Fidel Ernesto Vásquez I.

“Patria es Humanidad”

.@NicolasMaduro Hace 37 años fue Asesinado por los mismos de Siempre… MONSEÑOR OSCAR ARNULFO ROMERO

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 24 marzo 2017

Transcurría el año 1980 en El Salvador. El 24 de marzo, a las seis y media de la tarde, cuando Monseñor Oscar Arnulfo Romero oficiaba una misa en la capilla del Hospital de Cancerosos La Divina Providencia en la Colonia Miramonte, en el preciso momento de la Eucaristía, su cuerpo se desplomó sin vida al ser alcanzado su corazón por una rafaga de proyectiles de un francotirador, quien oculto entre la multitud allí congregada, cumplía el encargo de segar la vida de aquel que, a pesar de presentir la muerte, no quiso claudicar en su entrega ni abandonar el compromiso con su pueblo.

Pero, ¿que acontecimientos precedieron y en que contexto tuvo lugar el asesinato del Arzobispo de San Salvador? ¿Cuál había sido su trayectoria y que factores influyeron para que Monseñor Romero, considerado por algunos de posición conservadora, se convirtiera en pastor de los pobres y un importante factor de movilización de las masas humildes y desposeídas salvadoreñas? ¿Quienes fueron sus enemigos y quienes fraguaron y ejecutaron su eliminación física? ¿Cuál es la vigencia del legado de este hombre, que por su profetismo y martirologio por la causa de los pobres, ha devenido en San Romero de América?

Una mirada retrospectiva sobre el escenario Latinoamericano muestra que la hegemonía alcanzada por Estados Unidos en la década del cincuenta se había debilitado, y entró en crisis a partir de los años sesenta, con el despertar de los movimientos de liberación latinoamericanos impulsados entre otros factores por el triunfo de la Revolución Cubana.

Un conjunto de acontecimientos socio-políticos reflejó el desarrollo de una conciencia y práctica revolucionaria en el continente. En distintas naciones ocurrieron en esta época convulsa hechos que demostraron la decisión de cambiar la injusta realidad predominante, la cual se expresó por una parte en diversas formas de lucha y por otra en la participación junto a los oprimidos de elementos de la pequeña burguesía e incluso de miembros de los ejércitos nacionales, como consecuencia de un incremento de las desigualdades y la exclusión, que extendía su alcance  a otros estratos sociales.

La reacción no se hizo esperar: desde el poder se implantaron, con apoyo de Estados Unidos, cruentas dictaduras en Chile, Perú, Argentina, Uruguay y Brasil, entre otros países. Así, la década del setenta significó para la generalidad de los países del área un período de represión y retroceso. Miles de familias padecieron luto, dolor y desesperación por los asesinatos, torturas, secuestros y desapariciones de seres queridos a manos de los escuadrones de la muerte, bandas paramilitares y efectivos de las fuerzas armadas asesoradas y entrenadas por los servicios especiales norteamericanos, que como la tristemente conocida Operación Cóndor, plagaron de terror el continente.

No fueron pocos los casos de sacerdotes, religiosos y religiosas que por defender los derechos humanos y acompañar la lucha de sus pueblos, fueron secuestrados, torturados, asesinados y en el mejor de los casos expulsados de sus países. Otros perdieron la vida en accidentes, bajo condiciones sospechosas o no aclaradas, como les ocurrió en Argentina al ex seminarista católico Juan García Elorrio y al Obispo de La Rioja Monseñor Enrique Angelelli, muerto el 4 de agosto de 1976, 17 días después del secuestro y asesinato de los sacerdotes de Chamical, Gabriel Longueille y Carlos de Dios Murias, hecho éste que Monseñor Angelelli había investigado y denunciado.

El Salvador fue tal vez uno de los países más golpeados por esta ola represiva, y sometido a cincuenta años de dictaduras militares presentaba un panorama sombrío en los 70:

–              El 50% de los habitantes vivían bajo límites de pobreza.

–            Solo el 16% de la población económicamente activa tenia trabajo regular durante todo el año.

–            El 0.5% de los propietarios poseía del 38% de la tierra cultivable mientras que el 91% únicamente era dueño del 23%.

–            El 60% de los campesinos y el 40%  de los habitantes en las ciudades no sabían leer ni escribir.

El pueblo, dominado durante medio siglo por tiranías militares, vio acrecentarse la violencia en la medida que se acentuaba la crisis económica. La propia Iglesia calculó que, entre enero y marzo de 1980, mas de 900 civiles fueron asesinados por fuerzas de seguridad, unidades armadas o grupos paramilitares, entre ellos sacerdotes, religiosos y miembros de las Comunidades Eclesiales de Base. El gobierno actuaba en estrecha relación con el grupo terrorista Orden y los Escuadrones de la Muerte.

El fracaso de la política de Estados Unidos hacia América Latina se evidenció, una vez más, con el surgimiento de procesos nacionalistas en algunas naciones del continente, como Perú y Granada; la firma del Tratado Carter-Torrijos sobre el Canal de Panamá y el triunfo en 1979 en Nicaragua del Frente Sandinista de Liberación Nacional que derrocó la dictadura de Somoza históricamente sostenida por Estados Unidos.

En el  Salvador se gestó entonces un movimiento popular organizado en el que estuvo comprometido un sector de la Iglesia Católica, que sensibilizado con la situación política y social reinante y alineado a los cambios proclamados por el Concilio Vaticano II y la Conferencia Episcopal de Obispos Latinoamericanos celebrada en Medellín, Colombia, en 1968, hacían suyas la “opción preferencial por los pobres y desposeídos’’.

No hay que perder de vista que las condiciones existentes en América Latina durante la década del sesenta, no sólo fueron favorables para el auge de los movimientos de liberación nacional y de diversas y pujantes organizaciones revolucionarias, sino además dieron lugar al surgimiento de nuevas corrientes y movimientos religiosos progresistas.

En este período comenzó a desarrollarse una tendencia renovadora al interior de la Iglesia Católica, que cobró mayor fuerza después del referido Concilio Vaticano II y la Conferencia de Obispos de Medellín y sobre la cual también incidió positivamente con posterioridad la Tercera Conferencia de Obispos celebrada en Puebla, México en 1979.

Surgen así diversos movimientos religiosos de izquierda integrados por católicos y cristianos protestantes progresistas y revolucionarios, sensibilizados con los problemas socio-políticos que afectan al pueblo, tales como Cristianos por el Socialismo en Chile, Movimiento Tercermundista en Argentina, ONIS en Perú, Golconda en Colombia, e Iglesia y Sociedad en Uruguay.

Después de la muerte del sacerdote guerrillero Camilo Torres Restrepo, se organiza el Movimiento Camilista, fundado por el argentino Juan García Elorrio, director y fundador también de la Revista católica de izquierda Cristianismo y Revolución, que reflejaba las opiniones del catolicismo tercermundista, y surge el Movimiento Ecuménico de América Latina integrado por los sectores mas avanzados de diversas iglesias cristianas.

En este contexto tiene su génesis la Teología de la Liberación, que opuesta a la teología tradicional se fundamenta en el análisis de la realidad social concreta y aboga por cambios en las estructuras sociales, encaminados a la verdadera liberación de los oprimidos. El pensamiento de los teólogos de la liberación influyó en los sectores cristianos tanto católicos como protestantes más progresistas y revolucionarios.

Con el triunfo de la Revolución Sandinista, se originó una experiencia de gran trascendencia para el continente y es que por primera vez los cristianos, dentro de estos clérigos, religiosos y laicos, no solo formaron parte activa de la lucha insurreccional, sino también estuvieron presentes en el proceso de reconstrucción nacional. Se hacía realidad la unidad estratégica proclamada entre cristianos y marxistas verificando que entre cristianismo y revolución no hay contradicción. Este fenómeno se manifestó hacia el interior de El Salvador y como respuesta desde el poder se desató una represión brutal sobre de los sectores de la Iglesia Católica más avanzados.

En el plano internacional el triunfo electoral de Ronald Reagan en 1980 significó un regreso al conservadurismo, cuyo paralelismo en el ámbito religioso se halla en la toma de posesión del nuevo Pontífice, el polaco  Karol Wojtyla – Juan Pablo II – que da inicio a un proceso de derechización y “restauración¨ al interior de la Iglesia, lo cual significó un retroceso con respecto al Concilio Vaticano II.

La Teología de la Liberación fue condenada por el Papa y por el Cardenal alemán Joseph Ratzinger, Benedicto XVI. Fueron perseguidos y “descalificados” sus principales exponentes y al mismo tiempo se ejerció presión sobre los obispos, sacerdotes y religiosos progresistas para que abandonaran sus posiciones.

Los principales cargos del Consejo Episcopal Latinoamericano (C.E.L.A.M.) con sede en Colombia, y de las Conferencias Episcopales nacionales fueron ocupados por jerarcas eclesiásticos comprometidos con las oligarquías locales y alineados a la política de Estados Unidos. Lo mismo ocurrió con los nombramientos de los nuevos cardenales y obispos y para los cargos de la estructura eclesiástica. Los planes de estudios de los seminarios para la formación de los sacerdotes y religiosos fueron intervenidos y modificada la orientación de los estudios teológicos.  El propio Arzobispo Oscar Arnulfo Romero, en el período más agudo de la crisis salvadoreña fue objeto de estas presiones.

La ofensiva ideológica ocupó un lugar de especial importancia en la política exterior de la administración de Reagan. Dentro de ésta, la religiosa constituyó un elemento clave. Estados Unidos valoró, como lo hace ahora, el peso que lo religioso tiene para gran parte de América Latina, y se reforzó la manipulación de la fe en respaldo a sus intereses. Reagan le confirió a esta ofensiva religiosa un carácter de política de estado, y en tal sentido ella contó con la participación personal del presidente de Estados Unidos.

En fecha tan temprana como 1969, precisamente un año después de celebrarse en Medellín en 1968 la Segunda Conferencia Episcopal Latinoamericana, la situación religiosa e América Latina fue abordada en un documento presentado al presidente Richard Nixon, conocido como el ‘’Informe Rockefeller‘’, en el que se señalaba: ‘’Pese a que no se reconoce ampliamente, los establecimientos militares y la Iglesia Católica se encuentran hoy también entre las fuerzas en favor del cambio social y político en las otras repúblicas americanas’’. Dicho documento reconocía que este era un papel nuevo para la iglesia, la cual había trabajado, desde el arribo de los conquistadores hacía mas de 400 años, hombro con hombro junto a los terratenientes con el objeto de proveer estabilidad, al igual que habían hecho los militares.

‘’Poca gente se da cuenta de hasta que punto ambas instituciones están ahora rompiendo con sus pasados. Están, de hecho, adelantándose rápidamente hacia el frente como fuerzas a favor del cambio social, económico y político. En el caso de la Iglesia, esto es el reconocimiento de la necesidad de responder más a la voluntad popular’’

Con respecto a la Iglesia se señalaba que ella se había visto impactada por las comunicaciones modernas y al papel de la educación, lo que la convertía en una fuerza dedicada al cambio, que podría llegar a incluir el cambio revolucionario.

Al informe Rockefeller le sucedió posteriormente el documento conocido como ‘’Santa Fe I :Una nueva política interamericana para la década de los ochenta’’, que luego de reafirmar que la Doctrina Monroe era la piedra angular histórica de la política de los Estados Unidos hacia América Latina, expresaba: “La manipulación de los medios de información a través de grupos vinculados a las diferentes Iglesias y de otros grupos de presión denominados de defensa de los Derechos Humanos, ha desempeñado un papel cada vez mas importante en el derrocamiento de gobiernos autoritarios, pero favorables a Estados Unidos’’  y en su propuesta número tres recomendaba que la política exterior de Estados Unidos debía empezar a contrarrestar y no solo a reaccionar en contra de la Teología de la Liberación.

Es así que se produce un consenso dentro de las estructuras dominantes, donde los defensores del sistema capitalista asumen la lucha ideológica política en el espacio religioso y específicamente en el cristiano  como una instancia decisiva y convergente con la diplomática y militar, lo cual se reconoce en las publicaciones especializadas de la época.

La situación de Centroamérica y el Caribe constituía una prueba viva de la trascendencia de esta problemática, y en ese escenario se desplegaron conocidas y complejas operaciones integrales de contrainsurgencia ejercidas sobre los procesos de movilización popular, fundamentalmente en Nicaragua y  El Salvador.

La confluencia teórica y política de cristianos y marxistas en los movimientos de liberación latinoamericanos significó un cambio esencial que ponía en riesgo a las formas de dominación existentes, y por su peligrosa potencialidad estratégica las clases dominantes no escatimaron medios de combatirlo. Ello produjo una abierta confrontación al interior de las iglesias de toda América. Las reacciones solidarias u hostiles, que se suscitaron con intensidad inédita, crearon repercusiones que sobrepasaban las  instituciones eclesiales mismas.

En este debate, cuya trascendencia histórica se visualiza hoy en sus reales proporciones, estaban involucrados, entre otros, la Iglesia Popular, el C.E.L.A.M., el neoconservadurismo norteamericano, además de grupos y partidos políticos de diverso signo de todo el continente, lo cual permite dimensionar su relevancia y su rol teórico-práctico.

Quebrando todo pronóstico y la tradición predominantemente protestante norteamericana Ronald Reagan estableció relaciones diplomáticas, por primera vez, con el Vaticano. Antes, los vínculos se reducían a la presencia de un ‘’delegado apostólico’’ en Washington, función  que en el período presidencial de Reagan, correspondía al italiano Pio Laghi nombrado Cardenal posteriormente. Pero ante la situación creada se hizo ineludible la intensificación del vínculo entre estos polos de poder.

En esta dirección se acentuó una ingente labor de católicos que figuraban entre los principales ejecutores de la administración norteamericana como William Casey, director de la C.I.A.; William Clark, asesor para la Seguridad Nacional; Vernon Walter, embajador itinerante entre Washington y el Vaticano; Alexander Haig, Secretario de Estado; Richard Allen, primer asesor de Reagan para Seguridad Nacional y William Wilson, el primer embajador de dicho presidente ante la Santa Sede; los cuales consideraban las relaciones E.E.U.U.- Vaticano como una ‘’ Santa Alianza .’’

Sobre este hecho, un artículo de la revista Time señaló que reconocer al Vaticano para convertirlo en un aliado, y el establecimiento de las relaciones diplomáticas con él, tenía en su base una razón mayor: ‘’Reagan y Juan Pablo II se negaban a aceptar un trascendente hecho político de su época: la división de Europa como se había estipulado en Yalta y el dominio comunista en Europa del Este.’’ Polonia libre y no comunista, afirma el autor – seria una daga en el corazón del imperio soviético; y si Polonia se tornaba democrática, otros estados  europeos la seguirían -, idea que resume la comunidad de intereses que existía entre Estados Unidos y el Vaticano con respecto a la necesidad de eliminar el sistema socialista.

‘’La conformación y lanzamiento de una ofensiva conservadora pujante por parte de Karol Wojtyla, signada por la ortodoxia doctrinaria, la centralización del gobierno de la Iglesia y el fortalecimiento y revitalización del papado, constituyó una reacción y un avance permeado por formaciones ideológicas antiliberales y  antimarxistas, que gesto importantes zonas de contacto con el renacimiento conservador en Estados Unidos.’’

Igual convergencia se da en el escenario latinoamericano, considerado por Estados Unidos como su traspatio natural por una parte, y por otra un continente de la mayor prioridad para el Vaticano cuyos habitantes representan más del 60% de los católicos  en el mundo.

La estrategia ideológica del imperialismo en este ámbito estaba dirigida a   desacreditar a la iglesia nacida de las luchas populares y a la Teología de la Liberación presentándolas como ¨instrumentos del comunismo soviético¨, y como reconocieron las publicaciones especializadas de la época – lo mas preocupante era que junto a esa lucha de ideas se realizaban acciones concertadas entre agentes eclesiásticos y personalidades de la administración estadounidenses, en una total coincidencia de objetivos   entre la administración Reagan y Juan Pablo II.

Habría entonces que preguntarse justamente, si los ideólogos de esta ‘’Santa Alianza’’, considerando el nivel de los nexos y dependencia económica de Cuba con la U.R.S.S. y los países socialistas de Europa del Este, estimaron, calculando erróneamente la capacidad de resistencia del pueblo cubano, que como un efecto directamente en cadena, más que como un resultado secundario, la revolución cubana se asfixiaría y los Estados Unidos podrían alcanzar su objetivo de destruirla, después de empeñarse infructuosa y sostenidamente en este propósito.

Haciendo un paréntesis sobre el tema principal que nos ocupa, vale apuntar que esta estrategia, después de consumados los propósitos imperialistas con respecto a Europa del Este, se mantuvo vigente, y un ejemplo de ello es la divulgación en Cuba en 1993,  de la Pastoral del Cardenal de La Habana Jaime Ortega Alamino ‘’El  amor todo lo espera‘’, precisamente en un momento excepcionalmente difícil para el país , que dio lugar a la adopción de medidas extremas en lo que se denomino ‘’período especial’’.

Tal documento, que  para algunos constituye la ‘’plataforma programática de la Iglesia Católica en Cuba’’ fue rechazado y severamente criticado por personalidades católicas internacionales y nacionales, que lo calificaron de oportunista, contestatario y reaccionario y, por supuesto, acogida con beneplácito en los círculos contrarrevolucionarios de Miami, que equivocándose una vez mas, calcularon que los días de la Revolución estaban contados.

La trayectoria eclesiástica de Monseñor Oscar Arnulfo Romero quien había nacido el 15 de agosto de l917, en el Departamento de San Miguel, El Salvador, se inicia en la década del 40. Muy tempranamente ingresó al seminario y posteriormente es enviado a Roma donde continuó sus estudios hasta ser ordenado sacerdote el 4 de abril de l942, a los 25 años.

Cuando tiene lugar, en 1932, el aplastamiento de la insurrección campesina que encabezara el líder popular Farabundo Martí al costo de la perdida de 30 mil vidas, Arnulfo Romero era un adolescente y hay quien le atribuye a estos hechos sangrientos, junto a otros acaecidos en la sociedad salvadoreña de su época, un peso importante en la formación de su carácter retraído y callado, de honda espiritualidad, lo cual hizo que no pocos  lo tomaran por  conservador, sin comprender su individualidad, esencialmente construida alrededor de la fe y un amor al prójimo entendido como un anhelo de justicia y dignidad humana.

Regresa al país en l943 siendo nombrado párroco de la ciudad de Anamoros y  posteriormente fue nombrado Secretario de la Conferencia Episcopal de El Salvador. En l970 es designado Obispo Auxiliar de San Salvador y en 1974 Obispo de la diócesis  de Santiago de María, en el Departamento de Usulutan, en donde permaneció tres años, hasta que el 23 de febrero de 1977 es promovido a Arzobispo de San Salvador por el Papa Pablo VI.

Cuando Monseñor Romero asume la archidiócesis de San Salvador, el país presentaba una clara situación de represión y persecución hacia los sectores mas comprometidos de la Iglesia salvadoreña, y el General Carlos Humberto Romero había sido proclamado fraudulentamente vencedor de las Elecciones Presidenciales de 1977.

De manera que, de primer momento, su nombramiento no fue acogido con satisfacción por los sectores progresistas y renovadores de la Iglesia y por el contrario agradó a las esferas del gobierno y los grupos de poder que, equívocamente, consideraban a Monseñor Romero como la figura idónea para poner freno a las actividades que estaban  llevando a cabo  elementos de la Iglesia vinculados a la Archidiócesis, de compromiso y apoyo a los mas pobres y desfavorecidos de la sociedad y que desarrollaría una pastoral puramente espiritual y desentendida a los problemas de injusticia y opresión que sufría el pueblo.

Pero la oligarquía ultraconservadora y los militares se equivocaron. La continua represión y crímenes contra la población y en particular el asesinato perpetuado el 12 de marzo de 1977 del sacerdote Rutilio Grande provocaron una reacción en Monseñor Romero, quien a partir de esta fecha comenzó a hacer públicas sus denuncias las cuales lo enfrentaron cada vez más a los poderes militares, mediáticos y políticos y se hizo cada vez más ostensible la ausencia de la Iglesia a los actos oficiales.

El recién electo Arzobispo instó  al Presidente a que investigara el crimen del Padre Rutilio y ante la pasividad del gobierno y el silencio de la prensa censurada, dispuso el cierre de las escuelas y colegios católicos por varios días, y canceló además todos los servicios religiosos del domingo 20 de marzo, reduciéndolos a  una sola misa que fue celebrada por él delante de la Catedral de San Salvador, a la que asistieron unas cien mil personas, oportunidad en que Monseñor Romero pidió el fin de la violencia.

Los ataques contra la Iglesia continuaron, una bomba estalló en los locales del periódico católico Orientación, vocero de la arquidiócesis. A la muerte de Rutilio Grande, le siguieron los asesinatos de los sacerdotes Rafael Palacios, Octavio Ortiz Luna y Alfonso Navarro Oviedo, entre otros, y nuevos secuestros, detenciones y expulsiones del país.

El propio Monseñor Romero, encontrándose participando de la Tercera Conferencia Episcopal Latinoamericana celebrada en Puebla, había autorizado la realización de una marcha el 30 de enero de 1979 por el centro de San Salvador, en la que tomaron parte 380 sacerdotes y 600 religiosos, que encabezaba una pancarta que decía ‘’Basta Ya’’. La Iglesia salvadoreña a finales de 1980 había contabilizado el asesinato de unos 28 religiosos, incluyendo el del Arzobispo, 21 detenidos, además de acciones terroristas como 14 bombas, 41 ataques con ráfagas de ametralladoras, 15 robos y 33 asaltos y tomas de iglesias.

La actitud asumida en  defensa de los derechos humanos en el Salvador por Monseñor Romero alcanzó notoriedad internacional. Le fueron conferidos varios honores, entre ellos, el Doctor Honoris Causa de la Universidad de Lovaina, Bélgica; Doctor Honoris Causa por parte de las Universidades Harvard y Georgetown de Estados Unidos , el Premio por la Paz de la organización Acción Ecuménica Sueca y fue nominado al Premio Nobel de la Paz.  De regreso de su viaje a Bélgica, visitó Roma donde fue recibido por Juan Pablo II, a quien le transmite su inquietud ante la terrible situación en El Salvador.

A su regreso de  Europa, Monseñor Romero envía una carta al Presidente de los Estados Unidos James Carter, en la que señala  su oposición a la ayuda que Estaos Unidos brinda al gobierno salvadoreño, planteando que solo  sirve para reprimir al pueblo. La misiva expresa :

‘’Me preocupa bastante la noticia de que el Gobierno de EE.UU. este estudiando la forma de favorecer la carrera armamentista de El Salvador enviando equipos militares y asesores para entrenar a tres batallones  salvadoreños  en logística, comunicaciones e inteligencia . En caso de ser cierta esta información periodística, la contribución de su Gobierno en lugar de favorecer una mayor justicia y paz en El Salvador agudizará sin duda la injusticia y la represión en contra del pueblo organizado que muchas veces ha estado luchando porque se respeten sus derechos humanos más fundamentales. ‘’

‘’ Por tanto, dado que como salvadoreño y Arzobispo de la Archidiócesis de San Salvador, tengo la obligación de velar porque reine la fe y la justicia en mi País, le pido que si en verdad quiere defender los derechos humanos,

–            Prohíba se dé esta ayuda militar al Gobierno salvadoreño.

–            Garantice que su gobierno no intervenga directa o indirectamente con presiones militares, económicas, diplomáticas, etc., en determinar el destino del pueblo salvadoreño.

Sería injusto y deplorable que por la intromisión de potencias extranjeras se frustrara al pueblo salvadoreño, se le reprimiera e impidiera decidir con autonomía sobre la trayectoria económica y política que debe seguir nuestra Patria. ‘’

En respuesta, Carter solicitó al Vaticano que llamara al orden al Arzobispo Romero, mientras se acrecentaba el reconocimiento internacional a su persona.

La represión trabaja aceleradamente. En febrero de 1980 recibe varias amenazas de muerte, a comienzos de marzo vuelan   una cabina de la Emisora La Voz Panamericana, que transmitía sus homilías dominicales. Los días 22 y 23 de marzo, las religiosas que atienden el Hospital de la Divina Providencia, donde residía el Arzobispo, reciben llamadas telefónicas anónimas con amenazas de muerte. El 24 se producía su asesinato.

Un día antes de su muerte hizo un enérgico llamamiento al ejercito salvadoreño : ‘’Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejercito. Y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la Policía, de los cuarteles…Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que de un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: No matar. Ningún  soldado esta obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día mas tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión.’’ 

Los funerales del que fue considerado ‘’La Voz de los Sin Voz’’, se llevaron a cabo en la Catedral de San Salvador, ante una multitud de unas cincuenta mil personas que inundaban la plaza y luego de sentirse explosiones de francotiradores apostados en el Palacio Nacional y edificios aledaños, entre la muchedumbre aterrorizada se contaban unos 40 muertos y decenas de heridos, al punto que los funerales fueron suspendidos, mientras que los cadáveres junto al féretro de Monseñor Romero eran introducidos en la Catedral, llenando más de luto al pueblo salvadoreño.

Placido Erdozain, sacerdote español muy próximo a Monseñor Romero refirió sobre sus últimos días y su muerte: ‘’Hubieran querido que fuera de otra manera. Mandaron a muchos embajadores norteamericanos a hablar con el, a prometerle que se harían cosas, que había soluciones: Todman, Devine, Vaky, Bowdler…embajadores de EE.UU. fueron pasando por los pasillos del arzobispado. Habían recurrido a Roma. Y llegaron los ‘’visitadores apostólicos’’ y los servicios oficiosos de nuncios vecinos. Monseñor seguía señalando que era más obligatorio obedecer a Dios antes que a los hombres. El domingo, víspera del asesinato, el embajador norteamericano fue visto en la misa de Monseñor. Y al día siguiente, el mismo embajador daba, como si fuera noticia oficial, que el asesinato había sido obra de un experto, que podía ser de extrema derecha o de extrema izquierda. Y el en el centro, lavándose las manos, ‘’

Las comunidades cristianas y el pueblo denunciaron públicamente a los asesinos de Monseñor: el imperialismo, los ricos y sus instrumentos de dominación, el gobierno de la Junta democristiana y la Tiranía, así como la complicidad de altos jerarcas de la Iglesia que habían abandonado y combatido a Monseñor por lo que no fueron admitidos en sus funerales. Una gran pancarta a la puerta de la Catedral prohibía entrar al Nuncio, y a los obispos: Pedro Aparicio y Quintanilla, José Álvarez Ramírez y Mario Revelo Contreras. Nunca se había visto un compromiso tan activo de los feligreses nacido de la comunión con Monseñor Romero y su defensa inclaudicable y valiente de los intereses del pueblo.

‘’ Solo Monseñor Arturo Rivera y Damas, obispo de Santiago de María, estaría presente de los jerarcas de la Iglesia de El Salvador. Y los obispos venidos del extranjero, pero solidarios con nuestro pueblo y con nuestra Iglesia en medio de el.’’

‘’ Todas las organizaciones populares se manifestaron repudiando el vil asesinato de Monseñor Romero y se comprometieron a redoblar su accionar para lograr la liberación definitiva anunciada por el Obispo asesinado.’’

Después de este trágico suceso, continuó la represión sobre elementos del clero comprometidos con el pueblo. El 2 de diciembre de 1980, fueron violadas y asesinadas por miembros de la Guardia Nacional las religiosas norteamericanas Ita Ford, Maura Clarke, Dorothy Kazel y la misionera laica Jean Donovan. Las mismas pertenecían a las Congregaciones de las Hermanas Maryknoll y de las Hermanas Ursulinas de Nueva York. Estas después de haber sufrido violación, fueron asesinadas por disparos de arma de fuego.

Por este crimen, en 1984 fueron condenados a treinta anos de cárcel los cinco agentes de la Guardia Nacional, tres de ellos dejados en libertad cuatro años después. Este hecho, que trascendió a la opinión publica estadounidense, provocó que el gobierno norteamericano suspendiera la ayuda militar al régimen salvadoreño…’’por un mes.’’ El Comité de Abogados para los Derechos Humanos de Nueva York, inició en el año 2000, una demanda penal por homicidio contra los generales salvadoreños, residentes en la Florida, Eugenio Baldes Casanova y José.

La historia de nuestros Pueblos seguirá siendo para poder lograr su liberación y soberanía, de “Unidad, Lucha, batalla y Victoria”, como lo dijo de manera preclara nuestro Comandante Supremo y Libertador del siglo XXI, Hugo Chávez Frías.

Aquí vamos, en la tierra de Bolívar y Chávez, este ejercito de unidad cívico-militar, de la mano de nuestro líder, el Presidente Obrero Nicolás Maduro dando la batalla diaria, sin descanso contra aquellos que son los mismos asesinos de siempre, los mismos opresores de siempre, para ejemplo de la humanidad, porque sin duda alguna, Venceremos. Venceremos.

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.@NicolasMaduro 21 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA DISCRIMINACIÓN RACIAL: NEGRO ES UN COLOR, LA AFRODESCENDENCIA ES UNA CULTURA #SinDiscriminacionRacial #DiaMundialDeLaPoesia #OEAChaoContigo

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 21 marzo 2017

 

El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial se celebra el 21 de marzo de cada año. Ese día, en 1960, la policía abrió fuego y mató a 69 personas en una manifestación pacífica contra las leyes de pases del apartheid que se realizaba en Sharpeville, Sudáfrica. Al proclamar el Día en 1966, la Asamblea General instó a la comunidad internacional a redoblar sus esfuerzos para eliminar todas las formas de discriminación racial (resolución 2142 (XXI)

En Venezuela, el Comandante Hugo Chávez reivindico no solo la dignidad de todas y todos, sino de la vida misma y su hijo, el primer Presidente Chavista, el Presidente Obrero Nicolás Maduro continúa desarrollando su legado histórico-político para conquistar la Suprema felicidad de nuestro Pueblo.

Por Fidel Ernesto Vásquez

El racismo constituyo una política de Estado en Venezuela desde inicios de la República hasta que asume el Comandante Presidente Hugo Chávez el poder. Así lo fue igualmente en el resto de América Latina. Antes era la nación de los blancos propietarios.

El racismo como justificación ideológica de la explotación económica aparece por primera vez en nuestra historia con el comienzo mismo de la conquista española.

Como es bien conocido, en efecto, los Reyes católicos se decidieron a financiar el primer viaje de Colón con la esperanza de encontrar una nueva ruta de acceso a las especies, así como al oro y la plata que constituían los valores económicos fundamentales del capitalismo mercantilista de la época.

En un primer momento, Colón describe su impresión inicial de los indios de las Antillas en términos abiertamente positivos: “Ellos andan todos desnudos como su madre los parió, todos eran muy bien hechos. Ellos no traían armas ni las conocen” (Colón, 1989:30-31) Son muy mansos (Colón, 1989: 55)… era gente que se convertiría a nuestra santa fe con amor y no por la fuerza (Colón, 1989: 30)

Simultáneamente a estas primeras impresiones se percata de la existencia del Oro: “El Oro es excelentísimo; del oro se hace tesoro y con él quien lo tiene, hace cuanto quiere en el mundo (Colón, 1989: 327). de la mano de obra indígena de las Antillas.

Para justificar los posibles rendimientos económicos de sus viajes para la Corona española surge el mito racista del canibalismo de los Caribes para justificar la esclavización y explotación económica.

Para poder justificar su propuesta económica de esclavizar a los Caribes, la descripción que Colón hace de los indígenas cambia súbita y drásticamente. Ahora resulta que son indios guerreros y altamente agresivos: “Y luego que vieron cuando llegamos, tomaron sus arcos  y comenzaron a tirarnos flechas (Colón, 1989: 207-208).

Su descripción física  es también radicalmente alterada, ahora son “hombres de un ojo, y otros con hocicos de perros que comen hombre (Colón,1989: 51).

El racismo, en forma de la distorsión de las características físicas y culturales de los caribes, aparece así dentro de este contexto de conquista y colonización en función de la necesidad de justificar el rendimiento económico de la “empresa conquistadora”.

Al igual que en el caso de los caribes, el racismo constituyó uno de los principales instrumentos utilizados por los conquistadores para justificar ideológicamente la esclavitud de los africanos en América.

Durante cuatro siglos, decenas de millones de africanos fueron arrancados de sus tierras, despojados de sus referentes familiares, étnicos y culturales y reubicados en una geografía nueva, en las que sufrirían las vejaciones físicas, la explotación económica, la discriminación racial, la exclusión social y la violencia sexual de los sectores coloniales para los que el beneficio económico justificaba la negación y el exterminio de una parte de la humanidad.

A fines de 1501, los reyes católicos dieron instrucciones al Gobernador de La Española, de Indias y Tierra Firme, para introducir en estas posesiones esclavos africanos.

El tráfico de africanos se trataba, entonces, de una acción planificada dentro del cuadro de exigencias económicas del capitalismo emergente de la época. La trata constituía una respuesta a una demanda constante y segura de mano de obra africana, estaba ligada a las fluctuaciones del mercado y a la importancia relativa de la minería, del azúcar, del algodón y del café.

La discriminación es producto de un proceso estructural histórico. Cuando vemos que hay coincidencia de los grupos afro con los encarcelados, los empobrecidos, con estereotipos negativos, percibimos que no es un proceso automático, sino que obedece a un proceso colonial que asociaba la clase social con lo étnico, lo cual sigue vigente hoy en día.

La Constitución Nacional de 1999, ve a Venezuela como multiétnico y pluricultural, mientras que la del 69 nos veía como mestizos.

La pigmentación varía según el ambiente o la genética, por lo que no tiene valor calificar a alguien por su piel. Debemos calificar a las personas por sus acciones. Negro no es una cultura, afrodescendencia es una cultura. Blanco, amarillo, no son culturas, los occidentales y los asiáticos tienen sus culturas.

Por eso decimos: Negro es un color, la afrodescendencia es una cultura.

Dentro de la teoría, la discriminación tiene dos orientaciones: de acción y de omisión. La de Venezuela es de omisión, es de invisibilización de los afrodescendientes en los medios de comunicación y en el sistema educativo. Lamentablemente en Venezuela la derecha aplica el racismo, pero es una discriminación camuflada, solapada, hipócrita.

Gracias al Comandante Presidente Hugo Chávez somos ahora un Estado multiétnico y pluricultural. Chávez reivindico no solo la dignidad de todas y todos, sino de la vida misma y su hijo, el primer Presidente Chavista, el Presidente Obrero Nicolás Maduro continúa desarrollando su legado histórico-político para conquistar la Suprema felicidad de nuestro Pueblo.

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Solo un sueño

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 20 marzo 2017

Tuve un sueño hace ya mucho tiempo

cuando la esperanza florecía y valía la pena vivir la vida.

Soné que el amor nunca moriría,

soñé que Dios sería misericorde.

Soñé que el amor no moriría nunca
Soñé que Dios perdonaría

Entonces, me sentia joven y no tenía miedo,

los miedos se creaban, se usaban y se malgastaban.

No había rescate que pagar,

canción que no se cantase, vino que quedase sin probar.

Pero una noche llegaron los tigres

con sus voces suaves como el trueno,

mientras hacen pedazos tus esperanzas,

y transforman tus sueños en vergüenza.

Durmió varias veces a mi lado,

llenó mis días de maravillas interminables,

se llevó mi existencia con ella,

pero cuando le escribí algo estupido e imperdonable, se fue.

Y aún así soñé que vendría a mí,

que viviríamos los años juntos,

pero hay sueños que no pueden ser

y hay temporales que no se pueden capear.

Tuve un sueño en el que mi vida sería

tan diferente de este infierno en el que vivo,

tan diferente ahora de lo que parecía.

Ahora, la vida mató este sueño que soñé.

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.@NicolasMaduro Chávez somos millones, tú también eres Chávez mujer,joven,niño soldado pescador, agricultor, campesino, comerciante, ¡Chávez es un pueblo! #ChavezViveBatallaSigue

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 15 marzo 2017

Chávez somos millones, tú también eres Chávez mujer venezolana, tú también eres Chávez joven venezolano, tú también eres Chávez niño venezolano, tú también eres Chávez soldado venezolano, tú también eres Chávez pescador, agricultor, campesino, comerciante, porque Chávez no soy yo ¡Chávez es un pueblo!

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.@dcabellor juramento aquel 15.03.2013: “Cada lágrima derramada por nuestro Pueblo nos obliga a no fallarle y seguir legado de Chávez” #ChavezViveBatallaSigue

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 15 marzo 2017

 

Construyendo historia

Dicho por Diosdado Cabello aquel 15 de marzo de 2013 

“CADA LÁGRIMA DERRAMADA POR NUESTRO PUEBLO NOS OBLIGA A NO FALLARLE Y SEGUIR EL LEGADO DE CHÁVEZ”

Desde la Academia Militar de Venezuela, ubicada en Fuerte Tiuna, el hogar querido del líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Rafael Chávez Frías, el héroe del 4F y dirigente de la Revolución Bolivariana, Diosdado Cabello dirigió unas palabras de agradecimiento eterno al Comandante, por todas sus enseñanzas, amor y consejos.

Diosdado relató cuántas historias, cuántas anécdotas y aventuras de la mano de nuestro Comandante:

“Aquí, en esta academia lo conocimos. Cuando llegó estando nosotros de cadete, ya había estado aquí de teniente, pero lo había dejado (su marca de teniente), luego llegó a la Academia de capitán, y uno lo que escuchaba era, llegó Chávez, algunos no sabían quién era, pero decían llegó Chávez”.

“…Aquí en este patio se convirtió en un oficial distinto a la mayoría de los que estaban acá, un oficial que prefería estar de guardia los sábados y domingo, nosotros no lo entendíamos, y lo hacía porque quería hablarle bastante a los cadetes de la historia, de la Patria, y de lo que venía”, mencionó.

El Primer Vicepresidente del PSUV narró que una vez cuando se encontraron en el campo de béisbol de la Academia, donde pasaban mucho tiempo, le dio una recomendación que no se le olvidó nunca, citó: “Quien tenga funciones de liderazgos, no puede hacer parte de grupos, porque cuando eso ocurre comienza a tomar decisiones con el corazón y no con la razón”.

Se hizo famosa una tarde de un domingo en la escuela con el Comandante Chávez, de guardia de oficial de día, “nos recordaba la historia, y nosotros salíamos, los que ya andábamos en esto con él, a repetir esto en las aulas, dormitorios y comedores, en ese momento en la Academia Militar se produjo una ebullición Revolucionaria, -en silencio, callada, callada-, luego una cantidad importante de compañeros oficiales de nuestra gloriosa Fuerza Armadas captados por el movimiento, seguíamos avanzando”.

Describió aquellos momentos cuando el Comandante Chávez, un ser diferente, comenzó a sentirse entre cadetes y superiores, estos últimos trataron de aislarlo en muchas ocasiones, de hecho cuando llegó a la academia de Capitán no lo pusieron en primera instancia con los cadetes, sino que lo mandaron para deporte, en el gimnasio de la Academia Militar, después lo mandaron a distintas unidades, pero donde llegaba Chávez ahí ponía su sello, siempre fue así, y continuó hasta llegar a la Presidencia de la República, y nunca dejó ser así.

“Un presidente ejemplar que se acordó de los pobres”

Diosdado Cabello puntualizó que Hugo Chávez fue “un presidente ejemplar que se acordó de los pobres de este país, que se encargó de atenderlos. Ama tanto el Comandante Chávez a esta Academia que una de las últimas misiones que nos dio, fue cambiar este patio, y recordar aquí nuestro movimiento”.

Es por ello que hoy existe una pared con la cinco raíces de nuestro movimiento, idea y obra de nuestro Comandante, y por eso ahí mirando hacia el patio está Bolívar que él tenía en su oficina, ceñudo y vigilante de los cadetes, observándolo. “Y es por eso que su hija María (Chávez) pidió que cuando llegara a la Academia viniera para acá, al roble y el Saman, porque todos sabemos cuanto ama Chávez a esta Academia Militar y por eso estamos aquí hoy”, enfatizó.

Chávez era capitán cuando mandó a colocar con unos cadetes unas letras en la pared detrás del muro, que decía: “tengamos una conducta recta y dejemos al tiempo hacer prodigio”, para ese momento se mandaron hacer las letras de bronce con los cartuchos de los polígonos, esas letras se cambiaron por las mismas que están ahora, contó Diosdado.

Igualmente sucedió con el espacio de reconocimiento a los caídos, esas lámparas estaban apagadas, hasta que llegó el Comandante Chávez y ordenó que se encendieran, y así mismo ocurrió cuando descubrió a Bolívar en la Academia, “lo descubrió para los venezolanos, y gracias él, luego de aquél 27 de febrero del año 1.989 y 4 de febrero de 1992, nuestro pueblo y las Fuerzas Armadas se encontraron, y se dieron las manos por primera vez”.

En referencia al brazalete que llevan los compatriotas venezolanos desde el miércoles 6 de marzo en homenaje al Comandante Chávez, tiene que ver esa gesta, sus ideas, sus principios y con lo que él consideraba que debíamos rescatar, los valores de la venezolana y el venezolano.

“Todos los compañeros que salieron el 4 de febrero y 27 de noviembre, creyeron en el liderazgo y la dirección de nuestro Comandante Chávez, conocedores de que jamás nos iba a traicionar, y así se lo dijo al pueblo, que él jamás lo traicionaría, y aquí lo tenemos hoy, un pueblo amándolo, porque encontró en Chávez lo que nunca encontró en otra persona en nuestro país”, subrayó nuestro compatriota Diosdado.

Ese 4 de febrero se encontraron las Fuerzas Armadas. En menos de un minuto, salió el Comandante asumiendo la responsabilidad que aquí nadie asumía, estuvo preso por dos años con dignidad. En el año 1.994 la gente comentaban de un Comandante, para ese entonces Venezuela no contaba con los avances tecnológicos de ahora, el pueblo comenzó a enterarse de quién era Chávez y llegó ese huracán en el año 1.998 a ganar las elecciones. “Hoy, cuando nos toca llevar y acompañarlo hasta el Cuartel de la Montaña”.

El dirigente de la Revolución Bolivariana, Diosdado Cabello les informó a la derecha venezolana, que hoy se burlan diciendo que ya no tenemos a Chávez, se equivocan, “ahora es cuando nosotros tenemos a Chávez en nuestro corazón, mente y alma, ahora es cuando nos va a acompañar y ayudar, porque lo que ocurrió el 5 de marzo no es cualquier cosa, y lo dirá la historia dentro de poco, porque Chávez ha sido el político venezolano más conciente y más prudente de nuestra historia, esa prudencia lo llevó al 4 de febrero a decir, por ahora, pero también al 11 de abril de 2002 a evitar que hubiesen más muertos en Venezuela”.

Cuántas pruebas le puso la vida a nuestro Comandante, y venció en todas, porque en esta también está venciendo, porque no será su partida lo que borrará de la memoria de las venezolanas, los venezolanos y los pueblos del mundo, cada acción del Comandante que estuvo y está señalada por el ejemplo, señalada por ir adelante, mostrarse al frente, guiarnos e inspirarnos, puntualizó Cabello.

Señaló que escuchar a los niños de la orquesta infantil es ver a Chávez, ver y escuchar a los deportistas, ahí está Chávez, ver a los niños con sus canaimitas, ahí está Chávez, ver un soldado o un cadete, ahí está Chávez, “qué difícil se les va a convertir a ustedes señores (derecha venezolana), que durante 14 años atacaron sin piedad y sin misericordia a un ser humano excepcional como Hugo Chávez”.

“…Cada esfuerzo que ustedes (oposición) hagan, multiplicará el amor de un pueblo por Hugo Chávez, y nos estaremos acordando día a día de sus acciones, y que cada gota de lágrima derramada por nuestro pueblo, en este largo peregrinar de estos días, tiene que obligarnos (Gobierno Bolivariano) a no fallarles nunca a Chávez y al pueblo, tiene que obligarnos moralmente a seguir con el legado del Comandante, a defender su obra, pensamiento, su acción, y al defender a Hugo Chávez estamos defendiendo nuestro pueblo”.

Construcción del Socialismo

Recordó que una vez el Presidente dijo, cuando nadie se atrevía, “vamos al Socialismo”, lo insultaron aquí y en el mundo. Es por eso que “nosotros no debemos tener complejos, tenemos que seguir luchando para construir el Socialismo como nuestro camarada, compañero Presidente (Chávez) nos instruyó”.

“… Y que sea la historia la que nos juzgue. Si merecimos este honor que nos ha puesto nuestro Comandante en nuestras manos de seguir adelante con su legado y su obra, que sean los años venideros, las venezolanas y los venezolanos que nos juzguen, nosotros estamos obligados a trabajar hoy, para que nuestros hijos y nietos no tenga que hacerlo dentro de 20 o 30 años, porque para ese entonces no tendrán un Chávez presente, hagámoslos nosotros ahora para que ellos sean felices”, apuntó.

Un viernes 22 de febrero, en el hospital Militar, el Comandante, acompañado por Diosdado Cabello, Jorge Arreaza, Rafael Ramírez y Nicolás Maduro, como siempre, pendiente de lo que debían hacer, cuenta Diosdado, que les alertaba sobre lo que venía, la guerra económica, y les decía “que no nos dejáramos confundir con las acciones del enemigo, y nos recordó una frase de Sun Tsu -la guerra es el arte de la simulación y el engaño”.

Es así como Diosdado nos ratifica la lección aprendida y nos dicta el lineamiento de lucha y conciencia: “no debemos confiar de la mano extendida de aquellos que ofendieron y vilipendiaron al Comandante durante 14 años, pues, son los mismos que le dieron un golpe de Estado el 11 de abril, son los mismos que traicionaron a este pueblo, son los mismos que nos odian, porque eso es lo que ellos sienten por el pueblo, odio, desprecio, y se manifiestan en esa caras que vemos todos los días en los medios de comunicación de la derecha, y ahí hay que cumplir la orden dada por el Comandante el 8 de diciembre: Unidad, Lucha, Batalla y Victoria. Así será la vida de la Revolución Bolivariana, y seguiremos nosotros con el legado de nuestro líder”.

Diosdado Cabello, hombre de confianza del propulsor del socialismo bolivariano, compañero de armas y héroe del 4 de febrero de 1.992, agradeció eternamente al Comandante Chávez, “un millón de gracias por todas tus enseñanzas, amor y consejos”.

Finalmente, a Doña Elena Frías, le indicó “pariste a un gran hombre”, a Don Hugo Chávez, le dijo, “criaron a un ser humano excepcional, ejemplo para toda Venezuela. Dios los bendiga a ustedes, muchachos hijos del Comandante, aquí estaremos con ustedes por siempre. Dios los cuide a todos”.

Dicho por Diosdado, amén.

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.@NicolasMaduro juramento aquel 15.03.2013: Comandante no pudieron contigo, no podrán con nosotros jamás… jamás podrán” #ChavezViveBatallaSigue

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 15 marzo 2017

Construyendo historia

Dicho por Nicolás Maduro aquel 15 de marzo de 2013 

“Aquí está invicto, único, transparente, vivo para siempre, para todos los tiempos, para éste y para siempre. Comandante no pudieron contigo, no podrán con nosotros jamás… jamás podrán”

Hugo Chávez está “invicto, vivo para siempre”, afirmó hoy (15.03.2013)  Nicolás Maduro al despedir al Presidente de Venezuela, en el Funeral de Estado que se realizó en la Academia Militar en el suroeste de Caracas.

“Aquí está invicto, único, transparente, vivo para siempre, para todos los tiempos, para éste y para siempre. Comandante no pudieron contigo, no podrán con nosotros jamás… jamás podrán”, enfatizó nuestro compatriota líder Nicolás Maduro en palabras entrecortadas por el llanto del compromiso y la firmeza revolucionaria.

Pasadas las 12:00 del mediodía, Jefes de Estados y de Gobierno y delegaciones de las cuatro latitudes del mundo, miembros del Gabinete ministerial, representantes de los cuatro poderes del Estado, y familiares del líder de la Revolución Bolivariana colmaron la Academia Militar de Venezuela para rendir tributo al presidente Hugo Chávez.

Un acto histórico, que millones de personas respaldaron en las afueras del recinto, donde esperan para ver al líder, y lo seguían a través de las pantallas dispuestas en varios puntos del Paseo Los Próceres de la capital venezolana.

La ceremonia comenzó con la entonación del Himno Nacional, a cargo de la orquesta sinfónica Simón Bolívar, dirigida por el maestro Gustavo Dudamel.

El Vicepresidente Ejecutivo, Nicolás Maduro, presidió la actividad y colocó encima del féretro del Mandatario nacional la réplica de la espada de El Libertador, acompañado de los vicepresidentes del Consejo de Ministros Rafael Ramírez, Ricardo Menéndez y Jorge Giordani. Los presentes, entonces, gritaron “alerta, alerta que camina la espada de Bolívar por la América Latina”.

“Comandante no pudieron contigo y no podrán con nosotros jamás, jamás podrán”, dijo en su alocución, con voz fuerte, llena de mucha emotividad y mucho compromiso.

Durante su discurso, en el que en varias oportunidades su voz se resquebrajó y denotó su entrañable sentimiento hacia el jefe de Estado, dijo que “no ha habido líder en la historia de nuestra Patria más vilipendiado, más injuriado y más atacado vilmente que nuestro comandante presidente, jamás en 200 años se mintió tanto sobre un hombre (…) pero no pudieron, ni las mentiras ni el odio, porque aquí está nuestro comandante”.

“Aquí está invicto, puro transparente, único, verdadero, vivo para siempre, para todos los tiempos (…) aquí está usted comandante, con sus hombres, de pie, todos su hombres y mujeres leales como lo juramos ante usted, leales más allá de la muerte”.

Explicó que no pudieron con el Comandante Chávez “porque nuestro Comandante tenía desde adentro el escudo mas poderoso que pueda tener un ser humano, que es su pureza, su verdad”.

Nicolás recordó parte de la historia venezolana, la traición que recibió el Libertador Simón Bolívar y los próceres del país como el Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, Ezequiel Zamora y Cipriano Castro.

En ese contexto, enfatizó que en los últimos 14 años, el Mandatario, junto al pueblo venezolano “hemos roto el maleficio de la traición a la patria y romperemos el maleficio de la derrota y de la regresión”.

Nicolás Maduro comentó que durante su enfermedad, el Mandatario venezolano le pidió escribir un último mensaje al pueblo “como un testamento”. “Esa orden no la cumplimos, no pudimos, era imposible”.

Subrayó que “esa orden ya él la había cumplido, porque la vida entera de nuestro Comandante ha sido un testamento, su palabra, su pasión, su acción, su obra, su pueblo, el pueblo de Venezuela es un testamento, los humildes de este mundo, los pobres, los desesperanzados, los oprimidos de todos los tiempos y todas las horas, nosotros los nietos de los esclavos somos su testamento vivo”.

Además, levantando la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, dijo que “él dejó su testamento, firmado y sellado por el pueblo (…) todo lo que hoy somos está aquí, aquí está nuestra guía”.

Y explicó que “si se quiere buscar más cerca, si se quiere saber que soñaba nuestro comandante invicto”, otro testamento es el Plan de la Patria 2013-2019, que “forma parte de valores y principios, inspirados en Bolívar, nuestro padre fundador, inspirados en la sabiduría de nuestro pueblos indígenas, en nuestro gran Guaicaipuro, inspirado en Cristo, porque “Hugo Chávez fue un cristiano auténtico de la calle, un cristiano, un redentor en Cristo, un protector de Cristo de los pobres de esta tierra”.

 

Dicho por Nicolás, amén.

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.@NicolasMaduro 9 AÑOS DEL .@PartidoPSUV : Con el Pueblo se Combate y se Construye Patria. A Paso de Vencedores, la Revolución Vencerá.

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 14 marzo 2017

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.@NicolasMaduro 9 AÑOS DEL .@PartidoPSUV : Con el Pueblo se Combate y se Construye Patria. A Paso de Vencedores, la Revolución Vencerá.

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 14 marzo 2017

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.@NicolasMaduro 9 AÑOS DEL .@PartidoPSUV : Con el Pueblo se Combate y se Construye Patria. A Paso de Vencedores, la Revolución Vencerá.

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 14 marzo 2017

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134 años de la siembra de Carlos Marx

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 14 marzo 2017

 

Por Fidel Ernesto Vásquez

El marxismo es sin duda la teoría más avanzada en la interpretación de la historia, de la realidad concreta de los pueblos”

Comandante Hugo Chávez

Asamblea Nacional, 15 de enero del 2010

 

Carlos Marx nació en Tréveris, Prusia el 5 de mayo de 1818 y murió el 14 de marzo de 1883 en Londres, Inglaterra.

Se formó en derecho y filosofía clásicos, lo cual lo llevó a convertirse en seguidor del filósofo alemán Federico Hegel, el cual había muerto apenas en 1830.

Toda la intelectualidad alemana de la época trataba se sostenerse en bases hegelianas para justificar la continuidad del régimen absolutista (derecha) como la necesidad de una revolución política (izquierda) que le permitiera a Alemania la unificación y la igualdad de condiciones con naciones como Inglaterra y Francia.

Fue precisamente la profundización y posterior crítica a los estudios sobre Hegel en torno a la filosofía del derecho a concluir que la solución de la problemática social no se encuentra en una fórmula de reforma política, la esencia del sistema alemán y de todas las sociedades de clase era la preservación de un sistema económico desigual en donde, los más favorecidos construían sistemas políticos, filosóficos y morales que justificaban y preservaban dicha desigualdad. La base de toda transformación no se encuentra, decía Marx, en la sociedad política, sino en la sociedad civil, entendida esta como el espacio social donde se generan los bienes materiales y donde las relaciones entre personas están regidas por su relación con la producción de bienes materiales.

Marx encontraba que para revolucionar esa sociedad civil se necesitaba una clase que produciéndolo todo no fuera dueña de nada, que fuera síntesis de las distintas opresiones y que al mismo tiempo su liberación rompiera con la lógica de regeneración de nuevas opresiones.

Marx decía: en la sociedad capitalista esa clase es el proletariado.
En el sistema pensado por Marx el hombre es el actor principal del proceso histórico, siempre en constante lucha por expandir los mecanismos de generación de riqueza social, siempre en pugna consigo mismo, en la medida de que en la lucha por al producción de bienes materiales había construido la sociedades de clases, mismas que se van enfrentando y destruyendo cada que el sistema de clases de cada sociedad estalla en contradicciones irreconciliables.

Cada nuevo régimen social está fundado en una amalgama de los regimenes anteriores pero dominado por una nueva clase social hegemónica que le impone su sello al conjunto de las demás formaciones sociales.

Para Marx el objetivo de los revolucionarios no es el futuro incierto, sino la lucha inmediata contra el régimen existente partiendo de esta lucha concreta para preparar las condiciones para un gran salto adelante que sería la destrucción del sistema de clases y la constitución de una sociedad basada en la democracia tanto del régimen político como el económico.

Marx concebía al socialismo, como un proceso de transición entre la sociedad de clases (capitalismo) y la sociedad sin clases (comunismo).

Participó en la revolución Europea de 1848 primero en Alemania, luego en Francia y Bélgica. Cuando las fuerzas de la reacción lo cercaron, se vio en la necesidad de emigrar a Inglaterra en donde centro sus esfuerzos a realizar un profundo estudio del capitalismo, que incluiría no sólo el aspecto económico, sino también el político y el social. No obstante decidió partir del análisis económico como hilo conductor para abordar lo más objetivamente posible los demás aspectos.

En 1857 publicó el resultado de sus investigaciones a las que título : Contribución a la crítica de la economía política; hasta antes de ello en términos económicos Marx sufrió una evolución, en la medida de que consideraba a Adam Smith y David Ricardo, economistas ingleses clásicos, como base para su critica del capitalismo. No obstante si bien Smith y Ricardo explicaban al trabajo como fuente de valores de uso y de cambio, es decir de fuentes de valor socialmente reconocido, no podían explicar el excedente o plusvalía que se apropiaba el capitalista y base de su acumulación de riquezas. Marx resolvió este conflicto explicando que el valor del producto del trabajo es superior al valor del trabajo en la medida de que este sintetiza una acumulación de trabajo social que se concreta a la hora en que el obrero transforma la naturaleza y que se verifica a la hora del intercambio. La riqueza es pues un producto social pero es apropiada individualmente, esa es la contradicción incuestionable del capitalismo perfectamente corroborrable en época de Marx y aún más en nuestros días.

A partir de sus trabajos críticos sobre la realidad social, en 1842 se incorpora a la redacción del periódico La Gaceta Renana de la que llegó a ser su jefe de redacción. Dos años más tarde, en 1844, la revista es clausurada y debe marchar al exilio.

Tenía 26 años cuando llega a París. Rápidamente se integra a la vida intelectual y a la lucha política. Funda y dirige la revista Anales franco-alemanes, debido a que es clausurada por presiones del gobierno prusiano; traba amistad con Federico Engels, quien sería su amigo, compañero de trabajo y lucha, y también quien lo apoya económicamente. Para esa época, también conoce a Mijahil Bakunin, Louis Blanc y Pierre-Joseph Proudhon. De esta época datan sus manuscritos económicos y filosóficos. Sus artículos políticos, fuertemente críticos, acrecientan su fama de revolucionario, por lo que finalmente es expulsado de Francia.

Tras su llegada a Bélgica, funda una organización política revolucionaria, la “Liga de los comunistas”. Marx se declara “apátrida, ateo y comunista”. En 1848, y a raíz de una revuelta popular triunfante en Francia escribe, junto a Engels el Manifiesto comunista, considerado el primer instrumento de agitación y propaganda basado en el socialismo científico. Luego se traslada a la ciudad alemana de Colonia donde funda el diario Nueva Gaceta Renana. Debido a su inmediato éxito, la publicación es prohibida por el gobierno y Marx parte a un nuevo exilio lo lleva Gran Bretaña.

A Marx lo vemos en fotos, en murales, en pancartas, en actos políticos. Su nombre ha sido y es mencionado en innumerables textos. Su concepción sobre el socialismo científico ha sido guía de todas las luchas emancipatorias desarrolladas desde fines del siglo XIX hasta nuestros días. Por su acción y sus ideas, Carlos Marx es ejemplo de la lucha de los pueblos del mundo por una sociedad más democrática, justa y libre: la sociedad comunista.

En esa época, Carlos Marx comienza a trabajar en su obra fundamental El Capital, cuyo primer volumen es publicado en Londres en 1867.

Participa en la fundación y organización de la Primera Internacional (1864-1872) y apoya en la elaboración de sus estatutos y otros documentos, participando activamente en las discusiones.

Tras la derrota de la Comuna de París de 1871, que significó un duro golpe para la Internacional, se retira de la lucha política para dedicarse de lleno a la escritura.

Marx se remontó a los orígenes de la historia humana y se encontró con una sociedad a la que denominó “comunismo primitivo”, en las que mujeres y hombres trabajaban para cubrir sus necesidades, compartían las herramientas, tomaban sus decisiones de común acuerdo y el Estado no era necesario.

Con la organización social y el desarrollo tecnológico, el trabajo comienza a producir excedentes (plusvalía), que en un primer momento sirven para producir mejoras en la comunidad. Pero quienes tienen suerte en la cacería, los que más producen, o los más fuertes, más poseen. Surge así la lucha por defender las posesiones o para apropiarse del trabajo ajeno; son las clases sociales en pugna. Se hace necesario entonces un poder que dirima las diferencias. Nace el Estado y sus mecanismos de dominación.

De las entrañas de la vieja sociedad nace una nueva. Ya no es de hombres libres; hay amos y esclavos. Pero la sociedad esclavista no resuelve el desarrollo económico y se hace necesario un cambio en el modo en que los humanos se organizan para producir. Mantener esclavos es costoso. Hay que darles la libertad, pero no la posibilidad material de ser libres. Es la sociedad feudal, hay amos y siervos.

La producción es predominantemente agropecuaria. Hay fortalezas para proteger las propiedades, pero hacen falta otras cosas: mercaderes, artesanos, financistas. Es una nueva clase social que aparece en el interior y exterior de las ciudades: la burguesía. Pero, sólo el trabajo produce riqueza. Nace una nueva clase: el proletariado. El crecimiento de la burguesía requiere un nuevo Estado. Cae el poder de las monarquías y nace la República.

El capitalismo genera caos productivo y descomposición social. Urge una revolución. La protagonizan los explotados y oprimidos. Es la Revolución socialista.

El poder es de las mayorías. La producción se debe planificar, para lo cual se deben socializar los medios de producción. Es el momento de la mayor democracia. Los explotados ahora dominan la sociedad, hasta que la lucha de clases deje de existir y no sea necesario un Estado opresor. Es la sociedad del futuro, la sociedad comunista.

El Comandante Hugo Chávez y el marxismo

“Por primera vez asumo el marxismo, como asumo el cristianismo y bolivarianismo. Asumo el marxismo, asumo el bolivarianismo, el martianismo, el sandinismo, el sucrismo y mirandismo. Pero el marxismo es sin duda la teoría más avanzada en la interpretación de la historia, de la realidad concreta de los pueblos”, señaló el presidente Hugo Chávez durante el informe anual ante la Asamblea Nacional, el 15 de enero del 2010

Previamente, el 16 de mayo de 2004, el presidente Chávez había declarado que “la revolución entraba en su fase antiimperialista…”, y meses más tarde, durante la Cumbre de los Pueblos realizada en la ciudad de Mar del Plata, Argentina, reivindica el carácter socialista de la revolución bolivariana.

Hoy en día, cada vez que las clases explotadas se levantan y ponen en riesgo a la sociedad de clases surge, en el seno de los capitalistas, el odio a Marx. Por eso hoy en día lo siguen atacando, difamando y calumniado, aún más que cuando estaba vivo.

La grandeza de la obra de Marx ha inspirado las luchas de los explotados desde que él la formuló y lo seguirá haciendo mientas la sociedad que se concreto a combatir: el capitalismo, subsista

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.@NicolasMaduro 115 años de su natalicio del Maestro de América Luis Beltrán Prieto Figueroa

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 14 marzo 2017

 

Por Fidel Ernesto Vásquez

Luis Beltrán Prieto Figueroa: Político, periodista, jurisconsulto, poeta, crítico literario.
Luis Beltrán Prieto Figueroa: Ideólogo de la educación moderna en Venezuela, visionario, y gran propulsor de una de las tesis más innovadoras para su época y que hoy, a las luces de los tiempos revolucionarios que nos toca vivir en Venezuela, toma una vigencia absoluta: El Estado docente
El Maestro Prieto nació en La Asunción, estado Nueva Esparta, el 14 de marzo de 1902. Hijo de Loreto Prieto Higuerey y Josefa Figueroa, realizó los estudios primarios en la Escuela Federal Graduada Francisco Esteban Gómez de ésta, su ciudad natal, en 1918.
Como él mismo describió en entrevistas y en su exquisita obra literaria, su infancia fue apacible, dulce y alegre. Creció en un ambiente propicio para su formación integral y en un contexto de serenidad y sabiduría que le permitió amasar tiernamente, día a día, ese inmenso amor por su tierra natal, el cual quedó magistralmente plasmado en su poesía.
Fue allí, donde también inició estudios de secundaria en el Colegio Federal hasta 1925 cuando se trasladó a la capital donde se graduó de bachiller en el Liceo Caracas (1927) que dirigía para entonces Rómulo Gallegos.
Por esas casualidades hermosas que sólo le suceden a los docentes apasionados, a los 18 años de edad, Prieto Figueroa comenzó su ejercicio docente como maestro de primaria en la misma escuela donde aprendió sus primeras letras, y desde ese momento nunca dejó de dar sus enseñanzas a los niños y jóvenes de todo el país.
En medio del terror generado por el gomecismo, Prieto impulsó, junto a otros educadores venezolanos, entre quienes vale la pena mencionar a Luis Padrino y Miguel Zuniaga, entre otros, un proceso de organización de los maestros, construyendo lo que sería el germen de la institución pionera del magisterio venezolano: la Sociedad Venezolana de Maestros de Instrucción Primaria, creada el 15 de enero de 1932, con el fin de defender los intereses del niño, del maestro, de la escuela y de la cultura. Un acto de desafío al régimen del general Gómez. Una fuerza fundada en la dignidad de hombres y mujeres ansiosos de la libertad y amantes de la justicia, de la democracia y de la igualdad. Los maestros fueron perseguidos unos, destituidos otros, declarándose la ilegalidad de la organización, no obstante continuaron actuando organizados en la clandestinidad hasta la muerte del dictador, cuando reaparece a la luz pública con la muerte de Gómez convocándose a un reencuentro del magisterio nacional en su primera convención (1936) dando nacimiento a una de las instituciones pioneras de las organizaciones gremiales y sindicales más importantes del país: la otrora y gloriosa Federación Venezolana de Maestros (FVM). A partir de ese momento todo lo hecho en la educación en Venezuela, como decía Luis Beltrán Prieto, necesariamente tendrá que ver con la opinión de los maestros venezolanos, liderados y orientados por el pensamiento, la obra y la acción de Luis Beltrán Prieto Figueroa.
La tabla de los derechos del niño venezolano, publicada por Prieto en 1937, sirvió de base para la creación del Consejo Venezolano del Niño, más tarde denominado Instituto Nacional del Menor (INAM). Ese mismo año publica el libro Psicología y canalización del instinto de lucha y otros apuntes, el cual constituye junto a su obra Los maestros eunucos políticos, publicada en 1938, la mayor expresión de apego y amor por la libertad de su pueblo y lo que debía ser el papel de los maestros en la lucha por la libertad. De allí en adelante el pensamiento pedagógico y educativo de nuestro país estará orientado por el liderazgo de este insigne margariteño, orgullo de los maestros venezolanos, quien con el tiempo sería honrado con el título de Maestro de América.
La formación integral de este ilustre venezolano, en ninguna de las etapas de su vida, tuvo descanso. Siendo aún muy joven y después de una impecable carrera académica, en la que en todo momento demostró su interés por el estudio y su pasión por la política, en 1934 egresa de la Universidad Central de Venezuela con el título de doctor en Ciencias Políticas y Sociales. Jamás, mientras cumplía con sus compromisos universitarios, el maestro Prieto Figueroa abandonó su labor en el magisterio.
Su vida pública conjuga diversos aspectos. Su bibliografía en cada una las disciplinas en donde actuó, que incluye su labor legislativa, es tan extensa como su trayectoria, en la cual alcanzó las más altas posiciones más allá de las fronteras de la educación. Su sensibilidad social y el humanismo democrático, que impregnó su pensamiento, lo llevó a comprometerse con las luchas políticas por la transformación de nuestro pueblo. El maestro, en compromiso con su pueblo, asumió la política elevando su condición de maestro. Así, el niño, la escuela y el maestro fueron combinados con el niño, la calle y el partido.
Junto a la fundación de la organización gremial del magisterio, de la tabla de los derechos del niño y de la escuela nueva en Venezuela, pasa a ser cofundador de diversas organizaciones políticas, como la Organización Venezolana (ORVE, en 1936), el Partido Democrático Nacional (PDN, en 1936), Acción Democrática (AD, en 1941), del que fue secretario general entre los años 1958 y 1959, y presidente desde 1963 hasta 1967 cuando se separó del mismo y se convierte en presidente-fundador del Movimiento Electoral del Pueblo (MEP), hasta su muerte.
Entre otras posiciones públicas, Prieto Figueroa ocupó los cargos de senador por el estado Nueva Esparta (1936-1941; 1959-1969), presidente del Concejo Municipal del Distrito Federal (1937); senador por el estado Zulia y presidente de la Comisión Permanente de Cultura del Senado (1974-1979).
Entre 1962 y 1967 fue presidente del entonces Congreso de la República.
Antes había sido secretario general de la Junta Revolucionaria de Gobierno (1945-1948) y ministro de Educación (1947-1948).
Como consecuencia del golpe de Estado del 24 de noviembre de 1948, Prieto Figueroa fue enviado al exilio. Hasta su regreso al país, a raíz del restablecimiento de la que llamaron democracia en ese entonces, el 23 de enero de 1958, se dedicó a la labor educativa en el exterior como jefe de misión al servicio de la UNESCO, primero en Costa Rica (1951-1955) y luego en Honduras (1955-1958). También fue profesor de la Universidad de La Habana (1950-1951). Como jurisconsulto al servicio de la educación integró la Comisión Redactora del Proyecto de Constitución Nacional (1936) y de la Carta Magna de 1961. Fue coautor del primer proyecto de Ley de Educación (1948) y de la Ley de Educación, promulgada el 9 de julio de 1980.
En 1986 Prieto Figueroa integró la Comisión Presidencial del Proyecto Educativo Nacional coordinada por Arturo Uslar Pietri.
El Maestro Prieto recorrió todas las escalas de la educación venezolana (maestro de primaria desde 1920; de secundaria, desde 1932; y superior, desde 1936) y su actividad la complementó siempre con una intensa labor intelectual difundida en periódicos, revistas y libros.
Selecciones de sus artículos fueron recogidas en los libros: Las ideas no se degüellan (1980), Pido la palabra (1982) y Mi hermana María Secundina y otras escrituras (1984).
Desde 1937 había fundado la librería Magisterio que trajo al país los textos de la denominada escuela nueva.
Tuvo también otras importantes iniciativas de carácter institucional, como el Consejo Nacional de Universidades; el Patronato de Roperos Escolares y Comedores Escolares; la primera Escuela de Teatro en Venezuela (1947); el Taller Libre de Arte (1948); el Instituto de Profesionalización del Magisterio (1947), actual Instituto de Mejoramiento Profesional; y adscribió la Radio Nacional, fundada en 1946.
En 1947 este ilustre venezolano fue nombrado Ministro de Educación, lo cual le permitió iniciar la modernización de las instalaciones de ese importante despacho y, más importante aún, desde allí logró sentar las bases para la transformación de la educación venezolana y llevar a la realidad algunos de sus proyectos más importantes.
En ese año incrementó la subvención por parte del Estado a la Orquesta Sinfónica Venezuela, subvención existente por lo menos desde 1936, e impulsó el Servicio de Investigaciones Folklóricas Nacionales y el órgano divulgativo del mismo, la Revista Venezolana de Folklore, cuyo primer número corresponde al lapso enero-junio de 1947. También creó el Servicio de Cine Educativo y se adjudicaron por primera vez (bienio 1947-1948) los premios nacionales de Literatura, Artes Plásticas y Música.
El 8 de abril de 1947 firmó el decreto para la edición de las Obras completas de El Libertador, compiladas por el historiador Vicente Lecuna, las cuales circularon ese mismo año, y creó la Comisión Organizadora de las Obras completas de Andrés Bello.
Mediante resolución del 10 de julio, transformó la vieja Escuela de Artes y Oficios para Hombres en Escuela Técnica Industrial. Y en 1959 creó el Instituto Nacional de Cooperación Educativa (INCE).
Sus libros, de verbo lúcido, prosa brillante e indiscutible sabiduría, reúnen sus preocupaciones políticas, pedagógicas y sociales. En 1984 se incorporó como individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua, merecido reconocimiento a su labor como cultor del lenguaje. Dos años después, en 1986, comenzaron a publicarse sus Obras completas, de las cuales llegaron a circular sólo dos volúmenes.
Murió en Caracas el 24 de abril de 1993.

Prieto y el Estado Docente
En el pasado reciente de nuestra historia las reformas liberales estaban impregnadas de prejuicios y egoísmos que rechazaban, tanto la total incorporación del pueblo a la vida política, como a su integral participación a la instrucción y la cultura. Esa élite liberal carecía de un proyecto de transformación orgánica de las relaciones capitalistas y su andamiaje político. Esta élite emprendió reformas pero no alcanzaron a configurar un plan cuyo eje conceptual estratégico lo aportaría el denominado Estado Social. Esto es, el Estado como árbitro real de las diferencias sociales, el Estado como promotor del desarrollo económico y social, el Estado que garantiza constitucionalmente los derechos sociales relativos a la salud, el trabajo y la educación. El Estado que hace posible que la democracia política sea también democracia social. Concepto que fue divulgado por Heman Heller, de la escuela política alemana, y que era muy conocido en las décadas de los 30 y 40. Estas fueron las fuentes históricas y teóricas que sirvieron al maestro Prieto Figueroa para la formulación de su tesis principal: el Estado Docente.
De una educación de castas a una educación de masas, bajo esta consigna Prieto junto a los maestros libró con éxito una de las luchas más extraordinarias y ricas en contenido político, ideológico y programático dadas en Venezuela en el campo educativo, reafirmando principios como el carácter democrático, popular, científico y laico de la educación, junto al carácter social del derecho a la educación desde donde se desprenden principios como la obligatoriedad y la gratuidad. Es en el marco de este debate, frente a quienes defendían la concepción liberal y el carácter individual del derecho a la educación, que Prieto enarbola la doctrina del Estado docente, dejando muy claro el papel del Estado en la educación.
Esta tesis la expuso magistralmente Prieto Figueroa en una conferencia dictada en la escuela normal Miguel Antonio Caro en agosto 1946, en los siguientes términos: “Todo Estado responsable y con autoridad real asume como función suya la orientación general de la educación. Esa orientación expresa su doctrina política y en consecuencia, conforma la conciencia de los ciudadanos”.
La educación debía responder al interés de la mayoría y en tal sentido habría de ser democrática, gratuita y obligatoria, combinando la igualdad de oportunidades y la selección sobre la base de las capacidades del individuo.
El maestro Prieto Figueroa no sólo resaltó el papel que el Estado debe asumir al garantizar la educación democrática y gratuita, sino también la responsabilidad que debe tomar al renovarla, supervisarla y atenderla permanentemente en todos sus aspectos.
Esta concepción daba cuenta del sentir democrático del maestro Prieto Figueroa, quien siempre se opuso a que el sistema educativo de un país sirviera como mecanismo o instrumento de dominación social. Con ello rechazaba la orientación exclusivista y elitista de la educación y mostraba la auténtica convergencia entre el político y el educador, entre el demócrata y maestro.
Sin duda alguna, Prieto fue un teórico académico y un ideólogo democrático, que siempre intentó conciliar, y lo logró con éxito absoluto, su pasión política con el entusiasmo natural que posee todo maestro comprometido.
Hoy, en medio del proceso de transformación profunda que vive nuestro pueblo, y cuando se cumplen 115 años del nacimiento de este ilustre maestro margariteño, su pensamiento, sus luchas, sus ideas y su práctica en el campo de la política y de la educación tiene más vigencia que nunca.
El momento histórico reclama, a 115 años del nacimiento de Prieto, que su espíritu reencarne en el cerebro, en el cuerpo y el corazón de cada uno de los educadores de nuestro pueblo.
Hoy, cuando el mundo está siendo devastado por el neoliberalismo, convirtiendo los derechos sociales en derechos individuales, cuando los derechos de la gente pretenden ser convertidos en mercancías, es decir, en objetos del mercado para ser disfrutados por quienes puedan pagarlos, estamos obligados a defender la educación como un derecho del Pueblo, como un derecho social que debe ser ejercido por todos y cada uno de nuestros compatriotas, independientemente de su condición social.
Hoy, cuando poseemos una nueva Constitución, impulsada por nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez, donde diseñamos el país que soñamos, estamos obligados a trabajar para convertir esos sueños en realidad. La Constitución Bolivariana no es el país que tenemos, es el país que queremos y que estamos obligados a construir, por eso ella encierra el ideario político, la filosofía política del Estado venezolano, que día a día, construimos y fortalecemos con el legado de nuestro Comandante Chávez y la conducción firme, inteligente y Patriota de nuestro Presidente Obrero, Nicolás Maduro..
Nos planteamos saltar de una democracia política a una democracia social, de un Estado de Derecho a un Estado de Justicia, donde elegir, ser elegido y vivir en medio de un régimen de libertades públicas sea tan importante como comer, trabajar, tener vivienda, educación y salud (democracia social); no basta tener las mismas reglas de juego, es necesario alcanzar la igualdad en las posibilidades de acceso al disfrute de los derechos fundamentales (Estado de justicia).
En Venezuela aún existen marcadas desigualdades sociales. Y es allí donde alguien debe garantizarle a quienes “no pueden” los mismos derechos que disfrutan quienes “pueden”, este papel corresponde al Estado, a quien la Constitución Bolivariana le asigna el papel de garante de la equidad en el marco de la corresponsabilidad, es decir junto a la familia y la sociedad.
Es esta la razón por la cual nos planteamos la construcción de una sociedad democrática, participativa y protagónica, sin desmontar al Estado, precisamente, para no dejar a los más pobres a merced del mercado.
Nos planteamos la refundación de la República, es decir volver a fundarla, de allí que la Constitución Bolivariana contenga los valores y la tabla de derechos que deba caracterizar al nuevo venezolano. Con Simón Rodríguez decimos “¿Quieres tener República?, comienza por formar a los nuevos republicanos”. El único instrumento que tiene el Estado para formar a los nuevos republicanos que hagan posible la nueva República es la educación, de allí que el Estado deba ser el órgano rector de la educación, deba orientarla y supervisarla. Claro está dentro de la concepción del Estado que establece la Constitución Bolivariana, es decir en el marco de la corresponsabilidad, con la participación de la familia y de la sociedad, asumiendo su papel de garante de la equidad
Ese papel corresponde al Estado, quien tiene la obligación de ser el garante de la equidad, es decir, garantizar a quienes no pueden los mismos derechos que tienen quienes pueden.
He aquí el significado, la importancia y la vigencia del Estado Docente como doctrina que fundamenta el carácter democrático y popular de la educación. He allí la vigencia del Maestro Prieto hoy cuando enfrentamos la guerra económica generada por el imperio y sus lacayos locales contra nuestro Pueblo, pero no podrán con este Pueblo que asumió la lección de Chávez y nada ni nadie podrá derrotar.
Maestro Prieto:
Hoy, a ciento quince años de tu natalicio, tus millones de alumnos estaremos junto a nuestro Presidente Obrero Nicolás Maduro en la calle en defensa de la Patria, con nuestros compatriotas que día a día enfrentamos a la oligarquía y el imperio salvaje, para reencontrarnos contigo, con tus ideas, con tu pensamiento, con tus libros, con tu escuela nueva, con tu isla, con tu pueblo, para encontrarnos con tu poesía y en medio de la ternura y el afecto de todo un pueblo, impregnarnos de tu pasión por la educación pública, para recordar junto a ti que la escuela pública es la esperanza de los más pobres. Por eso el Comandante Chávez y ahora el Presidente Obrero Nicolás Maduro la tienen como un eje transversal en cada aspecto de nuestra vida, privilegiándola y desarrollándola en bien del niño-hombre, niña-mujer, porque como dijo el cantor del pueblo Alí Primera, La Patria es el hombre, si, la Patria es el hombre y la Mujer.

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.@PartidoPSUV 9 AÑOS: SOMOS EL PRESENTE Y EL GRAN MAÑANA Y CON EL PRESIDENTE OBRERO .@NicolasMaduro VAMOS FORJANDO LA PATRIA SOBERANA

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 14 marzo 2017

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(VIDEO) .@NicolasMaduro Recordando aquel 12 marzo de 2007 la visita del Comandante Hugo Chávez a Haití. Chávez es Patria y Amor #CLAPUnAñoDeVictorias

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 12 marzo 2017

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.@NicolasMaduro .@ClapOficial NO SON UNA CAJA O BOLSA, SON AMOR Y RESPUESTA PARA EL PUEBLO VICTORIOSO. .@ClapOficial ES VICTORIA POPULAR #CLAPUnAñoDeVictorias

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 11 marzo 2017

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08 de marzo, Día Internacional de la Mujer: UN DÍA DONDE QUEDA MUCHO POR QUE LUCHAR

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 8 marzo 2017

A 109 años del día que fueron calcinadas 146 mujeres trabajadoras por los dueños de la fábrica textil Cotton de Nueva York peleando por sus reivindicaciones laborales y a pesar  de haber la ONU decretado el 8 de marzo como el día internacional de la mujer, la desigualdad y la inequidad se mantienen. 

Por Fidel Ernesto Vásquez

Estas cifras hacen evidente la discriminación social y económica hacia las mujeres, producto de la eficaz alianza entre patriarcado y el capitalismo:

  • La mayoría de los 1.500 millones de personas que viven con 1 dólar o menos al día son mujeres. En todo el mundo, las mujeres ganan como promedio cerca de la mitad de lo que ganan los hombres.
  • Las mujeres de menores recursos deben trabajar desde muy jóvenes, son las que más hijos tienen, las que menos ganan y las que más tarde se retiran del mercado laboral.
  • Las mujeres se ocupan de la casa y los niños en 82% de los hogares.
  • Entre el 50 y el 80 por ciento de la producción, la elaboración y la comercialización de alimentos corre a cargo de las mujeres (Naciones Unidas)
  • En todo el mundo, según las Naciones Unidas, las tres cuartas partes del tiempo trabajado corresponde a las mujeres, quienes reciben por eso 3% del salario que se paga en el mundo y son poseedoras de solo 1% de la propiedad mundial.
  • Las mujeres que viven en la pobreza a menudo se ven privadas del acceso a recursos de importancia crítica, como los préstamos, la tierra y la herencia.
  • 1.000 millones de personas son analfabetas, de los cuales 670 millones son mujeres.
  • El 70% de la pobreza la padecen mujeres, aunque aportan las dos terceras partes del trabajo en el mundo y apenas ingresan el 10% de los sueldos.
  • Entre el 15% y el 50% de las mujeres han sufrido abuso físico en su ámbito familiar.
  • Cada año, al menos 2 millones de niñas entre 5 y 10 años son vendidas y compradas en el mundo como esclavas sexuales.
  • Se estima que 5.000 niñas fueron asesinadas en 2009 en nombre de la honra. Cada dos horas, una mujer es apuñalada, apedreada, estrangulada o quemada viva para “salvar” el honor de la familia. Cada 7 minutos sufre golpes o maltrato físico y psicológico por parte de su pareja.
  • Durante los conflictos armados el ataque a los derechos humanos de la mujer (asesinato, violación, esclavitud sexual y embarazo forzado) se utiliza como arma de guerra.
  • En el mundo, 135 millones de niñas y mujeres han sufrido mutilación genital. La cifra se incrementa en dos millones cada año (AI).
  • La alfabetización de mujeres jóvenes (entre 15 y 24 años) es del 60% frente al 80% de los hombres (PNUD 2008)
  • Cada año mueren en el mundo más de medio millón de mujeres como consecuencia del embarazo y el parto (PNUD).
  • En los países en desarrollo no reciben atención prenatal el 35 por ciento de las mujeres; casi el 50 por ciento da a luz sin asistencia de personal especializado y el 70 por ciento no recibe atención en las seis semanas posteriores al parto (PNUD)
  • En el mundo hay más mujeres que hombres infectadas de SIDA (PNUD). En África Subsahariana, por ejemplo, las mujeres representan el 57 por ciento de los adultos infectados por el VIH (Fondo de la Población de Naciones Unidas)

Por eso la lucha a brazo partido junto a nuestras mujeres valerosas debe ser el norte, ya lo dijo nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez y lo ratifico nuestro líder y Presidente Obrero Nicolás Maduro: La revolución será feminista o no lo será.

Y a todos aquellos que no han comprendido el rol desempeñado por la mujer en la historia de la humanidad, les recordamos que a la mujer le corresponde el cielo, porque lo conquisto con corazón, con lucha por un mejor futuro para todas y todos, porque es la portadora eterna de la vida, la felicidad, el amor y la verdad.

La mujer es la bendición de Dios en la tierra, ante ella, me rindo a sus designios.

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Hace 4 años, nuestro Presidente Obrero y líder de la Revolución, Nicolás Maduro fue juramentado como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 8 marzo 2017

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Día Internacional de la Mujer: La Revolución sera Feminista o No Será

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 8 marzo 2017

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DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER LUCHADORA Y TRABAJADORA. La Patria Encarnada En Mujer

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 8 marzo 2017

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.@NicolasMaduro #ChavezNosGuiaEnLaLucha LA VISIÓN PROFÉTICA DE NUESTRO AMADO LÍDER DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA, EL COMANDANTE SUPREMO HUGO CHÁVEZ

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 6 marzo 2017

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#A4AnosDeTuSiembraComandante Con nuestros recuerdos y dolores, pero con el JURAMENTO que obliga asumir los retos y Vencer. Chávez vivirá Por Siempre en Nuestros Corazones #ChavezNosGuiaEnLaLucha

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 5 marzo 2017

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.@NicolasMaduro #AquiAmamosAChavez

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 1 marzo 2017

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.@NicolasMaduro UN 1 DE MARZO LA DEMOCRACIA PUNTOFIJISTA MASACRO A “Motilón” JESÚS MÁRQUEZ FINOL. ASESINADO POR LOS MISMOS DE SIEMPRE

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 1 marzo 2017

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Jesús Márquez Finol nace un 14 de agosto de 1936 en Cabimas, estado Zulia. Su madre, Laura Rosa Finol (Doña Luisa), es costurera y de oficios del hogar. Su padre, Maximino Márquez, chofer y mecánico. Al mudarse a la villa del Rosario lo inscriben en la Escuela Ziruma. Al verlo, el maestro lo apoda: “El Motilón”. En el liceo Simón Bolívar de San Cristóbal, Táchira, inicia la secundaria y su activismo contra la dictadura. Luego, estudia Economía en la Universidad del Zulia, se certifica como locutor y trabaja en una radio.

Destaca como líder estudiantil y asume la Secretaria de Acción Democrática, partido que abandona para unirse al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR. En 1962 se muda a Caracas para impulsar al MIR, la guerrilla urbana y los Frentes Guerrilleros Ezequiel Zamora y Antonio José de Sucre. Vive en la residencia estudiantil de María Olivo, militante y madre de la guerrillera Olivia Olivo.

Con la Señora Olivo y su esposo constituye una célula política. En la residencia conoce a Gladys, estudiante de Historia, con quien se casa en 1964 y forma una familia de 4 hijos: María Luisa, Hildemar, José Manuel y Gladys Carolina, En la Universidad Central de Venezuela, retoma Economía. Para 1963, sube al Frente Ezequiel Zamora, donde están Américo Silva, Trino Barrios, los hermanos Víctor y Fernando Soto Rojas, Coquito González, El Chema Saher, entre muchos otros.

En 1964, funda la célula Nguyen Van Troy, en tributo al revolucionario vietnamita fusilado el 15 de agosto de ese año. En 1970, al dividirse el MIR y crearse Bandera Roja, se incorpora a este partido desde el frente Antonio José de Sucre. El 1 de diciembre de 1966, por una delación, el SIFA y la DIGEPOL, allanan su apartamento.

Los 8 detenidos son incomunicados y torturados. A Motilón le desprenden la mandíbula. A los 3 meses lo trasladan al Cuartel San Carlos, luego a la Isla de Tacarigua denominada por el pueblo “Campo de Concentración Rafael Caldera”, después a la Cárcel Modelo. Tras años de dolencias, le operan la mandíbula en el Hospital Militar. De allí, el 5 de diciembre en plena recuperación y cuando cumple 6 años de presidio, con una soga, se fuga del octavo piso y protagoniza el escape más espectacular del momento. Dos meses después, el gobierno de Caldera le quita la vida, pero jamás su inquebrantable firmeza y dignidad revolucionaria.

Jesús Márquez Finol, El Motilón, es asesinado el 1 de marzo de 1973. En caracas, avenida Los Jabillos de la Florida, 7 esbirros del SIFA, le acribillan y secuestran su cadáver. Su esposa, Gladys Azuaje, lo localiza en el Hospital Militar, justo antes de ser llevado a la Villa del Rosario, estado Zulia, para enterrarlo sin presencia familiar. “Sólo una sábana cubría su cuerpo, tenía hematomas y quemaduras de balar en la cara y toda la parte posterior de la cabeza esta rellena de algodón, por la pérdida de la masa encefálica”. El cuerpo es llevado e helicóptero hasta una finca zuliana militarmente custodiada. De allí al cementerio, donde niegan el paso a padres, familiares y amigos. El Gobierno de Rafael Caldera oculta el crimen político. Pocos medios informan y aquellos que lo hacen, tergiversa el hecho.

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Y QUE DECIR DE ESTE DISOCIADO DE LA DERECHA QUE DICE DE MANERA FIRME “NO AL CARNAVAL” Y AHÍ VA… MONTADO EN EL FERRY PA´ LA PLAYITA Y SOL DE MARGARITA… FAVOR BUSQUENLE UN PSIQUIATRA #CarnavalesSeguros2017

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 28 febrero 2017

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OTRO AMARGADO FURIBUNDO QUE DIJO “NO AL CARNAVAL”…PERO ANDA DISFRUTANDO SU PLAYITA CON SU CARRITO…CHERY CONFORT 2013 #CarnavalesSeguros2017

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 28 febrero 2017

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.@NicolasMaduro LA AMARGADA DERECHA GRITA: “NO AL CARNAVAL”, PERO DISFRUTANDO LA PLAYITA Y TOMANDO SOL EN LAS PLAYAS DE LECHERIAS,ANZOÁTEGUI. VENEZUELA ES TERRITORIO DE PAZ Y VENCEDORES PATRIOTAS

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 28 febrero 2017

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.@NicolasMaduro EL 27F FUE LA INSURGENCIA CONSCIENTE DE UN PUEBLO EXPLOTADO Y MASACRADO. HOY TENEMOS PATRIA!! @mippcive .@DPresidencia

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 26 febrero 2017

27-de-febrero-el-caracazo

 

Por  Fidel Ernesto Vásquez I.

El 27 de Febrero despertó el espíritu y la conciencia del pueblo venezolano para retomar las luchas por sus derechos, además, abrió camino a otros procesos como la rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992 que encabezó nuestro Comandante Hugo Chávez Frías, para bendición de nuestra tierra y futuro.

Cuando nosotros contamos la historia vivida

El lunes 27 de Febrero de 1989 empezó una etapa de la historia venezolana que aún no culmina. Ese día el pueblo respondió con energía y claridad a los atropellos e injusticias de los gobiernos de la IV República. La explosión social, que posteriormente fue denominada “El Caracazo”, tuvo como protagonista el espíritu combativo de los venezolanos.

Con el paso del tiempo los abusos parecían consolidarse como elementos naturales y normales de la realidad de los venezolanos, hasta que la rabia se desbordó por las calles. El conformismo y el temor a la represión los dejamos de lado para confrontar los mecanismos que intentaban contener las luchas del pueblo por una vida digna.

El empobrecimiento acelerado del país durante los gobiernos de Luis Herrera Campins y de Jaime Lusinchi, junto al recuerdo de los tiempos de las “vacas gordas” del primer período presidencial del criminal Carlos Andrés Pérez, crearon las condiciones para que este último regresara al gobierno, impulsado además por una campaña engañosa.

Durante la gestión de Campins, el país acentuó la valoración de “hipotecado” que éste le diera, para transitar hacia la primera gran devaluación de la moneda con el famoso “viernes negro”. La fingida candidez de Lusinchi (registrada con la ingenua frase “la banca internacional me engañó”) profundizó la crisis y, sin más distracciones gobierneras, el país se encontró encerrado entre el desplome de la economía y los paquetes de organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial (BM).

El 16 de febrero de 1989, un día después asumir el mando durante una ostentosa ceremonia que popularmente se le llamó “la coronación”, Pérez anunció el “paquete económico”, o “paquetazo”, diseñado con el objetivo de recuperar la economía del país.

El programa de ajustes macroeconómicos contemplaba: solicitar un préstamo de 4 mil 500 millones de dólares al FMI en los siguientes 3 años; liberar las tasas de interés, activa y pasiva, en todo el sistema financiero, hasta un tope de 30% (temporalmente); eliminar la tasa de cambio preferencial con la unificación de la tasa cambiaria; dejar que el mercado libre fijara el precio de las divisas y efectuar las transacciones internacionales con ese precio.

Asimismo, el “paquetazo” establecía, entre otras cosas, la liberación de precios de los productos, incluidos los de la canasta básica; aumento progresivo de la gasolina y de los servicios públicos como agua, gas doméstico, electricidad, y además, del transporte público. Así mismo la eliminación de todo subsidio de carácter social.

El incremento del costo del pasaje, como consecuencia directa del aumento del el precio de la gasolina, fue la mecha que comenzó a arder los días 25 y 26 y sirvió de detonante de “El Caracazo”. Sólo quedaba esperar el cumplimiento de la estrategia gubernamental de usar el fin de semana como colchón que amortiguara la entrada en vigencia del “paquetazo” y, al mismo tiempo, allanara el camino para darle inicio al desarrollo de la política neoliberal, llamada “El Gran Viraje”.

La historia contemporánea de Venezuela empezó a cambiar desde la misma madrugada del lunes 27 de febrero de 1989. Los responsables del transporte público iniciaron su jornada cobrando el doble de las tarifas y desconocieron el pasaje estudiantil.

Antes de la 6 de la mañana, estudiantes y trabajadores que acudían a sus actividades rutinarias, se negaron a pagar el aumento de los precios y protestaron violentamente contra el atropello. Guarenas se convirtió rápidamente en el hervidero más importante de la protesta por su condición de ciudad dormitorio, que alojaba a una gran cantidad de gente humilde que estudiaba y trabajaba en Caracas. A las 7:30 a.m. ya teníamos noticias que reportaban la quema de vehículos y los primeros saqueos de establecimientos comerciales.

El sacudón se extendió al otro lado de la ruta Guarenas-Caracas y el terminal de pasajeros del Nuevo Circo fue ocupado por estudiantes y dirigentes sociales que acudimos a denunciar a los chóferes y a la política gubernamental.

De manera espontánea y sin liderazgos visibles, la protesta se regó por toda la ciudad. Recorriendo la ciudad en moto, observaba como aparecieron barricadas que bloquearon el tráfico en las avenidas Bolívar, Fuerzas Armadas; Plaza Venezuela y la autopista Francisco Fajardo.

El desborde popular alcanzó el interior del país cuando San Cristóbal, Barquisimeto, Maracay, Barcelona, Puerto La Cruz, Mérida, Maracaibo y Valencia se incorporaron a la protesta.

Inicialmente los saqueos se centraron en artículos de primera necesidad, especialmente alimentos y productos para el hogar. Luego serían artefactos y muebles. Finalmente le tocaría el turno a productos de lujo, ente ellos licores costosos y alimentos importados.

La respuesta del Gobierno fue la represión desmedida. En algunas zonas la policía disparaba de manera indiscriminada sus armas automáticas contra la gente que participaba en los saqueos. En otros lugares, observamos como los funcionarios policiales permitieron un saqueo controlado.

El primer intento de represión fue un fracaso rotundo del Gobierno que tuvo como imagen emblemática el desfallecimiento ante las cámaras de televisión del ministro de Relaciones Interiores, Alejandro Izaguirre, cuando pedía calma a la población enardecida.

Al final de la tarde, el criminal Pérez apareció en televisión para anunciar la suspensión de las garantías constitucionales y el establecimiento del Estado de Emergencia.

La orden fue que la Guardia Nacional y el Ejército reprimieran los disturbios y con ella se desató la segunda gran arremetida contra la población. Sectores populares con alta densidad de población como Catia, Petare y El Valle fueron sometidos al fuego de militares que, aparte de no estar entrenados para atender problemas de orden público, tomaron la decisión de disparar contra el pueblo y nuestras viviendas.

Un balance general de “El Caracazo” muestra que el enfrentamiento disparejo dejó, entre otras cosas: más de 3 mil muertos, y no 300 como reportó el Gobierno; los rostros visibles de Carlos Andrés Pérez y de Italo del Valle Alliegro como responsables intelectuales de la masacre; la defensa del dinero, ante que las personas por parte de los organismos multilaterales; el duelo en miles de familias venezolanas; miles de desaparecidos y la economía en peor situación que cuando arrancó el “paquetazo” de Pérez.

Pero como toda crisis origina nuevas posibilidades, el 27 de Febrero despertó el espíritu y la conciencia del pueblo venezolano para retomar las luchas por sus derechos, además, abrió camino a otros procesos como la rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992. Así lo confirmó el Comandante Supremo Hugo Chávez, líder de la rebelión de la dignidad cívico-militar del 4F.

“Lo del 27 y el 28 de febrero fue la insurgencia de un pueblo explotado y masacrado. La revolución profunda de un pueblo que se cansó de ser vejado y fue un disparador del 4 de febrero, fue un acelerador del proceso que ya venía cocinándose, que ya había sido engendrado en lo más profundo de las entrañas del Ejército”, afirmó en 2008 cuando se conmemoraban 16 años de la rebelión cívico-militar.

Este 27 de febrero de 2017, cuando se cumplen 28 años de “El Caracazo”,  se puede asegurar con certeza que el lunes 27 de Febrero de 1989 empezó una etapa de la historia venezolana que aún no culmina.

Aquí vamos, el ejercito del Comandante Supremo Hugo Chávez, guiados por nuestro líder, el Presidente Obrero Nicolás Maduro, avanzando, derrotando adversidades, enfrentando a la canalla mediática, a los golpistas antipatria que se refugian en partidos terroristas como Voluntad popular, con la bendición de la cúpula podrida de la iglesia Venezolana, agrupados en lo que es un partido político más, la Conferencia Episcopal, cenáculo de conspiradores, hambreadores del Pueblo y organizadores de acciones terroristas y de desestabilización de la vida del país.

Avanzamos en la construcción de la Suprema Felicidad de nuestro Pueblo, defendiendo la Paz, la Soberanía de la Patria y nuestro Socialismo a la Venezolana, guiados por el sagrado legado de nuestro Comandante Chávez y bendecidos por quien desde la otra etapa de la vida, sigue a nuestro lado protegiéndonos y señalando el camino que ese 27F se inicio en la conciencia de aquellos Patriotas que luego un 4F irrumpimos por el rescate de la dignidad y la unión cívico-militar.

Hoy tenemos Patria.

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CHÁVEZ VIVE!!: #1Millon500YLasQueFaltan… El sueño de Chávez se hace realidad con el Presidente Obrero .@NicolasMaduro Seguiremos Venciendo!! .@MippciVen

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 23 febrero 2017

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21 DE FEBRERO, SANDINO, EL GENERAL DE HOMBRES LIBRES, ES ASESINADO A TRAICIÓN POR LOS LACAYOS DEL IMPERIO

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 21 febrero 2017

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El 21 de febrero de 1934, al bajar la loma de Tiscapa, después de una cena, es capturado y posteriormente asesinado con los generales Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor por orden del asesino Somoza García.

Por Fidel Ernesto Vásquez

Augusto Cesar Sandino nació el 18 de mayo de 1895 en Niquinohomo, departamento de Masaya, no muy lejos de la capital Managua, Nicaragua. Su padre biológico fue el cafetalero Gregorio Sandino, quien nunca se hizo cargo de su crianza, y su madre la campesina Margarita Calderón.

La pobreza, privaciones y angustias que caracterizaron su infancia fueron las mismas que en la sociedad nicaraguense, de tintes semifeudales y patriarcales, han sufrido siempre los llamados “hijos naturales” (hijos extramaritales). Cuando eran recibidos en la casa paterna, los hijos naturales estaban en la obligación de trabajar en los distintos quehaceres del hogar para retribuir su propio sustento.

Desde muy niño trabajó en las duras tareas agrícolas en las plantaciones cafetaleras del Pacífico, junto a su madre. El mismo Sandino refirió a un periodista: “Abrí los ojos en la miseria y fui creciendo en la miseria, aun sin los menesteres más esenciales para un niño; y mientras mi madre cortaba café, yo quedaba abandonado. Desde que pude andar lo hice bajo los cafetales, ayudando a mi madre a llenar la cesta para ganar unos centavos. Mal vestido y peor alimentado fui creciendo, o quizás fue por eso que no crecí. Cuando no era el café era el trigo o el maíz lo que nos mandaban a recolectar, con sueldos tan mínimos y tareas tan duras que la existencia era un dolor.”

A partir de 1926, luego de regresar de Honduras, Guatemala y México, donde trabajó en ingenios azucareros y pozos petrolíferos, emprendió la batalla contra las fuerzas ocupantes que se encontraban en territorio nicaragüense desde 1916 defendiendo los intereses de las transnacionales de Estados Unidos.

Nicaragua estaba afectada además por el convenio Bryan-Chamorro, que concedía a Estados Unidos los derechos de construcción de un canal intereoceánico y una base naval en el golfo de Fonseca; y el tratado Stimson-Moncada, firmado el 4 de mayo de 1927, entre el enviado plenipotenciario de Washington, Henry Stimpson, y el general José María Moncada. También conocido como Pacto del Espino Negro, mediante este acuerdo el gobierno de turno y la infantería de marina de los Estados Unidos de América impusieron la rendición y el desarme del Ejército Constitucionalista y la supervisión de las elecciones por parte de los marines estadounidenses.

Este pacto marcó el inicio de la intensa lucha de Sandino, quien se opuso al acuerdo y decide continuar la lucha hasta expulsar a los marines, teniendo que enfrentarse a traidores e invasores, en una larga lucha de liberación nacional.

El 21 de febrero de 1934, al bajar la loma de Tiscapa, después de una cena, es capturado y posteriormente asesinado con los generales Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor por orden de Somoza García.

Poco antes, su hermano Sócrates había corrido la misma suerte. El coronel Santos López, quién participará posteriormente en la fundación del Frente Sandinista de Liberación Nacional, logra escapar.

La lucha del “General de Hombres Libres” Augusto César Sandino pasó a ser parte del legado de rebeldía del pueblo nicaragüense contra la dominación extranjera. Fue la clase política entreguista de la época la que lo traicionó y mandó a asesinarlo; pero su gesta y su ejemplo perduraron en la historia de Nicaragua.

A tal punto perduraron, que décadas después de su muerte, en el transcurso de los años 70, algunos jóvenes revolucionarios (entre ellos Carlos Fonseca, Tomás Borge, Francisco Buitrago, Germán Pomares, más el coronel Santos López, único sobreviviente del desparecido Ejército Defensor de la Soberanía Nacional) constituyen un movimiento político armado inspirándose en aquella heroica gesta, al que llamaron justamente Frente Sandinista de Liberación Nacional FSLN y que retomando aquellas banderas históricas de antiimperialismo, continuará la lucha por un cambio social y revolucionario.

Este movimiento, inspirado en la resistencia ofrecida por Augusto César Sandino a la invasión estadounidense, y nutrido igualmente en la teoría marxista, fue el que en el año 1979, armas en la mano y con el apoyo mayoritario de la población, depusiera al dictador Anastasio Somoza Debayle, último exponente de esta familia de dictadores, para dar lugar a la segunda revolución socialista del continente, luego de la cubana. En ese sentido, la figura de Sandino ha sido, y continúa siendo, fuente de inspiración en la lucha por un mundo mejor, libre de injusticias y basado en la equidad.

Evocar hoy el nombre de Sandino es evocar la lucha contra la dominación imperial, contra la hegemonía de la potencia del Norte; su lucha, como la de Bolívar, como la del Che Guevara, la de Hugo Chávez, en la actualidad como la de nuestro Presidente Obrero Nicolás Maduro, es un llamado a la unidad regional y en defensa de la soberanía de nuestros pueblos latinoamericanos, los históricamente pisoteados por el imperio hoy levantados y sublevados como Sandino en la lucha por una Patria Libre, Digna y Soberana.

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MALCOLM X: UN 21 DE FEBRERO FUE ASESINADO POR LOS MISMOS DE SIEMPRE

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 21 febrero 2017

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Así como la CIA, la mafia y el narcotráfico, se asociaron en la invasión de Bahía Cochinos, en los intentos de asesinar al Comandante Fidel Castro y en el atroz homicidio del líder congoleño Patricio Lumumba, en este caso de Malcolm X, también el trinomio asesino acciono su plan, lo mismo que años después repitieron al inocular células cancerigenas en nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez, con lo que logran asesinarlo físicamente.   

Por Fidel Ernesto Vásquez I.

Su nombre de pila fue Malcolm Little, que cambió más adelante por la X que lo identifica. Con la X aludía al apellido desconocido de los esclavos de los que Malcolm descendía.

Activista político estadounidense. Creció en Lansing, en el estado de Michigan, donde sufrió la violencia del Ku Klux Klan: su casa fue incendiada y poco después su padre murió asesinado, a resultas de lo cual su madre fue internada en un manicomio.

En 1946, fue acusado de hurto, fue detenido, juzgado y encarcelado. En prisión entró en contacto con la Nación del Islam, que pregonaba la superioridad de la raza negra. Convertido en uno de sus más destacados miembros, fue enviado a la mezquita número siete de Nueva York, una de las más importantes del país, en la cual destacó por sus dotes oratorias y capacidad de congregación. Prontamente evolucionó su conocimiento y por ende, el discurso ideológico, e hizo énfasis en la necesidad de la convivencia entre las razas y en la urgencia de un orden social que erradicara la injusticia.

En 1959 conoció al Comandante de la Revolución Cubana  Fidel Castro durante la estancia de éste en el barrio neoyorquino de Harlem.

Sobre los autores del crimen contra Malcolm X:

Todo indica que los servicios de inteligencia norteamericanos, principalmente el FBI y la CIA. J. Edgar Hoover, director del FBI, tenía bajo seguimiento desde hacía mucho tiempo las actividades de Malcolm X y sus discípulos. Su principal temor era que se concretara una alianza entre éste y Martin Luther King Jr.

Para la CIA, la presentación que Malcolm X hizo en la ONU contra los Estados Unidos acusando al gobierno por la violación de los derechos humanos de los afroamericanos tenía implicaciones en la política exterior norteamericana. Documentos desclasificados del FBI y la CIA, manifiestan la preocupación de estos organismos por la admiración de Malcolm X hacia Fidel Castro y Ernesto Che Guevara, así como con otros líderes tercermundistas.

En la oficina de Planes de la CIA, la división comprometida en el derrocamiento y asesinato de diversos gobernantes del Tercer Mundo, también estaban preocupados y molestos por Malcolm X y espiaron sus actividades hasta el mismo día de su muerte.

Como era de esperar, luego de una investigación de 72 horas, la CIA concluyó que no hubo “implicaciones internacionales” en el asesinato de Malcolm X.

Llegó a tal conclusión con la misma velocidad con que acusó a Lee Harvey Oswald, como único autor del crimen de John F. Kennedy y de que James Earl Ray, actuó en soledad al matar a Martin Luther King Jr.

Así como la CIA, la mafia y el narcotráfico, se asociaron en la invasión de Bahía Cochinos, en los intentos de asesinar al Comandante Fidel Castro y en el atroz homicidio del líder congoleño Patricio Lumumba, en este caso de Malcolm X, también el trinomio asesino acciono su plan, lo mismo que años después repitieron al inocular células cancerigenas en nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez, con lo que logran asesinarlo físicamente.  

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.@NicolasMaduro Esta dicho …, A estas alturas ya nadie se equivoca de Lista: .@MippciVen LA VERDAD SEA DICHA Y MOSTRADA

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 17 febrero 2017

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CNN LIDERA UNA CAMPAÑA TERRORISTA Y CRIMINAL CONTRA LA PAZ DEL PUEBLO DE VENEZUELA: SON ALIADOS DEL GOLPISMO. CNN ES UNA MIERDA

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 16 febrero 2017

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A 32 AÑOS DE SU SIEMBRA: ALÍ PRIMERA EL CANTOR DE LA PATRIA ES ETERNO

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 16 febrero 2017

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Por Fidel Ernesto Vásquez I. 

El cantor del pueblo murió en extrañas circunstancias, sentenciado por la burguesía, muchas veces fue víctima de atentados por parte de los cuerpos de seguridad de la IV cuarta república que nunca perdonaron su constante y permanente defensa de los derechos humanos.

¡ALÍ PRIMERA VIVE! ¡LA PATRIA SIGUE!

Alí nació el 31 de octubre de 1942 en la ciudad de Coro, estado Falcón. Hijo de Antonio Primera y Carmen Adela Rossel. Don Antonio se desempeñaba como funcionario de la policía y falleció en medio de una balacera en 1944, dejando al pequeño Alí huérfano de padre con tan sólo dos años y nueve meses de edad. Pasó su infancia entre San José de Cocodite y Las Piedras, ambas poblaciones pertenecientes al estado Falcón.

La inmensa sensibilidad social se fue forjando en Alí desde su niñez. De pequeño se paseaba por los “carros casas” de los gringos que eran contratados por las petroleras para trabajar en Paraguaná y observaba como se alimentaban a placer y con lujos, mientras la gente de su pueblo, entre los que se contaban él y su familia, pasaban hambre.

En las tierras áridas de Paraguaná, Alí ayudó a su madre y hermanos con la venta de empanadas y dulces caseros. Algunos vecinos le recuerdan pidiendo siempre la “ñapa” y dirigiéndose feliz de vuelta a su casa, independientemente de qué tan buena o mala había sido la venta.

El último concierto de Alí Primera fue en Maracaibo, estado Zulia, el 12 de febrero de 1985, día de la juventud.

El 14 de febrero fue a buscar a Sol que estaba en casa de sus padres para con ella compartir el día de los enamorados. El 15 en la mañana llevó a Sandino, Servando y Florentino a la fiesta de carnaval del colegio. Esa misma mañana, mientras Sol le acomodaba su cabello, él quiso cortarse uno de sus rulos para entregárselo a su hija mayor, María Fernanda, mientras lo hacía pronunció las siguientes palabras: “toma, hija, por si acaso algún día tu padre ya no está contigo”. Además, Alí le dio instrucciones a su esposa de cómo hacer algunas cosas que en casa acostumbraba a realizar él.

Al mediodía hizo una sopa de papas, que era lo único que tenían en casa porque no había podido cobrar, y con eso quiso alimentar al pequeño Juan Simón de tres meses. “Nunca se me va a olvidar que encontré a mi esposo dándole sopa de papa al bebé y le dije que no lo hiciera, porque eso le iba a caer mal, que yo le daba pecho y, sin embargo, Alí me respondió “no ha comido bien”. Insistí, diciéndole que había tomado suficiente agua, pero mi amado cerró aquella conversación con un “Déjame hacerlo, así cuando crezca le dices que su papá le preparó y dio su primer plato de sopa”, relato un día Sol Musset con sus ojos entristecidos.

Alí Se fue de su apartamento cuando ya eran alrededor de las siete de la noche, pero vaciló varias veces antes de irse. “Me dijo: ‘vamos a despertar al carajito (Juan Simón), juego con él un rato y me voy’, pero no quise porque me lo iba a dejar todo embochinchado y después yo solita tenía que lograr que se durmiera nuevamente y tenía mucha ropa para planchar. Sin embargo, me arrepiento de no haberlo dejado hacer lo que quería, porque lo de la ropa se podía haber hecho después”, confiesa Sol.

“Ese día lo acompañamos hasta la puerta. Su niña María Fernanda le llevó la guitarra, Sandino el cuatro, Servando el maletín y yo cargaba entre mis brazos a Florentino”, precisa Sol.

“Mi vida, te amo. Mis hijos, los quiero”, con estas palabras Alí primera se marchó de su hogar y en la madrugada del 16 de febrero de 1985 un fatídico “accidente” en la Valle-Coche de Caracas acabó con su vida. Su hermana Mireya relata:

“Por casualidad de la vida, uno de los muchachos que iba en el automóvil que impactó el carro de Alí era hijo de un amigo de él. A ése joven, Alí le había regalado el traje de graduación que estaba usando esa noche. Quien lo iba a imaginar”, contó la hermana del cantor.

Al momento de su accidente, Alí venía de una sesión de grabación. Después de su muerte, José Montecano, uno de sus hermanos, también cantante, músico y compositor, culminó el álbum, el cual fue llamado Por Si No Lo Sabía.

Una noche del 16 de febrero de 1985, poco transito, el país celebraba las fiestas de carnaval y los pocos que transitaban la autopista valle – coche no presagiaban la posibilidad de un grave accidente.

Algo extraño comenzó en esa madrugada, poco frecuente escuchar la voz de la revolución en las emisoras de toda la ciudad, era la voz inconfundible de Alí Primera, insólito, pues la censura gubernamental tenía prohibida las letras del cantor del pueblo: “Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos y a partir de estos momentos es prohibido llorarlos. Vamos cumpa carajo que para amanecer no hace falta gallinas sino el cantar de gallos”.

 De pronto la noticia, con las canciones de fondo, se anuncia al país: “En la autopista valle-coche, a la altura del puente de la Nueva Granada, en horas de la madrugada muere en un aparatoso accidente el cantor de música de protesta Alí Primera”.
Amanece y la noticia recorre todo el país, la duda, la rabia y esperando de no ser cierta la información, decenas de veces se anunciaba la muerte del cantautor, quizás preparando las condiciones para poder dar muerte a este artista de la canción necesaria, Alí siempre fue un objetivo de los esbirros de la dictadura adeco-copeyana quienes realizaron diversos atentados a su integridad física.

Alí se hizo eterno.

El cantor del pueblo murió en extrañas circunstancias, sentenciado por la burguesía, muchas veces fue víctima de atentados por parte de los cuerpos de seguridad de la IV cuarta república que nunca perdonaron su constante y permanente defensa de los derechos humanos. En numerosas oportunidades llegaron a sabotear los actos con la intención de asesinar a Alí Primera en medio de la confusión dado que estos saboteos venían precedidos del lanzamiento de bombas lacrimógenas.

Su voz retumbaba contra los esbirros: “y si un revolucionario vive en calidad de preso, su único derecho es el derechito a la tortura”, era Alí la genuina voz de los sin voz, militante de la solidaridad, el internacionalismo era su virtud, el dinero que lograba por la venta de sus discos era destinado a la lucha revolucionaria de nuestros pueblos; sin miedo, aportaba su voz y sus recursos a la solidaridad militante: “Dale salvadoreño, dale, que no hay pájaro pequeño, dale, que después de alzar el vuelo no detengan tu volar”. “Solidaridad es arma”. “Hay que dinamitar nuestra conciencia, Sin callar los poemas en la garganta. Busquemos con nuestra manos la mejor canción contra las bestias”.

Ferviente antiimperialista no dudo en denunciar la intervención gringa y alentaba la lucha seguro del triunfo de la resistencia de nuestros pueblos y así lo expresaba: “Gringo Go home, Yanqui Go home, los obreros de América latina te dicen yanqui go home”.

No hubo sector social al que Alí alentará con su canción, los obreros fueron su principal inspiración: “el Yanqui teme, que tú te levantes, América latina obrera no sé porqué no lo haces”.

Denuncio la explotación y aupaba la revolución socialista y la lucha contra el capitalismo; impulso la unidad obrera, campesina y estudiantil: “Campesino por su propia tierra, obrero por su propia fábrica, estudiante por tu propia idea; sequemos el sudor de nuestra frente y busquemos tras las nubes al sol, busquemos con alborozo el sol maravilloso de la revolución”.

Su compromiso con los humildes fue inquebrantable: “Madre déjame luchar, madre por los humildes, déjame luchar. Y recuerda madre que la lucha por los humildes no se hace por caridad”.

Poeta enamorado de la vida, fue defensor de la madre naturaleza, le canto a los ríos: “para que no lo seque la candela”; a los pájaros enjaulados por los que pedía libertad los compraba en las tiendas de animales para luego soltarlos en las montañas. Su madre le enseño: “a no matar las mariposas y a no cortar las rosas que en su jardín cultivaba”. “Agua para los peces, libertad para los pájaros, vida para la vida”.

El camarada poeta, militante y revolucionario Alí Primera, ha estado presente con su canción combate en la barricada, creando conciencia, recordando que socialismo es solidaridad, igualdad y fraternidad. Su canción esta aquí, junto al pueblo que construye revolución. Que trabaja, que estudia, que organiza, que lucha y que levanta las banderas de la patria bonita.

Alí Primera murió físicamente aquel 16 de febrero de 1985, pero ese mismo día subió al Olimpo de la inmortalidad y hoy su canción más que nunca necesaria está construyendo poesía, amor por la humanidad, internacionalismo proletario.

Los que sueñan y combaten. Me animan a cantar por ellos”.
Callo la voz por un momento, la guitarra hizo silencio, pero de aquel amasijo de hierro se eternizo la canción, surgió el poeta derrotando a la muerte, cantando más fuerte, viva la patria, viva el pueblo, viva el socialismo. “Es así de simple hermanos. Cuando recibo golpes, alzo la frente y canto”.
“Adiós Hermanos. Seguiré cantando. Solo que con el nuevo acorde que dejaron al partir: mi nueva canción: cantata en dolor mayor”.

Si hay alguien que entiende la esencia de las canciones de Alí Primera es Sol Musset; la esposa del cantante falconiano es testigo de la lucha que Alí mantuvo a través de sus canciones cargadas de verdad. “Ningún presidente en este país había respetado y entonado las canciones de Alí con tanta dignidad como lo hizo Hugo Chávez. Otros lo cercenaron, lo vetaron, cerraron emisoras y botaban locutores que pusieran sus temas”.

Hoy, es propicio recordar que desde que el cuerpo sin vida de Alí fue sacado de las instalaciones del Alma Mater, lugar donde fue homenajeado en una ceremonia, hasta los pueblitos más recónditos que pasaron antes de llegar al cementerio, salió todo el pueblo a despedir a su Alí con claveles rojos en mano, rojos por lo que en cierta ocasión dijo el cantor:

“Cuando tenga los cuatro metros bajo mi tierra liberada, quiero que mis camaradas me despidan con canciones, flores rojas, puño en alto, y que me prometan seguir luchando por la alborada, que también es camarada”.

¡Alí Primera Vive! ¡La Patria Sigue!

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Es más que Amor… es frenesí

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 14 febrero 2017

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(DESCARGAR LIBRO) LAS MAS HERMOSAS CARTAS DE AMOR ENTRE MANUELA SÁENZ Y SIMÓN BOLÍVAR

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 13 febrero 2017

LAS MAS HERMOSAS CARTAS DE AMOR ENTRE MANUELA Y SIMÓN BOLÍVAR

PARA DESCARGAR EL ARCHIVO, FAVOR PULSE  EL SIGUIENTE ENLACE:

LAS MAS HERMOSAS CARTAS DE AMOR ENTRE MANUELA Y SIMON BOLIVAR

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.@dcabellor VARGAS LLERAS HIJO DE PUTO, ANDA A LAVARTE ESE CULO YA!!! VENEZUELA SE RESPETA. .@PedroCarreno_e .@erompapas

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 10 febrero 2017

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LARGAS COLAS PARA COMPRAR UN SOBRE MANILA…JUAN CARLOS CALDERA FUE DESIGNADO POR EL CAPRILES Y EL CHUO PARA REESTRUCTURAR LA MUD. ESTOS DELINCUENTES VAN ES POR LOS REALES

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 7 febrero 2017

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Me quede con tú querer…

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 7 febrero 2017

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A 47 Meses De Tu Siembra Comandante, como no amarte. Por ti Viviremos y Venceremos junto a nuestro Presidente Obrero Nicolás Maduro

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 5 febrero 2017

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DIOSDADO CABELLO , HÉROE DEL 4F, SOLDADO PATRIOTA DEL EJERCITO DEL COMANDANTE CHÁVEZ Y DEL PRESIDENTE OBRERO NICOLÁS MADURO, SOLDADO VALIENTE DEFENSOR DEL PUEBLO VENEZOLANO

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 4 febrero 2017

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CAMILO TORRES SIEMPRE SERÁ UN EJEMPLO A SEGUIR

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 3 febrero 2017

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“…la Revolución no solamente es permitida sino obligatoria para los cristianos que ven en ella la única manera eficaz y amplia de realizar el amor para todos.”

Camilo Torres

 

Por Fidel Ernesto Vásquez

Jorge Camilo Torres Restrepo nació en Bogotá el 3 de febrero de 1929. Sus padres fueron Calixto Torres Umaña, prestigioso médico, e Isabel Restrepo Gaviria. De familia acomodada, burguesa y liberal. Vivió junto con su familia en Europa, entre 1931 y 1934. En 1937, el matrimonio se disolvió, y Camilo pasó a vivir con su madre y su hermano Fernando.

Se graduó como bachiller en el Liceo Cervantes en 1946. Luego de estudiar un semestre de derecho en la Universidad Nacional de Colombia, ingresó al Seminario Conciliar de Bogotá, donde permaneció siete años, tiempo durante el cual Camilo se comenzó a interesar por la realidad social, creando un círculo de estudios sociales, junto con su compañero Gustavo Pérez. Como cristiano, se sintió atraído por el tema de la pobreza y la justicia social.

Camilo se ordenó como sacerdote en 1954, y luego viajó a Bélgica a estudiar sociología en la Universidad de Lovaina. Durante su estadía en Europa, hizo contacto con el movimiento sindical cristiano, y con los grupos de resistencia argelina en París, factores que lo llevaron a acercarse a la causa de los oprimidos.

Fundó con un grupo de estudiantes colombianos de la universidad el ECISE (Equipo colombiano de investigación socioeconómica).

En 1958 se graduó como sociólogo con el trabajo “Una aproximación estadística a la realidad socioeconómica de Bogotá” (publicado en 1987 como “La proletarización de Bogotá”), que fue uno de los pioneros en sociología urbana del país. En 1959 regresó a Bogotá y fue nombrado capellán de la Universidad Nacional. Allí, junto con Orlando Fals Borda, fundó la Facultad de Sociología en 1960, a la que estuvo vinculado como profesor.

Sus investigaciones sociológicas iniciadas con su tesis de grado lo llevaron a familiarizarse con las estructuras sociales tanto urbanos como rurales. Fundó el Movimiento Universitario de Promoción Comunal (MUNIPROC), y desarrolló trabajos de investigación y de acción social en barrios populares y obreros de Bogotá, como el barrio Tunjuelito. Como capellán, introdujo en Colombia muchas de las reformas del II Concilio Vaticano, como dar la misa de frente y no de espaldas, y decirla en español y no en latín. Pregonó que el problema no era rezar más sino amar más.

En 1961 empezó a tener problemas con el cardenal Concha Córdoba, quien no veía con buenos ojos las labores de Camilo. La situación fue tornándose espinosa, hasta que el prelado lo destituyó de su cargo de capellán, de los trabajos académicos y de las funciones administrativas que tenía en la Universidad Nacional.

Colaboró con la investigación dirigida por Germán Guzmán, publicada como “La violencia en Colombia” (1962, segundo tomo 1964). En 1963 presentó el ensayo “La violencia y los cambios socioculturales en las áreas rurales colombianas”, en el primer Congreso Nacional de Sociología. Hizo parte del Instituto Colombiano para la Reforma Agraria (INCORA) y la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP). Presionado por el alto clero, en 1965 renunció al sacerdocio.

Ése año, planteó una plataforma para un movimiento de unidad popular, gestando así a la fuerza política “Frente Unido del pueblo”. Desarrolló numerosas manifestaciones y actos públicos, y publicó el semanario “Frente Unido”. Igualmente hizo contacto con el Ejército de Liberación Nacional, conformado en 1964, con el que acordó la continuación de la agitación política en las ciudades, y su posterior ingreso a la organización cuando se considerase necesario.

El segundo semestre de 1965 Camilo trabaja en el impulso al Frente Unido y en la publicación del semanario del movimiento (el “Frente Unido”). Camilo llenó las plazas públicas y tuvo un vertiginoso ascenso político. Ratificó el abstencionismo como posición revolucionaria.

Luego del hostigamiento y la persecución estatal, se vinculó en noviembre al ELN, y lanzó la “Proclama a los colombianos”. En su primer combate, el 15 de febrero de 1966, murió en combate en Patiocemento, Santander. Sus restos mortales fueron sepultados en algún lugar clandestino, desconocido hasta el momento.

 Camilo formó parte de una iglesia contestataria internacional que se desarrolla en la década de 1960, convirtiéndose en una de sus figuras principales. El cristianismo bien entendido suponía, para Camilo, la creación de una sociedad justa e igualitaria. Esto lo tradujo como la obligación de hacer una profunda revolución, que despojara del poder a los ricos y explotadores (la oligarquía), para darle paso a una sociedad socialista.

Los principales planteamientos de Camilo Torres pueden sintetizarse en las siguientes ideas en torno a la situación nacional: para transformar el país y lograr el bienestar de la clase popular es necesario liberar al país del imperialismo norteamericano y de la oligarquía que sirve a sus intereses; es necesaria la fusión, la movilización y la vinculación de los sectores pobres de la población a la lucha por la construcción de un nuevo Estado. Por esto, debe generarse la unidad del movimiento revolucionario y opositor, aglutinando a las masas oprimidas del país; debe tenerse la convicción de llevar la lucha hasta el final afrontando todas las consecuencias; y por último, los cristianos no solamente tienen la posibilidad de participar en la revolución, sino que tienen la obligación de hacerlo (“el deber de todo cristiano es ser revolucionario, y el deber de todo revolucionario es hacer la revolución”).

Otro elemento fundamental en el pensamiento de Camilo lo constituyó su esfuerzo por conciliar el cristianismo con el marxismo, impulsando un nuevo tipo de sociedad de carácter socialista y cristiano, basado en la justa distribución de la riqueza. “Los marxistas luchan por la nueva sociedad, y nosotros, los cristianos, deberíamos estar luchando a su lado”.

Todo este proceso debe ser desarrollado, como lo plantea Camilo, a partir de la acción popular, combinando la actividad política con la militar, y llevando a cabo labores políticas y organizativas a partir de las bases, es decir, en estrecha relación con el pueblo.

La formación del pensamiento político de Camilo estuvo marcado por varias etapas. En primer lugar, tuvo una formación cristiana católica, pero siempre estando vinculado a la realidad social, y a la situación de pobreza de la población colombiana. Posteriormente viajó a Europa donde se formó como sociólogo, pero también donde hizo contacto con el mundo socialista y el movimiento obrero.

A su regreso a Colombia, Camilo se planteó complementar sus esfuerzos por el bienestar de los pobres con la actividad científica e investigativa, a partir de sus conocimientos de sociología. En este sentido, desarrolló proyectos de acción social y comunitaria, en los que puso el saber sociológico al servicio de los sectores pobres.

Pero sus labores fueron truncadas y entorpecidas por la burocracia gubernamental y el régimen político, factor por el cual Camilo pasó a participar en el campo político, oponiéndose al sistema del Frente Nacional (1958-1974) en el que los partidos tradicionales, el liberal y el conservador, se repartirían el poder milimétricamente, excluyendo a los demás sectores políticos. En esta perspectiva, Camilo gestó e impulsó el “Frente Unido del pueblo”, en el que buscaba aglutinar a todas las fuerzas políticas revolucionarias y de oposición en torno a la “Plataforma del Frente Unido”, que constaba de diez puntos, los cuales hacían referencia a: reforma agraria, reforma urbana, planificación, política tributaria, política monetaria, nacionalizaciones, relaciones internacionales, salud, familia y fuerzas armadas.

La incapacidad de lograr cambios auténticos y profundos por medios pacíficos y legales, llevó a Camilo a plantearse la necesidad de la lucha armada como medio para el establecimiento de un nuevo estado y una nueva sociedad, de carácter socialista. Por ello se vinculó al ELN, donde esperaba alcanzar la realización de la revolución en Colombia, hasta que cayó muerto en su primer combate.*

Su ejemplo inspiró a movimientos de sectores cristianos como el grupo “Golconda”, o el caso chileno de “Sacerdotes para el socialismo”, impulsor del ascenso de Salvador Allende, y a personalidades como el padre Ernesto Cardenal, participante de la rebelión sandinista en Nicaragua, y en general, a las comunidades eclesiales de base, que conformaron una nueva iglesia latinoamericana comprometida con el cambio revolucionario, originándose la corriente conocida como la “teología de la liberación”.

Igualmente, el ejemplo de Camilo fue retomado por sacerdotes comprometidos que se vincularon a la lucha armada, como los casos de los españoles Domingo Laín y Manuel Pérez, que morirían combatiendo con el ELN. (Pérez llegó a ser comandante político de la organización, hasta que murió por una enfermedad en 1998).

Hoy en día, su ejemplo se mantiene en la lucha revolucionaria y su pensamiento perdura en estudiantes, obreros y campesinos de toda Colombia y América Latina.

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18 AÑOS DE REVOLUCIÓN BOLIVARIANA: EL PUEBLO AL PODER. EL RENACER DE LA PATRIA LIBRE Y SOBERANA. ES HUGO CHÁVEZ EL QUE NOS GUIA JUNTO A ZAMORA, RODRÍGUEZ Y BOLÍVAR

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 2 febrero 2017

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Es tiempo ya, que la victoria de las ideas justas sea irreversible para el pueblo sabio y libre de Venezuela. ¡Zamora Vive, la Lucha Sigue!

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 1 febrero 2017

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Que lo sepan los nacidos y los que estan por nacer, que aqui lo que hay es #DiosdadoParaRato, si, .@dcabellor para defender la Revolución

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 30 enero 2017

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EL EJEMPLO DE JOSÉ MARTÍ NOS GUÍA CON SU PENSAMIENTO Y LUCHA PATRIA

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 28 enero 2017

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Cuentan que un viajero llego un día a Caracas al anochecer, y sin sacudirse el polvo del camino no pregunto dónde se comía ni dónde se dormía, sino dónde estaba la estatua de Bolívar. Y cuentan que el viajero, solo con los árboles altos y olorosos de la plaza, lloraba frente a la estatua, que parecía que se movía, como un padre cuando se le acerca un hijo.

por Fidel Ernesto Vásquez

En La Habana, Cuba, entonces provincia española de ultramar, nació, el 28 de enero de 1853, José Julián Martí Pérez. Hijo de Mariano Martí Navarro, natural de Valencia y de Leonor Pérez Cabrera, de Tenerife, islas canarias. Su porte era pequeño, como el de las islas y su estatura intelectual y humana, que fue la masa que formó su hombradía, era continental, con galanura de universo.

Al decir del Comandante Ernesto Che Guevara, “las palabras de José Martí no son de museo, su lenguaje no envejece, sino que tiene valor permanente para nuestro pueblo”. Por eso el Apóstol, el Héroe Nacional, el poeta, el periodista, el amigo sincero, sigue y seguirá vivo.

El “sueño es culpa mientras quede algo por hacer” dice Martí, quien fue en su época el más esclarecido luchador por la independencia americana, con mayor visión de las exigencias de su tiempo y de su patria.

Él resumió y representó como nadie la herencia patriótica, revolucionaria y cubana de sus antecesores, y fue – al mismo tiempo – generador de nuevos y más altos escalones en el proceso de formación y consolidación de la nación.

Al conmemorarse hoy el 164 de su natalicio, le rendimos homenaje con el regocijo de haber hecho realidad en esta tierra, los hermosos sueños de plena independencia, soberanía, igualdad y justicia por los que luchó y ofreció su vida.

Su pensamiento, sus ideales y su acción saltaron la frontera de la tierra natal, para expresar con pasión y convicción sin par los más profundos y caros anhelos de la gran patria latinoamericana.

Fue inspirador de los combates de Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena y Antonio Guiteras Holmes. También, el autor intelectual del Asalto al Cuartel Moncada, aquella acción valiente y generosa del 26 de julio de 1953, en la que un grupo de jóvenes de la Generación del Centenario, defendiendo las doctrinas del Maestro, vinieron a morir junto a su tumba y darle su sangre y su vida para que él siga viviendo en el alma de la Patria.

El líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, armado con sus enseñanzas, forjó la patria que él había soñado.

Hoy, Martí vive en la obra de la Patria, nos educa y nos guía con sus pensamientos y su ejemplo. El pueblo cubano y del mundo le ha rescatado para siempre y no lo defraudará jamás.

Que honor tengo haber nacido también un 28 de enero.

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Carlos Escarra: “He sido, soy y seré el abogado de la Revolución Bolivariana y militante del comunismo”

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 25 enero 2017

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23 DE ENERO DE 1959: EL COMANDANTE FIDEL CASTRO ESTUVO VENEZUELA (TEXTO)

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 23 enero 2017

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Entre la marea humana que asistieron a darle la bienvenida, estaba el héroe y coordinador del movimiento cívico-militar que desato en definitiva el derrocamiento de la dictadura, nuestro Fabricio Ojeda, presidente de la Junta Patriótica que contribuyó a forjar la victoria del 23 de enero.

 Aquella primera visita de Fidel a Venezuela fue profética. Fidel, en sus declaraciones, prometió a los estudiantes venezolanos que les iba a conceder numerosas becas y que en Cuba se iban a hacer numerosos centros universitarios. En la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), creada en Cuba en 1999, ya se han graduado médicos venezolanos. 

Por otra parte,  Fidel, en la Plaza El Silencio, afirmó que “Venezuela debe ser país líder de la unión de los pueblos de América” y que “Venezuela tiene asegurado un formidable y brillante porvenir en América”.

Por Fidel Ernesto Vásquez I.

El 23 de enero de 1959, el Comandante  Fidel Castro inició una visita a Venezuela. Era su primer viaje al exterior luego del triunfo de la Revolución.

El viaje tuvo un motivo principal, expresar agradecimiento al pueblo de Venezuela por su valiosa contribución moral y material a la causa por la libertad de Cuba. Durante los años de la lucha en la Sierra Maestra fueron muchos los gestos y acciones de solidaridad de la patria de Bolívar con el Movimiento 26 de Julio.

“Vine a Venezuela –dijo Fidel en una masiva concentración en Caracas— en primer lugar, por un sentimiento de gratitud; y, además, por un deber elemental de reciprocidad con las instituciones que lo invitaron a participar en la alegría de Venezuela por el 23 de enero, al celebrarse el primer aniversario de la caída de la dictadura militar de Pérez Jiménez, quien al igual que Batista tuvo relaciones amistosas con Estados Unidos y recibió armas para reprimir al pueblo y condecoraciones del gobierno de Washington”.

Bolívar estuvo muy presente durante esta visita del líder de la Revolución Cubana. Y en distintos discursos, el Comandante Fidel Castro recordó que el Libertador no se olvidó de Cuba y que entre sus planes estuvo libertar a Cuba.

Decenas de miles de personas esperaron al Comandante Fidel en el aeropuerto de Maiquetía, entre la marea humana que asistieron a darle la bienvenida, estaba el héroe y coordinador del movimiento cívico-militar que desato en definitiva el derrocamiento de la dictadura, nuestro Fabricio Ojeda, presidente de la Junta Patriótica que contribuyó a forjar la victoria del 23 de enero, el maestro Luis Beltrán Prieto, el contralmirante Wolfgang Larrazábal y muchos otros.

En el trayecto hacia Caracas decenas de miles de personas lanzaban flores a su paso. Muchos lloraban por la emoción. Una buena parte del camino, el pueblo venezolano lo llevó en hombros. Estuvo en una ceremonia de bienvenida que le ofreció el Congreso, y también en la Universidad Central de Venezuela, en el Concejo Municipal de Caracas y en la concentración en la Plaza O´Leary.

En la UCV, conoció al gran poeta de América, al chileno Pablo Neruda, quien habló en un masivo acto de estudiantes y leyó su Canción a Bolívar. Esto fue lo expresado por Neruda: “En esta hora dolorosa y victoriosa que viven los pueblos de América, mi poema con cambios de lugar, puede entenderse dirigido a Fidel Castro, porque en las luchas por la libertad cada vez surge el destino de un hombre para dar confianza al espíritu de grandeza en la historia de nuestros pueblos”.

El día del regreso a la patria Cubana, la delegación tuvo una gran pérdida: el comandante Paco Cabrera cuando  fue golpeado en la pista del aeropuerto por una hélice de una nave que estaba a punto de despegar.

Aquella primera visita de Fidel a Venezuela fue profética. Fidel, en sus declaraciones, prometió a los estudiantes venezolanos que les iba a conceder numerosas becas y que en Cuba se iban a hacer numerosos centros universitarios. En la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), creada en Cuba en 1999, ya se han graduado médicos venezolanos. 

Por otra parte,  Fidel, en la Plaza El Silencio, afirmó que “Venezuela debe ser país líder de la unión de los pueblos de América” y que “Venezuela tiene asegurado un formidable y brillante porvenir en América”.

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(VIDEO-TEXTO COMPLETO) DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE FIDEL CASTRO RUZ, EN LA PLAZA EL SILENCIO DE CARACAS-VENEZUELA, EL 23 DE ENERO DE 1959

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 23 enero 2017

(VERSION TAQUIGRAFICA)

Fidel Ernesto Vásquez I.

 Hermanos de Venezuela:

Si pudiera con alguna frase expresar la emoción que he experimentado en el día de hoy, lo diría todo afirmando que he sentido una emoción mayor al entrar en Caracas que la que experimenté al entrar en La Habana (APLAUSOS).

De algún modo era, en cierto sentido, natural que el pueblo cubano quisiese dar al Ejército Rebelde las pruebas de cariño que nos dio. Por el pueblo de Cuba habíamos estado luchando durante siete años; de nosotros esperaba el pueblo de Cuba la liberación, de nosotros esperaba el pueblo de Cuba su libertad y, al fin, cuando tras largos años de sacrificio por parte del pueblo y por parte nuestra, que no fuimos más que sus conductores en esa lucha, cuando vimos coronada con la victoria aquella lucha, era lógico que los cubanos abriesen sus brazos para recibirnos. Sin embargo, de Venezuela solo hemos recibido favores (APLAUSOS). De nosotros nada han recibido los venezolanos y, en cambio, nos alentaron durante la lucha con su simpatía y con su cariño; hicieron llegar el bolívar hasta la Sierra Maestra (APLAUSOS), divulgaron por toda la América las trasmisiones de Radio Rebelde, nos abrieron las páginas de sus periódicos y algunas cosas más recibimos de Venezuela (APLAUSOS). Y después de haberlo recibido todo, después de haber estado recibiendo favores de este pueblo en nuestra lucha por la libertad, al llegar a Venezuela nos encontramos con que nos reciben con el mismo cariño con que nos recibieron los cubanos (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES).

No podía haber sido más puro este homenaje, no podía haber sido más noble este gesto, ni podía tampoco, hermanos de Venezuela, haber recibido de este pueblo noble y heroico un favor más grande que el que ha recibido el pueblo de Cuba del pueblo de Venezuela esta noche (APLAUSOS).

¿Por qué vine a Venezuela? Vine a Venezuela, en primer lugar, por un sentimiento de gratitud; en segundo lugar, por un deber elemental de reciprocidad para todas las instituciones que tan generosamente me invitaron a participar de la alegría de Venezuela este día glorioso del 23 de enero (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES), pero también por otra razón: porque el pueblo de Cuba necesita la ayuda del pueblo de Venezuela, porque el pueblo de Cuba, en este minuto difícil, aunque glorioso de su historia, necesita el respaldo moral del pueblo de Venezuela (APLAUSOS). Porque nuestra patria está sufriendo hoy la campaña más criminal, canallesca y cobarde que se ha lanzado contra pueblo alguno, porque los eternos enemigos de los pueblos de América, los eternos enemigos de nuestras libertades, los eternos enemigos de nuestra independencia política y económica, los eternos aliados de las dictaduras, no se resignan tranquilamente a presenciar la formidable y extraordinaria victoria del pueblo de Cuba que, sin más ayuda que la simpatía y la solidaridad de los pueblos hermanos del continente, sin más armas que las que supo arrebatar al enemigo en cada combate, libró durante dos años una guerra cruenta contra un ejército numeroso, bien armado, que contaba con tanques, con cañones, con aviones y con armas de todo tipo, armas modernas, las que se decía que eran invencibles, y nuestro pueblo, que estaba desarmado, que no tenía tanques, ni cañones, ni bombas de 500 libras, ni aviones, que no tenía entrenamiento militar, un pueblo inerme, sin entrenamiento, sin prácticas de guerra, pudo derrocar, en dos años de lucha frontal, a las fuerzas armadas de una dictadura que contaba con 60 000 hombres sobre las armas (APLAUSOS).

Se decía que era imposible una revolución contra el ejército, que las revoluciones podían hacerse con el ejército o sin el ejército, pero nunca contra el ejército, e hicimos una revolución contra el ejército (APLAUSOS).

Se decía que si no había una crisis económica, si no había hambre, no era posible una revolución y, sin embargo, se hizo la Revolución (APLAUSOS).

Todos los complejos rodaron por tierra, todas las mentiras que se habían ideado para mantener sometidos y desalentados a los pueblos rodaron por tierra, las fuerzas armadas de la tiranía fueron destrozadas y desarmadas, los tanques, los cañones y los aviones están hoy en manos de los rebeldes (APLAUSOS). Fue, lo que puede calificarse en toda la extensión de la palabra, una verdadera revolución, una revolución para empezar (APLAUSOS).

¿Y cómo se hizo esa revolución? ¿Cuál fue la conducta del Ejército Rebelde durante la guerra? Cientos de heridos fueron abandonados por el enemigo en el campo de batalla, nuestros médicos los recogieron, los curaron y los devolvieron. Miles de prisioneros fueron capturados en los campos de batalla, jamás se golpeó a un prisionero, jamás se asesinó a un prisionero. Nunca un ejército en el mundo, nunca una revolución en el mundo se llevó a cabo tan ejemplarmente, tan caballerosamente, como se llevó a cabo la Revolución Cubana (APLAUSOS).

Enseñamos a nuestros hombres que torturar a un prisionero era una cobardía, que únicamente los esbirros torturaban. Enseñamos a nuestros compañeros que asesinar prisioneros, asesinar a un combatiente cuando se ha rendido y cuando se le ha ofrecido la vida si se rinde era una cobardía, y no fue asesinado jamás un prisionero (APLAUSOS).

Pero hicimos algo más: le dijimos al pueblo que cuando la tiranía cayera no queríamos una sola casa saqueada, porque esas casas de los funcionarios malversadores y de los enemigos del pueblo, desde el mismo instante en que la Revolución triunfara, pertenecían al pueblo y había que cuidarlas (APLAUSOS).

Le dijimos al pueblo que cuando la tiranía fuese derrocada nadie tomase venganza por sus propias manos, porque las revoluciones eran calumniadas cuando después de la victoria aparecían los cadáveres de los esbirros arrastrados por las calles. ¿Es que esté mal que se arrastre a un esbirro? (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) No, no está mal; pero nosotros le dijimos al pueblo: no arrastren a nadie para que los eternos detractores de las revoluciones no tengan pretexto para atacarla, porque ustedes saben que la reacción, la contrarrevolución comienza a desacreditar a la Revolución, basándose en los hechos que ocurren inmediatamente después del triunfo, y uno de los argumentos que usan son los saqueos y los hombres arrastrados por las calles (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES).

Nosotros le dijimos al pueblo cubano: no arrastren a nadie y no teman absolutamente nada, los crímenes no quedarán impunes; habrá justicia para que no haya venganza, y el pueblo confió en nosotros. Le dijimos que habría justicia y confió en nosotros: no arrastró a nadie, no golpeó siquiera a ninguno de los esbirros que cayeron en sus manos, los entregaron a las autoridades revolucionarias. Tenía fe en que íbamos a hacer justicia, y era indispensable que hubiera justicia, porque sin justicia no puede haber democracia, sin justicia no puede haber paz, sin justicia no puede haber libertad (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES).

El más terrible daño que se le ha hecho a nuestros pueblos es la impunidad del crimen, es la ausencia de justicia, porque en nuestros pueblos no ha habido justicia nunca (EXCLAMACIONES DE: “¡Arriba Fidel!”)

No me corresponde a mí hacer análisis sobre el proceso y sobre la historia de Venezuela, no; pero basta con analizar las cosas de nuestra patria, porque a fin de cuentas lo que ocurre en Cuba es lo mismo que ocurre aquí y lo que ocurre en todos los pueblos de América. Por algo nos sentimos tan identificados, por algo nos duelen las mismas cosas, por algo sentimos las mismas ansias ustedes los venezolanos y nosotros los cubanos (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES).

En nuestra patria nunca hubo justicia. La justicia era para el infeliz, la justicia era para el pobre, la justicia era para el que robaba poco. Jamás un millonario fue a la cárcel, esa es la verdad; jamás un malversador de los fondos públicos fue a la cárcel. Existían y existieron siempre una serie de privilegios onerosos.

Se hablaba de igualdad ante la ley, y era un mito, la ley caía sobre aquel que no tenía padrino, sobre aquel que no tenía dinero, sobre aquel que no tenía privilegio (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES). Los malversadores se postulaban para senadores y representantes, contaban con dinero suficiente para sobornar conciencias, porque donde hay hambre, donde no hay trabajo, donde hay miseria, desgraciadamente pueden los politiqueros y los mercaderes de la política hacer buenos negocios, y siempre había algún necesitado de llevar a su hijo a un hospital, o algún necesitado de llevar a sus hijos a alguna escuela, o algún padre de familia con hambre a quien ir a sobornar en ese momento de la necesidad para comprarle el voto (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES). Así, el que robaba millones de pesos siempre encontraba postulación en algún partido y salía electo.

Desde el momento en que era senador o representante, era impune, podía matar y no le pasaba nada. Los tribunales tenían que elevar un suplicatorio al Congreso, y jamás el Congreso accedía. No accedía a ningún suplicatorio para ningún miembro de la pandilla (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES); podían robar y no les pasaba nada. Cuando el juez elevaba el suplicatorio, el resultado era que lo negaban. Jamás el Congreso accedió a ningún suplicatorio judicial que fuese contra algún miembro de la pandilla. Si había robado antes de ser senador, pues tampoco lo alcanzaba la ley, porque tampoco accedían a la petición judicial. ¡Ah!, si en cambio la víctima era un miembro del Congreso, si un representante mataba a otro representante, ¡ah!, entonces sí accedían a los suplicatorios porque el interés lesionado, el derecho lesionado era el derecho de un miembro de la pandilla (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES).

A la cárcel iba a parar el que se robaba una gallina, un caballo. ¡Ah!, el que se robaba millones de pesos pertenecía al mismo club aristocrático que pertenecía el magistrado y allí almorzaban juntos (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES). La fuerza pública vivía del saqueo. No había policía que fuera a comprar a un establecimiento y quisiera pagar; los oficiales y los sargentos del ejército destacados en las zonas rurales cobraban dos sueldos, un sueldo del Estado y un sueldo mayor de la compañía propietaria de aquellas tierras. En cada central azucarero, la administración del central le pagaba un sueldo aparte al jefe del destacamento militar, que estaba siempre, por tanto, incondicionalmente al servicio de los intereses de la compañía contra los campesinos y los trabajadores (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES). Pero, aparte de eso, el principal delincuente era el agente de autoridad. La ley prohibía el juego, y el que protegía el juego era el agente de autoridad; la ley prohibía el tráfico de drogas, o la venta de drogas y estupefacientes, y el agente de autoridad era el que facilitaba el negocio (EXCLAMACIONES).

Les voy a exponer un dato: en el Buró de Investigaciones, el jefe del departamento contra el tráfico de drogas era el encargado de la distribución de la droga en La Habana (RISAS Y EXCLAMACIONES). No había jefe de policía, ni había coronel, ni había general que no se hiciera millonario a costa del juego, del contrabando, de la exigencia.

Esa era la historia de nuestra patria y esa fue la historia de nuestra patria durante 50 años. No había habido en el mundo, por lo menos en los últimos tiempos, un pueblo que hubiese luchado más por su libertad y por su felicidad que el pueblo cubano (APLAUSOS).

Recordarán ustedes la historia de América. ¡Quiénes mejor que los venezolanos pueden conocer la historia de América, si los venezolanos hicieron la historia de América! (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES)

Fue en la época en que los ejércitos de Napoleón invadieron a España. Mientras España se debatía en luchas intestinas, todas las colonias se sublevaron. No es que hayan dejado de ser colonias, pero la verdad es que aquella vez se sublevaron contra la metrópoli española. Se levantaron las colonias contra la metrópoli y lucharon heroicamente pero en un territorio inmenso, un puñado de pueblos valerosos, guiados por aquel conductor extraordinario que fue Simón Bolívar, lograron su independencia política en las primeras décadas del siglo pasado (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES).

Recordarán también que Bolívar no se olvidó de Cuba, recordarán también que entre sus planes estaba aquel que nunca llegó a realizarse —porque no pudo realizarlo, pero que no la dejó en el olvido— de libertar también a la isla de Cuba (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Viva Fidel!”). No pudo El Libertador unir aquella isla al racimo de pueblos que libertara, y nuestra isla permaneció casi un siglo más bajo el yugo de la opresión y de la colonización.

Sola se quedó nuestra patria, los gobiernos de América la olvidaron, y sola tuvo que luchar contra España durante 30 años, sola tuvo que librar la batalla que todos los demás pueblos de América habían librado juntos. Y cuando después de 30 años de lucha, nuestro pueblo, nuestros ejércitos libertadores habían ya vencido virtualmente al ejército español, entonces Estados Unidos interviene en Cuba, dijeron que para liberarla, porque —según declararon— la República de Cuba, de hecho y de derecho, debía ser libre e independiente, y lo que pasó fue que cuando llegó la hora de entregarles a los cubanos la isla por la cual habían estado luchando durante 30 años, resultó que los mambises ni siquiera pudieron entrar en Santiago de Cuba; se quedaron allí dos años ocupándola militarmente y, al final, el Congreso se apareció con una enmienda impuesta por la fuerza a la Constitución de la república, mediante la cual le daba derecho a intervenir en los asuntos internos de Cuba (ABUCHEOS).

El resultado fue que todos los delatores, todos los confidentes que habían estado asesinando a cubanos durante la guerra, todos los esbirros, todos los asesinos, todos los que les robaron la tierra a los cubanos mientras estaban peleando, se quedaron con la tierra y se quedaron allí tan campantes en la isla sin que les pasara absolutamente nada, porque el poder extranjero los protegió. No hubo justicia, no hubo justicia, ¡no hubo justicia! Y así empezamos mal los primeros años de nuestra semirrepública, o mejor dicho, nada de república, de nuestra caricatura de república; porque cuando un país se reserva el derecho de intervenir en otro, ya ese país no se puede llamar independiente, porque la independencia no admite término medio, o se es independiente o no se es independiente (APLAUSOS).

¿Podía progresar nuestra patria bajo aquel régimen? (EXCLAMACIONES DE: “,No!”) No. Los gobiernos robaban, había crímenes, había injusticias y el pueblo tenía que soportar, porque si protestaba, si luchaba contra aquello, entonces decían: “Vas a perder tu soberanía; mira, van a intervenir.” Entonces el pueblo tenía que soportar resignadamente todos los horrores, todos los abusos y todas las injusticias de los gobernantes y de los intereses explotadores en nuestra patria.

Así transcurrieron tres décadas. Aquello, naturalmente, derivó hacia la primera tiranía que padeció nuestro pueblo en la república: la tiranía de Machado. Lucha nuestro pueblo bravamente contra aquella tiranía, la derrota mediante el esfuerzo de las masas, el sacrificio de los estudiantes, de los obreros, de la juventud, y cuando el tirano se va, decide fugarse, pasó algo parecido a lo que quisieron que pasara esta vez, pero que no pasó. El general Herrera, entonces jefe del ejército, se queda de jefe del ejército y designan a un presidente de estos, descoloridos, cuyo único objeto es darle algún matiz de libertad al pueblo, tranquilizarlo y esperar la oportunidad de que se apacigüe; porque los pueblos cuando se embravecen, la reacción, los enemigos de sus libertades lo que hacen es que los apaciguan un poco, les conceden algunas libertades y esperan la oportunidad en que se duerman otra vez para imponerles de nuevo la fuerza (EXCLAMACIONES). Por eso lo pueblos no deben dormirse nunca, y ahora menos que nunca ningún pueblo de América debe dormirse (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”).

A los 20 días los soldados y las clases del ejército se sublevan contra aquella oficialidad y derrocan al gobierno que siguió a la caída de Machado. Bien, los sargentos se hicieron coroneles, hubo un momento en que parecieron adoptar una postura revolucionaria —eso suele pasar—, aunque corto tiempo; se sumaron al movimiento distintos elementos civiles, revolucionarios, hubo un gobierno revolucionario durante tres meses, que fue el gobierno de Guiteras, o mejor dicho, el gobierno donde la figura más destacada fue la de Antonio Guiteras, que comenzó por adoptar una serie de medidas revolucionarias contra los monopolios que explotaban los servicios eléctricos, y el resultado fue que Jefferson Caffery, embajador de Estados Unidos, comenzó a hacerle la corte al sargento Batista, que ya era coronel, y a los tres meses el sargento Batista, siguiendo las orientaciones del embajador norteamericano, desaloja del poder al gobierno revolucionario, e instaura una dictadura que duró 11 años en el poder.

Esta es la verdad que nosotros no nos vamos a ocultar para decirla ni aquí ni en ninguna parte (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES). Al pan pan y al vino vino.

Viene la guerra mundial, un estado de opinión en el mundo entero contra la dictadura, porque a los infelices pueblos los volvieron a engatusar una vez más y les hablaron mucho de Hitler, de Mussolini, etcétera, etcétera, etcétera, les dijeron que era la guerra contra la tiranía, les dijeron que era la guerra por los derechos del pueblo, que los derechos humanos serían respetados, que existiría la Carta de las Naciones Unidas donde esos derechos estarían consagrados, etcétera, etcétera, etcétera y, efectivamente, en Cuba, en Venezuela, en Perú, en Guatemala y en distintos países, las dictaduras se replegaron ante el empuje de la opinión pública mundial, que estaba bajo los efectos del engaño, y sucedieron una serie de regímenes constitucionales con permiso de su “majestad”, los ejércitos (EXCLAMACIONES).

¿En Cuba qué pasó? Pues es bien sencillo, porque estoy hablando de lo que pasó en Cuba, yo no tengo que hablar de lo que pasó en otros lugares, que fue más o menos lo mismo (EXCLAMACIONES DE: “¡Viva Fidel!”). En Cuba se dan unas elecciones más o menos honradas, gana la oposición —como pasa siempre que una dictadura va a unas elecciones—, sube un gobierno constitucional que fue una defraudación; pero, bueno, fue una defraudación porque la politiquería nunca puede hacer una revolución, la revolución es como la estamos haciendo ahora (APLAUSOS). Pero raras veces los pueblos pueden esperar nada de los politiqueros. Y el pueblo de Cuba creyó en el año 1944 que había cesado la etapa de la tiranía, que vendría un gobierno revolucionario, confundieron la política con la Revolución, y aquello fue una decepción.

Pero lo que pasó fue —lo peor de todo— que en los cuarteles se quedaron los amigos de Batista; aquellos soldados y aquellos oficiales que se cuadraban ante Batista, se quedaron en los cuarteles con las armas en las manos, y al cabo de ocho años un día volvió Batista, le permitieron que regresara —porque esos son los errores de los tontos de capirote que a veces dirigen a los Estados— cuatro años después de haber estado en el exilio, vino con sus millones robados, organizó un partidito de bolsillo y al amparo de la ley y de la Constitución se dedicó a conspirar. Un día se presentó en los cuarteles ante los mismos soldados y oficiales, que había dejado años atrás, soldados y oficiales que estaban echando de menos los privilegios y las prebendas que recibían en la época de Batista, llegó Batista y los soldados se le cuadraron. ¡Adiós Constitución, adiós república, adiós ilusión, adiós todo aquel día! (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES).

Estoy tratando de saber si un campanero mío trae el documento que escribí yo a los seis días después del 10 de marzo. Valdría la pena podérselo leer al pueblo de Venezuela (EXCLAMACIONES DE: “¡Que viva Fidel Castro!”).

Son errores que, naturalmente, los pueblos los tienen que pagar muy caros. Esos errores le costaron a nuestra patria 20 000 cubanos muertos, porque yo quiero decirles que en los campos de batalla no murieron más de 500 cubanos, en cambio, más de 19 000 cubanos murieron asesinados por la tiranía, por esos “angelitos” que ahora dicen que nosotros estamos ejecutando (EXCLAMACIONES DE: “¡Que los fusilen, Fidel, toditos!”).

Naturalmente que todo gobierno que llegue al poder por la fuerza tiene que gobernar mediante el terror, no es como actualmente ocurre en Cuba, donde ha llegado al poder la Revolución con el respaldo de más del 90% del pueblo, y no hacen falta ni policías en las calles (APLAUSOS). No hay que emplear la menor fuerza coercitiva, porque el primer interesado en que haya paz, haya orden y se hagan las cosas bien es el pueblo; pero cuando el pueblo está en contra de un gobierno que toma el poder a traición y por la fuerza, inmediatamente se inicia la era del terror: no se pueden permitir reuniones, no se pueden permitir actos públicos, tribunas independientes, no se puede permitir libertad de prensa, no se puede permitir nada. Empieza el robo y no se puede permitir que llamen ladrón al que está robando; torturan y no se le puede permitir que le digan torturador al que esté torturando; empieza el nepotismo, empieza el privilegio, empieza la malversación, empieza el negocio turbio, empieza la explotación en todos los órdenes y hay que acallar el pueblo y ahogar en sangre la protesta (EXCLAMACIONES).

A los venezolanos no tengo que hablarles de eso, por supuesto; saben de sobra, porque somos los venezolanos y los cubanos hermanos gemelos en la desgracia y en el dolor (EXCLAMACIONES DE: “¡Viva Fidel!”).

Se inició la era del terror en Cuba en el año 1952, a 80 días de unas elecciones generales, como se inició la era del terror en Venezuela en el año 1948 —fue más o menos unos meses después de las elecciones generales—, cuando más confiado estaba el pueblo de Venezuela, cuando más ilusionado estaba el pueblo de Venezuela con sus libertades y con las perspectivas de un formidable porvenir, a las que tenía derecho este pueblo por la extraordinaria riqueza de su suelo, porque es uno de los Estados más ricos del mundo que, de haberse invertido esa riqueza en bien del pueblo, no se sabe lo que sería Venezuela hoy, el estándar de vida más alto del mundo (EXCLAMACIONES DE: “¡Esos son los yankis, Fidel!”). Vino el miserable traidor de Pérez Jiménez y compañía (ABUCHEOS), y los venezolanos tuvieron que soportar 10 años; que, naturalmente, 10 años bajo la tiranía son 10 siglos bajo el terror, la policía de Seguridad, la tortura y todo género de acto de abuso, de persecución y de barbarie. Diez años y nadie se compadeció del pueblo de Venezuela, el bárbaro de Estrada asesinaba y torturaba, pero ningún congresista se paró allí en Estados Unidos a protestar contra eso (EXCLAMACIONES DE: “¡Viva Fidel Castro! ¡Viva Cuba!).

Durante 10 años las cárceles se llenaban con centenares y millares de presos políticos, sin juicio de ninguna clase, allí morían, y no se organizaba ninguna campaña de prensa contra aquello; las agencias internacionales no organizaban esas campañas en todos los lugares del mundo para protestar, porque si lo hubieran hecho se habría caído la dictadura de Pérez Jiménez, no habría durado ni dos años (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Viva Fidel!”). Todo lo contrario, Pérez Jiménez obtuvo su reconocimiento, relaciones amistosas, armas, afecto, cariño, condecoraciones y aplausos de todas clases, naturalmente porque era el que convenía a esos intereses que organizan esas campañas; y el pueblo de Venezuela solo, absolutamente solo, sin que nadie lo ayudara, tuvo que soportar aquellos 10 años de horrible opresión y de vergonzosa y criminal tiranía, lo que tuvo que soportar hasta que un día pasó lo que pasa cuando los pueblos se cansan y se indignan, y hacen lo que hizo el pueblo de Venezuela. Cuando nadie en el mundo creía que Pérez Jiménez iba a ser derrocado, cuando nadie en el mundo lo creía porque en Venezuela había mucho dinero y se construían muchas obras y parecía consolidado aquel régimen, cuando menos se lo imaginaban, la ira del pueblo, la dignidad del pueblo, el valor del pueblo derroca la tiranía de Pérez Jiménez (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES).

Aquella digna actitud del pueblo provocó la reacción favorable y ganó la simpatía de los círculos más progresistas, lo que produjo un aliento extraordinario en el pueblo de Cuba: desde aquel día no se empezó a hablar más que de huelga general y de huelga general y que había que tumbar a Batista también, igual que habían hecho los venezolanos (APLAUSOS).

No tuvimos tan buena fortuna como los venezolanos, no organizamos la huelga tan bien como la organizaron los venezolanos y fracasamos. Fueron aquellos días muy críticos, en la Sierra Maestra no contábamos más que con 300 fusiles, y después de aquel 9 de abril —que todos recordarán con tristeza, porque fue una derrota de la Revolución—las fuerzas armadas de la dictadura prepararon la más poderosa ofensiva que habían organizado en ningún momento antes; ante el fracaso de la huelga se llenaron de aliento y se lanzaron contra nosotros en la Sierra Maestra. Una vez más, en manos de un puñado de hombres, quedó la victoria o la derrota de la Revolución, pero los rebeldes, que nos habíamos visto en situaciones más difíciles que aquella, nos atrincheramos en la Sierra Maestra y después de 75 días, en vez de 300 fusiles, teníamos 805 fusiles, incluyendo bazucas, morteros, ametralladoras de todas clases, hasta un tanque que le habíamos quitado al enemigo (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Viva Fidel!, ¡Viva el ejército popular!”).

La ofensiva sirvió solo para armar al Ejército Rebelde que inmediatamente desató su contraataque, su contraofensiva, que terminó como ustedes saben; pero que no fue, sin embargo, tan fácil, porque no dejaron de ponernos algunas piedras grandes en el camino.

Nosotros habíamos mantenido la tesis siempre de que no aceptábamos golpe de Estado. Porque el problema de los pueblos no podía estar siendo resuelto por los golpes militares, porque eso reducía a los pueblos a la impotencia, los reducía a un cero a la izquierda en el proceso de su propia historia, y nosotros dijimos: “Los militares pusieron la dictadura, pero la dictadura la va a quitar el pueblo, no los militares (APLAUSOS). Si los militares desean luchar contra la dictadura, que se unan al Ejército Rebelde. ¡Golpe de Estado no!” Lo advertimos bien claramente, porque ya sabemos la historia de los golpes de Estado: se da el golpe de Estado, se restablecen una serie de libertades, se apacigua al pueblo, se le quita al toro de la plaza el capote rojo y cuando el pueblo está apaciguado, tranquilo, hasta un poco decepcionado, porque creen que le van a resolver además todos los problemas, sin darse cuenta de que no se pueden resolver los problemas si no es en una verdadera revolución, cuando empieza a desanimarse, es el momento en que precisamente esperan los eternos enemigos de las libertades de los pueblos para lanzarse de nuevo sobre el poder público y establecer la dictadura por otra temporada (EXCLAMACIONES DE: “¡Esa es la verdad!”).

Dijimos: “Golpe de Estado no, porque si hay golpe de Estado seguimos la Revolución; seguimos peleando si hay golpe de Estado, así que o se rinden o se pasan!”, y se lo dijimos cuando no teníamos más que unos cientos de combatientes.

Continuó desarrollándose la lucha en Cuba y llega un momento en que el régimen estaba totalmente derrotado, en Oriente había 12 000 soldados copados por nuestras fuerzas; la provincia de Las Villas estaba tomada, la fuerza de Camagüey copada entre nuestras fuerzas de Oriente y de Las Villas (APLAUSOS). En esas condiciones se acerca un general y nos dice que nosotros habíamos ganado la guerra, que no quería más sangre, y propuso un movimiento de acuerdo con el Ejército Rebelde para entregarles todo el poder a los rebeldes. Aceptamos, el día 31 de diciembre tenía que llevarse a cabo el movimiento, pero el general no cumplió su palabra; antes de empezar nos traicionó, traiciona lo acordado con nosotros, se subleva en Columbia, da un golpe de Estado, se erige jefe del ejército y nombra a un presidente títere. Pero como dijimos nosotros: aquella mañana había dado un salto mortal en el vacío. Les dimos instrucciones a todas las columnas de continuar el ataque, de proseguir las operaciones militares y le dimos al pueblo la consigna de lanzarse a la huelga general revolucionaria.

El resultado fue que el mismo día se cayeron dos gobiernos, el primero de enero se cayó Batista y el gobierno que pusieron allí después de Batista (RISAS Y APLAUSOS). Y la huelga general no cesó hasta que todas las fortalezas militares estuvieron en manos del Ejército Rebelde. No había problemas, se acabaron para siempre las conspiraciones. El ejército quedó totalmente desarmado en Cuba, todas las armas pasaron a manos del Ejército Rebelde. En aquella revolución que se había producido en aquella forma, que inmediatamente después del triunfo establece un orden perfecto, porque era un orden en colaboración con el pueblo, se dio el caso insólito de que nadie fuese arrastrado —eso no se había dado nunca en ninguna revolución—, se dio el caso insólito de que una capital de más de un millón de habitantes, como La Habana, quedase sin policía y existiese allí un orden perfecto, absoluto; porque en La Habana —quiero que lo sepan— los que cuidan el orden son los boy-scout (APLAUSOS).

Los que auguraban que el triunfo de la Revolución era la anarquía, que el triunfo de la Revolución era un torrente de sangre, que era el desorden y el caos, se quedaron asombrados ante aquel formidable acontecer revolucionario; pero, además, se dieron cuenta de que aquella Revolución era invulnerable, porque aquella Revolución era una revolución consolidada, puesto que todas las armas estaban en manos de los revolucionarios; además, se daban cuenta de que los hombres que habían hecho aquella Revolución no estaban dispuestos a transigir con los intereses creados y que estaban dispuestos a hacer una verdadera revolución en su patria.

¿Cuál fue el resultado? El resultado fue que antes de los tres días se lanzase contra nuestro pueblo una campaña internacional de difamación. Los monopolios que controlan las agencias internacionales de cables, comenzaron a lanzar hacia todo el mundo la noticia de que nosotros estábamos realizando ejecuciones en masa de partidarios de Batista sin previo juicio. No decían que estaban siendo sometidos a juicios los criminales de guerra que habían asesinado y torturado a 20 000 compatriotas. No, decían que eran los partidarios de Batista y que estaban siendo ejecutados en masa sin previo juicio, y comenzaron a divulgar por todo el mundo aquella noticia para enajenarle a la Revolución Cubana la simpatía de los pueblos.

Los pueblos de América estaban acostumbrados a esos excesos, no era raro para los pueblos de América ver encumbrarse a los déspotas que asesinan en masa y ejecutan sin juicio a indefensos ciudadanos, por eso la mentira podía prender, por eso empezaron a decirles a los pueblos de América que el poder había sido tomado por una nueva camarilla de criminales, que un nuevo déspota estaba en el poder y que estaban allí realizando ejecuciones en masa. Les ocultaban a los pueblos la gran verdad de aquella Revolución ejemplar, no les dijeron a los pueblos el respeto que había tenido el Ejército Rebelde para los prisioneros de guerra; no les dijeron a los pueblos los cientos de vidas que salvaron en los propios soldados enemigos heridos los médicos del Ejército Rebelde, lo que puede atestiguar la Cruz Roja Internacional (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Viva Fidel! ¡Viva Cuba libre!”).

No dijeron que durante dos años y un mes de guerra no había ocurrido jamás un solo asesinato de prisionero ni un solo caso de tortura o de maltrato a un prisionero de guerra; no dijeron que en nuestra patria había una libertad absoluta en todos los órdenes; no dijeron que había una paz y un orden absoluto; no dijeron ninguna de aquellas cosas positivas de la Revolución Cubana que podían servir de ejemplo y que servirían para enaltecer a los pueblos. No, comenzaron a calumniar a la Revolución. ¿Calumniarla por qué? Porque el pueblo cubano se tomaba el derecho de implantar por primera vez justicia en su propia patria, la justicia que nunca se había implantado (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES).

Hombres que habían estado asesinando durante siete años, hombres que asesinaron mujeres, hombres que violaron a madres de familias, hombres que asesinaron niños, hombres que llevaron el terror y la tortura a extremos inauditos, hombres que sacaban fotografías de nuestros compatriotas mutilados, de nuestros compatriotas torturados para luego ir a disfrutar sádicamente de aquel espectáculo en sus orgías y bacanales, porque esas fotos que hemos ocupado, esas fotos las tomaron ellos y las hemos ocupado en los despachos de los principales esbirros que en su fuga ni siquiera tuvieron tiempo de llevárselas (EXCLAMACIONES). No era posible que aquellos hombres, que aquellos bárbaros, que aquellos seres infrahumanos quedasen sin castigo. No. ¿Por qué iban a quedar sin castigo hombres que habían asesinado en algunos casos hasta a más de 100 cubanos? ¿Por qué iban a quedar sin castigo los que no tuvieron piedad para sus semejantes, los que no tuvieron compasión para sus semejantes, los que sembraron el luto, la muerte y el dolor por doquier durante siete años? ¿Por qué? ¿Por qué iba a renunciar nuestro pueblo a que se hubiera hecho la justicia? Nada hay más dañino a una sociedad que la impunidad del delito (APLAUSOS). Cuando el crimen permanece impune, la venganza toma el lugar de la justicia; los familiares, los amigos y los compañeros de las víctimas, que no pueden soportar la presencia en las calles de los criminales que les arrancaron la vida, se encargan de hacer la justicia por su propia mano y se siembra la vendetta, la anarquía y el desasosiego en la sociedad.

Nada hay más dañino a los pueblos que la impunidad del crimen, porque, precisamente, la impunidad del crimen fue la causa de que en nuestro pueblo se produjera esa camarilla de asesinos, se produjera ese tipo de hombre bajo, ruin, salvaje, que no tiene la menor sensibilidad por los derechos y por los sentimientos de los demás, que no tiene la menor sensibilidad ante el dolor de los demás. Ese tipo de hombre bajo se gesta solo en aquellas sociedades donde no hay justicia.

¿Qué decían los esbirros? Los esbirros se lo decían a los presos cuando los estaban torturando: “No me va a pasar nada, chico; aquí nunca le ha pasado nada a nadie. Mira a Pedraza, con sus millones, a pesar de la gente que mató cómo está en libertad y cómo disfruta de su riqueza y como no le pasó nada. Mira a fulano cómo no le pasó nada; mira al otro cómo no le pasó nada. ” Y eso es lo que decían los criminales (EXCLAMACIONES). Por eso torturaron como nunca se había torturado en Cuba, por eso asesinaron como nunca se había asesinado en Cuba.

No podía por ningún concepto admitirse siquiera la idea de que el crimen permaneciese impune. No hay pueblo en la Tierra más sensible que nuestro pueblo, no hay pueblo en esta Tierra más compasivo que el pueblo cubano, ni más generoso que el pueblo cubano. Para comprender qué es el pueblo cubano, baste decir que allí no puede haber espectáculo de toro porque, sencillamente, el pueblo no quiere y le duele ver que aquellos animales caigan allí muertos en la plaza (APLAUSOS).

Si en la ciudad de La Habana el Ministro de Salubridad diese la orden de aniquilar a todos los perros callejeros, inmediatamente surgirían un sinnúmero de protestas contra aquella orden, porque nuestro pueblo es sensible incluso a que se mate un perro en la calle (APLAUSOS). Sin embargo, cosa insólita, tanto había sufrido nuestro pueblo con los criminales de guerra, tan profundo era su dolor, tan honda su tristeza, tan grandes sus heridas, que el pueblo estaba unánimemente de acuerdo en que se fusilara a los esbirros (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS).

Y aquel pueblo generoso que no quiere espectáculos de toro porque se conduele de la muerte de aquellos animales en la plaza pública, aquel pueblo que no tolera siquiera que maten a los perros por las calles, estaba de acuerdo unánimemente en que los esbirros fuesen fusilados (EXCLAMACIONES). No se trataba de un sentimiento de odio, no se trataba de un sentimiento de venganza. Si nuestro pueblo se hubiese dejado llevar por el odio y por la venganza, el día primero habría arrastrado y habría dado muerte a todos los esbirros. No, era un sentimiento de justicia; era, además, la convicción de que había que aplicar justicia para que nunca más volviesen a aflorar en nuestra patria los verdugos y los asesinos (APLAUSOS).

No quería la sociedad cubana que dentro de ocho, dentro de diez, dentro de 15 años volviese a ocurrir lo que había ocurrido. Era necesario extirpar la semilla del crimen, era necesario acabar para siempre con la impunidad del crimen, y eso fue lo que se dispuso a hacer el pueblo de Cuba. ¿Cómo lo hizo? Ordenadamente, no los arrastró en la calle, se lo entregó a los tribunales revolucionarios, y aquellos tribunales de caballeros, aquellos oficiales del ejército que jamás mancharon sus manos asesinando a un prisionero, que jamás abandonaron a un herido, aquellos eran los jueces, y empezaron a aplicar la ley del Ejército Rebelde, y, por consiguiente, a aplicar la pena de muerte a los criminales de guerra (APLAUSOS).

Para evitar el menor error, para evitar la menor injusticia, no se estaban condenando a muerte a aquellos casos de un crimen aislado, se estaban condenando los casos de asesinatos continuados, se estaban condenando a muerte a aquellos esbirros que habían asesinado 10, 12, 20, 30, 100 compatriotas, para que no hubiese duda. Se hacía mediante tribunales, públicamente y en virtud de las leyes revolucionarias que habían sido aprobadas hacía mucho tiempo en la Sierra Maestra. Esa era la justicia que se estaba aplicando. Pero mucho antes de que la Revolución Cubana entrase en sus medidas de orden social y económico, se encontró con la campaña de sus enemigos, se encontró con el ataque sorpresivo de los enemigos de la Revolución; y comenzaron a atacarnos por ese ángulo, comenzaron a decirle al mundo que estábamos asesinando en las calles a los partidarios de Batista.

¿Qué hicimos nosotros? ¿Qué querían? Querían, en primer término, separar a la opinión pública de Cuba de la opinión pública del resto del continente, querían separarlos a ustedes de nosotros, querían separar a los peruanos, a los ecuatorianos, a los mexicanos, a los uruguayos, a los argentinos de nosotros, querían quitarnos los únicos amigos que habíamos tenido en la lucha, debilitarnos primero ante la opinión pública internacional, dividirnos luego en el interior del país y atacarnos después; cuando estuviésemos separados de la opinión pública internacional y divididos nacionalmente, atacar a la Revolución, mandar una expedicioncita de batisteros o de elementos reaccionarios contra la Revolución Cubana. ¿Qué hicimos nosotros? Salirle al frente a la campaña, convocar al pueblo de Cuba a un acto de masa para respaldar la justicia revolucionaria. Y allí, un millón de cubanos —cifra sin precedente en nuestra historia— dieron su respaldo unánime al Gobierno Revolucionario y a la justicia revolucionaria (APLAUSOS).

Invitamos a los periodistas de todo el continente y en 72 horas reunimos a 380 periodistas de todo el continente, allá, ante aquella concentración multitudinaria. Y al otro día me sometí al interrogatorio de aquellos 380 periodistas; que preguntasen libremente lo que quisiesen, que les iba a responder todas las preguntas, y se las iba a responder tajantemente y sin vacilaciones de ninguna clase (APLAUSOS).

Les dijimos que la Revolución Cubana no tenía nada que ocultar, que la Revolución Cubana actuaba a la luz pública, que su línea era demasiado recta para temer a las críticas, que su conducta era demasiado diáfana para tener que ocultar ninguno de sus actos y que al revés de lo que hacían las dictaduras que suspendían la libertad de prensa, al revés de lo que hacen los gobiernos corrompidos, que ocultan a la prensa y a la opinión pública del mundo sus actos, nosotros, con plena conciencia de que nuestra actuación era honrada y recta, nos sometíamos al veredicto de la opinión pública del mundo. Pregunten —les dijimos, y preguntaron— sobre todos los temas y, sobre todo, pregunten sobre los juicios, que se lo vamos a explicar para que los pueblos no sean engañados por los intereses que son enemigos de nuestros pueblos, para que los pueblos no sean víctima de la burla de esos intereses, para que los pueblos no sean divididos, para que los pueblos no sean distanciados, porque el interés de los enemigos de los pueblos de América es que nosotros permanezcamos alejados unos de otros.

Yo les aseguro que esta concentración de hoy será un motivo más para ganarme el odio de los enemigos de la Revolución Cubana, porque lo que no quieren es que los pueblos se unan (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Viva Fidel Castro!”).

Creyeron que los rebeldes cubanos eran unos tiradores de tiros y que cuando la tiranía fuese derrotada les iba a resultar bastante fácil aplastarlos, pero se han encontrado con que no es tan fácil, porque hemos tocado a la puerta de los hombres de conciencia de América, estamos tocando a la puerta de los pueblos de América para que nos respalden. ¡Frente a las mentiras criminales de los intereses que han sido los enemigos de los pueblos, la verdad de la Revolución! (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES)

Reunimos al pueblo y aquella concentración multitudinaria de un millón de cubanos que levantaron las manos para respaldar los fusilamientos de los esbirros, era el mentís más rotundo que se les podía dar a los calumniadores y a los eternos detractores de nuestros pueblos, a los que consideran pueblos mezquinos y pueblos indignos. Aquel acto era el apoyo más sólido que podía encontrar el Gobierno Revolucionario cubano. Cuba no necesitaba de congresistas que se levantasen a hablar de justicia, mucho menos cuando ninguno de esos congresistas se levantó para protestar cuando 20 000 de nuestros compatriotas fueron asesinados durante siete años (APLAUSOS). Mucho menos podía estar de acuerdo nuestro pueblo en que se le amenazase con intervenciones, porque hemos dicho que la época de las intervenciones se acabó para siempre en América (APLAUSOS).

Se lanzó la campaña de calumnias y de amenazas, pero frente a la campaña nuestro pueblo se unió, se paró en firme y unánimemente dijo: “¡Que sigan los fusilamientos, porque los fusilamientos son justos y aquí nadie tiene …! (APLAUSOS).

Hombres de todas las ideas y de todas las clases sociales, hombres de todas las religiones, respaldaron al Gobierno Revolucionario en sus actos de justicia. Hay en nuestros pueblos suficientes hombres de sensibilidad y suficientes hombres de valor para pararse a condenar el crimen cuando haya crimen. Hay en nuestros pueblos suficientes hombres de sensibilidad, suficientes hombres de valor para pararse a denunciar una injusticia cuando hay una injusticia; que no tienen nuestros pueblos que esperar de periodistas extraños, que ni sienten ni padecen los dolores de nuestros pueblos, para que vengan a protestar del crimen y de la injusticia (EXCLAMACIONES).

Nuestros periodistas no son insensibles, nuestros líderes obreros no son insensibles, nuestros intelectuales no son insensibles, nuestros estudiantes no son insensibles, nuestras mujeres no son insensibles, nuestros sacerdotes, cualquiera que sea la religión que practiquen, no son insensibles y, por tanto, cuando ni un solo cubano en medio del más absoluto régimen de libertades que existía se levantó a protestar contra aquello, sino que, por el contrario, los hombres de todas las ideas y de todas las clases sociales la respaldaron, nadie tenía que levantarse en el extranjero a presentarse como amigo de la humanidad, como amigo de la justicia (APLAUSOS).

Porque no protestaron cuando a la dictadura de Batista se le mandaban bombas y se le mandaban aviones para asesinar cubanos, porque no protestaron cuando a la dictadura de Batista se le mandaban tanques y se le mandaban cañones para asesinar cubanos, lo menos que podía hacer era callarse la boca y esperar que el pueblo de Cuba actuara y dejar al pueblo de Cuba en paz (APLAUSOS).

Esa es la realidad, hermanos de Venezuela. Y les puedo hablar así porque sé que me entienden, porque sé que entienden a nuestro pueblo, porque les estoy hablando en el lenguaje que solo pueden entender los pueblos cuando han sufrido como han sufrido nuestros pueblos (APLAUSOS).

Los que no han tenido que soportar a los Pérez Jiménez y a los Batista, los que no han tenido que soportar a los Ventura y a los Estrada, los que no han tenido que soportar a estas pandillas de asesinos no pueden tener siquiera la menor idea de lo que es el terror, de lo que es el sufrimiento que han padecido estos pueblos (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Viva Fidel!”).

Por tanto, aunque sigan los ataques —y los ataques seguirán, y los ataques seguirán cada vez más y cada vez más intensamente—, se hará justicia en nuestra patria, porque nada ni nadie puede pasar por encima de la voluntad soberana de nuestra patria (APLAUSOS).

Y lo que dije allá, lo repito aquí: ¡Aunque el mundo se hunda, habrá justicia en Cuba!” (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Viva Fidel!”)

Por eso, hermanos de Venezuela, este recibimiento que se le tributa no a un hombre, sino a un pueblo, no a un mérito, sino a una idea, este homenaje desinteresado a quienes no han hecho sino recibir favores de ustedes, este homenaje que se le rinde a una idea justa, a una causa justa, a un pueblo hermano, este homenaje es el favor más emotivo y el favor más grande que en ninguna circunstancia pueda haber recibido nuestro pueblo (APLAUSOS). Porque el hecho de que al venir a Venezuela un representativo de la Revolución Cubana no le tiren tomates ni huevos podridos, sino que lo aclamen y lo aplaudan centenares de miles de venezolanos, demuestra de qué lado está el sentimiento de los pueblos de América, demuestra que los pueblos de América están demasiado despiertos, que los pueblos de América no tragaron la mentira (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES).

Y cuando yo llegué aquí a Venezuela, he tenido el orgullo y la satisfacción, y el motivo mayor de admiración hacia este pueblo, al ver que lejos de haber creído en la infamia este pueblo que ha sufrido, este pueblo que está sufriendo por la misma herida, me haya dicho unánimemente, no con una palabra, sino con un gesto ¡que se castigue a los asesinos! (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Abajo el imperialismo, ,Viva Fidel!”)

Luego, esta América está muy despierta para que pueda ser engañada. Esta América está muy en guardia para que pueda ser sometida de nuevo. Estos pueblos han adquirido una conciencia demasiado grande de su destino para que vayan a resignarse otra vez al sometimiento y a la abyección miserable en que hemos estado viviendo durante más de un siglo (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES).

Estos pueblos de América saben que su fuerza interna está en la unión y que su fuerza continental está también en la unión (APLAUSOS).

Estos pueblos de América saben que si no quieren ser víctimas de nuevo de la tiranía, sino quieren ser víctimas de nuevo de las agresiones, hay que unirse cada vez más, hay que estrechar cada vez más los lazos de pueblo a pueblo, y a eso he venido a Venezuela: a traer un mensaje no de casta o de grupo, sino un mensaje de pueblo a pueblo (APLAUSOS).

Vengo, en nombre del pueblo que se sublevó contra la tiranía y la derrocó, a traer un mensaje de solidaridad al pueblo que se sublevó también contra la tiranía y la derrocó (APLAUSOS).

Vengo, en nombre del pueblo que hoy les pide ayuda y solidaridad, a decirles a los venezolanos que también pueden contar con nuestra ayuda y nuestra solidaridad incondicional y de cualquier forma cuando la necesiten (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES).

Y en este acto solemne, ante estos cientos de miles de rostros generosos que nos han alentado con su cariño y su simpatía, ante estos hermanos de Venezuela, que son mis hermanos, que son para mí como si fuesen cubanos, porque aquí me he sentido como en Cuba, les digo que si alguna vez Venezuela se volviese a ver bajo la bota de un tirano, cuenten con los cubanos (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Viva Fide!”), cuenten con los combatientes de la Sierra Maestra, cuenten con nuestros hombres y con nuestras armas; que aquí en Venezuela hay muchas más montañas que en Cuba, que aquí en Venezuela hay cordilleras tres veces más altas que la Sierra Maestra, que aquí en Venezuela hay igualmente un pueblo enardecido, un pueblo digno y un pueblo heroico como en Cuba, que nosotros, que hemos visto de lo que son capaces los cubanos, nos atrevemos a decir de lo que serían capaces los venezolanos (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES).

Cuando venía hoy en el avión, en ese avión que tan generosamente me envió el pueblo de Venezuela para transportarme hasta esta tierra querida, cuando venía en el avión y veía la topografía de Venezuela, veía sus bosques y sus montañas imponentes, le decía a uno de los pilotos del avión: “Esas montañas son la garantía de que ustedes jamás volverán a perder la libertad.” (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES)

A este pueblo que nos brinda aliento y apoyo moral, solo podemos brindarle también aliento y apoyo moral, y podemos brindarle fe, podemos brindarle confianza en su destino. Que ojalá que el destino de Venezuela y el destino de Cuba y el destino de todos los pueblos de América sea un solo destino, ¡porque basta ya de levantarle estatuas a Simón Bolívar con olvido de sus ideas, lo que hay que hacer es cumplir con las ideas de Bolívar! (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Viva Fidel!”)

¿Hasta cuándo vamos a permanecer en el letargo? ¿Hasta cuándo vamos a ser piezas indefensas de un continente a quien su libertador lo concibió como algo más digno, más grande? ¿Hasta cuándo los latinoamericanos vamos a estar viviendo en esta atmósfera mezquina y ridícula? ¿Hasta cuándo vamos a permanecer divididos? ¿Hasta cuándo vamos a ser víctimas de intereses poderosos que se ensañan con cada uno de nuestros pueblos? ¿Cuándo vamos a lanzar la gran consigna de unión? Se lanza la consigna de unidad dentro de las naciones, ¿por qué no se lanza también la consigna de unidad de las naciones? (APLAUSOS)

Si la unidad dentro de las naciones es fructífera y es la que permite a los pueblos defender su derecho, ¿por qué no ha de ser más fructífera todavía la unidad de naciones que tenemos los mismos sentimientos, los mismos intereses, la misma raza, el mismo idioma, la misma sensibilidad y la misma aspiración humana? (APLAUSOS)

Desde que vengo a Venezuela —y no sé distinguir a un venezolano de un cubano, de un dominicano—, cuando me ocurre lo que me ocurría hoy, que muchos me decían: “¡Trujillo ahora!, ¡Trujillo ahora!, ¡Trujillo ahora!” (EXCLAMACIONES), y me lo decían con tanto enardecimiento que yo me preguntaba: ¿Serán venezolanos o serán dominicanos? Pero es imposible que haya tantos dominicanos aquí, estos tienen que ser venezolanos y están hablando como dominicanos. Cuando todos estamos pensando igual, cuando todos estamos sufriendo igual, cuando todos estamos aspirando a lo mismo, cuando no nos diferenciamos en nada, cuando somos absolutamente iguales, ¿no parece sencillamente absurdo que unos se llamen cubanos y otros se llamen venezolanos y parezcamos extranjeros unos ante otros, nosotros que somos hermanos, nosotros que nos entendemos bien? (APLAUSOS)

¿Y quiénes deben ser los propugnadores de esa idea? Los venezolanos, porque los venezolanos la lanzaron al continente americano, porque Bolívar es hijo de Venezuela y Bolívar es el padre de la idea de la unión de los pueblos de América (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Fidel, Fidel, Fidel!”).

Los hijos de Bolívar tienen que ser los primeros seguidores de las ideas de Bolívar. Y que el sentimiento bolivariano está despierto en Venezuela lo demuestra este hecho, esta preocupación por las libertades de Cuba, esta extraordinaria preocupación por Cuba. ¿Qué es eso, sino un sentimiento bolivariano? ¿Qué es eso, si no un preocuparse por la libertad de los demás pueblos? (APLAUSOS) Y al respaldarnos de esta forma apoteósica con que han respaldado hoy a la causa de Cuba, ¿qué es eso si no seguir las ideas de Bolívar? ¿Y por qué no hacer con relación a otros pueblos lo que se hace con relación a Cuba? ¿Por qué no hacerlo con relación a Santo Domingo, a Nicaragua y a Paraguay, que son los tres últimos reductos que le quedan a la tiranía? (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES)

Venezuela es el país más rico de América, Venezuela tiene un pueblo formidable, Venezuela tiene dirigentes formidables, tanto civiles como militares; Venezuela es la patria de El Libertador, donde se concibió la idea de la unión de los pueblos de América (APLAUSOS). Luego, Venezuela debe ser el país líder de la unión de los pueblos de América; los cubanos los respaldamos, los cubanos respaldamos a nuestros hermanos de Venezuela (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Fidel, Fidel!”).

He hablado de estas ideas no porque me mueva ninguna ambición de tipo personal, ni siquiera ambición de gloria, porque, al fin y al cabo, la ambición de gloria no deja de ser una vanidad, y como dijo Martí: “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.” (APLAUSOS)

He hablado de estas ideas no porque me mueva ningún afán de grandeza, difícil es que nadie llegue a ser grande luchando contra tantos obstáculos. Todos sabemos lo que les ha ocurrido a los hombres que han planteado estas ideas: los han asesinado más tarde o más temprano. Así que, por tanto, al venir a hablarle así al pueblo de Venezuela, lo hago pensando honradamente y hondamente, que si queremos salvar a la América, que si queremos salvar la libertad de cada una de nuestras sociedades, que, al fin y al cabo, son parte de una gran sociedad, que es la sociedad de Latinoamérica; si es que queremos salvar la revolución de Cuba, la revolución de Venezuela y la revolución de todos los países de nuestro continente, tenemos que acercarnos y tenemos que respaldarnos sólidamente, porque solos y divididos fracasamos.

La libertad en América, la democracia en América, la constitucionalidad en América ha tenido sus altas y sus bajas. Hace 10 años era una etapa de retroceso, las dictaduras afloraban. Derrocado fue el gobierno constitucional de Venezuela, derrocado fue el gobierno constitucional de Cuba, derrocado fue el gobierno constitucional de Perú y los gobiernos constitucionales de otros países; pocos eran los pueblos donde los perseguidos políticos podían ya refugiarse, apenas quedaba un rincón de América que no estuviese bajo una bota militar.

¡Ah!, hoy es distinto. El despertar de los pueblos de América, la liberación ejemplar de Venezuela, seguida por la liberación de Cuba, que será seguida por la liberación de otros pueblos, han puesto la democracia, han puesto la libertad, han puesto los derechos humanos, han puesto la constitucionalidad a la ofensiva en América y ahora apenas son tres países donde aún impera la tiranía. Y lo mismo que ellos nos agredieron, lo mismo que ellos se unieron para fomentar conspiraciones militares en nuestros países, ¡unámonos nosotros también ahora para fomentar la libertad en esos pueblos oprimidos! (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES). Sin miedo a nada ni a nadie, que no debemos tener miedo; si unimos las fuerzas de la opinión pública de América Latina, seremos indestructibles; sin miedo a nada ni a nadie, sino por simple instinto de conservación, porque todos hemos sufrido hondamente los años pasados, las décadas pasadas. Por instinto de conservación, por instinto de perpetuación de nuestra raza, de nuestros intereses, sencillamente, tenemos que unirnos y empezar predicando la idea. Y con la palabra la acción, y, si es posible, más hechos que palabras (APLAUSOS).

Repito que los cubanos estaremos al lado de los venezolanos y sabemos que los venezolanos sabrán cumplir con su deber. Ya tienen un gobierno constitucional producto de las elecciones libres y de la voluntad del pueblo (APLAUSOS). Tienen líderes militares, pero de militares que saben poner por delante, como verdaderos militares, el sentimiento de su pueblo y de su patria, como Wolfang Larrazábal (EXCLAMACIONES).

Tienen líderes civiles como el presidente electo de la república, Rómulo Betancourt (EXCLAMACIONES); tienen líderes civiles como los presidentes de los distintos partidos que se han unido ejemplarmente para defender la constitucionalidad y la libertad venezolanas; tienen guías, porque si Venezuela no tuviese guías inteligentes, Venezuela no estaría unida como está hoy, Venezuela no tendría una democracia sólida como la que tiene hoy. Unirse por encima, incluso, de todas las pasiones, unirse por encima de las antipatías que puedan haber entre unos partidos u otros partidos (APLAUSOS).

Yo no he mencionado nombres para que los critiquen o para que los aplaudan, yo no estoy con ningún partido en Venezuela, ¡yo estoy con Venezuela! (APLAUSOS) Y Venezuela ha de estar por encima de todos sus hombres, y Venezuela ha de estar por encima de todos los partidos.

Alguien me dijo hoy, con sobrada razón: Mientras estemos unidos, estamos seguros; la desgracia de Venezuela sería que nos dividiésemos (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Unidad, unidad!”).

Venezuela unida, Venezuela cada vez más madura, Venezuela cada vez más alerta y Venezuela contando con Cuba, Venezuela con su pueblo, Venezuela con su riqueza, Venezuela con sus montañas, Venezuela tiene asegurado un formidable y brillante porvenir en América (APLAUSOS). Venezuela tiene asegurada su libertad.

Hago votos y expreso aquí mi más ferviente deseo de que nuestros hermanos venezolanos, los hermanos que llevaron la libertad a todos los pueblos del continente, y, por lo tanto, deben ser los primeros acreedores a disfrutar de ella, de una libertad segura, porque cuando los derechos y las libertades no están seguros, no se puede decir que haya libertades o que haya derechos, porque cuando hay miedo a perderlos, no hay libertad ni hay derechos, y de que este país nunca más vuelvan a ser víctimas de la ambición y de la traición (APLAUSOS). Expreso mi más ferviente deseo, en nombre del pueblo de Cuba, de que este pueblo digno de Venezuela, de que todos sus hombres dignos, civiles o militares, más que civiles o militares, para que desaparezca esa distinción, ciudadanos armados o ciudadanos sin armas, hermanos sin castas ni intereses sectarios o de grupos —repito—, expreso mi más ferviente deseo de que todos los hombres dignos de Venezuela marchen juntos para asegurar la libertad de Venezuela, para asegurar los derechos del pueblo venezolano, de manera que la libertad de que disfruten sea una libertad segura y sin ningún temor a perderla; de modo que los derechos que disfruten sean derechos seguros y sin ningún peligro de perderlos.

Estoy seguro de que Venezuela no los perderá. Basta haber visto este pueblo hoy, basta haber visto este pueblo hoy para ver que un pueblo tan formidable como este, para ver que un pueblo tan digno como este, difícilmente se deje arrebatar sus derechos (APLAUSOS). Es más, estimo que no hay quien se atreva a intentar arrebatarle los derechos al pueblo de Venezuela (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡No!”). Y algo más: estimo que mucho menos se atrevan a tratar de arrebatárselos ahora, cuando se ha demostrado que no hay poderes suficientemente grandes frente a un pueblo decidido a pelear, que no hay arma lo suficientemente moderna y lo suficientemente poderosa para vencer a un pueblo que luche por sus derechos (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES), que no hay quien se atreva a intentar arrebatarle los derechos al pueblo de Venezuela cuando se ha demostrado que es falso que los pueblos sean impotentes, que es falso que los pueblos sean capaces de rendirse ahí, peleando con las armas en las manos, y que no hay ejército en el mundo capaz de mantener oprimido a un pueblo si ese pueblo se decide a pelear por su libertad, como se decidió el pueblo cubano y como estoy seguro de que se decidiría en estos instantes el pueblo de Venezuela (APLAUSOS).

Hermanos de Venezuela, creo que ya he hablado bastante (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”). Por hoy basta (EXCLAMACIONES DE: “,No!”). Si de algo pueden estar seguros es de que he hablado con el corazón, he dejado hablar el sentimiento (APLAUSOS); no sé si al dejar hablar libremente mis sentimientos haya transgredido alguna norma de la que un huésped esté obligado a guardar (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”).

Yo no pretendo trazarle pautas a este pueblo, porque este pueblo es el que ha trazado siempre pautas a otros pueblos. Yo no he hecho más que hablarles a ustedes como les he hablado a mis compatriotas. Llevo en mi mente grabada la imagen de estos actos. Llevo en mi corazón el impacto de las multitudes que he visto reunirse allá y acá. Llevo dentro de mí toda esa fe que las multitudes son capaces de inyectarles a los hombres. He hablado hechos más que palabras, repito aquí, hechos como los estamos haciendo los cubanos, y las palabras también, cuando las palabras sean necesarias, como hemos hecho los cubanos, como han hecho los venezolanos.

Les decía, para terminar, que no he hecho más que creerme y actuar como quien se siente entre los suyos. Difícil es imaginarme que he salido de Cuba, porque he visto aquí lo mismo que he visto en Cuba, el mismo cariño, el mismo entusiasmo (APLAUSOS).

Les he hablado como les hablo a los cubanos, con la misma confianza, con la misma sinceridad y con la misma naturalidad.

Me falta solo decirles a mis hermanos de Venezuela que nunca tendrá Cuba con qué pagarles este gesto de solidaridad, que nunca tendrá Cuba con qué pagarles este formidable y grandioso apoyo moral que el pueblo de Venezuela le ha dado hoy (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES), y que nunca, nunca tendré con qué expresarle al pueblo de Venezuela mi reconocimiento por el aliento que he recibido aquí.

Me siento hoy con la fuerza que no me sentía ayer, y si ayer me sentía con entusiasmo, si me sentía con entusiasmo aun en los momentos más difíciles de esta lucha cuando no éramos más que un puñado de hombres, si nos sentíamos con fuerza para enfrentarnos a los intereses poderosos que no quieren que la Revolución Cubana levante cabeza, porque temen a la Revolución Cubana, sobre todo, por la fuerza de su ejemplo ante los ojos de los demás pueblos de América, este apoyo que se le ha dado a aquella nación, que es la que está allá, allá más al norte, la que está más cerca de esos intereses que la amenazan (EXCLAMACIONES), la fuerza con que me siento para seguir adelante sin descanso y sin desmayo, esa fuerza que he recibido hoy del pueblo de Venezuela, nunca tendré palabras con qué reconocérsela. Y solo prometo a este pueblo bueno y generoso, al que no le he dado nada y del que los cubanos lo hemos recibido todo, hacer por otros pueblos lo que ustedes han hecho por nosotros (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES), y no considerarnos con derecho a descansar en paz mientras haya un solo hombre de América Latina viviendo bajo el oprobio de la tiranía (APLAUSOS).

Con el impacto de la emoción más grande de mi vida, porque fue para mí más emocionante la entrada en Caracas que la entrada en La Habana, porque aquí lo he recibido todo de quienes nada han recibido de mí, todos los honores, muy superiores a los que merezco, y que no he visto como honores a un hombre, sino como honores a una causa, como honores más que a los que aún estamos en pie combatiendo, como honores a los bravos combatientes que han caído en estos años de lucha; con el impacto de la emoción más grande de mi vida, me despido de esta imponente multitud, de mis hermanos de Venezuela (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡No!”).

Ojalá que si alguna vez puedan ser expresadas o puedan ser entendidas en todo su hondo sentido, en nombre del pueblo cubano, en nombre de los principios que estamos defendiendo, en nombre de aquellos pueblos que esperan la ayuda de ustedes y de nosotros, desde lo más profundo de mi ser les digo a mis hermanos de Venezuela, que no han hecho más que darnos sin haber recibido de nosotros nada, ¡muchas gracias, hermanos de Venezuela; muchas gracias! (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES)

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LAS CONQUISTAS DEL 23 DE ENERO FUERON TRAICIONADAS POR EL “PACTO DE PUNTO FIJO” DE LA BURGUESÍA

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 23 enero 2017

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Se manejaron las cosas durante cuatro décadas, a punta de traición, la oligarquía criolla acumulaba el mayor poder económico y político. 

El puntofijismo se afianzó en el concepto de democracia representativa, un cuento bien montado que convenció durante muchos años a una mayoría esperanzada en que el cambio llegaría algún día. 

Exactamente cuatro décadas después, el Pacto de Punto Fijo terminó de desmoronarse y fue enterrado con el nacimiento de un nuevo proceso político: la Revolución Bolivariana, de manos de nuestro Comandante Hugo Chávez. Era 1998.

 Chávez Vive en el Presidente Nicolás Maduro  y el glorioso pueblo de Venezuela 

Por Fidel Ernesto Vásquez I.

Más de medio siglo ha transcurrido desde que la dictadura de Marcos Pérez Jiménez fue derrocada. Años que parecían ser llevados por la inercia, por una trayectoria fija que cambió cuando las cosas tomaron por fin un curso distinto, orientado hacia la suprema felicidad del pueblo y concebido desde las bases, bajo la conducción de nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez Frías.

Hemos dicho una y mil veces el dudoso carácter democrático de esos 40 años AdeCopeyanos, las garantías y derechos fueron pisoteadas en ese tiempo.

Fueron cuatro décadas posteriores al 23 de enero de 1958, donde se mantuvo un modelo de mando homogéneo, con cambios en la forma pero no en el fondo, que no llenaron las expectativas ni dieron respuesta a las demandas del Pueblo, sino de los  intereses específicos de unos pocos, de la rancia burguesía parasitaria y los corruptos políticos de la derecha que hacen grandes fortunas con los recursos del país.

Por mandato del imperialismo norteamericano, sus lacayos locales representados en AD, Copey y URD, suscribieron el tristemente célebre Pacto de Punto Fijo, un acuerdo firmado el 31 de octubre del 58 (antes de las elecciones de diciembre de ese mismo año), el cual se mantuvo  en la práctica hasta 1999, cuando accedió a la Presidencia de la República el Comandante Supremo Hugo Chávez Frías, con el consecuente desplome político de dichos partidos y el fin real del llamado sistema puntofijista.

Desde el mismo día de las primeras elecciones presidenciales post-dictadura, el tráfico de influencias en la quinta Maritmar (residencia de Betancourt antes de mudarse a Miraflores en 1959) se incrementó notablemente. Sobre la mesa comenzaron a colocarse los nombres de los candidatos a ocupar los más importantes cargos en el gobierno que traicionaría a todo un pueblo que lucho por su libertad contra la dictadura Perezjimenista. Y fue así como se manejaron las cosas durante cuatro décadas, a punta de traición, la oligarquía criolla acumulaba el mayor poder económico y político.

El puntofijismo se afianzó en el concepto de democracia representativa, un cuento bien montado que convenció durante muchos años a una mayoría esperanzada en que el cambio llegaría algún día.

Exactamente cuatro décadas después, el Pacto de Punto Fijo terminó de desmoronarse y fue enterrado con el nacimiento de un nuevo proceso político: la Revolución Bolivariana, de manos de nuestro Comandante Hugo Chávez. Era 1998.

Hoy, el hijo de Chávez, nuestro Presidente Obrero Nicolás Maduro dirige los destinos, junto al Pueblo, en la consolidación de la revolución bolivariana, en pro de la Suprema Felicidad del Pueblo.

Chávez Vive en el Presidente Nicolás Maduro  y el glorioso pueblo de Venezuela

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HOY CONMEMORAMOS EL NATALICIO DE NUESTRO FRATERNO CAMARADA ROBERT SERRA ASESINADO POR LA DERECHA CRIMINAL

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 16 enero 2017

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Profesor Aristóbulo Istúriz: Sin maestros no hay revolución, la educación tiene que estar al servicio de la liberación del Pueblo

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 15 enero 2017

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A LAS MAESTRAS Y MAESTROS EN SU DIA EL COMPROMISO DE SEGUIR CONSTRUYENDO JUNTO AL PRESIDENTE OBRERO Y DEFENSOR DE LA PATRIA NICOLÁS MADURO MOROS LA VENEZUELA GRANDE Y BONITA PARA TODAS Y TODOS EN PAZ, SOCIALISMO Y LIBERTAD

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 15 enero 2017

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Defensor de la Patria GJ Vladimir Padrino López: “La FANB esta obligada a garantizar la vida y protección del pueblo para que reine la paz en Venezuela”

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 13 enero 2017

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Daniel Aponte: Desde el Parque Histórico Ezequiel Zamora, se activa el despliegue militar en Defensa de la Seguridad Nacional

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 11 enero 2017

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CRONOGRAMA DE RESISTENCIA DE UN PUEBLO VICTORIOSO BAJO LA CONDUCCIÓN DE NUESTRO LÍDER, EL PRESIDENTE OBRERO NICOLÁS MADURO MOROS Y LOS DIRIGENTES DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 8 enero 2017

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DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE FIDEL CASTRO, EN EL PARQUE CÉSPEDES DE SANTIAGO DE CUBA, EL 1 DE ENERO DE 1959

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 1 enero 2017

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Santiagueros, compatriotas de toda Cuba:

Al fin hemos llegado a Santiago (Aplausos).  Duro y largo ha sido el camino, pero hemos llegado (Aplausos).

Se decía que hoy a las 2:00 de la tarde se nos esperaba en la capital de la República, el primer extrañado fui yo (Aplausos), porque yo fui uno de los primeros sorprendidos con ese golpe traidor y amañado de esta mañana en la capital de la República (Aplausos).

Además, yo iba a estar en la capital de la República, o sea, en la nueva capital de la República (Aplausos), porque Santiago de Cuba será, de acuerdo con el deseo del presidente provisional, de acuerdo con el deseo del Ejército Rebelde y de acuerdo con el deseo del pueblo de Santiago de Cuba, que bien se lo merece, la capital (Aplausos).  ¡Santiago de Cuba será la capital provisional de la República!  (Aplausos).

Tal vez la medida sorprenda a algunos, es una medida nueva, pero por eso ha de caracterizarse, precisamente, la Revolución, por hacer cosas que no se han hecho nunca (Aplausos). Cuando hacemos a Santiago de Cuba capital provisional de la República sabemos por qué lo hacemos.  No se trata de halagar demagógicamente a una localidad determinada, se trata, sencillamente, de que Santiago ha sido el baluarte más firme de la Revolución (Aplausos).

La Revolución empieza ahora, la Revolución no será una tarea fácil, la Revolución será una empresa dura y llena de peligros, sobre todo, en esta etapa inicial, y en qué mejor lugar para establecer el Gobierno de la República que en esta fortaleza de la Revolución (Gritos y aplausos); para que se sepa que este va a ser un gobierno sólidamente respaldado por el pueblo en la ciudad heroica y en las estribaciones de la Sierra Maestra, porque Santiago está en la Sierra Maestra(Gritos y aplausos).  En Santiago de Cuba y en la Sierra Maestra tendrá la Revolución sus dos mejores fortalezas (Aplausos).

Pero hay, además, otras razones: el movimiento militar revolucionario, el verdadero movimiento militar revolucionario, no se hizo en Columbia.  En Columbia prepararon un “golpecito” de espaldas al pueblo, de espaldas a la Revolución y, sobre todo, de acuerdo con Batista (Aplausos).

Puesto que la verdad hay que decirla y puesto que venimos aquí a orientar al pueblo, les digo y les aseguro que el golpe de Columbia fue un intento de escamotearle al pueblo el poder y escamotearle el triunfo a la Revolución.  Y, además, para dejar escapar a Batista, para dejar escapar a los Tabernillas, para dejar escapar a los Pilar García y a los Chavianos, para dejar escapar a los Salas Cañizares y a los Ventura (Aplausos).

El golpe de Columbia fue un golpe ambicioso y traidor que no merece otro calificativo, y nosotros sabemos llamar las cosas por su nombre y atenernos, además, a la responsabilidad (Aplausos).

No voy a andar con paños calientes para decirles que el general Cantillo nos traicionó y no es que lo voy a decir, sino que lo voy a probar.  Pero, desde luego, lo habíamos dicho siempre:  no vayan a tratar a última hora a venir a resolver esto con un “golpecito militar”, porque si hay golpe militar de espaldas al pueblo, la Revolución seguirá adelante, que esta vez no se frustrará la Revolución.

Esta vez, por fortuna para Cuba, la Revolución llegará de verdad al poder.  No será como en el 95 que vinieron los americanos y se hicieron dueños de esto (Aplausos).  Intervinieron a última hora y después ni siquiera dejaron entrar a Calixto García que había peleado durante 30 años, no quisieron que entrara en Santiago de Cuba (Aplausos).  No será como en el 33 que cuando el pueblo empezó a creer que una Revolución se estaba haciendo, vino el señor Batista, traicionó la Revolución, se apoderó del poder e instauró una dictadura por once años.  No será como en el 44, año en que las multitudes se enardecieron creyendo que al fin el pueblo había llegado al poder, y los que llegaron al poder fueron los ladrones.  Ni ladrones, ni traidores, ni intervencionistas.  Esta vez sí que es la Revolución.

Pero, no querían que fuese así.  En los instantes mismos en que la dictadura se desplomaba como consecuencia de las victorias militares de la Revolución, cuando ya no podían resistir ni siquiera 15 días más, viene el señor Cantillo y se convierte en paladín de la libertad.  Naturalmente, que nosotros nunca hemos estado en una actitud de rechazar cualquier colaboración que implicase un ahorro de sangre, siempre que los fines de la Revolución no se pusiesen en peligro. Naturalmente, que nosotros siempre hemos estado llamando a los militares para buscar la paz, pero la paz con libertad y la paz con el triunfo de la Revolución, era la única manera de obtener la paz.

Por eso, cuando el 24 de diciembre se nos comunicó el deseo del general Cantillo de tener una entrevista con nosotros, aceptamos la entrevista.  Yo les confieso a ustedes que, dado el curso de los acontecimientos, la marcha formidable de nuestras operaciones militares, yo tenía muy pocos deseos de ponerme a hablar de movimientos militares; pero yo entendí que era un deber, que nosotros los hombres que tenemos una responsabilidad no nos podemos dejar llevar por las pasiones.  Y pensé que si el triunfo se podía lograr con el menor derramamiento de sangre posible, mi deber era atender las proposiciones que me hiciesen los militares (Aplausos).

Fui a ver al señor Cantillo que vino a hablarme en nombre del Ejército.  Se reunió conmigo el día 28 en el central Oriente, adonde llegó en un helicóptero, a las 8:00 de la mañana.  Allí conversó con nosotros durante cuatro horas, y yo sí que no voy a hacer una historia inventada ni cosa que se parezca, porque tengo testigos excepcionales de la entrevista.  Allí estaba el Dr.  Raúl Chibás, allí estaba un sacerdote católico, allí estaban varios militares cuyos testimonios no pueden ser puestos en duda por ningún concepto.

Allí, después de analizar todos los problemas de Cuba, después de puntualizar todos los detalles, acordó, el general Cantillo, realizar de acuerdo con nosotros un movimiento militar revolucionario.  Lo primero que le dije fue esto, después de analizar bien la situación:  la situación del Ejército, la situación a que lo había llevado la dictadura; después de aclararle que a él no le tenía que importar Batista ni los Tabernillas ni toda aquella gente, no le tenía que importar nada, porque aquella gente había sido muy desconsiderada con los militares cubanos; que aquella gente había llevado a los militares a una guerra contra el pueblo, que es una guerra que se pierde siempre, porque contra el pueblo no se puede ganar una guerra (Aplausos).

Después de decirle que los militares eran víctimas de las inmoralidades del régimen, que los presupuestos para comprar armamentos se los robaban, que a los soldados los engañaban constantemente, que aquella gente no merecía la menor consideración de los militares honorables, que el Ejército no tenía por qué cargar con la culpa de los crímenes que cometía la pandilla de los esbirros de confianza de Batista; le advertí, le advertí bien claramente, que yo no autorizaría jamás, por mi parte, ningún tipo de movimiento que permitiese la fuga de Batista.  Le advertí que si Batista quería fugarse, que se fugara enseguida y con él Tabernilla y todos los demás, pero que mientras que nosotros pudiéramos evitarlo, teníamos que impedir la fuga de Batista (Aplausos).

Todo el mundo sabe que nuestro primer planteamiento en caso de un golpe militar para llegar a un acuerdo con nosotros era la entrega de los criminales de guerra, y esa era una condición esencial.

Y se podía haber capturado a Batista y a todos sus cómplices.  Y yo se lo dije bien claro que no estaba de acuerdo con que Batista se fuera.  Le expliqué bien qué tipo de movimiento había que hacer; que yo no respaldaría, ni el Movimiento 26 de Julio ni el pueblo, respaldarían un golpe de Estado, porque la cuestión es que el pueblo es el que ha conquistado su libertad y nadie más que el pueblo (Aplausos).

La libertad nos la quitaron mediante un golpe de Estado, pero para que se acabaran de una vez y para siempre los golpes de Estado, había que conquistar la libertad a fuerza de sacrificio de pueblo, porque no hacíamos nada con que dieran un golpe mañana y otro pasado y otro dentro de dos años y otro dentro de tres años; porque aquí quien tiene que decidir, definitivamente, quién debe gobernar es el pueblo y nadie más que el pueblo (Aplausos).

Y los militares deben estar incondicionalmente a las órdenes del pueblo y a la disposición del pueblo y a la disposición de la Constitución, y de la ley de la República.

Si hay un gobierno malo que roba y que hace más de cuatro cosas mal hechas pues, sencillamente, se espera un poco y cuando llegan las elecciones se cambia el mal gobierno; porque para eso los gobiernos en los regímenes constitucionales democráticos tienen un período de tiempo limitado.  Porque si son malos, el pueblo los cambia y vota por otros mejores.

La función del militar no es elegir gobernantes, sino garantizar la ley, garantizar los derechos del ciudadano (Aplausos).  Por eso le advertí que golpe de Estado ¡no!, movimiento militar revolucionario, ¡sí!, y no en Columbia sino en Santiago de Cuba (Aplausos).

Le dije bien claro, que la única forma de lograr la vincu­­lación y la confraternización del pueblo y de los militares y de los revolucionarios, no era dando un “madrugonazo” en Columbia, a las dos o las tres de la mañana, sin que nadie se enterara como acostumbran a hacer estos señores, sino sublevando la guarnición de Santiago de Cuba, que era lo suficientemente fuerte y estaba lo suficientemente bien armada para iniciar el movimiento militar y sumar al pueblo, y sumar a los revolucionarios a ese movimiento; que en las circunstancias en que estaba la dictadura era irresistible, porque de seguro que se sumarían de inmediato todas las guarniciones del país, y eso fue lo que se acordó.

Y no solo se acordó eso, sino que yo le hice prometer, porque él pensaba ir a La Habana al día siguiente, y nosotros no estábamos de acuerdo, porque yo le decía:  “Es un riesgo que usted vaya a La Habana”.  Él decía: “No, no es ningún riesgo”.  “Usted corre mucho peligro de que lo detengan porque esa conspiración… aquí todo se sabe”.  “No, yo estoy seguro que no me detienen”.  Y claro, cómo lo iban a detener si era un golpe de Batista y de Tabernilla.  Yo dije, bueno, o este hombre lo tiene todo resuelto allí, lo controla todo, o este golpe es un poco sospechoso.  Y entonces le dije:  “Usted me promete que usted no se va a dejar persuadir en La Habana por una serie de intereses que están detrás de usted, para dar un golpe en la capital.  Usted me promete que no”.  Y me dice:  “Le prometo que no”.  “Usted me jura que no”.  Y me dijo:  “Le juro que no”.

Yo considero que lo primero que debe tener un militar es honor, que lo primero que debe tener un militar es palabra; y este señor ha demostrado no solo falta de honor y falta de palabra, sino falta, además, de cerebro.  Porque un movimiento que pudo haberse hecho desde el primer momento con todo el respaldo del pueblo y con el triunfo asegurado de antemano, lo que hizo fue dar un salto mortal en el vacío.  Creyó que iba a ser demasiado fácil engañar al pueblo y engañar ala Revolución.

Sabía algunas cosas, sabía que en cuanto dijeran que Batista había agarrado el avión, el pueblo se iba a tirar a la calle loco de contento.  Y pensaron que el pueblo no estaba lo suficientemente maduro para distinguir entre la fuga de Batista y la Revolución.  Porque si Batista se va y se apoderan allá de los mandos los amigos de Cantillo, muy bien pudiera ser que el doctor Urrutia tuviera que irse dentro de tres meses también; porque, lo mismo que nos traicionaban ahora, nos traicionaban luego.  Y la gran verdad es que el señor Cantillo nos traicionó a nosotros antes de dar el golpe.  Dije que lo demostraba, y lo voy a demostrar.

Se acordó con el general Cantillo que el levantamiento se produciría el día 31 a las 3:00 de la tarde.  Se aclaró que el apoyo de las fuerzas armadas al movimiento revolucionario sería incondicional, el presidente que designasen los dirigentes revolucionarios y los cargos que a los militares les asignasen los dirigentes revolucionarios.  Era un apoyo incondicional el ofrecido.

Se acordó el plan en todos sus detalles: el día 31, a las 3:00 de la tarde, se sublevaría la guarnición de Santiago de Cuba.  Inmediatamente varias columnas rebeldes penetrarían en la ciudad, y el pueblo, con los militares y con los rebeldes, confraternizaría inmediatamente, lanzándose al país una proclama revolucionaria e invitando a todos los militares honorables a unirse al movimiento.

Se acordó que los tanques que hay en la ciudad serían puestos a disposición de nosotros, y yo me ofrecí, personalmente, para avanzar hacia la capital con una columna blindada, precedida por los tanques.  Los tanques me serían entregados a las 3:00 de la tarde, no porque se pensase que había que combatir, sino para prever en caso de que en La Habana el movimiento fracasase y hubiese necesidad de situar nuestra vanguardia lo más cerca posible de la capital.  Y, además, para prever que no se fueran a realizar excesos en la ciudad de La Habana.

Era lógico que con el odio despertado allí contra la fuerza pública por los inenarrables horrores de Ventura y de Pilar García, la caída de Batista iba a producir una desorbitación en la ciudadanía.  Y que, además, aquellos policías se iban a sentir sin fuerza moral para contener al pueblo, como efectivamente ocurrió.

Una serie de excesos han tenido lugar en la capital: saqueos, tiroteos, incendios.  Toda la responsabilidad cae sobre el general Cantillo por haber traicionado la palabra empeñada y por no haber realizado el plan que se acordó.  Creyó que nombrando capitanes y comandantes de la policía —muchos de los cuales cuando los habían nombrado ya se habían ido, prueba de que no tenían la conciencia muy tranquila— iba a resolver la cuestión.

Qué distinto, sin embargo, fue en Santiago de Cuba.  ¡Qué orden y qué civismo!  ¡Qué disciplina demostrada por el pueblo!  Ni un solo caso de saqueo, ni un solo caso de venganza personal, ni un solo hombre arrastrado por las calles, ni un incendio.  Ha sido admirable y ejemplar el comportamiento de Santiago de Cuba, a pesar de dos cosas:  a pesar de que esta había sido la ciudad más sufrida y que más había padecido el terror, por lo tanto, la que más derecho tenía a estar indignada (Aplausos); y a pesar, además, de nuestras declaraciones de esta mañana diciendo que no estábamos de acuerdo con el golpe.

Santiago de Cuba se comportó ejemplarmente bien, y creo que será este caso de Santiago de Cuba un motivo de orgullo para el pueblo, para los revolucionarios y para los militares de la Plaza de Santiago de Cuba (Aplausos).

Ya no podrán decir que la Revolución es la anarquía y el desorden.  Ocurrió en La Habana por una traición, pero no ocurrió así en Santiago de Cuba, que podemos poner como modelo cuantas veces se trate de acusar a la Revolución de anárquica y desorganizada (Aplausos).

Es conveniente que el pueblo conozca las comunicaciones que intercambiamos el general Cantillo y yo.  Si el pueblo no está cansado (Gritos y exclamaciones de:  “¡No!”) le puedo leer las mismas.

Después de los acuerdos tomados, cuando nosotros ya habíamos suspendido las operaciones sobre Santiago de Cuba, porque el día 28 ya nuestras tropas estaban muy próximas a la ciudad, y se habían realizado todos los preparativos para el ataque a la Plaza, de acuerdo con la entrevista sostenida, hubimos de realizar una serie de cambios, abandonar las operaciones sobre Santiago de Cuba y encaminar nuestras tropas hacia otros sitios, donde se suponía que el movimiento no estaba asegurado desde el primer instante.  Cuando todos nuestros movimientos estaban hechos, la columna preparada para marchar sobre la capital, recibo, unas pocas horas antes, esta nota del general Cantillo que dice textualmente:

“Han variado mucho las circunstancias en sentido favorable a una solución nacional” —en el sentido que él quiere para Cuba.  Era extraño, porque después de analizar los factores que se contaban, no podía ser más favorable la circunstancia.  Estaba asegurado el triunfo, y esto era una cosa extraña que viniera a decir: “Han variado muy favorablemente las circunstancias”.  Las circunstancias de que Batista y Tabernilla estaban de acuerdo, asegurado el golpe.  “[…] Que recomiendo no hacer nada en estos momentos y esperar los acontecimientos en las próximas semanas, antes del día 6”.

Desde luego, la tregua prolongada indefinidamente, mientras ellos hacían todos los amarres en La Habana.

Mi respuesta inmediata fue esta:

El contenido de la nota se aparta por completo de los acuerdos tomados, es ambiguo e incomprensible.  Y me ha hecho perder la confianza en la seriedad de los acuerdos.  Quedan rotas las hostilidades a partir de mañana a las 3:00 p.m., que fue la fecha y hora acordadas para el movimiento.

(Aplausos)

Ocurrió entonces una cosa muy curiosa.  Además de la nota, que era muy breve, yo le mando a decir al jefe de la Plaza de Santiago de Cuba con el portador de la misma, que si las hostilidades se rompían porque los acuerdos no se cumplían y nos veíamos obligados a atacar la Plaza de Santiago de Cuba, entonces no habría otra solución que la rendición de la Plaza; que exigiríamos la rendición de la Plaza si las hostilidades se rompían y el ataque se iniciaba por nuestra parte.  Pero ocurrió que el portador de la nota no interpreta correctamente mis palabras y le dice al coronel Rego Rubido que yo decía que exigía la rendición de la Plaza como condición para cualquier acuerdo.  Él no dijo lo que yo le había afirmado:  “Que si se iniciaba el ataque”, pero no que yo le había puesto al general Cantillo como condición que se rindiera la Plaza.

En consecuencia del mensaje, el coronel jefe de la Plaza de Santiago de Cuba me envía una carta muy conceptuosa y muy pundonorosa que voy a leer también.  Naturalmente que se sentía ofendido con aquel plan­teamiento que le habían hecho erróneamente, y dice:

La solución encontrada no es golpe de Estado ni Junta Militar, y, sin embargo, creemos que es la que mejor conviene al doctor Fidel Castro, de acuerdo con sus ideas, y pondría en 48 horas el destino del país en sus manos.  No es solución local, sino nacional; y cualquier indiscreción adelantada podría comprometerla o destruirla creando el caos.  Queremos que se tenga confianza en nuestra gestión y se tendrá la solución antes del día 6.

En cuanto a Santiago, debido a la nota y a las palabras del mensajero, hay que cambiar el plan y no entrar.  Dichas palabras han causado malestar entre el personal “llave” y nunca se entregarían las armas sin pelear.  Las armas no se rinden a un aliado y no se entregan sin honor.

Frase muy hermosa del jefe de la Plaza de Santiago de Cuba.

Si no se tiene confianza en nosotros o si se ataca Santiago, se considerarán rotos los acuerdos y se paralizarán las gestiones para la solución ofrecida, desligándonos formalmente de todo compromiso.  Esperamos, debido al tiempo necesario para actuar en una u otra forma, que la respuesta llegue a tiempo para ser enviada a La Habana en el viscount de la tarde.

Mi respuesta a esta nota del coronel José Rego Rubido fue la siguiente:

Territorio Libre de Cuba, diciembre 31 de 1958.

Señor coronel.

Un lamentable error se ha producido en la trasmisión a usted de mis palabras.  Tal vez se debió a la premura con que respondí a su nota y a lo apurado de la conversación que sostuve con el portador.  Yo no le dije que la condición planteada por nosotros en los acuerdos que se tomaron era la rendición de la Plaza de Santiago de Cuba a nuestras fuerzas.  Hubiese sido una descortesía con nuestro visitante, y una proposición indigna y ofensiva para los militares que tan fraternalmente se han acercado a nosotros.

La cuestión es otra: se había llegado a un acuerdo y se adoptó un plan entre el líder del movimiento militar y nosotros.  Debía comenzar a realizarse el día 31 a las 3:00 p.m.  Hasta los detalles se acordaron después de analizar cuidadosamente los problemas que debían afrontarse. Se iniciaría con el levantamiento de la guarnición de Santiago de Cuba, persuadí al general C.  [Cantillo] de las ventajas de comenzar por Oriente y no en Columbia, por recelar el pueblo grandemente de cualquier golpe en los cuarteles de la capital de la República, y lo difícil que iba a ser, en ese caso, vincular la ciudadanía al movimiento.  Él coincidía plenamente con mis puntos de vista; se preocupaba solo por el orden en la capital y acordamos medidas para conjurar el peligro.

La medida era, precisamente, el avance de la columna nuestra sobre Santiago de Cuba.

Se trataba de una acción unida de los militares, el pueblo y nosotros; un tipo de movimiento revolucionario que desde el primer instante contaría con la confianza de la nación entera.  De inmediato, y de acuerdo con lo que se convino, suspendimos las operaciones que se estaban llevando a cabo, y nos dimos a la tarea de realizar nuevos movimientos de fuerzas hacia otros puntos como Holguín, donde la presencia de conocidos esbirros hacía casi segura la resistencia al movimiento militar revolucionario.

Cuando ya todos los preparativos estaban listos por nuestra parte, recibo la nota de ayer, donde se me daba a entender que no se llevaría [a cabo] la acción acordada.  Al parecer había otros planes, pero no se me informaba cuáles ni por qué.  De hecho ya no era cosa nuestra la cuestión.  Teníamos simplemente que esperar.  Unilateralmente se cambiaba todo.  Se ponía en riesgo a las fuerzas nuestras que, de acuerdo con lo que se contaba, habían sido enviadas a operaciones difíciles; quedábamos sujetos, además, a todos los imponderables.  Cualquier riesgo del general C., en sus frecuentes viajes aLa Habana, se convertiría militarmente para nosotros en un desastre.  Reconozca usted que todo está muy confuso en este instante, y que Batista es un individuo hábil y taimado, que sabe maniobrar.  ¿Cómo puede pedírsenos que renunciemos a todas las ventajas obtenidas en las operaciones de las últimas semanas, para ponernos a esperar pacientemente a que los hechos se produzcan?

Bien aclaré que no podía ser una acción de los militares solos; para eso, realmente, no había que esperar los horrores de dos años de guerra. Cruzarnos de brazos en los momentos decisivos es lo único que no se nos puede pedir a los hombres que no hemos descansado en la lucha contra la opresión desde hace siete años.

Aunque ustedes tengan la intención de entregar el poder a los revolucionarios, no es el poder en sí lo que a nosotros nos interesa, sino que la Revolución cumpla su destino.  Me preocupa, incluso, que los militares, por un exceso injustificado de escrúpulos, faciliten la fuga de los grandes culpables, que marcharán al extranjero con sus grandes fortunas, para hacer desde allí todo el daño posible a nuestra patria.

Personalmente puedo añadirle que el poder no me interesa, ni pienso ocuparlo.  Velaré solo porque no se frustre el sacrificio de tantos compatriotas, sea cual fuere mi destino posterior.  Espero que estas honradas razones, que con todo respeto a su dignidad de militares les expongo, las comprendan. Tengan la seguridad de que no están tratando con un ambicioso ni con un insolente […].

 Párenme los tanques allí, hagan el favor (Gritos y aplausos).

Cuando terminemos nuestras declaraciones y la proclamación del presidente provisional, los tanques le harán honor al poder civil de la República, pasando enfrente de nuestros balcones (Aplausos).

Continúo leyendo la carta del día 31 al señor coronel jefe de la Plaza de Santiago de Cuba.

Personalmente puedo añadirle que el poder no me interesa, ni pienso ocuparlo, velaré solo porque no se frustre el sacrificio de tantos compatriotas, sea cual fuere mi destino posterior.  Espero que estas honradas razones, que con todo respeto a su dignidad de militares les expongo, las comprendan. Tengan la seguridad de que no están tratando con un ambicioso ni con un insolente [repite el párrafo anterior a la interrupción].

Siempre he actuado con lealtad y franqueza en todas mis cosas.  Nunca se podrá llamar triunfo a lo que se obtenga con doblez y engaño.  El lenguaje del honor que ustedes entienden es el único que yo sé hablar.

Nunca se mencionó en la reunión con el general C. la palabra rendición, lo que ayer dije y reitero hoy es que a partir de las 3:00 de la tarde del día 31, fecha y hora acordadas, no podíamos prorrogar la tregua con relación a Santiago de Cuba, porque eso sería perjudicar extraordinariamente a nuestra causa.  Nunca una conspiración es segura.  Anoche llegó aquí el rumor de que el general C. había sido detenido en La Habana; que varios jóvenes habían aparecido asesinados en el cementerio de Santiago de Cuba.  Tuve la sensación de que habíamos perdido el tiempo miserablemente, aunque afortunadamente hoy parece comprobarse que el general C. se encuentra en su puesto, ¿qué necesidad tenemos de correr esos riesgos?

Lo que dije al mensajero en cuanto a rendición, que no fue trasmitido literalmente y pareció motivar las palabras de su nota de hoy, fue lo siguiente: que si se rompían las hostilidades por no cumplirse lo acordado, nos veríamos obligados a atacar la Plaza de Santiago de Cuba, lo que es inevitable, dado que en ese sentido hemos encaminado nuestros esfuerzos en los últimos meses, en cuyo caso, una vez iniciada la operación, exigiríamos la rendición de las fuerzas que la defienden. Esto no quiere decir que pensemos que se rindan sin combatir, porque yo sé que, aun sin razón para combatir, los militares cubanos defienden las posiciones con tozudez y nos han costado muchas vidas.  Quise decir solo que después que se haya derramado la sangre de nuestros hombres por la conquista de un objetivo, no podía aceptarse otra solución, ya que aunque nos cueste muy caro, dadas las condiciones actuales de las fuerzas que defienden al régimen, las cuales no podrán prestar apoyo a esa ciudad, esta caería inexorablemente en nuestras manos.  Ese ha sido el objetivo básico de todas nuestras operaciones en los últimos meses, y un plan de esa envergadura no puede suspenderse por unas semanas sin graves consecuencias, caso de que el movimiento militar se frustre, perdiéndose, además, el momento oportuno, que es este, cuando la dictadura está sufriendo grandes reveses en las provincias de Oriente y Las Villas.

Se nos pone en el dilema de renunciar a las ventajas de nuestras victorias o atacar, un triunfo seguro a cambio de un triunfo probable. ¿Cree usted que con la nota de ayer, ambigua y lacónica, contentiva de una decisión unilateral, pueda yo incurrir en la responsabilidad de mantener en suspenso los planes?

Como militar que es reconozca que se nos pide un imposible.  Ustedes no han dejado un minuto de hacer trincheras; esas trincheras las pueden utilizar contra nosotros un Pedraza, un Pilar García, o un Cañizares, si el general C.  es relevado del mando y con él sus hombres de confianza.  No se nos puede pedir que permanezcamos ociosos. Vea usted que se nos coloca en una situación absurda. Aunque defiendan con valor sus armas, no nos queda más remedio que atacar, porque nosotros también tenemos obligaciones muy sagradas que cumplir.

Más que aliados, deseo que los militares honorables y nosotros seamos compañeros de una sola causa, que es la de Cuba […].

Deseo, por encima de todo, que usted y sus compañeros no se hagan una idea errónea de mi actitud y de mis sentimientos.  He sido extenso para evitar que se confundan o tergiversen los conceptos.

Respecto a la tácita suspensión del fuego en la zona de Santiago de Cuba, para evitar toda duda, ratifico que aunque en cualquier instante antes de que se inicien los combates podemos reanudar las operaciones, a partir de hoy debe quedar advertido que el ataque se va a producir de un momento a otro, y que por ninguna razón volveremos a suspender los planes, ya que todo esto, como son cuestiones que se tramitan en secreto, puede sembrar la confusión en el pueblo y perjudicar la moral de nuestros combatientes.

Atentamente,

Libertad o muerte.

(Aplausos)

El coronel Rego me respondió con una pundonorosa carta que es también digna de aplausos, y que dice así:

Señor:

Recibí su atenta carta fechada en el día de hoy [31 de diciembre de 1958] y créame que le agradezco profundamente la aclaración relativa a la nota anterior, aunque debo confesarle que siempre supuse que se trataba de una mala interpretación, pues a través del tiempo he observado su línea de conducta y estoy convencido de que es usted un hombre de principios.

Yo desconocía los detalles del plan original, pues solamente fui informado de la parte a mí concerniente, como también desconozco algunos pequeños detalles del plan actual.  Yo estimo que, en parte, usted tiene razón cuando hace el análisis del plan original, pero creo que demoraría unos días más en llegar a su consumación y nunca podría evitarse que muchos de los culpables —grandes, medianos y chicos— se escaparan.

Soy de los que pienso que es absolutamente necesario dar un ejemplo en Cuba para aquellos que, aprovechando las posiciones del poder (Aplausos) cometen toda clase de hechos punibles, pero, desgraciadamente, la historia está plagada de casos semejantes y rara vez los culpables pueden ser puestos a disposición de las autoridades competentes, porque rara vez las revoluciones se hacen como deben hacerse.

Y por eso se escapan los grandes culpables como se han escapado, desgraciadamente, hoy.

Continúa la carta:

Comprendo perfectamente sus preocupaciones en el presente caso.  Yo, menos responsabilizado con la historia, también las tengo.

En cuanto a la actuación unilateral de que me habla, le reitero que no he participado en ello.  En ambos casos solo fui informado de la parte que me concernía, estimando que lo ocurrido ha sido que el general C.  tornó la idea de lo que usted deseaba de acuerdo con sus normas y principios, actuando en consecuencia.

No tengo motivos para suponer que persona alguna esté tratando de propiciar la fuga de culpables y, personalmente, soy opuesto a tal cosa —decía el coronel Rego Rubido (Aplausos)— pero caso de producirse, la responsabilidad histórica por tales hechos recaería sobre quienes los hicieren posible y nunca sobre los demás.

Creo, sinceramente, que todo habrá de producirse en armonía con sus ideas y que el general está procediendo, inspirado en los mejores deseos para bien de Cuba y de la Revolución que usted acaudilla.

Supe de un joven estudiante muerto que se encontraba en el cementerio, y hoy mismo dispuse que se agotaran los medios investigativos, a fin de determinar quién fue el autor y las circunstancias en que ocurriera el hecho, tal como lo realicé en días pasados, hasta poner a disposición de la autoridad judicial correspondiente a los presuntos responsables.

Finalmente, debo informarle que cursé un despacho al general interesando un avión para hacerle llegar su conceptuosa carta, y no se impaciente, que a lo mejor antes de la fecha fijada como límite máximo está usted en La Habana.

Cuando el general se marchó, le pedí que me dejara el helicóptero con el piloto por si a usted se le ocurría pasear el domingo por la tarde sobre Santiago (Aplausos).

Bueno, doctor, reciba usted el testimonio de mi mejor consideración y el ferviente deseo de un feliz Año Nuevo.

Firmado:  Coronel Rego Rubido

(Aplausos)

En este estado estaban las conversaciones cuando, tanto el coronel Rego, jefe de la Plaza de Santiago de Cuba, como yo, fuimos sorprendidos por el golpe de Estado de Columbia que se apartaba por completo de lo acordado.  Y lo primero que se hizo, lo más criminal que se hizo, fue dejar escapar a Batista, a Tabernilla y a los grandes culpables (Aplausos).  Los dejaron escapar con sus millones de pesos, los dejaron escapar con los 300 ó 400 millones de pesos que se han robado y ¡muy caro nos va a costar eso!  Porque ahora van a estar desde Santo Domingo y desde otros países haciendo propaganda contra la Revolución, fraguando todo el daño posible contra nuestra causa.  Y durante muchos años los vamos a tener ahí amenazando a nuestro pueblo, manteniéndolo en constante estado de alerta, porque van a pagar y a fraguar conspiraciones contra nosotros.  Y todo por la debilidad, por la irresponsabilidad y por la traición de los que promovieron el golpe contrarrevolucionario de la madrugada de hoy.

¿Qué hicimos nosotros?  Tan pronto supimos del golpe, nos enteramos por Radio Progreso; y a esa hora, adivinando yo lo que se estaba fraguando, ya estaba haciendo unas declaraciones, cuando me entero de que Batista se había ido para Santo Domingo.  Yo pensé:  ¿Será un rumor?, ¿será una bola?  Y mando a ratificar; cuando oigo la noticia de que, efectivamente, el señor Batista y su camarilla se habían escapado y, lo más bonito es que el general Cantillo decía que ese movimiento se había producido gracias a los patrióticos propósitos del general Batista, ¡los patrióticos propósitos del general Batista!, ¡que renunciaba para ahorrar derramamiento de sangre!  ¿Qué les parece?  (Gritos).

Hay algo más todavía.  Para tener una idea de la clase de golpe que se preparó, basta decir que a Pedraza lo había nombrado miembro de la Junta y se fue (Risas y gritos).  Yo creo que no hay que añadir nada más para ver la clase de intenciones que tenían los golpistas.  Y no nombraron al presidente Urrutia, que es el presidente proclamado por el Movimiento y por todas las organizaciones revolucionarias (Aplausos).  Llamaron a un señor que es el más viejo, nada menos, de todos los magistrados del Tribunal Supremo, que
son bastante viejos todos (Risas); y sobre todo un señor que ha sido presidente, hasta hoy, de un Tribunal Supremo de Justicia, donde no había justicia de ninguna clase.

¿Cuál iba a ser el resultado de todo esto?  Pues una revolución a medias, una componenda, una caricatura de revolución.  El señor Perico de los Palotes; lo mismo da que se llame de una manera o de otra.  Ese señor Piedra, que a estas horas si no ha renunciado que se prepare, que lo vamos a ir a hacer renunciar aLa Habana (Aplausos).  Creo que no dura las 24 horas.  Va a romper un récord (Risas y aplausos).

Designan a este señor, y muy bonito: Cantillo, héroe nacional, paladín de las libertades cubanas, amo y señor de Cuba, y el señor Piedra allí. Sencillamente habíamos derrocado a un dictador para implantar otro. En todos los órdenes, el movimiento de Columbia era un movimiento contrarrevolucionario, en todos los órdenes se apartaba del propósito del pueblo, en todos los órdenes era sospechoso; e inmediatamente el señor Piedra hizo un lla­mamiento, dijo que lo iba a hacer para llamar a los rebeldes y una comisión de paz.  Y nosotros tan tranquilos, dejábamos los fusiles y lo dejábamos todo, y nos íbamos allá a rendirles pleitesía al señor Piedra y al señor Cantillo.

Era evidente que tanto Cantillo como Piedra estaban en la luna.  Estaban en la luna porque creo que el pueblo de Cuba ha aprendido mucho, y los rebeldes hemos aprendido algo.

Esa era la situación esta mañana, que no es la situación de esta noche, porque ha cambiado mucho (Aplausos).  Ante este hecho, ante esta traición, dimos órdenes a todos los comandantes rebeldes de continuar las operaciones militares, y de continuar marchando sobre los objetivos; en consecuencia, inmediatamente dimos órdenes a todas las columnas destinadas a la operación de Santiago de Cuba a avanzar sobre la ciudad.

Yo quiero que ustedes sepan que nuestras fuerzas venían muy seriamente decididas a tomar Santiago de Cuba por asalto.  Ello hubiera sido muy lamentable, porque hubiese costado mucha sangre, y esta noche de hoy no sería una noche de alegría como esta, y de paz como esta, y de confraternidad como esta (Aplausos).

Debo confesar que si en Santiago de Cuba no se libró una batalla sangrienta se debe, en gran parte, a la patriótica actitud del coronel del Ejército JoséRego Rubido (Aplausos); a los comandantes de las fragatas Máximo Gómez y Maceo, al jefe del Distrito Naval de Santiago de Cuba (Aplausos), y al oficial que desempeñaba el cargo de la jefatura de policía (Aplausos).  Todos —y es justo que aquí lo reconozcamos y se lo agradezcamos— contribuyeron a evitar una sangrienta batalla y a convertir el movimiento contrarrevolucionario de esta mañana en el movimiento revolucionario de esta tarde.

A nosotros no nos quedaba otra alternativa que atacar porque no podíamos permitir la consolidación del golpe de Columbia y, por lo tanto, había que atacar sin espera.  Y cuando las tropas marchaban ya sobre sus objetivos, el coronel Rego hizo un viaje en el helicóptero para localizarme.  Los jefes de las fragatas hicieron contacto con nosotros y se pusieron, incondicionalmente, a las órdenes de la Revolución (Aplausos).

Contándose ya con el apoyo de las dos fragatas, que tienen un altísimo poder de fuego, con el apoyo del Distrito Naval y con el apoyo de la Policía, convoqué entonces a una reunión de todos los oficiales del Ejército de la Plaza de Santiago de Cuba, que son más de 100.  Les dije a esos militares, cuando los invité a reunirse conmigo, que yo no tenía la menor preocupación en hablarles, porque sabía que tenía la razón; porque sabía que comprenderían mis argumentos y que de esta reunión se llegaría a un acuerdo.

Y, efectivamente, en horas de la noche, en los primeros momentos de la noche, nos reunimos en El Escandel la casi totalidad de los oficiales del Ejército de Santiago de Cuba, muchos de ellos hombres jóvenes que se les ve ansiosos de luchar por el bien de su país.  Reuní a aquellos militares y les hablé de nuestro sentimiento revolucionario, les hablé de nuestro propósito con nuestra patria, les hablé de lo que queríamos para el país, de cuál había sido siempre nuestra conducta con los militares, de todo el daño que le había hecho la tiranía al Ejército y cómo no era justo que se considerase por igual a todos los militares; que los criminales solo eran una minoría insignificante, y que había muchos militares honorables en el Ejército, que yo sé que aborrecían el crimen, el abuso y la injusticia.

No era fácil para los militares desarrollar un tipo determinado de acción; era lógico, que cuando los cargos más elevados del Ejército estaban en manos de los Tabernilla, de los Pilar García, de los parientes y de los incondicionales de Batista, y existía un gran terror en el Ejército; a un oficial aisladamente no se le podía pedir responsabilidad.

Había dos clases de militares —y nosotros los conocemos bien—:  los militares como Sosa Blanco, Cañizares, Sánchez Mosquera, Chaviano (Gritos y abucheos), que se caracterizaron por el crimen y el asesinato a mansalva de infelices campesinos.  Pero hubo militares que fueron muy honrados en su campaña; hubo militares que jamás asesinaron a nadie, ni quemaron una casa, como fue el comandante Quevedo, que fue nuestro prisionero después de una heroica resistencia en la Batalla de Jigüe, y que hoy sigue siendo comandante del Ejército (Aplausos); el comandante Sierra, y otros muchos militares que jamás quemaron una casa.  A esos militares no los ascendían, a los que ascendían era a los criminales, porque Batista siempre se encargó de premiar el crimen. Tenemos el caso, por ejemplo, del coronel Rego Rubido, que no le debe sus grados a la dictadura, sino que ya era coronel cuando se produjo el 10 de Marzo (Aplausos).

El hecho cierto es que recabé el apoyo de la oficialidad del Ejército de Santiago de Cuba, y la oficialidad del Ejército de Santiago de Cuba le brindó su apoyo incondicional a la Revolución Cubana (Aplausos).  Reunidos los oficiales de la Marina, de la Policía y del Ejército, se acordó desaprobar el golpe amañado de Columbia y apoyar al Gobierno legal de la República, porque cuenta con la mayoría de nuestro pueblo, que es el doctor Manuel Urrutia Lleó (Aplausos); y apoyar a la Revolución Cubana.  Gracias a esa actitud se ahorró mucha sangre, gracias a esa actitud se ha gestado de verdad, en la tarde de hoy, un verdadero movimiento militar revolucionario.

Yo comprendo que en el pueblo hay muchas pasiones justificadas.  Yo comprendo las ansias de justicia que hay en nuestro pueblo, y se cumplirá porque habrá justicia (Aplausos).  Pero yo le quiero pedir a nuestro pueblo antes de nada, calma.  Estamos en instantes en que debemos con­­solidar el poder antes que nada.  ¡Lo primero ahora es consolidar el poder!  Después reuniremos una comisión de militares honorables y de oficiales del Ejército Rebelde para tomar todas las medidas que sean aconsejables, para exigir responsabilidad a aquellos que la tengan (Aplausos).  ¡Y nadie se opondrá!, porque al Ejército y a las Fuerzas Armadas son a los que más les interesa que la culpa de unos cuantos no la pague todo el cuerpo, y que no sea una vergüenza vestir el uniforme militar (Aplausos); que los culpables sean castigados para que los inocentes no tengan que cargar con el descrédito (Aplausos).  ¡Tengan confianza en nosotros!, es lo que le pedimos al pueblo, porque sabemos cumplir con nuestro deber (Aplausos).

En esas circunstancias se realizó en la tarde de hoy un verdadero movimiento revolucionario del pueblo, de los militares y de los rebeldes, en la ciudad de Santiago de Cuba (Aplausos).  Es indescriptible el entusiasmo de los militares, y en prueba de confianza les pedí a los oficiales que entraran conmigo en Santiago de Cuba, ¡y aquí están todos los oficiales del Ejército!  (Aplausos).  ¡Ahí están los tanques a disposición de la Revolución!  (Aplausos).  ¡Ahí está la artillería a disposición de la Revolución!  (Aplausos).  ¡Ahí están las fragatas a disposición de la Revolución!  (Gritos y aplausos).

Yo no voy a decir que la Revolución tiene el pueblo, eso ni se dice, eso lo sabe todo el mundo.  Yo decía que el pueblo, que antes tenía escopeticas, ya tiene artillería, tanques y fragatas; y tiene muchos técnicos capacitados del Ejército que nos van a ayudar a manejarlas, si fuese necesario (Aplausos).  ¡Ahora sí que el pueblo está armado!  Yo les aseguro que si cuando éramos 12 hombres solamente no perdimos la fe (Aplausos), ahora que tenemos ahí 12 tanques cómo vamos a perder la fe.

Quiero aclarar que en el día de hoy, esta noche, esta madrugada, porque es casi de día, tomará posesión de la presidencia de la República, el ilustre magistrado, doctor Manuel Urrutia Lleó (Aplausos).  ¿Cuenta o no cuenta con el apoyo del pueblo el doctor Urrutia?  (Aplausos y gritos).  Pero quiere decir, que el presidente de la República, el presidente legal, es el que cuenta con el pueblo, que es el doctor Manuel Urrutia Lleó.

¿Quién quiere al señor Piedra para presidente?  (Abucheos y gritos de:  “¡Nadie!”).  Si nadie quiere al señor Piedra para presidente, ¿cómo se nos va a imponer al señor Piedra para presidente?  (Abucheos).  Si esa es la orden del pueblo de Santiago de Cuba, que es el sentimiento del pueblo de Cuba entera, tan pronto concluya este acto marcharé con las tropas veteranas de la Sierra Maestra, los tanques y la artillería hacia la capital, para que se cumpla la voluntad del pueblo (Aplausos).

Aquí estamos, sencillamente, a las órdenes del pueblo.  Lo legal en este momento es el mandato del pueblo.  Al presidente lo elige el pueblo y no lo elige un conciliábulo en Columbia, a las 4:00 de la madrugada (Aplausos).  El pueblo ha elegido a su presidente y eso quiere decir que desde este instante quedará constituida la máxima autoridad legal de la República (Aplausos).  Ninguno de los cargos ni de los grados que se han concedido de acuerdo con la Junta Militar de la madrugada de hoy tienen validez alguna.  Todos los nombramientos de cargos dentro del Ejército son nulos —me refiero a todos los nombramientos que se han hecho esta mañana—; quien acepte un cargo designado por la Junta traicionera de esta mañana estará asumiendo una actitud contrarrevolucionaria, llámese como se llame (Aplausos), y, en consecuencia, quedará fuera de la ley.

Tengo la completa seguridad de que mañana todos los mandos militares de la República habrán aceptado las disposiciones del presidente de la República(Aplausos).  El presidente procederá de inmediato a designar a los jefes del Ejército, de la Marina y de la Policía (Aplausos) por los altos servicios que ha prestado en esta hora a la Revolución y por haber puesto sus miles de hombres a la disposición de la Revolución.  He recomendado para jefe del Ejército al coronel RegoRubido (Aplausos).  Igualmente se designará como jefe de la Marina a uno de los dos comandantes de la fragata que primero se sumaron a la Revolución(Aplausos), y le he recomendado al presidente de la República que designe para jefe nacional de la Policía al comandante Efigenio Ameijeiras, que ha perdido tres hermanos (Aplausos), que es uno de los expedicionarios del Granma y uno de los hombres más capacitados del ejército revolucionario (Aplausos). Ameijeiras está en operaciones en Guantánamo, pero mañana él llega aquí (Aplausos).

Yo solo pido tiempo para nosotros y para el poder civil de la República a fin de ir realizando las cosas a gusto del pueblo, pero poco a poco (Aplausos). Solo le pido una cosa al pueblo, y es que tenga calma.  (Del público le dicen:  “¡Oriente federal, Oriente capital!”).  ¡No!, ¡no!, la República unida siempre y por encima de todas las cosas (Aplausos).  Lo que hay que pedir es justicia para Oriente (Aplausos).  En todo, el tiempo es un factor importante.  La Revolución no se podrá hacer en dos días; ahora, tengan la seguridad de que la Revolución la hacemos.  Tengan la seguridad de que por primera vez de verdad la República será enteramente libre y el pueblo tendrá lo que merece (Aplausos).  El poder no ha sido fruto de la política, ha sido fruto del sacrificio de cientos y de miles de nuestros compañeros.  No hay otro compromiso que con el pueblo y con la nación cubana.  Llega al poder un hombre sin compromisos con nadie, sino con el pueblo exclusivamente (Aplausos).

El Che Guevara (Aplausos) recibió la orden de avanzar sobre la capital no provisional de la República, y el comandante Camilo Cienfuegos, jefe de la Columna 2 Antonio Maceo (Aplausos) ha recibido la orden de marchar sobre la gran Habana y asumir el mando del campamento militar de Columbia (Aplausos). Se cumplirán, sencillamente, las órdenes del presidente de la República y el mandato de la Revolución (Aplausos).

De los excesos que se hayan cometido en La Habana, no se nos culpe a nosotros.  Nosotros no estábamos en La Habana.  De los desórdenes ocurridos enLa Habana, cúlpese al general Cantillo y a los golpistas de la madrugada, que creyeron que iban a dominar la situación allí (Aplausos).  En Santiago de Cuba, donde se ha hecho una verdadera Revolución, ha habido orden completo.  En Santiago de Cuba se han unido el pueblo, los militares y los revolucionarios, y eso es indestructible (Aplausos).

La jefatura del Gobierno, la jefatura del Ejército y la jefatura de la Marina estarán en Santiago de Cuba, y sus órdenes serán de obligatorio cumplimiento a todos los mandos de la República.

Esperamos que todos los militares honorables acaten estas disposiciones, porque el militar, antes que nada, está al servicio de la ley y de la autoridad —no de la autoridad constituida, porque muchas veces está una autoridad mal constituida—, la autoridad legítimamente constituida (Aplausos).

Ningún militar honorable tiene nada que temer de la Revolución.  Aquí en esta lucha no hay vencidos, porque solo el pueblo ha sido el vencedor (Aplausos).  Ha habido caídos de un lado y de otro, pero todos nos hemos unido para darle el apoyo a la Revolución.  Nos hemos dado el abrazo fraternal los militares buenos y los revolucionarios (Aplausos).

No habrá ya más sangre.  Espero que ningún núcleo haga resistencia, porque aparte de ser una resistencia inútil y una resistencia que sería aplastada en pocos instantes, sería una resistencia contra la ley y contra la República y contra el sentimiento de la nación cubana (Aplausos).

Ha habido que organizar este movimiento de hoy para que no ocurra otra guerra dentro de seis meses.  ¿Qué pasó cuando el machadato?  Pues que también un general de Machado dio un golpe y quitó a Machado, y puso a un presidente que duró 15 días; y vinieron los sargentos y dijeron que aquellos oficiales eran responsables de la dictadura de Machado, y que ellos no los respetaban.  Creció la efervescencia revolucionaria y expulsaron a los oficiales.  Ahora no podrá ocurrir así; ahora estos oficiales tienen el respaldo del pueblo, y tienen el respaldo de la tropa, y tienen el prestigio que les da el haberse sumado a un verdadero movimiento revolucionario (Aplausos).

Estos militares serán respetados y considerados por el pueblo y no habrá que emplear la fuerza, ni habrá que andar con fusiles por la calle, ni metiéndole miedo a nadie porque el verdadero orden, el verdadero orden es el que se basa en la libertad, en el respeto y en la justicia, y no en la fuerza.  Desde ahora en adelante el pueblo será enteramente libre y el pueblo sabe comportarse debidamente, como lo ha demostrado hoy (Aplausos).

La paz que nuestra patria necesita se ha logrado. Santiago de Cuba ha pasado a la libertad sin que hubiera que derramar sangre.  Por eso hay tanta alegría, y por eso es que los militares que en el día de hoy desoyeron y desaprobaron el golpe de Columbia para sumarse incondicionalmente a la Revolución merecen nuestro reconocimiento, nuestra gratitud y nuestro respeto (Aplausos).  Los institutos armados de la República serán en el futuro modelos de instituciones, por su capacidad, por su educación y por su identificación con la causa del pueblo.  Porque los fusiles, de ahora en adelante, solo estarán siempre al servicio del pueblo (Aplausos).

No habrá más golpes de Estado, no habrá más guerra, porque por eso nos hemos preocupado, de que no ocurra ahora como cuando Machado.  Estos señores, para hacer más parecido el caso de la madrugada de hoy con el caso de la caída de Machado, aquella vez pusieron a un Carlos Manuel, y ahora pusieron a otro Carlos Manuel (Abucheos).

Lo que no habrá esta vez es un Batista (Aplausos), porque no habrá necesidad de un 4 de septiembre, que destruyó la disciplina en las Fuerzas Armadas, porque lo que ocurrió con Batista fue que instauró aquí la indisciplina en el Ejército, porque su política consistía en halagar a los soldados para mantener disminuida la autoridad de los oficiales.  Los oficiales tendrán autoridad, habrá disciplina en el Ejército.  Habrá un Código Penal Militar, donde los delitos contra los derechos humanos y contra la honradez y la moral que debe tener todo militar, serán castigados debidamente (Aplausos).

No habrá privilegios para nadie.  El militar que tenga capacidad y tenga méritos será el que ascienda, y no el pariente, el amigo, como ha existido hasta hoy, que no se han respetado los escalafones.

Para los militares se acabará, como se acabará para los trabajadores, toda esa explotación de contribuciones obligatorias, que en los obreros es la cuota sindical y en los militares es el peso para la primera dama, y los dos pesos para esto, y los dos pesos para lo otro, y les acaban con el sueldo (Aplausos).

Naturalmente, que el pueblo todo lo debe esperar de nosotros, y lo va a recibir.  Pero he hablado de los militares para que ellos sepan que también todo lo van a recibir de la Revolución, todas las mejoras que jamás han tenido, porque cuando no se robe el dinero de los presupuestos estarán mucho mejor los militares de lo que están hoy.  Y el soldado no ejercerá funciones de policía, el soldado estará en su entrenamiento, en su cuartel; no tendrá que estar ejerciendo funciones de policía.

Nosotros (Gritos de: “¡Microonda!”) de microonda nada (Aplausos), aunque sí quiero aclarar que en este momento los rebeldes andamos con microondas porque las necesitamos (Aplausos), pero las microondas ahora no las tendrán los esbirros, ni nada de eso; nada de asesinos, ni nada de frenazos delante de las casas y la tocadera a medianoche (Gritos y aplausos).

Yo tengo la seguridad de que tan pronto tome posesión y asuma el mando el presidente de la República, decretará el restablecimiento de las garantías y la absoluta libertad de prensa y todos los derechos individuales en el país (Aplausos); y todos los derechos sindicales, y todos los derechos y todas las demandas de nuestros campesinos y de nuestro pueblo en general.

No nos olvidaremos de nuestros campesinos de la Sierra Maestra y de los de Santiago de Cuba (Aplausos).  No nos iremos a vivir a La Habana olvidados de todos; donde yo quiero vivir es en la Sierra Maestra (Aplausos).  Por lo menos, en la parte que me corresponda, por un sentimiento muy profundo de gratitud, no olvidaré a aquellos campesinos; y tan pronto tenga un momento libre voy a ver dónde vamos a hacer la primera Ciudad Escolar, con cabida para 20 000 niños (Aplausos).  Y lo vamos a hacer con la ayuda del pueblo.  Los rebeldes van a trabajar allí.  Le vamos a pedir a cada ciudadano un saco de cemento y una cabilla (Aplausos y gritos de: “¡Sí, sí!”).  Y yo sé que obtendremos la ayuda de nuestra ciudadanía (Aplausos).

No olvidaremos a ninguno de los sectores de nuestro pueblo (del público le dicen:  “¡Viva Crescencio Pérez!”).  ¡Que viva Crescencio Pérez que perdió a un hijo en los días postreros de la guerra!

La economía del país se restablecerá inmediatamente.  Este año nosotros seremos los que cuidaremos la caña, para que no se queme.  Porque este año los impuestos del azúcar no servirán para comprar armas homicidas y bombas y aviones para bombardear al pueblo (Aplausos).

Cuidaremos las comunicaciones y ya, desde Jiguaní hasta Palma Soriano, la línea telefónica está restablecida y la vía férrea será restablecida (Aplausos). Y habrá zafra en todo el país y habrá buenos salarios, porque yo sé que ese es el propósito del presidente de la República.  Y habrá buenos precios porque, precisamente, el miedo a que no hubiera zafra ha levantado los precios del mercado mundial; y los campesinos podrán sacar su café (Aplausos); y los ganaderos todavía podrán vender sus reses gordas en La Habana, porque afortunadamente el triunfo ha llegado a tiempo, para que no haya ruina de ninguna clase.

No es a mí a quien le corresponde hablar de estas cosas.  Ustedes saben que somos hombres de palabra y que lo que prometemos lo cumplimos.  Y queremos prometer menos de lo que vamos a cumplir, no más, sino menos de lo que vamos a cumplir, y hacer más de lo que ofrezcamos al pueblo de Cuba (Aplausos).

No creemos que todos los problemas se vayan a resolver fácilmente, sabemos que el camino está preñado de obstáculos, pero nosotros somos hombres de fe, que nos enfrentamos siempre a las grandes dificultades (Aplausos).

Podrá estar seguro el pueblo de una cosa, y es que podemos equivocarnos una y muchas veces, lo único que no podrá decir jamás de nosotros es que robamos, que traicionamos, que hicimos negocios sucios, que usamos el favoritismo, que usamos los privilegios (Aplausos).  Y yo sé que el pueblo los errores los perdona, y lo que no perdona son las sinvergüencerías, y los que hemos tenido son sinvergüenzas (Aplausos).

Al asumir como presidente el magistrado, doctor Manuel Urrutia Lleó, a partir de ese instante, cuando jure ante el pueblo la presidencia de la República, él será la máxima autoridad de nuestro país (Aplausos).  Nadie piense que yo pretenda ejercer facultades aquí por encima de la autoridad del presidente de la República, yo seré el primer acatador de las órdenes del poder civil de la República, y el primero en dar el ejemplo (Aplausos).  Cumpliremos sencillamente sus órdenes, y, dentro de las atribuciones que nos conceda, trataremos de hacer lo más posible por nuestro pueblo, sin ambiciones, porque afortunadamente estamos inmunes a las ambiciones y a las vanidades.  ¡Qué mayor gloria que el cariño de nuestro pueblo!  ¡Qué mayor premio que esos millares de brazos que se agitan llenos de esperanza, de fe y de cariño hacia nosotros!  (Aplausos).

Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad ni por la ambición, porque como dijo nuestro Apóstol:  “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, y no hay satisfacción ni premio más grande que cumplir con el deber como lo hemos estado haciendo hasta hoy, y como lo haremos siempre.  Y en esto no hablo en mi nombre, hablo en nombre de los miles y miles de combatientes que han hecho posible la victoria del pueblo (Aplausos).

Hablo del profundo sentimiento de respeto y de devoción hacia nuestros muertos, que no serán olvidados.  Los caídos tendrán en nosotros los más fieles compañeros.  Esta vez no se podrá decir, como otras, que se ha traicionado la memoria de los muertos, porque los muertos seguirán mandando.  Físicamente no están aquí Frank País, Josué País, Pepito Tey ni tantos otros, pero están moralmente, están espiritualmente; y solo la satisfacción de saber que el sacrificio no ha sido vano, compensa el inmenso vacío que dejaron en el camino (Aplausos).  Sus tumbas seguirán teniendo flores frescas.  Sus hijos no serán olvidados, porque los familiares de los caídos serán ayudados (Aplausos).

Los rebeldes no cobraremos sueldo por los años que hemos estado luchando.  Y nos sentimos orgullosos de no cobrar sueldos por los servicios que le hemos prestado a la Revolución; en cambio, es posible que sigamos cumpliendo nuestras obligaciones sin cobrar sueldos, porque si no hay dinero, ¡no importa!, lo que hay es voluntad, y hacemos lo que sea necesario (Aplausos).

Pero también quiero aquí repetir lo que dije en La historia me absolverá, y es que también velaremos porque no les falten el sustento, ni la asistencia, ni la educación a los hijos de los militares que han caído luchando contra nosotros, porque ellos no tienen culpa de los horrores de la tiranía (Aplausos). Y seremos generosos con todos porque, repito, que aquí no ha habido vencidos sino vencedores. Serán castigados solo los criminales de guerra, porque ese es un deber ineludible con la justicia (Aplausos).  Y ese deber puede tener la seguridad el pueblo de que lo cumpliremos. Y cuando haya justicia, no habrá venganza. Para que el día de mañana no haya atentados contra nadie tiene que haber justicia hoy.  Como habrá justicia no habrá venganza ni habrá odio. El odio lo desterraremos dela República, como una sombra maldita que nos dejó la ambición y la opresión (Aplausos).

Triste es que se hayan escapado los grandes culpables.  No faltan miles de hombres que quieran perseguirlos, pero nosotros tenemos que respetar las leyes de otros países.  A nosotros nos sería fácil porque voluntarios tenemos de sobra para ir a perseguir a esos delincuentes, y hombres que estén dispuestos a jugarse la vida.  Pero no queremos aparecer como un pueblo que viole las leyes de los demás pueblos; las respetaremos mientras se respeten las nuestras. Pero sí advierto que si en Santo Domingo se ponen a conspirar contra la Revolución (Gritos de: “¡Trujillo!”).  Sí, Trujillo.  Yo había pensado, en alguna ocasión, que Trujillo nos había hecho daño vendiéndole armas a Batista, y el daño que le hizo no fue porque vendiera armas, sino porque vendiera armas tan malas que cuando cayeron en nuestras manos no servían para nada (Risas y aplausos). Sin embargo, vendió bombas, y con las bombas fueron asesinados muchos campesinos.  No dan ni deseos de devolverle las carabinas porque no sirven, sino de devolverle algo mejor.

Es lógico, en primer término, que los perseguidos políticos de Santo Domingo tendrán aquí su mejor casa y su mejor asilo.  Y los perseguidos políticos de todas las dictaduras tendrán aquí su mejor casa y la mayor comprensión, porque nosotros hemos sido perseguidos políticos.

Si Santo Domingo se convierte en arsenal de la contrarrevolución, si Santo Domingo se convierte en base de conspiraciones contra la Revolución Cubana, si esos señores se dedican desde allá a hacer conspiraciones, más vale que se vayan pronto de Santo Domingo, porque allí no van a estar tampoco muy seguros (Aplausos).  Y no seremos nosotros, que nosotros no tenemos que meternos en los problemas de Santo Domingo, es que los dominicanos han aprendido el ejemplo de Cuba, y las cosas se van a poner por allí muy serias (Aplausos).  Los dominicanos han aprendido que es posible pelear contra la tiranía y derrotarla, y ese ejemplo es lo que más temían preci­samente los dictadores, el ejemplo alentador para América que acaba de producirse en nuestra patria (Aplausos).

Vela por el curso y el destino de esta Revolución la América entera. Toda ella tiene sus ojos puestos en nosotros.  Toda ella nos acompaña con sus mejores deseos de triunfo.  Toda ella nos respaldará en nuestros momentos difíciles.  Esta alegría de hoy no solo es en Cuba, sino en América entera. Como nosotros nos hemos alegrado cuando ha caído un dictador en la América Latina, ellos también se alegran hoy por los cubanos.

Debo concluir, aunque sea enorme el cúmulo de sentimientos y de ideas que con el desorden, el bullicio y la emoción de hoy acuden a nuestra mente. Decía —y quedó sin concluir aquella idea— que habría justicia, y que era lamentable que hubiesen escapado los grandes culpables, por culpa de quienes ya sabemos, porque el pueblo sabe quién tiene la culpa de que se hayan escapado; y que vinieran a dejar aquí, no voy a decir a los más infelices, pero sí a los más torpes, a los que no tenían dinero, a los hombres de fila que obedecieron las órdenes de los grandes culpables.  Dejaron escapar a los grandes culpables para que el pueblo saciase su ira y su indignación con los que tienen menos responsabilidad. Aunque está bien que se les castigue ejemplarmente, para que aprendan.

Siempre pasa lo mismo, el pueblo les advierte que los grandes se van y ellos se quedan, y sin embargo, siempre pasa lo mismo, los grandes se van y ellos se quedan, pues que se castiguen también (Aplausos).  Si los grandes se van tendrán también su castigo.  Duro, muy duro es tener que vivir alejado de la patria por toda la vida, porque, cuando menos, serán condenados al ostracismo por toda la vida los criminales y los ladrones que han huido precipitadamente.

¡Quién viera por un agujero —como dice el pueblo— al señor Batista en estos momentos!  ¡Al guapo, al hombre soberbio que no pronunciaba un solo discurso si no era para llamar cobardes, y miserables y bandidos a todos los demás!  Aquí ni siquiera se ha llamado bandido a nadie, aquí no reina ni se respira el odio, la soberbia ni el desprecio, como en aquellos discursos de la dictadura. Aquel hombre que dice que cuando entró en Columbia llevaba una bala en la pistola (Gritos), se marchó en horas de la madrugada en un avión, con una bala en la pistola (Gritos).  Quedó demostrado que los dictadores no son tan temibles ni tan suicidas, y que cuando llega la hora en que están perdidos huyen cobardemente. Lo lamentable realmente es que haya escapado cuando pudiera haber sido hecho prisionero, y si hacemos prisionero a Batista le hubiéramos quitado los 200 millones de pesos que se robó (Aplausos).  ¡Reclamaremos el dinero téngalo donde lo tenga!  (Aplausos) porque no son delincuentes políticos, sino delincuentes comunes.  Y vamos a ver los que aparezcan en las embajadas, si es que el señor Cantillo no les ha dado ya salvoconducto. Vamos a distinguir entre los delincuentes políticos y los delincuentes comunes.  Asilo para los delincuentes políticos, nada para los delincuentes comunes. Tienen que ir ante los tribunales y demostrar que son delincuentes políticos, y si se demuestra que son delincuentes comunes, que los entreguen a las autoridades (Gritos de: “¡Mujal, Mujal!”). Y Mujal, a pesar de lo grande y lo gordo que es, no se sabe dónde está en este momento (Gritos).  Nadie tiene noticias.  ¡Cómo han huido! ¡Yo no me explico cómo ustedes se acuerdan todavía de esos infelices!  (Risas).  Por fin el pueblo se libró de toda esa canalla.

Ahora hablará el que quiera, bien o mal, pero hablará el que quiera.  No es como ocurría aquí, que hablaban ellos solos y hablaban mal (Gritos).  Habrá libertad absoluta porque para eso se ha hecho la Revolución; libertad incluso para nuestros enemigos; libertad para que nos critiquen y nos ataquen a nosotros; que siempre será un placer saber que nos combaten con la libertad que hemos ayudado a conquistar para todos (Aplausos). Nunca nos ofen­deremos, siempre nos defenderemos y seguiremos solo una norma:  la norma del respeto al derecho y a los pensamientos de los demás.

Esos nombres que se han mencionado aquí, esa gente, Dios sabe en qué embajada, en qué playa, en qué barco, adónde han ido a parar.  Bástenos saber que nos hemos librado de ellos, y que si tienen alguna casita, alguna finquita, o alguna vaquita por ahí; la tendremos sen­cillamente que confiscar.

Porque debo advertir que los funcionarios de la tiranía, los representantes, los senadores, los alcaldes, los que no han robado particularmente, pero que han cobrado los sueldos, tendrán que devolver hasta el último centavo de lo que han cobrado en estos cuatro años, porque han cobrado ilegalmente y tendrán que devolverle a la República el dinero que han cobrado todos esos senadores, y todos esos representantes; y si no lo devuelven, les confiscaremos las propiedades que tengan.

Esto, aparte de lo que se hayan robado, porque el que haya robado, a ese no le quedará nada del producto del robo, porque esa es la primera ley de la Revolución.  No es justo que se mande a prisión a un hombre que se robó una gallina, o un guanajo, y que los que se roban millones de pesos estén encantados de la vida por ahí.  ¡Que se anden con cuidado!  (Aplausos).  Y que anden con cuidado los ladrones de hoy y de ayer.  Que anden con cuidado porque la ley revolucionaria puede caer sobre los hombros de todos los culpables de todos los tiempos, porque la Revolución llega al triunfo sin compromisos con nadie en absoluto, sino con el pueblo, que es al único al que debe su victoria (Aplausos).

Voy a terminar (Gritos de: “¡No!”).  Voy a terminar por hoy (Gritos de:  “¡No!”).  Bueno, recuerden que tengo que marchar inmediatamente, es mi obligación, y ustedes llevan muchas horas parados (Gritos de: “¡No, no!”).

Veo tantas banderas blancas, rojas y negras en los vestidos de nuestras compañeras, que realmente se nos hace duro abandonar esta tribuna, donde hemos experimentado, todos los que estamos aquí presentes, la más grande emoción de nuestras vidas (Gritos y aplausos).

No podemos menos que recordar a Santiago de Cuba con entrañable cariño.  Las veces que nos reunimos aquí, un mitin allá en la Alameda, un mitin acá en una avenida (Gritos de: “¡Trocha!”).  En Trocha, donde dije un día que si nos arrebataban los derechos por la fuerza cambiaríamos las escobas por los fusiles, y culparon a Luis Orlando de aquellas declaraciones, yo me callé la boca.  En el periódico salió que era Luis Orlando el que las había hecho, y era yo el que las había hecho; pero no estaba muy seguro de si estaban bien hechas, porque en aquella época no había… (Risas).  Y resultó que tuvimos que cambiarlo todo: los estudiantes, sus libros y sus lápices por los fusiles; los campesinos, sus aperos de labranza por el fusil, y todos tuvimos que cambiarlo todo por el fusil. Afortunadamente, la tarea de los fusiles ha cesado.  Los fusiles se guardarán donde estén al alcance de los hombres que tendrán el deber de defender nuestra soberanía y nuestros derechos.

Pero, cuando nuestro pueblo se vea amenazado, no pelearán solo los 30 000 ó 40 000 miembros de las Fuerzas Armadas, sino pelearán los 300 000, 400 000 ó 500 000 cubanos, hombres y mujeres que aquí pueden coger las armas (Gritos y aplausos).  Habrá armas necesarias para que aquí se arme todo el que quiera combatir cuando llegue la hora de defender nuestra independencia (Aplausos). Porque está demostrado que no solo pelean los hombres, sino pelean las mujeres también en Cuba (Aplausos), y la mejor prueba es el pelotón Mariana Grajales, que tanto se distinguió en numerosos combates (Aplausos). Y las mujeres son tan excelentes soldados como nuestros mejores soldados hombres (Aplausos).

Yo quería demostrar que las mujeres podían ser buenos soldados. Al principio la idea me costó mucho trabajo, porque existían muchos prejuicios.  Había hombres que decían que cómo mientras hubiera un hombre con una escopeta se le iba a dar un fusil a una mujer.  ¿Y por qué no?

Yo quería demostrar que las mujeres podían ser tan buenos soldados, y que existían muchos prejuicios con relación a la mujer, y que la mujer es un sector de nuestro país que necesita también ser redimido, porque es víctima de la discriminación en el trabajo y en otros muchos aspectos de la vida (Aplausos).

Organizamos las unidades de mujeres, que demostraron que las mujeres pueden pelear.  Y cuando en un pueblo pelean los hombres y pueden pelear las mujeres, ese pueblo es invencible.

Mantendremos organizadas las milicias o la reserva de combatientes femeninas, y las mantendremos entrenadas, todos los voluntarios. Y estas jóvenes que hoy veo con los vestidos negro y rojo, del 26 de Julio, yo aspiro a que aprendan también a manejar las armas (Aplausos).

Y esta Revolución, compatriotas, que se ha hecho con tanto sacrificio, ¡nuestra Revolución!, ¡la Revolución del pueblo es ya hermosa e indestructible realidad!  ¡Cuánto motivo de fundado orgullo!  ¡Cuánto motivo de sincera alegría y esperanza para todo nuestro pueblo!  Yo sé que no es aquí solo en Santiago de Cuba, es desde la punta de Maisí hasta el cabo de San Antonio.

Ardo en esperanzas de ver al pueblo a lo largo de nuestro recorrido hacia la capital, porque sé que es la misma esperanza, la misma fe de un pueblo entero que se ha levantado, que soportó paciente todos los sacrificios, que no le importó el hambre; que cuando dimos permiso tres días para que se restablecieran las comunicaciones, para que no pasara hambre, todo el mundo protestó (Aplausos). Es verdad, porque lo que querían era lograr la victoria costara lo que costara. Y este pueblo bien merece todo un destino mejor, bien merece alcanzar la felicidad que no ha logrado en sus 50 años de República; bien merece convertirse en uno de los primeros pueblos del mundo, por su inteligencia, por su valor, por su espíritu (Aplausos).

Nadie puede pensar que hablo demagógicamente, nadie puede pensar que quiero halagar al pueblo.  He demostrado suficientemente mi fe en el pueblo, porque cuando vine con 82 hombres a las playas de Cuba, y la gente decía que nosotros estábamos locos y nos preguntaban que por qué pensábamos ganar la guerra, yo dije: “porque tenemos al pueblo” (Aplausos).

Y cuando fuimos derrotados la primera vez, y quedamos un puñado de hombres, y persistimos en la lucha, sabíamos que esta sería una realidad, porque creíamos en el pueblo.  Cuando nos dispersaron cinco veces en el término de 45 días, y nos volvimos a reunir y reanudar la lucha, era porque teníamos fe en el pueblo; y hoy es la más palpable demostración de que aquella fe era fundamentada (Aplausos).

Tengo la satisfacción de haber creído profundamente en el pueblo de Cuba y de haberles inculcado esa fe a mis compañeros. Esa fe, que más que una fe es una seguridad completa en todos nuestros hombres. Y esa misma fe que nosotros tenemos en ustedes es la fe que nosotros queremos que ustedes tengan en nosotros siempre (Aplausos).

La República no fue libre en el 95 y el sueño de los mambises se frustró a última hora.  La Revolución no se realizó en el 33 y fue frustrada por los enemigos de ella.  Esta vez la Revolución tiene al pueblo entero, tiene a todos los revolucionarios, tiene a los militares honorables.  ¡Es tan grande y tan incontenible su fuerza, que esta vez el triunfo está asegurado!

Podemos decir con júbilo que en los cuatro siglos de fundada nuestra nación, por primera vez seremos enteramente libres (Aplausos), y la obra de los mambises se cumplirá (Aplausos).

Hace breves días, el 24 de diciembre, me fue imposible resistir la tentación de ir a visitar a mi madre, la que no veía desde hacía varios años.  Cuando regresaba por el camino que cruza a través de los Mangos de Baraguá, en horas de la noche, un sentimiento de profunda devoción a los que viajábamos en aquel vehículo, nos hizo detener allí, en aquel lugar donde se levanta el monumento que conmemora la Protesta de Baraguá y el inicio de la Invasión.  En aquella hora, la presencia en aquellos sitios, el pensamiento de aquellas proezas de nuestras guerras de independencia, la idea de que aquellos hombres hubiesen luchado durante 30 años para no ver logrados sus sueños, para que la República se frustrara, y el presentimiento de que muy pronto la Revolución que ellos soñaron, la patria que ellos soñaron sería realidad, nos hizo experimentar una de las sensaciones más emocionantes que puedan concebirse.

Veía revivir aquellos hombres con sus sacrificios, con aquellos sacrificios que nosotros hemos conocido también de cerca. Pensaba en sus sueños y sus ilusiones, que eran los sueños y las ilusiones nuestras, y pensé que esta generación cubana ha de rendir, y ha rendido ya, el más fervoroso tributo de reconocimiento y de lealtad a los héroes de nuestra independencia.

Los hombres que cayeron en nuestras tres guerras de independencia juntan hoy su esfuerzo con los hombres que han caído en esta guerra; y a todos nuestros muertos en las luchas por la libertad podemos decirles que por fin ha llegado la hora en que sus sueños se cumplan.

Ha llegado la hora de que al fin ustedes, nuestro pueblo, nuestro pueblo bueno y noble, nuestro pueblo que es todo entusiasmo y fe; nuestro pueblo que quiere de gratis, que confía de gratis, que premia a los hombres con cariño más allá de todo merecimiento, tendrá lo que necesita (Aplausos). Y solo aquí me resta decirles, con modestia, con sinceridad, con profunda emoción, que aquí en nosotros, en sus combatientes revolucionarios, tendrán siempre servidores leales, que solo tendrán por divisa servirles (Aplausos).

Hoy, al tomar posesión de la presidencia de la República el doctor Manuel Urrutia Lleó, el magistrado que dijo que la Revolución era justa (Aplausos), pongo en sus manos las facultades legales que he estado ejerciendo como máxima autoridad dentro del territorio liberado, que ya es hoy toda la patria; asumiré, sencillamente, las funciones que él me asigne.  En sus manos queda toda la autoridad de la República (Aplausos).

Nuestras armas se inclinan respetuosas ante el poder civil en la República civilista de Cuba (Aplausos). No tengo que decirle que esperamos que cumpla con su deber, porque sencillamente estamos seguros de que sabrá cumplirlo. Al presidente provisional de la República de Cuba cedo mi autoridad; y le cedo en el uso de la palabra al pueblo.  Muchas gracias.

(Ovación)

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Hoy 1ero de enero celebramos los 58 años de Revolución: Cuba es Libre y de los Cubanos

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 1 enero 2017

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LA HUMANIDAD PARIO UNA PATRIOTA HEROÍNA: MANUELA SÁENZ, LA LIBERTADORA DE EL LIBERTADOR, NACIÓ UN 27 DE DICIEMBRE

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 27 diciembre 2016

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Por Fidel Ernesto Vásquez

El 27 de diciembre de 1797 nace en Quito, Ecuador, Manuela Sáenz, considerada como una de las primeras feministas de América Latina y una importante líder revolucionaria de la Independencia de América del Sur.

El 25 de septiembre del año 1828 se inmortaliza por salvar a El Libertador Simón Bolívar y convirtiéndose según palabras del Padre de la Patria, en La Libertadora de El Libertador.

Gracias a la iniciativa de nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez Frías, el 5 de julio de 2010, en conmemoración del 199° aniversario de la Firma del acta de Independencia de Venezuela, llegó al Panteón Nacional un cofre que contenía tierra de la localidad de Paita, en Perú, donde fue enterrada Manuela Sáenz, el 23 de noviembre de 1856.

El 27 de diciembre de 1797 nace en Quito, Ecuador, Manuela Sáenz, considerada como una de las primeras feministas de América Latina y una importante líder revolucionaria de la Independencia de América del Sur.

Numerosos biógrafos y novelistas que han escrito sobre Manuela Sáenz han pasado por alto a la militante y combatiente por la Independencia, y escogieron recrearla en los textos como leyenda vinculada a la visión heroica del Libertador Simón Bolívar.

En el contexto historiográfico patriarcal, Manuela Sáenz ha sido desdeñada, vilipendiada, estigmatizada y hasta reflejada como un defecto de Bolívar, por la moral católica patriarcal de numerosos escritores.

Esa moral patriótica sólo destacaba el papel de las mujeres en la realización de tareas como la confección de uniformes y banderas, acompañantes de los ejércitos y cocineras y, en el mejor de los casos, enfermeras, e incluso espías.

Nunca se destacó su papel de consejeras, capaces de opinar y desenvolverse al mismo nivel que los hombres en las intrigas políticas, como ocurre con Manuela Sáenz, que alcanza la celebridad por ser compañera sentimental de Simón Bolívar, pese a que fue mucho más que eso, como demuestra esta carta de Francisco Antonio Sucre dirigida al Libertador desde el Frente de Batalla de Ayacucho, el 10 de diciembre de 1824.

“Se ha destacado particularmente por su valentía; incorporándose desde el primer momento a la división de Húsares y luego a la de Vencedores, organizando y proporcionando avituallamiento de las tropas, atendiendo a los soldados heridos, batiéndose a tiro limpio bajo los fuegos enemigos; rescatando a los heridos”.

Por su ejemplar conducta solicitaba “se le otorgará el grado de Coronel del Ejército Colombiano”. Sin embargo, tan alta distinción no fue suficiente para situarla en el mosaico de la historia, al lado de los próceres o fundadores de las repúblicas hispanoamericanas.

El odio y el ensañamiento de egoístas personas, la persiguieron hasta el fin de sus días. Sin embargo, la fuerte personalidad de Manuelita, como se hizo común llamarla, se impuso sobre sus enemigos, incluso sobre la leyenda de su vida, dejando ver la fuerza de un carácter capaz de romper barreras sociales, morales y de género.

Manuela Sáenz, hija del hidalgo español Simón Sáenz Vergara y de la criolla María Joaquina de Aispuru, nació de forma prematura, por lo que su madre fue enviada a la hacienda Cataguango, propiedad de los Aispuru, en la que, al parecer, murió el día que nació Manuela, o según otras versiones, solo sobrevivió dos años más.

Manuelita, huérfana de madre, fue entregada al convento de las monjas Conceptas, en el que pasó sus primeros años bajo la tutela de su superiora, Sor Buenaventura.

Luego de haber completado su formación con las Conceptas, pasó al monasterio de Santa Catalina de Siena, en Quito, de la Orden de Santo Domingo, para concluir así con la formación que en ese tiempo se impartía a las señoritas de las más importantes familias de la ciudad.

En ese lugar aprendió a bordar, elaborar dulces y a comunicarse en inglés y francés, habilidades y labores que fueron con las que se mantendría en sus años de exilio en Paita, Perú.

A los 17 años de edad huyó del convento, en un episodio del que se sabe pocos detalles y del cual ella no hablaba.

En diciembre de 1816, Manuela conoció en Quito a James Thorne, acaudalado médico inglés 26 años mayor que ella. Simón Sáenz, su padre, como era costumbre en la época y por razones de conveniencia, pactó su boda para julio de 1817.

La boda se celebró en Lima, entonces capital del Virreinato del Perú, donde se hizo amiga de la guayaquileña Rosa Campuzano, con quien además se involucró de lleno en actividades políticas.

Por sus actividades pro independentistas, el general José de San Martín, luego de haber tomado Lima con sus milicianos y proclamado su independencia, el 28 de julio de 1821, le concedió a Manuela el título de Caballeresa del Sol de la Orden El Sol del Perú.

En 1821, a raíz de la muerte de su tía materna, Manuela decidió regresar al Ecuador para reclamar su parte de la herencia de su abuelo materno.

Encuentro con Bolívar

En los eventos de entrada triunfal de Simón Bolívar a Quito, el 16 de junio de 1822, Manuela Sáenz de Thorne lo ve por primera vez. Ella misma narra lo sucedido en su diario de Quito:

“Cuando se acercaba al paso de nuestro balcón, tome la corona de rosas y ramitas de laureles y la arrojé para que cayera al frente del caballo de S.E; pero con tal suerte que fue a parar con toda la fuerza de la caída a la casaca, justo en el pecho de S.E. Me ruboricé de la vergüenza, pues el Libertador alzó su mirada y me descubrió aún con los brazos estirados en tal acto, pero S.E. se sonrió y me hizo un saludo con el sombrero pavonado que traía a la mano”.

En un encuentro posterior, en el baile de bienvenida al Libertador, él le manifiesta: “Señora: si mis soldados tuvieran su puntería, ya habríamos ganado la guerra a España”. Manuela y Simón Bolívar se convirtieron en compañeros sentimentales y de lucha durante ocho años, hasta la muerte de éste, en 1830.

Libertadora de El Libertador

Durante su estancia junto a Bolívar en Santa Fe de Bogotá, el 25 de septiembre de 1828, El Libertador fue objeto de un intento de asesinato, frustrado gracias a la valiente intervención de Manuela.

Los enemigos de Bolívar habían conjurado darle muerte aquella noche de septiembre. Al entrar al palacio de San Carlos, hoy día sede de la Cancillería de Colombia, frente al Teatro Colón, Manuela se da cuenta del atentado y se interpone a los rebeldes, con el fin de que Bolívar tuviera tiempo de escapar por la ventana. Por estas acciones, Bolívar la llamó La Libertadora de El Libertador.

El 25 de septiembre del año 1828 se inmortaliza Manuela Sáenz por salvar a El Libertador Simón Bolívar y convirtiéndose según palabras del mismo héroe latinoamericano en La Libertadora de El Libertador.

Ese día Bolívar se encontraba enfermo y llamó a Manuela para que lo atendiera. Ella responde que no puede acudir ya que le duele la cara. El,  impaciente envía otra vez a su mayordomo José Palacios y logra convencer a la mujer a que acuda su lado.

Al llegar al palacio ella  le advierte que pasara algo en contra de El Libertador presidente.

Bolívar le resta importancia diciendo que el propio Coronel Guerra, jefe del Estado Mayor le había asegurado que no había motivos de preocupación.

A las 12 en punto ladraron los dos perros que tenía Bolívar. Manuelita se despierta y despierta a Bolívar.

El héroe lo primero que hace es buscar su espada y su pistola para hacer frente a los atacantes. Ella lo contiene y lo convence que se lance por la ventana poniéndose a salvo. Los conspiradores forcejean con la puerta del dormitorio, ya habían asesinado al centinela, al cabo y al inglés Fergunsson. Hieren al edecán de Bolívar.

Manuela les sale al encuentro tratando que El Libertador gane tiempo para escapar.

Los frustrados asesinos registran la habitación preguntándole furiosamente por Bolívar.

La llevan a empujones por el corredor hasta que tropiezan con el herido Ibarra. La brava mujer se arrodilla y el edecán le pregunta:

¿Ha muerto El Libertador?

No, Ibarra, El Libertador vive!, responde Manuela.

Carujo, enardecido por la rabia al ver lo fallido de sus planes trata de matarla pero él  conjurado Hormet lo impide diciendo:

¡No hemos venido a matar mujeres!

Pero de todas maneras Carujo la golpea con una patada a la cara arrastrándola donde la encierran.

Vale la pena el sacrificio de la heroína, Bolívar se salva siendo rescatado debajo de un puente por sus tropas. La ciudad lo aclamaba, teniendo Santander que esconderse en casa del general Urdaneta para no ser linchado. La conspiración ha sido vencida pero ha provocado una herida mortal en el alma del héroe venezolano.

Al regresar al palacio Bolívar al ver a Manuela le dijo abrazándola: “Tu eres La libertadora de El Libertador”

Es de ese momento la heroína pasa con ese título a formar parte de la historia.

Su esposo James Thorne, en varias ocasiones, pidió a Manuela que volviera a su lado. La respuesta de ella fue contundente: seguiría con Bolívar y daba por finalizado su matrimonio con el inglés.

En alguna ocasión, consultada sobre el rompimiento con su marido, Manuelita expresó que no podía amar a un hombre que reía sin reír, que respiraba pero no vivía y que le generaba las más agrias repulsiones.

Este comportamiento, según la iglesia y la casta aristocrática “indecente”,  para una mujer de la época marcó un antecedente de autodeterminismo en la mujer en una época donde eran reprimidas por una sociedad que las anulaba completamente.

A la muerte de Bolívar, en 1830, las autoridades de Bogotá expulsan a Manuela de Colombia. Ella partió hacia el exilio en la isla de Jamaica.

Intentó regresar a su tierra en 1835, y cuando se encontraba en Guaranda, Ecuador, su pasaporte fue revocado por el presidente Vicente Rocafuerte, por lo que decidió instalarse en el pueblo de Paita, en la zona norte del Perú.

Durante los siguientes 25 años se dedicó a la venta de tabaco, además de traducir y escribir cartas a Estados Unidos de parte de los balleneros que pasaban por la zona, de hacer bordados y dulces por encargo.

A los 59 años de edad, Manuelita sucumbió el 23 de noviembre de 1856 durante una epidemia de difteria que azotó la región.

Su cuerpo fue sepultado en una fosa común del cementerio local y todas sus posesiones fueron incineradas, incluidas una suma importante de las cartas de amor de Bolívar y documentos de la Gran Colombia que aún mantenía bajo su custodia.

Manuelita entregó al irlandés Daniel Florencio O’Leary gran parte de documentos para elaborar su biografía sobre Bolívar, de quien Manuela dijo: “Vivo adoré a Bolívar, muerto lo venero”.

Venezuela honró su memoria

Gracias a la iniciativa de nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez Frías, el 5 de julio de 2010, en conmemoración del 199° aniversario de la Firma del acta de Independencia de Venezuela, llegó al Panteón Nacional un cofre que contenía tierra de la localidad de Paita, en Perú, donde fue enterrada Manuela Sáenz, el 23 de noviembre de 1856.

Estos restos simbólicos fueron trasladados por tierra atravesando Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela, hasta arribar a Caracas, donde reposan, en un sarcófago diseñado para tal fin.

Además, a Sáenz se le concedió póstumamente el ascenso a Generala de División del Ejército Nacional Bolivariano de Venezuela, por su participación y actuación en la guerra independentista.

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MENSAJE DE NAVIDAD A TODAS Y TODOS MIS COMPATRIOTAS

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 23 diciembre 2016

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FELIZ NAVIDAD A TODAS Y TODOS MIS COMPATRIOTAS

 

En estas navidades, expresamos nuestro mensaje para todas las mujeres, todos los hombres, para todas las niñas y todos los niños de nuestra Patria, donde se vive con intensidad el amor al prójimo que es el mandato de Cristo, de   nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez y nuestro Presidente Obrero Nicolás Maduro Moros.

Nuestro mensaje es mensaje de amor, de compromiso, de aliento, de fe y de esperanza a todo el pueblo venezolano que gracias al impulso de nuestro Comandante Supremo, ha dignificado el sueño de El Libertador Simón Bolívar  en nuestra Patria, Latinoamérica, el Caribe y los pueblos hermanos del mundo.

Feliz Navidad y nuestro amor profundo a nuestros Compatriotas y Camaradas.

En estas navidades ratificamos nuestro compromiso con el sagrado legado de nuestro Comandante Supremo, por la Paz, la Felicidad, la Justicia Social y Suprema Felicidad de nuestro pueblo.

Ratificamos nuestro compromiso con el Plan de la Patria  y co n nuestros queridos camaradas y hermanos Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Aristóbulo Istúriz y nuestros millones de compatriotas revolucionarios que representan la lealtad suprema y garantía de continuidad del proceso revolucionario socialista.

Por una Patria de Paz y Felicidad, les deseamos amor y Feliz Navidad, seguros que el próximo año 2017, será el año de consolidación del socialismo venezolano. 

Unidad, Lucha, Batalla y Victoria 

Fidel Ernesto Vásquez I.  

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Hoy Cumpleaños del Guerrero Luchador incansable, Patriota Socialista y fiel Chavista: Nuestro profesor Aristóbulo Istúriz

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 20 diciembre 2016

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QUE LO SEPAN LOS NACIDOS Y LOS QUE ESTÁN POR NACER: FIDEL CASTRO, EL PADRE NUESTRO DE TODOS LOS DÍAS, EL GIGANTE QUE HA SIDO ABSUELTO POR LA HISTORIA, EL COMANDANTE DE LA DIGNIDAD DE LOS PUEBLOS Y EJEMPLO PARA LA HUMANIDAD, SIEMPRE VIVIRA EN NUESTROS CORAZONES

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 27 noviembre 2016

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Fidel Ernesto Vásquez I.

El idealista, hombre de historia de amor, lucha y paz, el líder de la Revolución Cubana, el Padre Nuestro de Todos los días, el Comandante en Jefe Fidel Castro vivirá eternamente en nuestros corazones por los siglos de los siglos.

Con motivo de su ida al encuentro con nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez, podemos decir con orgullo: La historia te ha absuelto, mi Comandante en Jefe Fidel Castro

Más que estadista o revolucionario, más que un personaje siempre actual en la vida de los cubanos y el pensamiento de los latinoamericanos, Fidel Alejandro Castro Ruz, es un hombre que es historia y ejemplo para la humanidad.

Todo se ha dicho y escrito sobre nuestro Comandante Fidel Castro y no deja de ser un personaje admirable y digno de ejemplo para todas las generaciones.

Miles de enciclopedias lo retratan, miles de sitios web hablan de su hermosa y valiente existencia. ¿Qué nos deja la revisión de tanta información’? La percepción de un hombre que ha dejado una huella indeleble para la humanidad.

Si ya era difícil iniciar una revolución, lo más duro ha sido mantenerla. ¿Cómo lo ha logrado?

Hay, desde luego, algunos hechos ya conocidos: todos los organismos internacionales, desde las Naciones Unidas hasta el Banco Mundial, reconocen al unísono que la población de Cuba es la única del Tercer Mundo que ha alcanzado un nivel de desarrollo humano comparable al de los países más avanzados.

La isla de Cuba tiene la esperanza de vida más elevada y la tasa de mortalidad infantil más baja del Tercer Mundo (incluso más baja que la de Estados Unidos).

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) certifica que Cuba es la única nación de América Latina que ha erradicado la desnutrición infantil.

Pero más allá de esos logros está la figura del líder político, histórico y espiritual que ha sabido mantenerse vigente, alumbrando nuestros caminos y enseñándonos lo no escrito.

El Comandante Fidel demostró, que luego de nueve décadas de vida, su lucidez e inteligencia no mermaron, sino que se creció hasta convertirse en ese gigante que supimos amar, respetar y asumir sus lineamientos .

Su amistad desarrollada con nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez y con nuestro Presidente Obrero Nicolás Maduro es motivo de orgullo, ese mismo calor fraterno de la amistad, el aprecio y unión de acción por la libertad, la paz y solidaridad con los pueblos del mundo.

Con motivo de su ida al encuentro con nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez, podemos decir con orgullo: La historia te ha absuelto, mi Comandante en Jefe Fidel Castro.

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FIDEL CASTRO Y HUGO CHÁVEZ, LOS COMANDANTES DE LA DIGNIDAD DE LOS PUEBLOS Y EJEMPLOS PARA LA HUMANIDAD, SIEMPRE JUNTOS

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 26 noviembre 2016

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25 DE NOVIEMBRE: Día Internacional de la NO Violencia contra la Mujer

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 22 noviembre 2016

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La arcilla fundamental de nuestra obra es la juventud; En el #DiaDelEstudiante con nuestro Pte Obrero Nicolás Maduro, seguiremos Venciendo

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 21 noviembre 2016

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QUE LAS PAREDES HABLEN COMO NUESTRO PRESIDENTE OBRERO NICOLÁS MADURO HA LOGRADO TRIUNFAR Y HACER POSIBLE LA #VENEZUELAINDESTRUCTIBLE CON UNIÓN, LUCHA, BATALLA Y VICTORIA

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 20 noviembre 2016

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14 DE NOVIEMBRE DE 1789, NACE EN BARCELONA EL PRÓCER JOSÉ ANTONIO ANZOÁTEGUI

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 13 noviembre 2016

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DIOSDADO CABELLO: EL RENACIMIENTO DEL CHAVISMO VA MÁS ALLÁ DE LO INDIVIDUAL, PASA A UN RENACIMIENTO COLECTIVO

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 6 noviembre 2016

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RESUMEN

1.-  GOBIERNO NACIONAL

  • La iglesia católica se ocupa muy pocas veces de las cosas religiosas y se encuentra más metida en política, se han ido perdiendo las misas navideñas.
  • El 6 de diciembre hubo una guerra contra el Gobierno Nacional, hubo una estrategia diseñada por parte de la oposición, nunca presentaron a sus candidatos, hubo respuesta electoral, una abstención de parte del chavismo y la derecha tuvo una respuesta que hemos reconocido.
  • La victoria que ha tenido la derecha no la han podido transformar en una victoria de calle, precisamente por la falta de un liderazgo de cara que convenzan a la gente.
  • Nosotros entramos en un proceso de reflexión profunda, los 4 primeros meses del año, a lo interno del partido nos evaluamos y a partir de allí el presidente nos dio la autorización y nos fuimos para las calles. Lo que sentimos ahorita en el pueblo es una sensación de renacimiento de un florecer del chavismo y la reaparición de personas que militaron se fueron y están regresando ante una propuesta de una derecha que insiste en los atajos para salir del presidente Nicolás Maduro.
  • La gente compara la IV República con lo que ha obtenido en el Gobierno del Comandante Chávez y el presidente Maduro, no existe comparación que resista eso. La gente dice: “estoy en peligro de perder lo que he logrado”.
  • El pueblo se encuentra consciente de lo que está ocurriendo, se debe a una guerra contra Venezuela, una guerra que lleva a Estados Unidos bloquear inclusive las cuentas por donde Venezuela paga lo alimentos.
  • Por ejemplo, CITIBANK, bloquea las cuentas y Venezuela para pagar los alimentos o cualquier cosa que tenga que importar, ya no lo puede hacer por esa vía, además las cosas se retardan hasta un mes.
  • El bloqueo que le tienen a las cuentas venezolanas es adrede dentro de un plan de salir del presidente Nicolás Maduro, con una oposición que no da respuesta. En la actualidad hay mucha consciencia en el despertar del pueblo y estoy seguro que la oposición no va a poder.
  • En los estados se ha generado una competencia sana, porque cuando la gente ve lo que ocurrió en Guanare la semana pasada, luego otros estado comienzan a realizar actos para que se vea el pueblo en la calle. El renacimiento del chavismo va más allá de lo individual, pasa a un renacimiento colectivo.
  • El PSUV hoy en día se encuentra más unido que nunca, el primer impulsor de las actividades en la calles es el presidente Nicolás Maduro.
  • En lo personal con el presidente Maduro tenemos una relación que se ha ido fortaleciendo, que nos ha hechos entender cuáles son los propósitos de la derecha y no solo entenderlo nosotros, sino trasmitirlo a los que están cerca. Creo que el chavismo vamos por el camino correcto.

2.-  OPOSICIÓN VENEZOLANA  / DIVISIONES INTERNAS

  • La oposición está tal cual se ve, desmembrada, sin un liderazgo, sin una propuesta seria al país.
  • Jorge Rodríguez decía hace poco algo muy cierto, que lo único que conocemos del proyecto político de la derecha es el último plan de gobierno de Capriles que prevé entre otras cosas vender Petróleos de Venezuela (PDVSA) y privatizar casi todo el país.
  • La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no existe, es una entelequia que de vez en cuando reúne a cuatros partidos de más de 30 y dentro de eso cuatro partidos toman la decisión por todos los demás, solo porque allí están cuatro personas que aspiran ser Presidente de la República. Es muy complicado para una organización política, como la MUD tener una coherencia.
  • No sé de donde la MUD está sacando que va a ver elecciones generales el primer trimestre del año 2017, no es verdad, no ha estado planteado, ni nosotros tenemos la más mínima disposición de violar la Constitución de esa manera.
  • La derecha necesita en verdad es un esfuerzo del Vaticano, de la Organización de los  Estados Americanos (OEA), Organización de las Naciones Unidas (ONU), para que los siente a hablar entre ellos para que se pongan de acuerdo. Una vez puesto de acuerdo pueden hablar con nosotros, porque ellos no hablan, nosotros tenemos una línea política muy clara.
  • Garantizo que el tiempo que tiene Ramos Allup ahí no ha atendido a ninguno de sus equipos, yo los atendía a toditos, además me salía de las sesiones para atenderlos a todos, pero ellos no tienen palabras, con ellos no se puede asumir compromiso de ningún tipo.
  • El mayor temor nuestro tiene que ver con hechos de inestabilidad de foquismo de grupitos que tienen recursos, que tienen plata, que los mueve basados en los grupos terroristas de Voluntad Popular otros de Primero Justicia, lo que ocurre en la oposición es importante que el país lo sepa, las peleas dentro de la MUD se replican internamente, es decir, se repite la pelea en la MUD, pero en Primero Justicia se pelean grupitos también, es un pelea interna.

3.-  DIÁLOGO NACIONAL

  • Ellos dicen que si no se ve resultado en 10 días se levantaran de la mesa de diálogo, pues van a tener que levantarse, nosotros no vamos a complacerlos a ellos, ni le vamos a facilitar nada.
  • La premisa y la base fundamental del diálogo no puede ser otro que el respeto a la Constitución, nada que esté fuera de la Constitución lo vamos aceptar.
  • La oposición venezolana se encuentra jugando a ver qué ocurre, es irresponsable decirle al país que si en 10 días nosotros no resolvemos, allí si van a salir de Nicolás Maduro, pasaran 10 días y 10 mil años pero no será por esa vía, nosotros no vamos a cambiar.
  • Yo creo que es la misma situación de febrero de 2014, se repite la historia, ahora sale Voluntad Popular con su actitud terrorista de siempre, actitud que deja mucho que desear de quienes decían transitar el camino político para pasar en la inmediatez y en la violencia, ellos están jugando a ver qué ocurre.
  • Yo creo que solo dos posiciones ha sido frontales en este tema y son posiciones que han sido golpeadas en la MUD, la posición de Manuel Rosales y la de posición de Henry Falcón quienes han manifestado que ellos van a participar. La oposición venezolana se ha convertido en una oposición aventurera.
  • Nosotros lo que creemos del diálogo es que haya una sana convivencia política, nosotros no vamos a cambiar el modelo socialista, eso no es negociable bajo ninguna figura.
  • Nosotros no nos cerramos al diálogo, yo lo he dicho públicamente que hablar con la oposición y lo ratifico es perder el tiempo, porque no tienen palabras, pero si es necesario sentarnos lo hacemos.
  • En rueda de prensa la oposición venezolana dice que su exigencia es que tiene que haber elecciones generales en el primer trimestre del año 2017, sino ellos se levantan, que se levanten porque no va haber elecciones generales en el primer trimestre, el Consejo Nacional Electoral (CNE) ya hizo el avance de un cronograma electoral que habla de elecciones a gobernadores a finales del primer semestre y elecciones a alcalde a final de año. No hay ninguna otra elección en el camino hasta hora.
  • Lo que la oposición pide es irracional, les pedimos a la ONU, Vaticano, a todos, llamen a la oposición y que hablen entre ellos y se pongan de acuerdo, porque le hacen mucho daño al país.

4.-  AGENDA ECONÓMICA BOLIVARIANA

  • Evidentemente hay problemas en la calle, creo que muy buena parte de nuestra gente ha interpretado esos problemas como cosas no naturales, no naturales me refiero a agentes políticos que buscan un desenlace a favor de ellos, eso tiene que ver mucho con la conciencia del pueblo, lo que está ocurriendo en la Venezuela, alto costo, escasez en algunos productos es el refrito de lo que le hicieron a Chile ayer, tratando de vencer a un pueblo por hambre. Ahora el presidente trabaja todos los días para la solución de los problemas.
  • El presidente se fue a una gira por los países Opep y no Opep para mantener los precios del petróleo y poder planificar, es muy difícil planificar cuando se depende del petróleo y no saber qué precio va a tener el petróleo, por lo menos de manera estimada, esa gira del presidente fue muy importante, tuvo sus resultados.
  • Resolver los problemas de Venezuela pasa por una estabilidad de los precios del petróleo, pero eso no es un problema nada más del Gobierno Nacional, es un problema de todo el país.
  • El Gobierno va a seguir poniendo su esfuerzo y va apoyar a nuestro pueblo en todo lo que tengamos que hacer, nunca va haber una medida contra el pueblo para favorecer a un grupo empresarial, cosa que haría la derecha de estar en el gobierno.

5.-  OFENSIVA CHAVISTA

  • Estoy convencido de que hubo un boicot en silencio contra la navidad de parte de la oposición, ni las gaitas querían que sonaran, ya ahorita comenzó a sonar la navidad, hay fiesta en todo el país, ya se comenzaron a pagar los aguinaldos, hay una disposición de acompañar a la gente en la alegría.
  • La derecha tiene una gran disposición de ver quien se gana el premio del Grinch para tratar de atacar la tranquilidad y la felicidad en nuestro pueblo. Yo creo que vamos a pasar este año en paz, en tranquilidad, el espíritu navideño ya está en el pueblo, hay alegría, la gente ya está organizándose para pasarla bien y viajar con sus seres queridos y no va a ser esta derecha que va aguarle las navidades a los venezolanos.
  • El 2017 tiene que ser un año de ponerle fin a esa ofensiva. Cuando yo planeo un contraataque no es un contraataque de ya para ya, es un proceso, eso se ha venido formado, primero la organización, la movilización y ahora vienen los objetivos, nosotros no vamos a aflojar, ni el pueblo chavista ni el venezolano. Esperamos que el año 2017 sea mucho mejor que el año 2016.

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FREDDY BERNAL ROSALES: A PESAR DE LA GUERRA ECONÓMICA, TENDREMOS ABASTECIMIENTO SEGURO

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 6 noviembre 2016

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RESUMEN

1.- COMITÉ DE ABASTECIMIENTO SOBERANO (CLAP)

  • Los Clap no son instrumento perfecto, pero sin son perfectibles, eso quiere decir que cada semana cada 15 días estamos revisando, ajustando y hemos ido mejorando.
  • Nosotros comenzamos con 500 Clap, hoy tenemos 24 mil; comenzamos distribuyendo 1.400 toneladas de alimentos hoy estamos distribuyendo 30 mil toneladas de alimentos.
  • A pesar de las dificultades, de la guerra económica, del bachaqueo, del acaparamiento y las distorsiones de la economía hemos ido resolviendo, porque el Clap se ha transformado en aun especie de herramienta para enfrentar una serie de distorsiones en el mercado y una guerra económica a la cual nos han sometido durante tres años.
  • Los Clap no son para todo el país, son para los sectores priorizados y esos sectores priorizados son aquellos que tienen uno o dos sueldos mínimos, eso más o menos agrupa a dos millones setecientas mil familias.
  • Como la clase media alta tiene un mejor poder adquisitivo, se les ha permitido a los empresarios privados que con sus propios dólares abastezcan las cadenas privadas de alimentos, y que implementen un precio mayor al regulado, ya que lo importante es que cuando la persona vaya al mercado encuentre el producto.

2.- GUERRA ECONÓMICA

  • Durante 60 días nosotros tuvimos 29 barcos fondeados entre ellos dos barco con 60 mil toneladas de azúcar, aunque teníamos el dinero en la mano y los barcos en puerto durante 68 días no pudimos bajar un kilo de azúcar, porque al retirarse el City Bank, que es el instrumento financiero para pagar a los proveedores en el extranjero, los proveedores no aceptaban otro banco. Durante 68 días buscamos bancos alternativos y terceros países para poder pagar, al final se pudo bajar el producto pero después de 68 días, eso se denomina tenaza financiera sobre el país.
  • Nosotros nos comprometimos para abrir el abastecimiento total en algunos rubros, desde septiembre a diciembre pero se produjo un impacto porque no contábamos con la salida del City Bank.
  • Para adquirir los rubros no debería haber cola y si la hay es porque se lleva adelante una guerra económica donde unos empresarios juegan al caos.
  • Yo me hago esta pregunta ¿si tenemos 100% de trigo panadero, y se está abasteciendo a todas las panaderías ¿por qué están promoviendo colas? porque están jugado al caos, para que la gente se moleste y se produzca una explosión social.
  • La guerra económica fue auspiciada por el Dólar Today, nosotros le salimos al paso con el dólar Dicom, y cuando ya se estaba estabilizando, cambiaron al dolar cucuteño.
  • Desde el exterior y en convivencia con sectores internos han querido poner de rodilla al presidente Nicolás Maduro, pero a pesar de esta guerra económica, podemos ver como en los últimos 4 años hemos subido el salario mínimo de 2.457 Bolívares a 27 mil bolívares.
  • Si los empresarios, siguen con la distorsión de la economía y siguen incrementando los precios de manera desmesurada, nosotros como gobierno seguiremos subiendo los salarios, no van a poner de rodilla ni a la clase trabajadora ni al gobierno.

3.- ABASTECIMIENTO SEGURO

  • A pesar de esas dificultades tendremos abastecimiento seguro, ahora tenemos tres barcos de azúcar cruda, fondeados y uno descargando, para diciembre tendremos 120 mil toneladas de arroz, de acetite de soya tendremos a los proveedores produciendo la totalidad de aceite que requiere el país, trigo de pasta estaremos cubiertos, en trigo panadero tendremos abastecimiento total hasta diciembre, de maíz amarillo y blanco tendremos abastecimiento incluso hasta el primer trimestre del 2017.
  • Todo esto quiere decir, que no debería haber problemas en la agroindustria, no debería haber trabas, ni obstáculos para que el maíz blanco y amarillo, trigo panadero, trigo duro, arroz, aceite y azúcar sean distribuidos, y así garantizar el abastecimiento para todo el país, hasta el año que viene.

4.- DIÁLOGO NACIONAL

  • En una de las 4 mesas de diálogo, está en ponerse de acuerdo gobierno y oposición para estabilizar la economía.
  • Yo le doy la bienvenida al proceso de diálogo pero hay que ver si el diálogo tiene un espíritu real de cambio.
  • Nosotros no aceptamos chantaje, porque un cosa es dialogar sin condiciones y otra cosa es dialogar con una pistola en la cabeza.

5.- CAMBIO DE GOBIERNO

  • Quiero decirle a los sectores que adversan al gobierno que con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela no es posible destituir el Presidente.
  • La Asamblea pateó la constitución creyendo que con la constitución podía dar un golpe de Estado, podía destituir al presidente y poder pasar por encima de los Poderes.
  • El referendo no se hizo porque lo asesinó la misma oposición, porque si ellos hubiesen arrancado el proceso desde el 10 de enero les hubiese dado los tiempos que establece la constitución pero resulta que se volvieron locos, implementando el plan de seis meses para salir de Maduro.
  • La oposición está entre la espada y la pared porque saben que no hay revocatorio, que no van a salir del presidente y finalmente, venció la Constitución y la paz.

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COMANDANTE HUGO CHÁVEZ: DE SOLDADO A COMANDANTE LIBERTADOR DE LA PATRIA DEL SIGLO XXI

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 6 noviembre 2016

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Al cumplirse este domingo 45 años de haber recibido la daga que lo acreditaba como cadete de la Academia Militar de Venezuela, Hugo Chávez comenzó a escribir la historia Patria.

 Fidel Ernesto Vásquez I.

Larguirucho, de unos 55 kilos, con afro, tiene 16 años. Así luce el joven de la foto en blanco y negro, tomada en marzo o abril de 1971, que forma parte del expediente del cadete que hace exactamente cuarenta y cinco años ingresó en la Academia Militar de Venezuela.

“Yo era flaquito, pero tenía condiciones físicas, quería ser como ‘El Látigo‘ Chávez, era mi sueño cuando ingresé a la Academia (Militar)”.

Contó en tono jocoso que lo apodaban “Tribilín” y que, aunque llegó con ganas de ser pelotero, cambió sus sueños en el camino y cuatro años más tarde, cuando culminó sus estudios en la academia, en vez de salir con guante y pelota, “me fui con el libro del Ché bajo el brazo y con el espíritu y el corazón revolucionario”.

“Aquí, en esta misma explanada, hace cuarenta años, mirando la miseria acumulada, uno empezó a ver una realidad que empezó a apabullarnos. Fueron los signos precursores de lo que venía”.

Para Chávez, el ingreso a la Academia en la convulsa época de los setenta fue decisivo para signar el rumbo que tomaría su pensamiento político, que en su adolescencia apenas se limitaba a una tímida simpatía con el Movimiento Electoral del Pueblo (MEP), del que conocía por su padre.

 “Cuando entré a la Escuela Militar era un muchacho simple, buen estudiante, deportista y quería superarme, pero no puedo decir que era un bolivariano porque ni siquiera había tenido militancia política”.

Sin embargo, la emboscada bolivariana llegaría pronto. Chávez afirmo que fue en las horas de estudio en los salones de blanco inmaculado, con profesores como el general Jacinto Pérez Arcay “cuando me asaltó Simón Bolívar, me llegó. Ciento cincuenta años nos cayeron encima. Fue aquí cuando me hice bolivariano”.

 Hay otra foto. Aparece un joven impecablemente uniformado recibiendo la daga de un oficial durante su acto de investidura como cadete en la Academia Militar: “es el mismo Tribilín pero tres meses más tarde”, explico Chávez.

“Yo cuando recibí esa daga, después de tres meses duros, me entró un frío por dentro, me di cuenta de que la cosa ya iba serio”.

Aunque aseguro que cuando entró a la carrera de las armas “no tenía horizontes claros” cree firmemente que hubo presentimientos, signos precursores, intuiciones, que auguraban su ascensión al poder.

Chávez se refirió la importancia de contextualizar su formación académica con la situación política que palpitaba en el país en el momento que entró a la carrera militar porque “esos años fueron años monstruos, años grandes, gigantes para mi”.

La intervención del gobierno de Rafael Caldera a la Universidad Central de Venezuela (UCV), la derrota política y militar de la guerrilla, el nacimiento del Movimiento Al Socialismo (MAS) y el surgimiento de la Causa R de la mano de Alfredo Maneiro, “son elementos de contexto dentro de los cuales comienzo a tener contacto con Caracas, con los barrios. Había un germen, un germen patriótico”.

“Uno era como una semilla que cayó en tierra fértil, y vino la lluvia, y brotó”.

“Uno no anda buscando, uno fue conseguido. El poder te absorbe, te asalta, te rodea, te encapsula”.

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CHÁVEZ: “CON EL PUEBLO SE COMBATE Y SE CONSTRUYE PATRIA”: HERMANADOS A PASO DE VENCEDORES LA REVOLUCIÓN VENCERÁ!

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 26 octubre 2016

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Comandante Hugo Chávez: Nicolás te encomiendo esto como te encomendaría mi vida, las comunas, el estado social de derecho y de justicia”

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 20 octubre 2016

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DIOSDADO CABELLO: EL DÍA QUE TENGAMOS QUE ACTUAR, ACTUAREMOS Y NO NOS IMPORTARÁ ABSOLUTAMENTE NADA LO QUE DIGA EL IMPERIALISMO, LO VAMOS A HACER POR LA PATRIA Y LA REVOLUCIÓN.

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 18 octubre 2016

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UN DÍA COMO HOY ALBERTO LOVERA SURGIÓ DEL MAR PARA ACUSAR A SUS ASESINOS

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 18 octubre 2016

lovera

Por Fidel Ernesto Vásquez

El padre de la estrategia criminal fue Carlos Andrés Pérez, quien había sido incorporado al Congreso bajo la protesta generalizada de la oposición, pues era la cabeza visible de toda una política represiva y antipopular que había costado numerosas vidas, mantenía las cárceles llenas de presos políticos y había institucionalizado la tortura como método en los diferentes cuerpos policiales civiles y militares, con los cuales competía en ferocidad terrorista una serie de grupos partidistas de AD llamados comúnmente “las bandas armadas”.

Los Senadores y Diputados del Partido Comunista de Venezuela y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) eran sistemáticamente hostigados con seguimientos/registros policiales y sus hogares asaltados. El gobierno mantenía una permanente suspensión de garantías constitucionales que facilitaban los desmanes policiales y partidistas.

Ese día 30 de septiembre fueron asaltadas las casas de habitación de Gustavo Machado (PCV), Jesús Villavicencio (MIR), Eduardo Machado (PCV), Jesús María Casal (MIR) y Jesús Farías (PCV), y los jefes de las comisiones asaltantes eran Carlos José Vegas Delgado (a) “Capitán”, Inspector General de la DIGEPOL y el ex-cubano Orlando García, Jefe del Departamento de Investigaciones del mismo cuerpo represivo.

Entre los funcionarios más agresivos estaban: Régulo Martínez, Carlos Farrera, Alí Ruiz, Mario Segundo Leal y Marco Antonio Sabino Pérez, del Departamento de Jefatura de la Digepol.

Todos esos atracadores con apoyo de la derecha criminal en el gobierno eran conocidos como “los muchachos de Carlos Andrés”, entre ellos su pupilo Henry Ramos Allup y sus nombres habían trascendido al conocimiento público por los innumerables delitos por ellos cometidos, entre los cuales podemos resaltar el asesinato del camarada Alí José Paredes, ametrallado el 5 de abril de 1963 en su casa, frente a su madre y hermanas por una comisión encabezada por el “capitán” Vegas y Marco Antonio Sabino Pérez.

Esa era la “democracia” que pendía sobre los venezolanos cuando no era posible hacer efectivo derecho alguno pues las garantías constitucionales se hallaban permanentemente suspendidas, había partidos políticos inhabilitados o ilegalizados y el presidente de la República vociferaba en radio y televisión que las calles no eran del pueblo sino de la policía y ordenaba “disparar primero y averiguar después”, en apego a las enseñanzas de su mentor estadounidense Joseph McCarthy, implacable perseguidor de intelectuales, científicos, artistas, militantes políticos, trabajadores y cualquiera que osara emitir una opinión contraria al imperio estadounidense.

Una de las víctimas de esas ejecutorias “MacCartistas” increpó una vez al senador McCarthy preguntándole si tenía idea de lo que significaba decencia.

Ministro del Interior era Carlos Andrés Pérez, bastante ducho en trampas, indecencias y conjuras como aquella de colocar “pruebas” en hogares y locales allanados para luego armar expedientes contra militantes y simpatizantes de los partidos que adversaban al gobierno. Uno de esos “descubrimientos” fue un documento titulado “Operación Loto contra Macuare” que Carlos Vegas Delgado declaró haber encontrado en la residencia del dirigente del PCV, Gustavo Machado. En el documento “descubierto” se exponía la presunta orden para que un sector del PCV actuara contra otro u otros bajo la justificación de “línea dura” contra “línea blanda”. La policía política quedaba exenta de ser acusada por los crímenes que cada día se incrementaban.

En esa práctica el Ministro del Interior, Carlos Andrés Pérez, jefe directo de la DIGEPOL, favorecía una militarización de la sociedad en desmedro del poder civil, como evidenció un episodio protagonizado por el jefe de la Guardia Nacional, general José Agustín Paredes Maldonado, quien ordenó imprimir y distribuir un volante mediante el cual ordenaba detener vivo o muerto a un militante revolucionario. Un Fiscal del Ministerio Público intentó atenuar esa barrabasada haciendo uso de malabarismos leguleyescos, llegando a sostener que la orden de asesinato públicamente dictada no era violatoria de la Constitución Nacional pero al final quedó en ridículo por partida doble pues el militar dio una rueda de prensa en la cual un periodista comentó la interpretación hecha por el Fiscal, a lo cual el militar increpó al “fiscalito” que no le adornara lo dicho, pues era bastante claro su significado.

Ese era el “respeto a la Constitución y a las leyes” que observaban los representantes de los gobiernos adecopeyanos, cuyas direcciones no dudaban en cometer cualquier acción delictiva si ello le garantizaba el control, como lo demostraron dando el golpe de estado al Parlamento el 30 de septiembre de 1963.

Allí está la crónica escrita para quienes deseen verificarlo y también para constatar el silencio cómplice de los organismos “defensores de los derechos” ante la censura de prensa, la permanente suspensión de garantías constitucionales, el arrinconamiento de los sectores populares a una peor calidad de vida, la tortura y el asesinato de militantes políticos y sociales. Importante también para indagar por qué los autores intelectuales y materiales de aquellas acciones antidemocráticas claman hoy desde una sedicente “MUD” por una libertad y unos derechos que ellos desconocieron y conculcaron durante todos los años de sus gobiernos.

Y no se trataba de algunos “excesos policiales” como intentaban justificar a veces. Era la aplicación de una política, como quedó demostrado luego de la transición entre el gobierno presidido por Rómulo Betancourt y aquél encabezado por Raúl Leoni.

Se recrudece la violencia de los cuerpos represivos y el gobierno institucionaliza una figura tenebrosa: los “desaparecidos”, ciudadanos venezolanos que fueron detenidos por la Dirección General de Policía (DIGEPOL) y por el Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA), muchos de los cuales aun no se conoce dónde están, a pesar de las diligencias adelantadas por familiares, compañeros de militancia, amigos y algunos diputados, especialmente José Vicente Rangel, a quien alguna vez denominamos “Fiscal Moral de la República” por su incansable y vertical defensa de los derechos humanos, la cual salvó la vida de más de uno.

Así las cosas, el 18 de octubre de 1965 a eso de las 18:00 horas es detenido cerca de la Plaza de las Tres Gracias el camarada Alberto Lovera, dirigente del Partido Comunista de Venezuela, quien circulaba en su automóvil, cuando fue interceptado por una comisión de la Digepol encabezada por el “capitán” Carlos Vegas Delgado. Era Ministro de Relaciones Interiores Gonzalo Barrios.

Alberto fue de inmediato trasladado a la sede de la DIGEPOL en el Edificio “Las Brisas” donde comenzó a ser torturado. El director de esa policía política era J. J. Patiño González. El auto de Alberto fue visto aparcado en el estacionamiento (sótano) del cuerpo represivo por otros detenidos, y comenzó entonces el calvario para el preso, sometido a crueles tormentos por “los muchachos de Carlos Andrés”, entre quienes se mencionó entonces a Roberto Romero, Miguel Aguilar, Pedro Cisneros, Alberto Ochoa, José Ramón Antúnez, Carlos Ferrara, Douglas Rodríguez, Eduardo Armenteros González y Mario Segundo Leal.

El 23 de octubre a tempranas horas de la noche Alberto es llevado al Retén “Planchart” en Puente Mohedano y allí continúan torturándolo hasta que sus captores deciden trasladarlo al Campo Antiguerrillero de “Cachipo” en el Estado Monagas, donde fue rechazado su ingreso debido al estado físico en que se hallaba por los maltratos recibidos.

La otra parte de la tragedia fue para la esposa de Lovera, María del Mar Álvarez, quien comenzó el vía-crucis acostumbrado en esos tiempos para saber el paradero de cualquier preso político sin obtener respuestas concretas sino evasivas o simples negativas pues la complicidad de los representantes del gobierno era total.

La inmoralidad de adecos y copeyanos era tanta que llegaron a esparcir la especie de que Lovera se había “ablandado” en su línea política y por ello había sido ejecutado por sus propios compañeros de línea “dura” (recordemos el documento “Operación Loto contra Macuare” que fue “descubierto” en uno de los allanamientos practicados por los mismos asesinos de la DIGEPOL en la casa de Gustavo Machado en septiembre de 1963), infundio convertido en información oficial por parte del Jefe de la Digepol, J. J. Patiño González, quien para ello se valió de otro policía de su misma calaña, Ramón Ovidio Ataide Olvera.

Esa inmoralidad, sin embargo, no era exclusiva ni propiedad intelectual de los adecos y sus socios copeyanos. Era parte de las enseñanzas impartidas por la CIA (Central Intelligence Agency o Agencia Central de Inteligencia estadounidense), muy bien aprendidas por Carlos Andrés Pérez cuando fue amanuense de Betancourt, toda vez que en esa oportunidad el organismo terrorista del gobierno de los Estados Unidos le impartió el curso de “protección a individualidades” bajo tutoría del policía batistiano y agente de la CIA, Orlando García, a quien luego veríamos como Jefe de Investigaciones de la DIGEPOL y socio de la empresa de armas “Margold”, esa misma que “nunca le había vendido ni una navajita” (Carlos Andrés Pérez) a sus colegas de las FAN.

Cuando el gobierno de los Estados Unidos necesita fabricar una “noticia” recurre a sus agentes CIA distribuidos por todo el mundo. La Estación CIA en Caracas puede, por ejemplo, triangular a la Estación Santiago de Chile una información específica que allá es manejada por sus enlaces con la prensa y convertida en noticia o editorial de cualquier diario. En este caso la “noticia”, sin identificación de fuentes (“propaganda negra” en las Operaciones CIA-Medios de Difusión) apareció en el diario chileno “El Mercurio” y asentaba lo que el gobierno de Venezuela, entonces fiel aliado del Departamento de Estado, quería y necesitaba que dijera: que el camarada Lovera había sido asesinado por sus propios compañeros de militancia por disensiones internas respecto a la lucha armada.

Y mientras, en el diario “El Nacional”, el dirigente adeco Carlos Canache Mata, quien por la responsabilidad que tenía en el partido y en el gobierno era difícil que ignorara lo que con Lovera ocurría, escribía ristras de sandeces mal intencionadas tratando de negar la responsabilidad de su gobierno, su partido y su policía política en las torturas que sufría el desaparecido, sembrando dudas respecto a la presunta huida de Alberto, su incorporación a la guerrilla y la posible muerte a manos de los mismos compañeros del camarada preso por divisiones internas, desarrollando el esquema que sus jefes le habían ordenado.

La verdad surgió del mar en una playa de Lechería, Estado Anzoátegui, donde un grupo de criminales con chapas policiales y apoyo de la derecha criminal en el gobierno había lanzado el cuerpo sin vida después de haberlo sometido a insoportables tormentos. La exhumación indicó que las yemas de sus dedos habían sido rebanadas, tenía vértebras cervicales desprendidas y para que se hundiera le ataron una cadena con un pico de los usados en construcción.

Hoy, a cincuenta y un años de cometido ese horrendo crimen de la democracia tal como la entienden los adecos y copeyanos de vieja y nueva (de)generación (Primero Justicia, Voluntad Popular y demás derivados), rendimos homenaje, en nombre de Alberto, a todas las víctimas de una falsa democracia de la represión impuesta por los gobiernos adecopeyanos para silenciar las voces de protesta de un pueblo que nunca dejó de manifestarse contra la violencia,  la inequidad y la injusticia.

La lucha firme, constante y leal de nuestras victimas y desaparecidos durante ese capítulo horrendo de 40 años del pacto de Punto Fijo, hoy ve la justicia reflejada en la palabra y acción del huracán Bolivariano, asumido por nuestro Comandante Hugo Chávez, con las más nobles doctrinas de hacer Patria, pues, no entrego los sueños postergados de las luchas incansables de nuestros mártires,  hoy es asumido con la misma valentía y coraje por nuestro Presidente Obrero Nicolás Maduro, impulsando una política de Paz en una Patria resuelta a ser libre para siempre, con un pueblo que toma esa Paz como bandera para la consolidación de la Revolución Bolivariana y Chavista, HOY LAS CALLES SON Y SEGUIRÁN SIENDO DEL PUEBLO, NO DE LA OLIGARQUIA!

Y como solía decir Argimiro Gabaldón, el comandante “Carache”, es el camino.

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FIDEL CASTRO, EL COMANDANTE DE LA DIGNIDAD DE LOS PUEBLOS, FUE ABSUELTO POR LA HISTORIA.

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 16 octubre 2016

Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro en el juicio del Moncada, el 16 de octubre de 1953

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Señores magistrados:

Nunca un abogado ha tenido que ejercer su oficio en tan difíciles condiciones: nunca contra un acusado se había cometido tal cúmulo de abrumadoras irregularidades. Uno y otro, son en este caso la misma persona. Como abogado, no ha podido ni tan siquiera ver el sumario y, como acusado, hace hoy setenta y seis días que está encerrado en una celda solitaria, total y absolutamente incomunicado, por encima de todas las prescripciones humanas y legales.

Quien está hablando aborrece con toda su alma la vanidad pueril y no están ni su ánimo ni su temperamento para poses de tribuno ni sensacionalismo de ninguna índole. Si he tenido que asumir mi propia defensa ante este tribunal se debe a dos motivos. Uno: porque prácticamente se me privó de ella por completo; otro: porque sólo quien haya sido herido tan hondo, y haya visto tan desamparada la patria y envilecida la justicia, puede hablar en una ocasión como ésta con palabras que sean sangre del corazón y entrañas de la verdad.

No faltaron compañeros generosos que quisieran defenderme, y el Colegio de Abogados de La Habana designó para que me representara en esta causa a un competente y valeroso letrado: el doctor Jorge Pagliery, decano del Colegio de esta ciudad. No lo dejaron, sin embargo, desempeñar su misión: las puertas de la prisión estaban cerradas para él cuantas veces intentaba verme; sólo al cabo de mes y medio, debido a que intervino la Audiencia, se le concedieron diez minutos para entrevistarse conmigo en presencia de un sargento del Servicio de Inteligencia Militar. Se supone que un abogado deba conversar privadamente con su defendido, salvo que se trata de un prisionero de guerra cubano en manos de un implacable despotismo que no reconozca reglas legales ni humanas. Ni el doctor Pagliery ni yo estuvimos dispuestos a tolerar esta sucia fiscalización de nuestras armas para el juicio oral. ¿Querían acaso saber de antemano con qué medios iban a ser reducidas a polvo las fabulosas mentiras que habían elaborado en torno a los hechos del cuartel Moncada y sacarse a relucir las terribles verdades que deseaban ocultar a toda costa? Fue entonces cuando se decidió que, haciendo uso de mi condición de abogado, asumiese yo mismo mi propia defensa.

Esta decisión, oída y trasmitida por el sargento del SIM, provocó inusitados temores; parece que algún duendecillo burlón se complacía diciéndoles que por culpa mía los planes iban a salir muy mal; y vosotros sabéis de sobra, señores magistrados, cuántas presiones se han ejercido para que se me despojase también de este derecho consagrado en Cuba por una larga tradición. El tribunal no pudo acceder a tales pretensiones porque era ya dejar a un acusado en el colmo de la indefensión. Ese acusado, que está ejerciendo ahora ese derecho, por ninguna razón del mundo callará lo que debe decir. Y estimo que hay que explicar, primero que nada, y qué se debió la feroz incomunicación a que fui sometido; cuál es el propósito al reducirme al silencio; por qué se fraguaron planes; qué hechos gravísimos se le quieren ocultar al pueblo; cuál es el secreto de todas las cosas extrañas que han ocurrido en este proceso. Es lo que me propongo hacer con entera claridad.

Vosotros habéis calificado este juicio públicamente como el más trascendental de la historia republicana, y así lo habéis creído sinceramente, no debisteis permitir que os lo mancharan con un fardo de burlas a vuestra autoridad. La primer sesión del juicio fue el 21 de septiembre. Entre un centenar de ametralladoras y bayonetas que invadían escandalosamente la sala de justicia, más de cien personas se sentaron en el banquillo de los acusados. Una gran mayoría era ajena a los hechos y guardaba prisión preventiva hacía muchos días, después de sufrir toda clase de vejámenes y maltratos en los calabozos de los cuerpos represivos; pero el resto de los acusados, que era el menor número, estaban gallardamente firmes, dispuestos a confirmar con orgullo su participación en la batalla por la libertad, dar un ejemplo de abnegación sin precedentes y librar de las garras de la cárcel a aquel grupo de personas que con toda mala fe habían sido incluidas en el proceso. Los que habían combatido una vez volvían a enfrentarse. Otra vez la causa justa del lado nuestro; iba a librarse contra la infamia el combate terrible de la verdad. ¡Y ciertamente que no esperaba el régimen la catástrofe moral que se avecinaba!

¿Cómo mantener todas su falsas acusaciones? ¿Cómo impedir que se supiera lo que en realidad había ocurrido, cuando tal número de jóvenes había ocurrido, cuando tal número de jóvenes estaban dispuestos a correr todos los riesgos: cárcel, tortura y muerte, si era preciso, por denunciarlo ante el tribunal?

En aquella primera sesión se me llamó a declarar y fui sometido a interrogatorio durante dos horas, contestando las preguntas del señor fiscal y los veinte abogados de la defensa. Puede probar con cifras exactas y datos irrebatibles las cantidades de dinero invertido, la forma en que se habían obtenido y las armas que logramos reunir. No tenía nada que ocultar, porque en realidad todo había sido logrado con sacrificios sin precedentes en nuestras contiendas republicanas. Hablé de los propósitos que nos inspiraban en la lucha y del comportamiento humano y generoso que en todo momento mantuvimos con nuestros adversarios. Si pude cumplir mi cometido demostrando la no participación, ni directa ni indirecta, de todos los acusados falsamente comprometidos en la causa, se lo debo a la total adhesión y respaldo de mis heroicos compañeros, pues dije que ellos no se avergonzarían ni se arrepentirían de su condición de revolucionarios y de patriotas por el hecho de tener que sufrir las consecuencias. No se me permitió nunca hablar con ellos en la prisión y, sin embargo, pensábamos hacer exactamente lo mismo. Es que, cuando los hombres llevan en la mente un mismo ideal, nada puede incomunicarlos, ni las paredes de una cárcel, ni la tierra de los cementerios, porque un mismo recuerdo, una misma alma, una misma idea, una misma conciencia y dignidad los alienta a todos.

Desde aquel momento comenzó a desmoronarse como castillo de naipes el edificio de mentiras infames que había levantado el gobierno en torno a los hechos, resultando de ello que el señor fiscal comprendió cuán absurdo era mantener en prisión intelectuales, solicitando de inmediato para ellas la libertas provisional.

Terminadas mis declaraciones en aquella primera sesión, yo había solicitado permiso del tribunal para abandonar el banco de los acusados y ocupar un puesto entre los abogados defensores, lo que, en efecto, me fue concedido. Comenzaba para mí entonces la misión que consideraba más importante en este juicio: destruir totalmente las cobardes calumnias que se lanzaron contra nuestros combatientes, y poner en evidencia irrebatible los crímenes espantosos y repugnantes que se habían cometido con los prisioneros, mostrando ante la faz de la nación y del mundo la infinita desgracia de este pueblo, que está sufriendo la opresión más cruel e inhumana de toda su historia.

La segunda sesión fue el martes 22 de septiembre. Acababan de prestar declaración apenas diez personas y ya había logrado poner en claro los asesinatos cometidos en la zona de Manzanillo, estableciendo específicamente y haciéndola constar en acta, la responsabilidad directa del capitán jefe de aquel puesto militar. Faltaban por declarar todavía trescientas personas. ¿Qué sería cuando, con una cantidad abrumadora de datos y pruebas reunidos, procediera a interrogar, delante del tribunal, a los propios militares responsables de aquellos hechos? ¿Podía permitir el gobierno que yo realizara tal cosa en presencia del público numeroso que asistía a las sesiones, los reporteros de prensa, letrados de toda la Isla y los líderes de los partidos de oposición a quienes estúpidamente habían sentado en el banco de los acusados para que ahora pudieran escuchar bien de cerca todo cuanto allí se ventilara? ¡Primero dinamitaban la Audiencia, con todos sus magistrados, que permitirlo!

Idearon sustraerme del juicio y procedieron a ellos manu militari. El viernes 25 de septiembre por la noche, víspera de la tercera sesión, se presentaron en mi celda dos médicos sesión, se presentaron en mi celda dos médicos del penal; estaban visiblemente apenados: “Venimos a hacerte un reconocimiento” —me dijeron. “¿Y quién se preocupa tanto por mi salud?” —les pregunté. Realmente, desde que los ví había comprendido el propósito. Ellos no pudieron ser más caballeros y me explicaron la verdad: esa misma tarde había estado en la prisión el coronel Chaviano y les dijo que yo “le estaba haciendo en el juicio un daño terrible al gobierno”, que tenían que firmar un certificado donde se hiciera constar que estaba enfermo y no podía, por tanto, seguir asistiendo a las sesiones. Me expresaron además los médicos que ellos, por su parte, estaban dispuestos a renunciar a sus cargos y exponerse a las persecuciones, que ponían el asunto en mis manos para que yo decidiera. Para mí era duro pedirles a aquellos hombres que se inmolaran sin consideraciones, pero tampoco podía consentir, por ningún concepto, que se llevaran a cabo tales propósitos. Para dejarlo a sus propias conciencias, me limité a contestarles: “Ustedes sabrán cuál es su deber; yo sé bien cuál es el mío.”

Ellos, después que se retiraron, firmaron el certificado; sé que lo hicieron porque creían de buena fe que era el único modo de salvarme al vida, que veían en sumo peligro. No me comprometí a guardar silencio sobre este diálogo; sólo estoy comprometido con la verdad, y si decirla en este caso pudieran lesionar el interés material de esos buenos profesionales, dejo limpio de toda duda su honor, que vale mucho más. Aquella misma noche, redacté una carta para este tribunal, denunciando el plan que se tramaba, solicitando la visita de dos médicos forenses para que certificaran mi perfecto estado de salud y expresándoles que si, para salvar mi vida, tenían que permitir semejante artimaña, prefería perderla mil veces. Para dar a entender que estaba resuelto a luchar solo contra tanta bajeza, añadí a mi escrito aquel pensamiento del Maestro: “Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército”. Ésa fue la carta que, como sabe el tribunal, presentó la doctora Melba Hernández, en la sesión tercera del juicio oral del 26 de septiembre. Pude hacerla llegar a ella, a pesar de la implacable vigilancia que sobre mí pesaba. Con motivo de dicha carta, por supuesto, se tomaron inmediatas represalias: incomunicaron a la doctora Hernández, y a mí, como ya lo estaba, me confinaron al más apartado lugar de la cárcel. A partir de entonces, todos los acusados eran registrados minuciosamente, de pies a cabeza, antes de salir para el juicio.

Vinieron los médicos forenses el día 27 y certificaron que, en efecto, estaba perfectamente bien de salud. Sin embargo, pese a las reiteradas órdenes del tribunal, no se me volvió a traer a ninguna sesión del juicio. Agréguese a esto que todos los días eran distribuidos, por personas desconocidas, cientos de panfletos apócrifos donde se hablaba de rescatarme de la prisión, coartada estúpida para eliminarme físicamente con pretexto de evasión. Fracasados estos propósitos por la denuncia oportuna de amigos y alertas y descubierta la falsedad del certificado médico, n les quedó otro recurso, para impedir mi asistencia al juicio, que el desacato abierto y descarado…

Caso insólito el que se estaba produciendo, señores magistrados: un régimen que tenía miedo de presentar a un acusado ante los tribunales; un régimen de terror y de sangre, que se espantaba ante la convicción moral de un hombre indefenso, desarmado, incomunicado y calumniado. Así, después de haberme privado de todo, me privaban por último del juicio donde era el principal acusado. Téngase en cuenta que esto se hacía estando en plena vigencia la suspensión de garantías y funcionando con todo rigor la Ley de Orden Público y la censura de radio y prensa. ¡Qué crímenes tan horrendos habrá cometido este régimen que tanto temía la voz de un acusado!

Debo hacer hincapié en actitud insolente e irrespetuosa que con respecto a vosotros han mantenido en todo momento los jefes militares. Cuantas veces este tribunal ordenó que cesara la inhumana incomunicación que pesaban sobre mí, cuantas veces ordenó que se respetasen mis derechos más elementales, cuantas veces demandó que se me presentara a juicio, jamás fue obedecido; una por una, se desacataron todas sus órdenes. Peor todavía: en la misma presencia del tribunal, en la primera y segunda sesión, se me puso al lado una guardia perentoria para que me impidiera en absoluto hablar con nadie, ni aun en los momentos de receso, dando a entender que, no ya en la prisión, sino hasta en la misma Audiencia y en vuestra presencia, no hacían el menor caso de vuestras disposiciones. Pensaba plantear este problema en la sesión siguiente como cuestión de elemental honor para el tribunal, pero… ya no volví más. Y si a cambio de tanta irrespetuosidad nos traen aquí para que vosotros nos enviéis a la cárcel, en nombre de una legalidad que únicamente ellos y exclusivamente ellos están violando desde el 10 de marzo, harto triste es el papel que os quieren imponer. No se ha cumplido ciertamente en este caso ni una sola vez la máxima latina: cedant arma togae. Ruego tengáis muy en cuenta esta circunstancia.

Más, todas las medidas resultaron completamente inútiles, porque mis bravos compañeros, con civismo sin precedentes, cumplieron cabalmente su deber.

“Sí, vinimos a combatir por la libertad de Cuba y no nos arrepentimos de haberlo hecho”, decían uno por uno cuando eran llamados a declarar, e inmediatamente, con impresionante hombría, dirigiéndose al tribunal, denunciaban los crímenes horribles que se habían cometido en los cuerpos de nuestros hermanos. Aunque ausente, pude seguir el proceso desde mi celda en todos sus detalles, gracias a la población penal de la prisión de Boniato que, pese a todas las amenazas de severos castigos, se valieron de ingeniosos medios para poner en mis manos recortes de periódicos e informaciones de toda clase. Vengaron así los abusos e inmoralidades del director Taboada y del teniente supervisor Rosabal, que los hacen trabajar de sol a sol, construyendo palacetes privados, y encima los matan de hambre malversando los fondos de subsistencia.

A medida que se desarrolló el juicio, los papeles se invirtieron: los que iban a acusar salieron acusados, y los acusados se convirtieron en acusadores. No se juzgó allí a los revolucionarios, se juzgó para siempre a un señor que se llama Batista… ¡Monstrum horrendum!… No importa que los valientes y dignos jóvenes hayan sido condenados, si mañana el pueblo condenará al dictador y a sus crueles esbirros. A Isla de Pinos se les envió, en cuyas circulares mora todavía el espectro de Castells y no se ha apagado aún el grito de tantos y tantos asesinados; allí han ido a purgar, en amargo cautiverio, su amor a la libertad, secuestrados de la sociedad, arrancados de sus hogares y desterrados de la patria. ¿No creéis, como dije, que en tales circunstancias es ingrato y difícil a este abogado cumplir su misión?

Como resultado de tantas maquinaciones turbias e ilegales, por voluntad de los que mandan y debilidad de los que juzgan, heme aquí en este cuartico del Hospital Civil, adonde se me ha traído para ser juzgado en sigilo, de modo que no se me oiga, que mi voz se apague y nadie se entere de las cosas que voy a decir. ¿Para qué se quiere ese imponente Palacio de Justicia, donde los señores magistrados se encontrarán, sin duda, mucho más cómodos? No es conveniente, os lo advierto, que se imparta justicia desde el cuarto de un hospital rodeado de centinelas con bayonetas calada, porque pudiera pensar la ciudadanía que nuestra justicia está enferma… y está presa.

Os recuerdo que vuestras leyes de procedimiento establecen que el juicio será “oral y público”; sin embargo, se ha impedido por completo al pueblo la entrada en esta sesión. Sólo han dejado pasar dos letrados y seis periodistas, en cuyos periódicos la censura no permitirá publicar una palabra. Veo que tengo por único público, en la sala y en los pasillos, cerca de cien soldados y oficiales. ¡Gracias por la seria y amable atención que me están prestando! ¡Ojalá tuviera delante de mí todo el Ejército! Yo sé que algún día arderá en deseos de lavar la mancha terrible de vergüenza y de sangre que han lanzado sobre el uniforme militar las ambiciones de un grupito desalmado. Entonces ¡ay de los que cabalgan hoy cómodamente sobre sus nobles guerreras… si es que el pueblo no los ha desmontado mucho antes!

Por último, debo decir que no se dejó pasar a mi celda en la prisión ningún tratado de derecho penal. Sólo puedo disponer de este minúsculo código que me acaba de prestar un letrado, el valiente defensor de mis compañeros: doctor Baudilio Castellanos. De igual modo se prohibió que llegaran a mis manos los libros de Martí; parece que la censura de la prisión los consideró demasiado subversivos. ¿O será porque yo dije que Martí era el autor intelectual del 26 de Julio? Se impidió, además, que trajese a este juicio ninguna obra de consulta sobre cualquier otra materia. ¡No importa en absoluto! Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro y en el pensamiento las nobles ideas de todos los hombres que han defendido la libertad de los pueblos.

Sólo una cosa voy a pedirle al tribunal; espero que me la conceda en compensación de tanto exceso y desafuero como ha tenido que sufrir este acusado sin amparo alguno de las leyes: que se respete mi derecho a expresarme con entera libertad. Sin ello no podrán llenarse ni las meras apariencias de justicia y el último eslabón sería, más que ningún otro, de ignominia y cobardía.

Confieso que algo me ha decepcionado. Pensé que el señor fiscal vendría con una acusación terrible, dispuesto a justificar hasta la saciedad la pretensión y los motivos por los cuales en nombre del derecho y de la justicia —y ¿de qué derecho y de qué justicia? —se me debe condenar a veintiséis años de prisión. Pero no. Se ha limitado exclusivamente a leer el artículo 148 del Código de Defensa Social, por el cual, más circunstancias agravantes, solicita para mí la respetable cantidad de veintiséis años de prisión. Dos minutos me parece muy poco tiempo para pedir y justificar que un hombre se pase a la sombra más de un cuarto de siglo. ¿Está por ventura el señor fiscal disgustado con el tribunal? Porque, según observo, su laconismo en este caso se da de narices con aquella solemnidad con que los señores magistrados declararon, un tanto orgullosos, que éste era un proceso de suma importancia, y yo he visto a los señores fiscales hablar diez veces más en un simple caso de drogas heroicas para solicitar que un ciudadano sea condenado a seis meses de prisión. El señor fiscal no ha pronunciado una sola palabra para respaldar su petición. Soy justo…, comprendo que es difícil, para un fiscal que juró ser fiel a la Constitución de la República, venir aquí en nombre de un gobierno inconstitucional, factual, estatuario, de ninguna legalidad y menos moralidad, a pedir que un joven cubano, abogado como él, quizás… tan decente como él, sea enviado por veintiséis años a la cárcel. Pero el señor fiscal es un hombre de talento y yo he visto personas con menos talento que él escribir largos mamotretos en defensa de esta situación. ¿Cómo, pues, creer que carezca de razones para defenderlo, aunque sea durante quince minutos, por mucha repugnancia que esto le inspire a cualquier persona decente? Es indudable que en el fondo de esto hay una gran conjura.

Señores magistrados: ¿Por qué tanto interés en que me calle? ¿Por qué, inclusive, se suspende todo género de razonamientos para no presentar ningún blanco contra el cual pueda yo dirigir el ataque de mis argumentos? ¿Es que se carece por completo de base jurídica, moral y política para hacer un planteamiento serio de la cuestión? ¿Es que se teme tanto a la verdad? ¿Es que se quiere que yo hable también dos minutos y no toque aquí los puntos que tienen a ciertas gentes sin dormir desde el 26 de julio’ Al circunscribirse la petición fiscal a la simple lectura de cinco líneas de un artículo del Código de Defensa Social, pudiera pensarse que yo me circunscriba a lo mismo y dé vueltas y más vueltas alrededor de ellas, como un esclavo en torno a una piedra de molino. Pero no aceptaré de ningún modo esa mordaza, porque en este juicio se está debatiendo algo más que la simple libertad de un individuo: se discute sobre cuestiones fundamentales de principios, se juzga sobre el derecho de los hombres a ser libres, se debate sobre las bases mismas de nuestra existencia como nación civilizada y democrática. Cuando concluya, no quiero tener que reprocharme a mí mismo haber dejado principio por defender, verdad es decir, ni crimen sin denunciar.

El famoso articulejo del señor fiscal no merece ni un minuto de réplica. Me limitaré, por el momento, a librar contra él una breve escaramuza jurídica, porque quiero tener limpio de minucias el campo para cuando llegue la hora de tocar el degüello contra toda la mentira, falsedad, hipocresía, convencionalismos y cobardía moral sin límites en que se basa esa burda comedia que, desde el 10 de marzo y aun antes del 10 de marzo, se llama en Cuba Justicia.

Es un principio elemental de derecho penal que el hecho imputado tiene que ajustarse exactamente al tipo de delito prescrito por la ley. Si no hay ley exactamente aplicable al punto controvertido, no hay delito.

El artículo en cuestión dice textualmente: “Se impondrá una sanción de privación de libertad de tres a diez años al autor de un hecho dirigido a promover un alzamiento de gentes armadas contra los Poderes Constitucionales del Estado. La sanción será de privación de libertad de cinco a veinte años si se llevase a efecto la insurrección.”

¿En qué país está viviendo el señor fiscal? ¿Quién le ha dicho que nosotros hemos promovido alzamiento contra los Poderes Constitucionales del Estado? Dos cosas resaltan a la vista. En primer lugar, la dictadura que oprime a la nación no es un poder constitucional, sino inconstitucional; se engendró contra la Constitución, por encima de la Constitución, violando la Constitución legítima de la República. Constitución legítima es aquella que emana directamente del pueblo soberano. Este punto lo demostraré plenamente más adelante, frente a todas las gazmoñerías que han inventado los cobardes y traidores para justificar lo injustificable. En segundo lugar, el artículo habla de Poderes, es decir, plural, no singular, porque está considerado el caso de una república regida por un Poder Legislativo, un Poder Ejecutivo y un Poder Judicial que se equilibran y contrapesan unos a otros. Nosotros hemos promovido rebelión contra un poder único, ilegítimo, que ha usurpado y reunido en uno solo los Poderes Legislativos y Ejecutivo de la nación, destruyendo todo el sistema que precisamente trataba de proteger el artículo del Código que estamos analizando. En cuanto a la independencia del Poder Judicial después del 10 de marzo, ni hablo siquiera, porque no estoy para bromas… Por mucho que se estire, se encoja o se remiende, ni una sola coma del artículo 148 es aplicable a los hechos del 26 de Julio. Dejémoslo tranquilo, esperando la oportunidad en que pueda aplicarse a los que sí promovieron alzamiento contra los Poderes Constitucionales del Estado. Más tarde volveré sobre el Código para refrescarle la memoria al señor fiscal sobre ciertas circunstancias que lamentablemente se le han olvidado.

Os advierto que acabo de empezar. Si en vuestras almas queda un latido de amor a la patria, de amor a la humanidad, de amor a la justicia, escucharme con atención. Sé que me obligarán al silencio durante muchos años; sé que tratarán de ocultar la verdad por todos los medios posibles; sé que contra mí se alzará la conjura del olvido. Pero mi voz no se ahogará por eso: cobra fuerzas en mi pecho mientras más solo me siento y quiero darle en mi corazón todo el calor que le niegan las almas cobardes.

Escuché al dictador el lunes 27 de julio, desde un bohío de las montañas, cuando todavía quedábamos dieciocho hombres sobre las armas. No sabrán de amarguras e indignaciones en la vida los que no hayan pasado por momentos semejantes. Al par que rodaban por tierra las esperanzas tanto tiempo acariciadas de liberar a nuestro pueblo, veíamos al déspota erguirse sobre él, más ruin y soberbio que nuca. El chorro de mentiras y calumnias que vertió en su lenguaje torpe, odioso y repugnante, sólo puede compararse con el chorro enorme de sangre joven y limpia que desde la noche antes estaba derramando, con su conocimiento, consentimiento, complicidad y aplauso, la más desalmada turba de asesinos que pueda concebirse jamás. Haber creído durante un solo minuto lo que dijo es suficiente falta para que un hombre de conciencia viva arrepentido y avergonzado toda la vida. No tenía ni siquiera, en aquellos momentos, la esperanza de marcarle sobre la frente miserable la verdad que lo estigmatice por el resto de sus días y el resto de los tiempos, porque sobre nosotros se cerraba ya el cerco de más de mil hombres, con armas de mayor alcance y potencia, cuya consigna terminante era regresar con nuestros cadáveres. Hoy, que ya la verdad empieza a conocerse y que termino con estas palabras que estoy pronunciando la misión que me impuse, cumplida a cabalidad, puedo morir tranquilo y feliz, por lo cual no escatimaré fustazos de ninguna clase sobre los enfurecidos asesinos.

Es necesario que me detengan a considerar un poco los hechos. Se dijo por el mismo gobierno que el ataque fue realizado con tanta precisión y perfección que evidenciaba la presencia de expertos militares en la elaboración del plan. ¡Nada más absurdo! El plan fue trazado por un grupo de jóvenes ninguno de los cuales tenía experiencia militar; y voy a revelar sus nombres, menos dos de ellos que no están ni muertos mi presos: Abel Santamaría, José Luis Tasende, Renato Guitart Rosell, Pedro Miret, Jesús Montané y el que les habla. La mitad han muerto, y en justo tributo a su memoria puedo decir que no eran expertos militares, pero tenían patriotismo suficiente para darles, en igualdad de condiciones, una soberana paliza a todos los generales del 10 de marzo juntos, que no son ni militares ni patriotas. Más difícil fue organizar, entrenar y movilizar hombres y armas bajo un régimen represivo que gasta millones de pesos en espionaje, soborno y delación, tareas que aquellos jóvenes y otros muchos realizaron con seriedad, discreción y constancia verdaderamente increíbles; y más meritorio todavía será siempre darle a un ideal todo lo que se tiene y, además, la vida.

La movilización final de hombres que vinieron a esta provincia desde los más remotos pueblos de toda la Isla, se llevó a cabo con admirable precisión y absoluto secreto. Es cierto igualmente que el ataque se realizó con magnífica coordinación. Comenzó simultáneamente a las 5:15 a.m., tanto en Bayamo como en Santiago de Cuba, y, uno a uno, con exactitud de minutos y segundos prevista de antemano, fueron cayendo los edificios que rodean el campamento. Sin embargo, en aras de la estricta verdad, aun cuando disminuya nuestro mérito, voy a revelar por primera vez también otro hecho que fue fatal: la mitad del grueso de nuestras fuerzas y la mejor armada, por un error lamentable se extravió a la entrada de la ciudad y nos faltó en el momento decisivo. Abel Santamaría, con veintiún hombres, había ocupado el Hospital Civil; iban también con él para atender a los heridos un médico y dos compañeras nuestras. Raúl Castro, con diez hombres, ocupó el Palacio de Justicia; y a mí me correspondió atacar el campamento con el resto, noventa y cinco hombres. Llegué con un primer grupo de cuarenta y cinco, precedido por una vanguardia de ocho que forzó la posta tres. Fue aquí precisamente donde se inició el combate, al encontrarse mi automóvil con una patrulla de recorrido exterior armada de ametralladoras. El grupo de reserva, que tenía casi todas las armas largas, pues las cortas iban a la vanguardia, tomó por una calle equivocada y se desvió por completo dentro de una ciudad que no conocían. Debo aclarar que no albergo la menor duda sobre el valor de esos hombres, que al verse extraviados sufrieron gran angustia y desesperación. Debido al tipo de acción que se estaba desarrollando y al idéntico color de los uniformes en ambas partes combatientes, no era fácil restablecer el contacto. Muchos de ellos, detenidos más tarde, recibieron la muerte con verdadero heroísmo.

Todo el mundo tenía instrucciones muy precisas de ser, ante todo, humanos en la lucha. Nunca un grupo de hombres armados fue más generoso con el adversario. Se hicieron desde los primeros momentos numerosos prisioneros, cerca de veinte en firme; y hubo un instante, al principio, en que tres hombres nuestros, de los que habían tomado la posta: Ramiro Valdés, José Suárez y Jesús Montané, lograron penetrar en una barraca y detuvieron durante un tipo a cerca de cincuenta soldados. Estos prisioneros declararon ante el tribunal, y todos sin excepción han reconocido que se les trató con absoluto respeto, sin tener que sufrir ni siquiera una palabra vejaminosa. Sobre este aspecto sí tengo que agradecerle algo, de corazón, al señor fiscal: que en el juicio donde se juzgó a mis compañeros, al hacer su informe, tuvo la justicia de reconocer como un hecho indudable el altísimo espíritu de caballerosidad que mantuvimos en la lucha.

La disciplina por parte del Ejército fue bastante mala. Vencieron en último término por el número, que les daba una superioridad de quince a uno, y por la protección que les brindaban las defensas de la fortaleza. Nuestros hombres tiraban mucho mejor y ellos mismos lo reconocieron. El valor humano fue igualmente alto de parte y parte.

Considerando las causas del fracaso táctico, aparte del lamentable error mencionado, estimo que fue una falta nuestra dividir la unidad de comandos que habíamos entrenado cuidadosamente. De nuestros mejores hombres y más audaces jefes, había veintisiete en Bayamo, veintiuno en el Hospital Civil y diez en el Palacio de Justicia; de haber hecho otra distribución, el resultado pudo haber sido distinto. El choque con la patrulla (totalmente casual, pues veinte segundos antes o veinte segundos después no habría estado en ese punto) dio tiempo a que se movilizara el campamento, que de otro modo habría caído en nuestras manos sin disparar un tiro, pues ya la posta estaba en nuestro poder. Por otra parte, salvo los fusiles calibre 22 que estaban bien provistos, el parque de nuestro lado era escasísimo. De haber tenido nosotros granadas de mano, no hubieran podido resistir quince minutos.

Cuando me convencí de que todos los esfuerzos eran ya inútiles para tomar la fortaleza, comencé a retirar nuestros hombres en grupos de ocho y de diez. La retirada fue protegida por seis francotiradores que, al mando de Pedro Miret y de Fidel Labrador, le bloquearon heroicamente el paso al Ejército. Nuestras pérdidas en la lucha habían sido insignificantes; el noventa y cinco por ciento de nuestros muertos fueron producto de la crueldad y la inhumanidad cuando aquélla hubo cesado. El grupo del Hospital Civil no tuvo más que una baja; el resto fue copado al situarse las tropas frente a la única salida del edificio, y sólo depusieron las armas cuando no les quedaba una bala. Con ellos estaba Abel Santamaría, el más generoso, querido e intrépido de nuestros jóvenes, cuya gloriosa resistencia lo inmortaliza ante al historia de Cuba. Ya veremos la suerte que corrieron y cómo quiso escarmentar Batista la rebeldía y heroísmo de nuestra juventud.

Nuestros planes eran proseguir la lucha en las montañas caso de fracasar el ataque al regimiento. Pude reunir otra vez, en Siboney, la tercera parte de nuestras fuerzas; pero ya muchos estaban desalentados. Unos veinte decidieron presentarse; ya veremos también lo que ocurrió con ellos. El resto, dieciocho hombres, con las armas y el parque que quedaban, me siguieron a las montañas. El terreno era totalmente desconocido para nosotros. Durante una semana ocupamos la parte alta de la cordillera de la Gran Piedra y el Ejército ocupó la base. Ni nosotros podíamos bajar ni ellos se decidieron a subir. No fueron, pues, las armas; fueron el hambre y la sed quienes vencieron la última resistencia. Tuve que ir disminuyendo los hombres en pequeños grupos; algunos consiguieron filtrarse entre las líneas del Ejército, otros fueron presentados por monseñor Pérez Serantes. Cuando sólo quedaban conmigo dos compañeros: José Suárez y Oscar Alcalde, totalmente extenuados los tres, al amanecer del sábado 1º de agosto, una fuerza del mando del teniente Sarría nos sorprendió durmiendo. Ya la matanza de prisioneros había cesado por la tremenda reacción que provocó en la ciudadanía, y este oficial, hombre de honor, impidió que algunos matones nos asesinasen en el campo con las manos atadas.

No necesito desmentir aquí las estúpidas sandeces que, para mancillar mi nombre, inventaron los Ugalde Carrillo y su comparsa, creyendo encubrir su cobardía, su incapacidad y sus crímenes. Los hechos están sobradamente claros.

Mi propósito no es entretener al tribunal con narraciones épicas. Todo cuanto he dicho es necesario para la comprensión más exacta de lo que diré después.

Quiero hacer constar dos cosas importantes para que se juzgue serenamente nuestra actitud. Primero: pudimos haber facilitado la toma del regimiento deteniendo simplemente a todos los altos oficiales en sus residencias, posibilidad que fue rechazada, por la consideración muy humana de evitar escenas de tragedia y de lucha en las casas de las familias. Segundo: se acordó no tomar ninguna estación de radio hasta tanto no se tuviese asegurado el campamento. Esta actitud nuestra, pocas veces vista por su gallardía y grandeza, le ahorró a la ciudadanía un río de sangre. Yo pude haber ocupado, con sólo diez hombres, una estación de radio y haber lanzado al pueblo a la lucha. De su ánimo no era posible dudar: tenía el último discurso de Eduardo Chibás en la CMQ, grabado con sus propias palabras, poemas patrióticos e himnos de guerra capaces de estremecer al más indiferente, con mayor razón cuando se está escuchando el fragor del combate, y no quise hacer uso de ellos, a pesar de lo desesperado de nuestra situación.

Se ha repetido con mucho énfasis por el gobierno que l pueblo no secundó el movimiento. Nunca había oído una afirmación tan ingenua y, al propio tiempo, tan llena de mala fe. Pretenden evidenciar con ello la sumisión y cobardía del pueblo; poco falta para que digan que respalda a la dictadura, y no saben cuánto ofenden con ello a los bravos orientales. Santiago de Cuba creyó que era una lucha entre soldados, y no tuvo conocimiento de lo que ocurría hasta muchas horas después. ¿Quién duda del valor, el civismo y el coraje sin límites del rebelde y patriótico pueblo de Santiago de Cuba? Si el Moncada hubiera caído en nuestras manos, ¡hasta las mujeres de Santiago de Cuba habrían empuñado las armas! ¡Muchos fusiles se los cargaron a los combatientes las enfermeras del Hospital Civil! Ellas también pelearon. Eso no lo olvidaremos jamás.

No fue nunca nuestra intención luchar con los soldados del regimiento, sino apoderarnos por sorpresa del control y de las armas, llamar al pueblo, reunir después a los militares e invitarlos a abandonar la odiosa bandera de la tiranía y abrazar la de la libertad, defender los grandes intereses de la nación y no los mezquinos intereses de un grupito; virar las armas y disparar contra los enemigos del pueblo, y no contra el pueblo, donde están sus hijos y sus padres; luchar junto a él, como hermanos que son, y no frente a él, como enemigos que quieren que sean; ir unidos en pos del único ideal hermosos y digno de ofrendarle la vida, que es la grandeza y felicidad de la patria. A los que dudan que muchos soldados se hubieran sumado a nosotros, yo les pregunto: ¿Qué cubano no ama la gloria? ¿Qué alma no se enciende en un amanecer de libertad?

El cuerpo de la Marina no combatió contra nosotros, y se hubiera sumado sin duda después. Se sabe que ese sector de las Fuerzas Armadas es el menos adicto a la tiranía y que existe entre sus miembros un índice muy elevado de conciencia cívica. Pero en cuanto al resto del Ejército nacional, ¿hubiera combatido contra el pueblo sublevado? Yo afirmo que no. El soldado es un hombre de carne y hueso, que piensa, que observa y que siente. Es susceptible a la influencia de las opiniones, creencias, simpatías y antipatías del pueblo. Si se le pregunta su opinión dirá que no puede decirla; pero eso no significa que carezca de opinión. Le afectan exactamente los mismos problemas que a los demás ciudadanos conciernen: subsistencia, alquiler, la educación de los hijos, el porvenir de éstos, etcétera. Cada familiar es un punto de contacto inevitable entre él y el pueblo y la situación presente y futura de la sociedad en que vive. Es necio pensar que porque un soldado reciba un sueldo del Estado, bastante módico, haya resuelto las preocupaciones vitales que le imponen sus necesidades, deberes y sentimientos como miembro de una familia y de una colectividad social.

Ha sido necesaria esta breve explicación porque es el fundamento de un hecho en que muy pocos han pensado hasta el presente: el soldado siente un profundo respeto por el sentimiento de la mayoría del pueblo. Durante el régimen de Machado, en la misma medida en que crecía la antipatía popular, decrecía visiblemente la fidelidad del Ejército, a extremos que un grupo de mujeres estuvo a punto de sublevar el campamento de Columbia. Pero más claramente prueba de esto un hecho reciente: mientras el régimen de Grau San Martín mantenía en el pueblo su máxima popularidad, proliferaron en el Ejército, alentadas por ex militares sin escrúpulos y civiles ambiciosos, infinidad de conspiraciones, y ninguna de ellas encontró eco en la masa de los militares.

El 10 de marzo tiene lugar en el momento en que había descendido hasta el mínimo el prestigio del gobierno civil, circunstancia que aprovecharon Batista y su camarilla. ¿Por qué no lo hicieron después del 1º de junio? Sencillamente porque si esperan que la mayoría de la nación expresase sus sentimientos en las urnas, ninguna conspiración hubiera encontrado eco en la tropa.

Puede hacerse, por tanto, una segunda afirmación: el Ejército jamás se ha sublevado contra un régimen de mayoría popular. Estas verdades son históricas, y si Batista se empeña en permanecer a toda costa en el poder contra la voluntad absolutamente mayoritaria de Cuba, su fin será más trágico que el de Gerardo Machado.

Puedo expresar mi concepto en lo que a las Fuerzas Armadas se refiere, porque hablé de ellas y las defendía cuando todos callaban, y no lo hice para conspirar ni por interés de ningún género, porque estábamos en plena normalidad constitucional, sino por meros sentimientos de humanidad y deber cívico. Era en aquel tiempo el periódico Alerta uno de los más leídos por la posición que mantenía entonces en la política nacional, y desde sus páginas realicé una memorable campaña contra el sistema de trabajos forzados a que estaban sometidos los soldados en las fincas privadas de los altos personajes civiles y militares, aportando datos, fotografías, películas y pruebas de todas clases con las que me presenté también ante los tribunales denunciando el hecho el día 3 de marzo de 1952. Muchas veces dije en esos escritos que era de elemental justicia aumentarles el sueldo a los hombres que prestaban sus servicios en las Fuerzas Armadas. Quiero saber de uno más que haya levantado su voz en aquella ocasión para protestar contra tal injusticia. No fue por cierto Batista y compañía, que vivía muy bien protegido en su finca de recreo con toda clase de garantías, mientras yo corría mil riesgos sin guardaespaldas ni armas.

Conforme lo defendí entonces, ahora, cuando todos callan otra vez, le digo que se dejó engañar miserablemente, y a la mancha, el engaño y la vergüenza del 10 de marzo, ha añadido la mancha y la vergüenza, mil veces más grande, de los crímenes espantosos e injustificables de Santiago de Cuba. Desde ese momento el uniforme del Ejército está horriblemente salpicado de sangre, y si en aquella ocasión dije ante el pueblo y denuncié ante los tribunales que había militares trabajando como esclavos en las fincas privadas, hoy amargamente digo que hay militares manchados hasta el pelo con la sangre de muchos jóvenes cubanos torturados y asesinados. Y digo también que si es para servir a la República, defender a la nación, respetar al pueblo y proteger al ciudadano, es justo que un soldado gane por lo menos cien pesos; pesos es para matar y asesinar, para oprimir al pueblo, traicionar la nación y defender los intereses de un grupito, no merece que la República se gaste ni un centavo en ejército, y el campamento de Columbia debe convertirse en una escuela e instalar allí, en vez de soldados, diez mil niños huérfanos.

Como quiero ser justo antes de todo, no puedo considerar a todos los militares solidarios de esos crímenes, esas manchas y esas vergüenzas que son obras de unos cuantos traidores y malvados, pero todo militar de honor y dignidad que ame su carrera y quiera su constitución, está en el deber de exigir y luchar para que esas manchas sean lavadas, esos engaños sean vengados y esas culpas sean castigadas si no quieren que ser militar sea para siempre una infamia en vez de un orgullo.

Claro que el 10 de marzo no tuvo más remedio que sacar a los soldados de las fincas privadas, pero fue para ponerlos a trabajar de reporteros, choferes, criados y guardaespaldas de toda la fauna de politiqueros que integran el partido de la dictadura. Cualquier jerarca de cuarta o quinta categoría se cree con derecho a que un militar le maneje el automóvil y le cuida las espaldas, cual si estuviesen temiendo constantemente un merecido puntapié.

Si existía en realidad un propósito reivindicador, ¿por qué no se les confiscaron todas las fincas y los millones a los que como Genovevo Pérez Dámera hicieron su fortuna esquilmando a los soldados, haciéndolos trabajar como esclavos y desfalcando los fondos de las Fuerzas Armadas? Pero no: Genovevo y los demás tendrán soldados cuidándolos en sus fincas porque en el fondo todos los generales del 10 de marzo están aspirando a hacer lo mismo y no pueden sentar semejante precedente.

El 10 de marzo fue un engaño miserable, sí… Batista, después de fracasar por la vía electoral él y su cohorte de politiqueros malos y desprestigiados, aprovechándose de su descontento, tomaron de instrumento al Ejército para trepar al poder sobre las espaldas de los soldados. Y yo sé que hay muchos hombres disgustados por el desengaño: se les aumentó el sueldo y después con descuentos y rebajas de toda clase se les volvió a reducir; infinidad de viejos elementos desligados de los institutos armados volvieron a filas cerrándoles el paso a hombres jóvenes, capacitados y valiosos; militares de mérito han sido postergados mientras prevalece el más escandaloso favoritismo con los parientes y allegados de los altos jefes. Muchos militares decentes se están preguntando a estas horas qué necesidad tenían las Fuerzas Armadas de cargar con la tremenda responsabilidad histórica de haber destrozado nuestra Constitución para llevar al poder a un grupo de hombres sin moral, desprestigiados, corrompidos, aniquilados para siempre políticamente y que no podían volver a ocupar un cargo público si no era a punta de bayoneta, bayoneta que no empuñan ellos…

Por otro lado, los militares están padeciendo una tiranía peor que los civiles. Se les vigila constantemente y ninguno de ellos tiene la menor seguridad en sus puestos: cualquier sospecha injustificada, cualquier chisme, cualquier intriga, cualquier confidencia es suficiente para que los trasladen, los expulsen o los encarcelen deshonrosamente. ¿No les prohibió Tabernilla en una circular conversar con cualquier ciudadano de la oposición, es decir, el noventa y nueve por ciento del pueblo?… ¡Qué desonfianza!… ¡Ni a las vírgenes vestales de Roma se les impuso semejante regla! Las tan cacareadas casitas para los soldados no pasan de trescientas en toda la Isla y, sin embargo, con lo gastado en tanques, cañones y armas había para fabricarle una casa a cada alistado; luego, lo que le importa a Batista no es proteger al Ejército, sino que el Ejército lo proteja a él; se aumenta su poder de opresión y de muerte, pero esto no es mejorar el bienestar de los hombres. Guardias triples, acuartelamiento constante, zozobra perenne, enemistad de la ciudadanía, incertidumbre del porvenir, eso es lo que se le ha dado al soldado, o lo que es lo mismo: “Muere por el régimen, soldado, dale tu sudor y tu sangre, te dedicaremos un discurso y un ascenso póstumo (cuando ya no te importe), y después… seguiremos viviendo bien y haciéndonos ricos; mata, atropella, oprime al pueblo, que cuando el pueblo se canse y esto se acabe, tú pagarás nuestros crímenes y nosotros nos iremos a vivir como príncipes en el extranjero; y si volvemos algún día, no toques, no toques tú ni tus hijos en la puerta de nuestros palacetes, porque seremos millonarios y los millonarios no conocen a los pobres. Mata, soldado, oprime al pueblo, contra ese pueblo que iba a librarlos a ellos inclusive de la tiranía, la victoria hubiera sido del pueblo. El señor fiscal estaba muy interesado en conocer nuestras posibilidades de éxito. Esas posibilidades se basaban en razones de orden técnico y militar y de orden social. Se ha querido establecer el mito de las armas modernas como supuesto de toda imposibilidad de lucha abierta y frontal del pueblo contra la tiranía. Los desfiles militares y las exhibiciones aparatosas de equipos bélicos, tienen por objeto fomentar este mito y crear en la ciudadanía un complejo de absoluta impotencia. Ningún arma, ninguna fuerza es capaz de vencer a un pueblo que se decide a luchar por sus derechos. Los ejemplos históricos a luchar por sus derechos. Los ejemplos históricos pasados y presentes son incontables. Está bien reciente el caso de Bolivia, donde los mineros, con cartuchos de dinamita, derrotaron y aplastaron a los regimientos del ejército regular. Pero los cubanos, por suerte, no tenemos que buscar ejemplos en otro país, porque ninguno tan elocuente y hermoso como el de nuestra propia patria. Durante la guerra del 95 había en Cuba cerca de medio millón de soldados españoles sobre las armas, cantidad infinitamente superior a la que podía oponer la dictadura frente a una población cinco veces mayor. Las armas del ejército español eran sin comparación más modernas y poderosas que las de los mambises; estaba equipado muchas veces con artillería de campaña, y su infantería usaba el fusil de retrocarga similar al que usa todavía la infantería moderna. Los cubanos no disponían por lo general de otra arma que los machetes, porque sus cartucheras estaban casi siempre vacías. Hay un pasaje inolvidable de nuestra guerra de independencia narrado por el general Miró Argenter, jefe del Estado Mayor de Antonio Maceo, que pude traer copiado en esta notica para no abusar de la memoria.

“La gente bisoña que mandaba Pedro Delgado, en su mayor parte provista solamente de machete, fue diezmada al echarse encima de los sólidos españoles, de tal manera, que no es exagerado afirmar que de cincuenta hombres, cayeron la mitad. Atacaron a los españoles con los puños ¡sin pistola, sin machete y si cuchillo! Escudriñando las malezas de Río Hondo, se encontraron quince muertos más del partido cubano, sin que de momento pudiera señalarse a qué cuerpo pertenecían. No presentaban ningún vestigio de haber empuñado el arma: el vestuario estaba completo, y pendiente de la cintura no tenían más que el vaso de lata; a dos pasos de allí, el caballo exánime, con el equipo intacto. Se reconstruyó el pasaje culminante de la tragedia: esos hombres, siguiendo a su esforzado jefe, el teniente coronel Pedro Delgado, habían obtenido la palma del heroísmo; se arrojaron sobre las bayonetas con las manos solas: el ruido del metal, que sonaba en torno a ellos, era el golpe del vaso de beber al dar contra el muñón de la montura. Maceo se sintió conmovido, él, tan acostumbrado a ver la muerte en todas las posiciones y aspectos, y murmuró este panegírico: “Yo nunca había visto eso; gente novicia que ataca inerme a los españoles ¡con el vaso de beber agua por todo utensilio! ¡Y yo le daba el nombre de impedimenta!”…”

¡Así luchan los pueblos cuando quieren conquistar su libertad: les tiran piedras a los aviones y viran los tanques boca arriba!

Una vez en poder nuestro la ciudad de Santiago de Cuba, hubiéramos puesto a los orientales inmediatamente en pie de guerra. A Bayamo se atacó precisamente para situar nuestras avanzadas junto al río Cauto. No se olvide nunca que esta provincia que hoy tiene millón y medio de habitantes, es sin duda la más guerrera y patriótica de Cuba; fue ella la que mantuvo encendida la lucha por la independencia durante treinta años y le dio el mayor tributo de sangre, sacrificio y heroísmo. En Oriente se respira todavía el aire de la epopeya gloriosa y, al amanecer, cuando los gallos cantan como clarines que tocan diana llamando a los soldados y el sol se eleva radiante sobre las empinadas montañas, cada día parece que va a ser otra vez el de Yara o el de Baire.

Dije que las segundas razones en que se basaba nuestra posibilidad de éxito eran de orden social. ¿Por qué teníamos la seguridad de contar con el pueblo? Cuando hablamos de pueblo no entendemos por tal a los sectores acomodados y conservadores de la nación, a los que viene bien cualquier régimen de opresión, cualquier dictadura, cualquier despotismo, postrándose ante el amo de turno hasta romperse la frente contra el suelo. Entendemos por pueblo, cuando hablamos de lucha, la gran masa irredenta, a la que todos ofrecen y a la que todos engañan y traicionan, la que anhela una patria mejor y más digna y más justa; la que está movida por ansias digna y más justa; la que está movida por ansias ancestrales de justicia por haber padecido la injusticia y la burla generación tras generación, la que ansía grandes y sabias transformaciones en todos los órdenes y está dispuesta a dar para lograrlo, cuando crea en algo o en alguien, sobre todo cuando crea suficientemente en sí misma, hasta la última gota de sangre. La primera condición de la sinceridad y de la buena fe en un propósito, es hacer precisamente lo que nadie hace, es decir, hablar con entera claridad y sin miedo. Los demagogos y los políticos de profesión quieren obrar el milagro de estar bien en todo y con todos, engañando necesariamente a todos en todo. Los revolucionarios han de proclamar sus ideas valientemente, definir sus principios y expresar sus intenciones para que nadie se engañe, ni amigos ni enemigos.

Nosotros llamamos pueblo si de lucha se trata, a los seiscientos mil cubanos que están sin trabajo deseando ganarse el pan honradamente sin tener que emigrar de su patria en busca de sustento; a los quinientos mil obreros del campo que habitan en los bohíos miserables, que trabajan cuatro meses al año y pasan hambre el resto compartiendo con sus hijos la miseria, que no tienen una pulgada de tierra para sembrar y cuya existencia debiera mover más a compasión si no hubiera tantos corazones de piedra; a los cuatrocientos mil obreros industriales y braceros cuyos retiros, todos, están desfalcados, cuyas conquistas les están arrebatando, cuyas viviendas son las infernales habitaciones de las cuarterías, cuyos salarios pasan de las manos del patrón a las del garrotero, cuyo futuro es la rebaja y el despido, cuya vida es el trabajo perenne y cuyo descanso es la tumba; a los cien mil agricultores pequeños, que viven y mueren trabajando una tierra que no es suya, contemplándola siempre tristemente como Moisés a la tierra prometida, para morirse sin llegar a poseerla, que tienen que pagar por sus parcelas como siervos feudales una parte de sus productos, que no pueden amarla, ni mejorarla, ni embellecerla, planta un cedro o un naranjo porque ignoran el día que vendrá un alguacil con la guardia rural a decirles que tienen que irse; a los treinta mil maestros y profesores tan abnegados, sacrificados y necesarios al destino mejor de las futuras generaciones y que tan mal se les trata y se les paga; a los veinte mil pequeños comerciantes abrumados de deudas, arruinados por la crisis y rematados por una plaga de funcionarios filibusteros y venales; a los diez mil profesionales jóvenes: médicos, ingenieros, abogados, veterinarios, pedagogos, dentistas, farmacéuticos, periodistas, pintores, escultores, etcétera, que salen de las aulas con sus títulos deseosos de lucha y llenos de esperanza para encontrarse en un callejón sin salida, cerradas todas las puertas, sordas al clamor y a la súplica. ¡Ése es el pueblo, cuyos caminos de angustias están empedrados de engaños y falsas promesas, no le íbamos a decir: “Te vamos a dar”, sino: “¡Aquí tienes, lucha ahora con toda tus fuerzas para que sean tuyas la libertad y la felicidad!”

En el sumario de esta causa han de constar las cinco leyes revolucionarias que serían proclamadas inmediatamente después de tomar el cuartel Moncada y divulgadas por radio a la nación. Es posible que el coronel Chaviano haya destruido con toda intención esos documentos, pero si él los destruyó, yo los conservo en la memoria.

La primera ley revolucionaria devolvía al pueblo la soberanía y proclamaba la Constitución de 1940 como la verdadera ley suprema del Estado, en tanto el pueblo decidiese modificarla o cambiarla, y a los efectos de su implantación y castigo ejemplar a todos los que la habían traicionado, no existiendo órganos de elección popular para llevarlo a cabo, el movimiento revolucionario, como encarnación momentánea de esa soberanía, única fuente de poder legislativo, asumía todas las facultades que le son inherentes a ella, excepto de legislar, facultad de ejecutar y facultad de juzgar.

Esta actitud no podía ser más diáfana y despojada de chocherías y charlatanismos estériles: u gobierno aclamado por la masa de combatientes, recibiría todas las atribuciones necesarias para proceder a la implantación efectiva de la voluntad popular y de la verdadera justicia. A partir de ese instante, el Poder Judicial, que se ha colocado desde el 10 de marzo frente a al Constitución y fuera de la Constitución, recesaría como tal Poder y se procedería a su inmediata y total depuración, antes de asumir nuevamente las facultades que le concede la Ley Suprema de la República. Sin estas medidas previas, la vuelta a la legalidad, poniendo su custodia en manos que claudicaron deshonrosamente, sería una estafa, un engaño y una traición más.

La segunda ley revolucionaria concedía la propiedad inembargable e instransferible de la tierra a todos los colonos, subcolonos, arrendatarios, aparceros y precaristas que ocupasen parcelas de cinco o menos caballerías de tierra, indemnizando el Estado a sus anteriores propietarios a base de la renta que devengarían por dichas parcelas en un promedio de diez años.

La tercera ley revolucionaria otorgaba a los obreros y empleados el derecho a participar del treinta por ciento de las utilidades en todas las grandes empresas industriales, mercantiles y mineras, incluyendo centrales azucareros. Se exceptuaban las empresas meramente agrícolas en consideración a otras leyes de orden agrario que debían implantarse.

La cuarta ley revolucionaria concedía a todos los colonos el derecho a participar del cincuenta y cinco por ciento del rendimiento de la caña y cuota mínima de cuarenta mil arrobas a todos los pequeños colonos que llevasen tres o más años de establecidos.

La quinta ley revolucionaria ordenaba la confiscación de todos los bienes a todos los malversadores de todos los gobiernos y a sus causahabientes y herededor en cuanto a bienes percibidos por testamento o abintestato de procedencia mal habida, mediante tribunales especiales con facultades plenas de acceso a todas las fuentes de investigación, de intervenir a tales efectos las compañías anónimas inscriptas en el país o que operen en él donde puedan ocultarse bienes malversados y de solicitar de los gobiernos extranjeros extradición de personas y embargo de bienes. La mitad de los bienes recobrados pasarían a engrosar las cajas de los retiros obreros y la otra mitad a los hospitales, asilos y casas de beneficencia.

Se declaraba, además, que la política cubana en América sería de estrecha solidaridad con los pueblos democráticos del continente y que los perseguidos políticos de las sangrientas tiranías que oprimen a las naciones hermanas, encontrarían en la patria de Martí, no como hoy, persecución, hambre y traición, sino asilo generoso, hermandad y pan. Cuba debía ser baluarte de libertad y no eslabón vergonzoso de despotismo.

Estas leyes serían proclamadas en el acto y a ellas seguirían, una vez terminada la contienda y previo estudio minucioso de su contenido y alcance, otra serie de leyes y medidas también fundamentales como la reforma agraria, la reforma integral de la enseñanza y la nacionalización del trust eléctrico y el trust telefónico, devolución al pueblo del exceso ilegal que han estado cobrando en sus tarifas y pago al fisco de todas las cantidades que han burlado a la hacienda pública.

Todas estas pragmáticas y otras estarían inspiradas en el cumplimiento estricto de dos artículos esenciales de nuestra Constitución, uno de los cuales manda que se proscriba el latifundio y, a los efectos de su desaparición, la ley señale el máximo de extensión de tierra que cada persona o entidad pueda poseer para cada tipo de explotación agrícola, adoptando medidas que tiendan a revertir la tierra al cubano; y el otro ordena categóricamente al Estado emplear todos los medios que estén a su alcance para proporcionar ocupación a todo el que carezca de ella y asegurar a cada trabajador manual o intelectual una existencia decorosa. Ninguna de ellas podrá ser tachada por tanto de inconstitucional. El primer gobierno de elección popular que surgiere inmediatamente después, tendría que respetarlas, no sólo porque tuviese un compromiso moral con la nación, sino porque los pueblos cuando alcanzan las conquistas que han estado anhelando durante varias generaciones, no hay fuerza en el mundo capaz de arrebatárselas.

El problema de la tierra, el problema de la industrialización, el problema de la vivienda, el problema del desempleo, el problema de la educación y el problema de la salud del pueblo; he ahí concretados los seis puntos a cuya solución se hubieran encaminado resueltamente nuestros esfuerzos, junto con la conquista de las libertades públicas y la democracia política.

Quizás luzca fría y teórica esta exposición, si no se conoce la espantosa tragedia que está viviendo el país en estos seis órdenes, sumada a la más humillante opresión política.

El ochenta y cinco por ciento de los pequeños agricultores cubanos está pagando renta y vive bajo la perenne amenaza del desalojo de sus parcelas. Más de la mitad de las mejores tierras de producción cultivadas está en manos extranjeras. En Oriente, que es la provincia más ancha, las tierras de la United Fruit Company y la West Indies unen la costa norte con la costa sur. Hay doscientas mil familias campesinas que no tienen una vara de tierra donde sembrar unas viandas para sus hambrientos hijos y, en cambio, permanecen sin cultivar, en manos de poderosos intereses, cerca de trescientas mil caballerías de tierras productivas. Si Cuba es un país eminentemente agrícola, si su población es en gran parte campesina, si la ciudad depende del campo, si el campo hizo la independencia, si la grandeza y prosperidad de nuestra nación depende de un campesinado saludable y vigoroso que ame y sepa cultivar la tierra, de un Estado que lo proteja y lo oriente, ¿cómo es posible que continúe este estado de cosas?

Salvo unas cuantas industrias alimenticias, madereras y textiles, Cuba sigue siendo una factoría productora de materia prima. Se exporta azúcar para importar caramelos, se exportan cueros para importar zapatos,. se exporta hierro para importar arados… Todo el mundo está de acuerdo en que la necesidad de industrializar el país es urgente, que hacen falta industrias químicas, que hay que mejorar las crías, los cultivos, la técnica y elaboración de nuestras industrias alimenticias para que puedan resistir la competencia ruinosa que hacen las industrias europeas de queso, leche condensada, licores y aceites y las de conservas norteamericanas, que necesitamos barcos mercantes, que el turismo podría ser una enorme fuente de riquezas; pero los poseedores del capital exigen que los obreros pasen bajo las horcas caudinas, el Estado se cruza de brazos y la industrialización espera por las calendas griegas.

Tan grave o peor es la tragedia de la vivienda. Hay en Cuba doscientos mil bohíos y chozas; cuatrocientas mil familias del campo y de la ciudad viven hacinadas en barracones, cuarterías y solares sin las más elementales condiciones de higiene y salud; dos millones doscientas mil personas de nuestra población urbana pagan alquileres que absorben entre un quinto y un tercio de sus ingresos; y dos millones ochocientas mil de nuestra población rural y suburbana carecen de luz eléctrica. Aquí ocurre lo mismo: si el Estado se propone rebajar los alquileres, los propietarios amenazan con paralizar todas las construcciones; si el Estado se abstiene, construyen mientras pueden percibir un tipo elevado de renta, después no colocan una piedra más aunque el resto de la población viva a la intemperie. Otro tanto hace el monopolio eléctrico: extiende las líneas hasta el punto donde pueda percibir una utilidad satisfactoria, a partir de allí no le importa que las personas vivan en las tinieblas por el resto de sus días. El Estado se cruza de brazos y el pueblo sigue sin casas y sin luz.

Nuestro sistema de enseñanza se complementa perfectamente con todo lo anterior: ¿Es un campo donde el guajiro no es dueño de la tierra para qué se quieren escuelas agrícolas? ¿En una ciudad donde no hay industrias para qué se quieren escuelas técnicas o industriales? Todo está dentro de la misma lógica absurda: no hay ni una cosa ni otra. En cualquier pequeño país de Europa existen más de doscientas escuelas técnicas y de artes industriales; en Cuba, no pasan de seis y los muchachos salen con sus títulos sin tener dónde emplearse. A las escuelitas públicas del campo asisten descalzos, semidesnudos y desnutridos, menos de la mitad de los niños en edad escolar y muchas veces el maestro quien tiene que adquirir con su propio sueldo el material necesario. ¿Es así como puede hacerse una patria grande?

De tanta miseria sólo es posible liberarse con la muerte; y a eso sí los ayuda el Estado: a morir. El noventa por ciento de los niños del campo está devorado por parásitos que se les filtran desde la tierra por las uñas de los pies descalzos. La sociedad se conmueve ante la noticia del secuestro o el asesinato de una criatura, pero permanece criminalmente indiferente ante el asesinato en masa que se comete con tantos miles y miles de niños que mueren todos los años por falta de recursos, agonizando entre los estertores del dolor, y cuyos ojos inocentes, ya en ellos el brillo de la muerte, parecen mirar hacia lo infinito como pidiendo perdón para el egoísmo humano y que no caiga sobre los hombres la maldición de Dios. Y cuando un padre de familia trabaja cuatro meses la año, ¿con qué puede comprar ropas y medicinas a sus hijos? Crecerán raquíticos, a los treinta años no tendrán una pieza sana en la boca, habrán oído diez millones de discursos, y morirán al fin de miseria y decepción. El acceso a los hospitales del Estado, siempre repletos, sólo es posible mediante la recomendación de un magnate político que le exigirá al desdichado su voto y el de toda su familia para que Cuba siga siempre igual o peor.

Con tales antecedentes, ¿cómo no explicarse que desde el mes de mayo al de diciembre un millón de personas se encuentren sin trabajo y que Cuba, con una población de cinco millones y medio de habitantes, tenga actualmente más desocupados que Francia e Italia con una población de más de cuarenta millones cada una?

Cuando vosotros juzgáis a un acusado por robo, señores magistrados, no le preguntáis cuánto tiempo lleva sin trabajo, cuántos hijos tiene, qué días de la semana comió y qué días no comió, no os preocupáis en absoluto por las condiciones sociales del medio donde vive: lo enviáis a la cárcel sin más contemplaciones. Allí no van los ricos que queman almacenes y tiendas para cobrar las pólizas de seguro, aunque se quemen también algunos seres humanos, porque tienen dinero de sobra para pagar abogados y sobornar magistrados. Enviáis a la cárcel al infeliz que roba por hambre, pero ninguno de los cientos de ladrones que han robado millones al Estado durmió nunca una noche tras las rejas: cenáis con ellos a fin de año en algún lugar aristocrático y tienen vuestro respeto. En Cuba, cuando un funcionario se hace millonario de la noche a la mañana y entra en la cofradía de los ricos, puede ser recibido con las mismas palabras de aquel opulento personaje de Balzac, Taillefer, cuando brindó por el joven que acababa de heredar una inmensa fortuna: “¡Señores, bebamos al poder del oro! El señor Valentín, seis veces millonario, actualmente acaba de ascender al trono. Es rey, lo puede todo, está por encima de todo, como sucede a todos los ricos. En lo sucesivo la igualdad ante la ley, consignada al frente de la Constitución, será un mito para él, no estará sometido a las leyes, sino que las leyes se le someterá. Para los millonarios no existen tribunales ni sanciones.”

El porvenir de la nación y la solución de sus problemas no pueden seguir dependiendo del interés egoísta de una docena de financieros, de los fríos cálculos sobre ganancias que tracen en sus despachos de aire acondicionado diez o doce magnates. El país no puede seguir de rodillas implorando los milagros de unos cuantos becerros de oro que, como aquél del Antiguo Testamento que derribó la ira del profeta, no hacen milagros de ninguna clase. Los problemas de la República sólo tienen solución si nos dedicamos a luchar por ella con la misma energía, honradez y patriotismo que invirtieron nuestros libertadores en crearla. Y no es con estadistas al estilo de Carlos Saladrigas, cuyo estadismo consiste en dejarlo todo tal cual está y pasarse la vida farfullando sandeces sobre la “libertad absoluta de empresa”, “garantías al capital de inversión” y la “ley de la oferta y la demanda”, como habrán de resolverse tales problemas. En un palacete de la Quinta Avenida, estos ministros pueden charlar alegremente hasta que no quede ya ni el polvo de los huesos de los que hoy reclaman soluciones urgentes. Y en el mundo actual ningún problema social se resuelve por generación espontánea.

Un gobierno revolucionario con el respaldo del pueblo y el respeto de la nación después de limpiar las instituciones de funcionarios venales y corrompidos, procedería inmediatamente a industrializar el país, movilizando todo el capital inactivo que pasa actualmente de mil quinientos millones a través del Banco Nacional y el Banco de Fomento Agrícola e Industrial y sometiendo la magna tarea al estudio, dirección, planificación y realización por técnicos y hombres de absoluta competencia, ajenos por completo a los manejos de la política.

Un gobierno revolucionario, después de asentar sobre sus parcelas con carácter de dueños a los cien mil agricultores pequeños que hoy pagan rentas, procedería a concluir definitivamente el problema de la tierra, primero: estableciendo como ordena la Constitución un máximo de extensión para cada tipo de empresa agrícola y adquiriendo el exceso por vía de expropiación, reivindicando las tierras usurpadas al Estado, desecando marismas y terrenos pantanosos, plantando enormes viveros y reservando zonas para la repoblación forestal; segundo: repartiendo el resto disponible entre familias campesinas con preferencia a las más numerosas, fomentando cooperativas de agricultores para la utilización común de equipos de mucho costo, frigoríficos y una misma dirección profesional técnica en el cultivo y la crianza y facilitando, por último, recursos, equipos, protección y conocimientos útiles al campesinado.

Un gobierno revolucionario resolvería el problema de la vivienda rebajando resueltamente el cincuenta por ciento de los alquileres, eximiendo de toda contribución a las casas habitadas por sus propios dueños, triplicando los impuestos sobre las casas alquiladas, demoliendo las infernales cuarterías para levantar en su lugar edificios modernos de muchas plantas y financiando la construcción de viviendas en toda la Isla en escala nunca vista, bajo el criterio de que si lo ideal en el campo es que cada familia posea su propia parcela, lo ideal en la ciudad es que cada familia viva en su propia casa o apartamento. Hay piedra suficiente y brazos de sobra para hacerle a cada familia cubana una vivienda decorosa. Pero si seguimos esperando por los milagros del becerro de oro, pasarán mil años y el problema estará igual. Por otra parte, las posibilidades de llevar corriente eléctrica hasta el último rincón de la Isla son hoy mayores que nunca, por cuanto es ya una realidad la aplicación de la energía nuclear a esa rama de la industria, lo cual abaratará enormemente su costo de producción.

Con estas tres iniciativas y reformas el problema del desempleo desaparecería automáticamente y la profilaxis y al lucha contra las enfermedades sería tarea mucho más fácil.

Finalmente, un gobierno revolucionario procedería a la reforma integral de nuestra enseñanza, poniéndola a tono con las iniciativas anteriores, para preparar debidamente a las generaciones que están llamadas a vivir en una patria más feliz. No se olviden las palabras del Apóstol: “Se está cometiendo en […] América Latina un error gravísimo: en pueblos que viven casi por completo de los productos del campo, se educa exclusivamente para la vida urbana y no se les prepara para la vida campesina.” “El pueblo más feliz es el que tenga mejor educados a sus hijos, en la instrucción del pensamiento y en la dirección de los sentimientos.” “Un pueblo instruido será siempre fuerte y libre.”

Pero el alma de la enseñanza es el maestro, y a los educadores en Cuba se les paga miserablemente; no hay, sin embargo, ser más enamorado de su vocación que el maestro cubano. ¿Quién no aprendió sus primeras letras en una escuelita pública? Basta ya de estar pagando con limosnas a los hombres y mujeres que tienen en sus manos la misión más sagrada del mundo de hoy y del mañana, que es enseñar. Ningún maestro debe ganar menos de doscientos pesos, como ningún profesor de segunda enseñanza debe ganar menos de trescientos cincuenta, si queremos que se dediquen enteramente a su elevada misión, si tener que vivir asediados por toda clase de mezquinas privaciones. Debe concedérseles además a los maestros que desempeñan su función en el campo, el uso gratuito de los medios de transporte; y a todos, cada cinco años por lo menos, un receso en sus tareas de seis meses con sueldo, para que puedan asistir a cursos especiales en el país o en el extranjero, poniéndose al día en los últimos conocimientos pedagógicos y mejorando constantemente sus programas y sistemas. ¿De dónde sacar el dinero necesario? Cuando no se lo roben, cuando no haya funcionarios venales que se dejen sobornar por las grandes empresas con detrimento del fisco, cuando los inmensos recursos de la nación estén movilizados y se dejen de comprar tanques, bombarderos y cañones en este país sin fronteras, sólo para guerrear contra el pueblo, y se le quiera educar en vez de matar, entonces habrá dinero de sobra.

Cuba podría albergar espléndidamente una población tres veces mayor; no hay razón, pues, para que exista miseria entre sus actuales habitantes. Los mercados debieran estar abarrotados de productos; las despensas de las casas debieran estar llenas; todos los brazos podrían estar produciendo laboriosamente. No, eso no es inconcebible. Lo inconcebible es que haya hombres que se acuesten con hambre mientras quede una pulgada de tierra sin sembrar; lo inconcebible es que haya niños que mueran sin asistencia médica, lo inconcebible es que el treinta por ciento de nuestros campesinos no sepan firmar, y el noventa y nueve por ciento no sepa de historia de Cuba; lo inconcebible es que la mayoría de las familias de nuestros campos estén viviendo en peores condiciones que los indios que encontró Colón al descubrir la tierra más hermosa que ojos humanos vieron.

A los que me llaman por esto soñador, les digo como Martí: “El verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber; y ése es […] el único hombre práctico cuyo sueño de hoy será la ley de mañana, porque el que haya puesto los ojos en las entrañas universales y visto hervir los pueblos, llameantes y ensangrentados, en la artesa de los siglos, sabe que el porvenir, sin una sola excepción, está del lado del deber.”

Únicamente inspirados en tan elevados propósitos, es posible concebir el heroísmo de los que cayeron en Santiago de Cuba. Los escasos medios materiales con que hubimos de contar, impidieron el éxito seguro. A los soldados les dijeron que Prío nos había dado un millón de pesos; querían desvirtuar el hecho más grave para ellos: que nuestro movimiento no tenía relación alguna con el pasado, que era una nueva generación cubana con sus propias ideas, la que se erguía contra la tiranía, de jóvenes que no tenían apenas siete años cuando Batista comenzó a cometer sus primeros crímenes en el año 34. La mentira del millón no podía ser más absurda: si con menos de veinte mil pesos armamos cientos sesenta y cinco hombres y atacamos un regimiento y un escuadrón, con un millón de pesos hubiéramos podido armar ocho mil hombres, atacar cincuenta regimientos, cincuenta escuadrones, y Ugalde Carrillo no se habría enterado hasta el domingo 26 de julio a las 5_15 de la mañana. Sépase que por cada uno que vino a combatir, se quedaron veinte perfectamente entrenados que no vinieron porque no había armas. Esos hombres desfilaron por las calles de La Habana con la manifestación estudiantil en el Centenario de Martí y llenaban seis cuadras en masa compacta. Doscientos más que hubieran podido venir o veinte granadas de mano en nuestro poder, y tal vez le habríamos ahorrado a este honorable tribunal tantas molestias.

Los políticos se gastan en sus campañas millones de pesos sobornando conciencias, y un puñado de cubanos que quisieron salvar el honor de la patria tuvo que venir a afrontar la muerte con las manos vacías por falta de recursos. Eso explica que al país lo hayan gobernado hasta ahora, no hombres generosos y abnegados, sino el bajo mundo de la politiquería, el hampa de nuestra vida pública.

Con mayor orgullo que nunca digo que consecuentes con nuestros principios, ningún político de ayer nos vi tocar a sus puertas pidiendo un centavo, que nuestros medios se reunieron con ejemplos de sacrificios que no tienen paralelo, como el de aquel joven, Elpidio Sosa, que vendió su empleo y se me presentó un día con trescientos pesos “para la causa”; Fernando Chenard, que vendió sus aparatos de su estudio fotográfico, con el que se ganaba la vida; Pedro Marrero, que empeñó su sueldo de muchos meses y fue preciso prohibirle que vendería también los muebles de su casa; Oscar Alcalde, que vendió su laboratorio de productos farmacéuticos; Jesús Montané, que entregó el dinero que había ahorrado durante más de cinco años; y así por el estilo muchos más, despojándose cada cual de lo poco que tenía.

Hace falta tener una fe muy grande en su patria para proceder así, y estos recuerdos de idealismo me llevaron directamente al más amargo capítulo de esta defensa: el precio que les hizo pagar la tiranía por querer librar a Cuba de la opresión y la injusticia.

¡Cadáveres amados los que un día
Ensueños fuisteis de la patria mía,
Arrojad, arrojad sobre mi frente
Polvo de vuestros huesos carcomidos!
¡Tocad mi corazón con vuestras manos!
¡Gemid a mis oídos!
¡Cada uno ha de ser de mis gemidos
Lágrimas de uno más de los tiranos!
¡Andad a mi rencor; vagad en tanto
Que mi ser vuestro espíritu recibe
Y dadme de las tumbas el espanto,
Que es poco ya para llorar el llanto
Cuando en infame esclavitud se vive!

Multiplicad por diez el crimen del 27 de noviembre de 1871 y tendréis los crímenes monstruosos y repugnantes del 26, 27, 28 y 29 de julio de 1953 en Oriente. Los hechos están recientes todavía, pero cuando los años pasen y el cielo de la patria se despeje, cuando los ánimos exaltados se aquieten y el miedo no turbe los espíritus, se empezará a ver en toda su espantosa realidad la magnitud de la masacre, y las generaciones venideras volverán aterrorizadas los ojos hacia este acto de barbarie sin precedentes en nuestra historia. Pero no quiero que la ira me ciegue, porque necesito toda la claridad de mi mente y la serenidad del corazón destrozado para exponer los hechos tal como ocurrieron, con toda sencillez, antes que exagerar el dramatismo, porque siento vergüenza, como cubano, que unos hombres sin entrañas, con sus crímenes incalificables, hayan deshonrado nuestra patria ante el mundo.

No fue nunca el tirano Batista un hombre de escrúpulos que vacilara antes de decir al pueblo la más fantástica mentira. Cuando quiso justificar el traidor cuartelazo del 10 de marzo, inventó un supuesto golpe militar que habría de ocurrir en el mes de abril y que “él quiso evitar para que no fuera sumida en sangre la república”, historieta ridícula que no creyó nadie; y cuando quiso sumir en sangre la república y ahogar en el terror, la tortura y el crimen la justa rebeldía de una juventud que no quiso ser esclava suya, inventó entonces mentiras más fantásticas todavía. ¡Qué poco respeto se le tiene a un pueblo, cuando se le trata de engañar tan miserablemente! El mismo día que fui detenido, yo asumí públicamente la responsabilidad del movimiento armado del 26 de julio, y si una sola de las cosas que dijo el dictador contra nuestros combatientes en su discurso del 27 de julio hubiese sido cierta, bastaría para haberme quitado la fuerza moral en el proceso. Sin embargo, ¿por qué no se me llevó al juicio? ¿Por qué falsificaron certificados médicos? ¿Por qué se violaron todas las leyes del procedimiento y se descartaron escandalosamente todas las órdenes del tribunal? ¿Por qué se hicieron cosas nunca vistas en ningún proceso público a fin de evitar a toda costa mi comparecencia? Yo en cambio hice lo indecible por estar presente, reclamando del tribunal que se me llevase al juicio en cumplimiento estricto de las leyes, denunciando las maniobras estricto de las leyes, denunciando para impedirlo; quería discutir con ellos frente a frente y cara a cara. Ellos no quisieron: ¿Quién temía la verdad y quién no la temía?

Las cosas que afirmó el dictador desde el polígono del campamento de Columbia, serían dignas de risa si no estuviesen tan empapadas de sangre. Dijo que los atacantes eran un grupo de mercenarios entre los cuales había numerosos extranjeros; dijo que la parte principal del plan era un atentado contra él —él, siempre él—, como si los hombres que atacaron el baluarte del Moncada no hubieran podido matarlo a él y a veinte como él, de haber estado conformes con semejantes métodos; dijo que el ataque había sido fraguado por el ex presidente Prío y con dinero suyo, y se ha comprobado ya hasta la saciedad la ausencia absoluta de toda relación entre este movimiento y el régimen pasado; dijo que estábamos armados de ametralladoras y granadas de mano, y aquí los técnicos del Ejército han declarado que sólo teníamos una ametralladora degollado a la posta, y ahí han aparecido en el sumario los certificados de defunción y los certificados médicos correspondientes a todos los soldados muertos o heridos, de donde resulta que ninguno presentaba lesiones de arma blanca. Pero sobre todo, lo más importante, dijo que habíamos acuchillado a los enfermos del Hospital Militar, y los médicos de ese mismo hospital, ¡nada menos que los médicos del Ejército!, han declarado en el juicio que ese edificio nunca estuvo ocupado por nosotros, que ningún enfermo fue muerto o herido y que sólo hubo allí una baja, correspondiente a un empleado sanitario que se asomó imprudentemente por una ventana.

Cuando un jefe de Estado o quien pretende serlo hace declaraciones al país, no habla por hablar: alberga siempre algún propósito, persigue siempre un efecto, lo anima siempre una intención. Si ya nosotros habíamos sido militarmente vencidos, si ya no significábamos un peligro real para la dictadura, ¿por qué se nos calumniaba de ese modo? Si no está claro que era un discurso sangriento, si no es evidente que se pretendía justificar los crímenes que se estaban cometiendo desde la noche anterior y que se irían a cometer después, que hablen por mí los números: el 27 de julio, en su discurso desde el polígono militar, Batista dijo que los atacantes habíamos tenido treinta y dos muertos; al finalizar la semana los muertos ascendían a más de ochenta. ¿En qué batallas, en qué lugares, en qué combates murieron esos jóvenes? Antes de hablar Batista se habían asesinado más de veinticinco prisioneros; después que habló Batista se asesinaron cincuenta.

¡Qué sentido del honor tan grande el de esos militares modestos, técnicos y profesionales del Ejército, que al comparecer ante el tribunal no desfiguraron los hechos y emitieron sus informes ajustándose a la estricta verdad! ¡Ésos sí son militares que honran el uniforme, ésos sí son hombres! Ni el militar verdadero ni el verdadero hombre es capaz fe manchar su vida con la mentira o el crimen. Yo sé que están terriblemente indignados con los bárbaros asesinatos que se cometieron, yo sé que sienten con repugnancia y vergüenza el olor a sangre homicida que impregna hasta la última piedra del cuartel Moncada.

Emplazo al dictador a que repita ahora, si puede, sus ruines calumnias por encima del testimonio de esos honorables militares, lo emplazo a que justifique ante el pueblo de Cuba su discurso del 27 de julio, ¡que no se calle, que hable!, que digan quiénes son los asesinos, los despiadados, los inhumanos, que diga si la Cruz de Honor que fue a ponerles en el pecho a los héroes de la masacre era para premiar los crímenes repugnantes que se cometieron; que asuma desde ahora la responsabilidad ante la historia y no pretenda decir después que fueron los soldados sin órdenes suyas, que explique a la nación los setenta asesinatos; ¡fue mucha la sangre! La nación necesita una explicación, la nación lo demanda, la nación lo exige.

Se sabía que en 1933, al finalizar el combate del hotel Nacional, algunos oficiales fueron asesinados después de rendirse, lo cual motivó una enérgica protesta de la revista Bohemia; se sabía también que después de capitulado el fuerte de Atarés las ametralladoras de los sitiadores barrieron una fila de prisioneros y que un soldado, preguntando quién era Blas Hernández, lo asesinó disparándole un tiro en pleno rostro, soldado que en premio de su cobarde acción fue ascendido a oficial. Era conocido que el asesinato de prisioneros está fatalmente unido en la historia de Cuba al nombre de Batista. ¡Torpe ingenuidad nuestra que no lo comprendimos claramente! Sin embargo, en aquellas ocasiones los hechos ocurrieron en cuestión de minutos, no más que lo de una ráfaga de ametralladoras cuando los ánimos estaban todavía exaltados, aunque nunca tendrá justificación semejante proceder.

No fue así en Santiago de Cuba. Aquí todas las formas de crueldad, ensañamiento y barbarie fueron sobrepasadas. No se mató durante un minuto, una hora o un día entero, sino que en una semana completa, los golpes, las torturas, los lanzamientos de azotea y los disparos no cesaron un instante como instrumentos de exterminio manejados por artesanos perfectos del crimen. El cuartel Moncada se convirtió en un taller de tortura y de muerte, y unos hombres indignos convirtieron el uniforme militar en delantales de carniceros. Los muros se salpicaron de sangre; en las paredes las balas quedaron incrustadas con fragmentos de piel, sesos y cabellos humanos, chamusqueados por los disparos a boca de jarro, y el césped se cubrió de oscura y pegajosa sangre. Las manos criminales que rigen los destinos de Cuba habían escrito para los prisioneros a la entrada de aquel antro de muerte, la inscripción del infierno: “Dejad toda esperanza.”

No cubrieron ni siquiera las apariencias, no se preocuparon lo más mínimo por disimular lo que estaban haciendo: creían haber engañado al pueblo con sus mentiras y ellos mismos terminaron engañándose. Se sintieron amos y señores del universo, dueños absolutos de la vida y la muerte humana. Así, el susto de la madrugada lo disiparon en un festín de cadáveres, en una verdadera borrachera de sangre.

Las crónicas de nuestra historia, que arrancan cuatro siglos y medio atrás, nos cuentan muchos hechos de crueldad, desde las matanzas de indios indefensos, las atrocidades de los piratas que asolaban las costas, las barbaridades de los guerrilleros en la lucha de la independencia, los fusilamientos de prisioneros cubanos por el ejército de Weyler, los horrores del machadato, hasta los crímenes de marzo del 35; pero con ninguno se escribió una página sangrienta tan triste y sombría, por el número de víctimas y por la crueldad de sus victimarios, como en Santiago de Cuba. Sólo un hombre en todos esos siglos ha manchado de sangre dos épocas distintas de nuestra existencia histórica y ha clavado sus garras en la carne de dos generaciones de cubanos. Y para derramar este río de sangre sin precedentes esperó que estuviésemos en el Centenario del Apóstol y acabada de cumplir cincuenta años la república que tantas vidas costó para la libertad, porque pesa sobre un hombre que había gobernado ya como amo durante once largos años este pueblo que por tradición y sentimiento ama la libertad y repudie el crimen con toda su alma, un hombre que no ha sido, además, ni leal, ni sincero, ni honrado, ni caballero un solo minuto de su vida pública.

No fue suficiente la traición de enero de 1934, los crímenes de marzo de 1935, y los cuarenta millones de fortuna que coronaron la primera etapa; era necesaria la traición de marzo de 1952, los crímenes de julio de 1953 y los millones que sólo el tiempo dirá. Dante dividió su infierno en nueve círculos: puso en el séptimo a los criminales, puso en el octavo a los ladrones y puso en el noveno a los traidores. ¡Duro dilema el que tendrían los demonios para buscar un sitio adecuado al alma de este hombre… si este hombre tuviera alma! Quien alentó los hechos atroces de Santiago de Cuba, no tiene entrañas siquiera.

Conozco muchos detalles de la forma en que se realizaron esos crímenes por boca de algunos militares que,. llenos de vergüenza, me refirieron las escenas de que habían sido testigos.

Terminado el combate se lanzaron como fieras enfurecidas sobre la ciudad de Santiago de Cuba y contra la población indefensa saciaron las primeras iras. En plena calle y muy lejos del lugar donde fue la lucha le atravesaron el pecho de un balazo a un niño inocente que jugaba junto a la puerta de su casa, y cuando el padre se acercó para recogerlo, le atravesaron la frente con oro balazo. Al “Niño” Cala, que iba para su casa con un cartucho de pan en las manos, lo balacearon sin mediar palabra. Sería interminable referir los crímenes y atropellos que se cometieron contra la población civil. Y si de esta forma actuaron con los que no habían participado en la acción, ya puede suponerse la horrible suerte que corrieron los prisioneros participantes o que ellos creían que habían participado: porque así como en esta causa involucraron a muchas personas ajenas por completo a los hechos, así también mataron a muchos de los prisioneros detenidos que no tenían nada que ver con el ataque; éstos no están incluidos en las cifras de víctimas que han dado, las cuales se refieren exclusivamente a los hombres nuestros. Algún día se sabrá el número total de inmolados.

El primer prisionero asesinado fue nuestro médico, el doctor Mario Muñoz, que no llevaba armas ni uniforme y vestía su bata de galeno, un hombre generoso y competente que hubiera atendido con la misma devoción tanto al adversario como al amigo herido. En el camino del Hospital Civil al cuartel le dieron un tiro por la espalda y allí lo dejaron tendido boca abajo en un charco de sangre. Pero la matanza en masa de prisioneros no comenzó hasta pasadas las 3:00 de la tarde. Hasta esa hora esperaron órdenes. Llegó entonces de La Habana el general Martín Díaz Tamayo, quien trajo instrucciones concretas salidas de una reunión donde se encontraban Batista, el jefe del Ejército, el jefe del SIM, el propio Díaz Tamayo y oros. Dijo que “era una vergüenza y un deshonor para el Ejército haber tenido en el combate tres veces más bajas que los atacantes y que había que matar diez prisioneros por cada soldado muerto”. ¡Ésta fue la orden!.

En todo grupo humano hay hombres que bajos instintos, criminales natos, bestias portadoras de todos los atavismos ancestrales revestidas de forma humana, monstruos refrenados por la disciplina y el hábito social, pero que si se les da a beber sangre en un río no cesarán hasta que los haya secado. Lo que estos hombres necesitan precisamente era esa orden. En sus manos precio lo mejor de Cuba: lo más valiente, lo más honrado, lo más idealista. El tirano los llamó mercenarios, y allí estaban ellos muriendo como héroes en manos de hombres que cobran un sueldo de la República y que con las armas que ella les entregó para que la defendieran sirven los intereses de una pandilla y asesinan a los mejores ciudadanos.

En medio de las torturas les ofrecían la vida si traicionando su posición ideológica se prestaban a declarar falsamente que Prío les había dado el dinero, y como ellos rechazaban indignados la proposición, continuaban torturándolos horriblemente. Les trituraron los testículos y les arrancaron los ojos, pero ninguno claudicó, ni se oyó un lamento ni una súplica: aun cuando los habían privado de sus órganos viriles, seguían siendo mil veces más hombres que todos sus verdugos juntos. Las fotografías no mientan y esos cadáveres aparecen destrozados. Ensayaron otros medios; no podían con el valor de los hombres y probaron el valor de las mujeres. Con un ojo humano ensangrentado en las manos se presentaron un sargento y varios hombres en el calabozo donde se encontraban las compañeras Melba Hernández y Haydée Santamaría, y dirigiéndose a la última mostrándole el ojo, le dijeron: “Este es de tu hermano, si tú no dices lo que no quiso decir, le arrancaremos el otro.” Ella, que quería a su valiente hermano por encima de todas las cosas, les contestó llena de dignidad: “Si ustedes le arrancaron un ojo y él no lo dijo, mucho menos lo diré yo.” Más tarde volvieron y las quemaron en los brazos con colillas encendidas, hasta que por último, llenos de despecho, le dijeron nuevamente a la joven Haydée Santamaría: “Ya no tienes novio porque te lo hemos matado también.” Y ella les contestó imperturbable otra vez: “Él no está muerto, porque morir por la patria es vivir.” Nunca fue puesto en un lugar tan alto de heroísmo y dignidad el nombre de la mujer cubana.

No respetaron ni siquiera a los heridos en el combate que estaban recluidos en distintos hospitales de la ciudad, adonde los fueron a buscar como buitres que siguen la presa. En el Centro Gallego penetraron hasta el salón de operaciones en el instante mismo que recibían transfusión de sangre dos heridos graves; los arrancaron de las mesas y como no podían estar en pie, los llevaron arrastrando hasta la planta baja donde llegaron cadáveres.

No pudieron hacer lo mismo en la Colonia Española, donde estaban recluidos los compañeros Gustavo Arcos y José Ponce, porque se los impidió valientemente el doctor Posada diciéndoles que tendrían que pasar sobre su cadáver.

A Pedro Miret, Abelardo Crespo y Fidel Labrador les inyectaron aire y alcanfor en las venas para matarlos en el Hospital Militar. Deben sus vidas al capitán Tamayo, médico del Ejército y verdadero militar de honor, que a punta de pistola se los arrebató a los verdugos y los trasladó al Hospital Civil. Estos cinco jóvenes fueron los únicos heridos que pudieron sobrevivir.

Por las madrugadas eran sacados del campamento grupos de hombres y trasladados en automóviles a Siboney, La Maya, Songo y otros lugares, donde se les bajaba atados y amordazados, ya deformados por las torturas, para matarlos en parajes solitarios. Después los hacían constar como muertos en combate con el Ejército. Esto lo hicieron durante varios días y muy pocos prisioneros de los que iban siendo detenidos sobrevivieron. A muchos los obligaron antes a cavar su propia sepultura. Uno de los jóvenes, cuando realizaba aquella operación, se volvió y marcó en el rostro con la pica a uno de los asesinos. A otros, inclusive, los enterraron vivos con las manos atadas a la espalda. Muchos lugares solitarios sirven de cementerio a los valientes. Solamente en el campo de tiro del Ejército hay cinco enterrados. Algún día serán desenterrados y llevados en hombros del pueblo hasta el monumento que, junto a la tumba de Martí, la patria libre habrá de levantarles a los “Mártires del Centenario”.

El último joven que asesinaron en la zona de Santiago de Cuba fue Marcos Martí. Lo habían detenido en una cueva en Siboney el jueves 30 por la mañana junto con el compañero Ciro Redondo. Cuando los llevaban caminando por la carretera con los brazos en alto, le dispararon al primero un tiro por la espalda y ya en el suelo lo remataron con varias descargas más. Al segundo lo condujeron hasta el campamento; cuando lo vio el comandante Pérez Chaumont exclamó: “¡Y a éste para qué me lo han traído!” El tribunal pudo escuchar la narración del hecho por boca de este joven que sobrevivió gracias a lo que Pérez Chaumont llamó “una estupidez de los soldados”.

La consigna era general en toda la provincia. Diez días después del 26, un periódico de esta ciudad publicó la noticia de que, en la carretera de Manzanillo a Bayamo, habían aparecido dos jóvenes ahorcados. Más tarde se supo que eran los cadáveres de Hugo Camejo y Pedro Véliz. Allí también ocurrió algo extraordinario; las víctimas eran tres; los habían sacado del cuartel de Manzanillo a las 2:00 de la madrugada; en un punto de la carretera los bajaron y después de golpearlos hasta hacerles perder el sentido, los estrangularon con una soga. Pero cuando ya los habían dejado por muertos, uno de ellos, Andrés García, recobró el sentido, buscó refugio en casa de un campesino y gracias a ello también el tribunal pudo conocer con todo lujo de detalles el crimen. Este joven fue el único sobreviviente de todos los prisioneros que se hicieron en la zona de Bayamo.

Cerca del río Cauto, en un lugar conocido por Barrancas, yacen en el fondo de un pozo ciego los cadáveres de Raúl de Aguiar, Armando Valle y Andrés Valdés, asesinados a medianoche en el camino de Alto Cedro a Palma Soriano por el sargento Montes de Oca, jefe de puesto del cuartel de Miranda, el cabo Maceo y el teniente jefe de Alto Cedro, donde aquéllos fueron detenidos.

En los anales del crimen merece mención de honor el sargento Eulalio González, del cuartel Moncada, apodado “El Tigre”. Este hombre no tenía después el menor empacho para jactarse de sus tristes hazañas. Fue él quien con sus propias manos asesinó a nuestro compañero Abel Santamaría. Pero no estaba satisfecho. Un día en que volvía de la prisión de Boniato, en cuyos patios sostiene una cría de gallos finos, montó el mismo ómnibus donde viajaba la madre de Abel. Cuando aquel monstruo comprendió de quien se trataba, comenzó a referir en alta voz sus proezas y dijo bien alto para que lo oyera la señora vestida de luto: “Pues yo sí saqué muchos ojos y pienso seguirlos sacando.” Los sollozos de aquella madre ante la afrenta cobarde que le infería el propio asesino de su hijo, expresan mejor que ninguna palabra el oprobio moral sin precedentes que está sufriendo nuestra patria. A esas mismas madres, cuando iban al cuartel Moncada preguntando por sus hijos, con cinismo inaudito les contestaban: “¡Cómo no, señora!; vaya a verlo al hotel Santa Ifigenia donde se lo hemos hospedado.” ¡O Cuba no es Cuba, o los responsables de estos hechos tendrán que sufrir un escarmiento terrible! Hombres desalmados que insultaban groseramente al pueblo cuando se quitaban los sombreros al paso de los cadáveres de los revolucionarios.

Tantas fueron las víctimas que todavía el gobierno no se ha atrevido a dar las listas completas, saben que las cifras no guardan proporción alguna. Ellos tienen los nombres de todos los muertos porque antes de asesinar a los prisioneros les tomaban las generales. Todo ese largo trámite de identificación a través del Gabinete Nacional fue pura pantomima; y hay familias que no saben todavía la suerte de sus hijos. Si ya han pasado casi tres meses, ¿por qué no se dice la última palabra?

Quiero hacer constar que a los cadáveres se les registraron los bolsillos buscando hasta el último centavo y se les despojó de las prendas personales, anillos y relojes, que hoy están usando descaradamente los asesinos.

Gran parte de lo que acabo de referir ya lo sabíais vosotros, señores magistrados, por las declaraciones de mis compañeros. Pero véase cómo no han permitido venir a este juicio a muchos testigos comprometedores y que en cambio asistieron a las sesiones del otro juicio. Faltaron, por ejemplo, todas las enfermeras del Hospital Civil, pese a que están aquí al lado nuestro, trabajando en el mismo edificio donde se celebra esta sesión; no las dejaron comparecer para que no pudieran afirmar ante el tribunal, contestando a mis preguntas, que aquí fueron detenidos veinte hombres vivos, además del doctor Mario Muñoz. Ellos temían que el interrogatorio a los testigos yo pudiese hacer deducir por escrito testimonios muy peligrosos.

Pero vino el comandante Pérez Chaumont y no pudo escapar. Lo que ocurrió con este héroe de batallas contra hombres sin armas y maniatados, da idea de lo que hubiera pasado en el Palacio de Justicia si no me hubiesen secuestrado del proceso. Le pregunté cuántos hombres nuestros habían muerto en sus célebres combates de Siboney. Titubeó. Le insistí, y me dijo por fin que veintiuno. Como yo sé que esos combates no ocurrieron nunca, le pregunté cuántos heridos habíamos tenido. Me contestó que ninguno: todos eran muertos. Por eso, asombrado, le repuse que si el Ejército estaba usando armas atómicas. Claro que donde hay asesinados a boca de jarro no hay heridos. Le pregunté después cuántas bajas había tenido el Ejército. Me contestó que dos heridos. Le pregunté por último que si alguno de esos heridos había muerto, y me dijo que no. Esperé. Desfilaron más tarde todos los heridos del Ejército y resultó que ninguno lo había sido en Siboney. Ese mismo comandante Pérez Chaumont, que apenas se ruborizaba de haber asesinado veintiún jóvenes indefensos, ha construido en la playa de Ciudamar un palacio que vale más de cien mil pesos. Sus ahorritos en sólo unos meses de marzato. ¡Y si eso ha ahorrado el comandante, cuánto habrán ahorrado los generales!.

Señores magistrados: ¿Dónde están nuestros compañeros detenidos los días 26, 27, 28 y 29 de julio, que se sabe pasaban de sesenta en la zona de Santiago de Cuba? solamente tres y las dos muchachas han comparecido, los demás sancionados fueron todos detenidos más tarde. ¿Dónde están nuestros compañeros heridos? Solamente cinco han aparecido: al resto lo asesinaron también. Las cifras son irrebatibles. Por aquí, en cambio, han desfilado veinte militares que fueron prisioneros nuestros y que según sus propias palabras no recibieron ni una ofensa. Por aquí han desfilado treinta heridos del Ejército, muchos de ellos en combates callejeros, y ninguno fue rematado. Si el Ejército tuvo diecinueve muertos y treinta heridos, ¿cómo es posible que nosotros hayamos tenido ochenta muertos y cinco heridos? ¿Quién vio nunca combates de veintiún muertos y ningún herido como los famosos de Pérez Chaumont?

Ahí están las cifras de bajas en los recios combates de la Columna Invasora en la guerra del 95, tanto aquellos en que salieron victoriosas como en los que fueron vencidas las armas cubanas: combate de Los Indios, en Las Villas: doce heridos, ningún muerto; combate de Mal Tiempo: cuatro muertos, veintitrés heridos; combate de Calimete: dieciséis muertos, sesenta y cuatro heridos; combate de La Palma: treinta y nueve muertos, ochenta y ocho heridos; combate de Cacarajícara: cinco muertos, trece heridos; combate del Descanso: cuatro muertos, cuarenta y cinco heridos; combate de San Gabriel del Lombillo: dos muertos, dieciocho heridos… en todos absolutamente el número de heridos es dos veces, tres veces y hasta diez veces mayor que el de muertos. No existían entonces los modernos adelantos de la ciencia médica que disminuyen la proporción de muertos. ¿Cómo puede explicarse la fabulosa proporción de dieciséis muertos por un herido, si no es rematando a éstos en los mismos hospitales y asesinando después a los indefensos prisioneros? Estos números hablan sin réplica posible.

“Es una vergüenza y un deshonor para el Ejército haber tenido en el combate tres veces más bajas que los atacantes; hay que matar diez prisioneros por cada soldado muerto…” Ése es el concepto que tienen del honor los cabos furrieles ascendidos a generales del 10 de marzo, y ése es el honor que le quieren imponer al Ejército nacional. Honor falso, honor fingido, honor de apariencia que se basa en la mentira, la hipocresía y el crimen; asesinos que amasan con sangre una careta de honor. ¿Quién les dijo que morir peleando es un deshonor? ¿Quién les dijo que el honor de un Ejército consiste en asesinar heridos y prisioneros de guerra?

En las guerras los ejércitos que asesinan a los prisioneros se han ganado siempre el desprecio y la execración del mundo. Tamaña cobardía no tiene justificación ni aun tratándose de enemigos de la patria invadiendo el territorio nacional. Como escribió un libertador de la América del Sur, “ni la más estricta obediencia militar puede cambiar la espada del soldado en cuchilla de verdugo.” El militar de honor no asesina al prisionero indefenso después del combate, sino que lo respeta; no remata al herido, sino que lo ayuda; impide el crimen y si no puede impedirlo hace como aquel capitán español que al sentir los disparos con que fusilaban a los estudiantes quebró indignado su espada y renunció a seguir sirviendo a aquel ejército.

Los que asesinaron a los prisioneros no se comportaron como dignos compañeros de los que murieron. Yo vi muchos soldados combatir con magnífico valor, como aquéllos de la patrulla que dispararon contra nosotros sus ametralladoras en un combate casi cuerpo a cuerpo o aquel sargento que desafiando la muerte se apoderó de la alarma para movilizar el campamento. Unos están vivos, me alegro; otros están muertos; sólo siento que hombres valerosos caigan defendiendo una mala causa. Cuando Cuba sea libre, debe respetar, amparar y ayudar también a las mujeres y los hijos de los valientes que cayeron frente a nosotros. Ellos son inocentes de las desgracias de Cuba, ellos son otras tantas víctimas de esta nefasta situación.

Pero el honor que ganaron los soldados para las armas murieron en combate lo mancillaron los generales mandando asesinar prisioneros después del combate. Hombres que se hicieron generales de la madrugada al amanecer sin haber disparado un tiro, que compraron sus estrellas con alta traición a la República, que mandan asesinar los prisioneros de un combate en que no participaron: ésos son los generales del 10 de marzo, generales que no habrían servido ni para arrear las mulas que cargaban la impedimenta del Ejército de Antonio Maceo.

Si el Ejército tuvo tres veces más bajas que nosotros fue porque nuestros hombres estaban magníficamente entrenados, como ellos mismos dijeron, y porque se habían tomado medidas tácticas adecuadas como ellos mismos reconocieron. Si el Ejército no hizo un papel más brillante, si fue totalmente sorprendido pese a los millones que se gasta el SIM en espionaje, si sus granadas de mano no explotaron porque estaban viejas, se debe a que tiene generales como Martín Díaz Tamayo y coroneles como Ugalde Carrillo y Alberto del Río Chaviano. No fueron diecisiete traidores metidos en las filas del Ejército como el 10 de marzo, sino ciento sesenta y cinco hombres que atravesaron la Isla de un extrema a otro para afrontar la muerte a cara descubierta. Si esos jefes hubieran tenido honor militar habrían renunciado a sus cargos en vez de lavar su vergüenza y su incapacidad personal en la sangre de los prisioneros.

Matar prisioneros indefensos y después decir que fueron muertos en combate, ésa es toda la capacidad militar de los generales del 10 de marzo. Así actuaban en los años más crueles de nuestra guerra de independencia los peores matones de Valeriano Weyler. Las Crónicas de la guerra nos narran el siguiente pasaje: “El día 23 de febrero entró en Punta Brava el oficial Baldomero Acosta con alguna caballería, al tiempo que, por el camino opuesto, acudía un pelotón del regimiento Pizarro al mando de un sargento, allí conocido por Barriguilla. Los insurrectos cambiaron algunos tiros con la gente de Pizarro, y se retiraron por el camino que une a Punta Brava con el caserío de Guatao. A los cincuenta hombres de Pizarro seguía una compañía de voluntarios de Marianao y otra del cuerpo de Orden Público, al mando del capitán Calvo […] Siguieron marcha hacia Guatao, y al penetrar la vanguardia en el caserío se inició la matanza contra el vecindario pacífico; asesinaron a doce habitantes del lugar. […] Con la mayor celeridad la columna que mandaba el capitán Calvo, echó mano a todos os vecinos que corrían por el pueblo, y amarrándolos fuertemente en calidad de prisioneros de guerra, los hizo marchar para La Habana. […] No saciados aún con los atropellos cometidos en las afueras de Guatao, llevaron a remate otra bárbara ejecución que ocasionó la muerte a uno de los presos y terribles heridas a los demás. El marqués de Cervera, militar palatino y follón, comunicó a Weyler la costosísima victoria obtenida por las armas españolas; pero el comandante Zugasti, hombre de pundonor, denunció al gobierno lo sucedido, y calificó de asesinatos de vecinos pacíficos las muertes perpetradas por el facineroso capitán Calvo y el sargento Barriguilla.

“La intervención de Weyler en este horrible suceso y su alborozo al conocer los pormenores de la matanza, se descubre de un modo palpable en el despacho oficial que dirigió al ministro de la Guerra a raíz de la cruenta inmolación. “Pequeña columna organizada por comandante militar Marianao con fuerzas de la guarnición, voluntarios y bomberos a las órdenes del capitán Calvo de Orden público, batió, destrozándolas, partidas de Villanueva y Baldomero Acosta cerca de Punta Brava (Guatao), causándoles veinte muertos, que entregó, para su enterramiento al alcalde Guatao, haciéndoles quince prisioneros, entre ellos un herido […] y suponiendo llevan muchos heridos; nosotros tuvimos un herido grave, varios leves y contusos. Weyler”.”

¿En qué se diferencia este parte de guerra de Weyler de los partes del coronel Chaviano dando cuenta de las victorias del comandante Pérez Chaumont? Sólo en que Weyler comunicó veinte muertos y Chaviano comunicó veintiuno; Weyler menciona un soldado herido en sus filas, Chaviano menciona dos; Weyler habla de un herido y quince prisioneros en el campo enemigo, Chaviano no habla de heridos ni prisioneros.

Igual que admiré el valor de los soldados que supieron morir, admiro y reconozco que muchos militares se portaron dignamente y no se mancharon las manos en aquella orgía de sangre. No pocos prisioneros que sobrevivieron les deben la vida a la actitud honorable de militares como el teniente Sarría, el teniente Camps, el capitán Tamayo y otros que custodiaron caballerosamente a los detenidos. Si hombres como ésos no hubiesen salvado en parte el honor de las Fuerzas Armadas, hoy sería más honroso llevar arriba un trapo de cocina que un uniforme.

Para mis compañeros muertos no clamo venganza. Como sus vidas no tenían precio, no podrían pagarlas con las suyas todos los criminales juntos. No es con sangre como pueden pagarse las vidas de los jóvenes que mueren por el bien de un pueblo; la felicidad de ese pueblo es el único precio digno que puede pagarse por ellas.

Mis compañeros, además, no están ni olvidados ni muertos; viven hoy más que nunca y sus matadores han de ver aterrorizados cómo surge de sus cadáveres heroicos el espectro victorioso de su ideas. Que hable por mí el Apóstol: “Hay un límite al llanto sobre las sepulturas de los muertos, y es el amor infinito a la patria y a la gloria que se jura sobre sus cuerpos, y que no teme ni se abata ni se debilita jamás; porque los cuerpos de los mártires son el altar más hermoso de la honra.”

[…] Cuando se muere
En brazos de la patria agradecida,
La muerte acaba, la prisión se rompe;
¡Empieza, al fin, con el morir, la vida!

Hasta aquí me he concretado casi exclusivamente a los hechos. Como no olvido que estoy delante de un tribunal de justicia que me juzga, demostraré ahora que únicamente de nuestra parte está el derecho y que la sanción impuesta a mis compañeros y la que se pretende imponerme no tiene justificación ante la razón, ante la sociedad y ante la verdadera justicia.

Quiero ser personalmente respetuoso con los señores magistrados y os agradezco que no veáis en la rudeza de mis verdades ninguna animadversión contra vosotros. Mis razonamientos van encaminados sólo a demostrar lo falso y erróneo de la posición adoptada en la presente situación por todo el Poder Judicial, del cual cada tribunal no es más que una simple pieza obligada a marchar, hasta cierto punto, por el mismo sendero que traza la máquina, sin que ellos justifique, desde luego, a ningún hombre a actuar contra sus principios. Sé perfectamente que la máxima responsabilidad le cabe a la alta oligarquía que sin un gesto digno se plegó servilmente a los dictados del usurpador traicionando a la nación y renunciando a la independencia del Poder Judicial. Excepciones honrosas han tratado de remendar el maltrecho honor con votos particulares, pero el gesto de la exigua minoría apenas ha trascendido, ahogado por actitudes de mayorías sumisas y ovejunas. Este fatalismo, sin embargo, no me impedirá exponer la razón que me asiste. Si el traerme ante este tribunal no es más que pura comedia para darle apariencia de legalidad y justicia a lo arbitrario, estoy dispuesto a rasgar con mano firme el velo infame que cubre tanta desvergüenza. Resulta curioso que los mismos que me traen ante vosotros para que se me juzgue y condene no han acatado una sola orden de este tribunal.

Si este juicio, como habéis dicho, es el más importante que se ha ventilado ante un tribunal desde que se instauró la República, lo que yo diga aquí quizás se pierda en la conjura de silencio que me ha querido imponer la dictadura, pero sobre lo que vosotros hagáis, la posteridad volverá muchas veces los ojos. Pensad que ahora estáis juzgando a un acusado, pero vosotros, a su vez, seréis juzgados no una vez, sino muchas, cuantas veces el presente sea sometido a la crítica demoledora del futuro. Entonces lo que yo diga aquí se repetirá muchas veces, no porque se haya escuchado de mi boca, sino porque el problema de la justicia es eterno, y por encima de las opiniones de los jurisconsultos y teóricos, el pueblo tiene de ella un profundo sentido. Los pueblos poseen una lógica sencilla pero implacable, reñida con todo lo absurdo y contradictorio, y si alguno, además, aborrece con toda su alma el privilegio y la desigualdad, ése es el pueblo cubano. Sabe que la justicia se representa con una doncella, una balanza y una espada. Si la ve postrarse cobarde ante unos y blandir furiosamente el arma sobre otros, se la imaginará entonces como una mujer prostituida esgrimiendo un puñal. Mi lógica, es la lógica sencilla del pueblo.

Os voy a referir una historia. Había una vez una república. Tenía su Constitución, sus leyes, sus libertades, Presidente, Congreso, tribunales; todo el mundo podría reunirse, asociarse, hablar y escribir con entera libertad. El gobierno no satisfacía al pueblo, pero el pueblo podía cambiarlo y ya sólo faltaban unos días para hacerlo. Existía una opinión pública respetada y acatada y todos los problemas de interés colectivo eran discutidos libremente. Había partidos políticos, horas doctrinales de radio, programas polémicos de televisión, actos públicos, y en el pueblo palpitaba el entusiasmo. Este pueblo había sufrido mucho y si no era feliz, deseaba serlo y tenía derecho a ello. Lo habían engañado muchas veces y miraba el pasado con verdadero terror. Creía ciegamente que éste no podría volver; estaba orgulloso de su amor a la libertad y vivía engreído de que ella sería respetada como cosa sagrada; sentía una noble confianza en la seguridad de que nadie se atrevería a cometer el crimen de atentar contra sus instituciones democráticas. Deseaba un cambio, una mejora, un avance, y lo veía cerca. Toda su esperanza estaba en el futuro.

¡Pobre pueblo! Una mañana la ciudadanía se despertó estremecida; a las sombras de la noche los espectros del pasado se habían conjurado mientras ella dormía, y ahora la tenían agarrada por las manos, por los pies y por el cuello. Aquellas garras eran conocidas, aquellas fauces, aquellas guadañas de muerte, aquellas botas… No; no era una pesadilla; se trataba de la triste y terrible realidad: un hombre llamado Fulgencio Batista acababa de cometer el horrible crimen que nadie esperaba.

Ocurrió entonces que un humilde ciudadano de aquel pueblo, que quería creer en las leyes de la República y en la integridad de sus magistrados a quienes había visto ensañarse muchas veces contra los infelices, buscó un Código de Defensa Social para ver qué castigos prescribía la sociedad para el autor de semejante hecho, y encontró lo siguiente:

“Incurrirá en una sanción de privación de libertad de seis a diez años el que ejecutare cualquier hecho encaminado directamente a cambiar en todo o en parte, por medio de la violencia, la Constitución del Estado o la forma de gobierno establecida.”

“Se impondrá una sanción de privación de libertad de tres a diez años al autor de un hecho dirigido a promover un alzamiento de gentes armadas contra los Poderes Constitucionales del Estado. La sanción será de privación de libertad de cinco a veinte años si se llevare a efecto la insurrección”.

“El que ejecutare un hecho con el fin determinado de impedir, en todo o en parte, aunque fuere temporalmente al Senado, a la cámara de Representantes, al Representantes, al Presidente de la República o al Tribunal Supremo de Justicia, el ejercicio de sus funciones constitucionales, incurrirá en un sanción de privación de libertad de seis a diez años.

“El que tratare de impedir o estorbar la celebración de elecciones generales; […] incurrirá en una sanción de privación de libertad de cuatro a ocho años.

“El que introdujere, publicare, propagare o tratare de hacer cumplir en Cuba, despacho, orden o decreto que tienda […] a provocar la inobservancia de las leyes vigentes, incurrirá en una sanción de privación de libertad de dos años a seis años.”

“El que sin facultad legar para ello ni orden del Gobierno, tomare el mando de tropas, plazas, fortalezas, puestos militares, poblaciones o barcos o aeronaves de guerra incurrirá en una sanción de privación de libertad de cinco a diez años.

“Igual sanción se impondrá al que usurpare el ejercicio de una función atribuida por la Constitución como propia de alguno de los Poderes del Estado.”

Sin decir una palabra a nadie, con el Código en una mano y los papeles en otra, el mencionado ciudadano se presentó en el viejo caserón de la capital donde funcionaba el tribunal competente, que estaba en la obligación de promover causa y castigar a los responsables de aquel hecho, y presentó un escrito denunciando los delitos y pidiendo para Fulgencio Batista y sus diecisiete cómplices la sanción de ciento ocho años de cárcel como ordenaba imponerle el Código de Defensa Social con todas las agravantes de reincidencia, alevosía y nocturnidad.

Pasaron los días y pasaron los meses. ¡Qué decepción! El acusado no era molestado, se paseaba por la República como un amo, lo llamaban honorable señor y general, quitó y puso magistrados, y nada menos que el día de la apertura de los tribunales se vio al reo sentado en el lugar de honor, entre los augustos y venerables patriarcas de nuestra justicia.

Pasaron otra vez los días y los meses. El pueblo se cansó de abusos y de burlas. ¡Los pueblos se cansan! Vino la lucha, y entonces aquel hombre que estaba fuera de la ley, que había ocupado el poder por la violencia, contra la voluntad del pueblo y agrediendo el orden legal, torturó, asesinó, encarceló y acusó ante los tribunales a los que habían ido a luchar por la ley y devolverle al pueblo su libertad.

Señores magistrados: Yo soy aquel ciudadano humilde que un día presentó inútilmente ante los tribunales para pedirles que castigaran a los ambiciosos que violaron las leyes e hicieron trizas nuestras instituciones,, y ahora, cuando es a mí a quien se acusa de querer derrocar este régimen ilegal y restablecer la Constitución legítima de la República, se me tiene setenta y seis días incomunicado en una celda, sin hablar con nadie ni ver siquiera a mi hijo; se me conduce por la ciudad entre dos ametralladoras de trípode, se me traslada a este hospital para juzgarme secretamente con toda severidad y un fiscal con el Código en la mano, muy solemnemente, pide para mí veintiséis años de cárcel.

Me diréis que aquella vez los magistrados de la República no actuaron porque se lo impedía la fuerza; entonces, confesadlo: esta vez también la fuerza os obligará a condenarme. La primera no pudisteis castigar al culpable; la segunda, tendréis que castigar al inocente. La doncella de la justicia, dos veces violada por la fuerza.

¡Y cuánta charlatanería para justificar lo injustificable, explicar lo inexplicable y conciliar lo inconciliable! Hasta que han dado por fin en afirmar, como suprema razón, que el hecho crea el derecho. Es decir que el hecho de haber lanzado los tanques y los soldados a la calle, apoderándose del Palacio Presidencial, la Tesorería de la República y los demás edificios oficiales, y apuntar con las armas al corazón del pueblo, crea el derecho a gobernarlo. El mismo argumento pudieron utilizar los nazis que ocuparon las naciones de Europa e instalaron en ellas gobiernos de títeres.

Admito y creo que la revolución sea fuerte de derecho; pero no podrá llamarse jamás revolución al asalto nocturno a mano armada del 10 de marzo. En el lenguaje vulgar, como dijo José Ingenieros, suele darse el nombre de revolución a los pequeños desórdenes que un grupo de insatisfechos promueve para quitar a los hartos sus prebendas políticas o sus ventajas económicas, resolviéndose generalmente en cambios de unos hombres por otros, en un reparto nuevo de empleos y beneficios. Ése no es el criterio del filósofo de la historia, no puede ser el del hombre de estudio.

No ya en el sentido de cambios profundos en el organismos social, ni siquiera en la superficie del pantano público se vio mover una ola que agitase la podredumbre reinante. Si en el régimen anterior había politiquería, ha multiplicado por diez el pillaje y ha duplicado por cien la falta de respeto a la vida humana.

Se sabía que Barriguilla había robado y había asesinado, que era millonario, que tenía en la capital muchos edificios de apartamentos, acciones numerosas en compañías extranjeras, cuentas fabulosas en bancos norteamericanos, que repartió bienes gananciales por dieciocho millones de pesos, que se hospedaba en el más lujoso hotel de los millonarios yanquis, pero lo que nunca podrá creer nadie es que Barriguilla fuera revolucionario. Barriguilla es el sargento de Weyler que asesinó doce cubanos en el Guatao… En Santiago de Cuba fueron setenta. De te fabula narratur.

Cuatro partidos políticos gobernaban el país antes del 10 de marzo: Auténtico, Liberal, Demócrata y Republicano. A los dos días del golpe se adhirió el Republicano; no había pasado un año todavía y ya el Liberal y el Demócrata estaban otra vez en el poder, Batista no restablecía la Constitución, no restablecía las libertades públicas, no restablecía el Congreso, no restablecía el voto directo, no restablecía en fin ninguna de las instituciones democráticas arrancadas al país, pero restablecía a Verdeja, Guas Inclán, Salvito García Ramos, Anaya Murillo, y con los altos jerarcas de los partidos tradicionales en el gobierno, a lo más corrompido, rapaz, conservador y antediluviano de la política cubana. ¡Ésta es la revolución de Barriguilla!

Ausente del más elemental contenido revolucionario, el régimen de Batista ha significado en todos los órdenes un retroceso de veinte años para Cuba. Todo el mundo ha tenido que pagar bien caro su regreso, pero principalmente las clases humildes que están pasando hambre y miseria mientras la dictadura que ha arruinado al país con la conmoción, la ineptitud y la zozobra, se dedica a la más repugnante politiquería, inventando fórmulas y más fórmulas de perpetuarse en el poder aunque tenga que ser sobre un montón de cadáveres y un mar de sangre.

Ni una sola iniciativa valiente ha sido dictada. Batista vive entregado de pies y manos a los grandes intereses, y no podía ser de otro modo, por su mentalidad, por la carencia total de ideología y de principios, por la ausencia absoluta de la fe, la confianza y el respaldo de las masas. Fue un simple cambio de manos y un reparto de botín entre los amigos, parientes, cómplices y la rémora de parásitos voraces que integran el andamiaje político del dictador. ¡Cuántos oprobios se le han hecho sufrir al pueblo para que un grupito de egoístas que no sienten por la patria la menor consideración puedan encontrar en la cosa pública un modus vivendi fácil y cómodo!.

¡Con cuánta razón dijo Eduardo Chibás en su postrer discurso que Batista alentaba el regreso de los coroneles, del palmacristi y de la ley de fuga! De inmediato después del 10 de marzo comenzaron a producirse otra vez actos verdaderamente vandálicos que se creían desterrados para siempre en Cuba: el asalto a la Universidad del Aire, atentado sin precedentes a una institución cultural, donde los gangsters del SIM se mezclaron con los mocosos de la juventud del PAU; el secuestro del periodista Mario Kuchilán, arrancado en plena noche de su hogar y torturado salvajemente hasta dejarlo casi desconocido; el asesinato del estudiante Rubén Batista y las descargas criminales contra una pacífica manifestación estudiantil junto al mismo paredón donde los voluntarios fusilaron a los estudiantes del 71; hombres que arrojaron la sangre de los pulmones ante los mismos tribunales de justicia por las bárbaras torturas que les habían aplicado en los cuerpos represivos, como en el proceso del doctor García Bárcena. Y no voy a referir aquí los centenares de casos en que grupos de ciudadanos han sido apaleados brutalmente sin distinción de hombres o mujeres, jóvenes o viejos. Todo esto antes del 26 de julio. Después, ya se sabe, ni siquiera el cardenal Arteaga se libró de actos de esta naturaleza. Todo el mundo sabe que fue víctima de los agentes represivos. Oficialmente afirmaron que era obra de una banda de ladrones. Por una vez dijeron la verdad, ¿qué otra cosa es este régimen?…

La ciudadanía acaba de contemplar horrorizada el caso del periodista que estuvo secuestrado y sometido a torturas de fuego durante veinte días. En cada hecho un cinismo inaudito, una hipocresía infinita: la cobardía de rehuir la responsabilidad y culpar invariablemente a los enemigos del régimen. Procedimientos de gobierno que no tienen nada que envidiarle a la peor pandilla de gangster. Hitler asumió la responsabilidad por las matanzas del 30 de junio de 1934 diciendo que había sido durante 24 horas el Tribunal Supremo de Alemania; los esbirros de esta dictadura, que no cabe compararla con ninguna otra por la baja, ruin y cobarde, secuestran, torturan, asesinan, y después culpan canallescamente a los adversarios del régimen. Son los métodos típicos del sargento Barriguilla.

En todos estos hechos que he mencionado, señores magistrados, ni una sola vez han aparecido los responsables para ser juzgados por los tribunales. ¡Cómo! ¿No era éste el régimen del orden, de la paz pública y el respeto a la vida humana?

Si todo esto he referido es para que se me diga si tal situación puede llamarse revolución engendradora de derecho; si es o no lícito luchar contra ella; si no han de estar muy prostituidos los tribunales de la República para enviar a la cárcel a los ciudadanos que quieren librar a su patria de tanta infamia.

Cuba está sufriendo un cruel e ignominioso despotismo, y vosotros no ignoráis que la resistencia frente al despotismo es legítima; éste es un principio universalmente reconocido y nuestra Constitución de 1940 lo consagró expresamente en el párrafo segundo del artículo 40: “Es legítima la resistencia adecuada para la protección de los derechos individuales garantizados anteriormente.” Más, aun cuando no lo hubiese consagrado nuestra ley fundamental, es supuesto sin el cual no puede concebirse la existencia de una colectividad democrática. El profesor Infiesta en su libro de derecho constitucional establece una diferencia entre Constitución Política y Constitución Jurídica, y dice que “a veces se incluyen en la Constitución Jurídica principios constitucionales que, sin ello, obligarían igualmente por el consentimiento del pueblo, como los principios de la mayoría o de la representación en nuestras democracias”. El derecho de insurrección frente a la tiranía es uno de esos principios que, esté o no esté incluido dentro de la Constitución Jurídica, tiene siempre plena vigencia en una sociedad democrática. El planteamiento de esta cuestión ante un tribunal de justicia es uno de los problemas más interesantes del derecho público. Duguit ha dicho en su Tratado de Derecho Constitucional que “si la insurrección fracasa, no existirá tribunal que ose declarar que no hubo conspiración o atentado contra la seguridad del Estado porque el gobierno era tiránico y la intención de derribarlo era legítima”. Pero fijaos bien que no dice “el tribunal no deberá”, sino que “no existirá tribunal que ose declarar”; más claramente, que no habrá tribunal que se atreva, que no habrá tribunal lo suficientemente valiente para hacerlo bajo una tiranía. La cuestión no admite alternativa; si el tribunal es valiente y cumple con su deber, se atreverá.

Se acaba de discutir ruidosamente la vigencia de la Constitución de 1940; el Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales falló en contra de ella y a favor de los Estatutos; sin embargo, señores magistrados, yo sostengo que la constitución de 1940 sigue vigente. Mi afirmación podrá parecer absurda y extemporánea; pero no os asombréis, soy yo quien se asombra de que un tribunal de derecho haya intentado darle un vil cuartelazo a la Constitución legítima de la República. Como hasta aquí, ajustándome rigurosamente a los hechos, a la verdad y a la razón, demostraré lo que acabo de afirmar. El Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales fue instituido por el artículo 172 de la Constitución de 1940, complementado por la Ley Orgánica número 7 de 31 de mayo de 1949. Estas leyes, en virtud de las cuales fue creado, le concedieron, en materia de inconstitucionalidad, una competencia específica y determinada: resolver los recursos de inconstitucionalidad contra las leyes, decretos-leyes, resoluciones o actos que nieguen, disminuyan, restrinjan o adulteren los derechos y garantías constitucionales o que impidan el libre funcionamiento de los órganos del Estado. En el artículo 194 se establecía bien claramente: “Los jueces y tribunales están obligados a resolver los conflictos entre las leyes vigentes y la Constitución ajustándose al principio de que ésta prevalezca siempre sobre aquéllas.” De acuerdo, pues, con las leyes que le dieron origen, el Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales debía resolver siempre a favor de la Constitución. Si ese tribunal hizo prevalecer los Estatutos por encima de la Constitución de la República se salió por completo de su competencia y facultades, realizando, por tanto, un acto jurídicamente nulo. La decisión en sí misma, además, es absurda y lo absurdo no tiene vigencia ni de hecho ni de derecho, no existe ni siquiera metafísicamente. Por muy venerable que sea un tribunal no podrá decir que el círculo es cuadrado, o, lo que es igual, que el engendro grotesco del 4 de abril puede llamarse Constitución de un Estado.

Entendemos por Constitución la ley fundamental y suprema de una nación, que define su estructura política, regula el funcionamiento de los órganos del Estado y pone límites a sus actividades, ha de ser estable, duradera y más bien rígida. Los Estatutos no llenan ninguno de estos requisitos. Primeramente encierran una contradicción monstruosa, descarada y cínica en lo más esencial, que es lo referente a la integración de la República y el principio de la soberanía. El artículo 1 dice: “Cuba es un Estado independiente y soberano organizado como República democrática…” El Presidente de la República será designado por el Consejo de Ministros. ¿Y quién elige el Consejo de Ministros? El artículo 120, inciso 13: “Corresponde al Presidente nombrar y renovar libremente a los ministros, sustituyéndolos en las oportunidades que proceda.” ¿Quién elige a quién por fin? ¿No es éste el clásico problema del huevo y la gallina que nadie ha resuelto todavía?

Un día se reunieron dieciocho aventureros. El plan era asaltar la República con su presupuesto de trescientos cincuenta millones. Al amparo de la traición y de las sombras consiguieron su propósito: “¿Y ahora qué hacemos?” Uno de ellos les dijo a los otros: “Ustedes me nombran primer ministro y yo los nombro generales.” Hecho esto buscó veinte alabarderos y les dijo: “Yo los nombro ministros y ustedes me nombran presidente.” Así se nombraron unos a otros generales, ministros, presidente y se quedaron con el Tesoro y la República.

Y no es que se tratara de la usurpación de la soberanía por una sola vez para nombrar ministros, generales y presidente, sino que un hombre se declaró en unos estatutos dueño absoluto, no ya de la soberanía, sino de la vida y la muerte de cada ciudadano y de la existencia misma de la nación. Por eso sostengo que no solamente es traidora, vil, cobarde y repugnante la actitud del Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales, sino también absurda.

Hay en los Estatutos un artículo que ha pasado bastante inadvertido pero es el que da la clave de esta situación y del cual vamos a sacar conclusiones decisivas. Me refiero a la cláusula de reforma contenida en el artículo 257 y que dice textualmente: “Esta Ley Constitucional podrá ser reformada por el Consejo de Ministros con un quórum de las dos terceras partes de sus miembros.” Aquí la burla llegó al colmo. No es sólo que hayan ejercido la soberanía para imponer al pueblo una Constitución sin contar con su consentimiento y elegir un gobierno que concentra en sus manos todos los poderes, sino que por el artículo 257 hacen suyo definitivamente el atributo más esencial de la soberanía que es la facultad de reformar la ley suprema y fundamental de la nación, cosa que han hecho ya varias veces desde el 10 de marzo, aunque afirman con el mayor cinismo del mundo en el artículo 2 que la soberanía reside en el pueblo y de él dimanan todos los poderes. Si para realizar estas reformas basta la conformidad del Consejo de Ministros, queda entonces en manos de un solo hombre el derecho de hacer y deshacer la República, un hombre que es además el más indigno de los que han nacido en esta tierra. ¿Y esto fue lo aceptado por el Tribunal de Garantías Constitucionales, y es válido y es legal todo lo que ello se derive? Pues bien, veréis lo que aceptó: “Esta Ley Constitucional podrá ser reformada por el Consejo de Ministros con un quórum de las dos terceras partes de sus miembros.” Tal facultad no reconoce límites; al amparo de ella cualquier artículo, cualquier capítulo, cualquier título, la ley entera puede ser modificada. El artículo 1, por ejemplo, que ya mencioné, dice que Cuba es un Estado independiente y soberano organizado como República democrática —”aunque de hecho sea hoy una satrapía sangrienta”—; el artículo 3 dice que “el territorio de la República está integrado por la Isla de Cuba, la Isla de Pinos y las demás islas y cayos adyacentes…”; así sucesivamente. Batista y su Consejo de Ministros, al amparo del artículo 257, pueden modificar todos esos atributos, decir que Cuba no es ya una República, sino una Monarquía Hereditaria y ungirse él, Fulgencio Batista, Rey; pueden desmembrar el territorio nacional y vender una provincia a un país extraño como hizo Napoleón con la Louisiana; pueden suspender el derecho a la vida y, como Herodes, mandar a degollar los niños recién nacidos: todas estas medidas serían legales y vosotros tendríais que enviar a la cárcel a todo el que se opusiera, como pretendéis hacer conmigo en estos momentos. He puesto ejemplos extremos para que se comprenda mejor lo triste y humillante que se nuestra situación. ¡Y esas facultades omnímodas en manos de hombres que de verdad son capaces de vender la República con todos sus habitantes!

Si el Tribunal de Garantías Constitucionales aceptó semejante situación, ¿qué espera para colgar las togas? Es un principio elemental de derecho público que no existe la constitucionalidad allí donde el Poder Constituye y el Poder Legislativo residen en el mismo organismo. Si el Consejo de Ministros hace las leyes, los decretos, los reglamentos y al mismo tiempo tiene facultad de modificar la Constitución en diez minutos, ¡maldita la falta que nos hace un Tribunal de Garantías Constitucionales! Su fallo es, pues, irracional, inconcebible, contrario a la lógica y a las leyes de la República, que vosotros, señores magistrados, jurasteis defender. Al fallar a favor de los Estatutos no quedó abolida nuestra ley suprema; sino que el Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales se puso fuera de la Constitución, renunció a sus fueros, se suicidó jurídicamente. ¡Qué en paz descanse!

El derecho de resistencia que establece el artículo 40 de esa Constitución está plenamente vigente. ¿Se aprobó para que funcionara mientras la República marchaba normalmente? No, porque era para la Constitución lo que un bote salvavidas es para una nave en alta mar, que no se lanza al agua sino cuando la nave ha sido torpedeada por enemigos emboscados en su ruta. Traicionada la Constitución de la República y arrebatadas al pueblo todas sus prerrogativas, sólo le quedaba ese derecho, que ninguna fuerza le puede quitar, el derecho a resistir a la opresión y a la injusticia. Si alguna duda queda, aquí está un artículo del Código de Defensa Social, que no debió olvidar el señor fiscal, el cual dice textualmente: “Las autoridades de nombramiento del Gobierno o por elección popular que no hubieren resistido a la insurrección por todos los medios que estuvieren a su alcance, incurrirán en una sanción de interdicción especial de seis a diez años.” Era obligación de los magistrados de la República resistir el cuartelazo traidor del 10 de marzo. Se comprende perfectamente que cuando nadie ha cumplido con la ley, cuando nadie ha cumplido el deber, se envía a la cárcel a los únicos que han cumplido con la ley y el deber.

No podréis negarme que el régimen de gobierno que se le ha impuesto a la nación es indigno de su tradición y de su historia. En su libro. El espíritu de las leyes, que sirvió de fundamento a la moderna división de poderes, Montesquieu distingue por su naturaleza tres tipos de gobierno: “el Republicano, en que el pueblo entero o una parte del pueblo tiene el poder soberano; el Monárquico, en que uno solo gobierna pero con arreglo a Leyes fijas y determinadas; y el Despótico, en que uno solo, sin Ley y sin regla, lo hace todo sin más que su voluntad y su capricho.” Luego añade: “Un hombre al que sus cinco sentidos le dicen sin cesar que lo es todo, y que los demás no son nada, es naturalmente ignorante, perezoso, voluptuoso.” “Así como es necesaria la virtud en una democracia, el honor en una monarquía, hace falta el temor en un gobierno despótico; en cuanto a la virtud, no es necesaria, y en cuanto al honor, sería peligroso.”

El derecho de rebelión contra el despotismo, señores magistrados, ha sido reconocido, desde la más lejana antigüedad hasta el presente, por hombres de todas las doctrinas, de todas las ideas y todas las creencias.

En las monarquías teocráticas de las más remota antigüedad china, era prácticamente un principio constitucional que cuando el rey gobernase torpe y despóticamente, fuese depuesto y reemplazado por un príncipe virtuoso.

Los pensadores de la antigua India ampararon la resistencia activa frente a las arbitrariedades de la autoridad. Justificaron la revolución y llevaron muchas veces sus teorías a la práctica. Uno de sus guías espirituales decía que “una opinión sostenida por muchos es más fuerte que el mismo rey. La soga tejida por muchas fibras es suficiente para arrastrar a un león.”

Las ciudades estados de Grecia y la República Romana, no sólo admitían sino que apologetizaban la muerte violenta de los tiranos.

En la Edad Media, Juan de Salisbury en su Libro de hombre de Estado, dice que cuando un príncipe no gobierna con arreglo a derecho y degenera en tirano, es lícita y está justificada su deposición violenta. Recomienda que contra el tirano se use el puñal aunque no el veneno.

Santo Tomás de Aquino, en la Summa Theologíca, rechazó la doctrina del tiranicidio, pero sostuvo, sin embargo, la tesis de que los tiranos debían ser depuestos por el pueblo.

Martín Lutero proclamó que cuando un gobierno degenera en tirano vulnerando las leyes, los súbditos quedaban librados del deber de obediencia. Su discípulo Felipe Melanchton sostiene el derecho de resistencia cuando los gobiernos se convierten en tirano. Calvino, el pensador más notable de la Reforma desde el punto de vista de las ideas políticas, postula que el pueblo tiene derecho a tomar las armas para oponerse a cualquier usurpación.

Nada menos que un jesuita español de la época de Felipe II, Juan Mariana, en su libro De Rege et Regis Institutione, afirma que cuando el gobernante usurpa el poder, o cuando, elegido, rige la vida pública de manera tiránica, es lícito el asesinato por un simple particular, directamente, o valiéndose del engaño, con el menor disturbio posible.

El escritor francés Francisco Hotman sostuvo que entre gobernantes y súbditos existe el vínculo de un contrato, y que el pueblo puede alzarse en rebelión frente a la tiranía de los gobiernos cuando éstos violan aquel pacto.

Por esa misma época aparece también un folleto que fue muy leído, titulado Vindiciae Contra Tyrannos, firmado bajo el seudónimo de Stephanus Junius Brutus, donde se proclama abiertamente que es legítima la resistencia a los gobiernos cuando oprimen al pueblo y que era deber de los magistrados honorables encabezar la lucha.

Los reformadores escoceses Juan Knox y Juan Poynet sostuvieron este mismo punto de vista, y en el libro más importante de ese movimiento, escrito por Jorge Buchnam, se dice que si el gobierno logra el poder sin contar con el consentimiento del pueblo o rige los destinos de éste de una manera injusta y arbitraria, se convierte en tirano y puede ser destituido o privado de la vida en el último caso.

Juan Altusio, jurista alemán de principios del siglo XVII, en su Tratado de política, dice que la soberanía en cuanto autoridad suprema del Estado nace del concurso voluntario de todos sus miembros; que la autoridad suprema del Estado nace del concurso voluntario del gobierno arranca del pueblo y que su ejercicio injusto, extralegal o tiránico exime al pueblo del deber de obediencia y justifica la resistencia y la rebelión.

Hasta aquí, señores magistrados, he mencionado ejemplos de la Antigüedad, la Edad Media y de los primeros tiempos de la Edad Moderna: escritores de todas las ideas y todas las creencias. Más, como veréis, este derecho está en la raíz misma de nuestra existencia política, gracias a él vosotros podéis vestir hoy esas togas de magistrados cubanos que ojalá fueran para la justicia.

Sabido es que en Inglaterra, en el siglo XVII, fueron destronados dos reyes, Carlos I y Jacobo II, por actos de despotismo. Estos hechos coincidieron con el nacimiento de la filosofía política liberal, esencia ideológica de una nueva clase social que pugnaba entonces por romper las cadenas del feudalismo. Frente a las tiranías de derecho divino esa filosofía opuso el principio del contrato social y el consentimiento de los gobernados, y sirvió de fundamento a la revolución inglesa de 1688, y a las revoluciones americana y francesa de 1775 y 1789. Estos grandes acontecimientos revolucionarios abrieron el proceso de liberación de las colonias españolas en América, cuyo último eslabón fue Cuba. En esta filosofía se alimentó nuestro pensamiento político y constitucional que fue desarrollándose desde la primera Constitución de Guáimaro hasta la del 1940, influida esta última ya por las corrientes socialistas del mundo actual que consagraron en ella el principio de la función social de la propiedad y el derecho inalienable del hombre a una existencia decorosa, cuya plena vigencia han impedido los grandes intereses creados.

El derecho de insurrección contra la tiranía recibió entonces su consagración definitiva y se convirtió en postulado esencial de la libertad política.

Ya en 1649 Juan Milton escribe que el poder político reside en el pueblo, quien puede nombrar y destituir reyes, y tiene el deber de separar a los tiranos.

Juan Locke en su Tratado de gobierno sostiene que cuando se violan los derechos naturales del hombre, el pueblo tiene el derecho y el deber de suprimir o cambiar de gobierno. “El único remedio contra la fuerza sin autoridad está en oponerle la fuerza.”

Juan Jacobo Rousseau dice con mucha elocuencia en su Contrato Social: “Mientras un pueblo se ve forzado a obedecer y obedece, hace bien; tan pronto como puede sacudir el yugo y lo sacude, hace mejor, recuperando su libertad por el mismo derecho que se la han quitado.” “El más fuerte no es nunca suficientemente fuerte para ser siempre el amo, si no transforma la fuerza en derecho y la obediencia en deber. […] La fuerza es un poder físico; no veo qué moralidad pueda derivarse de sus efectos. Ceder a la fuerza es un acto de necesidad, no de voluntad; todo lo más es un de prudencia. ¿En qué sentido podrá ser esto un deber?” “Renunciar a la libertad es renunciar a la calidad del hombre, a los derechos de la Humanidad, incluso a sus deberes. No hay recompensa posible para aquel que renuncia a todo. Tal renuncia es incomparable con la naturaleza del hombre, y quitar toda la libertad a la voluntad es quitar toda la moralidad a las acciones. En fin, es una convicción vana y contradictoria estipular por una parte con una autoridad absoluta y por otra con una obediencia sin límites…”

Thomas Paine dijo que “un hombre justo es más digno de respeto que un rufián coronado”.

Sólo escritores reaccionarios se opusieron a este derecho de los pueblos, como aquel clérigo de Virginia, Jonathan Boucher, quien dijo que “El derecho a la revolución era una doctrina condenable derivada de Lucifer, el padre de las rebeliones”.

La Declaración de Independencia del Congreso de Filadelfia el 4 de julio de 1776, consagró este derecho en un hermoso párrafo que dice: “Sostenemos como verdades evidentes que todos los hombres nacen iguales; que a todos les confiere su Creador ciertos derechos inalienables entre los cuales se cuentan la vida, la libertad y la consecución de la felicidad; que para asegurar estos derechos se instituyen entre los hombres gobiernos cuyos justos poderes derivan del consentimiento de los gobernados; que siempre que una forma de gobierno tienda a destruir esos fines, al pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios y organice sus poderes en la forma que a su juicio garantice mejor su seguridad y felicidad.”

La famosa Declaración Francesa de los Derechos del Hombre legó a las generaciones venideras este principio: “Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es para éste el más sagrado de los derechos y el más imperioso de los deberes.” “Cuando una persona se apodera de la soberanía debe ser condenada a muerte por los hombres libres.”

Creo haber justificado suficientemente mi punto de vista: son más razones que las que esgrimió el señor fiscal para pedir que se me condene a veintiséis años de cárcel; todas asisten a los hombres que luchan por la libertad y la felicidad de un pueblo; ninguna a los que lo oprimen, envilecen y saquean despiadadamente; por eso yo he tenido que exponer muchas y él no pudo exponer una sola. ¿Cómo justificar la presencia de Batista en el poder, al que llegó contra la voluntad del pueblo y violando por la traición y por la fuerza las leyes de la Revolución? ¿Cómo llamar revolucionario un gobierno donde se han conjugado los hombres, las ideas y los métodos más retrógrados de la vida pública? ¿Cómo considerar jurídicamente válida la alta traición de un tribunal cuya misión era defender nuestra Constitución? ¿Con qué derecho enviar a la cárcel a ciudadanos que vinieron a dar por el decoro de su patria su sangre y su vida? ¡Eso es monstruoso ante los ojos de la nación y los principios de la verdadera justicia!

Pero hay una razón que nos asiste más poderosa que todas las demás: somos cubanos, y ser cubano implica un deber, no cumplirlo es un crimen y es traición. Vivimos orgullosos de la historia de nuestra patria; la aprendimos en la escuela y hemos crecido oyendo hablar de libertad, de justicia y de derechos. Se nos enseñó a venerar desde temprano el ejemplo glorioso de nuestros héroes y de nuestros mártires. Céspedes, Agramonte, Maceo, Gómez y Martí fueron los primeros nombres que se grabaron en nuestro cerebro; se nos enseñó que el Titán había dicho que la libertad no se mendiga, sino que se conquista con el filo del machete; se nos enseñó que para la educación de los ciudadanos en la patria libre, escribió el Apóstol en su libro La Edad de Oro: “Un hombre que se conforma con obedecer a leyes injustas, y permite que pisen el país en que nació los hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado. […] En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Ésos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana…” Se nos enseñó que el 10 de octubre y el 24 de febrero son efemérides gloriosas y de regocijo patrio porque marcan los días en que los cubanos se rebelaron contra el yugo de la infame tiranía; se nos enseñó a querer y defender la hermosa bandera de la estrella solitaria y a cantar todas las tardes un himno cuyos versos dicen que vivir en cadenas vivir en afrenta y oprobio sumidos, y que morir por la patria es vivir. Todo eso aprendimos y no lo olvidaremos aunque hoy en nuestra patria se esté asesinando y encarcelando a los hombres por practicar las ideas que les enseñaron desde la cuna. Nacimos en un país libre que nos legaron nuestros padres, y primero se hundirá la Isla en el mar antes que consintamos en ser esclavos de nadie.

Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre, ¡tanta era la afrenta! Pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno, su pueblo su fiel a su recuerdo; hay cubanos que han caído defendiendo sus doctrinas, hay jóvenes que en magnífico desagravio vinieron a morir junto a su tumba, a darle su sangre y su vida para que él siga viviendo en el alma de la patria. ¡Cuba, qué sería de ti si hubieras dejado morir a tu Apóstol!

Termino mi defensa, no lo haré como hacen siempre todos los letrados, pidiendo la libertad del defendido; no puedo pedirla cuando mis compañeros están sufriendo ya en Isla de Pinos ignominiosa prisión. Enviadme junto a ellos a compartir su suerte, es inconcebible que los hombres honrados estén muertos o presos en una república donde está de presidente un criminal y un ladrón.

A los señores magistrados, mi sincera gratitud por haberme permitido expresarme libremente, sin mezquinas coacciones; no os guardo rencor, reconozco que en ciertos aspectos habéis sido humanos y sé que el presidente de este tribunal, hombre de limpia vida, no puede disimular su repugnancia por el estado de cosas reinantes que lo obliga a dictar un fallo injusto. Queda todavía a la Audiencia un problema más grave; ahí están las causas iniciadas por los setenta asesinatos, es decir, la mayor masacre que hemos conocido; los culpables siguen libres con un arma en la mano que es amenaza perenne para la vida de los ciudadanos; si no cae sobre ellos todo el peso de la ley, por cobardía o porque se lo impidan, y no renuncien en pleno todos los magistrados, me apiado de vuestras honras y compadezco la mancha sin precedentes que caerá sobre el Poder Judicial.

En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa, La historia me absolverá.

 

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UN NUEVO EJÉRCITO DE CINCO MIL BATAS BLANCAS SOCIALISTAS SE GRADÚAN HOY SÁBADO: Viva la salud de nuestro pueblo

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 8 octubre 2016

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ROBERT SERRA NOS REGALO SU EJEMPLO DE LUCHA Y AMOR: ERES ETERNO HERMANO QUERIDO

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 1 octubre 2016

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Los amargados de la derecha de la MUD siempre se comportan como los enseñaron sus amos del norte…fascismo y odio puro

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 30 septiembre 2016

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PROFESOR ARISTÓBULO ISTÚRIZ: LA LUCHA POR UNA MEJOR PATRIA QUE LIDERA EL PRESIDENTE OBRERO NICOLÁS MADURO, ES LA MISMA DE BOLÍVAR Y CHÁVEZ

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 27 septiembre 2016

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(DESCARGAR LIBRO) LAS MAS HERMOSAS CARTAS DE AMOR ENTRE MANUELA Y SIMÓN BOLÍVAR

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 25 septiembre 2016

LAS MAS HERMOSAS CARTAS DE AMOR ENTRE MANUELA Y SIMÓN BOLÍVAR

PARA DESCARGAR EL ARCHIVO, FAVOR PULSE  EL SIGUIENTE ENLACE:

LAS MAS HERMOSAS CARTAS DE AMOR ENTRE MANUELA Y SIMON BOLIVAR

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LA LIBERTADORA DE EL LIBERTADOR: PATRIA ENCARNADA EN MUJER

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 25 septiembre 2016

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El 25 de septiembre del año 1828 se inmortaliza Manuela Sáenz por salvar a El Libertador Simón Bolívar y convirtiéndose según palabras del mismo héroe latinoamericano en la Libertadora de El Libertador.

 Ese día Bolívar se encontraba enfermo y llamó a Manuela para que lo atendiera. Al llegar al palacio ella  le advierte de movimientos que están efectuando traidores a la Patria.

 Bolívar le resta importancia diciendo que el propio coronel Guerra, jefe del Estado Mayor le había asegurado que no había motivos de preocupación.

 A las 12 en punto ladraron los dos perros que tenía Bolívar. Manuelita se despierta y despierta a Bolívar.

 El Libertador lo primero que hace es buscar su espada y su pistola para hacer frente a los atacantes. Ella lo contiene y lo convence que se lance por la ventana poniéndose a salvo. Los conspiradores forcejean con la puerta del dormitorio, ya habían asesinado al centinela, al cabo y al inglés Fergunsson. Hieren a Ibarra, Edecán de Bolívar.

 Manuela les sale al encuentro tratando que El Libertador gane tiempo para escapar.

 Los frustrados asesinos registran la habitación preguntándole furiosamente por Bolívar.

 La llevan a empujones por el corredor hasta que tropiezan con el herido Ibarra. La brava mujer se arrodilla y el Edecán le pregunta:

¿Ha muerto el Libertador?

 No, Ibarra, El Libertador Vive responde Manuela.

 Carujo enardecido por la rabia al ver lo fallido de sus planes trata de matarla pero él  conjurado Hormet lo impide diciendo:

¡No hemos venido a matar mujeres!

 Pero de todas maneras Carujo la golpea con una patada a la cara arrastrándola donde la encierran.

 Vale la pena el sacrificio de la heroína, Bolívar se salva siendo rescatado debajo de un puente por sus tropas. La ciudad lo aclamaba teniendo Santander que esconderse para no ser linchado. La conspiración ha sido vencida.

 Al regresar al palacio Bolívar al ver a Manuela le dijo abrazándola: “Tu eres la Libertadora de El Libertador”

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HACE 217 NACIÓ LUISA CÁCERES DE ARISMENDI: SÍMBOLO DE FE Y VALENTÍA. HEROÍNA DE NUESTRA INDEPENDENCIA

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 25 septiembre 2016

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ATENCIÓN A LAS ESCORIAS CRIMINALES COMO MARÍA MACHADO: EN EL INOF ESTÁN LISTAS PARA RECIBIR A SU PRÓXIMA HUÉSPED. LOS PATRIOTAS DERROTAREMOS EL FASCISMO.

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 24 septiembre 2016

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PRESIDENTE NICOLÁS MADURO: PAREMOS LA GUERRA Y HAGAMOS HUMANIDAD. VENEZUELA ES TERRITORIO DE PAZ

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 19 septiembre 2016

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A dos años…Eres eterna

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 19 septiembre 2016

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“Estábamos, estamos, estaremos juntos. A pedazos, a ratos, a párpados, a sueños”…

Mario Benedetti

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UN PRESIDENTE OBRERO, NICOLÁS MADURO, ASUME LA PRESIDENCIA DEL MNOAL

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 17 septiembre 2016

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Discurso del profesor Aristóbulo Istúriz con motivo de los 43 años del golpe de Estado contra el gobierno del presidente Salvador Allende: EL DÍA DE LA INFAMIA

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 11 septiembre 2016

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11 DE SEPTIEMBRE DE 1973: DÍA DE LA INFAMIA 

El 11 de septiembre se consuma en Chile uno de los planes más funestos de la historia Latinoamericana y Mundial, el derrocamiento del gobierno Socialista democráticamente electo por el pueblo chileno del Doctor Salvador Allende.

En el año 2000, 16.000 documentos fueron desclasificados en los Estados Unidos de los cuales más de 1.500 contienen información de las acciones de la CIA, el Departamento de Estado y otros órganos del gobierno de la nación norteamericana sobre los intentos para que Salvador Allende no asumiera el poder después de ser electo en septiembre de 1970, así como detalladas minutas de reuniones presididas por Henry Kissinger revelando las estrategias de acción drástica planificadas para golpear a los chilenos en lo más sensible, como por ejemplo el acceso a los alimentos, y así incentivarlos a tomar acciones para impedir la llegada de Allende al poder. En dichos documentos también se comprueba la colaboración de medios de comunicación, en este caso “El Mercurio” en la persona de su dueño Agustín Edwards en operaciones de la CIA y obteniendo fondos de la administración Nixon para sustentar una política editorial de desinformación y propaganda negativa para desacreditar el gobierno de Allende.

Los paralelismos son obvios. La arremetida imperial que vive la República Bolivariana de Venezuela no es más que otra intentona, hasta ahora infructuosa gracias a la fuerza y la conciencia del pueblo revolucionario y de los esfuerzos inmensos del Gobierno del presidente Nicolás Maduro, de derrocar un gobierno socialista democráticamente elegido por el pueblo. En el caso de Allende y el Chile de 1973, ese intento tuvo éxito para las fuerzas imperiales, culminando en el bombardeo a la Moneda, la inmolación del Presidente Allende.

El Comandante Hugo Chávez, afirmo el 11 de septiembre del año 2012 que los procesos de transformaciones sociales en América Latina reivindican el esfuerzo y el sacrificio de Salvador Allende y sostenía que “para un revolucionario, para un bolivariano, es imposible que esta fecha pase sin rememorarla o reflexionarla”

En esta reflexión no puede faltar resaltar la similitud de los objetivos estratégicos de los gobiernos de Allende y de las Revolución Bolivariana, con políticas publicas abiertamente antiimperialistas para favorecer a la clase trabajadora, a los campesinos, a los pescadores artesanales, los pueblos indígenas, las personas con discapacidad y en general en nuestro caso, a los excluidos de siempre de la cuarta República. Así mismo la política de recuperación del control sobre los sectores estratégicos de la economía (allá en chile el Cobre, aquí en Venezuela el Petróleo) y la de la eliminación del latifundio en pro de redistribuir la tierra entre el campesinado.

El imperialismo no puede permitir que este tipo de políticas emancipacionadoras se desarrollen en un mundo donde los recursos naturales y las materias primas están cada vez más escasos y que el control sobre el mismo se aleje de su tenaza dicha acción atenta contra el modelo económico neoliberal donde los países del sur tenemos el rol de ser proveedores de materias primas.

Es por eso que Venezuela se plantea y lleva a cabo el golpe de estado del 2002 y el sabotaje petrolero posterior, un paralelismo innegable a la huelga de transportistas y mineros que tuvo que soportar el gobierno de Allende en sus escasos 3 años de vida. La famosa frase de Henry Kessinger de como harían chillar la economía chilena reaparece abiertamente en las declaraciones del Almirante Tidd Kurt del Comando Sur. Sobre el enfoque de cerco y asfixia que debe aplicarse a nuestro país para obligar la caída del gobierno.

En este ejercicio de rememorar y reflexionar al que nos llamaba Chávez en esta fecha también reconocer la importancia de la organización popular y de la unión cívico militar que caracterizar a la revolución bolivariana, dos escudos invulnerables que han logrado desviar y fracasar los intentos imperialistas contra nuestro proceso de construcción del Socialismo Venezolano como ocurrió en el chile del 73.

CHILE Y VENEZUELA, 43 AÑOS DESPUÉS

Desabastecimiento, acaparamiento y especulación vive Venezuela.  Lo mismo le tocó a Chile en 1973.  Con las diferencias obvias entre dos procesos separados por casi medio siglo, hay un objetivo en común: la desestabilización.

“La organización era una necesidad, porque ‘el camino al Socialismo’ muy pronto se convirtió en un campo de batalla (…) la derecha realizaba una serie de acciones estratégicas destinadas a hacer trizas la economía y desprestigiar al Gobierno.

Tenía en sus manos los medios de difusión más poderosos, contaba con recursos económicos casi ilimitados y con la ayuda de los gringos, que destinaron fondos secretos para el plan de sabotaje. A los pocos meses se pudieron apreciar los resultados.

El pueblo se encontró por primera vez con suficiente dinero para cubrir sus necesidades básicas y comprar algunas cosas que siempre deseó, pero no podía hacerlo, porque los almacenes estaban casi vacíos.

Había comenzado el desabastecimiento, que llegó a ser una pesadilla colectiva. Las mujeres se levantaban al amanecer para pararse en las interminables colas donde podían adquirir un escuálido pollo, media docena de pañales o papel higiénico.

Se produjo la angustia de la escasez, el país estaba sacudido por oleadas de rumores contradictorios que alertaban a la población sobre los productos que iban a faltar y la gente compraba lo que hubiera, sin medida, para prevenir el futuro.

Se paraban en las colas sin saber lo que se estaba vendiendo, sólo para no dejar pasar la oportunidad de comprar algo, aunque no lo necesitaran. Surgieron profesionales de las colas, que por una suma razonable guardaban el puesto a otros, los vendedores de golosinas que aprovechaban el tumulto para colocar sus chucherías y los que alquilaban mantas para las largas colas nocturnas. Se desató el mercado negro.

La policía trató de impedirlo, pero era como una peste que se metía por todos lados y por mucho que revisaran los carros y detuvieran a los que portaban bultos sospechosos no lo podían evitar. Hasta los niños traficaban en los patios de las escuelas.

En la premura por acaparar productos, se producían confusiones y los que nunca habían fumado terminaban pagando cualquier precio por una cajetilla de cigarros, y los que no tenían niños se peleaban por un tarro de alimento para lactantes”.  

Isabel Allende, La Casa de los Espíritus.

Lo  anteriormente escrito no es Venezuela, es Chile en tiempos de Salvador Allende, muerto defendiendo su patria el 11 de septiembre de 1973. Así reflejaba hace 34 años la escritora chilena Isabel Allende en su obra “La Casa de los Espíritus”, la crisis socio-económica organizada por la derecha nacional y Estados Unidos, en contra de su tío Salvador Allende y de todo un pueblo.

RESUMEN DE ASPECTOS COMPARATIVOS DE LA DESESTABILIZACION EN CHILE DE SALVADOR ALLENDE Y NUESTRA VENEZUELA.

CREAR LAS CONDICIONES O CIRCINSTANCIAS

CHILE/ 73: Reagan y Kissinger: “Hacer chillar la economía chilena”. Financiamiento diversos organismos centralizados en ITT. Objetivo: Cobre

VENEZUELA/2015: Obama: Torcer el Brazo a los países que no le hacen caso. Objetivo: Petróleo

Cuatro décadas más tarde, por la desclasificación de documentos secretos, se sabría que Richard Nixon pidió “hacer gritar a la economía chilena”. Los republicanos no le perdonaban a Salvador Allende la nacionalización de la industria cuprífera, anteriormente en manos de los grandes consorcios estadounidenses.

Venezuela. Año 2015: En las redes sociales y los medios internacionales hay cientos, miles, de fotografías de largas filas de personas para comprar productos básicos. Evidentemente irritados, muchos, culpan al Gobierno.

La tensión social es grande, y la prensa nacional e internacional de la derecha, la exacerba. Los productos aparecen y desaparecen por etapas: cuando hay harina de maíz y de trigo, no hay margarina o aceite; cuando hay papel higiénico, no hay pañales y alimento envasado para bebés; cuando hay jabón de baño, no hay detergente para lavar ropa ni desodorante.

Otra característica de esta guerra económica, es que, el desabastecimiento es muchas veces “anunciado” por los empresarios inescrupulosos asociados a los golpistas, quienes culpan al Estado por la falta de asignación de divisas. Y lo que anuncian, casi siempre es la pronta desaparición de un producto, que generalmente forma parte de la cadena productiva para lograr otros.

En Chile de Allende, hacían lo mismo. Grandes diarios como El Mercurio, Tribuna o La Tercera, publicaban noticias similares con títulos como: “Chile sin pan”, o “Mientras bailan con Fidel, no tenemos qué comer”.

Ahora se sabe que El Mercurio recibió financiación de Estados Unidos y sus textos eran revisados por sensores de ese país antes de llegar a las manos del pueblo chileno. Así lo admitió años más tarde Agustín Edwards, el dueño del medio y que ahora pasa su vejez en Estados Unidos.

Los medios de comunicación de la derecha, financiados en EE.UU., tuvieron un gran papel en el derrocamiento de Allende. Para la época, los diarios tenían mucha más influencia en el público, por eso fueron usados dos de ellos: El Mercurio, perteneciente a la familia Edwards y La Tercera. Contaron con financiamiento de Estados Unidos, eso está comprobado y hasta demostrado por las actas que se han dado a conocer en Estados Unidos, cómo financiaban a estas dos grandes cadenas de diarios: El Mercurio y La Tercera.

Una situación muy similar a la que enfrentaron los chilenos en 1973 se padeció en nuestro país. Una clase empresarial, que empieza claramente a instigar, a conspirar, grupos que se organizan y que representan lo más extremo de la derecha y, desde luego detrás de todo esto, la acción de un país como EE.UU. que se ha empeñado siempre en desestabilizar a las democracias de América Latina.

A mediados de 1973, la mina de cobre “El Teniente”, a 80 kilómetros al sur de Santiago, se declaraba en huelga “por motivos económicos”. Este yacimiento proporcionaba el 20% de la producción del mineral, el principal producto de exportación de Chile.

Desde el año anterior el cobre había sido nacionalizado por Allende, así como otros recursos naturales como el cemento, hierro, nitrato y carbón. También habían estatizado más de 6 millones de kilómetros cuadrados de tierras cultivables, antes en manos de los latifundistas.

La huelga se extendió por más de dos meses.

En Venezuela, el gobierno del Comandante Hugo Chávez, sufrió una de las peores desestabilizaciones de su historia: la paralización de su industria petrolera, de la cual dependen más de 80% de los ingresos.

La cúpula de la industria petrolera impulsó durante 62 días la paralización y Venezuela perdió más de 14 mil 400 millones de dólares por ventas no hechas. Este fue la primera guerra económica que vivió la Revolución Bolivariana, desencadenada por 40 decretos con fuerza de ley, que entre otras cosas, ordenaban la justa repartición de la tierra, lo que afectó enormemente al capital privado que controlaba el país.

Doce años más tarde, nuestro Presidente Obrero Nicolás Maduro, debe afrontar otro tipo de guerra del crudo, pero esta vez la de los mercados extranjeros. El precio de cada barril ha caído estrepitosamente, de alrededor de los 100 dólares a menos de 40. Un ardid estadounidense para acabar con la Opep y debilitar al Kremlin, inundando al mundo con petróleo de esquisto.

“Lo que pretende la élite de EEUU, más que Obama, es destruir la Opep y con eso destruir el mercado petrolero, y eso tiene efectos sobre otros minerales, efectos colaterales para los países del sur, los países del mundo. Es una guerra, en este caso grave, es una guerra también contra Venezuela  y contra Rusia”, ha denunciado valientemente ante el mundo el Presidente Nicolás Maduro.

Un Gobierno sin Parlamento

En ambos casos cuando arrecia la acción de la guerra económica, tanto el gobierno del Presidente Allende en 1971, como se lo planteo el imperialismo en la Venezuela del 2016, los parlamentos de estos paises quedan en manos de la oposición para fraguar acciones antipatria y de desestabilización.

Después del golpe a Salvador Allende impulsado por el Imperialismo Norteamericano con Richard Nixon al frente del gobierno de los Estados Unidos y Henry kissinger como Secretario de Estado, junto a la CIA y la derecha fascista y criminal contra el pueblo chileno aquel 11 de Septiembre de 1973,  asumió el poder una dictadura militar con el General Augusto Pinochet  a la cabeza que duro más de 16 años en el poder. Chile fue transformada en una especie de experimento por parte del gobierno Norteamericano y los grandes centros financieros internacionales para extender el sistema neoliberal en todo el continente.

Con el régimen de Pinochet aparece todo tipo de violaciones a los derechos humanos, se liquidan los partidos, el congreso, la libertad de expresión y el estadio nacional se convirtió en el más grande campo de prisioneros, de los cuales muchos de ellos aún están desaparecidos. La sangre derramada enlutó entristeció a toda la región; El llanto, El dolor, La desesperanza aparecen como consecuencia de aquel bombardeo, las persecuciones, las prisiones los crímenes y las torturas junto al consecuente destierro de miles de Chilenos. Así resurge el fascismo en la región con Augusto Pinochet  al frente de un grupo de asesinos al servicio del Imperialismo Norteamericano junto a la derecha fascista, se entierra la alegría y la esperanza no solo del pueblo chileno sino de toda la región y de todos los pueblos que veían en el Gobierno de Salvador Allende  una luz y un camino para alcanzar la Emancipación.

De allí en adelante se inicia y se afianza la imposición del modelo neoliberal en la región los intereses de los grandes centros financieros internacionales y de la oligarquía asumen el control y la orientación de los gobiernos de la región (a excepción de Cuba).  Todas nuestras riquezas están al servicio del Imperio Norteamericano y los pueblos sumidos en la pobreza cada día más. Chile fue el primer país del mundo en adoptar los principios de Friedman, en lo que hoy se conoce como Neoliberalismo, basado en la apertura de la economía, la privatización de las empresas estadales y la liquidación del estado frente a la actividad privada. Las tierras cultivables expropiadas y transferidas a los campesinos en base a la reforma agraria del 1967 fueron restituidas a sus antiguos propietarios, el desempleo aumento del 3,1 % al 22% (como acurre hoy en Argentina y está ocurriendo en Brasil) y en 1976 un cuarto de la población no tenía ingreso alguno. La mortalidad infantil alcanzo el 18% durante el primer año del gobierno militar.

Así, los logros y avances alcanzados por el Gobierno Socialista de Salvador Allende van desapareciendo: La nacionalización de la minería del cobre y la banca, La reforma agraria, Las reformas sanitarias, educativas y sociales; La universidad gratuita el programa de suplementos alimenticios extendidos a todos los niños en escuelas primarias y a todas las mujeres embarazadas. Aumento de las pensiones mínimas. Instauración de un sistema de salud en barrios obreros entre otros como parte de las conquistas del Gobierno de Salvador Allende desaparecen.

Los movimientos sociales y políticos progresistas de la región se van debilitando progresivamente y su esperanza va desapareciendo junto a la de la región.

Se impone el pensamiento único  hay quienes hablan del fin de la historia cae el Muro de Berlín y surge un mundo unipolar el neoliberalismo dio rienda suelta a sus políticas  y la imposición del fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial se imponen en nuestros Países. Venezuela es uno de los últimos y cuando llego el momento de su imposición, Caracas reacciono  y se levantó contra  las políticas  neoliberales de Carlos Andrés Pérez. El pueblo salió a la calle sin dirección alguna  para hacer justicia por sus propias manos, reventó vidrieras y santa marías. La oligarquía como en toda América Latina utilizo la fuerza armada para contener al pueblo y este fue acribillado.

Los muertos no los pudimos contar, hubo que enterrarlos sin identificación alguna por razones de salud publica en fosas comunes que nuestro Pueblo denomino LA PESTE. Es allí donde surge un grupo de jóvenes militares patriotas que venían descontentos y organizándose, esta situación acelero su organización e hizo que se revelaran insurgiendo aquel  4 de Febrero en un intento por cambiar las cosas. Eran Los Soldados Bolivarianos liderados por Hugo Chávez quienes salían a vengar al pueblo y aun cuando no vencieron en esa oportunidad, lograron convertir una derrota militar en una victoria política. Con la victoria política de Hugo Chávez y los jóvenes militares Patriotas Bolivarianos se inicia la Revolución Bolivariana y con ella se retoma y se da continuidad a las luchas de nuestros aborígenes, de nuestros ancestros venidos del África a las luchas de nuestros patriotas  encabezados por Simón Bolívar, por Ezequiel Zamora, Es la misma lucha por la que fue asesinado nuestro Presidente mártir Salvador Allende y es en esa lucha  por la que nuestro Presidente Nicolás Maduro esta al frente de la batalla que hoy libra nuestro pueblo. El enemigo es el mismo: El Imperialismo y la Oligarquía, queriendo dividir al pueblo para apropiarse de nuestras riquezas y conservar sus privilegios. El Chile de Allende de Ayer, debe ser un espejo para que la Venezuela de Chávez pueda ser defendida con éxito por nuestro pueblo junto a nuestro Presidente Nicolás Maduro.

Hoy la región está amenazada por un proceso de recolonización con el fin de cambiar la correlación de fuerzas en el continente. La derrota de los Kirchner en Argentina; el Golpe de estado a la presidente Dilma Rousseff en Brasil, los permanentes ataques a los gobiernos progresistas de Rafael Correa en el Ecuador y Evo Morales en Bolivia son expresiones de la ofensiva imperialista que hoy agreden a nuestros pueblos. En el caso Venezolano como lo vivió el pueblo Chileno y el presidente mártir Salvador Allende, los Estado Unidos y su gobierno han impulsado un proceso de desestabilización constante con el fin de derrocar la Revolución bolivariana y el Gobierno que lidera nuestro Presidente Nicolás Maduro

El derrumbe del modelo económico rentista petrolero y la guerra económica de la cual somos objeto nos obliga a crear un nuevo modelo económico productivo, que garantice y profundice los logros sociales alcanzados en la Revolución Bolivariana y que nos permita, continuar avanzando hacia la construcción del Socialismo.

La guerra económica que ha venido afectando a nuestro pueblo se expresa en el acaparamiento de alimentos, El desabastecimiento inducido, Las colas, La inflación inducida, El bachaqueo y toda una serie de factores que perturban y molestan a nuestro Pueblo; pero además la baja de los precios petroleros que reduce el ingreso de divisas en un 80%, El impacto del DólarToday que incorpora una inflación inducida  de un 70%, El riesgo país, El aislamiento financiero; acompañado de un proceso de desestabilización política permanente   y el impacto psicológico sobre la población, sembrando el terror mediante la manipulación mediática o la presencia de paramilitares aplicando el método de asesinatos selectivos para exacerbar el tema de la inseguridad. No solo hay una guerra económica; sino que esta se aplica en Venezuela en el marco de una guerra no convencional, lo cual explica los resultados de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre pasado.

Hoy, podemos afirmar que venimos de un primer semestre de resistencia frente a la ofensiva Imperialista empeñada en desarrollar un proceso de recolonización de la región, donde la Revolución Bolivariana se ha convertido en el blanco de una guerra económica no convencional con el fin de derrocar al Gobierno Bolivariano y poner fin a la Revolución desarrollada por el Presidente Chávez y que hoy lidera nuestro Presidente Nicolás Maduro.

La resistencia ofrecida por nuestro pueblo ante tan descomunal ofensiva económica y política es el producto de la conciencia política y de los niveles de organización alcanzados por los venezolanos producto del esfuerzo de nuestro Comandante Hugo Chávez y de la valoración que hace nuestro pueblo a la lealtad y la valentía del presidente Nicolás Maduro al darle continuidad al Legado del Presidente Chávez.

Hemos pasado los momentos  más duros ahora nos corresponde saltar de la Resistencia a la Esperanza; teniendo claro que la esperanza se construye, y en nuestro caso, debemos asumir la ofensiva política y económica que nos permita romperle la columna vertebral a la guerra económica,  ESTA ES NUESTRA PRINCIPAL TAREA. Debemos ir minimizando hasta desaparecer el impacto de la guerra económica como hasta ahora se ha venido haciendo mediante el desarrollo de la Agenda Económica Bolivariana, Los 15 Motores del Desarrollo, Las Cadenas Productivas y el Plan 50. Así mismo el esfuerzo que se ha venido realizando desde la Gran Misión Abastecimiento Soberano para garantizar el orden y el control de la producción; así como la gobernanza de los procesos productivos y distributivos con el fin de derrotar la guerra económica y garantizar la protección de nuestro pueblo; regularizar el funcionamiento del nuevo modelo económico productivo que garantice la Paz Social y que garantice la victoria del pueblo frente a la derecha, La oligarquía  y El imperialismo.

Con Hugo Chávez y Salvador Allende junto a nuestro presidente Nicolás Maduro asumimos la tarea de hacer realidad el mensaje que nos dejó nuestro comandante Chávez aquel inolvidable 8 de Diciembre “Unidad Lucha Batalla y Victoria.  

VIVA ALLENDE!!!

VIVA HUGO CHÁVEZ

VIVA NICOLÁS MADURO!!!

 

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HOY Y SIEMPRE LOS SOCIALISTAS DECIMOS TAMBIÉN POR TI CAMARADA WILLIAN LARA, VA ESTA LUCHA Y VICTORIA

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 10 septiembre 2016

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No muere quien cae luchando por el país. Willian Lara fue artífice del movimiento revolucionario de nuestro país.

Fidel Ernesto Vásquez I.

Hoy 10 de septiembre se conmemoran seis años de la desaparición física de un hombre cabal, de un revolucionario de armas tomar, de Willian Lara.

Quien no lo recuerda durante el rescate del palacio de Miraflores en el 2002 cuando la canalla fascista -que hoy siguen conspirando para hacerse del poder-, dio un golpe de Estado al Gobierno del presidente Hugo Chávez.

En ese momento, crucial para el proceso revolucionario estuvo Willian Lara y no como un mero espectador, era para ese entonces Presidente de la Asamblea Nacional y fue el encargado de juramentar al compatriota  Diosdado Cabello, como Presidente de la República encargado, mientras se esperaba el regreso del Presidente Chávez, secuestrado por los golpistas.

Willian Lara se destacó en la retoma del hilo constitucional durante el golpe de abril, donde demostró la consecuencia y la lealtad con sus principios que lo acompañaron siempre.

De él es la frase: “Sólo quien gobierna para servir; sirve para gobernar”; la cual encierra -si se quiere- el quid de un verdadero servidor público, comprometido con su pueblo.

Nació Willian Rafael Lara un 28 de julio de 1954, en El Socorro, estado Guárico. Se graduó de periodista en la Universidad Central de Venezuela (UCV); y luego hizo un postgrado de Ciencias Políticas en la Universidad Simón Bolívar, donde trabajaba como profesor, cuando decidió entrar de lleno en el terreno político con el Movimiento Quinta República(MVR).

Fue elegido diputado, por el MVR y otras organizaciones, al moribundo Congreso Nacional, en 1998, donde destacó como presidente de la Comisión de Política Interior de la Cámara de Diputados en 1999.

Tras la proclamación de la Asamblea Nacional Constituyente para promulgar la nueva Constitución prometida por el presidente Hugo Chávez, fue electo constituyente y se desempeñó como presidente de la Comisión de Régimen Político y Poder Electoral.

En el MVR ocupó el cargo de Director Nacional de Organización. En las elecciones legislativas del año 2000 fue electo, de nuevo, diputado de la naciente Asamblea Nacional, y fue su Presidente durante dos períodos.

Fue reelecto en el cargo de representación popular en el 2005, pero en el 2006 renuncia al ser designado por el presidente Hugo Chávez, como Ministro de Comunicación e Información.

En agosto de 2008, con el respaldo  de nuestro partido, el Partido Socialista Unido de Venezuela (del cual fue fundador), Lara ganó las elecciones a la Gobernación del estado Guárico, donde se dedicó a luchar por superar los índices de pobreza de la región y a combatir las perversidades del latifundismo.

Allí se destacó como el gran luchador que fue, con su gran sencillez y lealtad a la causa que defendía.

Su fallecimiento se produjo el 10 de septiembre de 2010, cuando sufrió un accidente automovilístico alrededor de las 4 de la tarde.

El hecho se registró en la Troncal 2, a la altura del sector Uverito, parroquia Parapara del municipio Roscio, donde, a causa de la lluvia intensa de ese día, perdió el control del vehículo que conducía, cayendo en el río Paya.

Su chofer y escolta, quien iba siempre de copiloto, ya que a Willian Lara le gustaba manejar él mismo, informó que tras salir de la camioneta, también sacó al gobernador, pero inevitablemente se lo arrancó la corriente.

Su cuerpo sin vida fue encontrado a las 4:30 de la mañana del  11 de septiembre de ese mismo año.

El Comandante Supremo Hugo Chávez, escribió en esa oportunidad: Se nos fue Willian Lara, caramba! Fue un buen venezolano y un verdadero revolucionario. Honremos su memoria y sigamos la batalla. Venceremos!

Hoy y siempre, los socialistas decimos: También por ti camarada Willian, va esta lucha y victoria.

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Virgen de Nuestra Señora del Valle: Más vigente que nunca en el corazón de sus devotos

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 8 septiembre 2016

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El culto a la patrona de Margarita y Oriente está más vigente que nunca en el corazón de sus devotos, quienes la acompañarán, venerarán y amarán en su día, agradeciéndole los favores y milagros concedidos. 

Fidel Ernesto Vásquez I.

Cada 8 de septiembre devotos de todo el país celebran el día de la Virgen del Valle, patrona del oriente de Venezuela. Esta fecha coincide con la fiesta de la natividad de la Virgen María, y es una de las principales y más celebradas advocaciones en Venezuela, siendo venerada Nuestra Señora con especial devoción en la Isla de Margarita.

La devoción a María, bajo la advocación del Valle en el oriente venezolano, se centra en una imagen que es representación de la “Purísima”, como solían llamarla los españoles en el siglo XVI. “La Vallita” es venerada cada año por miles de peregrinos de todas partes del país, en su santuario ubicado en el Valle de Margarita, cerca de Porlamar.

No obstante, las festividades en honor a la Patrona de los Pescadores y Marineros que duran varios días (hasta el 15 de septiembre aproximadamente) se extienden a otras localidades del país, donde se realizan actos religiosos en honor a la Santísima Virgen; y es que “la más dulce de las madres”, considerada así por los pescadores y marineros, es el más sublime vínculo que une a los margariteños. Así lo aseguran los neoespartanos, quienes señalan que “dondequiera que esté un margariteño, ahí está “La Vallita”.

Origen de la Virgen del Valle

Cuenta la historia que en los inicios de la conquista los españoles fundaron en la isla de Cubagua, la ciudad de Nueva Cádiz. Durante ese período los habitantes de esta ciudad cubaguense encargaron a España una imagen de la “Purísima”, para poner la ciudad bajo su protección y para rendirle adoración en uno de los templos que se levantaban en Nueva Cádiz.

La imagen llegó a Cubagua probablemente en el año 1530, pero pocos años después, el 25 de diciembre de 1541, un huracán arrasó con Nueva Cádiz y con ella la iglesia donde se encontraba la imagen de la Virgen. Al salvarse milagrosamente, los pobladores de Cubagua decidieron ponerla salvo, llevándola en 1542 a una hacienda en El Valle de la isla de Margarita, donde le construyeron una pequeña ermita. Con el paso del tiempo el lugar dio el nombre a la imagen, que comenzó a llamarse la Virgen del Valle.

Correspondió al Padre Francisco de Villacorta, principal promotor de la fundación de la villa del Espíritu Santo, quien ejercía para ese entonces el cargo de vicario de las islas, recibir, bendecir y entronizar la imagen de la Purísima, ubicándose este acontecimiento en el año 1542.

Historia de su culto

El fervor despertado a lo largo de los años por la Virgen del Valle no ha estado exento de cierto sincretismo, llegando a mezclarse la historia con las leyendas, extendiéndose la opinión de que la imagen proviene de una especie de aparición a los indígenas de la isla, en el cerro de El Piache. Otros, señalan que fue encontrada en la playa de Guaragua cerca de Porlamar.

La imagen ha sido canónicamente coronada. Este acto viene a ser la consagración oficial de parte de la iglesia, del renombre, mérito y valor de dicha imagen, por su antigüedad o por los milagros concedidos.

Patronazos de Nuestra Señora del Valle

Sumado a los patronazgos declarados por la Iglesia, hay uno que sin tener documento oficial es el primero nacido de un pueblo que, por su condición insular, ha vivido del mar: Patrona de los pescadores y marineros. “Muchos Rostros, una Madre”, texto al que anteriormente hicimos mención, relata que la “Purísima” es la que invoca el marinero en sus arduas faenas.

Los testimonios de la protección de la Virgen a su pueblo son innumerables. “La Vallita” es inclusive la “Virgen Patriota”, declarada así por la fuerza que significó para un puñado de margariteños en las luchas independentistas.

Uno de los testimonios de la intervención de Nuestra Señora en las gestas emancipadoras, refiere el de la bala (actualmente engastada en oro) que hizo blando en el pecho del general Juan Bautista Arismendi en un combate y que se aplastó al chocar con la imagen de la Santísima Virgen, cayendo a sus pies sin hacerle daño.

En cuanto a los testimonios como Patrona de los pescadores y marineros, cuenta la historia el de un pescador herido en el acto de bajar al fondo del mar con su cesta para sacar ostras. Como consecuencia de ello, se le formó una úlcera que más tarde fue infectada por la gangrena.

El médico que le vio en aquel estado consideró que sólo la amputación de la pierna podía salvarlo. El enfermo volvió a sus ojos a María, advocación del Valle, y le hizo el voto de que si le salvaba de la operación y le devolvía la pierna, le dedicaría la primera perla iría a buscar después de haber sanado.

Curado en poco tiempo se lanzó de nuevo al mar, sacó del fondo una concha y entre los reflejos del nácar apareció una perla de rara forma, como de una pierna regularmente imitada, que tenía en uno de sus lados una señal de cicatriz, justamente en el lugar que correspondía a la herida. Hoy día esta perla se encuentra entre las joyas de la venerada imagen.

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SOMOS EL PRESENTE Y EL GRAN MAÑANA Y CON EL PRESIDENTE OBRERO NICOLÁS MADURO VAMOS FORJANDO LA PATRIA SOBERANA

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 29 agosto 2016

NICOLAS MADURO

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Dread Mar I Asi Fue

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 28 agosto 2016

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Es Hugo Chávez el que nos guia, Junto a Zamora, Rodríguez y Bolívar. Estamos con nuestro Presidente Obrero Nicolás Maduro Pa’ lo que sea y como sea

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 28 agosto 2016

NICOLAS MADURO

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DIPUTADO CHAVISTA HÉCTOR RODRÍGUEZ: VAMOS A ESTAR EN LA CALLE DE FORMA PERMANENTE DEFENDIENDO LA PAZ DE LA PATRIA

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 28 agosto 2016

HECTOR RODRIGUEZ

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Seamos la pesadilla de aquellos que pretenden arrebatarnos nuestros sueños de construir la Patria bonita que soñaron nuestros Libertadores Bolívar y Chávez

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 25 agosto 2016

NICOLAS CHAVEZ BOLIVAR

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Un día como hoy… aquel extraño día.

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 24 agosto 2016

papa

Papá, desde entonces viajas eternamente en mi recuerdo.

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FIDEL CASTRO, EL COMANDANTE DE LA DIGNIDAD DE LOS PUEBLOS CUMPLE 90 AÑOS CON INAGOTABLE LUCIDEZ Y EJEMPLO PARA LA HUMANIDAD

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 11 agosto 2016

Fidel Castro Rus-Fidel Ernesto Vasquez

El idealista, hombre de historia que vive y sigue dejando huella, el líder de la Revolución Cubana, el Comandante en Jefe Fidel Castro está cumpliendo sus 90 cumpleaños mostrando inagotable lucidez.

Con motivo de su cumpleaños, podemos decir con orgullo: “Vas bien Fidel, vas bien…”

Fidel Ernesto Vásquez I.

Más que estadista o revolucionario, más que un personaje siempre actual en la vida de los cubanos y el pensamiento de los latinoamericanos, Fidel Alejandro Castro Ruz, es un hombre que es historia y ejemplo para la humanidad.

Todo se ha dicho y escrito sobre nuestro Comandante Fidel Castro y no deja de ser un personaje admirable y digno de ejemplo para todas las generaciones.

Miles de enciclopedias lo retratan, miles de sitios web hablan de su hermosa y valiente existencia. ¿Qué nos deja la revisión de tanta información’? La percepción de un hombre que ha dejado una huella indeleble para la humanidad.

Si ya era difícil iniciar una revolución, lo más duro ha sido mantenerla. ¿Cómo lo ha logrado?

Hay, desde luego, algunos hechos ya conocidos: todos los organismos internacionales, desde las Naciones Unidas hasta el Banco Mundial, reconocen al unísono que la población de Cuba es la única del Tercer Mundo que ha alcanzado un nivel de desarrollo humano comparable al de los países más avanzados.

La isla de Cuba tiene la esperanza de vida más elevada y la tasa de mortalidad infantil más baja del Tercer Mundo (incluso más baja que la de Estados Unidos). El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) certifica que Cuba es la única nación de América Latina que ha erradicado la desnutrición infantil.

Pero más allá de esos logros está la figura del líder político, histórico y espiritual que ha sabido mantenerse vigente, alumbrando nuestros caminos y enseñándonos lo no escrito.

Fidel ha demostrado que luego de nueve décadas de vida, su lucidez e inteligencia no merman, y a través de los medios sigue presente, en sus sabias reflexiones y opiniones, en las mas sorpresivas apariciones en instituciones científicas y educativas, con los jóvenes, en el Parlamento Cubano, compartiendo con líderes políticos o dando clases magistrales frente a las cámaras de tv.

Sus opiniones sirven como termómetro de su inagotable capacidad de análisis y constituyen prueba fehaciente de que su opinión, en centenares de artículos publicados y reproducidos alrededor del mundo, aún es imprescindible.

Su amistad desarrollada con nuestro Comandante Supremo y Eterno, Hugo Chávez es motivo de orgullo y con nuestro Presidente Obrero Nicolás Maduro se mantiene ese mismo calor fraterno de la amistad, el aprecio y unión de acción por la libertad, la paz y solidaridad con los pueblos del mundo.

Con motivo de su cumpleaños, podemos decir con orgullo: “Vas bien Fidel, vas bien…”

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Día del Tricolor Patrio. Hoy Tenemos Patria

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 3 agosto 2016

BANDERA NACIONAL

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Orden del Comandante Supremo Hugo Chávez: Día de la Bandera Venezolana! Vamos a celebrar! Viva Miranda!

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 3 agosto 2016

HUGO CHAVEZ

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BATALLA DE MATASIETE: TRIUNFO POPULAR SOBRE UN IMPERIO. VENEZUELA ES TIERRA DE PATRIOTAS VENCEDORES

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 31 julio 2016

MATASIETE

La Batalla de Matasiete constituye una referencia esencial de un pueblo de pescadores artesanales y agricultores pobres, que se transformó en ejemplo para otros países en su lucha contra el imperio más poderoso del mundo en el siglo XIX.

Fidel Ernesto Vásquez 

Hoy domingo, los Patriotas venezolanos y en especial los del estado Nueva Esparta  recordamos 199 años de una gesta histórica: la Batalla de Matasiete, enfrentamiento en que el pueblo insular derrotó al ejército español comandado por el general Pablo Morillo.

Aquel 31 de julio, Margarita se convierte en la primera zona libre de la colonización española en Suramérica. Desde aquel momento, las tropas de ningún imperio han podido tocar suelo neoespartano.

Matasiete es la montaña de la gloria margariteña y dio el nombre al estado Nueva Esparta, debido a la similitud de la batalla de las Termópilas que protagonizaron los espartanos en la antigua Grecia del año 480 AC.

Aplicando tácticas de lo que hoy se conoce como guerra asimétrica, los patriotas margariteños emularon al legendario pueblo griego de Esparta, que con un pequeño ejército al mando de su Rey Leonidas, contuvo a la invasión Persa en el paso de las Termópilas.

El cerro Matasiete es uno de los grandes patrimonios de la patria venezolana.

Para unos, es un ejemplo contundente de guerra asimétrica; para otros, un logro geopolítico sin precedentes. Para todos, es un innegable triunfo popular sobre un imperio.

El enfrentamiento ocurrió el 31 de julio de 1817 entre el bando español, a las órdenes de Morillo, y las tropas venezolanas, comandadas por Francisco Esteban Gómez, en el cerro Matasiete, hoy municipio Arismendi de la entidad.

Más de 3.000 soldados españoles al mando de Morillo se enfrentaron a unos 600 margariteños al mando de Francisco Esteban Gómez, que se atrincheraron en el cerro Matasiete,   para resistir a las fuerzas españolas, que fueron derrotadas.

El boletín del Ejército Margariteño del 1º de agosto de 1817, describe el siguiente parte de guerra:

“El resultado de esta larga acción fue que solo 300 hombres de infantería protegidos por una corta caballería y por la Caranta (un fortín) derrotaron completamente a los 3.000 valientes con que Morillo nos amenazaba con total exterminio; acción gloriosa para las armas de la República, para el timbre de los margariteños y lección que puede servir de escarmiento a los tiranos (…)”, indica el boletín.

Esta es la batalla de más trascendencia para la historia de Margarita. Matasiete es la lección, es el valor y la hidalguía. Es la gloria que viene a complementar el triunfo de la campaña de Guayana y que se cristaliza luego con la Batalla de Carabobo que sella la emancipación nacional.

La Batalla de Matasiete constituye una referencia esencial de un pueblo de pescadores artesanales y agricultores pobres, que se transformó en ejemplo para otros países en su lucha contra el imperio más poderoso del mundo en el siglo XIX.

En Matasiete, humillamos la prepotencia de Pablo Morillo, quien nos había amenazado con hacernos desaparecer de la faz de la tierra.

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Biografia no autorizada de ALVARO URIBE VELEZ (El Señor de las sombras)

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 31 julio 2016

Biografia no autorizada de ALVARO URIBE VELEZFAVOR PARA DESCARGAR EL LIBRO, PULSE LA CARATULA DEL LIBRO.

 

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LO QUE ME DIJERON LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOBRE EL COMANDANTE SUPREMO HUGO CHÁVEZ

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 28 julio 2016

COMANDANTE HUGO CHAVEZ

COMANDANTE HUGO CHAVEZ

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LUEGO DE 40 AÑOS, EL GRITO DE JORGE RODRÍGUEZ SIGUE SIENDO UNA VERDAD Y LECCIÓN: EL SOCIALISMO SE CONQUISTA PELEANDO

Posted by Fidel Ernesto Vásquez I, en 25 julio 2016

JORGE RODRIGUEZ

PROHIBIDO OLVIDAR: JORGE RODRÍGUEZ FUE TORTURADO HASTA QUE DESTROZARON SU CUERPO, PERO JAMAS SU ENTEREZA  REVOLUCIONARIA

Aquí seguimos sus herederos en la lucha por la vida, la Patria bonita, con lealtad, fidelidad y nobleza con el legado de nuestros Libertadores Bolívar y Chávez, respaldando “plena, como la luna llena, irrevocable, absoluta, total” a nuestro Presidente Obrero y líder de la revolución bolivariana, Nicolás Maduro.

Por Fidel Ernesto Vásquez I.

De Jorge Rodríguez, desde hace cuarenta años sus amigos y familiares lo recuerdan en una reunión que realizamos todos los años en el Cementerio General del Sur de Caracas y que no ha tenido intermitencia durante cuatro décadas, desde que un grupo de torturadores le destrozó su cuerpo a golpes en un antro de la Disip el año 1976 y cuya muerte desató un huracán político nacional que obligó al Gobierno del criminal bandido Carlos Andrés Pérez a urdir un plan de confusión informativa aprovechando el secuestro del industrial norteamericano del vidrio William Frank Niehous para involucrar a Salom Mesa entonces diputado y alto dirigente del Movimiento Electoral del Pueblo con el objeto de desviar la atención pública del grave crimen cometido contra Jorge Rodríguez.

Era parte de las jugadas que entonces usaba y siguen usando los laboratorios de guerra sucia de la derecha internacional cada vez que se sienten acorralados, la confusión, la dilatación de situaciones para ganar tiempo, la compra de conciencias, el chivatazo como métodos para contraatacar al movimiento revolucionario.

Jorge estuvo preparado siempre para aguantar la más fiera tortura y se sometió a prueba en su último momento pero en sus escritos dejó testimonio para aquellos que hasta meses antes de su muerte fueron sus referentes y que hoy han dejado el camino revolucionario. En el discurso de presentación del libro “Después del túnel” en marzo de 1976 Jorge Rodríguez decía “es la noche de Gabriel Puerta, de Carlos Betancourt, es la noche de Julio Escalona y Douglas Bravo que han sabido mantener con firmeza sus principios y respeto a la palabra empeñada”. Los años han pasado, cada quien que asuma en su conciencia su responsabilidad ante la historia y juzgue el peso de esas palabras de Jorge que desde la eternidad nos reclama mayor compromiso en un tiempo cuando seguimos necesitando la unidad por la que ambos tanto Salom como Jorge, lucharon mientras tenían vitalidad pero que en la memoria imborrable nos la recuerdan permanentemente.

Jorge Rodríguez, líder de Liga Socialista, detenido por el secuestro de Niehous lo trasladan a un paraje solitario de la carretera Panamericana los agentes Braudio Gudiño La Cruz, Guillermo Zambrano Salazar, Itamare Rodríguez y Juan Álvarez Díaz y es torturado a fin de que revelara el sitio de ubicación del secuestrado. Después morirá en su calabozo por derrames internos y desprendimiento de órganos y numerosas fracturas.

Jorge Rodríguez, luchador socialista, nació en Carora, estado Lara, el 16 de febrero de 1942. Recibió una formación como docente y posteriormente, ingresó a la Universidad Central de Venezuela (UCV), específicamente a la Facultad de Humanidades, en la que ocupó responsabilidades de dirección estudiantil, una de ellas como delegado del Consejo Universitario en 1966.

También fue un activista destacado contra el cierre de la universidad, en el primer Gobierno de Rafael Caldera.

En 1972, fue detenido por el Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Sifa) y desde allí, dirigió la huelga de hambre de los presos políticos.

El 19 de noviembre de 1973, convocó a la creación de la Liga Socialista, donde se desempeñó como secretario general hasta el momento en que fue asesinado.
El 25 de julio de 1976 muere Jorge Rodríguez, secretario general de la Liga Socialista. 23 años antes que el Pueblo Bolivariano, eligiera a sus Diputados Constituyentes en el marco de la Revolución Bolivariana, Jorge Rodríguez muere asesinado en los sótanos de la DISIP.

En el Libro escrito a varias manos “Historia de un Proyecto Revolucionario”, editado por la Liga Socialista, en 1996 se presenta el móvil de lo que seria el secuestro y la posterior tortura de Jorge Rodríguez.

Fue sometido a bárbaras torturas para que reconociera su participación y la de la Liga Socialista en el secuestro del industrial William Frank Niehaus. Su conducta indoblegable frente al enemigo, salvó a la Liga Socialista y a sus cuadros de una ofensiva represiva.

Jorge Rodríguez prefirió morir antes que delatar y acusar a sus compañeros de algo con que no tenían relación.

Hay razones más profundas para su asesinato. Ellas tienen que ver con la calidad de dirigente Revolucionario que era Jorge Rodríguez: un dirigente joven (apenas 34 años tenía cuando fue asesinado), combativo, incansable trabajador, con métodos democráticos de dirección, entre otros valores de Revolucionario.

Durante 1975 y 1976, en la Liga Socialista se comenzó a ver el crecimiento y su expansión a escala Nacional. La Liga Socialista comenzó a realizar concentraciones públicas importantes (como la marcha antimperialista que cruzo el país de oriente a occidente y de norte a sur y culminó con una gran concentración popular en Cabimas), a ganar elecciones sindicales y en centros de estudiantes entre otros.

“El Socialismo se conquista peleando”. Fue el grito de combate que durante los años setenta levantara Jorge Rodríguez y la Liga Socialista. Grito que sintetiza muchos de los postulados de la actual Revolución Bolivariana, cuando señalamos que solo el Pueblo libera al Pueblo en combate diario por una Patria justa digna y equitativa.

El recuerdo de Jorge Rodríguez constituye un ejemplo para las nuevas generaciones de Revolucionarios que hoy impulsa el sueño colectivo de otra Venezuela.

Aquí seguimos sus herederos en la lucha por la vida, la Patria bonita, con lealtad, fidelidad y nobleza con el legado de nuestros Libertadores Bolívar y Chávez, respaldando “plena, como la luna llena, irrevocable, absoluta, total” a nuestro Presidente Obrero y líder de la revolución bolivariana, Nicolás Maduro.

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