, quien por la responsabilidad que tenía en el partido y en el gobierno era difícil que ignorara lo que con LOVERA ocurría, escribía ristras de sandeces mal intencionadas tratando de negar la responsabilidad de su gobierno, su partido y su policía política en las torturas que sufría el desaparecido, sembrando dudas respecto a la presunta huida de Alberto, su incorporación a la guerrilla y la posible muerte a manos de los mismos comilitantes del camarada preso por disensiones internas, desarrollando el esquema que sus jefes le habían ordenado.

La verdad surgió del mar en una playa de Lechería, Estado Anzoátegui, donde un grupo de criminales con chapas policiales y apoyo institucional había lanzado el cuerpo sin vida después de haberlo sometido a insoportables tormentos. La exhumación indicó que las yemas de sus dedos habían sido rebanadas, tenía vértebras cervicales desprendidas y para que se hundiera le ataron una cadena con un pico de los usados en construcción.

Hoy, a cuarenta y ocho años de cometido ese horrendo crimen de la “democracia” tal como la entienden los adecos y copeyanos de vieja y nueva (de)generación, rendimos homenaje, en nombre de Alberto [a quien rememoramos como “el camarada Pipote” allá en la primera sede el PCV en Caracas, creo que entre las equinas de Llaguno y Bolero] a todas las víctimas de la represión impuesta por los gobiernos adecopeyanos para acallar las voces de protesta de un pueblo que nunca dejó de manifestarse contra la violencia del hambre, del desempleo, de la inequidad.

Esos males aún perviven y seguirán golpeándonos por bastante tiempo, pues ese ochenta por ciento de pobreza que fue asentado sobre la superficie de nuestro pobre país rico no será posible borrarlo a corto plazo, tomando en cuenta que no solo se trata de miseria física. También es un gigantesco problema cultural en el cual juegan papel importante los vicios de paternalismo, irresponsabilidad e indiferencia social [esa indiferencia de ayer que hoy lamentablemente brota como fascismo entre quienes consideran “derroche” invertir en cancelar una inmensa deuda social contraída para que ellos vacacionaran en Miami], antivalores inculcados a varias generaciones de venezolanos en un proceso de fragmentación del movimiento popular y atomización de la memoria colectiva.

Es duro el camino de reconquistar espacios perdidos, reestructurar nuestra moral ciudadana duramente golpeada y construir una colectividad solidaria y justa, estructurando una economía que privilegie a la satisfacción de las necesidades colectivas.

Pero como solía decir Argimiro GABALDÓN, el comandante “Carache”, es el camino.

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Gobernadora Stella Lugo y PSUV Falcón depositaron “Un Día de Salario por la Revolución”

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 17 octubre 2013

Stella Lugo-Fidel Ernesto Vasquez

Militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela del estado Falcón, participaron en la jornada “Un día de salario por la revolución” para financiar la campaña de los candidatos del Gran Polo Patriótico a las alcaldías, para las elecciones del 8 de diciembre próximo.

La hermosa gobernadora y jefa política del PSUV en la entidad, Stella Lugo, destacó, tras hacer su aporte, que la meta es lograr 150 millones de bolívares en Falcón , a través de las diferentes formas de recolección: Un día de salario por la revolución, así como cenas, venta de boletos (3 millones de raspaditos en total).

“Estamos contentos porque la militancia se ha movilizado. Están abarrotados los bancos del estado Falcón, en los 25 municipios para dar su aporte de Un día de salario para contribuir con las elecciones del 8 de diciembre”.

Ya se han realizado dos cenas, en Coro y en Punto Fijo. Allí se recolectó −destacó la gobernadora− 75.000 bolívares.

“Es la transparencia que tiene nuestro partido, nuestro Comando de Campaña Bolívar-Chávez en la obtención de los recursos para financiar la campaña de nuestros candidatos a alcaldes”, dijo.

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Diosdado Cabello: El diputado 99 existe, de carne y hueso

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 16 octubre 2013

Diosdado Cabello-Fidel Ernesto Vasquez

El presidente de la Asamblea Nacional, compatriota Diosdado Cabello, afirmó que el diputado 99 que se requiere para la aprobación de la Ley Habilitante “existe, de carne y hueso, es hombre”, y reiteró que puede haber más de 100 parlamentarios que apoyen la propuesta del presidente, Nicolás Maduro.

“El diputado 99 existe, de carne y hueso, es hombre, y hay posibilidades de que no solo sean 99, sino que llegue a 100, 101”, indicó.

El Primer Vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello dijo que hacen falta algunos instrumentos para el combate a la corrupción, de allí la necesidad de la Ley Habilitante. Explicó que una vez constituida ayer la comisión que estudiará la Habilitante, en el Parlamento “vamos de acuerdo a lo que establece la Ley, esperamos aprobarla en santa paz”. Aseguró que en el Partido Socialista Unido de Venezuela no se está tapando la corrupción y comentó que se adelantan otras investigaciones al respecto.

Desestimó las acusaciones de presunta corrupción durante su mandato en la gobernación de Miranda. “Si de mí tuvieran una prueba, esa sería la joya de la corona, por qué no la presentan”, se preguntó. “No van a descubrir ningún hecho de corrupción porque no soy corrupto”, sentenció el compatriota socialista.

En relación a la sanción impuesta a los diputados fascistas de la MUD, Julio Borges y Nora Bracho, expreso que ahí lo que se está aplicando es el reglamento que está aprobado y de acuerdo a lo que nos permite la Constitución”. Precisó que Borges puede asistir a las comisiones en la Asamblea Nacional, y señaló que la figura del presidente de la República debe ser respetada. “Por qué tiene que faltarle el respeto al presidente de la República”, señaló al referirse a la actitud de Borges.

Diosdado dijo que ha sostenido reuniones con diputados opositores y le han pedido reuniones y se las ha dado, “excepto algunos que ven la política como enfrentamiento enfermizo”.

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Fidel Castro fue absuelto por la historia

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 16 octubre 2013

 

Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro en el juicio del Moncada, el 16 de octubre de 1953

Fidel Castro- Fidel Ernesto Vasquez

Fidel Castro Rus- Fidel Ernesto Vasquez 

 

Señores magistrados:

Nunca un abogado ha tenido que ejercer su oficio en tan difíciles condiciones: nunca contra un acusado se había cometido tal cúmulo de abrumadoras irregularidades. Uno y otro, son en este caso la misma persona. Como abogado, no ha podido ni tan siquiera ver el sumario y, como acusado, hace hoy setenta y seis días que está encerrado en una celda solitaria, total y absolutamente incomunicado, por encima de todas las prescripciones humanas y legales.

Quien está hablando aborrece con toda su alma la vanidad pueril y no están ni su ánimo ni su temperamento para poses de tribuno ni sensacionalismo de ninguna índole. Si he tenido que asumir mi propia defensa ante este tribunal se debe a dos motivos. Uno: porque prácticamente se me privó de ella por completo; otro: porque sólo quien haya sido herido tan hondo, y haya visto tan desamparada la patria y envilecida la justicia, puede hablar en una ocasión como ésta con palabras que sean sangre del corazón y entrañas de la verdad.

No faltaron compañeros generosos que quisieran defenderme, y el Colegio de Abogados de La Habana designó para que me representara en esta causa a un competente y valeroso letrado: el doctor Jorge Pagliery, decano del Colegio de esta ciudad. No lo dejaron, sin embargo, desempeñar su misión: las puertas de la prisión estaban cerradas para él cuantas veces intentaba verme; sólo al cabo de mes y medio, debido a que intervino la Audiencia, se le concedieron diez minutos para entrevistarse conmigo en presencia de un sargento del Servicio de Inteligencia Militar. Se supone que un abogado deba conversar privadamente con su defendido, salvo que se trata de un prisionero de guerra cubano en manos de un implacable despotismo que no reconozca reglas legales ni humanas. Ni el doctor Pagliery ni yo estuvimos dispuestos a tolerar esta sucia fiscalización de nuestras armas para el juicio oral. ¿Querían acaso saber de antemano con qué medios iban a ser reducidas a polvo las fabulosas mentiras que habían elaborado en torno a los hechos del cuartel Moncada y sacarse a relucir las terribles verdades que deseaban ocultar a toda costa? Fue entonces cuando se decidió que, haciendo uso de mi condición de abogado, asumiese yo mismo mi propia defensa.

Esta decisión, oída y trasmitida por el sargento del SIM, provocó inusitados temores; parece que algún duendecillo burlón se complacía diciéndoles que por culpa mía los planes iban a salir muy mal; y vosotros sabéis de sobra, señores magistrados, cuántas presiones se han ejercido para que se me despojase también de este derecho consagrado en Cuba por una larga tradición. El tribunal no pudo acceder a tales pretensiones porque era ya dejar a un acusado en el colmo de la indefensión. Ese acusado, que está ejerciendo ahora ese derecho, por ninguna razón del mundo callará lo que debe decir. Y estimo que hay que explicar, primero que nada, y qué se debió la feroz incomunicación a que fui sometido; cuál es el propósito al reducirme al silencio; por qué se fraguaron planes; qué hechos gravísimos se le quieren ocultar al pueblo; cuál es el secreto de todas las cosas extrañas que han ocurrido en este proceso. Es lo que me propongo hacer con entera claridad.

Vosotros habéis calificado este juicio públicamente como el más trascendental de la historia republicana, y así lo habéis creído sinceramente, no debisteis permitir que os lo mancharan con un fardo de burlas a vuestra autoridad. La primer sesión del juicio fue el 21 de septiembre. Entre un centenar de ametralladoras y bayonetas que invadían escandalosamente la sala de justicia, más de cien personas se sentaron en el banquillo de los acusados. Una gran mayoría era ajena a los hechos y guardaba prisión preventiva hacía muchos días, después de sufrir toda clase de vejámenes y maltratos en los calabozos de los cuerpos represivos; pero el resto de los acusados, que era el menor número, estaban gallardamente firmes, dispuestos a confirmar con orgullo su participación en la batalla por la libertad, dar un ejemplo de abnegación sin precedentes y librar de las garras de la cárcel a aquel grupo de personas que con toda mala fe habían sido incluidas en el proceso. Los que habían combatido una vez volvían a enfrentarse. Otra vez la causa justa del lado nuestro; iba a librarse contra la infamia el combate terrible de la verdad. ¡Y ciertamente que no esperaba el régimen la catástrofe moral que se avecinaba!

¿Cómo mantener todas su falsas acusaciones? ¿Cómo impedir que se supiera lo que en realidad había ocurrido, cuando tal número de jóvenes había ocurrido, cuando tal número de jóvenes estaban dispuestos a correr todos los riesgos: cárcel, tortura y muerte, si era preciso, por denunciarlo ante el tribunal?

En aquella primera sesión se me llamó a declarar y fui sometido a interrogatorio durante dos horas, contestando las preguntas del señor fiscal y los veinte abogados de la defensa. Puede probar con cifras exactas y datos irrebatibles las cantidades de dinero invertido, la forma en que se habían obtenido y las armas que logramos reunir. No tenía nada que ocultar, porque en realidad todo había sido logrado con sacrificios sin precedentes en nuestras contiendas republicanas. Hablé de los propósitos que nos inspiraban en la lucha y del comportamiento humano y generoso que en todo momento mantuvimos con nuestros adversarios. Si pude cumplir mi cometido demostrando la no participación, ni directa ni indirecta, de todos los acusados falsamente comprometidos en la causa, se lo debo a la total adhesión y respaldo de mis heroicos compañeros, pues dije que ellos no se avergonzarían ni se arrepentirían de su condición de revolucionarios y de patriotas por el hecho de tener que sufrir las consecuencias. No se me permitió nunca hablar con ellos en la prisión y, sin embargo, pensábamos hacer exactamente lo mismo. Es que, cuando los hombres llevan en la mente un mismo ideal, nada puede incomunicarlos, ni las paredes de una cárcel, ni la tierra de los cementerios, porque un mismo recuerdo, una misma alma, una misma idea, una misma conciencia y dignidad los alienta a todos.

Desde aquel momento comenzó a desmoronarse como castillo de naipes el edificio de mentiras infames que había levantado el gobierno en torno a los hechos, resultando de ello que el señor fiscal comprendió cuán absurdo era mantener en prisión intelectuales, solicitando de inmediato para ellas la libertas provisional.

Terminadas mis declaraciones en aquella primera sesión, yo había solicitado permiso del tribunal para abandonar el banco de los acusados y ocupar un puesto entre los abogados defensores, lo que, en efecto, me fue concedido. Comenzaba para mí entonces la misión que consideraba más importante en este juicio: destruir totalmente las cobardes calumnias que se lanzaron contra nuestros combatientes, y poner en evidencia irrebatible los crímenes espantosos y repugnantes que se habían cometido con los prisioneros, mostrando ante la faz de la nación y del mundo la infinita desgracia de este pueblo, que está sufriendo la opresión más cruel e inhumana de toda su historia.

La segunda sesión fue el martes 22 de septiembre. Acababan de prestar declaración apenas diez personas y ya había logrado poner en claro los asesinatos cometidos en la zona de Manzanillo, estableciendo específicamente y haciéndola constar en acta, la responsabilidad directa del capitán jefe de aquel puesto militar. Faltaban por declarar todavía trescientas personas. ¿Qué sería cuando, con una cantidad abrumadora de datos y pruebas reunidos, procediera a interrogar, delante del tribunal, a los propios militares responsables de aquellos hechos? ¿Podía permitir el gobierno que yo realizara tal cosa en presencia del público numeroso que asistía a las sesiones, los reporteros de prensa, letrados de toda la Isla y los líderes de los partidos de oposición a quienes estúpidamente habían sentado en el banco de los acusados para que ahora pudieran escuchar bien de cerca todo cuanto allí se ventilara? ¡Primero dinamitaban la Audiencia, con todos sus magistrados, que permitirlo!

Idearon sustraerme del juicio y procedieron a ellos manu militari. El viernes 25 de septiembre por la noche, víspera de la tercera sesión, se presentaron en mi celda dos médicos sesión, se presentaron en mi celda dos médicos del penal; estaban visiblemente apenados: “Venimos a hacerte un reconocimiento” —me dijeron. “¿Y quién se preocupa tanto por mi salud?” —les pregunté. Realmente, desde que los ví había comprendido el propósito. Ellos no pudieron ser más caballeros y me explicaron la verdad: esa misma tarde había estado en la prisión el coronel Chaviano y les dijo que yo “le estaba haciendo en el juicio un daño terrible al gobierno”, que tenían que firmar un certificado donde se hiciera constar que estaba enfermo y no podía, por tanto, seguir asistiendo a las sesiones. Me expresaron además los médicos que ellos, por su parte, estaban dispuestos a renunciar a sus cargos y exponerse a las persecuciones, que ponían el asunto en mis manos para que yo decidiera. Para mí era duro pedirles a aquellos hombres que se inmolaran sin consideraciones, pero tampoco podía consentir, por ningún concepto, que se llevaran a cabo tales propósitos. Para dejarlo a sus propias conciencias, me limité a contestarles: “Ustedes sabrán cuál es su deber; yo sé bien cuál es el mío.”

Ellos, después que se retiraron, firmaron el certificado; sé que lo hicieron porque creían de buena fe que era el único modo de salvarme al vida, que veían en sumo peligro. No me comprometí a guardar silencio sobre este diálogo; sólo estoy comprometido con la verdad, y si decirla en este caso pudieran lesionar el interés material de esos buenos profesionales, dejo limpio de toda duda su honor, que vale mucho más. Aquella misma noche, redacté una carta para este tribunal, denunciando el plan que se tramaba, solicitando la visita de dos médicos forenses para que certificaran mi perfecto estado de salud y expresándoles que si, para salvar mi vida, tenían que permitir semejante artimaña, prefería perderla mil veces. Para dar a entender que estaba resuelto a luchar solo contra tanta bajeza, añadí a mi escrito aquel pensamiento del Maestro: “Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército”. Ésa fue la carta que, como sabe el tribunal, presentó la doctora Melba Hernández, en la sesión tercera del juicio oral del 26 de septiembre. Pude hacerla llegar a ella, a pesar de la implacable vigilancia que sobre mí pesaba. Con motivo de dicha carta, por supuesto, se tomaron inmediatas represalias: incomunicaron a la doctora Hernández, y a mí, como ya lo estaba, me confinaron al más apartado lugar de la cárcel. A partir de entonces, todos los acusados eran registrados minuciosamente, de pies a cabeza, antes de salir para el juicio.

Vinieron los médicos forenses el día 27 y certificaron que, en efecto, estaba perfectamente bien de salud. Sin embargo, pese a las reiteradas órdenes del tribunal, no se me volvió a traer a ninguna sesión del juicio. Agréguese a esto que todos los días eran distribuidos, por personas desconocidas, cientos de panfletos apócrifos donde se hablaba de rescatarme de la prisión, coartada estúpida para eliminarme físicamente con pretexto de evasión. Fracasados estos propósitos por la denuncia oportuna de amigos y alertas y descubierta la falsedad del certificado médico, n les quedó otro recurso, para impedir mi asistencia al juicio, que el desacato abierto y descarado…

Caso insólito el que se estaba produciendo, señores magistrados: un régimen que tenía miedo de presentar a un acusado ante los tribunales; un régimen de terror y de sangre, que se espantaba ante la convicción moral de un hombre indefenso, desarmado, incomunicado y calumniado. Así, después de haberme privado de todo, me privaban por último del juicio donde era el principal acusado. Téngase en cuenta que esto se hacía estando en plena vigencia la suspensión de garantías y funcionando con todo rigor la Ley de Orden Público y la censura de radio y prensa. ¡Qué crímenes tan horrendos habrá cometido este régimen que tanto temía la voz de un acusado!

Debo hacer hincapié en actitud insolente e irrespetuosa que con respecto a vosotros han mantenido en todo momento los jefes militares. Cuantas veces este tribunal ordenó que cesara la inhumana incomunicación que pesaban sobre mí, cuantas veces ordenó que se respetasen mis derechos más elementales, cuantas veces demandó que se me presentara a juicio, jamás fue obedecido; una por una, se desacataron todas sus órdenes. Peor todavía: en la misma presencia del tribunal, en la primera y segunda sesión, se me puso al lado una guardia perentoria para que me impidiera en absoluto hablar con nadie, ni aun en los momentos de receso, dando a entender que, no ya en la prisión, sino hasta en la misma Audiencia y en vuestra presencia, no hacían el menor caso de vuestras disposiciones. Pensaba plantear este problema en la sesión siguiente como cuestión de elemental honor para el tribunal, pero… ya no volví más. Y si a cambio de tanta irrespetuosidad nos traen aquí para que vosotros nos enviéis a la cárcel, en nombre de una legalidad que únicamente ellos y exclusivamente ellos están violando desde el 10 de marzo, harto triste es el papel que os quieren imponer. No se ha cumplido ciertamente en este caso ni una sola vez la máxima latina: cedant arma togae. Ruego tengáis muy en cuenta esta circunstancia.

Más, todas las medidas resultaron completamente inútiles, porque mis bravos compañeros, con civismo sin precedentes, cumplieron cabalmente su deber.

“Sí, vinimos a combatir por la libertad de Cuba y no nos arrepentimos de haberlo hecho”, decían uno por uno cuando eran llamados a declarar, e inmediatamente, con impresionante hombría, dirigiéndose al tribunal, denunciaban los crímenes horribles que se habían cometido en los cuerpos de nuestros hermanos. Aunque ausente, pude seguir el proceso desde mi celda en todos sus detalles, gracias a la población penal de la prisión de Boniato que, pese a todas las amenazas de severos castigos, se valieron de ingeniosos medios para poner en mis manos recortes de periódicos e informaciones de toda clase. Vengaron así los abusos e inmoralidades del director Taboada y del teniente supervisor Rosabal, que los hacen trabajar de sol a sol, construyendo palacetes privados, y encima los matan de hambre malversando los fondos de subsistencia.

A medida que se desarrolló el juicio, los papeles se invirtieron: los que iban a acusar salieron acusados, y los acusados se convirtieron en acusadores. No se juzgó allí a los revolucionarios, se juzgó para siempre a un señor que se llama Batista… ¡Monstrum horrendum!… No importa que los valientes y dignos jóvenes hayan sido condenados, si mañana el pueblo condenará al dictador y a sus crueles esbirros. A Isla de Pinos se les envió, en cuyas circulares mora todavía el espectro de Castells y no se ha apagado aún el grito de tantos y tantos asesinados; allí han ido a purgar, en amargo cautiverio, su amor a la libertad, secuestrados de la sociedad, arrancados de sus hogares y desterrados de la patria. ¿No creéis, como dije, que en tales circunstancias es ingrato y difícil a este abogado cumplir su misión?

Como resultado de tantas maquinaciones turbias e ilegales, por voluntad de los que mandan y debilidad de los que juzgan, heme aquí en este cuartico del Hospital Civil, adonde se me ha traído para ser juzgado en sigilo, de modo que no se me oiga, que mi voz se apague y nadie se entere de las cosas que voy a decir. ¿Para qué se quiere ese imponente Palacio de Justicia, donde los señores magistrados se encontrarán, sin duda, mucho más cómodos? No es conveniente, os lo advierto, que se imparta justicia desde el cuarto de un hospital rodeado de centinelas con bayonetas calada, porque pudiera pensar la ciudadanía que nuestra justicia está enferma… y está presa.

Os recuerdo que vuestras leyes de procedimiento establecen que el juicio será “oral y público”; sin embargo, se ha impedido por completo al pueblo la entrada en esta sesión. Sólo han dejado pasar dos letrados y seis periodistas, en cuyos periódicos la censura no permitirá publicar una palabra. Veo que tengo por único público, en la sala y en los pasillos, cerca de cien soldados y oficiales. ¡Gracias por la seria y amable atención que me están prestando! ¡Ojalá tuviera delante de mí todo el Ejército! Yo sé que algún día arderá en deseos de lavar la mancha terrible de vergüenza y de sangre que han lanzado sobre el uniforme militar las ambiciones de un grupito desalmado. Entonces ¡ay de los que cabalgan hoy cómodamente sobre sus nobles guerreras… si es que el pueblo no los ha desmontado mucho antes!

Por último, debo decir que no se dejó pasar a mi celda en la prisión ningún tratado de derecho penal. Sólo puedo disponer de este minúsculo código que me acaba de prestar un letrado, el valiente defensor de mis compañeros: doctor Baudilio Castellanos. De igual modo se prohibió que llegaran a mis manos los libros de Martí; parece que la censura de la prisión los consideró demasiado subversivos. ¿O será porque yo dije que Martí era el autor intelectual del 26 de Julio? Se impidió, además, que trajese a este juicio ninguna obra de consulta sobre cualquier otra materia. ¡No importa en absoluto! Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro y en el pensamiento las nobles ideas de todos los hombres que han defendido la libertad de los pueblos.

Sólo una cosa voy a pedirle al tribunal; espero que me la conceda en compensación de tanto exceso y desafuero como ha tenido que sufrir este acusado sin amparo alguno de las leyes: que se respete mi derecho a expresarme con entera libertad. Sin ello no podrán llenarse ni las meras apariencias de justicia y el último eslabón sería, más que ningún otro, de ignominia y cobardía.

Confieso que algo me ha decepcionado. Pensé que el señor fiscal vendría con una acusación terrible, dispuesto a justificar hasta la saciedad la pretensión y los motivos por los cuales en nombre del derecho y de la justicia —y ¿de qué derecho y de qué justicia? —se me debe condenar a veintiséis años de prisión. Pero no. Se ha limitado exclusivamente a leer el artículo 148 del Código de Defensa Social, por el cual, más circunstancias agravantes, solicita para mí la respetable cantidad de veintiséis años de prisión. Dos minutos me parece muy poco tiempo para pedir y justificar que un hombre se pase a la sombra más de un cuarto de siglo. ¿Está por ventura el señor fiscal disgustado con el tribunal? Porque, según observo, su laconismo en este caso se da de narices con aquella solemnidad con que los señores magistrados declararon, un tanto orgullosos, que éste era un proceso de suma importancia, y yo he visto a los señores fiscales hablar diez veces más en un simple caso de drogas heroicas para solicitar que un ciudadano sea condenado a seis meses de prisión. El señor fiscal no ha pronunciado una sola palabra para respaldar su petición. Soy justo…, comprendo que es difícil, para un fiscal que juró ser fiel a la Constitución de la República, venir aquí en nombre de un gobierno inconstitucional, factual, estatuario, de ninguna legalidad y menos moralidad, a pedir que un joven cubano, abogado como él, quizás… tan decente como él, sea enviado por veintiséis años a la cárcel. Pero el señor fiscal es un hombre de talento y yo he visto personas con menos talento que él escribir largos mamotretos en defensa de esta situación. ¿Cómo, pues, creer que carezca de razones para defenderlo, aunque sea durante quince minutos, por mucha repugnancia que esto le inspire a cualquier persona decente? Es indudable que en el fondo de esto hay una gran conjura.

Señores magistrados: ¿Por qué tanto interés en que me calle? ¿Por qué, inclusive, se suspende todo género de razonamientos para no presentar ningún blanco contra el cual pueda yo dirigir el ataque de mis argumentos? ¿Es que se carece por completo de base jurídica, moral y política para hacer un planteamiento serio de la cuestión? ¿Es que se teme tanto a la verdad? ¿Es que se quiere que yo hable también dos minutos y no toque aquí los puntos que tienen a ciertas gentes sin dormir desde el 26 de julio’ Al circunscribirse la petición fiscal a la simple lectura de cinco líneas de un artículo del Código de Defensa Social, pudiera pensarse que yo me circunscriba a lo mismo y dé vueltas y más vueltas alrededor de ellas, como un esclavo en torno a una piedra de molino. Pero no aceptaré de ningún modo esa mordaza, porque en este juicio se está debatiendo algo más que la simple libertad de un individuo: se discute sobre cuestiones fundamentales de principios, se juzga sobre el derecho de los hombres a ser libres, se debate sobre las bases mismas de nuestra existencia como nación civilizada y democrática. Cuando concluya, no quiero tener que reprocharme a mí mismo haber dejado principio por defender, verdad es decir, ni crimen sin denunciar.

El famoso articulejo del señor fiscal no merece ni un minuto de réplica. Me limitaré, por el momento, a librar contra él una breve escaramuza jurídica, porque quiero tener limpio de minucias el campo para cuando llegue la hora de tocar el degüello contra toda la mentira, falsedad, hipocresía, convencionalismos y cobardía moral sin límites en que se basa esa burda comedia que, desde el 10 de marzo y aun antes del 10 de marzo, se llama en Cuba Justicia.

Es un principio elemental de derecho penal que el hecho imputado tiene que ajustarse exactamente al tipo de delito prescrito por la ley. Si no hay ley exactamente aplicable al punto controvertido, no hay delito.

El artículo en cuestión dice textualmente: “Se impondrá una sanción de privación de libertad de tres a diez años al autor de un hecho dirigido a promover un alzamiento de gentes armadas contra los Poderes Constitucionales del Estado. La sanción será de privación de libertad de cinco a veinte años si se llevase a efecto la insurrección.”

¿En qué país está viviendo el señor fiscal? ¿Quién le ha dicho que nosotros hemos promovido alzamiento contra los Poderes Constitucionales del Estado? Dos cosas resaltan a la vista. En primer lugar, la dictadura que oprime a la nación no es un poder constitucional, sino inconstitucional; se engendró contra la Constitución, por encima de la Constitución, violando la Constitución legítima de la República. Constitución legítima es aquella que emana directamente del pueblo soberano. Este punto lo demostraré plenamente más adelante, frente a todas las gazmoñerías que han inventado los cobardes y traidores para justificar lo injustificable. En segundo lugar, el artículo habla de Poderes, es decir, plural, no singular, porque está considerado el caso de una república regida por un Poder Legislativo, un Poder Ejecutivo y un Poder Judicial que se equilibran y contrapesan unos a otros. Nosotros hemos promovido rebelión contra un poder único, ilegítimo, que ha usurpado y reunido en uno solo los Poderes Legislativos y Ejecutivo de la nación, destruyendo todo el sistema que precisamente trataba de proteger el artículo del Código que estamos analizando. En cuanto a la independencia del Poder Judicial después del 10 de marzo, ni hablo siquiera, porque no estoy para bromas… Por mucho que se estire, se encoja o se remiende, ni una sola coma del artículo 148 es aplicable a los hechos del 26 de Julio. Dejémoslo tranquilo, esperando la oportunidad en que pueda aplicarse a los que sí promovieron alzamiento contra los Poderes Constitucionales del Estado. Más tarde volveré sobre el Código para refrescarle la memoria al señor fiscal sobre ciertas circunstancias que lamentablemente se le han olvidado.

Os advierto que acabo de empezar. Si en vuestras almas queda un latido de amor a la patria, de amor a la humanidad, de amor a la justicia, escucharme con atención. Sé que me obligarán al silencio durante muchos años; sé que tratarán de ocultar la verdad por todos los medios posibles; sé que contra mí se alzará la conjura del olvido. Pero mi voz no se ahogará por eso: cobra fuerzas en mi pecho mientras más solo me siento y quiero darle en mi corazón todo el calor que le niegan las almas cobardes.

Escuché al dictador el lunes 27 de julio, desde un bohío de las montañas, cuando todavía quedábamos dieciocho hombres sobre las armas. No sabrán de amarguras e indignaciones en la vida los que no hayan pasado por momentos semejantes. Al par que rodaban por tierra las esperanzas tanto tiempo acariciadas de liberar a nuestro pueblo, veíamos al déspota erguirse sobre él, más ruin y soberbio que nuca. El chorro de mentiras y calumnias que vertió en su lenguaje torpe, odioso y repugnante, sólo puede compararse con el chorro enorme de sangre joven y limpia que desde la noche antes estaba derramando, con su conocimiento, consentimiento, complicidad y aplauso, la más desalmada turba de asesinos que pueda concebirse jamás. Haber creído durante un solo minuto lo que dijo es suficiente falta para que un hombre de conciencia viva arrepentido y avergonzado toda la vida. No tenía ni siquiera, en aquellos momentos, la esperanza de marcarle sobre la frente miserable la verdad que lo estigmatice por el resto de sus días y el resto de los tiempos, porque sobre nosotros se cerraba ya el cerco de más de mil hombres, con armas de mayor alcance y potencia, cuya consigna terminante era regresar con nuestros cadáveres. Hoy, que ya la verdad empieza a conocerse y que termino con estas palabras que estoy pronunciando la misión que me impuse, cumplida a cabalidad, puedo morir tranquilo y feliz, por lo cual no escatimaré fustazos de ninguna clase sobre los enfurecidos asesinos.

Es necesario que me detengan a considerar un poco los hechos. Se dijo por el mismo gobierno que el ataque fue realizado con tanta precisión y perfección que evidenciaba la presencia de expertos militares en la elaboración del plan. ¡Nada más absurdo! El plan fue trazado por un grupo de jóvenes ninguno de los cuales tenía experiencia militar; y voy a revelar sus nombres, menos dos de ellos que no están ni muertos mi presos: Abel Santamaría, José Luis Tasende, Renato Guitart Rosell, Pedro Miret, Jesús Montané y el que les habla. La mitad han muerto, y en justo tributo a su memoria puedo decir que no eran expertos militares, pero tenían patriotismo suficiente para darles, en igualdad de condiciones, una soberana paliza a todos los generales del 10 de marzo juntos, que no son ni militares ni patriotas. Más difícil fue organizar, entrenar y movilizar hombres y armas bajo un régimen represivo que gasta millones de pesos en espionaje, soborno y delación, tareas que aquellos jóvenes y otros muchos realizaron con seriedad, discreción y constancia verdaderamente increíbles; y más meritorio todavía será siempre darle a un ideal todo lo que se tiene y, además, la vida.

La movilización final de hombres que vinieron a esta provincia desde los más remotos pueblos de toda la Isla, se llevó a cabo con admirable precisión y absoluto secreto. Es cierto igualmente que el ataque se realizó con magnífica coordinación. Comenzó simultáneamente a las 5:15 a.m., tanto en Bayamo como en Santiago de Cuba, y, uno a uno, con exactitud de minutos y segundos prevista de antemano, fueron cayendo los edificios que rodean el campamento. Sin embargo, en aras de la estricta verdad, aun cuando disminuya nuestro mérito, voy a revelar por primera vez también otro hecho que fue fatal: la mitad del grueso de nuestras fuerzas y la mejor armada, por un error lamentable se extravió a la entrada de la ciudad y nos faltó en el momento decisivo. Abel Santamaría, con veintiún hombres, había ocupado el Hospital Civil; iban también con él para atender a los heridos un médico y dos compañeras nuestras. Raúl Castro, con diez hombres, ocupó el Palacio de Justicia; y a mí me correspondió atacar el campamento con el resto, noventa y cinco hombres. Llegué con un primer grupo de cuarenta y cinco, precedido por una vanguardia de ocho que forzó la posta tres. Fue aquí precisamente donde se inició el combate, al encontrarse mi automóvil con una patrulla de recorrido exterior armada de ametralladoras. El grupo de reserva, que tenía casi todas las armas largas, pues las cortas iban a la vanguardia, tomó por una calle equivocada y se desvió por completo dentro de una ciudad que no conocían. Debo aclarar que no albergo la menor duda sobre el valor de esos hombres, que al verse extraviados sufrieron gran angustia y desesperación. Debido al tipo de acción que se estaba desarrollando y al idéntico color de los uniformes en ambas partes combatientes, no era fácil restablecer el contacto. Muchos de ellos, detenidos más tarde, recibieron la muerte con verdadero heroísmo.

Todo el mundo tenía instrucciones muy precisas de ser, ante todo, humanos en la lucha. Nunca un grupo de hombres armados fue más generoso con el adversario. Se hicieron desde los primeros momentos numerosos prisioneros, cerca de veinte en firme; y hubo un instante, al principio, en que tres hombres nuestros, de los que habían tomado la posta: Ramiro Valdés, José Suárez y Jesús Montané, lograron penetrar en una barraca y detuvieron durante un tipo a cerca de cincuenta soldados. Estos prisioneros declararon ante el tribunal, y todos sin excepción han reconocido que se les trató con absoluto respeto, sin tener que sufrir ni siquiera una palabra vejaminosa. Sobre este aspecto sí tengo que agradecerle algo, de corazón, al señor fiscal: que en el juicio donde se juzgó a mis compañeros, al hacer su informe, tuvo la justicia de reconocer como un hecho indudable el altísimo espíritu de caballerosidad que mantuvimos en la lucha.

La disciplina por parte del Ejército fue bastante mala. Vencieron en último término por el número, que les daba una superioridad de quince a uno, y por la protección que les brindaban las defensas de la fortaleza. Nuestros hombres tiraban mucho mejor y ellos mismos lo reconocieron. El valor humano fue igualmente alto de parte y parte.

Considerando las causas del fracaso táctico, aparte del lamentable error mencionado, estimo que fue una falta nuestra dividir la unidad de comandos que habíamos entrenado cuidadosamente. De nuestros mejores hombres y más audaces jefes, había veintisiete en Bayamo, veintiuno en el Hospital Civil y diez en el Palacio de Justicia; de haber hecho otra distribución, el resultado pudo haber sido distinto. El choque con la patrulla (totalmente casual, pues veinte segundos antes o veinte segundos después no habría estado en ese punto) dio tiempo a que se movilizara el campamento, que de otro modo habría caído en nuestras manos sin disparar un tiro, pues ya la posta estaba en nuestro poder. Por otra parte, salvo los fusiles calibre 22 que estaban bien provistos, el parque de nuestro lado era escasísimo. De haber tenido nosotros granadas de mano, no hubieran podido resistir quince minutos.

Cuando me convencí de que todos los esfuerzos eran ya inútiles para tomar la fortaleza, comencé a retirar nuestros hombres en grupos de ocho y de diez. La retirada fue protegida por seis francotiradores que, al mando de Pedro Miret y de Fidel Labrador, le bloquearon heroicamente el paso al Ejército. Nuestras pérdidas en la lucha habían sido insignificantes; el noventa y cinco por ciento de nuestros muertos fueron producto de la crueldad y la inhumanidad cuando aquélla hubo cesado. El grupo del Hospital Civil no tuvo más que una baja; el resto fue copado al situarse las tropas frente a la única salida del edificio, y sólo depusieron las armas cuando no les quedaba una bala. Con ellos estaba Abel Santamaría, el más generoso, querido e intrépido de nuestros jóvenes, cuya gloriosa resistencia lo inmortaliza ante al historia de Cuba. Ya veremos la suerte que corrieron y cómo quiso escarmentar Batista la rebeldía y heroísmo de nuestra juventud.

Nuestros planes eran proseguir la lucha en las montañas caso de fracasar el ataque al regimiento. Pude reunir otra vez, en Siboney, la tercera parte de nuestras fuerzas; pero ya muchos estaban desalentados. Unos veinte decidieron presentarse; ya veremos también lo que ocurrió con ellos. El resto, dieciocho hombres, con las armas y el parque que quedaban, me siguieron a las montañas. El terreno era totalmente desconocido para nosotros. Durante una semana ocupamos la parte alta de la cordillera de la Gran Piedra y el Ejército ocupó la base. Ni nosotros podíamos bajar ni ellos se decidieron a subir. No fueron, pues, las armas; fueron el hambre y la sed quienes vencieron la última resistencia. Tuve que ir disminuyendo los hombres en pequeños grupos; algunos consiguieron filtrarse entre las líneas del Ejército, otros fueron presentados por monseñor Pérez Serantes. Cuando sólo quedaban conmigo dos compañeros: José Suárez y Oscar Alcalde, totalmente extenuados los tres, al amanecer del sábado 1º de agosto, una fuerza del mando del teniente Sarría nos sorprendió durmiendo. Ya la matanza de prisioneros había cesado por la tremenda reacción que provocó en la ciudadanía, y este oficial, hombre de honor, impidió que algunos matones nos asesinasen en el campo con las manos atadas.

No necesito desmentir aquí las estúpidas sandeces que, para mancillar mi nombre, inventaron los Ugalde Carrillo y su comparsa, creyendo encubrir su cobardía, su incapacidad y sus crímenes. Los hechos están sobradamente claros.

Mi propósito no es entretener al tribunal con narraciones épicas. Todo cuanto he dicho es necesario para la comprensión más exacta de lo que diré después.

Quiero hacer constar dos cosas importantes para que se juzgue serenamente nuestra actitud. Primero: pudimos haber facilitado la toma del regimiento deteniendo simplemente a todos los altos oficiales en sus residencias, posibilidad que fue rechazada, por la consideración muy humana de evitar escenas de tragedia y de lucha en las casas de las familias. Segundo: se acordó no tomar ninguna estación de radio hasta tanto no se tuviese asegurado el campamento. Esta actitud nuestra, pocas veces vista por su gallardía y grandeza, le ahorró a la ciudadanía un río de sangre. Yo pude haber ocupado, con sólo diez hombres, una estación de radio y haber lanzado al pueblo a la lucha. De su ánimo no era posible dudar: tenía el último discurso de Eduardo Chibás en la CMQ, grabado con sus propias palabras, poemas patrióticos e himnos de guerra capaces de estremecer al más indiferente, con mayor razón cuando se está escuchando el fragor del combate, y no quise hacer uso de ellos, a pesar de lo desesperado de nuestra situación.

Se ha repetido con mucho énfasis por el gobierno que l pueblo no secundó el movimiento. Nunca había oído una afirmación tan ingenua y, al propio tiempo, tan llena de mala fe. Pretenden evidenciar con ello la sumisión y cobardía del pueblo; poco falta para que digan que respalda a la dictadura, y no saben cuánto ofenden con ello a los bravos orientales. Santiago de Cuba creyó que era una lucha entre soldados, y no tuvo conocimiento de lo que ocurría hasta muchas horas después. ¿Quién duda del valor, el civismo y el coraje sin límites del rebelde y patriótico pueblo de Santiago de Cuba? Si el Moncada hubiera caído en nuestras manos, ¡hasta las mujeres de Santiago de Cuba habrían empuñado las armas! ¡Muchos fusiles se los cargaron a los combatientes las enfermeras del Hospital Civil! Ellas también pelearon. Eso no lo olvidaremos jamás.

No fue nunca nuestra intención luchar con los soldados del regimiento, sino apoderarnos por sorpresa del control y de las armas, llamar al pueblo, reunir después a los militares e invitarlos a abandonar la odiosa bandera de la tiranía y abrazar la de la libertad, defender los grandes intereses de la nación y no los mezquinos intereses de un grupito; virar las armas y disparar contra los enemigos del pueblo, y no contra el pueblo, donde están sus hijos y sus padres; luchar junto a él, como hermanos que son, y no frente a él, como enemigos que quieren que sean; ir unidos en pos del único ideal hermosos y digno de ofrendarle la vida, que es la grandeza y felicidad de la patria. A los que dudan que muchos soldados se hubieran sumado a nosotros, yo les pregunto: ¿Qué cubano no ama la gloria? ¿Qué alma no se enciende en un amanecer de libertad?

El cuerpo de la Marina no combatió contra nosotros, y se hubiera sumado sin duda después. Se sabe que ese sector de las Fuerzas Armadas es el menos adicto a la tiranía y que existe entre sus miembros un índice muy elevado de conciencia cívica. Pero en cuanto al resto del Ejército nacional, ¿hubiera combatido contra el pueblo sublevado? Yo afirmo que no. El soldado es un hombre de carne y hueso, que piensa, que observa y que siente. Es susceptible a la influencia de las opiniones, creencias, simpatías y antipatías del pueblo. Si se le pregunta su opinión dirá que no puede decirla; pero eso no significa que carezca de opinión. Le afectan exactamente los mismos problemas que a los demás ciudadanos conciernen: subsistencia, alquiler, la educación de los hijos, el porvenir de éstos, etcétera. Cada familiar es un punto de contacto inevitable entre él y el pueblo y la situación presente y futura de la sociedad en que vive. Es necio pensar que porque un soldado reciba un sueldo del Estado, bastante módico, haya resuelto las preocupaciones vitales que le imponen sus necesidades, deberes y sentimientos como miembro de una familia y de una colectividad social.

Ha sido necesaria esta breve explicación porque es el fundamento de un hecho en que muy pocos han pensado hasta el presente: el soldado siente un profundo respeto por el sentimiento de la mayoría del pueblo. Durante el régimen de Machado, en la misma medida en que crecía la antipatía popular, decrecía visiblemente la fidelidad del Ejército, a extremos que un grupo de mujeres estuvo a punto de sublevar el campamento de Columbia. Pero más claramente prueba de esto un hecho reciente: mientras el régimen de Grau San Martín mantenía en el pueblo su máxima popularidad, proliferaron en el Ejército, alentadas por ex militares sin escrúpulos y civiles ambiciosos, infinidad de conspiraciones, y ninguna de ellas encontró eco en la masa de los militares.

El 10 de marzo tiene lugar en el momento en que había descendido hasta el mínimo el prestigio del gobierno civil, circunstancia que aprovecharon Batista y su camarilla. ¿Por qué no lo hicieron después del 1º de junio? Sencillamente porque si esperan que la mayoría de la nación expresase sus sentimientos en las urnas, ninguna conspiración hubiera encontrado eco en la tropa.

Puede hacerse, por tanto, una segunda afirmación: el Ejército jamás se ha sublevado contra un régimen de mayoría popular. Estas verdades son históricas, y si Batista se empeña en permanecer a toda costa en el poder contra la voluntad absolutamente mayoritaria de Cuba, su fin será más trágico que el de Gerardo Machado.

Puedo expresar mi concepto en lo que a las Fuerzas Armadas se refiere, porque hablé de ellas y las defendía cuando todos callaban, y no lo hice para conspirar ni por interés de ningún género, porque estábamos en plena normalidad constitucional, sino por meros sentimientos de humanidad y deber cívico. Era en aquel tiempo el periódico Alerta uno de los más leídos por la posición que mantenía entonces en la política nacional, y desde sus páginas realicé una memorable campaña contra el sistema de trabajos forzados a que estaban sometidos los soldados en las fincas privadas de los altos personajes civiles y militares, aportando datos, fotografías, películas y pruebas de todas clases con las que me presenté también ante los tribunales denunciando el hecho el día 3 de marzo de 1952. Muchas veces dije en esos escritos que era de elemental justicia aumentarles el sueldo a los hombres que prestaban sus servicios en las Fuerzas Armadas. Quiero saber de uno más que haya levantado su voz en aquella ocasión para protestar contra tal injusticia. No fue por cierto Batista y compañía, que vivía muy bien protegido en su finca de recreo con toda clase de garantías, mientras yo corría mil riesgos sin guardaespaldas ni armas.

Conforme lo defendí entonces, ahora, cuando todos callan otra vez, le digo que se dejó engañar miserablemente, y a la mancha, el engaño y la vergüenza del 10 de marzo, ha añadido la mancha y la vergüenza, mil veces más grande, de los crímenes espantosos e injustificables de Santiago de Cuba. Desde ese momento el uniforme del Ejército está horriblemente salpicado de sangre, y si en aquella ocasión dije ante el pueblo y denuncié ante los tribunales que había militares trabajando como esclavos en las fincas privadas, hoy amargamente digo que hay militares manchados hasta el pelo con la sangre de muchos jóvenes cubanos torturados y asesinados. Y digo también que si es para servir a la República, defender a la nación, respetar al pueblo y proteger al ciudadano, es justo que un soldado gane por lo menos cien pesos; pesos es para matar y asesinar, para oprimir al pueblo, traicionar la nación y defender los intereses de un grupito, no merece que la República se gaste ni un centavo en ejército, y el campamento de Columbia debe convertirse en una escuela e instalar allí, en vez de soldados, diez mil niños huérfanos.

Como quiero ser justo antes de todo, no puedo considerar a todos los militares solidarios de esos crímenes, esas manchas y esas vergüenzas que son obras de unos cuantos traidores y malvados, pero todo militar de honor y dignidad que ame su carrera y quiera su constitución, está en el deber de exigir y luchar para que esas manchas sean lavadas, esos engaños sean vengados y esas culpas sean castigadas si no quieren que ser militar sea para siempre una infamia en vez de un orgullo.

Claro que el 10 de marzo no tuvo más remedio que sacar a los soldados de las fincas privadas, pero fue para ponerlos a trabajar de reporteros, choferes, criados y guardaespaldas de toda la fauna de politiqueros que integran el partido de la dictadura. Cualquier jerarca de cuarta o quinta categoría se cree con derecho a que un militar le maneje el automóvil y le cuida las espaldas, cual si estuviesen temiendo constantemente un merecido puntapié.

Si existía en realidad un propósito reivindicador, ¿por qué no se les confiscaron todas las fincas y los millones a los que como Genovevo Pérez Dámera hicieron su fortuna esquilmando a los soldados, haciéndolos trabajar como esclavos y desfalcando los fondos de las Fuerzas Armadas? Pero no: Genovevo y los demás tendrán soldados cuidándolos en sus fincas porque en el fondo todos los generales del 10 de marzo están aspirando a hacer lo mismo y no pueden sentar semejante precedente.

El 10 de marzo fue un engaño miserable, sí… Batista, después de fracasar por la vía electoral él y su cohorte de politiqueros malos y desprestigiados, aprovechándose de su descontento, tomaron de instrumento al Ejército para trepar al poder sobre las espaldas de los soldados. Y yo sé que hay muchos hombres disgustados por el desengaño: se les aumentó el sueldo y después con descuentos y rebajas de toda clase se les volvió a reducir; infinidad de viejos elementos desligados de los institutos armados volvieron a filas cerrándoles el paso a hombres jóvenes, capacitados y valiosos; militares de mérito han sido postergados mientras prevalece el más escandaloso favoritismo con los parientes y allegados de los altos jefes. Muchos militares decentes se están preguntando a estas horas qué necesidad tenían las Fuerzas Armadas de cargar con la tremenda responsabilidad histórica de haber destrozado nuestra Constitución para llevar al poder a un grupo de hombres sin moral, desprestigiados, corrompidos, aniquilados para siempre políticamente y que no podían volver a ocupar un cargo público si no era a punta de bayoneta, bayoneta que no empuñan ellos…

Por otro lado, los militares están padeciendo una tiranía peor que los civiles. Se les vigila constantemente y ninguno de ellos tiene la menor seguridad en sus puestos: cualquier sospecha injustificada, cualquier chisme, cualquier intriga, cualquier confidencia es suficiente para que los trasladen, los expulsen o los encarcelen deshonrosamente. ¿No les prohibió Tabernilla en una circular conversar con cualquier ciudadano de la oposición, es decir, el noventa y nueve por ciento del pueblo?… ¡Qué desonfianza!… ¡Ni a las vírgenes vestales de Roma se les impuso semejante regla! Las tan cacareadas casitas para los soldados no pasan de trescientas en toda la Isla y, sin embargo, con lo gastado en tanques, cañones y armas había para fabricarle una casa a cada alistado; luego, lo que le importa a Batista no es proteger al Ejército, sino que el Ejército lo proteja a él; se aumenta su poder de opresión y de muerte, pero esto no es mejorar el bienestar de los hombres. Guardias triples, acuartelamiento constante, zozobra perenne, enemistad de la ciudadanía, incertidumbre del porvenir, eso es lo que se le ha dado al soldado, o lo que es lo mismo: “Muere por el régimen, soldado, dale tu sudor y tu sangre, te dedicaremos un discurso y un ascenso póstumo (cuando ya no te importe), y después… seguiremos viviendo bien y haciéndonos ricos; mata, atropella, oprime al pueblo, que cuando el pueblo se canse y esto se acabe, tú pagarás nuestros crímenes y nosotros nos iremos a vivir como príncipes en el extranjero; y si volvemos algún día, no toques, no toques tú ni tus hijos en la puerta de nuestros palacetes, porque seremos millonarios y los millonarios no conocen a los pobres. Mata, soldado, oprime al pueblo, contra ese pueblo que iba a librarlos a ellos inclusive de la tiranía, la victoria hubiera sido del pueblo. El señor fiscal estaba muy interesado en conocer nuestras posibilidades de éxito. Esas posibilidades se basaban en razones de orden técnico y militar y de orden social. Se ha querido establecer el mito de las armas modernas como supuesto de toda imposibilidad de lucha abierta y frontal del pueblo contra la tiranía. Los desfiles militares y las exhibiciones aparatosas de equipos bélicos, tienen por objeto fomentar este mito y crear en la ciudadanía un complejo de absoluta impotencia. Ningún arma, ninguna fuerza es capaz de vencer a un pueblo que se decide a luchar por sus derechos. Los ejemplos históricos a luchar por sus derechos. Los ejemplos históricos pasados y presentes son incontables. Está bien reciente el caso de Bolivia, donde los mineros, con cartuchos de dinamita, derrotaron y aplastaron a los regimientos del ejército regular. Pero los cubanos, por suerte, no tenemos que buscar ejemplos en otro país, porque ninguno tan elocuente y hermoso como el de nuestra propia patria. Durante la guerra del 95 había en Cuba cerca de medio millón de soldados españoles sobre las armas, cantidad infinitamente superior a la que podía oponer la dictadura frente a una población cinco veces mayor. Las armas del ejército español eran sin comparación más modernas y poderosas que las de los mambises; estaba equipado muchas veces con artillería de campaña, y su infantería usaba el fusil de retrocarga similar al que usa todavía la infantería moderna. Los cubanos no disponían por lo general de otra arma que los machetes, porque sus cartucheras estaban casi siempre vacías. Hay un pasaje inolvidable de nuestra guerra de independencia narrado por el general Miró Argenter, jefe del Estado Mayor de Antonio Maceo, que pude traer copiado en esta notica para no abusar de la memoria.

“La gente bisoña que mandaba Pedro Delgado, en su mayor parte provista solamente de machete, fue diezmada al echarse encima de los sólidos españoles, de tal manera, que no es exagerado afirmar que de cincuenta hombres, cayeron la mitad. Atacaron a los españoles con los puños ¡sin pistola, sin machete y si cuchillo! Escudriñando las malezas de Río Hondo, se encontraron quince muertos más del partido cubano, sin que de momento pudiera señalarse a qué cuerpo pertenecían. No presentaban ningún vestigio de haber empuñado el arma: el vestuario estaba completo, y pendiente de la cintura no tenían más que el vaso de lata; a dos pasos de allí, el caballo exánime, con el equipo intacto. Se reconstruyó el pasaje culminante de la tragedia: esos hombres, siguiendo a su esforzado jefe, el teniente coronel Pedro Delgado, habían obtenido la palma del heroísmo; se arrojaron sobre las bayonetas con las manos solas: el ruido del metal, que sonaba en torno a ellos, era el golpe del vaso de beber al dar contra el muñón de la montura. Maceo se sintió conmovido, él, tan acostumbrado a ver la muerte en todas las posiciones y aspectos, y murmuró este panegírico: “Yo nunca había visto eso; gente novicia que ataca inerme a los españoles ¡con el vaso de beber agua por todo utensilio! ¡Y yo le daba el nombre de impedimenta!”…”

¡Así luchan los pueblos cuando quieren conquistar su libertad: les tiran piedras a los aviones y viran los tanques boca arriba!

Una vez en poder nuestro la ciudad de Santiago de Cuba, hubiéramos puesto a los orientales inmediatamente en pie de guerra. A Bayamo se atacó precisamente para situar nuestras avanzadas junto al río Cauto. No se olvide nunca que esta provincia que hoy tiene millón y medio de habitantes, es sin duda la más guerrera y patriótica de Cuba; fue ella la que mantuvo encendida la lucha por la independencia durante treinta años y le dio el mayor tributo de sangre, sacrificio y heroísmo. En Oriente se respira todavía el aire de la epopeya gloriosa y, al amanecer, cuando los gallos cantan como clarines que tocan diana llamando a los soldados y el sol se eleva radiante sobre las empinadas montañas, cada día parece que va a ser otra vez el de Yara o el de Baire.

Dije que las segundas razones en que se basaba nuestra posibilidad de éxito eran de orden social. ¿Por qué teníamos la seguridad de contar con el pueblo? Cuando hablamos de pueblo no entendemos por tal a los sectores acomodados y conservadores de la nación, a los que viene bien cualquier régimen de opresión, cualquier dictadura, cualquier despotismo, postrándose ante el amo de turno hasta romperse la frente contra el suelo. Entendemos por pueblo, cuando hablamos de lucha, la gran masa irredenta, a la que todos ofrecen y a la que todos engañan y traicionan, la que anhela una patria mejor y más digna y más justa; la que está movida por ansias digna y más justa; la que está movida por ansias ancestrales de justicia por haber padecido la injusticia y la burla generación tras generación, la que ansía grandes y sabias transformaciones en todos los órdenes y está dispuesta a dar para lograrlo, cuando crea en algo o en alguien, sobre todo cuando crea suficientemente en sí misma, hasta la última gota de sangre. La primera condición de la sinceridad y de la buena fe en un propósito, es hacer precisamente lo que nadie hace, es decir, hablar con entera claridad y sin miedo. Los demagogos y los políticos de profesión quieren obrar el milagro de estar bien en todo y con todos, engañando necesariamente a todos en todo. Los revolucionarios han de proclamar sus ideas valientemente, definir sus principios y expresar sus intenciones para que nadie se engañe, ni amigos ni enemigos.

Nosotros llamamos pueblo si de lucha se trata, a los seiscientos mil cubanos que están sin trabajo deseando ganarse el pan honradamente sin tener que emigrar de su patria en busca de sustento; a los quinientos mil obreros del campo que habitan en los bohíos miserables, que trabajan cuatro meses al año y pasan hambre el resto compartiendo con sus hijos la miseria, que no tienen una pulgada de tierra para sembrar y cuya existencia debiera mover más a compasión si no hubiera tantos corazones de piedra; a los cuatrocientos mil obreros industriales y braceros cuyos retiros, todos, están desfalcados, cuyas conquistas les están arrebatando, cuyas viviendas son las infernales habitaciones de las cuarterías, cuyos salarios pasan de las manos del patrón a las del garrotero, cuyo futuro es la rebaja y el despido, cuya vida es el trabajo perenne y cuyo descanso es la tumba; a los cien mil agricultores pequeños, que viven y mueren trabajando una tierra que no es suya, contemplándola siempre tristemente como Moisés a la tierra prometida, para morirse sin llegar a poseerla, que tienen que pagar por sus parcelas como siervos feudales una parte de sus productos, que no pueden amarla, ni mejorarla, ni embellecerla, planta un cedro o un naranjo porque ignoran el día que vendrá un alguacil con la guardia rural a decirles que tienen que irse; a los treinta mil maestros y profesores tan abnegados, sacrificados y necesarios al destino mejor de las futuras generaciones y que tan mal se les trata y se les paga; a los veinte mil pequeños comerciantes abrumados de deudas, arruinados por la crisis y rematados por una plaga de funcionarios filibusteros y venales; a los diez mil profesionales jóvenes: médicos, ingenieros, abogados, veterinarios, pedagogos, dentistas, farmacéuticos, periodistas, pintores, escultores, etcétera, que salen de las aulas con sus títulos deseosos de lucha y llenos de esperanza para encontrarse en un callejón sin salida, cerradas todas las puertas, sordas al clamor y a la súplica. ¡Ése es el pueblo, cuyos caminos de angustias están empedrados de engaños y falsas promesas, no le íbamos a decir: “Te vamos a dar”, sino: “¡Aquí tienes, lucha ahora con toda tus fuerzas para que sean tuyas la libertad y la felicidad!”

En el sumario de esta causa han de constar las cinco leyes revolucionarias que serían proclamadas inmediatamente después de tomar el cuartel Moncada y divulgadas por radio a la nación. Es posible que el coronel Chaviano haya destruido con toda intención esos documentos, pero si él los destruyó, yo los conservo en la memoria.

La primera ley revolucionaria devolvía al pueblo la soberanía y proclamaba la Constitución de 1940 como la verdadera ley suprema del Estado, en tanto el pueblo decidiese modificarla o cambiarla, y a los efectos de su implantación y castigo ejemplar a todos los que la habían traicionado, no existiendo órganos de elección popular para llevarlo a cabo, el movimiento revolucionario, como encarnación momentánea de esa soberanía, única fuente de poder legislativo, asumía todas las facultades que le son inherentes a ella, excepto de legislar, facultad de ejecutar y facultad de juzgar.

Esta actitud no podía ser más diáfana y despojada de chocherías y charlatanismos estériles: u gobierno aclamado por la masa de combatientes, recibiría todas las atribuciones necesarias para proceder a la implantación efectiva de la voluntad popular y de la verdadera justicia. A partir de ese instante, el Poder Judicial, que se ha colocado desde el 10 de marzo frente a al Constitución y fuera de la Constitución, recesaría como tal Poder y se procedería a su inmediata y total depuración, antes de asumir nuevamente las facultades que le concede la Ley Suprema de la República. Sin estas medidas previas, la vuelta a la legalidad, poniendo su custodia en manos que claudicaron deshonrosamente, sería una estafa, un engaño y una traición más.

La segunda ley revolucionaria concedía la propiedad inembargable e instransferible de la tierra a todos los colonos, subcolonos, arrendatarios, aparceros y precaristas que ocupasen parcelas de cinco o menos caballerías de tierra, indemnizando el Estado a sus anteriores propietarios a base de la renta que devengarían por dichas parcelas en un promedio de diez años.

La tercera ley revolucionaria otorgaba a los obreros y empleados el derecho a participar del treinta por ciento de las utilidades en todas las grandes empresas industriales, mercantiles y mineras, incluyendo centrales azucareros. Se exceptuaban las empresas meramente agrícolas en consideración a otras leyes de orden agrario que debían implantarse.

La cuarta ley revolucionaria concedía a todos los colonos el derecho a participar del cincuenta y cinco por ciento del rendimiento de la caña y cuota mínima de cuarenta mil arrobas a todos los pequeños colonos que llevasen tres o más años de establecidos.

La quinta ley revolucionaria ordenaba la confiscación de todos los bienes a todos los malversadores de todos los gobiernos y a sus causahabientes y herededor en cuanto a bienes percibidos por testamento o abintestato de procedencia mal habida, mediante tribunales especiales con facultades plenas de acceso a todas las fuentes de investigación, de intervenir a tales efectos las compañías anónimas inscriptas en el país o que operen en él donde puedan ocultarse bienes malversados y de solicitar de los gobiernos extranjeros extradición de personas y embargo de bienes. La mitad de los bienes recobrados pasarían a engrosar las cajas de los retiros obreros y la otra mitad a los hospitales, asilos y casas de beneficencia.

Se declaraba, además, que la política cubana en América sería de estrecha solidaridad con los pueblos democráticos del continente y que los perseguidos políticos de las sangrientas tiranías que oprimen a las naciones hermanas, encontrarían en la patria de Martí, no como hoy, persecución, hambre y traición, sino asilo generoso, hermandad y pan. Cuba debía ser baluarte de libertad y no eslabón vergonzoso de despotismo.

Estas leyes serían proclamadas en el acto y a ellas seguirían, una vez terminada la contienda y previo estudio minucioso de su contenido y alcance, otra serie de leyes y medidas también fundamentales como la reforma agraria, la reforma integral de la enseñanza y la nacionalización del trust eléctrico y el trust telefónico, devolución al pueblo del exceso ilegal que han estado cobrando en sus tarifas y pago al fisco de todas las cantidades que han burlado a la hacienda pública.

Todas estas pragmáticas y otras estarían inspiradas en el cumplimiento estricto de dos artículos esenciales de nuestra Constitución, uno de los cuales manda que se proscriba el latifundio y, a los efectos de su desaparición, la ley señale el máximo de extensión de tierra que cada persona o entidad pueda poseer para cada tipo de explotación agrícola, adoptando medidas que tiendan a revertir la tierra al cubano; y el otro ordena categóricamente al Estado emplear todos los medios que estén a su alcance para proporcionar ocupación a todo el que carezca de ella y asegurar a cada trabajador manual o intelectual una existencia decorosa. Ninguna de ellas podrá ser tachada por tanto de inconstitucional. El primer gobierno de elección popular que surgiere inmediatamente después, tendría que respetarlas, no sólo porque tuviese un compromiso moral con la nación, sino porque los pueblos cuando alcanzan las conquistas que han estado anhelando durante varias generaciones, no hay fuerza en el mundo capaz de arrebatárselas.

El problema de la tierra, el problema de la industrialización, el problema de la vivienda, el problema del desempleo, el problema de la educación y el problema de la salud del pueblo; he ahí concretados los seis puntos a cuya solución se hubieran encaminado resueltamente nuestros esfuerzos, junto con la conquista de las libertades públicas y la democracia política.

Quizás luzca fría y teórica esta exposición, si no se conoce la espantosa tragedia que está viviendo el país en estos seis órdenes, sumada a la más humillante opresión política.

El ochenta y cinco por ciento de los pequeños agricultores cubanos está pagando renta y vive bajo la perenne amenaza del desalojo de sus parcelas. Más de la mitad de las mejores tierras de producción cultivadas está en manos extranjeras. En Oriente, que es la provincia más ancha, las tierras de la United Fruit Company y la West Indies unen la costa norte con la costa sur. Hay doscientas mil familias campesinas que no tienen una vara de tierra donde sembrar unas viandas para sus hambrientos hijos y, en cambio, permanecen sin cultivar, en manos de poderosos intereses, cerca de trescientas mil caballerías de tierras productivas. Si Cuba es un país eminentemente agrícola, si su población es en gran parte campesina, si la ciudad depende del campo, si el campo hizo la independencia, si la grandeza y prosperidad de nuestra nación depende de un campesinado saludable y vigoroso que ame y sepa cultivar la tierra, de un Estado que lo proteja y lo oriente, ¿cómo es posible que continúe este estado de cosas?

Salvo unas cuantas industrias alimenticias, madereras y textiles, Cuba sigue siendo una factoría productora de materia prima. Se exporta azúcar para importar caramelos, se exportan cueros para importar zapatos,. se exporta hierro para importar arados… Todo el mundo está de acuerdo en que la necesidad de industrializar el país es urgente, que hacen falta industrias químicas, que hay que mejorar las crías, los cultivos, la técnica y elaboración de nuestras industrias alimenticias para que puedan resistir la competencia ruinosa que hacen las industrias europeas de queso, leche condensada, licores y aceites y las de conservas norteamericanas, que necesitamos barcos mercantes, que el turismo podría ser una enorme fuente de riquezas; pero los poseedores del capital exigen que los obreros pasen bajo las horcas caudinas, el Estado se cruza de brazos y la industrialización espera por las calendas griegas.

Tan grave o peor es la tragedia de la vivienda. Hay en Cuba doscientos mil bohíos y chozas; cuatrocientas mil familias del campo y de la ciudad viven hacinadas en barracones, cuarterías y solares sin las más elementales condiciones de higiene y salud; dos millones doscientas mil personas de nuestra población urbana pagan alquileres que absorben entre un quinto y un tercio de sus ingresos; y dos millones ochocientas mil de nuestra población rural y suburbana carecen de luz eléctrica. Aquí ocurre lo mismo: si el Estado se propone rebajar los alquileres, los propietarios amenazan con paralizar todas las construcciones; si el Estado se abstiene, construyen mientras pueden percibir un tipo elevado de renta, después no colocan una piedra más aunque el resto de la población viva a la intemperie. Otro tanto hace el monopolio eléctrico: extiende las líneas hasta el punto donde pueda percibir una utilidad satisfactoria, a partir de allí no le importa que las personas vivan en las tinieblas por el resto de sus días. El Estado se cruza de brazos y el pueblo sigue sin casas y sin luz.

Nuestro sistema de enseñanza se complementa perfectamente con todo lo anterior: ¿Es un campo donde el guajiro no es dueño de la tierra para qué se quieren escuelas agrícolas? ¿En una ciudad donde no hay industrias para qué se quieren escuelas técnicas o industriales? Todo está dentro de la misma lógica absurda: no hay ni una cosa ni otra. En cualquier pequeño país de Europa existen más de doscientas escuelas técnicas y de artes industriales; en Cuba, no pasan de seis y los muchachos salen con sus títulos sin tener dónde emplearse. A las escuelitas públicas del campo asisten descalzos, semidesnudos y desnutridos, menos de la mitad de los niños en edad escolar y muchas veces el maestro quien tiene que adquirir con su propio sueldo el material necesario. ¿Es así como puede hacerse una patria grande?

De tanta miseria sólo es posible liberarse con la muerte; y a eso sí los ayuda el Estado: a morir. El noventa por ciento de los niños del campo está devorado por parásitos que se les filtran desde la tierra por las uñas de los pies descalzos. La sociedad se conmueve ante la noticia del secuestro o el asesinato de una criatura, pero permanece criminalmente indiferente ante el asesinato en masa que se comete con tantos miles y miles de niños que mueren todos los años por falta de recursos, agonizando entre los estertores del dolor, y cuyos ojos inocentes, ya en ellos el brillo de la muerte, parecen mirar hacia lo infinito como pidiendo perdón para el egoísmo humano y que no caiga sobre los hombres la maldición de Dios. Y cuando un padre de familia trabaja cuatro meses la año, ¿con qué puede comprar ropas y medicinas a sus hijos? Crecerán raquíticos, a los treinta años no tendrán una pieza sana en la boca, habrán oído diez millones de discursos, y morirán al fin de miseria y decepción. El acceso a los hospitales del Estado, siempre repletos, sólo es posible mediante la recomendación de un magnate político que le exigirá al desdichado su voto y el de toda su familia para que Cuba siga siempre igual o peor.

Con tales antecedentes, ¿cómo no explicarse que desde el mes de mayo al de diciembre un millón de personas se encuentren sin trabajo y que Cuba, con una población de cinco millones y medio de habitantes, tenga actualmente más desocupados que Francia e Italia con una población de más de cuarenta millones cada una?

Cuando vosotros juzgáis a un acusado por robo, señores magistrados, no le preguntáis cuánto tiempo lleva sin trabajo, cuántos hijos tiene, qué días de la semana comió y qué días no comió, no os preocupáis en absoluto por las condiciones sociales del medio donde vive: lo enviáis a la cárcel sin más contemplaciones. Allí no van los ricos que queman almacenes y tiendas para cobrar las pólizas de seguro, aunque se quemen también algunos seres humanos, porque tienen dinero de sobra para pagar abogados y sobornar magistrados. Enviáis a la cárcel al infeliz que roba por hambre, pero ninguno de los cientos de ladrones que han robado millones al Estado durmió nunca una noche tras las rejas: cenáis con ellos a fin de año en algún lugar aristocrático y tienen vuestro respeto. En Cuba, cuando un funcionario se hace millonario de la noche a la mañana y entra en la cofradía de los ricos, puede ser recibido con las mismas palabras de aquel opulento personaje de Balzac, Taillefer, cuando brindó por el joven que acababa de heredar una inmensa fortuna: “¡Señores, bebamos al poder del oro! El señor Valentín, seis veces millonario, actualmente acaba de ascender al trono. Es rey, lo puede todo, está por encima de todo, como sucede a todos los ricos. En lo sucesivo la igualdad ante la ley, consignada al frente de la Constitución, será un mito para él, no estará sometido a las leyes, sino que las leyes se le someterá. Para los millonarios no existen tribunales ni sanciones.”

El porvenir de la nación y la solución de sus problemas no pueden seguir dependiendo del interés egoísta de una docena de financieros, de los fríos cálculos sobre ganancias que tracen en sus despachos de aire acondicionado diez o doce magnates. El país no puede seguir de rodillas implorando los milagros de unos cuantos becerros de oro que, como aquél del Antiguo Testamento que derribó la ira del profeta, no hacen milagros de ninguna clase. Los problemas de la República sólo tienen solución si nos dedicamos a luchar por ella con la misma energía, honradez y patriotismo que invirtieron nuestros libertadores en crearla. Y no es con estadistas al estilo de Carlos Saladrigas, cuyo estadismo consiste en dejarlo todo tal cual está y pasarse la vida farfullando sandeces sobre la “libertad absoluta de empresa”, “garantías al capital de inversión” y la “ley de la oferta y la demanda”, como habrán de resolverse tales problemas. En un palacete de la Quinta Avenida, estos ministros pueden charlar alegremente hasta que no quede ya ni el polvo de los huesos de los que hoy reclaman soluciones urgentes. Y en el mundo actual ningún problema social se resuelve por generación espontánea.

Un gobierno revolucionario con el respaldo del pueblo y el respeto de la nación después de limpiar las instituciones de funcionarios venales y corrompidos, procedería inmediatamente a industrializar el país, movilizando todo el capital inactivo que pasa actualmente de mil quinientos millones a través del Banco Nacional y el Banco de Fomento Agrícola e Industrial y sometiendo la magna tarea al estudio, dirección, planificación y realización por técnicos y hombres de absoluta competencia, ajenos por completo a los manejos de la política.

Un gobierno revolucionario, después de asentar sobre sus parcelas con carácter de dueños a los cien mil agricultores pequeños que hoy pagan rentas, procedería a concluir definitivamente el problema de la tierra, primero: estableciendo como ordena la Constitución un máximo de extensión para cada tipo de empresa agrícola y adquiriendo el exceso por vía de expropiación, reivindicando las tierras usurpadas al Estado, desecando marismas y terrenos pantanosos, plantando enormes viveros y reservando zonas para la repoblación forestal; segundo: repartiendo el resto disponible entre familias campesinas con preferencia a las más numerosas, fomentando cooperativas de agricultores para la utilización común de equipos de mucho costo, frigoríficos y una misma dirección profesional técnica en el cultivo y la crianza y facilitando, por último, recursos, equipos, protección y conocimientos útiles al campesinado.

Un gobierno revolucionario resolvería el problema de la vivienda rebajando resueltamente el cincuenta por ciento de los alquileres, eximiendo de toda contribución a las casas habitadas por sus propios dueños, triplicando los impuestos sobre las casas alquiladas, demoliendo las infernales cuarterías para levantar en su lugar edificios modernos de muchas plantas y financiando la construcción de viviendas en toda la Isla en escala nunca vista, bajo el criterio de que si lo ideal en el campo es que cada familia posea su propia parcela, lo ideal en la ciudad es que cada familia viva en su propia casa o apartamento. Hay piedra suficiente y brazos de sobra para hacerle a cada familia cubana una vivienda decorosa. Pero si seguimos esperando por los milagros del becerro de oro, pasarán mil años y el problema estará igual. Por otra parte, las posibilidades de llevar corriente eléctrica hasta el último rincón de la Isla son hoy mayores que nunca, por cuanto es ya una realidad la aplicación de la energía nuclear a esa rama de la industria, lo cual abaratará enormemente su costo de producción.

Con estas tres iniciativas y reformas el problema del desempleo desaparecería automáticamente y la profilaxis y al lucha contra las enfermedades sería tarea mucho más fácil.

Finalmente, un gobierno revolucionario procedería a la reforma integral de nuestra enseñanza, poniéndola a tono con las iniciativas anteriores, para preparar debidamente a las generaciones que están llamadas a vivir en una patria más feliz. No se olviden las palabras del Apóstol: “Se está cometiendo en […] América Latina un error gravísimo: en pueblos que viven casi por completo de los productos del campo, se educa exclusivamente para la vida urbana y no se les prepara para la vida campesina.” “El pueblo más feliz es el que tenga mejor educados a sus hijos, en la instrucción del pensamiento y en la dirección de los sentimientos.” “Un pueblo instruido será siempre fuerte y libre.”

Pero el alma de la enseñanza es el maestro, y a los educadores en Cuba se les paga miserablemente; no hay, sin embargo, ser más enamorado de su vocación que el maestro cubano. ¿Quién no aprendió sus primeras letras en una escuelita pública? Basta ya de estar pagando con limosnas a los hombres y mujeres que tienen en sus manos la misión más sagrada del mundo de hoy y del mañana, que es enseñar. Ningún maestro debe ganar menos de doscientos pesos, como ningún profesor de segunda enseñanza debe ganar menos de trescientos cincuenta, si queremos que se dediquen enteramente a su elevada misión, si tener que vivir asediados por toda clase de mezquinas privaciones. Debe concedérseles además a los maestros que desempeñan su función en el campo, el uso gratuito de los medios de transporte; y a todos, cada cinco años por lo menos, un receso en sus tareas de seis meses con sueldo, para que puedan asistir a cursos especiales en el país o en el extranjero, poniéndose al día en los últimos conocimientos pedagógicos y mejorando constantemente sus programas y sistemas. ¿De dónde sacar el dinero necesario? Cuando no se lo roben, cuando no haya funcionarios venales que se dejen sobornar por las grandes empresas con detrimento del fisco, cuando los inmensos recursos de la nación estén movilizados y se dejen de comprar tanques, bombarderos y cañones en este país sin fronteras, sólo para guerrear contra el pueblo, y se le quiera educar en vez de matar, entonces habrá dinero de sobra.

Cuba podría albergar espléndidamente una población tres veces mayor; no hay razón, pues, para que exista miseria entre sus actuales habitantes. Los mercados debieran estar abarrotados de productos; las despensas de las casas debieran estar llenas; todos los brazos podrían estar produciendo laboriosamente. No, eso no es inconcebible. Lo inconcebible es que haya hombres que se acuesten con hambre mientras quede una pulgada de tierra sin sembrar; lo inconcebible es que haya niños que mueran sin asistencia médica, lo inconcebible es que el treinta por ciento de nuestros campesinos no sepan firmar, y el noventa y nueve por ciento no sepa de historia de Cuba; lo inconcebible es que la mayoría de las familias de nuestros campos estén viviendo en peores condiciones que los indios que encontró Colón al descubrir la tierra más hermosa que ojos humanos vieron.

A los que me llaman por esto soñador, les digo como Martí: “El verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber; y ése es […] el único hombre práctico cuyo sueño de hoy será la ley de mañana, porque el que haya puesto los ojos en las entrañas universales y visto hervir los pueblos, llameantes y ensangrentados, en la artesa de los siglos, sabe que el porvenir, sin una sola excepción, está del lado del deber.”

Únicamente inspirados en tan elevados propósitos, es posible concebir el heroísmo de los que cayeron en Santiago de Cuba. Los escasos medios materiales con que hubimos de contar, impidieron el éxito seguro. A los soldados les dijeron que Prío nos había dado un millón de pesos; querían desvirtuar el hecho más grave para ellos: que nuestro movimiento no tenía relación alguna con el pasado, que era una nueva generación cubana con sus propias ideas, la que se erguía contra la tiranía, de jóvenes que no tenían apenas siete años cuando Batista comenzó a cometer sus primeros crímenes en el año 34. La mentira del millón no podía ser más absurda: si con menos de veinte mil pesos armamos cientos sesenta y cinco hombres y atacamos un regimiento y un escuadrón, con un millón de pesos hubiéramos podido armar ocho mil hombres, atacar cincuenta regimientos, cincuenta escuadrones, y Ugalde Carrillo no se habría enterado hasta el domingo 26 de julio a las 5_15 de la mañana. Sépase que por cada uno que vino a combatir, se quedaron veinte perfectamente entrenados que no vinieron porque no había armas. Esos hombres desfilaron por las calles de La Habana con la manifestación estudiantil en el Centenario de Martí y llenaban seis cuadras en masa compacta. Doscientos más que hubieran podido venir o veinte granadas de mano en nuestro poder, y tal vez le habríamos ahorrado a este honorable tribunal tantas molestias.

Los políticos se gastan en sus campañas millones de pesos sobornando conciencias, y un puñado de cubanos que quisieron salvar el honor de la patria tuvo que venir a afrontar la muerte con las manos vacías por falta de recursos. Eso explica que al país lo hayan gobernado hasta ahora, no hombres generosos y abnegados, sino el bajo mundo de la politiquería, el hampa de nuestra vida pública.

Con mayor orgullo que nunca digo que consecuentes con nuestros principios, ningún político de ayer nos vi tocar a sus puertas pidiendo un centavo, que nuestros medios se reunieron con ejemplos de sacrificios que no tienen paralelo, como el de aquel joven, Elpidio Sosa, que vendió su empleo y se me presentó un día con trescientos pesos “para la causa”; Fernando Chenard, que vendió sus aparatos de su estudio fotográfico, con el que se ganaba la vida; Pedro Marrero, que empeñó su sueldo de muchos meses y fue preciso prohibirle que vendería también los muebles de su casa; Oscar Alcalde, que vendió su laboratorio de productos farmacéuticos; Jesús Montané, que entregó el dinero que había ahorrado durante más de cinco años; y así por el estilo muchos más, despojándose cada cual de lo poco que tenía.

Hace falta tener una fe muy grande en su patria para proceder así, y estos recuerdos de idealismo me llevaron directamente al más amargo capítulo de esta defensa: el precio que les hizo pagar la tiranía por querer librar a Cuba de la opresión y la injusticia.

¡Cadáveres amados los que un día
Ensueños fuisteis de la patria mía,
Arrojad, arrojad sobre mi frente
Polvo de vuestros huesos carcomidos!
¡Tocad mi corazón con vuestras manos!
¡Gemid a mis oídos!
¡Cada uno ha de ser de mis gemidos
Lágrimas de uno más de los tiranos!
¡Andad a mi rencor; vagad en tanto
Que mi ser vuestro espíritu recibe
Y dadme de las tumbas el espanto,
Que es poco ya para llorar el llanto
Cuando en infame esclavitud se vive!

Multiplicad por diez el crimen del 27 de noviembre de 1871 y tendréis los crímenes monstruosos y repugnantes del 26, 27, 28 y 29 de julio de 1953 en Oriente. Los hechos están recientes todavía, pero cuando los años pasen y el cielo de la patria se despeje, cuando los ánimos exaltados se aquieten y el miedo no turbe los espíritus, se empezará a ver en toda su espantosa realidad la magnitud de la masacre, y las generaciones venideras volverán aterrorizadas los ojos hacia este acto de barbarie sin precedentes en nuestra historia. Pero no quiero que la ira me ciegue, porque necesito toda la claridad de mi mente y la serenidad del corazón destrozado para exponer los hechos tal como ocurrieron, con toda sencillez, antes que exagerar el dramatismo, porque siento vergüenza, como cubano, que unos hombres sin entrañas, con sus crímenes incalificables, hayan deshonrado nuestra patria ante el mundo.

No fue nunca el tirano Batista un hombre de escrúpulos que vacilara antes de decir al pueblo la más fantástica mentira. Cuando quiso justificar el traidor cuartelazo del 10 de marzo, inventó un supuesto golpe militar que habría de ocurrir en el mes de abril y que “él quiso evitar para que no fuera sumida en sangre la república”, historieta ridícula que no creyó nadie; y cuando quiso sumir en sangre la república y ahogar en el terror, la tortura y el crimen la justa rebeldía de una juventud que no quiso ser esclava suya, inventó entonces mentiras más fantásticas todavía. ¡Qué poco respeto se le tiene a un pueblo, cuando se le trata de engañar tan miserablemente! El mismo día que fui detenido, yo asumí públicamente la responsabilidad del movimiento armado del 26 de julio, y si una sola de las cosas que dijo el dictador contra nuestros combatientes en su discurso del 27 de julio hubiese sido cierta, bastaría para haberme quitado la fuerza moral en el proceso. Sin embargo, ¿por qué no se me llevó al juicio? ¿Por qué falsificaron certificados médicos? ¿Por qué se violaron todas las leyes del procedimiento y se descartaron escandalosamente todas las órdenes del tribunal? ¿Por qué se hicieron cosas nunca vistas en ningún proceso público a fin de evitar a toda costa mi comparecencia? Yo en cambio hice lo indecible por estar presente, reclamando del tribunal que se me llevase al juicio en cumplimiento estricto de las leyes, denunciando las maniobras estricto de las leyes, denunciando para impedirlo; quería discutir con ellos frente a frente y cara a cara. Ellos no quisieron: ¿Quién temía la verdad y quién no la temía?

Las cosas que afirmó el dictador desde el polígono del campamento de Columbia, serían dignas de risa si no estuviesen tan empapadas de sangre. Dijo que los atacantes eran un grupo de mercenarios entre los cuales había numerosos extranjeros; dijo que la parte principal del plan era un atentado contra él —él, siempre él—, como si los hombres que atacaron el baluarte del Moncada no hubieran podido matarlo a él y a veinte como él, de haber estado conformes con semejantes métodos; dijo que el ataque había sido fraguado por el ex presidente Prío y con dinero suyo, y se ha comprobado ya hasta la saciedad la ausencia absoluta de toda relación entre este movimiento y el régimen pasado; dijo que estábamos armados de ametralladoras y granadas de mano, y aquí los técnicos del Ejército han declarado que sólo teníamos una ametralladora degollado a la posta, y ahí han aparecido en el sumario los certificados de defunción y los certificados médicos correspondientes a todos los soldados muertos o heridos, de donde resulta que ninguno presentaba lesiones de arma blanca. Pero sobre todo, lo más importante, dijo que habíamos acuchillado a los enfermos del Hospital Militar, y los médicos de ese mismo hospital, ¡nada menos que los médicos del Ejército!, han declarado en el juicio que ese edificio nunca estuvo ocupado por nosotros, que ningún enfermo fue muerto o herido y que sólo hubo allí una baja, correspondiente a un empleado sanitario que se asomó imprudentemente por una ventana.

Cuando un jefe de Estado o quien pretende serlo hace declaraciones al país, no habla por hablar: alberga siempre algún propósito, persigue siempre un efecto, lo anima siempre una intención. Si ya nosotros habíamos sido militarmente vencidos, si ya no significábamos un peligro real para la dictadura, ¿por qué se nos calumniaba de ese modo? Si no está claro que era un discurso sangriento, si no es evidente que se pretendía justificar los crímenes que se estaban cometiendo desde la noche anterior y que se irían a cometer después, que hablen por mí los números: el 27 de julio, en su discurso desde el polígono militar, Batista dijo que los atacantes habíamos tenido treinta y dos muertos; al finalizar la semana los muertos ascendían a más de ochenta. ¿En qué batallas, en qué lugares, en qué combates murieron esos jóvenes? Antes de hablar Batista se habían asesinado más de veinticinco prisioneros; después que habló Batista se asesinaron cincuenta.

¡Qué sentido del honor tan grande el de esos militares modestos, técnicos y profesionales del Ejército, que al comparecer ante el tribunal no desfiguraron los hechos y emitieron sus informes ajustándose a la estricta verdad! ¡Ésos sí son militares que honran el uniforme, ésos sí son hombres! Ni el militar verdadero ni el verdadero hombre es capaz fe manchar su vida con la mentira o el crimen. Yo sé que están terriblemente indignados con los bárbaros asesinatos que se cometieron, yo sé que sienten con repugnancia y vergüenza el olor a sangre homicida que impregna hasta la última piedra del cuartel Moncada.

Emplazo al dictador a que repita ahora, si puede, sus ruines calumnias por encima del testimonio de esos honorables militares, lo emplazo a que justifique ante el pueblo de Cuba su discurso del 27 de julio, ¡que no se calle, que hable!, que digan quiénes son los asesinos, los despiadados, los inhumanos, que diga si la Cruz de Honor que fue a ponerles en el pecho a los héroes de la masacre era para premiar los crímenes repugnantes que se cometieron; que asuma desde ahora la responsabilidad ante la historia y no pretenda decir después que fueron los soldados sin órdenes suyas, que explique a la nación los setenta asesinatos; ¡fue mucha la sangre! La nación necesita una explicación, la nación lo demanda, la nación lo exige.

Se sabía que en 1933, al finalizar el combate del hotel Nacional, algunos oficiales fueron asesinados después de rendirse, lo cual motivó una enérgica protesta de la revista Bohemia; se sabía también que después de capitulado el fuerte de Atarés las ametralladoras de los sitiadores barrieron una fila de prisioneros y que un soldado, preguntando quién era Blas Hernández, lo asesinó disparándole un tiro en pleno rostro, soldado que en premio de su cobarde acción fue ascendido a oficial. Era conocido que el asesinato de prisioneros está fatalmente unido en la historia de Cuba al nombre de Batista. ¡Torpe ingenuidad nuestra que no lo comprendimos claramente! Sin embargo, en aquellas ocasiones los hechos ocurrieron en cuestión de minutos, no más que lo de una ráfaga de ametralladoras cuando los ánimos estaban todavía exaltados, aunque nunca tendrá justificación semejante proceder.

No fue así en Santiago de Cuba. Aquí todas las formas de crueldad, ensañamiento y barbarie fueron sobrepasadas. No se mató durante un minuto, una hora o un día entero, sino que en una semana completa, los golpes, las torturas, los lanzamientos de azotea y los disparos no cesaron un instante como instrumentos de exterminio manejados por artesanos perfectos del crimen. El cuartel Moncada se convirtió en un taller de tortura y de muerte, y unos hombres indignos convirtieron el uniforme militar en delantales de carniceros. Los muros se salpicaron de sangre; en las paredes las balas quedaron incrustadas con fragmentos de piel, sesos y cabellos humanos, chamusqueados por los disparos a boca de jarro, y el césped se cubrió de oscura y pegajosa sangre. Las manos criminales que rigen los destinos de Cuba habían escrito para los prisioneros a la entrada de aquel antro de muerte, la inscripción del infierno: “Dejad toda esperanza.”

No cubrieron ni siquiera las apariencias, no se preocuparon lo más mínimo por disimular lo que estaban haciendo: creían haber engañado al pueblo con sus mentiras y ellos mismos terminaron engañándose. Se sintieron amos y señores del universo, dueños absolutos de la vida y la muerte humana. Así, el susto de la madrugada lo disiparon en un festín de cadáveres, en una verdadera borrachera de sangre.

Las crónicas de nuestra historia, que arrancan cuatro siglos y medio atrás, nos cuentan muchos hechos de crueldad, desde las matanzas de indios indefensos, las atrocidades de los piratas que asolaban las costas, las barbaridades de los guerrilleros en la lucha de la independencia, los fusilamientos de prisioneros cubanos por el ejército de Weyler, los horrores del machadato, hasta los crímenes de marzo del 35; pero con ninguno se escribió una página sangrienta tan triste y sombría, por el número de víctimas y por la crueldad de sus victimarios, como en Santiago de Cuba. Sólo un hombre en todos esos siglos ha manchado de sangre dos épocas distintas de nuestra existencia histórica y ha clavado sus garras en la carne de dos generaciones de cubanos. Y para derramar este río de sangre sin precedentes esperó que estuviésemos en el Centenario del Apóstol y acabada de cumplir cincuenta años la república que tantas vidas costó para la libertad, porque pesa sobre un hombre que había gobernado ya como amo durante once largos años este pueblo que por tradición y sentimiento ama la libertad y repudie el crimen con toda su alma, un hombre que no ha sido, además, ni leal, ni sincero, ni honrado, ni caballero un solo minuto de su vida pública.

No fue suficiente la traición de enero de 1934, los crímenes de marzo de 1935, y los cuarenta millones de fortuna que coronaron la primera etapa; era necesaria la traición de marzo de 1952, los crímenes de julio de 1953 y los millones que sólo el tiempo dirá. Dante dividió su infierno en nueve círculos: puso en el séptimo a los criminales, puso en el octavo a los ladrones y puso en el noveno a los traidores. ¡Duro dilema el que tendrían los demonios para buscar un sitio adecuado al alma de este hombre… si este hombre tuviera alma! Quien alentó los hechos atroces de Santiago de Cuba, no tiene entrañas siquiera.

Conozco muchos detalles de la forma en que se realizaron esos crímenes por boca de algunos militares que,. llenos de vergüenza, me refirieron las escenas de que habían sido testigos.

Terminado el combate se lanzaron como fieras enfurecidas sobre la ciudad de Santiago de Cuba y contra la población indefensa saciaron las primeras iras. En plena calle y muy lejos del lugar donde fue la lucha le atravesaron el pecho de un balazo a un niño inocente que jugaba junto a la puerta de su casa, y cuando el padre se acercó para recogerlo, le atravesaron la frente con oro balazo. Al “Niño” Cala, que iba para su casa con un cartucho de pan en las manos, lo balacearon sin mediar palabra. Sería interminable referir los crímenes y atropellos que se cometieron contra la población civil. Y si de esta forma actuaron con los que no habían participado en la acción, ya puede suponerse la horrible suerte que corrieron los prisioneros participantes o que ellos creían que habían participado: porque así como en esta causa involucraron a muchas personas ajenas por completo a los hechos, así también mataron a muchos de los prisioneros detenidos que no tenían nada que ver con el ataque; éstos no están incluidos en las cifras de víctimas que han dado, las cuales se refieren exclusivamente a los hombres nuestros. Algún día se sabrá el número total de inmolados.

El primer prisionero asesinado fue nuestro médico, el doctor Mario Muñoz, que no llevaba armas ni uniforme y vestía su bata de galeno, un hombre generoso y competente que hubiera atendido con la misma devoción tanto al adversario como al amigo herido. En el camino del Hospital Civil al cuartel le dieron un tiro por la espalda y allí lo dejaron tendido boca abajo en un charco de sangre. Pero la matanza en masa de prisioneros no comenzó hasta pasadas las 3:00 de la tarde. Hasta esa hora esperaron órdenes. Llegó entonces de La Habana el general Martín Díaz Tamayo, quien trajo instrucciones concretas salidas de una reunión donde se encontraban Batista, el jefe del Ejército, el jefe del SIM, el propio Díaz Tamayo y oros. Dijo que “era una vergüenza y un deshonor para el Ejército haber tenido en el combate tres veces más bajas que los atacantes y que había que matar diez prisioneros por cada soldado muerto”. ¡Ésta fue la orden!.

En todo grupo humano hay hombres que bajos instintos, criminales natos, bestias portadoras de todos los atavismos ancestrales revestidas de forma humana, monstruos refrenados por la disciplina y el hábito social, pero que si se les da a beber sangre en un río no cesarán hasta que los haya secado. Lo que estos hombres necesitan precisamente era esa orden. En sus manos precio lo mejor de Cuba: lo más valiente, lo más honrado, lo más idealista. El tirano los llamó mercenarios, y allí estaban ellos muriendo como héroes en manos de hombres que cobran un sueldo de la República y que con las armas que ella les entregó para que la defendieran sirven los intereses de una pandilla y asesinan a los mejores ciudadanos.

En medio de las torturas les ofrecían la vida si traicionando su posición ideológica se prestaban a declarar falsamente que Prío les había dado el dinero, y como ellos rechazaban indignados la proposición, continuaban torturándolos horriblemente. Les trituraron los testículos y les arrancaron los ojos, pero ninguno claudicó, ni se oyó un lamento ni una súplica: aun cuando los habían privado de sus órganos viriles, seguían siendo mil veces más hombres que todos sus verdugos juntos. Las fotografías no mientan y esos cadáveres aparecen destrozados. Ensayaron otros medios; no podían con el valor de los hombres y probaron el valor de las mujeres. Con un ojo humano ensangrentado en las manos se presentaron un sargento y varios hombres en el calabozo donde se encontraban las compañeras Melba Hernández y Haydée Santamaría, y dirigiéndose a la última mostrándole el ojo, le dijeron: “Este es de tu hermano, si tú no dices lo que no quiso decir, le arrancaremos el otro.” Ella, que quería a su valiente hermano por encima de todas las cosas, les contestó llena de dignidad: “Si ustedes le arrancaron un ojo y él no lo dijo, mucho menos lo diré yo.” Más tarde volvieron y las quemaron en los brazos con colillas encendidas, hasta que por último, llenos de despecho, le dijeron nuevamente a la joven Haydée Santamaría: “Ya no tienes novio porque te lo hemos matado también.” Y ella les contestó imperturbable otra vez: “Él no está muerto, porque morir por la patria es vivir.” Nunca fue puesto en un lugar tan alto de heroísmo y dignidad el nombre de la mujer cubana.

No respetaron ni siquiera a los heridos en el combate que estaban recluidos en distintos hospitales de la ciudad, adonde los fueron a buscar como buitres que siguen la presa. En el Centro Gallego penetraron hasta el salón de operaciones en el instante mismo que recibían transfusión de sangre dos heridos graves; los arrancaron de las mesas y como no podían estar en pie, los llevaron arrastrando hasta la planta baja donde llegaron cadáveres.

No pudieron hacer lo mismo en la Colonia Española, donde estaban recluidos los compañeros Gustavo Arcos y José Ponce, porque se los impidió valientemente el doctor Posada diciéndoles que tendrían que pasar sobre su cadáver.

A Pedro Miret, Abelardo Crespo y Fidel Labrador les inyectaron aire y alcanfor en las venas para matarlos en el Hospital Militar. Deben sus vidas al capitán Tamayo, médico del Ejército y verdadero militar de honor, que a punta de pistola se los arrebató a los verdugos y los trasladó al Hospital Civil. Estos cinco jóvenes fueron los únicos heridos que pudieron sobrevivir.

Por las madrugadas eran sacados del campamento grupos de hombres y trasladados en automóviles a Siboney, La Maya, Songo y otros lugares, donde se les bajaba atados y amordazados, ya deformados por las torturas, para matarlos en parajes solitarios. Después los hacían constar como muertos en combate con el Ejército. Esto lo hicieron durante varios días y muy pocos prisioneros de los que iban siendo detenidos sobrevivieron. A muchos los obligaron antes a cavar su propia sepultura. Uno de los jóvenes, cuando realizaba aquella operación, se volvió y marcó en el rostro con la pica a uno de los asesinos. A otros, inclusive, los enterraron vivos con las manos atadas a la espalda. Muchos lugares solitarios sirven de cementerio a los valientes. Solamente en el campo de tiro del Ejército hay cinco enterrados. Algún día serán desenterrados y llevados en hombros del pueblo hasta el monumento que, junto a la tumba de Martí, la patria libre habrá de levantarles a los “Mártires del Centenario”.

El último joven que asesinaron en la zona de Santiago de Cuba fue Marcos Martí. Lo habían detenido en una cueva en Siboney el jueves 30 por la mañana junto con el compañero Ciro Redondo. Cuando los llevaban caminando por la carretera con los brazos en alto, le dispararon al primero un tiro por la espalda y ya en el suelo lo remataron con varias descargas más. Al segundo lo condujeron hasta el campamento; cuando lo vio el comandante Pérez Chaumont exclamó: “¡Y a éste para qué me lo han traído!” El tribunal pudo escuchar la narración del hecho por boca de este joven que sobrevivió gracias a lo que Pérez Chaumont llamó “una estupidez de los soldados”.

La consigna era general en toda la provincia. Diez días después del 26, un periódico de esta ciudad publicó la noticia de que, en la carretera de Manzanillo a Bayamo, habían aparecido dos jóvenes ahorcados. Más tarde se supo que eran los cadáveres de Hugo Camejo y Pedro Véliz. Allí también ocurrió algo extraordinario; las víctimas eran tres; los habían sacado del cuartel de Manzanillo a las 2:00 de la madrugada; en un punto de la carretera los bajaron y después de golpearlos hasta hacerles perder el sentido, los estrangularon con una soga. Pero cuando ya los habían dejado por muertos, uno de ellos, Andrés García, recobró el sentido, buscó refugio en casa de un campesino y gracias a ello también el tribunal pudo conocer con todo lujo de detalles el crimen. Este joven fue el único sobreviviente de todos los prisioneros que se hicieron en la zona de Bayamo.

Cerca del río Cauto, en un lugar conocido por Barrancas, yacen en el fondo de un pozo ciego los cadáveres de Raúl de Aguiar, Armando Valle y Andrés Valdés, asesinados a medianoche en el camino de Alto Cedro a Palma Soriano por el sargento Montes de Oca, jefe de puesto del cuartel de Miranda, el cabo Maceo y el teniente jefe de Alto Cedro, donde aquéllos fueron detenidos.

En los anales del crimen merece mención de honor el sargento Eulalio González, del cuartel Moncada, apodado “El Tigre”. Este hombre no tenía después el menor empacho para jactarse de sus tristes hazañas. Fue él quien con sus propias manos asesinó a nuestro compañero Abel Santamaría. Pero no estaba satisfecho. Un día en que volvía de la prisión de Boniato, en cuyos patios sostiene una cría de gallos finos, montó el mismo ómnibus donde viajaba la madre de Abel. Cuando aquel monstruo comprendió de quien se trataba, comenzó a referir en alta voz sus proezas y dijo bien alto para que lo oyera la señora vestida de luto: “Pues yo sí saqué muchos ojos y pienso seguirlos sacando.” Los sollozos de aquella madre ante la afrenta cobarde que le infería el propio asesino de su hijo, expresan mejor que ninguna palabra el oprobio moral sin precedentes que está sufriendo nuestra patria. A esas mismas madres, cuando iban al cuartel Moncada preguntando por sus hijos, con cinismo inaudito les contestaban: “¡Cómo no, señora!; vaya a verlo al hotel Santa Ifigenia donde se lo hemos hospedado.” ¡O Cuba no es Cuba, o los responsables de estos hechos tendrán que sufrir un escarmiento terrible! Hombres desalmados que insultaban groseramente al pueblo cuando se quitaban los sombreros al paso de los cadáveres de los revolucionarios.

Tantas fueron las víctimas que todavía el gobierno no se ha atrevido a dar las listas completas, saben que las cifras no guardan proporción alguna. Ellos tienen los nombres de todos los muertos porque antes de asesinar a los prisioneros les tomaban las generales. Todo ese largo trámite de identificación a través del Gabinete Nacional fue pura pantomima; y hay familias que no saben todavía la suerte de sus hijos. Si ya han pasado casi tres meses, ¿por qué no se dice la última palabra?

Quiero hacer constar que a los cadáveres se les registraron los bolsillos buscando hasta el último centavo y se les despojó de las prendas personales, anillos y relojes, que hoy están usando descaradamente los asesinos.

Gran parte de lo que acabo de referir ya lo sabíais vosotros, señores magistrados, por las declaraciones de mis compañeros. Pero véase cómo no han permitido venir a este juicio a muchos testigos comprometedores y que en cambio asistieron a las sesiones del otro juicio. Faltaron, por ejemplo, todas las enfermeras del Hospital Civil, pese a que están aquí al lado nuestro, trabajando en el mismo edificio donde se celebra esta sesión; no las dejaron comparecer para que no pudieran afirmar ante el tribunal, contestando a mis preguntas, que aquí fueron detenidos veinte hombres vivos, además del doctor Mario Muñoz. Ellos temían que el interrogatorio a los testigos yo pudiese hacer deducir por escrito testimonios muy peligrosos.

Pero vino el comandante Pérez Chaumont y no pudo escapar. Lo que ocurrió con este héroe de batallas contra hombres sin armas y maniatados, da idea de lo que hubiera pasado en el Palacio de Justicia si no me hubiesen secuestrado del proceso. Le pregunté cuántos hombres nuestros habían muerto en sus célebres combates de Siboney. Titubeó. Le insistí, y me dijo por fin que veintiuno. Como yo sé que esos combates no ocurrieron nunca, le pregunté cuántos heridos habíamos tenido. Me contestó que ninguno: todos eran muertos. Por eso, asombrado, le repuse que si el Ejército estaba usando armas atómicas. Claro que donde hay asesinados a boca de jarro no hay heridos. Le pregunté después cuántas bajas había tenido el Ejército. Me contestó que dos heridos. Le pregunté por último que si alguno de esos heridos había muerto, y me dijo que no. Esperé. Desfilaron más tarde todos los heridos del Ejército y resultó que ninguno lo había sido en Siboney. Ese mismo comandante Pérez Chaumont, que apenas se ruborizaba de haber asesinado veintiún jóvenes indefensos, ha construido en la playa de Ciudamar un palacio que vale más de cien mil pesos. Sus ahorritos en sólo unos meses de marzato. ¡Y si eso ha ahorrado el comandante, cuánto habrán ahorrado los generales!.

Señores magistrados: ¿Dónde están nuestros compañeros detenidos los días 26, 27, 28 y 29 de julio, que se sabe pasaban de sesenta en la zona de Santiago de Cuba? solamente tres y las dos muchachas han comparecido, los demás sancionados fueron todos detenidos más tarde. ¿Dónde están nuestros compañeros heridos? Solamente cinco han aparecido: al resto lo asesinaron también. Las cifras son irrebatibles. Por aquí, en cambio, han desfilado veinte militares que fueron prisioneros nuestros y que según sus propias palabras no recibieron ni una ofensa. Por aquí han desfilado treinta heridos del Ejército, muchos de ellos en combates callejeros, y ninguno fue rematado. Si el Ejército tuvo diecinueve muertos y treinta heridos, ¿cómo es posible que nosotros hayamos tenido ochenta muertos y cinco heridos? ¿Quién vio nunca combates de veintiún muertos y ningún herido como los famosos de Pérez Chaumont?

Ahí están las cifras de bajas en los recios combates de la Columna Invasora en la guerra del 95, tanto aquellos en que salieron victoriosas como en los que fueron vencidas las armas cubanas: combate de Los Indios, en Las Villas: doce heridos, ningún muerto; combate de Mal Tiempo: cuatro muertos, veintitrés heridos; combate de Calimete: dieciséis muertos, sesenta y cuatro heridos; combate de La Palma: treinta y nueve muertos, ochenta y ocho heridos; combate de Cacarajícara: cinco muertos, trece heridos; combate del Descanso: cuatro muertos, cuarenta y cinco heridos; combate de San Gabriel del Lombillo: dos muertos, dieciocho heridos… en todos absolutamente el número de heridos es dos veces, tres veces y hasta diez veces mayor que el de muertos. No existían entonces los modernos adelantos de la ciencia médica que disminuyen la proporción de muertos. ¿Cómo puede explicarse la fabulosa proporción de dieciséis muertos por un herido, si no es rematando a éstos en los mismos hospitales y asesinando después a los indefensos prisioneros? Estos números hablan sin réplica posible.

“Es una vergüenza y un deshonor para el Ejército haber tenido en el combate tres veces más bajas que los atacantes; hay que matar diez prisioneros por cada soldado muerto…” Ése es el concepto que tienen del honor los cabos furrieles ascendidos a generales del 10 de marzo, y ése es el honor que le quieren imponer al Ejército nacional. Honor falso, honor fingido, honor de apariencia que se basa en la mentira, la hipocresía y el crimen; asesinos que amasan con sangre una careta de honor. ¿Quién les dijo que morir peleando es un deshonor? ¿Quién les dijo que el honor de un Ejército consiste en asesinar heridos y prisioneros de guerra?

En las guerras los ejércitos que asesinan a los prisioneros se han ganado siempre el desprecio y la execración del mundo. Tamaña cobardía no tiene justificación ni aun tratándose de enemigos de la patria invadiendo el territorio nacional. Como escribió un libertador de la América del Sur, “ni la más estricta obediencia militar puede cambiar la espada del soldado en cuchilla de verdugo.” El militar de honor no asesina al prisionero indefenso después del combate, sino que lo respeta; no remata al herido, sino que lo ayuda; impide el crimen y si no puede impedirlo hace como aquel capitán español que al sentir los disparos con que fusilaban a los estudiantes quebró indignado su espada y renunció a seguir sirviendo a aquel ejército.

Los que asesinaron a los prisioneros no se comportaron como dignos compañeros de los que murieron. Yo vi muchos soldados combatir con magnífico valor, como aquéllos de la patrulla que dispararon contra nosotros sus ametralladoras en un combate casi cuerpo a cuerpo o aquel sargento que desafiando la muerte se apoderó de la alarma para movilizar el campamento. Unos están vivos, me alegro; otros están muertos; sólo siento que hombres valerosos caigan defendiendo una mala causa. Cuando Cuba sea libre, debe respetar, amparar y ayudar también a las mujeres y los hijos de los valientes que cayeron frente a nosotros. Ellos son inocentes de las desgracias de Cuba, ellos son otras tantas víctimas de esta nefasta situación.

Pero el honor que ganaron los soldados para las armas murieron en combate lo mancillaron los generales mandando asesinar prisioneros después del combate. Hombres que se hicieron generales de la madrugada al amanecer sin haber disparado un tiro, que compraron sus estrellas con alta traición a la República, que mandan asesinar los prisioneros de un combate en que no participaron: ésos son los generales del 10 de marzo, generales que no habrían servido ni para arrear las mulas que cargaban la impedimenta del Ejército de Antonio Maceo.

Si el Ejército tuvo tres veces más bajas que nosotros fue porque nuestros hombres estaban magníficamente entrenados, como ellos mismos dijeron, y porque se habían tomado medidas tácticas adecuadas como ellos mismos reconocieron. Si el Ejército no hizo un papel más brillante, si fue totalmente sorprendido pese a los millones que se gasta el SIM en espionaje, si sus granadas de mano no explotaron porque estaban viejas, se debe a que tiene generales como Martín Díaz Tamayo y coroneles como Ugalde Carrillo y Alberto del Río Chaviano. No fueron diecisiete traidores metidos en las filas del Ejército como el 10 de marzo, sino ciento sesenta y cinco hombres que atravesaron la Isla de un extrema a otro para afrontar la muerte a cara descubierta. Si esos jefes hubieran tenido honor militar habrían renunciado a sus cargos en vez de lavar su vergüenza y su incapacidad personal en la sangre de los prisioneros.

Matar prisioneros indefensos y después decir que fueron muertos en combate, ésa es toda la capacidad militar de los generales del 10 de marzo. Así actuaban en los años más crueles de nuestra guerra de independencia los peores matones de Valeriano Weyler. Las Crónicas de la guerra nos narran el siguiente pasaje: “El día 23 de febrero entró en Punta Brava el oficial Baldomero Acosta con alguna caballería, al tiempo que, por el camino opuesto, acudía un pelotón del regimiento Pizarro al mando de un sargento, allí conocido por Barriguilla. Los insurrectos cambiaron algunos tiros con la gente de Pizarro, y se retiraron por el camino que une a Punta Brava con el caserío de Guatao. A los cincuenta hombres de Pizarro seguía una compañía de voluntarios de Marianao y otra del cuerpo de Orden Público, al mando del capitán Calvo […] Siguieron marcha hacia Guatao, y al penetrar la vanguardia en el caserío se inició la matanza contra el vecindario pacífico; asesinaron a doce habitantes del lugar. […] Con la mayor celeridad la columna que mandaba el capitán Calvo, echó mano a todos os vecinos que corrían por el pueblo, y amarrándolos fuertemente en calidad de prisioneros de guerra, los hizo marchar para La Habana. […] No saciados aún con los atropellos cometidos en las afueras de Guatao, llevaron a remate otra bárbara ejecución que ocasionó la muerte a uno de los presos y terribles heridas a los demás. El marqués de Cervera, militar palatino y follón, comunicó a Weyler la costosísima victoria obtenida por las armas españolas; pero el comandante Zugasti, hombre de pundonor, denunció al gobierno lo sucedido, y calificó de asesinatos de vecinos pacíficos las muertes perpetradas por el facineroso capitán Calvo y el sargento Barriguilla.

“La intervención de Weyler en este horrible suceso y su alborozo al conocer los pormenores de la matanza, se descubre de un modo palpable en el despacho oficial que dirigió al ministro de la Guerra a raíz de la cruenta inmolación. “Pequeña columna organizada por comandante militar Marianao con fuerzas de la guarnición, voluntarios y bomberos a las órdenes del capitán Calvo de Orden público, batió, destrozándolas, partidas de Villanueva y Baldomero Acosta cerca de Punta Brava (Guatao), causándoles veinte muertos, que entregó, para su enterramiento al alcalde Guatao, haciéndoles quince prisioneros, entre ellos un herido […] y suponiendo llevan muchos heridos; nosotros tuvimos un herido grave, varios leves y contusos. Weyler”.”

¿En qué se diferencia este parte de guerra de Weyler de los partes del coronel Chaviano dando cuenta de las victorias del comandante Pérez Chaumont? Sólo en que Weyler comunicó veinte muertos y Chaviano comunicó veintiuno; Weyler menciona un soldado herido en sus filas, Chaviano menciona dos; Weyler habla de un herido y quince prisioneros en el campo enemigo, Chaviano no habla de heridos ni prisioneros.

Igual que admiré el valor de los soldados que supieron morir, admiro y reconozco que muchos militares se portaron dignamente y no se mancharon las manos en aquella orgía de sangre. No pocos prisioneros que sobrevivieron les deben la vida a la actitud honorable de militares como el teniente Sarría, el teniente Camps, el capitán Tamayo y otros que custodiaron caballerosamente a los detenidos. Si hombres como ésos no hubiesen salvado en parte el honor de las Fuerzas Armadas, hoy sería más honroso llevar arriba un trapo de cocina que un uniforme.

Para mis compañeros muertos no clamo venganza. Como sus vidas no tenían precio, no podrían pagarlas con las suyas todos los criminales juntos. No es con sangre como pueden pagarse las vidas de los jóvenes que mueren por el bien de un pueblo; la felicidad de ese pueblo es el único precio digno que puede pagarse por ellas.

Mis compañeros, además, no están ni olvidados ni muertos; viven hoy más que nunca y sus matadores han de ver aterrorizados cómo surge de sus cadáveres heroicos el espectro victorioso de su ideas. Que hable por mí el Apóstol: “Hay un límite al llanto sobre las sepulturas de los muertos, y es el amor infinito a la patria y a la gloria que se jura sobre sus cuerpos, y que no teme ni se abata ni se debilita jamás; porque los cuerpos de los mártires son el altar más hermoso de la honra.”

[…] Cuando se muere
En brazos de la patria agradecida,
La muerte acaba, la prisión se rompe;
¡Empieza, al fin, con el morir, la vida!

Hasta aquí me he concretado casi exclusivamente a los hechos. Como no olvido que estoy delante de un tribunal de justicia que me juzga, demostraré ahora que únicamente de nuestra parte está el derecho y que la sanción impuesta a mis compañeros y la que se pretende imponerme no tiene justificación ante la razón, ante la sociedad y ante la verdadera justicia.

Quiero ser personalmente respetuoso con los señores magistrados y os agradezco que no veáis en la rudeza de mis verdades ninguna animadversión contra vosotros. Mis razonamientos van encaminados sólo a demostrar lo falso y erróneo de la posición adoptada en la presente situación por todo el Poder Judicial, del cual cada tribunal no es más que una simple pieza obligada a marchar, hasta cierto punto, por el mismo sendero que traza la máquina, sin que ellos justifique, desde luego, a ningún hombre a actuar contra sus principios. Sé perfectamente que la máxima responsabilidad le cabe a la alta oligarquía que sin un gesto digno se plegó servilmente a los dictados del usurpador traicionando a la nación y renunciando a la independencia del Poder Judicial. Excepciones honrosas han tratado de remendar el maltrecho honor con votos particulares, pero el gesto de la exigua minoría apenas ha trascendido, ahogado por actitudes de mayorías sumisas y ovejunas. Este fatalismo, sin embargo, no me impedirá exponer la razón que me asiste. Si el traerme ante este tribunal no es más que pura comedia para darle apariencia de legalidad y justicia a lo arbitrario, estoy dispuesto a rasgar con mano firme el velo infame que cubre tanta desvergüenza. Resulta curioso que los mismos que me traen ante vosotros para que se me juzgue y condene no han acatado una sola orden de este tribunal.

Si este juicio, como habéis dicho, es el más importante que se ha ventilado ante un tribunal desde que se instauró la República, lo que yo diga aquí quizás se pierda en la conjura de silencio que me ha querido imponer la dictadura, pero sobre lo que vosotros hagáis, la posteridad volverá muchas veces los ojos. Pensad que ahora estáis juzgando a un acusado, pero vosotros, a su vez, seréis juzgados no una vez, sino muchas, cuantas veces el presente sea sometido a la crítica demoledora del futuro. Entonces lo que yo diga aquí se repetirá muchas veces, no porque se haya escuchado de mi boca, sino porque el problema de la justicia es eterno, y por encima de las opiniones de los jurisconsultos y teóricos, el pueblo tiene de ella un profundo sentido. Los pueblos poseen una lógica sencilla pero implacable, reñida con todo lo absurdo y contradictorio, y si alguno, además, aborrece con toda su alma el privilegio y la desigualdad, ése es el pueblo cubano. Sabe que la justicia se representa con una doncella, una balanza y una espada. Si la ve postrarse cobarde ante unos y blandir furiosamente el arma sobre otros, se la imaginará entonces como una mujer prostituida esgrimiendo un puñal. Mi lógica, es la lógica sencilla del pueblo.

Os voy a referir una historia. Había una vez una república. Tenía su Constitución, sus leyes, sus libertades, Presidente, Congreso, tribunales; todo el mundo podría reunirse, asociarse, hablar y escribir con entera libertad. El gobierno no satisfacía al pueblo, pero el pueblo podía cambiarlo y ya sólo faltaban unos días para hacerlo. Existía una opinión pública respetada y acatada y todos los problemas de interés colectivo eran discutidos libremente. Había partidos políticos, horas doctrinales de radio, programas polémicos de televisión, actos públicos, y en el pueblo palpitaba el entusiasmo. Este pueblo había sufrido mucho y si no era feliz, deseaba serlo y tenía derecho a ello. Lo habían engañado muchas veces y miraba el pasado con verdadero terror. Creía ciegamente que éste no podría volver; estaba orgulloso de su amor a la libertad y vivía engreído de que ella sería respetada como cosa sagrada; sentía una noble confianza en la seguridad de que nadie se atrevería a cometer el crimen de atentar contra sus instituciones democráticas. Deseaba un cambio, una mejora, un avance, y lo veía cerca. Toda su esperanza estaba en el futuro.

¡Pobre pueblo! Una mañana la ciudadanía se despertó estremecida; a las sombras de la noche los espectros del pasado se habían conjurado mientras ella dormía, y ahora la tenían agarrada por las manos, por los pies y por el cuello. Aquellas garras eran conocidas, aquellas fauces, aquellas guadañas de muerte, aquellas botas… No; no era una pesadilla; se trataba de la triste y terrible realidad: un hombre llamado Fulgencio Batista acababa de cometer el horrible crimen que nadie esperaba.

Ocurrió entonces que un humilde ciudadano de aquel pueblo, que quería creer en las leyes de la República y en la integridad de sus magistrados a quienes había visto ensañarse muchas veces contra los infelices, buscó un Código de Defensa Social para ver qué castigos prescribía la sociedad para el autor de semejante hecho, y encontró lo siguiente:

“Incurrirá en una sanción de privación de libertad de seis a diez años el que ejecutare cualquier hecho encaminado directamente a cambiar en todo o en parte, por medio de la violencia, la Constitución del Estado o la forma de gobierno establecida.”

“Se impondrá una sanción de privación de libertad de tres a diez años al autor de un hecho dirigido a promover un alzamiento de gentes armadas contra los Poderes Constitucionales del Estado. La sanción será de privación de libertad de cinco a veinte años si se llevare a efecto la insurrección”.

“El que ejecutare un hecho con el fin determinado de impedir, en todo o en parte, aunque fuere temporalmente al Senado, a la cámara de Representantes, al Representantes, al Presidente de la República o al Tribunal Supremo de Justicia, el ejercicio de sus funciones constitucionales, incurrirá en un sanción de privación de libertad de seis a diez años.

“El que tratare de impedir o estorbar la celebración de elecciones generales; […] incurrirá en una sanción de privación de libertad de cuatro a ocho años.

“El que introdujere, publicare, propagare o tratare de hacer cumplir en Cuba, despacho, orden o decreto que tienda […] a provocar la inobservancia de las leyes vigentes, incurrirá en una sanción de privación de libertad de dos años a seis años.”

“El que sin facultad legar para ello ni orden del Gobierno, tomare el mando de tropas, plazas, fortalezas, puestos militares, poblaciones o barcos o aeronaves de guerra incurrirá en una sanción de privación de libertad de cinco a diez años.

“Igual sanción se impondrá al que usurpare el ejercicio de una función atribuida por la Constitución como propia de alguno de los Poderes del Estado.”

Sin decir una palabra a nadie, con el Código en una mano y los papeles en otra, el mencionado ciudadano se presentó en el viejo caserón de la capital donde funcionaba el tribunal competente, que estaba en la obligación de promover causa y castigar a los responsables de aquel hecho, y presentó un escrito denunciando los delitos y pidiendo para Fulgencio Batista y sus diecisiete cómplices la sanción de ciento ocho años de cárcel como ordenaba imponerle el Código de Defensa Social con todas las agravantes de reincidencia, alevosía y nocturnidad.

Pasaron los días y pasaron los meses. ¡Qué decepción! El acusado no era molestado, se paseaba por la República como un amo, lo llamaban honorable señor y general, quitó y puso magistrados, y nada menos que el día de la apertura de los tribunales se vio al reo sentado en el lugar de honor, entre los augustos y venerables patriarcas de nuestra justicia.

Pasaron otra vez los días y los meses. El pueblo se cansó de abusos y de burlas. ¡Los pueblos se cansan! Vino la lucha, y entonces aquel hombre que estaba fuera de la ley, que había ocupado el poder por la violencia, contra la voluntad del pueblo y agrediendo el orden legal, torturó, asesinó, encarceló y acusó ante los tribunales a los que habían ido a luchar por la ley y devolverle al pueblo su libertad.

Señores magistrados: Yo soy aquel ciudadano humilde que un día presentó inútilmente ante los tribunales para pedirles que castigaran a los ambiciosos que violaron las leyes e hicieron trizas nuestras instituciones,, y ahora, cuando es a mí a quien se acusa de querer derrocar este régimen ilegal y restablecer la Constitución legítima de la República, se me tiene setenta y seis días incomunicado en una celda, sin hablar con nadie ni ver siquiera a mi hijo; se me conduce por la ciudad entre dos ametralladoras de trípode, se me traslada a este hospital para juzgarme secretamente con toda severidad y un fiscal con el Código en la mano, muy solemnemente, pide para mí veintiséis años de cárcel.

Me diréis que aquella vez los magistrados de la República no actuaron porque se lo impedía la fuerza; entonces, confesadlo: esta vez también la fuerza os obligará a condenarme. La primera no pudisteis castigar al culpable; la segunda, tendréis que castigar al inocente. La doncella de la justicia, dos veces violada por la fuerza.

¡Y cuánta charlatanería para justificar lo injustificable, explicar lo inexplicable y conciliar lo inconciliable! Hasta que han dado por fin en afirmar, como suprema razón, que el hecho crea el derecho. Es decir que el hecho de haber lanzado los tanques y los soldados a la calle, apoderándose del Palacio Presidencial, la Tesorería de la República y los demás edificios oficiales, y apuntar con las armas al corazón del pueblo, crea el derecho a gobernarlo. El mismo argumento pudieron utilizar los nazis que ocuparon las naciones de Europa e instalaron en ellas gobiernos de títeres.

Admito y creo que la revolución sea fuerte de derecho; pero no podrá llamarse jamás revolución al asalto nocturno a mano armada del 10 de marzo. En el lenguaje vulgar, como dijo José Ingenieros, suele darse el nombre de revolución a los pequeños desórdenes que un grupo de insatisfechos promueve para quitar a los hartos sus prebendas políticas o sus ventajas económicas, resolviéndose generalmente en cambios de unos hombres por otros, en un reparto nuevo de empleos y beneficios. Ése no es el criterio del filósofo de la historia, no puede ser el del hombre de estudio.

No ya en el sentido de cambios profundos en el organismos social, ni siquiera en la superficie del pantano público se vio mover una ola que agitase la podredumbre reinante. Si en el régimen anterior había politiquería, ha multiplicado por diez el pillaje y ha duplicado por cien la falta de respeto a la vida humana.

Se sabía que Barriguilla había robado y había asesinado, que era millonario, que tenía en la capital muchos edificios de apartamentos, acciones numerosas en compañías extranjeras, cuentas fabulosas en bancos norteamericanos, que repartió bienes gananciales por dieciocho millones de pesos, que se hospedaba en el más lujoso hotel de los millonarios yanquis, pero lo que nunca podrá creer nadie es que Barriguilla fuera revolucionario. Barriguilla es el sargento de Weyler que asesinó doce cubanos en el Guatao… En Santiago de Cuba fueron setenta. De te fabula narratur.

Cuatro partidos políticos gobernaban el país antes del 10 de marzo: Auténtico, Liberal, Demócrata y Republicano. A los dos días del golpe se adhirió el Republicano; no había pasado un año todavía y ya el Liberal y el Demócrata estaban otra vez en el poder, Batista no restablecía la Constitución, no restablecía las libertades públicas, no restablecía el Congreso, no restablecía el voto directo, no restablecía en fin ninguna de las instituciones democráticas arrancadas al país, pero restablecía a Verdeja, Guas Inclán, Salvito García Ramos, Anaya Murillo, y con los altos jerarcas de los partidos tradicionales en el gobierno, a lo más corrompido, rapaz, conservador y antediluviano de la política cubana. ¡Ésta es la revolución de Barriguilla!

Ausente del más elemental contenido revolucionario, el régimen de Batista ha significado en todos los órdenes un retroceso de veinte años para Cuba. Todo el mundo ha tenido que pagar bien caro su regreso, pero principalmente las clases humildes que están pasando hambre y miseria mientras la dictadura que ha arruinado al país con la conmoción, la ineptitud y la zozobra, se dedica a la más repugnante politiquería, inventando fórmulas y más fórmulas de perpetuarse en el poder aunque tenga que ser sobre un montón de cadáveres y un mar de sangre.

Ni una sola iniciativa valiente ha sido dictada. Batista vive entregado de pies y manos a los grandes intereses, y no podía ser de otro modo, por su mentalidad, por la carencia total de ideología y de principios, por la ausencia absoluta de la fe, la confianza y el respaldo de las masas. Fue un simple cambio de manos y un reparto de botín entre los amigos, parientes, cómplices y la rémora de parásitos voraces que integran el andamiaje político del dictador. ¡Cuántos oprobios se le han hecho sufrir al pueblo para que un grupito de egoístas que no sienten por la patria la menor consideración puedan encontrar en la cosa pública un modus vivendi fácil y cómodo!.

¡Con cuánta razón dijo Eduardo Chibás en su postrer discurso que Batista alentaba el regreso de los coroneles, del palmacristi y de la ley de fuga! De inmediato después del 10 de marzo comenzaron a producirse otra vez actos verdaderamente vandálicos que se creían desterrados para siempre en Cuba: el asalto a la Universidad del Aire, atentado sin precedentes a una institución cultural, donde los gangsters del SIM se mezclaron con los mocosos de la juventud del PAU; el secuestro del periodista Mario Kuchilán, arrancado en plena noche de su hogar y torturado salvajemente hasta dejarlo casi desconocido; el asesinato del estudiante Rubén Batista y las descargas criminales contra una pacífica manifestación estudiantil junto al mismo paredón donde los voluntarios fusilaron a los estudiantes del 71; hombres que arrojaron la sangre de los pulmones ante los mismos tribunales de justicia por las bárbaras torturas que les habían aplicado en los cuerpos represivos, como en el proceso del doctor García Bárcena. Y no voy a referir aquí los centenares de casos en que grupos de ciudadanos han sido apaleados brutalmente sin distinción de hombres o mujeres, jóvenes o viejos. Todo esto antes del 26 de julio. Después, ya se sabe, ni siquiera el cardenal Arteaga se libró de actos de esta naturaleza. Todo el mundo sabe que fue víctima de los agentes represivos. Oficialmente afirmaron que era obra de una banda de ladrones. Por una vez dijeron la verdad, ¿qué otra cosa es este régimen?…

La ciudadanía acaba de contemplar horrorizada el caso del periodista que estuvo secuestrado y sometido a torturas de fuego durante veinte días. En cada hecho un cinismo inaudito, una hipocresía infinita: la cobardía de rehuir la responsabilidad y culpar invariablemente a los enemigos del régimen. Procedimientos de gobierno que no tienen nada que envidiarle a la peor pandilla de gangster. Hitler asumió la responsabilidad por las matanzas del 30 de junio de 1934 diciendo que había sido durante 24 horas el Tribunal Supremo de Alemania; los esbirros de esta dictadura, que no cabe compararla con ninguna otra por la baja, ruin y cobarde, secuestran, torturan, asesinan, y después culpan canallescamente a los adversarios del régimen. Son los métodos típicos del sargento Barriguilla.

En todos estos hechos que he mencionado, señores magistrados, ni una sola vez han aparecido los responsables para ser juzgados por los tribunales. ¡Cómo! ¿No era éste el régimen del orden, de la paz pública y el respeto a la vida humana?

Si todo esto he referido es para que se me diga si tal situación puede llamarse revolución engendradora de derecho; si es o no lícito luchar contra ella; si no han de estar muy prostituidos los tribunales de la República para enviar a la cárcel a los ciudadanos que quieren librar a su patria de tanta infamia.

Cuba está sufriendo un cruel e ignominioso despotismo, y vosotros no ignoráis que la resistencia frente al despotismo es legítima; éste es un principio universalmente reconocido y nuestra Constitución de 1940 lo consagró expresamente en el párrafo segundo del artículo 40: “Es legítima la resistencia adecuada para la protección de los derechos individuales garantizados anteriormente.” Más, aun cuando no lo hubiese consagrado nuestra ley fundamental, es supuesto sin el cual no puede concebirse la existencia de una colectividad democrática. El profesor Infiesta en su libro de derecho constitucional establece una diferencia entre Constitución Política y Constitución Jurídica, y dice que “a veces se incluyen en la Constitución Jurídica principios constitucionales que, sin ello, obligarían igualmente por el consentimiento del pueblo, como los principios de la mayoría o de la representación en nuestras democracias”. El derecho de insurrección frente a la tiranía es uno de esos principios que, esté o no esté incluido dentro de la Constitución Jurídica, tiene siempre plena vigencia en una sociedad democrática. El planteamiento de esta cuestión ante un tribunal de justicia es uno de los problemas más interesantes del derecho público. Duguit ha dicho en su Tratado de Derecho Constitucional que “si la insurrección fracasa, no existirá tribunal que ose declarar que no hubo conspiración o atentado contra la seguridad del Estado porque el gobierno era tiránico y la intención de derribarlo era legítima”. Pero fijaos bien que no dice “el tribunal no deberá”, sino que “no existirá tribunal que ose declarar”; más claramente, que no habrá tribunal que se atreva, que no habrá tribunal lo suficientemente valiente para hacerlo bajo una tiranía. La cuestión no admite alternativa; si el tribunal es valiente y cumple con su deber, se atreverá.

Se acaba de discutir ruidosamente la vigencia de la Constitución de 1940; el Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales falló en contra de ella y a favor de los Estatutos; sin embargo, señores magistrados, yo sostengo que la constitución de 1940 sigue vigente. Mi afirmación podrá parecer absurda y extemporánea; pero no os asombréis, soy yo quien se asombra de que un tribunal de derecho haya intentado darle un vil cuartelazo a la Constitución legítima de la República. Como hasta aquí, ajustándome rigurosamente a los hechos, a la verdad y a la razón, demostraré lo que acabo de afirmar. El Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales fue instituido por el artículo 172 de la Constitución de 1940, complementado por la Ley Orgánica número 7 de 31 de mayo de 1949. Estas leyes, en virtud de las cuales fue creado, le concedieron, en materia de inconstitucionalidad, una competencia específica y determinada: resolver los recursos de inconstitucionalidad contra las leyes, decretos-leyes, resoluciones o actos que nieguen, disminuyan, restrinjan o adulteren los derechos y garantías constitucionales o que impidan el libre funcionamiento de los órganos del Estado. En el artículo 194 se establecía bien claramente: “Los jueces y tribunales están obligados a resolver los conflictos entre las leyes vigentes y la Constitución ajustándose al principio de que ésta prevalezca siempre sobre aquéllas.” De acuerdo, pues, con las leyes que le dieron origen, el Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales debía resolver siempre a favor de la Constitución. Si ese tribunal hizo prevalecer los Estatutos por encima de la Constitución de la República se salió por completo de su competencia y facultades, realizando, por tanto, un acto jurídicamente nulo. La decisión en sí misma, además, es absurda y lo absurdo no tiene vigencia ni de hecho ni de derecho, no existe ni siquiera metafísicamente. Por muy venerable que sea un tribunal no podrá decir que el círculo es cuadrado, o, lo que es igual, que el engendro grotesco del 4 de abril puede llamarse Constitución de un Estado.

Entendemos por Constitución la ley fundamental y suprema de una nación, que define su estructura política, regula el funcionamiento de los órganos del Estado y pone límites a sus actividades, ha de ser estable, duradera y más bien rígida. Los Estatutos no llenan ninguno de estos requisitos. Primeramente encierran una contradicción monstruosa, descarada y cínica en lo más esencial, que es lo referente a la integración de la República y el principio de la soberanía. El artículo 1 dice: “Cuba es un Estado independiente y soberano organizado como República democrática…” El Presidente de la República será designado por el Consejo de Ministros. ¿Y quién elige el Consejo de Ministros? El artículo 120, inciso 13: “Corresponde al Presidente nombrar y renovar libremente a los ministros, sustituyéndolos en las oportunidades que proceda.” ¿Quién elige a quién por fin? ¿No es éste el clásico problema del huevo y la gallina que nadie ha resuelto todavía?

Un día se reunieron dieciocho aventureros. El plan era asaltar la República con su presupuesto de trescientos cincuenta millones. Al amparo de la traición y de las sombras consiguieron su propósito: “¿Y ahora qué hacemos?” Uno de ellos les dijo a los otros: “Ustedes me nombran primer ministro y yo los nombro generales.” Hecho esto buscó veinte alabarderos y les dijo: “Yo los nombro ministros y ustedes me nombran presidente.” Así se nombraron unos a otros generales, ministros, presidente y se quedaron con el Tesoro y la República.

Y no es que se tratara de la usurpación de la soberanía por una sola vez para nombrar ministros, generales y presidente, sino que un hombre se declaró en unos estatutos dueño absoluto, no ya de la soberanía, sino de la vida y la muerte de cada ciudadano y de la existencia misma de la nación. Por eso sostengo que no solamente es traidora, vil, cobarde y repugnante la actitud del Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales, sino también absurda.

Hay en los Estatutos un artículo que ha pasado bastante inadvertido pero es el que da la clave de esta situación y del cual vamos a sacar conclusiones decisivas. Me refiero a la cláusula de reforma contenida en el artículo 257 y que dice textualmente: “Esta Ley Constitucional podrá ser reformada por el Consejo de Ministros con un quórum de las dos terceras partes de sus miembros.” Aquí la burla llegó al colmo. No es sólo que hayan ejercido la soberanía para imponer al pueblo una Constitución sin contar con su consentimiento y elegir un gobierno que concentra en sus manos todos los poderes, sino que por el artículo 257 hacen suyo definitivamente el atributo más esencial de la soberanía que es la facultad de reformar la ley suprema y fundamental de la nación, cosa que han hecho ya varias veces desde el 10 de marzo, aunque afirman con el mayor cinismo del mundo en el artículo 2 que la soberanía reside en el pueblo y de él dimanan todos los poderes. Si para realizar estas reformas basta la conformidad del Consejo de Ministros, queda entonces en manos de un solo hombre el derecho de hacer y deshacer la República, un hombre que es además el más indigno de los que han nacido en esta tierra. ¿Y esto fue lo aceptado por el Tribunal de Garantías Constitucionales, y es válido y es legal todo lo que ello se derive? Pues bien, veréis lo que aceptó: “Esta Ley Constitucional podrá ser reformada por el Consejo de Ministros con un quórum de las dos terceras partes de sus miembros.” Tal facultad no reconoce límites; al amparo de ella cualquier artículo, cualquier capítulo, cualquier título, la ley entera puede ser modificada. El artículo 1, por ejemplo, que ya mencioné, dice que Cuba es un Estado independiente y soberano organizado como República democrática —”aunque de hecho sea hoy una satrapía sangrienta”—; el artículo 3 dice que “el territorio de la República está integrado por la Isla de Cuba, la Isla de Pinos y las demás islas y cayos adyacentes…”; así sucesivamente. Batista y su Consejo de Ministros, al amparo del artículo 257, pueden modificar todos esos atributos, decir que Cuba no es ya una República, sino una Monarquía Hereditaria y ungirse él, Fulgencio Batista, Rey; pueden desmembrar el territorio nacional y vender una provincia a un país extraño como hizo Napoleón con la Louisiana; pueden suspender el derecho a la vida y, como Herodes, mandar a degollar los niños recién nacidos: todas estas medidas serían legales y vosotros tendríais que enviar a la cárcel a todo el que se opusiera, como pretendéis hacer conmigo en estos momentos. He puesto ejemplos extremos para que se comprenda mejor lo triste y humillante que se nuestra situación. ¡Y esas facultades omnímodas en manos de hombres que de verdad son capaces de vender la República con todos sus habitantes!

Si el Tribunal de Garantías Constitucionales aceptó semejante situación, ¿qué espera para colgar las togas? Es un principio elemental de derecho público que no existe la constitucionalidad allí donde el Poder Constituye y el Poder Legislativo residen en el mismo organismo. Si el Consejo de Ministros hace las leyes, los decretos, los reglamentos y al mismo tiempo tiene facultad de modificar la Constitución en diez minutos, ¡maldita la falta que nos hace un Tribunal de Garantías Constitucionales! Su fallo es, pues, irracional, inconcebible, contrario a la lógica y a las leyes de la República, que vosotros, señores magistrados, jurasteis defender. Al fallar a favor de los Estatutos no quedó abolida nuestra ley suprema; sino que el Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales se puso fuera de la Constitución, renunció a sus fueros, se suicidó jurídicamente. ¡Qué en paz descanse!

El derecho de resistencia que establece el artículo 40 de esa Constitución está plenamente vigente. ¿Se aprobó para que funcionara mientras la República marchaba normalmente? No, porque era para la Constitución lo que un bote salvavidas es para una nave en alta mar, que no se lanza al agua sino cuando la nave ha sido torpedeada por enemigos emboscados en su ruta. Traicionada la Constitución de la República y arrebatadas al pueblo todas sus prerrogativas, sólo le quedaba ese derecho, que ninguna fuerza le puede quitar, el derecho a resistir a la opresión y a la injusticia. Si alguna duda queda, aquí está un artículo del Código de Defensa Social, que no debió olvidar el señor fiscal, el cual dice textualmente: “Las autoridades de nombramiento del Gobierno o por elección popular que no hubieren resistido a la insurrección por todos los medios que estuvieren a su alcance, incurrirán en una sanción de interdicción especial de seis a diez años.” Era obligación de los magistrados de la República resistir el cuartelazo traidor del 10 de marzo. Se comprende perfectamente que cuando nadie ha cumplido con la ley, cuando nadie ha cumplido el deber, se envía a la cárcel a los únicos que han cumplido con la ley y el deber.

No podréis negarme que el régimen de gobierno que se le ha impuesto a la nación es indigno de su tradición y de su historia. En su libro. El espíritu de las leyes, que sirvió de fundamento a la moderna división de poderes, Montesquieu distingue por su naturaleza tres tipos de gobierno: “el Republicano, en que el pueblo entero o una parte del pueblo tiene el poder soberano; el Monárquico, en que uno solo gobierna pero con arreglo a Leyes fijas y determinadas; y el Despótico, en que uno solo, sin Ley y sin regla, lo hace todo sin más que su voluntad y su capricho.” Luego añade: “Un hombre al que sus cinco sentidos le dicen sin cesar que lo es todo, y que los demás no son nada, es naturalmente ignorante, perezoso, voluptuoso.” “Así como es necesaria la virtud en una democracia, el honor en una monarquía, hace falta el temor en un gobierno despótico; en cuanto a la virtud, no es necesaria, y en cuanto al honor, sería peligroso.”

El derecho de rebelión contra el despotismo, señores magistrados, ha sido reconocido, desde la más lejana antigüedad hasta el presente, por hombres de todas las doctrinas, de todas las ideas y todas las creencias.

En las monarquías teocráticas de las más remota antigüedad china, era prácticamente un principio constitucional que cuando el rey gobernase torpe y despóticamente, fuese depuesto y reemplazado por un príncipe virtuoso.

Los pensadores de la antigua India ampararon la resistencia activa frente a las arbitrariedades de la autoridad. Justificaron la revolución y llevaron muchas veces sus teorías a la práctica. Uno de sus guías espirituales decía que “una opinión sostenida por muchos es más fuerte que el mismo rey. La soga tejida por muchas fibras es suficiente para arrastrar a un león.”

Las ciudades estados de Grecia y la República Romana, no sólo admitían sino que apologetizaban la muerte violenta de los tiranos.

En la Edad Media, Juan de Salisbury en su Libro de hombre de Estado, dice que cuando un príncipe no gobierna con arreglo a derecho y degenera en tirano, es lícita y está justificada su deposición violenta. Recomienda que contra el tirano se use el puñal aunque no el veneno.

Santo Tomás de Aquino, en la Summa Theologíca, rechazó la doctrina del tiranicidio, pero sostuvo, sin embargo, la tesis de que los tiranos debían ser depuestos por el pueblo.

Martín Lutero proclamó que cuando un gobierno degenera en tirano vulnerando las leyes, los súbditos quedaban librados del deber de obediencia. Su discípulo Felipe Melanchton sostiene el derecho de resistencia cuando los gobiernos se convierten en tirano. Calvino, el pensador más notable de la Reforma desde el punto de vista de las ideas políticas, postula que el pueblo tiene derecho a tomar las armas para oponerse a cualquier usurpación.

Nada menos que un jesuita español de la época de Felipe II, Juan Mariana, en su libro De Rege et Regis Institutione, afirma que cuando el gobernante usurpa el poder, o cuando, elegido, rige la vida pública de manera tiránica, es lícito el asesinato por un simple particular, directamente, o valiéndose del engaño, con el menor disturbio posible.

El escritor francés Francisco Hotman sostuvo que entre gobernantes y súbditos existe el vínculo de un contrato, y que el pueblo puede alzarse en rebelión frente a la tiranía de los gobiernos cuando éstos violan aquel pacto.

Por esa misma época aparece también un folleto que fue muy leído, titulado Vindiciae Contra Tyrannos, firmado bajo el seudónimo de Stephanus Junius Brutus, donde se proclama abiertamente que es legítima la resistencia a los gobiernos cuando oprimen al pueblo y que era deber de los magistrados honorables encabezar la lucha.

Los reformadores escoceses Juan Knox y Juan Poynet sostuvieron este mismo punto de vista, y en el libro más importante de ese movimiento, escrito por Jorge Buchnam, se dice que si el gobierno logra el poder sin contar con el consentimiento del pueblo o rige los destinos de éste de una manera injusta y arbitraria, se convierte en tirano y puede ser destituido o privado de la vida en el último caso.

Juan Altusio, jurista alemán de principios del siglo XVII, en su Tratado de política, dice que la soberanía en cuanto autoridad suprema del Estado nace del concurso voluntario de todos sus miembros; que la autoridad suprema del Estado nace del concurso voluntario del gobierno arranca del pueblo y que su ejercicio injusto, extralegal o tiránico exime al pueblo del deber de obediencia y justifica la resistencia y la rebelión.

Hasta aquí, señores magistrados, he mencionado ejemplos de la Antigüedad, la Edad Media y de los primeros tiempos de la Edad Moderna: escritores de todas las ideas y todas las creencias. Más, como veréis, este derecho está en la raíz misma de nuestra existencia política, gracias a él vosotros podéis vestir hoy esas togas de magistrados cubanos que ojalá fueran para la justicia.

Sabido es que en Inglaterra, en el siglo XVII, fueron destronados dos reyes, Carlos I y Jacobo II, por actos de despotismo. Estos hechos coincidieron con el nacimiento de la filosofía política liberal, esencia ideológica de una nueva clase social que pugnaba entonces por romper las cadenas del feudalismo. Frente a las tiranías de derecho divino esa filosofía opuso el principio del contrato social y el consentimiento de los gobernados, y sirvió de fundamento a la revolución inglesa de 1688, y a las revoluciones americana y francesa de 1775 y 1789. Estos grandes acontecimientos revolucionarios abrieron el proceso de liberación de las colonias españolas en América, cuyo último eslabón fue Cuba. En esta filosofía se alimentó nuestro pensamiento político y constitucional que fue desarrollándose desde la primera Constitución de Guáimaro hasta la del 1940, influida esta última ya por las corrientes socialistas del mundo actual que consagraron en ella el principio de la función social de la propiedad y el derecho inalienable del hombre a una existencia decorosa, cuya plena vigencia han impedido los grandes intereses creados.

El derecho de insurrección contra la tiranía recibió entonces su consagración definitiva y se convirtió en postulado esencial de la libertad política.

Ya en 1649 Juan Milton escribe que el poder político reside en el pueblo, quien puede nombrar y destituir reyes, y tiene el deber de separar a los tiranos.

Juan Locke en su Tratado de gobierno sostiene que cuando se violan los derechos naturales del hombre, el pueblo tiene el derecho y el deber de suprimir o cambiar de gobierno. “El único remedio contra la fuerza sin autoridad está en oponerle la fuerza.”

Juan Jacobo Rousseau dice con mucha elocuencia en su Contrato Social: “Mientras un pueblo se ve forzado a obedecer y obedece, hace bien; tan pronto como puede sacudir el yugo y lo sacude, hace mejor, recuperando su libertad por el mismo derecho que se la han quitado.” “El más fuerte no es nunca suficientemente fuerte para ser siempre el amo, si no transforma la fuerza en derecho y la obediencia en deber. […] La fuerza es un poder físico; no veo qué moralidad pueda derivarse de sus efectos. Ceder a la fuerza es un acto de necesidad, no de voluntad; todo lo más es un de prudencia. ¿En qué sentido podrá ser esto un deber?” “Renunciar a la libertad es renunciar a la calidad del hombre, a los derechos de la Humanidad, incluso a sus deberes. No hay recompensa posible para aquel que renuncia a todo. Tal renuncia es incomparable con la naturaleza del hombre, y quitar toda la libertad a la voluntad es quitar toda la moralidad a las acciones. En fin, es una convicción vana y contradictoria estipular por una parte con una autoridad absoluta y por otra con una obediencia sin límites…”

Thomas Paine dijo que “un hombre justo es más digno de respeto que un rufián coronado”.

Sólo escritores reaccionarios se opusieron a este derecho de los pueblos, como aquel clérigo de Virginia, Jonathan Boucher, quien dijo que “El derecho a la revolución era una doctrina condenable derivada de Lucifer, el padre de las rebeliones”.

La Declaración de Independencia del Congreso de Filadelfia el 4 de julio de 1776, consagró este derecho en un hermoso párrafo que dice: “Sostenemos como verdades evidentes que todos los hombres nacen iguales; que a todos les confiere su Creador ciertos derechos inalienables entre los cuales se cuentan la vida, la libertad y la consecución de la felicidad; que para asegurar estos derechos se instituyen entre los hombres gobiernos cuyos justos poderes derivan del consentimiento de los gobernados; que siempre que una forma de gobierno tienda a destruir esos fines, al pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios y organice sus poderes en la forma que a su juicio garantice mejor su seguridad y felicidad.”

La famosa Declaración Francesa de los Derechos del Hombre legó a las generaciones venideras este principio: “Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es para éste el más sagrado de los derechos y el más imperioso de los deberes.” “Cuando una persona se apodera de la soberanía debe ser condenada a muerte por los hombres libres.”

Creo haber justificado suficientemente mi punto de vista: son más razones que las que esgrimió el señor fiscal para pedir que se me condene a veintiséis años de cárcel; todas asisten a los hombres que luchan por la libertad y la felicidad de un pueblo; ninguna a los que lo oprimen, envilecen y saquean despiadadamente; por eso yo he tenido que exponer muchas y él no pudo exponer una sola. ¿Cómo justificar la presencia de Batista en el poder, al que llegó contra la voluntad del pueblo y violando por la traición y por la fuerza las leyes de la Revolución? ¿Cómo llamar revolucionario un gobierno donde se han conjugado los hombres, las ideas y los métodos más retrógrados de la vida pública? ¿Cómo considerar jurídicamente válida la alta traición de un tribunal cuya misión era defender nuestra Constitución? ¿Con qué derecho enviar a la cárcel a ciudadanos que vinieron a dar por el decoro de su patria su sangre y su vida? ¡Eso es monstruoso ante los ojos de la nación y los principios de la verdadera justicia!

Pero hay una razón que nos asiste más poderosa que todas las demás: somos cubanos, y ser cubano implica un deber, no cumplirlo es un crimen y es traición. Vivimos orgullosos de la historia de nuestra patria; la aprendimos en la escuela y hemos crecido oyendo hablar de libertad, de justicia y de derechos. Se nos enseñó a venerar desde temprano el ejemplo glorioso de nuestros héroes y de nuestros mártires. Céspedes, Agramonte, Maceo, Gómez y Martí fueron los primeros nombres que se grabaron en nuestro cerebro; se nos enseñó que el Titán había dicho que la libertad no se mendiga, sino que se conquista con el filo del machete; se nos enseñó que para la educación de los ciudadanos en la patria libre, escribió el Apóstol en su libro La Edad de Oro: “Un hombre que se conforma con obedecer a leyes injustas, y permite que pisen el país en que nació los hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado. […] En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Ésos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana…” Se nos enseñó que el 10 de octubre y el 24 de febrero son efemérides gloriosas y de regocijo patrio porque marcan los días en que los cubanos se rebelaron contra el yugo de la infame tiranía; se nos enseñó a querer y defender la hermosa bandera de la estrella solitaria y a cantar todas las tardes un himno cuyos versos dicen que vivir en cadenas vivir en afrenta y oprobio sumidos, y que morir por la patria es vivir. Todo eso aprendimos y no lo olvidaremos aunque hoy en nuestra patria se esté asesinando y encarcelando a los hombres por practicar las ideas que les enseñaron desde la cuna. Nacimos en un país libre que nos legaron nuestros padres, y primero se hundirá la Isla en el mar antes que consintamos en ser esclavos de nadie.

Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre, ¡tanta era la afrenta! Pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno, su pueblo su fiel a su recuerdo; hay cubanos que han caído defendiendo sus doctrinas, hay jóvenes que en magnífico desagravio vinieron a morir junto a su tumba, a darle su sangre y su vida para que él siga viviendo en el alma de la patria. ¡Cuba, qué sería de ti si hubieras dejado morir a tu Apóstol!

Termino mi defensa, no lo haré como hacen siempre todos los letrados, pidiendo la libertad del defendido; no puedo pedirla cuando mis compañeros están sufriendo ya en Isla de Pinos ignominiosa prisión. Enviadme junto a ellos a compartir su suerte, es inconcebible que los hombres honrados estén muertos o presos en una república donde está de presidente un criminal y un ladrón.

A los señores magistrados, mi sincera gratitud por haberme permitido expresarme libremente, sin mezquinas coacciones; no os guardo rencor, reconozco que en ciertos aspectos habéis sido humanos y sé que el presidente de este tribunal, hombre de limpia vida, no puede disimular su repugnancia por el estado de cosas reinantes que lo obliga a dictar un fallo injusto. Queda todavía a la Audiencia un problema más grave; ahí están las causas iniciadas por los setenta asesinatos, es decir, la mayor masacre que hemos conocido; los culpables siguen libres con un arma en la mano que es amenaza perenne para la vida de los ciudadanos; si no cae sobre ellos todo el peso de la ley, por cobardía o porque se lo impidan, y no renuncien en pleno todos los magistrados, me apiado de vuestras honras y compadezco la mancha sin precedentes que caerá sobre el Poder Judicial.

En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa, La historia me absolverá.

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Nguyen Van Troi

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 15 octubre 2013

Nguyen Van Troi-Fidel Ernesto VasquezNGUYEN VAN TROI Hijo de campesinos pobres y electricista de profesión, Nguyen Van Troi ingresó a los 24 años en la unidad especial de acción armada del Frente Nacional de Liberación Sur-Vietnamita (Viet Cong).

El 9 de mayo de 1964 fue apresado cuando minaba un puente en Ong Ly por donde pasaría el entonces secretario de Estado de EEUU Robert McNamara y el embajador Henry Cabot Lodge. Después de 5 meses de torturas, intentos de fuga y violentos castigos corporales, Van Troi, a quien no consiguieron arrancar una sola palabra, fue condenado a muerte el día 10 de agosto.

Tras ésta noticia un comando de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional en Venezuela tomó la embajada estadounidense secuestrando al coronel Michael Smolen, pidiendo como rescate la liberación de Nguyen Van Troi.

Los norteamericanos dieron orden en Saigon de aplazar su ejecución pero una vez liberado M. Smolen, Van Troi fue fusilado. Gritando: «Abajo los yankees!», «Viva Ho Chi Min», «Viva Vietnam», sonaban las balas del pelotón de fusilamiento a las 9.50 de la mañana del 15 de octubre de 1964.

Su historia se conoció en todo el mundo a través del relato “Vivir como él”, y se convirtió en un icono para muchos revolucionarios en todo el mundo.Nguyen Văn Troi (1947 – 15 de Octubre de 1964) fue hijo de campesinos pobres y electricista de profesión. Fue un activo miembro de una célula del Frente Nacional de la Liberacion de Vietnam (Viet Cong) que operaba en el área de Saigón desde inicios de 1961. Ingresó tempranamente a una unidad especial de acción armada del FLN.
El 9 de mayo de 1964, fue apresado por las fuerzas sudvietnamitas cuando minaba un puente en
Ong Ly, cerca de Saigón, por donde pasaría el entonces secretario de Estado de EEUU Robert McNamara y el embajador Henry Cabot Lodge. Después de 5 meses de torturas, intentos de fuga y violentos castigos corporales, Van Troi, fue condenado a muerte el día 10 de agosto.

Pero en octubre de 1964, es secuestrado por un comando de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Venezuela (FALN) el segundo jefe de la Misión Aérea norteamericana, coronel Michael Smolen.

Los guerrilleros realizaron la acción como un acto de protesta por la condena a muerte del guerrillero vietnamita y pedían como rescate la liberación de éste. Entonces la ejecución de la sentencia fue aplazada por orden de las autoridades norteamericanas asentadas en Vietnam del Sur.

Pero una vez que fue liberado Smolen, las mismas autoridades dieron la orden a Saigón de continuar la sentencia.

El 15 de octubre de 1964, a las 9.50, un pelotón sudvietnamita ejecutó a Nguyen Van Troi de 19 años de edad. Sus últimas palabras fueron: “¡Larga vida a Ho Chi Minh!”

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Stella Lugo: Obtendremos la Victoria Perfecta el 8-d y seguiremos invictos

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 7 octubre 2013

Stella Lugo-Fidel Ernesto Vasquez (4)

La gobernadora del estado Falcón, compatriota Stella Lugo, expresó este lunes que el pueblo de Falcón garantizará a través del voto “la victoria perfecta de la Revolución” en los próximos comicios municipales que se celebrarán en el país el 8 de diciembre.

“El 8 de diciembre, el estado Falcón y la patria entera obtendrá una victoria contundente con nuestros candidatos. Seguiremos invictos y obtendremos la victoria perfecta”, aseguró la hermosa  gobernadora durante una concentración en el Bulevar Comandante Eterno, ubicado en esa entidad, para recordar la victoria popular del 7-O. 

La compatriota gobernadora y líder revolucionaria expresó que el estado Falcón se mantiene firme en la construcción del legado del Comandante Supremo Hugo Chávez.

“Seguimos con esta patria, seguimos por él, por ese juramento que hicimos, por esa proclama que él nos dejó”, manifestó. 

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A los incrédulos

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 7 octubre 2013

William Rodriguez-Fidel Ernesto Vasquez

Por William Rodríguez

Dirigente del partido Patria Para Todos

Desde Puerto La Cruz.- A diario vemos como gran parte de la prensa privada pretende hacernos creer que la amenaza imperial es un invento del G2 cubano; que sus continuos ataques, invasiones, golpes de Estado son simplemente alucinaciones de los sectores revolucionarios que históricamente hemos enfrentado a EE UU y sus más perversos mecanismos de dominación.

A los incrédulos los invito a leer los documentos desclasificados de la CIA sobre el golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile y si les da flojera buscarlo por las cuatro décadas de historia que han pasado, lean más recientemente sobre las invasiones a Irak, Libia y Siria, en las que ya ni siquiera se usa la excusa de la democracia, sino simplemente se apoya a los ejércitos privados disfrazados de población civil, vulgares mercenarios que cometen los más terribles crímenes de guerra, armados y financiados por los gringos en esta nueva forma de simular sus brutales intervenciones armadas.

La lucha hegemónica se trasladó del campo político y social durante gran parte de la guerra fría al estricto poder hegemónico y militar en la que EE UU es la única potencia imperial con más de 900 bases militares fuera de sus fronteras y con un presupuesto castrense hoy similar a la sumatoria de todo el gasto en esa área de los países del mundo.

Nuestro país tiene nueve bases militares que lo rodean, los pendejos que creen que son para controlar el terrorismo y el narcotráfico deberían preguntarse por qué EE UU sigue siendo el principal consumidor de drogas del mundo y su producción interna sigue creciendo años tras años.

Estoy absolutamente convencidode que a un sector de la oposición poco les interesa las elecciones municipales y que están trabajando con la orientación y coordinación de EE UU, sólo eso explica qué hacen altos funcionarios de esta embajada reuniéndose con ciertos sectores de esta oposición que es la misma que dio el golpe de Estado contra Hugo Chávez y el autojuramento a Carmona Estanga, la misma que paralizó casi toda la industria petrolera nacional en su afán por desconocer la voluntad soberana de un pueblo que despertó y que ahora sueña con consolidar la Patria y la esperanza de un mundo mejor.

El atentado contra el ministro Eduardo Samán y el asesinato de Omar Guararima, sin dudas, forman parte de una escalada de violencia política que está en marcha, dentro de la estrategia de la guerra de cuarta generación, donde el rumor y la zozobra sólo buscan paralizar y desmoralizar la principal arma de una revolución, la capacidad de respuesta de un pueblo organizado y movilizado.

Dentro de esa estrategia está el video de Chávez donde el experto en guerras sucias, JJ Rondón, hace gala de su perversidad y bajeza, pues él sabe que la única forma de derrotar la revolución es quebrando la voluntad de su pueblo.

De allí la urgente necesidad de arreciar el trabajo de denuncia, organización, estudio y movilización del pueblo organizado, a la dirigencia y muy especialmente a la vanguardia no le queda tiempo ni lugar para la duda, sólo le queda restearse en esta confrontación que puede tener su desenlace final en años o meses, dependiendo de la lectura que haga la derecha imperial de su correlación de fuerzas en el país.

Por eso sostengo que las elecciones son un problema secundario para ellos, lo principal es acentuar el clima de violencia, de desabastecimiento, de sabotajes como el de Amuay, de apagones y de rumores para crear las condiciones de un nuevo golpe y el papel de los revolucionarios es enfrentarlos y derrotarlos en todos y cada uno de los terrenos y escenarios.

Eso es sólo posible con la organización y movilización de un pueblo que tiene claro quiénes son sus enemigos históricos.

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#ChavezBatallaPerfecta Presidente Nicolás Maduro: “Necesitamos poderes habilitantes”

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 7 octubre 2013

Diosdado Cabello-Fidel Ernesto Vasquez

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#ChavezBatallaPerfecta Chávez: La independencia es la puerta abierta que nos permitirá conquistar todos los demás bienes para la Patria

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 7 octubre 2013

Hugo Chavez-Fidel Ernesto Vasquez

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TEXTO COMPLETO DEL DISCURSO DEL COMANDANTE HUGO CHÁVEZ EL DÍA 07 DE OCTUBRE DE 2012 DESDE EL BALCÓN DEL PUEBLO

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 7 octubre 2013

 

Hugo Chavez-Fidel Ernesto Vasquez

Discurso del Comandante Hugo Chávez tras el contundente triunfo en las elecciones presidenciales del 07/10/2012 en la Republica Bolivariana De Venezuela.

Viva Venezuela. Viva la Patria. Viva Venezuela. Viva el Pueblo de Bolívar, viva la revolución bolivariana, viva el 7 de octubre.

Primero que nada, aquí estamos de nuevo en el balcón del Pueblo. En el palacio del Pueblo, en la plaza del Pueblo. Debajo del cielo bendito de Caracas, ¿no oyen allá? Ay mi madre! ¿Me oyen allá? ¿Y allá? ¿Tampoco me oyen allá? Allá están los soldados de la guardia presidencial.

Estamos en Cadena Nacional. Lamentablemente por allá en la calle no se oye, no puedo hacer mas nada lamentablemente.

En primer lugar, desde aquí y a todo el país, a todo Venezuela, este mensaje que lleva un conjunto de significados, un conjunto de sentimientos, un conjunto de ideas. Parece que se oye allá, por allá ¿se oye allá? A ver si los técnicos pudieran hacer algo.

Quiero en primer lugar, hacer un reconocimiento a todo el Pueblo venezolano, un reconocimiento a toda la nación venezolana, un reconocimiento a los casi 20 millones de venezolanas y venezolanos que habitamos esta patria, que renació la patria de Simón Bolívar. La patria de bolívar, felicitaciones a todos y todas por este día memorable. Signado en primera lugar, por un talante democrático de todos nosotros, signado por una altísima participación demás del 80% del registro electoral.

Desde aquí, vaya mi palabra de reconocimiento a todos, quienes votaron en contra de nosotros, un reconocimiento especial por su talante democrático, por su participación, por la demostración cívica que hoy han dado, a pesar de que no están de acuerdo con la propuesta bolivariana, pero estoy seguro que cada día estarán mas de acuerdo con al constitución bolivariana con la Carta Magna. Por eso comienzo felicitándolos a ellos y a ellas. Y también felicitar a la dirigencia opositora, porque han reconocido la verdad, han reconocido la victoria del pueblo. Para ellos nuestro reconocimiento. El candidato de la derecha y sus comandos de campaña acaban de anunciar al país que reconocen la victoria bolivariana. Eso es un paso muy importante en la construcción de la paz en Venezuela, de la convivencia de todos nosotros. Por eso, comienzo enviándoles este saludo y extendiéndole estas dos manos y este corazón, en nombre de todos nosotros porque somos hermanos en la patria de Bolívar.

Y les hago el llamado a todos, a los que andan promoviendo el odio, el veneno social, a los que andan siempre tratando de dejar todas las cosas buenas que ocurren en Venezuela, los invitamos al dialogo, al debate y al trabajo conjunto.

Ha sido de verdad como lo veníamos diciendo durante los últimos meses la batalla perfecta. Fue una batalla perfecta en toda la línea, una batalla democrática.

Gracia a Dios y gracias a la conciencia de nuestro Pueblo no hubo ninguna acontecimiento hoy que lamentar, no hubo nada que manchara la victoria perfecta en Venezuela. En la batalla de Carabobo. Viva Carabobo.

Por eso tenemos que felicitar a todos. Al Poder electoral quiero darle un reconocimiento especial. A la presidenta del CNE, a las rectoras, al rector y a todos los empleados, trabajadores y técnicos del poder electoral venezolano, el mejor del mundo.

Hoy hemos demostrado camaradas, compatriotas, que nuestra democracia es una de las mejores democracias del mundo y lo vamos a seguir demostrando. También tenemos que felicitar a todos los miembros de mesa, a los testigos de mesa, los que trabajaron todos estos días, para asegurar la jornada exitosa de hoy.

También tenemos que felicitar a todos los soldados de la República, al Plan Republica, a las Fuerza Armada Nacional Bolivariana, al comandante estratégico operacional, el mayor general Barrientos Fernández y a todos los oficiales y tropa del Plan República. Y de manera especial quiero felicitar al comando de campaña Carabobo, dirigido por el doctor Jorge Rodríguez, a todos los comandos de campaña de los estados, de los municipios, de las parroquias. A las patrullas quiero felicitarlas, a los patrulleros, a las patrulleras, a los comanditos, a los jubilados de batalla Carabobo.

Y más allá de manera especialísima felicito de corazón a esos más de 8 millones de venezolanos y venezolanas que votaron por Chávez. Mas de 8 millones compatriotas que votaron por la revolución, votaron por el socialismo, votaron por la independencia, votaron por la grandeza de Venezuela, votaron por el futuro. Mi reconocimiento a todo y todas, a lo largo y ancho del territorio. Todavía a las 10 de la noche había gente votado en algunas mesas. Ha sido además una victoria en toda la línea, estamos ganando por más de 11 puntos porcentuales de diferencia. Con más de 8 millones de votos bolivarianos, votos consientes, votos de la Patria. Hemos ganado, me decía Jorge Rodríguez, que estamos chequeando todavía muchos numero, pero de los 23 estados, mas el distrito capital, 24 hemos ganado en 20 estados de la república. En 20 estados hemos ganado.

Y estamos pelando dos estados más, así que pudiéramos ganar 22 estados de los 24, incluyendo el distrito capital. Vale la pena destacar por ejemplo que ganamos en el estado Zullia por ejemplo, vale la pena destacar que ganamos en estado Carabobo por ejemplo, y en Nueva Esparta, en el estado Monagas con una gran diferencia. Y por supuesto, aquí en Caracas ganamos de manera arrolladora. En Aragua ganamos, en Trujillo, en Anzoátegui ganamos, en Sucre ganamos, en el Delta Amacuro ganamos, en Amazonas ganamos, en Bolívar ganamos, en los llanos galopamos, la caballería, en Apure, en Barinas, Guárico, Portuguesa, en Cojedes arrasó la revolución. En Yarapúy ganamos, en Falcón ganamos, en Vargas arrasamos, en Trujillo. Y estamos pelando ahí cerradito en Miranda y estamos peleando ahí cerradito en Lara.

Ha sido un triunfo en toda la línea de batalla.

En muy pocos países del mundo se da una victoria como esta. Hace un rato estaba conversando con la Presidenta argentina, la Compañera cristina Fernández. Muy emocionada. Le mandó un abrazo a toda Venezuela de parte del pueblo argentino. Ahí están los Compañeros de Argentina, la juventud argentina. La Patria de Perón, de San Martin, del Che, de Néstor Kirchner. Y le dije Cristina esta victoria es también para la Patria Argentina. Hoy gano América Latina, el Caribe, los pueblos de nuestra América ganaron con la victoria del Pueblo venezolano. También acabo de recibir una carta de felicitación del presidente cubano, el General Raúl Castro, y envía un saludo al Pueblo venezolano y de parte de Fidel un abrazo al pueblo de Simón Bolívar. Y siguen llegando mensajes de felicitación para todos ustedes, porque ha sido un día memorable. Desde lo más profundo de mi corazón, les doy las gracias compañeros y compañeras.

Y le pido a Dios que me de vida y salud para seguir sirviendo mas y mejor al pueblo venezolano. Gracias dios mio, Cristo de la montana, Cristo del 4 de febrero, cristo del 11 de abril cristo de siempre, cristo de los pueblos.

Alerta, alerta que camina la espada de Bolívar por América Latina. Hoy es el día de la virgen del rosal, la virgen de Zabaleta, a ella también dedicamos este triunfo del pueblo venezolano, este triunfo de la patria.

Y lo dedicamos sobre todo a nuestro hijos, a nuestras hijas, a nuestro nietos nuestras nietas, porque de ellos es esta Patria, dedicamos especialmente este triunfo a la juventud venezolana. La mejor generación que por esta tierra ha pasado desde que el mundo es mundo. Dedicamos este triunfo a las mujeres de Venezuela, a los estudiantes, a los trabajadores, a los campesinos, a los pueblos indígenas de nuestra tierra. A los pescadores, a las pescadoras, a todos.

Esta es una victoria de todos y de todas. Ahora bien. Como dije en los últimos días, para mi el próximo periodo de gobierno no comienza el 10 de enero de 2013, comienza hoy mismo el nuevo ciclo de gobierno. El nuevo ciclo del gobierno Bolivariano, en el cual estamos obligados a ser cada día mejores, mas eficientes a responder con mayor eficiencia y eficacia a las necesidades de nuestro pueblo. Yo me comprometo como ustedes, lo reitero a ser cada día mejor presidente de lo que he sido en estos años.

Y con ello, los invito a todos a y todas a que seamos cada día mejores venezolanos, mejores venezolanas, mejores patriotas, mejores trabajadores, mejores estudiantes, mejores productores. Mejores líderes. Para acelerar en este nuevo ciclo que comienza la construcción de la Venezuela potencia, de la Venezuela grande, dentro de la Patria Grande de América Latina y el caribe. Quiero comprometernos a todas y a todos, incluyendo a los sectores de la oposición.

Les hago el llamado una vez más a los sectores opositores a que salgan de ese estado mental y anímico que les ha llevado a buena parte de ellos, a desconocer todo lo bueno que hay en esta tierra venezolana. Les ha llevado a tener o a expresar una visión catastrófica, como si Venezuela estuviera en una catástrofe. Venezuela no esta en ninguna catástrofe, esta Venezuela de hoy es la mejor Venezuela que hemos tenido en 200 años.

Nunca, nunca ante jamás tuvimos una Venezuela como la que hoy tenemos desde el punto de vista moral, social, político, económico y cultural, pero yo hago un llamado a todos a que aportemos lo mejor de cada quien, para con nuestra diferencias con nuestro conflicto, pongamos por encima el interés de nuestra patria y contribuyamos a fortalecerla cada día mas

Venezuela, Venezuela.

Bien. Por eso, felicitaciones y agradecimiento a todos los visitantes de otros países que vinieron a acompañar nuestro proceso. Los saludamos y damos un aplauso a ellos. A los periodistas que han venido de todo el mundo a mirar la verdad de Venezuela, la verdad de nuestra Patria, de esta Patria cada día más democrática, más libre y más justa.

Compañeros, compañeras. Yo sé que tenemos unos días, muchas días intensos de trabajo. Los días precedentes, mucha gente no ha dormido ¿verdad? Ya es tarde, casi la media noche, mañana es lunes, día de trabajo ¿no? Claro, mañana día de trabajo.

Por eso yo no voy a extender mucho mis palabras, lleno de pasión patria, quería agradecerles a todos y a todas y hacerles este llamado a la unidad nacional y al trabajo en conjunto y a forjar lo mejor de nosotros. En aras de la felicidad de la patria, de la paz nacional. Por eso quiero hacer de nuevo un reconocimiento especial a la dirigencia opositora que no se presto a los planes desestabilizadores que algunos estaban acariciando. Un reconocimiento especial, así es que se juega en la democracia, que se impone la voz de la mayoría respetando al voz de la minoría.

Para que podamos vivir en paz en esta tierra bendita de Dios y del Pueblo.

Miren. Ustedes estaban allí coreando la consigna ‘alerta, que camina la espada de Bolívar por América Latina. Aquí eta la espada de Bolívar, la espada libertadora de América, la espada de los Pueblos, una espada que no se quedo en el pasado sino que esta con nosotros hoy y estará en el futuro.

Con esta espada aquí en el balcón del Pueblo, acá en la Caracas del Bolívar rindo tributo a Simón Bolívar el padre de la Patria, Viva Bolívar!

Bolívar ha vivido hoy, como seguirá viviendo en el corazón del pueblo bolivariano que ha despertado, ustedes saben que nuestro padre Bolívar, poco antes de morir lo dijo ‘la independencia es el único bien que hemos conquistado a costa de los demás, pero esa independencia decía bolívar, con esta misma espada en las manos en enero de 1830 en la hermana ciudad de Bogotá, decía después de 20 años de revolución el único bien que hemos conservado o conquistado es la independencia. Pero la independencia es la puerta abierta que nos permitirá conquistar todos los demás bienes para la Patria. Pues bien, aquí estamos hoy. Hoy. 7 de octubre pasaron muchas cosas en Venezuela. Una victoria del pueblo en todas las líneas de batalla, la batalla perfecta y la victoria perfecta.

Le hemos dado una lección al mundo de lo que es Venezuela, de lo que es el pueblo venezolano, por eso les decía, hoy pasaron muchas cosas en Venezuela. Todas cosas buenas, como bases para seguir construyendo el futuro, pero para mí lo más grande que hemos logrado hoy es que hemos logrado el primer objetivo histórico del plan de gobierno de Chávez para el gobierno 2013-2019.

Viva la independencia. El bien más preciado que hemos conquistado y que nos permitirá continuar contrayendo la mayor suma de felicidad para todo el pueblo venezolano, por eso rendimos tributo a Simón Bolívar, a su espada, a su ejemplo a su sacrificio, a su grandeza.

Nosotros venimos de lejos. Nosotros somos los hijos de Bolívar, las hijas de Bolívar, de José Félix Rivas, nosotros somos los hijos y las hijas de Ezequiel Zamora, el General del Pueblo Soberano. Nosotros somos los hijos y las hijas de todas esas luchas, que aquí se sembraron.

Venezuela más nunca volverá al neo liberalismo. Venezuela seguir hacia el socialismo democrático del siglo XXI. Por eso. 7 de octubre, bendito sea, hemos escrito otra página memorable en esta historia, por eso, gracias Dios mio, gracias Cristo nuestro, gracias Pueblo amado, gracias Venezuela, gracias venezolanas, gracias venezolanos, gracias a la juventud venezolana. Gracias. Gracias. Muchas gracias.

A todos. Mis soldados de las FF.AA., gracias a eso equipos de trabajo que día a día están apoyándome, desde que me levanto hasta que me acuesto. Gracias a todos ustedes se hizo posible esta gran batalla y esta gran victoria. Gracias a Dios y gracias al Pueblo. Dios, sígueme dando vida y salud para seguir contrayendo esta patria, esta patria socialista. Que viva Venezuela, que viva la Revolución, viva la paz, viva la alegría, viva el socialismo. Hasta l a victoria siempre!

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Compatriota Presidente Nicolás Maduro: “El mejor homenaje a Chávez es luchar siempre”

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 6 octubre 2013

Nicolas Maduro-Fidel Ernesto Vasquez

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Hebert Garcia Plaza: “estamos ante un enemigo oculto que pretende detener el avance de la revolución”

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 6 octubre 2013

Herber Garcia Plaza-Fidel Ernesto Vasquez

El Ministro para el Transporte Aéreo y Acuático y Jefe del Órgano Superior de la Economía, Hebert García Plaza, aseguró que no estamos ante una emergencia económica, y que el órgano de defensa creado por el Estado, es una medida de prevención.

Señaló que “estamos ante un enemigo oculto que pretende detener el avance de la revolución”, esto en relación al “saboteo económico por el que atraviesa Venezuela”.

Al respecto expresó que el Ejecutivo ha realizado más de 42 reuniones con empresarios públicos y privados, donde se tocaron una una serie de temas para solucionar algunos temas entre los que destacan el desabastecimiento.

Sobre una posible militarización del “problema”, aseguró que aunque tiene una formación militar, fue instruído por “el hombre que tuvo los mayores logros sociales de la historia”, aún siendo parte del cuerpo castrense, haciendo referencia al fallecido Hugo Chavez.

“Trabajamos única y exclusivamente por el bienestar de los venezolanos”, recalcó .

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El pueblo junto al Compatriota Presidente Nicolás Maduro recordará este lunes victoria del Comandante Hugo Chávez en octubre de 2012

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 6 octubre 2013

Hugo Chavez-Fidel Ernesto Vasquez

Con una marcha hasta el Balcón del Pueblo en el Palacio de Miraflores se recordará la victoria del comandante de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, en las elecciones presidenciales del 7 de octubre de 2012.

En esos comicios Chávez obtuvo la victoria con 8.191.132 votos, lo que representó 55,07 % de los sufragios. Por ello el pueblo venezolano marchará desde tres puntos hasta el Balcón del Pueblo.

Uno de los puntos de concentración es la avenida Libertador, a la altura de la sede de Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv), en Parque Carabobo; otro será la avenida Baralt, frente al Tribunal Supremo de Justicia; y en la avenida Sucre, específicamente en la esquina denominada El Rincón del Taxista.

La concentración comenzará a las 9:00 de la mañana.

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#A7MesesDeTuPartidaComandante los patriotas cumplimos junto al presidente Nicolás Maduro tú orden: Unidad, Lucha, Batalla y Victoria.

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 5 octubre 2013

NICOLAS MADURO-FIDEL ERNESTO VASQUEZ

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#A7MesesDeTuPartidaComandante contigo aprendimos q amor con amor se paga, juramos seguir con Nicolás Maduro tú legado

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 5 octubre 2013

Hugo Chavez GMVV-Fidel Ernesto Vasquez

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#A7MesesDeTuPartidaComandante gracias por darnos la felicidad de vivir con amor. El compatriota presidente Nicolás Maduro terminara la tarea

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 5 octubre 2013

Nicolas Maduro-Fidel Ernesto Vasquez

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Presidente Nicolás Maduro irá a la Asamblea Nacional a solicitar formalmente la Ley Habilitante

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 4 octubre 2013

Nicolas Maduro-Fidel Ernesto Vasquez

“Voy a la Asamblea Nacional a pedir poderes habilitantes para la lucha contra la corrupción y contra la guerra económica; le voy a ver el hueso a quienes sabotean, porque nuestra patria no se merece esto”, indicó.

Desde el Patio de Honor de la Academia Militar en Fuerte Tiuna, el Jefe de Estado juró que derrotará de raíz “todo el mal de la perversidad del sabotaje contra la vida económica del país“.

“Yo me estoy preparando plenamente, y (también) los planes especiales, parte de ellos los voy a explicar el martes que viene en la Asamblea Nacional”, agregó.

Resaltó que no permitirá que pongan a la patria a la “defensiva”. “Sería casi traición dejar que a la patria la pongan a la defensiva”.

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EN FOTOS el histórico cierre de campaña del Comandante Chávez con 7 avenidas desbordadas de pueblo

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 4 octubre 2013

Hugo Chavez Mitin 4 octubre de 2012-Fidel Ernesto Vasquez (12)

Hugo Chavez Mitin 4 octubre de 2012-Fidel Ernesto Vasquez (1)

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Hugo Chavez Mitin 4 octubre de 2012-Fidel Ernesto Vasquez (6)

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Se cumple un año del histórico cierre de campaña del Comandante Chávez con 7 avenidas desbordadas de pueblo

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 4 octubre 2013

Hugo Chavez Mitin 4 octubre de 2012-Fidel Ernesto Vasquez (12)

Coordinador de Movilización y Eventos del PSUV, Darío Vivas ¡Aquí está el candidato de la Patria, Hugo Chávez! En el corazón del pueblo, en el corazón de la Patria ¡Hugo Chávez!

Periodista José Vicente Rangel “…y la han obligado, pero saben por quién votar”, esta frase entraña por un lado una mentira, porque aquí nadie está obligado, aquí está la conciencia del pueblo que no se vende, que no se compra, pero esa frase expresa el inmenso desprecio de la oligarquía por el pueblo creen que el pueblo es comprable, que es manejable, pero el pueblo chavista hoy demuestra su coraje, su decisión de lucha y lo otro es pensar que ustedes tienen alguna duda para votar, aquí no hay duda posible, aquí está la patria o la antipatria, aquí está la nación o la antinación, aquí está el proyecto neoliberal y el proyecto socialista, pero hay algo más importante, aquí hay un líder de verdad, un líder que tiene las ideas bien puestas, que trabaja con el pueblo, que decide las situaciones claves, que tiene coraje, que tiene valor y del otro lado un pobre liderazgo, un liderazgo chucuto que no representa absolutamente nada.

Quiero decirles finalmente, nosotros venidos de una larga lucha, lo sabe el presidente Chávez, perdóneme la mención personal, hace 39 años yo fui candidato al socialismo desde entonces han pasado muchas cosas en este país, finalmente encontramos al líder que ha llevado al socialismo al poder y es la gran virtud de esto hombre que está con nosotros, por eso carajo vamos a votar por Chávez el próximo domingo, que nadie se quede en la casa, vamos a conquistar la victoria. Con ustedes Hugo Chávez Frías presidente de la República y nuevamente electo el próximo domingo.

Coordinador de Movilización y Eventos del PSUV, Darío Vivas Y ahora y para siempre el candidato de la Patria, Hugo Chávez.

[Interpretación del Himno Nacional “Gloria al Bravo Pueblo” por parte del Candidato de la Patria y del pueblo asistente]

 Candidato Chávez ¡Fuerte!

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez ¡Viva Venezuela!

Asistentes [aplausos] ¡Viva!

Candidato Chávez ¡Viva la Patria!

Asistentes [aplausos] ¡Viva!

Candidato Chávez ¡Viva la Revolución!

Asistentes [aplausos] ¡Viva!

Candidato Chávez ¡Viva el socialismo!

Asistentes [aplausos] ¡Viva!

Candidato Chávez ¡Viva Venezuela libre!

Asistentes [aplausos] ¡Viva!

Candidato Chávez ¡Viva el 7 de octubre!

Asistentes [aplausos] ¡Viva!

Candidato Chávez ¡Viva el pueblo venezolano!

Asistentes [aplausos] ¡Viva!

Candidato Chávez ¡Viva Bolívar!

Asistentes [aplausos] ¡Viva!

Candidato Chávez ¡Viva la juventud!

Asistentes [aplausos] ¡Viva!

Candidato Chávez ¡Viva la lluvia!

Asistentes [aplausos y consignas] ¡Viva!

Candidato Chávez Pero mira, mira como se ve todo allá, llegó la avalancha bolivariana a Caracas.

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez Y llegó con un palo de agua compadre.

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez Miren como está la avenida Bolívar allá, miren y la avenida México allá.

Asistentes ¡Uh-Ah Chávez no se va! ¡Uh-Ah Chávez no se va! ¡Uh-Ah Chávez no se va! ¡Uh-Ah Chávez no se va…!

Candidato Chávez Y las Fuerzas Armadas allá.

Asistentes ¡Uh-Ah Chávez no se va! ¡Uh-Ah Chávez no se va! ¡Uh-Ah Chávez no se va! ¡Uh-Ah Chávez no se va…!

Candidato Chávez Y la Lecuna allá, la Baralt, la Urdaneta…

Asistentes ¡Uh-Ah Chávez no se va! ¡Uh-Ah Chávez no se va! ¡Uh-Ah Chávez no se va! ¡Uh-Ah Chávez no se va…!

Candidato Chávez Bueno hoy es el día de San Francisco ¿verdad? Este es lo que llaman “El Cordonazo de San Francisco”, vamos a recordar… mira que no se moje ese niño, que no se moje ese niño chiquitico, protejan a los niños ¿cómo están ustedes?

Asistentes ¡Bien!

Candidato Chávez Estamos felices hoy jueves 04 de octubre, cerrando campaña en el Valle de Caracas.

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez La avalancha bolivariana.

Asistentes [aplausos y consignas].

Candidato Chávez Bueno yo, gracias José Vicente por esas palabras. Quiero darles un saludo a todas y a todos, las circunstancias me obligan a ser breve, allá al fondo ¿me oyen? ¡Alláaaaaaaaa! Me imagino que me oyen allá también en la México, me oyen allá en las Fuerzas Armadas, en la Lecuna, en la Baralt.

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez Mira, miren como está Caracas ¡viva Caracas!

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez Viva el Magallanes.

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez Vamos a mandarles un aplauso a Miguel Cabrera ¡triple coronado en las grandes ligas!

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez …Campeón jonronero, campeón impulsador. Bueno muchachos ¿dónde está la juventud?

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez ¿Dónde están los estudiantes?

Asistentes [aplausos].

Candidato ChávezQue vivan los estudiantes, que viva la juventud.

Bueno miren en verdad estamos cerrando campaña hoy de esta manera esplendorosa, desbordada de amor, de Patria, de alegría en Caracas la cuna de Bolívar, Bolívar, Bolívar… yo le doy gracias a Dios, le doy gracias a la vida como dice la canción, gracias a la vida por haberme dado tanto ¡aquí está Chávez de pie con ustedes!

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez 04 de octubre y hay un solo grito que se oye por toda Venezuela ¡gana Chávez el 07 de octubre!

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez Gana Chávez el 07 de octubre, porque Chávez son ustedes muchachos, Chávez es la Patria, Chávez es el futuro, Chávez es la alegría.

Asistentes Son diez, son diez, son diez millones son diez, Son diez, son diez, son diez millones son diez, Son diez, son diez, son diez millones son diez…

Candidato Chávez ¿Quién es el candidato adeco? ¿Quién es el candidato copeyano? ¿Quién es el candidato neoliberal? ¿Quién es el candidato del paquetazo?

Asistentes ¡El majunche!

Candidato Chávez ¿Quién es el candidato de los grandes ricachones?

Asistentes El majunche.

Candidato Chávez ¿Quién es el candidato de los corruptos?

Asistentes El majunche.

Candidato Chávez ¿Quién es el candidato de los grandes negocios?

Asistentes El majunche.

Candidato Chávez ¿Quién es el candidato del pueblo?

Asistentes ¡Chávez!

Candidato Chávez ¿Quien es el candidato de la juventud?

Asistentes ¡Chávez!

Candidato Chávez ¡Quién es el candidato de la Patria!

Asistentes ¡Chávez!

Candidato Chávez ¿Quién es el candidato de la alegría?

Asistentes ¡Chávez!

Candidato Chávez ¿Quién es el candidato de la vida?

Asistentes ¡Chávez!

Candidato Chávez ¿Quién es el candidato del futuro?

Asistentes ¡Chávez!

Candidato Chávez Y Chávez son ustedes muchachos.

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez Todos somos Chávez.

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez Por eso ¡gana Chávez el 07 de octubre!

Asistentes ¡Uh-Ah Chávez no se va! ¡Uh-Ah Chávez no se va! ¡Uh-Ah Chávez no se va! ¡Uh-Ah Chávez no se va…!

Candidato Chávez Les voy a decir algo esta avalancha bolivariana que viene recorriendo el país en las últimas semanas, en los últimos días ahora tenemos que convertirla en una avalancha de votos el próximo domingo.

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez Que no se nos quede ni un solo voto patriota, por fuera ¡todo el mundo a votar por Chávez el 07 de octubre!

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez Todo el mundo a levantarse muy temprano y a votar muy temprano para que al medio día ya la victoria de Chávez sea ¡incuestionable!

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez Le vamos a dar una paliza a la burguesía.

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez Va a ser una gran victoria la victoria bolivariana, la victoria popular, pero eso tenemos que lograrlo con los votos. Desde muy temprano les repito, el toque de Diana ¿a qué hora es? ¿A las cuatro? ¡No! ¿A las tres de la mañana? Un buen café, un chocolate, un desayuno y todos a votar por el futuro, a votar por la vida, a votar por Chávez.

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez Miren aquí estoy, como les dije, gracias a Dios, gracias a ustedes, José Vicente Rangel me entrevistaba hace unos días y hablábamos el tiempo, bueno ha pasado un tiempo ya largo en esta batalla. Nosotros venimos de lejos, nosotros venimos de lejos, esta batalla nuestra es larga, esta batalla nuestra tiene más de 500 años en esta Tierra.

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez Aquí estamos los hijos de Guaicaipuro ¿quién se siente aquí Guaicaipuro? Todos somos Guaicaipuro y su grito de guerra contra el imperio español Ana karina rote… de ahí venimos nosotros, de la resistencia aborigen, de la resistencia india, de la resistencia negra, de los explotados, de los dominados de siempre. Ha sido larga la batalla, nosotros somos ¡los hijos de Simón Bolívar! ¡Las hijas de Simón Bolívar! Nosotros somos los patriotas del 05 de julio, del 19 de abril, nosotros somos los soldados de José Félix Ribas en la Victoria.

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez Eso somos nosotros, hombres y mujeres de hoy.

Asistentes [aplausos].

Candidato Chávez Nosotros somos de las tropas de Ezequiel Zamora y su grito ¡Tierras y hombres libres! Nosotros somos los hijos de las cargas de caballería de Maisanta y los últimos hombres de a caballo, es larga la jornada que nosotros hemos venido batallando. Nosotros somos los hijos de las columnas guerrilleras de Argimiro Gabaldón, con su corazón y brazo, nosotros somos los del Caracazo somos nosotros. Nosotros somos los del 4 de febrero carajo.

Nosotros somos los del 27 de noviembre, nosotros somos, nos costó mucho llegar aquí en 500 años de batalla, de 1492 a 1992, 500 años de lucha y cuando terminaba el siglo XX nosotros salimos de una especie de muerte colectiva a pesar de tanta luchas, terminando el siglo XX Venezuela se levantó como Lázaro y aquí estamos en el 2012 Venezuela hoy está viva y camina y corre.

Asistentes [Bulla y algarabía].

Candidato Chávez Venezuela, Venezuela, Venezuela.

[Canta] Llevo tu luz y tu aroma en mi piel…

la espuma del mar…
Siento el caribe, como una mujer…
soy así…
Soy selva, nieve y volcán
y al andar…
el rumor del llano en una canción
de Venezuela… 

¡Viva Venezuela!

Asistentes ¡Viva!

Candidato Chávez Gracias a Dios y al gracias al pueblo heroico de Bolívar, Venezuela resucitó de entre los muertos y vive la Patria, la Patria joven muchachas, la Patria joven muchacho, y por nada del mundo nosotros vamos a permitir que vuelvan a liquidar a Venezuela.

Asistentes [Bulla y algarabía].

Candidato Chávez Y eso es lo que está en juego el 7 de octubre, nos estamos jugando la vida de Venezuela…

¿Hay algún problema aquí? Por favor atiendan allá a alguien, tengan cuidado con los niños, a ver, aja.

Bueno yo no voy hablar mucho por las circunstancias, pero sólo les digo eso, está en juego la vida de Venezuela y nosotros o mejor dicho en nuestras manos no se va a perder la vida de la Patria, estoy completamente seguro y sobre todo en las manos de la juventud venezolana de hoy no se va a perder el futuro de la Patria.

Asistentes [Bulla y algarabía].

Candidato Chávez Por mi parte yo seguiré con ustedes, mi próximo gobierno comienza el lunes 8 de octubre comienza el próximo gobierno de Chávez ¿dónde están los patriotas?

Asistentes [Bulla y algarabía].

Candidato Chávez ¿Dónde están los socialistas?

Asistentes [Bulla y algarabía].

Candidato Chávez ¿Dónde está la juventud socialista?

Asistentes [Bulla y algarabía].

Candidato Chávez ¡Viva la juventud!

Asistentes [Bulla y algarabía].

Candidato Chávez Miren en estos años que han pasado hemos logrado algo verdaderamente maravilloso, hemos logrado salvar la Patria, en los últimos 10 años digámoslo así y hemos echado las bases del futuro, Venezuela era un país hambriento hoy ya no hay hambre en Venezuela.

Asistentes [Bulla y algarabía].

Candidato Chávez Gracias a la revolución ya hoy todo el pueblo se alimenta de manera digna, los niños, las niñas, la familia venezolana, pero aquí hace 20 años había hambre, pobreza y miseria. Miren en apenas 10 años hemos bajado la pobreza en más de la mitad, pero en los próximos 6 años debemos llevar la miseria a cero en la Patria de Bolívar.

Asistentes [Bulla y algarabía].

Candidato Chávez Y eso se debe a las políticas del Gobierno Revolucionario y al trabajo de todo el pueblo, la Gran Misión Mercal por ejemplo ¿quién no se ha beneficiado aquí de la Gran Misión Mercal? Barrio Adentro aquí no había médicos para el pueblo, ni salud para el pueblo, hasta que llegó Barrio Adentro ¿ustedes creen que un gobierno del majunche impulsaría Barrio Adentro?

Asistentes ¡Noooo!

Candidato Chávez Claro que no ¿ustedes creen que un gobierno de los ricachones impulsaría la Misión Mercal?

Asistentes ¡Noooo!

Candidato Chávez Claro que no ¿ustedes creen que un gobierno de la burguesía impulsaría la Misión Vivienda Venezuela?

Asistentes ¡Noooo!

Candidato Chávez Bueno en cambio el gobierno de Chávez va a lograr que en los próximos 6 años no quede ni una familia sin vivienda digna en Venezuela.

Asistentes [Bulla y algarabía].

Candidato Chávez Lo mismo pasa con el desempleo que era de casi 20 por ciento, lo hemos bajado a 7 por ciento, pero jóvenes venezolanos cuando termine el próximo gobierno de Chávez en el 2019 no debe haber ni un desempleado en Venezuela.

Asistentes [Bulla y algarabía].

Candidato Chávez Pleno empleo, educación, hemos creado 22 nuevas universidades en los últimos 10 años en Venezuela y vamos a crear más de 10 nuevas universidades en los próximos 6 años ¿ustedes creen que un gobierno de la burguesía apoyaría a las universidades publicas?

Asistentes ¡Noooo!

Candidato Chávez ¿A la Misión Sucre?

Asistentes ¡Noooo!

Candidato Chávez Cuando yo llegué al gobierno había como 500 mil jóvenes bachilleres sin cupo en las universidades. Hoy nosotros estamos en quinto lugar en el mundo en cuanto a matrícula universitaria.

Asistentes [ovación]

Candidato Chávez Pero dentro de 6 años debemos estar en el primer lugar en el mundo en educación, salud, vivienda, alimentación, trabajo.

Asistentes [ovación]

Candidato Chávez ¿Se dan cuenta por qué estamos hablando de la vida de la Patria, lo que está en juego?

Asistentes ¡Uh, ah, Chávez no se va! ¡Uh, ah, Chávez no se va! ¡Uh, ah, Chávez no se va!

Candidato Chávez Ten cuidado ahí, no empujen, no empujen.

Asistentes ¡Uh, ah, Chávez no se va! ¡Uh, ah, Chávez no se va! ¡Uh, ah, Chávez no se va!

Candidato Chávez ¿Se dan cuenta por qué les digo que nos estamos jugando la vida de la Patria? Es la vida del pueblo lo que está en juego, el futuro lo que está en juego muchachos, muchachas. Con el favor de Dios y la ayuda de ustedes Chávez no les fallará a la juventud venezolana; Chávez no le fallará al pueblo venezolano.

Yo sin duda he cometido errores, quién no los comete. Pero ¿acaso les falló Chávez a ustedes el 4 de febrero?

Asistentes ¡Nooo!

Candidato Chávez ¿Acaso Chávez les falló a ustedes en la cárcel?

Asistentes ¡Nooo!

Candidato Chávez ¿Acaso Chávez se vendió a la burguesía?

Asistentes ¡Nooo!

Candidato Chávez ¿Acaso Chávez de Presidente se dejó doblegar por el imperialismo?

Asistentes ¡Nooo!

Candidato Chávez Ustedes saben que varias veces incluso he estado a punto de morir por ser fiel al pueblo venezolano, y ese es mi camino, yo no les fallaré, seré fiel para siempre al pueblo de Venezuela.

Asistentes [ovación]

Candidato Chávez A la vida de Venezuela, a la juventud venezolana.

Llegó la avalancha bolivariana pues, al valle de Caracas.

Asistentes ¡Uh, ah, Chávez no se va! ¡Uh, ah, Chávez no se va!

Candidato Chávez Y el próximo domingo vámonos en avalancha a las mesas electorales muy temprano, para garantizar la victoria y abrir los portones del futuro que hemos conquistado.

Ustedes tienen derecho al futuro, lo hemos conquistado. Nada, ni nadie le robará el futuro al pueblo venezolano, a la Patria venezolana, a la juventud venezolana.

Asistentes [ovación]

Candidato Chávez Mañana es viernes 5, sábado 6, vamos a seguir trabajando como hormiguitas en las patrullas bolivariana para la Batalla de Carabobo, en los Comandos de Campaña Carabobo, que no se nos quede ni un voto por fuera, y muy temprano a votar, muy temprano, en avalancha de votos bolivarianos, y listos para defender la victoria del pueblo ante cualquier pretensión de la burguesía de desconocer la victoria del pueblo venezolano.

Asistentes [ovación]

Candidato Chávez Estoy seguro que lo vamos a lograr compañeros y compañeras, yo sé…

Asistentes [ovación]

Candidato Chávez ¡Uuuu! ¡Una bulla!

Asistentes [bulla]

Candidato Chávez ¡Otra bulla!

Asistentes [bulla]

Candidato Chávez ¡Otra bulla!

Asistentes [bulla]

Candidato Chávez ¡Otra bulla en la México!

Asistentes [bulla]

Candidato Chávez ¡Otra bulla en la Fuerzas Armadas!

Asistentes [bulla]

Candidato Chávez ¡Otra bulla en la Lecuna!

Asistentes [bulla]

Candidato Chávez ¡Otra bulla en la Baralt!

Asistentes [bulla]

Candidato Chávez Bueno, compañeros, compañeras, queridos hermanas, queridas hermanas, hemos sido bañados por el agua bendita de El Cordonazo de San Francisco.

Asistentes ¡Uh, ah, Chávez no se va! ¡Uh, ah, Chávez no se va! ¡Uh, ah, Chávez no se va!

Candidato Chávez Hoy es “día de San Francisco” ¿verdad? San Francisco, aquel que era rico y entregó toda su riqueza a los pobres y se volvió santo. San Francisco, aquel que le pidió a Dios diciéndole que lo convirtiera en un instrumento de su paz.

Así somos nosotros como San Francisco, instrumentos de la paz de un pueblo, instrumentos de la vida.

Con esta lluvia de San Francisco nos consideramos bendecidos por la mano de Dios, de Cristo Redentor, nos ha caído el agua bendita de San Francisco, eso es un preludio de lo que va a ocurrir el domingo 7 de octubre.

Asistentes [ovación]

Candidato Chávez ¡Gana Chávez el 7 de octubre! ¡Gana la Patria!

Nos vemos el 7 de octubre allá en las mesas electorales, allá donde está la foto de Chávez, vayan allá a votar por la vida, a votar por el futuro, a votar por la Patria, a votar por la dignidad.

¡Hasta la victoria siempre!

Asistentes ¡Viviremos y venceremos!

Candidato Chávez ¡Viva la Patria!

Asistentes ¡Vivaaa!

Candidato Chávez ¡Viva Venezuela!

Asistentes ¡Vivaaa!

Candidato Chávez ¡Viva la juventud!

Asistentes ¡Vivaaa!

Candidato Chávez ¡Viva la revolución!

Asistentes ¡Vivaaa!

Candidato Chávez ¡Viva la vida!

Asistentes ¡Vivaaa!

Candidato Chávez ¡Viva la alegría!

Asistentes ¡Vivaaa!

Candidato Chávez ¡Viva el futuro!

Asistentes ¡Vivaaa!

Candidato Chávez ¡Viva Venezuela!

Asistentes ¡Vivaaa!

Candidato ChávezSiento tu luz y tu aroma en mi piel/ y el cuatro en el corazón/

¡Viva la Patria venezolana!

Asistentes ¡Vivaaa!

Candidato Chávez ¡Hasta la victoria siempre!

Asistentes ¡Vivaaa!

Candidato Chávez Nos vemos el domingo.

¡Gana Chávez el 7 de octubre!

¡Los que quieran Patria vengan con Chávez!

Candidato Chávez Cuidado con los carritos que venden comida.

Asistentes [consignas]

Candidato Chávez ¡Viva la juventud! Gana Chávez el 7 de octubre.

Asistentes [Algarabía].

Candidato Chávez ¡Vivan las mujeres!

Asistentes [Algarabía].

Candidato Chávez Cuidado con los niños, tengan mucho cuidado con los niños, con los abuelos, con las niñas. Cuidado allá. ¡Hola muchacha! ¡Hola muchachita! ¡Allá arriba en el techo! Saludos.

Saludo a las bellas.

Cuidado, cuidado, cuidado ahí, cuidado. No empujen allá, tengan cuidado, que se cayó alguien ahí, aja. ¿Estás bien? ¿Estás bien, la catira? Aja, ¿Estás bien? Aja, muy bien. Correcto.

¡Epa, compadre! Mira ese Chávez que está de boxeador mira, dale dale dale.

Asistentes [Algarabía].

Candidato Chávez Aja, pero no empujen, no empujen.

¡Viva la Patria! Saludos muchachas.

Asistentes [Algarabía].

Candidato Chávez ¡Epa compadre! ¡Bravos de Apure!

Asistentes [Algarabía].

Candidato Chávez ¡Esa tarima de las comunas!

Asistentes [Algarabía].

Candidato Chávez ¡Allá tienen el satélite Miranda!

Asistentes [Algarabía].

Candidato Chávez ¡Esa juventud! Muchachas, muchachos.

Con cuidado, con cuidado, poco a poco, no se vayan a colear. ¡Esos tupamaros!

Asistentes [Algarabía].

Candidato Chávez ¿Ustedes como que no se mojaron? ¿Se mojaron? No se mojaron.

¡Hola muchacha! ¡Un beso!

¡Mira negra!

Asistentes [Algarabía].

Candidato Chávez ¿Son morochas? Ah.

Asistentes [Algarabía y consignas].

Candidato Chávez ¡La avalancha bolivariana en Caracas! ¡La avalancha patriótica!

Asistentes [Algarabía].

Candidato Chávez Cuidado, con cuidado allá. ¡Ey! ¡Hola juventud!

Asistentes [Algarabía].

Candidato Chávez ¡Que Dios me los bendiga muchachos!

Asistentes [Algarabía].

Candidato Chávez ¡Epa, compadre! La mejor generación, la generación de oro. ¡La Patria de oro!

Asistentes [Algarabía].

Candidato Chávez ¡Bravo! ¡Viva Venezuela!

Asistentes [Algarabía] ¡Viva!

Candidato Chávez ¡Viva la juventud!

El domingo 7 ¡Gana Chávez!

Asistentes [Algarabía].

Candidato Chávez ¡Viva Venezuela!

Asistentes [Algarabía].

Candidato Chávez El domingo muy temprano todas y todos a votar por la Patria, a votar por Chávez.

Asistentes [Algarabía].

Candidato Chávez ¡Bravo! ¡Viva!

¡Una bulla!

Asistentes [Algarabía, bulla].

Candidato Chávez ¡Esa tarima! ¡Ese Parque Central!

¡Epa comadre!

Asistentes [Algarabía].

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Cumpliendo el legado del Comandante Supremo Hugo Chávez, el gobierno Bolivariano entregó 145 viviendas en Anzoátegui

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 3 octubre 2013

Hugo Chavez GMVV-Fidel Ernesto Vasquez

Durante este jueves y viernes, la Gran Misión Vivienda Venezuela entregará 2.046 unidades habitacionales en los estados Anzoátegui, Apure, Bolívar, Delta Amacuro, Miranda, Mérida, Portuguesa, Zulia y Vargas.

En el estado Anzoátegui, cumpliendo con el legado de nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez, el gobierno Bolivariano y Revolucionario de nuestro Presidente de la República, Nicolás Maduro, hizó entrega de  145 viviendas dignas a nuestro pueblo, en acto realizado por el vocero del Poder Popular en la Gobernación del estado Anzoátegui, el profesor Aristóbulo Istúriz.

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Aristóbulo Istúriz: Sector opositor está gestando un plan desestabilizador en Anzoátegui

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 3 octubre 2013

Aristobulo Isturiz-Fidel Ernesto Vasquez

Este jueves el vocero del Poder Popular en la gobernación del estado Anzoátegui, profesor Aristóbulo Istúriz, expresó que la intensificación de la guerra económica durante los últimos días en esta entidad oriental se debe a un plan desestabilizador y de sabotaje que se adelanta desde las filas opositoras regionales, como parte de los comicios municipales del 8 de diciembre.

Durante una rueda de prensa del comando de campaña Bolívar-Chávez del estado que se llevó a cabo en Puerto La Cruz, Istúriz aseguró que “desde Anzoátegui no podemos ni vamos a permitir que la oposición logre su cometido y rompa los derechos fundamentales del pueblo anzoatiguense y de Venezuela”.

Asimismo, aprovechó su intervención para denunciar que militantes de diferentes estructuras políticas opositoras de la entidad se han dedicado a promover la práctica de la especulación y el acaparamiento, acción que contribuye con el desabastecimiento y la falta de los rubros de la cesta básica en los anaqueles de las grandes cadenas de supermercados y otros comercios.

Istúriz añadió que la derecha anzoatiguense también está ejecutando una estrategia negativa que apunta hacia la desestabilización de los servicios básicos en la entidad, así como la perturbación del funcionamiento de la industria petrolera de Anzoátegui. Acotó que gran parte de los medios de comunicación del estado apoyan los planes de la oposición local.

Adicionalmente, el también jefe del Comando de Campaña Bolívar-Chávez estadal anunció que el próximo sábado a las 10 de mañana se llevará a cabo la juramentación del comando de Barcelona, en el gimnasio Luis Ramos del Complejo Polideportivo Simón Bolívar de Puerto La Cruz.

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En este VIDEO se muestra como los apátridas golpistas pueden simular la voz del Comandante Supremo Hugo Chávez

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 3 octubre 2013

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Venezuela rechaza las declaraciones de Keiderling y la expulsión de Calixto Ortega y otros diplomáticos

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 2 octubre 2013

Nicolas Maduro-Fidel Ernesto Vasquez

El Gobierno venezolano rechazó hoy, mediante un comunicado, las declaraciones que emitió la Encargada de Negocios de los Estados Unidos, Kelly Keiderling, quien fue expulsada del país y acusada de planear sabotajes contra la nación.

“El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela rechaza categóricamente las declaraciones de la funcionaria Kelly Keiderling, Encargada de Negocios de la Embajada de Estados Unidos de América en Caracas”, se desprende de parte del texto que envió el Ministerio de Exteriores a la prensa, y que confirma además la expulsión de Calixto Ortega y otros funcionarios de la Embajada venezolana de suelo estadounidense.

Lea el comunicado íntegro a continuación:

 

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA RELACIONES EXTERIORES

 

COMUNICADO

El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela rechaza categóricamente las declaraciones de la funcionaria Kelly Keiderling, Encargada de Negocios de la Embajada de Estados Unidos de América en Caracas. Estas declaraciones son una confesión de la abierta injerencia en los asuntos internos de Venezuela, razón por la cual la funcionaria fue declarada como persona no grata y exhortada a abandonar el territorio venezolano.

De la misma manera se repudia la expulsión del Encargado de Negocios de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en Washington, Calixto Ortega Ríos; así como de la Segunda Secretaria de la Embajada, Mónica Sánchez; y la Cónsul, Marisol Gutiérrez, del Consulado de Venezuela en Houston; pues no se puede considerar esta una decisión recíproca, al observar la conducta inequívoca de nuestros funcionarios, que no han osado en ningún momento sostener reuniones con grupos contrarios al Gobierno del Presidente Barak Obama o con personas interesadas en actuar en contra del Gobierno estadounidense.

El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela desea reivindicar la labor realizada en Estados Unidos de América por los mencionados compatriotas venezolanos, de quienes nos sentimos orgullosos, pues han representado dignamente la Patria del Libertador Simón Bolívar y del Comandante Hugo Chávez.

Caracas, 01 de octubre de 2013

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