Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

Archive for 18/04/14

DICTAN PRIVATIVA DE LIBERTAD A CUATRO ASESINOS DE LA DERECHA FASCISTA POR ATAQUES CONTRA LOS HIJOS DE LA MILITANTE DEL PSUV “LA CAPERUCITA”

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 18 abril 2014

Hijo de Caperucita-Fidel Ernesto Vasquez

Había una turba de 30 a 40 personas y se me abalanzaron unos tres hombres y once mujeres, comenzaron a golpearme, me halaron el cabello, me dieron puntapié e intentaron meterme en la alcantarilla, por lo que mi hermano intentó defenderme y uno de los sujetos sacó un cuchillo con el que lo hirió entre el pecho y el pulmón”, relato la hija de la compatriota del PSUV.

El Ministerio Público dictó este jueves privativa de libertad para cuatro personas por estar presuntamente implicados en el ataque contra Leonel Zavala Vanegas y Marly Vanegas, hijos de la militante revolucionaria, Marlene Vanegas,conocida como “la Caperucita”.

El hecho ocurrió el pasado martes en el municipio Chacao del estado Miranda, cuando un grupo violento de extrema derecha, que se encontraba obstaculizando el paso en la calle Páez, hirió con una arma blanca a Leonel Zavala y golpeó de forma deliverada a Marly Vanegas.

Marly Vanegas, desde la sede del Palacio de Justicia, en Caracas, informó que “los delitos que le fueron imputados a las cuatro personas fueron: instigación a delinquir, obstaculización de las vías públicas, lesiones genéricas y homicidio calificado en grado de frustración y agavillamiento”.

En contacto informativo transmitido por Venezolana de Televisión, añadió que los presuntos implicados aceptaron los cargos, ante las pruebas presentadas por el Cuerpo de Investigaciones Penales y Criminalísticas (CICPC), consistentes en dos video en los que se observan los hechos y quedan identificadas las personas actualmente detenidas.

 “Faltan cuatro por detener, entre ellos el autor material del intento de asesinato de mi hermano”, precisó Vanegas.

Explicó que entre los detenidos se encuentran tres mujeres, “quienes no demostraron que eran estudiantes”.

Detalló que la Fiscalía tiene 45 días, a partir de este jueves, para continuar la fase de investigación y realizar la audiencia preliminar.

En cuanto al estado de salud de Leonel Zavala Vanegas, informó que se encuentra hospitalizado en el Hospital Militar “Dr. Carlos Arvelo de Caracas”, donde ha respondido favorablemente a los tratamientos médicos.

Momentos después del ataque, vanegas relató que, junto a su hermano, se trasladaba por la calle Páez de Chacao, cuando se encontraron con las tapas de las alcantarillas levantadas, por lo que procedieron a colocarlas en su lugar, para seguir transitando, pero “estaba un grupo de gente y uno de los hombres me reconoce y dice: ‘zámpale, que es la hija de Caperucita’. Había una turba grande de 30 a 40 personas y se me abalanzaron unos tres hombres y once mujeres, comenzaron a golpearme, me halaron el cabello, me dieron puntapié e intentaron meterme en la alcantarilla, por lo que mi hermano intentó defenderme y uno de los sujetos sacó un cuchillo” con el que lo hirió “entre el pecho y el pulmón”.

Precisó que su hermano Leonel, a pesar de la herida, siguió forcejeando con los hombres porque seguían atacándola. “Nuestro único delito era ser hijo de ‘la Caperucita’. No hay derecho para llegar a esta situación de violencia”, apuntó.

El municipio Chacao se ha convertido en un reducto de los grupos de extrema derecha, ante la inacción de la policía municipal. En las guarimbas registradas en la zona, los desestabilizadores realizan acciones terroristas. Hacen uso de bombas molotov, queman basura, esparcen aceite en las calles e incluso colocan alambres en la vía para impedir el paso de motorizados, causando muertes por degollamiento.

Anuncios

Posted in General | Leave a Comment »

CARLOS MANUEL DE CÉSPEDES: EL PADRE DE LA PATRIA

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 18 abril 2014

Carlos Manuel de Céspedes-Fidel Ernesto Vasquez

Autor: Noris Rosado Figueredo

Fuente: http://www.sierramaestra.cu

Para los bayameses, es un orgullo vivir en la tierra que vio nacer a Carlos Manuel de Céspedes, un día como hoy de 1819, y para los santiagueros, un honor, rendir homenaje al Padre de la Patria, cuyos restos descansan en el cementerio Santa Ifigenia de esta Ciudad Héroe.

De familia acaudalada, este hombre dejó a un lado sus riquezas y en 1868, dio la libertad a sus esclavos en el ingenio La Demajagua, y los conminó a luchar por la independencia de la Patria.

Ya desde 1867 Céspedes había iniciado sus labores como conspirador contra el gobierno español, fue abogado, colaboró con la prensa de La Habana, Santiago de Cuba y Manzanillo.

Fue Mayor General del Ejército Libertador y Presidente de la República en Armas. Su estrategia era llevar la guerra a toda la isla.

En mayo de 1870 su hijo más pequeño, Oscar, fue hecho prisionero y condenado a muerte por parte de del ejército español, y uno de los generales de esa fuerza le propuso a Céspedes cambiar la vida del joven y llegar a un arreglo, pero el viril bayamés le respondió: “Oscar no es mi único hijo, soy el padre de todos los cubanos que han muerto por la Revolución”. Ante esa actitud, los cubanos de honor lo nombraron “El Padre de la Patria”

Debido a contradicciones entre los miembros de la Junta revolucionaria, en 1873, Carlos Manuel de Céspedes fue destituido como presidente y confinado, sin una fuerte escolta, a la finca San Lorenzo en la Sierra Maestra donde se dedicó a escribir y enseñar a leer a los niños.

En ese lugar el 27 de febrero de 1874 fue sorprendido por una columna española y cayó heroicamente, el Padre de la Patria.

Posted in General | Leave a Comment »

LA NOVELA DE SUS RECUERDOS autor COMANDANTE FIDEL CASTRO

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 18 abril 2014

Fidel Castro Ruz-Gabriel Garcia Marquez-Fidel Ernesto VasquezAutor: Comandante Fidel Castro Ruz

Granma reproduce una crónica del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro y otra del escritor Ángel Augier sobre García Márquez; así como dos entrevistas que confirió el Premio Nobel a nuestro diario. 

17 de abril de 2014

Fuente: Granma Internacional. 08/12/02 pag.: 8

Gabo y yo estábamos en la ciudad de Bogotá el triste día 9 de abril de 1948 en que mataron a Gaitán. Teníamos la misma edad: 21 años; fuimos testigos de los mismos acontecimientos, ambos estudiábamos la misma carrera: Derecho. Eso al menos creíamos los dos. Ninguno tenía noticias del otro. No nos conocía nadie, ni siquiera nosotros mismos.

Casi medio siglo después, Gabo y yo conversábamos, en vísperas de un viaje a Birán, el lugar de Oriente, en Cuba, donde nací la madrugada del 13 de agosto de 1926. El encuentro tenía la impronta de las ocasiones íntimas, familiares, donde suelen imponerse el recuento y las efusivas evocaciones, en un ambiente que compartíamos con un grupo de amigos del Gabo y algunos compañeros dirigentes de la Revolución.

Aquella noche de nuestro diálogo, repasaba las imágenes grabadas en la memoria: ¡Mataron a Gaitán!, repetían los gritos del 9 de abril en Bogotá, adonde habíamos viajado un grupo de jóvenes cubanos para organizar un congreso latinoamericano de estudiantes. Mientras permanecía perplejo y detenido, el pueblo arrastraba al asesino por las calles, una multitud incendiaba comercios, oficinas, cines y edificios de inquilinato. Algunos llevaban de uno a otro lado pianos y armarios en andas. Alguien rompía espejos. Otros la emprendían contra los pasquines y las marquesinas. Los de más allá vociferaban su frustración y su dolor desde las bocacalles, las terrazas floridas o las paredes humeantes. Un hombre se desahogaba dándole golpes a una máquina de escribir, y para ahorrarle el esfuerzo descomunal e insólito, la lancé hacia arriba y voló en pedazos al caer contra el piso de cemento. Mientras hablaba, Gabo escuchaba y probablemente confirmaba aquella certeza suya de que en América Latina y el Caribe, los escritores han tenido que inventar muy poco, porque la realidad supera cualquier historia imaginada, y tal vez su problema ha sido el de hacer creíble su realidad. El caso es que, casi concluido el relato, supe que Gabo también estaba allí y percibí reveladora la coincidencia, quizás habíamos recorrido las mismas calles y vivido los sobresaltos, asombros e ímpetus que me llevaron a ser uno más en aquel río súbitamente desbordado de los cerros. Disparé la pregunta con la curiosidad empedernida de siempre. “Y tú, ¿qué hacías durante el Bogotazo?”, y él, imperturbable, atrincherado en su imaginación sorprendente, vivaz, díscola y excepcional, respondió rotundo, sonriente, e ingenioso desde la naturalidad de sus metáforas: “Fidel, yo era aquel hombre de la máquina de escribir”.

A Gabo lo conozco desde siempre, y la primera vez pudo ser en cualquiera de esos instantes o territorios de la frondosa geografía poética garciamarquiana. Como él mismo confesó, lleva sobre su conciencia el haberme iniciado y mantenerme al día en “la adicción de los best-sellers de consumo rápido, como método de purificación contra los documentos oficiales”. A lo que habría que agregar su responsabilidad al convencerme no solo de que en mi próxima reencarnación querría ser escritor, sino que además querría serlo como Gabriel García Márquez, con ese obstinado y persistente detallismo en que apoya como en una piedra filosofal, toda la credibilidad de sus deslumbrantes exageraciones. En una oportunidad llegó a aseverar que me había tomado dieciocho bolas de helado, lo cual, como es de suponer, protesté con la mayor energía posible.

Recordé después en el texto preliminar de Del amor y otros demonios que un hombre se paseaba en su caballo de once meses y sugerí al autor: “Mira, Gabo, añádele dos o tres años más a ese caballo, porque uno de once meses es un potrico”. Después, al leer la novela impresa, uno recuerda a Abrenuncio Sa Pereira Cao, a quien Gabo reconoce como el médico más notable y controvertido de la ciudad de Cartagena de Indias, en los tiempos de la narración. En la novela, el hombre llora sentado en una piedra del camino junto a su caballo que en octubre cumple cien años y en una bajada se le reventó el corazón. Gabo, como era de esperarse, convirtió la edad del animal en una prodigiosa circunstancia, en un suceso increíble de inobjetable veracidad.

Su literatura es la prueba fehaciente de su sensibilidad y adhesión irrenunciable a los orígenes, de su inspiración latinoamericana y lealtad a la verdad, de su pensamiento progresista.

Comparto con él una teoría escandalosa, probablemente sacrílega para academias y doctores en letras, sobre la relatividad de las palabras del idioma, y lo hago con la misma intensidad con que siento fascinación por los diccionarios, sobre todo aquel que me obsequiara cuando cumplí 70 años, y es una verdadera joya porque a la definición de las palabras, añade frases célebres de la literatura hispanoamericana, ejemplos de buen uso del vocabulario. También, como hombre público obligado a escribir discursos y narrar hechos, coincido con el ilustre escritor en el deleite por la búsqueda de la palabra exacta, una especie de obsesión compartida e inagotable hasta que la frase nos queda a gusto, fiel al sentimiento o la idea que deseamos expresar y en la fe de que siempre puede mejorarse. Lo admiro sobre todo cuando, al no existir esa palabra exacta, tranquilamente la inventa. ¡Cómo envidio esa licencia suya!

Ahora aparece Gabo por Gabo con la publicación de su autobiografía, es decir, la novela de sus recuerdos, una obra que imagino de nostalgia por el trueno de las cuatro de la tarde, que era el instante de relámpago y magia que su madre Luisa Santiaga Márquez Iguarán echaba de menos lejos de Aracataca, la aldea sin empedrar, de torrenciales aguaceros eternos, hábitos de alquimia y telégrafo y amores turbulentos y sensacionales que poblarían Macondo, el pequeño pueblo de las páginas de cien años solitarios con todo el polvo y el hechizo de Aracataca. De Gabo siempre me han llegado cuartillas aún en preparación, por el gesto generoso y de sencillez con que siempre me envía, al igual que a otros a quienes mucho aprecia, los borradores de sus libros, como prueba de nuestra vieja y entrañable amistad. Esta vez hace una entrega de sí mismo con sinceridad, candor y vehemencia, que le develan como lo que es, un hombre con bondad de niño y talento cósmico, un hombre de mañana, al que agradecemos haber vivido esa vida para contarla.

Posted in General | Leave a Comment »

ASESINOS DE LA DERECHA INTENTARON INCENDIAR A FUNCIONARIOS DE LA POLICÍA NACIONAL BOLIVARIANA EN CHACAO ESTE JUEVES SANTO

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 18 abril 2014

ASESINOS DE LA DERECHA INTENTARON INCENDIAR A POLICÍAS EN CHACAO ESTE JUEVES SANTO

Posted in General | Leave a Comment »