Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

134 años de la siembra de Carlos Marx

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 14 marzo 2017

 

Por Fidel Ernesto Vásquez

El marxismo es sin duda la teoría más avanzada en la interpretación de la historia, de la realidad concreta de los pueblos”

Comandante Hugo Chávez

Asamblea Nacional, 15 de enero del 2010

 

Carlos Marx nació en Tréveris, Prusia el 5 de mayo de 1818 y murió el 14 de marzo de 1883 en Londres, Inglaterra.

Se formó en derecho y filosofía clásicos, lo cual lo llevó a convertirse en seguidor del filósofo alemán Federico Hegel, el cual había muerto apenas en 1830.

Toda la intelectualidad alemana de la época trataba se sostenerse en bases hegelianas para justificar la continuidad del régimen absolutista (derecha) como la necesidad de una revolución política (izquierda) que le permitiera a Alemania la unificación y la igualdad de condiciones con naciones como Inglaterra y Francia.

Fue precisamente la profundización y posterior crítica a los estudios sobre Hegel en torno a la filosofía del derecho a concluir que la solución de la problemática social no se encuentra en una fórmula de reforma política, la esencia del sistema alemán y de todas las sociedades de clase era la preservación de un sistema económico desigual en donde, los más favorecidos construían sistemas políticos, filosóficos y morales que justificaban y preservaban dicha desigualdad. La base de toda transformación no se encuentra, decía Marx, en la sociedad política, sino en la sociedad civil, entendida esta como el espacio social donde se generan los bienes materiales y donde las relaciones entre personas están regidas por su relación con la producción de bienes materiales.

Marx encontraba que para revolucionar esa sociedad civil se necesitaba una clase que produciéndolo todo no fuera dueña de nada, que fuera síntesis de las distintas opresiones y que al mismo tiempo su liberación rompiera con la lógica de regeneración de nuevas opresiones.

Marx decía: en la sociedad capitalista esa clase es el proletariado.
En el sistema pensado por Marx el hombre es el actor principal del proceso histórico, siempre en constante lucha por expandir los mecanismos de generación de riqueza social, siempre en pugna consigo mismo, en la medida de que en la lucha por al producción de bienes materiales había construido la sociedades de clases, mismas que se van enfrentando y destruyendo cada que el sistema de clases de cada sociedad estalla en contradicciones irreconciliables.

Cada nuevo régimen social está fundado en una amalgama de los regimenes anteriores pero dominado por una nueva clase social hegemónica que le impone su sello al conjunto de las demás formaciones sociales.

Para Marx el objetivo de los revolucionarios no es el futuro incierto, sino la lucha inmediata contra el régimen existente partiendo de esta lucha concreta para preparar las condiciones para un gran salto adelante que sería la destrucción del sistema de clases y la constitución de una sociedad basada en la democracia tanto del régimen político como el económico.

Marx concebía al socialismo, como un proceso de transición entre la sociedad de clases (capitalismo) y la sociedad sin clases (comunismo).

Participó en la revolución Europea de 1848 primero en Alemania, luego en Francia y Bélgica. Cuando las fuerzas de la reacción lo cercaron, se vio en la necesidad de emigrar a Inglaterra en donde centro sus esfuerzos a realizar un profundo estudio del capitalismo, que incluiría no sólo el aspecto económico, sino también el político y el social. No obstante decidió partir del análisis económico como hilo conductor para abordar lo más objetivamente posible los demás aspectos.

En 1857 publicó el resultado de sus investigaciones a las que título : Contribución a la crítica de la economía política; hasta antes de ello en términos económicos Marx sufrió una evolución, en la medida de que consideraba a Adam Smith y David Ricardo, economistas ingleses clásicos, como base para su critica del capitalismo. No obstante si bien Smith y Ricardo explicaban al trabajo como fuente de valores de uso y de cambio, es decir de fuentes de valor socialmente reconocido, no podían explicar el excedente o plusvalía que se apropiaba el capitalista y base de su acumulación de riquezas. Marx resolvió este conflicto explicando que el valor del producto del trabajo es superior al valor del trabajo en la medida de que este sintetiza una acumulación de trabajo social que se concreta a la hora en que el obrero transforma la naturaleza y que se verifica a la hora del intercambio. La riqueza es pues un producto social pero es apropiada individualmente, esa es la contradicción incuestionable del capitalismo perfectamente corroborrable en época de Marx y aún más en nuestros días.

A partir de sus trabajos críticos sobre la realidad social, en 1842 se incorpora a la redacción del periódico La Gaceta Renana de la que llegó a ser su jefe de redacción. Dos años más tarde, en 1844, la revista es clausurada y debe marchar al exilio.

Tenía 26 años cuando llega a París. Rápidamente se integra a la vida intelectual y a la lucha política. Funda y dirige la revista Anales franco-alemanes, debido a que es clausurada por presiones del gobierno prusiano; traba amistad con Federico Engels, quien sería su amigo, compañero de trabajo y lucha, y también quien lo apoya económicamente. Para esa época, también conoce a Mijahil Bakunin, Louis Blanc y Pierre-Joseph Proudhon. De esta época datan sus manuscritos económicos y filosóficos. Sus artículos políticos, fuertemente críticos, acrecientan su fama de revolucionario, por lo que finalmente es expulsado de Francia.

Tras su llegada a Bélgica, funda una organización política revolucionaria, la “Liga de los comunistas”. Marx se declara “apátrida, ateo y comunista”. En 1848, y a raíz de una revuelta popular triunfante en Francia escribe, junto a Engels el Manifiesto comunista, considerado el primer instrumento de agitación y propaganda basado en el socialismo científico. Luego se traslada a la ciudad alemana de Colonia donde funda el diario Nueva Gaceta Renana. Debido a su inmediato éxito, la publicación es prohibida por el gobierno y Marx parte a un nuevo exilio lo lleva Gran Bretaña.

A Marx lo vemos en fotos, en murales, en pancartas, en actos políticos. Su nombre ha sido y es mencionado en innumerables textos. Su concepción sobre el socialismo científico ha sido guía de todas las luchas emancipatorias desarrolladas desde fines del siglo XIX hasta nuestros días. Por su acción y sus ideas, Carlos Marx es ejemplo de la lucha de los pueblos del mundo por una sociedad más democrática, justa y libre: la sociedad comunista.

En esa época, Carlos Marx comienza a trabajar en su obra fundamental El Capital, cuyo primer volumen es publicado en Londres en 1867.

Participa en la fundación y organización de la Primera Internacional (1864-1872) y apoya en la elaboración de sus estatutos y otros documentos, participando activamente en las discusiones.

Tras la derrota de la Comuna de París de 1871, que significó un duro golpe para la Internacional, se retira de la lucha política para dedicarse de lleno a la escritura.

Marx se remontó a los orígenes de la historia humana y se encontró con una sociedad a la que denominó “comunismo primitivo”, en las que mujeres y hombres trabajaban para cubrir sus necesidades, compartían las herramientas, tomaban sus decisiones de común acuerdo y el Estado no era necesario.

Con la organización social y el desarrollo tecnológico, el trabajo comienza a producir excedentes (plusvalía), que en un primer momento sirven para producir mejoras en la comunidad. Pero quienes tienen suerte en la cacería, los que más producen, o los más fuertes, más poseen. Surge así la lucha por defender las posesiones o para apropiarse del trabajo ajeno; son las clases sociales en pugna. Se hace necesario entonces un poder que dirima las diferencias. Nace el Estado y sus mecanismos de dominación.

De las entrañas de la vieja sociedad nace una nueva. Ya no es de hombres libres; hay amos y esclavos. Pero la sociedad esclavista no resuelve el desarrollo económico y se hace necesario un cambio en el modo en que los humanos se organizan para producir. Mantener esclavos es costoso. Hay que darles la libertad, pero no la posibilidad material de ser libres. Es la sociedad feudal, hay amos y siervos.

La producción es predominantemente agropecuaria. Hay fortalezas para proteger las propiedades, pero hacen falta otras cosas: mercaderes, artesanos, financistas. Es una nueva clase social que aparece en el interior y exterior de las ciudades: la burguesía. Pero, sólo el trabajo produce riqueza. Nace una nueva clase: el proletariado. El crecimiento de la burguesía requiere un nuevo Estado. Cae el poder de las monarquías y nace la República.

El capitalismo genera caos productivo y descomposición social. Urge una revolución. La protagonizan los explotados y oprimidos. Es la Revolución socialista.

El poder es de las mayorías. La producción se debe planificar, para lo cual se deben socializar los medios de producción. Es el momento de la mayor democracia. Los explotados ahora dominan la sociedad, hasta que la lucha de clases deje de existir y no sea necesario un Estado opresor. Es la sociedad del futuro, la sociedad comunista.

El Comandante Hugo Chávez y el marxismo

“Por primera vez asumo el marxismo, como asumo el cristianismo y bolivarianismo. Asumo el marxismo, asumo el bolivarianismo, el martianismo, el sandinismo, el sucrismo y mirandismo. Pero el marxismo es sin duda la teoría más avanzada en la interpretación de la historia, de la realidad concreta de los pueblos”, señaló el presidente Hugo Chávez durante el informe anual ante la Asamblea Nacional, el 15 de enero del 2010

Previamente, el 16 de mayo de 2004, el presidente Chávez había declarado que “la revolución entraba en su fase antiimperialista…”, y meses más tarde, durante la Cumbre de los Pueblos realizada en la ciudad de Mar del Plata, Argentina, reivindica el carácter socialista de la revolución bolivariana.

Hoy en día, cada vez que las clases explotadas se levantan y ponen en riesgo a la sociedad de clases surge, en el seno de los capitalistas, el odio a Marx. Por eso hoy en día lo siguen atacando, difamando y calumniado, aún más que cuando estaba vivo.

La grandeza de la obra de Marx ha inspirado las luchas de los explotados desde que él la formuló y lo seguirá haciendo mientas la sociedad que se concreto a combatir: el capitalismo, subsista

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